Juego de Ilusiones
El Fin de las Ilusiones I
-Un bufón, un bufón… ¿Dónde está?
El sonido de la música se hacía escuchar hasta los rincones más remotos del lugar. La majestuosa y elegante mascarada se estaba llevando a cabo en el jardín que comprendía a los tres rascacielos. Máscaras extraordinarias, risas superficiales, voces desconocidas y música de baile; era todo lo que una verdadera fiesta encarnaba. Sentado en lo alto de un imponente trono se encontraba el organizador de todo aquello; Hiro Obiwa. Se podía ver que se la estaba pasando de maravilla, pero cuando no hablaba con alguien su rostro se transformaba a uno que reflejaba temor, rabia e ira, todo a la misma vez.
-¡Vamos, aparece! Un bufón, un bufón…
-¿Te pasa algo Kudo? Has estado actuando muy extraño desde que nos fuimos de tu casa…- interrumpió en sus pensamientos Heiji Hattori. Él se había esmerado en su disfraz; un elegante y muy apuesto hombre de traje negro el cual cubría su rostro con su antifaz. Al ver que Shinichi no le respondió, y en cambio seguía con su mirada perdida entre la gente, se sacó su antifaz y se puso al frente de su amigo- ¡KUDO!
- ¿Nande? ¿Que ocurre?- preguntó Shinichi despistado.
-Estabas en una especie de trance, ¿qué te pasa?
-Es que ya lo sé…- Heiji lo miró extrañado- Ya sé el significado escondido detrás de la carta de Poker que Kid me envió. Después de que hablamos en mi casa, me puse a pensar en lo que Agasa me había dicho sobre 'no ver más allá de lo que realmente es' y la respuesta llegó a mí. La carta de Joker es personificada por un bufón. Kid se disfrazará como un bufón para entrar a la fiesta.
-¿Nani? ¿Crees que Kid estuviera lo suficientemente loco, como para decirte de qué manera se iba a disfrazar? No lo entiendo… ¿es que acaso él quiere que lo atrapes?
Shinichi negó con la cabeza reflejando confusión. Ni él sabía la respuesta a esa incógnita. Después de todo, Kid era un personaje lleno de misterios y acciones realmente inexplicables. Unos minutos después Kogoro llegó a interrumpir sus pensamientos.
-Kudo y Hattori, no olviden que están aquí para trabajar y no para disfrutar de la fiesta. Vine a darles las últimas órdenes, las cuales tienen que acatar al pie de la letra.
Shinichi y Heiji tomaron estricta atención a lo que Kogoro les estaba diciendo, pero no pudieron evitar reírse del traje que él llevaba puesto. Su traje estaba conformado por dos piezas, las cuales llamaban la atención desde lejos; extravagantes pantalones, una mezcla de colores y una máscara con plumas. ¿Es que acaso creía que era una fiesta de disfraces cualquiera? Heiji dejó salir una carcajada, la cual trató de disimular mirando hacia otro lado.
-¿Qué te parece tan gracioso mocoso?
-N-nada señor… Es que su traje…- dijo tratando de no reír. Cuando Heiji abrió la boca, Shinichi comenzó a reír a carcajadas.
-Para su información, estoy vestido de esta manera para que me puedan divisar desde la lejanía. Fue idea de Nakamori Keibu, él también está vestido así, al igual que Megure Keibu. Así que no soy el único payaso del lugar. No todos tenemos la libertad de vestirse tan elegantes como ustedes- dijo sarcástico, al ver cómo los chicos estaban sofisticadamente vestidos de negro.
-Gomen. Es que su traje es un poco… ¿Cómo decirlo? Extravagante señor- agregó Shinichi, secándose las lágrimas que le habían salido por la risa.
-Bueno, mejor nos concentramos en el caso ¿quieren? El área está completamente cubierta por oficiales enmascarados. En la torre número 1, donde reside la última joya, está protegido por centenares de investigadores, policías y agentes especiales. Por supuesto que Ginzo y yo estaremos en ese lugar también dando las órdenes. Megure está protegiendo a Obiwa. Ustedes están encargados de cuidar que ningún personaje sospechoso entre por las puertas del rascacielos.
-¿¡NANI?! ¿No se supone que estemos en la torre esperando a Kid con ustedes?- preguntó extrañado Heiji.
-Iie. Su trabajo es estar afuera, ya me oyeron. Además ya tuvieron una oportunidad de atrapar a Kid, pero no lo lograron. Así que dejen el trabajo importante a los mayores- avisó despectivamente el detective.
-¡Pero si estamos aquí afuera, es como sacarnos del caso!- agregó Shinichi exaltado. No podía creer que no iba atener la oportunidad de atrapar a Kid él mismo.
-No sean tan exagerados… Además ustedes tienen que cuidar a mi hija y a su amiga- dijo mientras se alejaba entre la gente, sin dejar que los dos reclamaran.
Ambos se miraron impactados. ¿No iban a estar en la torre, después de todo lo que había hecho? Era injusto, al menos eso sentían. Shinichi pateó un basurero que estaba al lado de ellos, furioso. Heiji se agachó, cubriendo con ambas manos su cabeza en forma de desesperación. Se quitó el antifaz y en ese momento observó dos pies en frente de él. Cuando subió la mirada lentamente, no pudo creer lo que sus verdes ojos miraban; tenía ángel ante sus ojos.
-¿Y a ti que te pasa?- preguntó Kazuha, quien lo observaba parada en frente de él. Se veía realmente hermosa; con un vestido color azul, largo y su cabello suelto, formando ligeras ondas. Sus ojos resaltaban aún más con el antifaz oscuro que llevaba cubriendo su delicado rostro.
-E-este yo…- las palabras no le salían de su boca por la impresión. Se levantó y quedó a centímetros de ella. Aunque no lo podía ver muy bien, hubiera jurado que su amiga de la infancia se había sonrojado detrás de ese antifaz, al verlo tan cerca de ella- Vi a un ángel…-pensó.
-¿No me vas a decir como me veo Heiji?- dijo aún ruborizada, pero con una sonrisa en su rostro.
-Hai. Te ves igual que siempre, pero con un vestido y antifaz- contestó con manos en el bolsillo, evitando mirar a los ojos hipnotizantes de su amiga. No quería decirle que era la mujer más bella que había visto en toda su vida. Todavía no estaba listo para confesárselo.
-Nunca vas a cambiar Heiji…- dijo ella con un suspiro.
-Aun no puedo creer que el señor Obiwa decidiera hacer una fiesta en este dijo- comentó Ran entregándole un vaso de ponche a Kazuha.
-Realmente es muy irresponsable de su parte… Pero pareciera que él tampoco lo está pasando muy bien- agregó Kazuha
Todos dirigieron sus miradas hacia Obiwa, quien no para de hablar con Megure. En sus manos estrangulaba un papel, era su manera de liberar sus tensiones. En ese momento la música comenzó a disminuir y los comentarios y conversaciones se escucharon más fuertes. Entre ellas una conversación llamó la atención de Shinichi…
'-Kaito Kuroba, pero que sorpresa verte aquí…'- dijo una voz detrás de él.
En ese momento, Shinichi palideció. ¿Era su imaginación o había escuchado el apellido de aquel misterioso mago que sabía sobre la existencia de las esmeraldas? Se volteó rápidamente para ver de dónde provenían esas palabras, pero aquella persona había desaparecido entre la multitud. Shinichi trató con todas sus fuerzas de encontrarlo, llamando la atención de sus amigos, pero no consiguió escuchar de nuevo a esa persona.
-¿Shinichi daijoubu?- le preguntó Ran preocupada- Pareciera que has visto a un fantasma… ¡Shinichi!
Los intentos de Ran fueron en vano, ya que el aludido no respondió ante los llamados. Estaba perdido en confusión, después de las palabras que había escuchado.
-¡Kaito Kuroba, pero que sorpresa verte aquí, y acompañando a mi hija!- saludó amistosamente Ginzo Nakamori, quien vestía como un mismísimo payaso, al igual que Kogoro.
-Hai, la traje a esta mascarada porque le debía una salida. Como usted estaba aquí, no iba a ser muy difícil entrar señor- contestó un joven que vestía un traje gris, muy elegante, el cual acompañaba con un antifaz color oro con la forma (nada más ni nada menos) de un distinguido bufón.
-Además, vinimos a ver cómo vences a Kid papá- era Aoko, quien vestía un hermoso vestido rojo, el cual era largo. Le dejaba los hombros libres, al igual que la espalda destapada. Su cabello lo tenía recogido y algunas mechas le caían a lo largo del peinado, para darle más forma a su rostro. Sus ojos no desaparecían tras el antifaz que le hacía juego al vestido.
-Deben estar muy nerviosos y ocupados ¿no es así señor?- preguntó Kaito.
-Estamos listos para la acción- dijo con una gran sonrisa y tono de confianza- El lugar está rodeado de agentes encubiertos, la misma torre está siendo cuidada por oficiales escondidos en todos los cuartos y ascensores posibles. Será prácticamente imposible que Kid logre escapar y robarse la esmeralda. ¡No hay manera que sepa toda la vigilancia que hay en este lugar!
-Si supieras que me lo estás diciendo…- pensó Kaito con una sonrisa audaz.
-Será mejor que me vaya. Ya casi es hora. Kaito, cuida a mi hija. ¡Si le llega a pasar algo...!
-No se preocupe señor, a su hija yo la cuido- contestó él, pícaramente.
Ginzo besó a su hija en la frente y le dio un fuerte apretón de manos a Kaito, después se fue, para dirigirse finalmente hacia la torre número uno. Ahí estaría esperando a Kid para atraparlo. Kaito tomó a Aoko de la mano y se la llevó lejos de la gente. No despegaba los ojos del cielo estrellado de aquella noche. Sin decir ninguna palabra a su amiga, la cual estaba extrañada por la forma de actuar de Kaito, se dirigió hacia un gran árbol que se encontraba desabitado.
-¿Qué te ocurre Kaito? Estás actuando muy extraño- le preguntó su amiga.
-Necesito que me hagas un favor Aoko- le dijo mirándola de frente a sus bellos ojos que todo lo decían- Necesito que te quedes aquí, esperándome.
-¿Nani?
-Tan solo espérame y no despegues tus ojos del cielo- dijo aún más misterioso que nunca.
-¡Pero tú me prometiste que no me ibas a dejar sola ni por un segundo!- le reprochó su amiga de la infancia.
-Si lo sé. Pero necesito que confíes en mí esta vez. No te voy a dejar, te lo prometo.
No sabía porqué, pero ella no necesitó más explicaciones. La expresión de confianza y determinación que reflejaba Kaito en su rostro le causaron una sensación de seguridad; Kaito le estaba diciendo la verdad. Mirando a sus azules ojos asintió, en silencio.
-Muy bien. Tan solo quédate mirando el cielo ¿Harías eso por mi Aoko?
-Hai.
Tras escuchas esas palabras, Kaito se fue corriendo del lugar. Aoko no dejaba de mirarlo, hasta que se perdió entre la gente. En ese momento ella subió su mirada y se quedó observando el cielo, como Kaito le había dicho. ¿Qué era lo que tenía que ver en él? Kaito nunca se lo dijo…
-¿Shinichi, que te pasa?- le volvió a preguntar Ran. Él le devolvió una mirada; Ran era hermosa y la manera en que estaba elegantemente vestida, la hacía ver aún más bella. Y eso que Shinichi pensaba que eso era prácticamente imposible.
Por más que quisiera desaparecer y sumergirse en la cálida mirada de su amiga, no podía. Recién había escuchado algo; algo que no entendía. ¿Habían dicho 'Kaito Kuroba'? ¿Era eso posible? No, debió haber sido su imaginación ¿Cómo era posible que haber escuchado ese nombre, ese apellido? ¿No era Kuroba el apellido de aquel mago? ¿Quién era ese Kaito? De pronto un grito lo volvió a la realidad.
-¡¡Kazuha!!- llamó Heiji, al ver que su amiga de la infancia yacía tendida en el suelo, con un vaso el cual había caído de su mano.
-¿Qué pasó?- preguntó Shinichi asombrado. ¿Kid tenía que ver en esto? No lo sabía.
-No lo sé. Kazuha estaba hablando con Heiji y de la nada se cayó al suelo, así nada más- contestó Ran preocupada.
-¡Kazu--¡- trató de llamar Heiji, pero la voz no salía de su garganta. La sostenía entre sus brazos, pero por más que la llamara, ella no respondía- ¡¡KAZUHA!!
Shinichi dirigió su mirada al vaso de ponche derramado al lado de Kazuha, de pronto su mirada cambió; era el vaso el causante. El olor de un somnífero resaltaba entre la fragancia embriagadora del líquido. Observó su reloj de muñeca y vio que tan solo faltaban dos minutos para la hora de ataque.
-Todo esto es obra de Kid- aseguró Shinichi. Heiji no podía creerlo, tampoco Ran- Seguramente quiere que tú te quedes aquí, por eso provocó que Kazuha se desmayara. Está evitando que tú vayas tras él… para así enfrentarse solo conmigo.
-Me quedaré aquí cuidando a Kazuha- le dijo con determinación Heiji. Shinichi se quedó observándolo sin decir palabra alguna- ¡Pues ve de una vez por todas! ¿Qué esperas Kudo?
Dichas esas palabras Shinichi comenzó a correr en dirección al rascacielos número uno. Mientras se abría paso entre la multitud de gente. Se quitó el antifaz, dejándolo en el suelo y se soltó la corbata; todo para sentirse más cómodo. Cuando entró a las torres tomó un ascensor. Algo encontró extraño; un inquietante silencio en el lugar. ¿No se suponía que el perímetro debía estar lleno de agentes?
Las puertas del ascensor se abrieron, revelándole una impactante realidad; el suelo estaba lleno de policías caídos. Se acercó a uno y vio que todavía respiraban; tan solo estaban dormidos. Todo eso era obra de Kid, para eliminar la competencia. Corrió hacia la sala de reuniones y tendidos en las puertas estaban Nakamori y Megure. Se abrió paso entre ambos y entró al lugar.
-Justo a tiempo meitantei- avisó una voz, la cual apareció entre las sombras, dejándose ver. Era Kid.
A pesar de la oscuridad del lugar, Shinichi pudo ver que en el suelo se encontraba una máscara de bufón con ropas color gris; ese había sido su disfraz. El condenado disfraz que se le había pasado por alto. Tras ver ese traje en penumbras, Shinichi no pudo evitar soltar una risa, luego dirigió su astuta mirada hacia el ladrón.
-Veo que entendiste mi mensaje, lástima que no me pudiste atrapar antes meitantei.
-Aún hay muchas cosas que no entiendo sobre ti Kid, y espero terminar de entenderlas esta noche, al menos eso me dijiste- comentó sarcástico Shinichi.
-Así es. Pero todo a su debido tiempo. Como sabrás primero siempre viene el reto… después el premio- avisó con su tono característico. Era sin duda, un hombre lleno de confianza propia.
-¿De qué reto me estás hablando?
-¿Lo olvidaste tan rápido? Tú estás aquí para atraparme y evitar que robe la última esmeralda. Por esa razón me dije a mi mismo; '¿Porqué no hacerlo más divertido?'. Así fue como ingenié un divertido juego. Se llama 'quien llega primero'.
-Iie. Yo no estoy para juegos Kid. Terminemos los asuntos pendientes de una vez por todas.
Kaitou Kid comenzó a caminar por el lugar, dando un largo y profundo suspiro. Luego se detuvo y dirigió su mirada hacia Shinichi. Era la primera vez que Shinichi observaba una mirada como la de Kid; sus ojos no expresaban ningún tipo de emociones ni sentimientos. Ni excitación, nerviosismo, o siquiera la más mínima señal de diversión. Nada.
-Bueno pues, yo sí. y como el ladrón pone las reglas, haremos las cosas de mi manera meitantei. Verás la esmeralda no se encuentra en esta sala, así que por más que busques no la encontrarás. El último Rey de la Noche se encuentra en la azotea, esperando para ser encontrada- un brillo revivió en la expresión de Kid; ahora comenzaba el verdadero juego para él. Era momento de comenzar a disfrutar cada minuto- Como te dije en mi nota; un desafío en las alturas. El primero que llega, gana…
-Si se trata de un desafío ¿Que gano yo, si logro vencerte? ¿Y qué ganas tú si me vences?- la voz de Shinichi expresaba ansiedad y determinación. Quería ganar. Tenía que hacerlo.
-Pues si tú llegaras a perder, yo me llevo la esmeralda conmigo, apoderándome del objeto de más valor en el mundo entero. Si yo llegara a perder devuelvo lo que robé. Te diré donde tengo las otras joyas, y pasarán a ser propiedad de la policía.
Esas últimas palabras quedaron sonando en la cabeza de Shinichi ¿Sería Kid capaz de renunciar a sus robos anteriores? ¿Cómo arriesgar a perder todo el trabajo realizado?
-¿Tú qué crees meitantei, quien llega primero?- preguntó Kid misterioso. El chasquido de sus dedos resonó en aquel salón. En cuestión de segundos los grandes ventanales del lugar cayeron y Kid salió volando del lugar; el juego había comenzado.
Shinichi corrió en dirección a los ascensores, subiendo en uno de ellos. Cuando llegó al último piso, abrió la puerta de la azotea y una fuerte ráfaga de viento le azotó el cuerpo. Ahí, en frente de él yacía una pequeña caja, la cual contenía la última esmeralda escarlata. Se apresuró en dirección de ella, pero en ese mismo momento una figura color blanco apareció en frente de él. Había caído desde el cielo estrellado. ¿Acaso Shinichi había perdido el reto? ¿Ya no tenía más esperanzas?
-Lástima que llegué primero. Si no fuera por unos segundos antes, me hubieras ganado Kudo Shinichi- dijo con tono de voz burlón.
-¿Y ahora qué Kid? ¿Desaparecerás de un momento a otro, dejando a un hombre inocente sin su más grande riqueza?
-No tienes idea lo que dices meitantei- el tono de voz de Kid había cambiado a una seria, y más bien furiosa. Ese efecto tenía cuando escuchaba defender a Obiwa.
-Iie, te equivocas. Sé bastante bien lo que digo. Eres un ladrón, nada más. No se puede esperar más de una persona con tu naturaleza- le dijo Shinichi desafiante.
-Un ladrón es un artista que utiliza su imaginación para robarse su trofeo, pero los detectives ven solo el crimen y nos denuncian. Ustedes son criminales del arte. ¿Ahora quien es el malo?- esa era su filosofía. El bueno pasa a ser el malo, y viceversa.
-En la nota que me mandaste… ¿a qué respuestas te referías?- preguntó Shinichi, asombrando con su determinación a Kid.
-¿Con que quieres mi respuestas meitantei? Bueno pues, te las prometí así que…-dijo encogiendo los hombros.
-¿Porqué un mago sabía sobre las existencias de las esmeraldas? ¿Qué tiene que ver un mago que murió hace 8 años atrás con este caso?
A pesar de estar iluminados por la tenue luz de la noche, y de que Kid tenía gran parte de su rostro cubierto por su traje, Shinichi pudo ver fácilmente que él palideció a causa de su pregunta. ¿Por qué ese nombre le causaba tal reacción? Sabía que estaba muy cerca de la verdad, por lo que no podía desistir con su interrogatorio.
-¿¡Cómo sabe la fecha de muerte de mi papá?!- pensó petrificado Kid- Iie, yo elijo que responder y que no. Y créeme que ésta es un 'no'.
-¿Sorprendido Kid? Pues sé bastantes cosas, las cuales tú ni te las imaginas. Ahora responde: ¿Cual es el vínculo que une al mago Toichi Kuroba con Kaitou Kid?
-¿Sabes qué? Me harté de tus jueguitos de preguntas- inquirió cubriendo su rostro con su gorro. Comenzó a aproximarse hacia el borde del rascacielos para escapar, pero Shinichi lo detuvo- ¿Cómo se enteró del nombre de mi papá si me encargué que su archivo fuese borrado de la base de datos en la policía?
-No me digas que te dio miedo responderme- dijo irónico Shinichi. Parte de sus planes era hacerlo enojar.
-¡Yo no te tengo miedo! ¡Y menos a un detective que no sabe nada!- contestó furioso Kid, mientras se acercaba hacia él con su pistola (de cartas) en mano.
Cara a cara. Shinichi tenía a su eterno enemigo en frente de él. El magnífico ladrón que practicaba espectaculares tucos de magia estaba frente suyo, empuñando una pistola en su dirección. A pesar de estar próximos, las sombras que producían la noche no le permitían definir el rostro de Kid, éstas lo cubrían parcialmente.
-¡Bum!- dijo Kid, luego apretó el gatillo de su pistola. De ella salieron numerosas cartas, las cuales con gran fuerza amenazaban a Shinichi con hacerle daño.
Mientras Shinichi evadía las cartas de Kid, recogió la pequeña caja que contenía la última esmeralda en su mano. Se volteó y rápidamente la lanzó en dirección de Kid. Ésta le golpeó en el sombrero, dejándolo caer al suelo. Shinichi corrió en dirección a Kid, quien ahora se encontraba en un lugar iluminado. En ese momento Shinichi palideció; no daba crédito a lo que sus ojos miraban.
En frente de él tenía a un simple muchacho, el cual no pasaba de los 18 años de edad. ¿Cómo era eso posible?
-Tú… N-no puede ser… ¿Cómo es posible que tú seas Kid, si él se enfrentó a mi padre hace más de 20 años?- logró articular Shinichi entre la impresión.
CONTINUARÁ
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Hola minna! Bueno, tuve que dividir el último acto en dos partes: El Fin de las Ilusiones I y II. Espero que les haya gustado y no tardaré en subir el último capítulo. Pero como dicen por ahí, el último nunca es el último. ¿Me explico? Después del siguiente capítulo, vendrá uno "anexo" por decirlo así. Será el cual explicará de donde comenzó todo. Relacionaré el verdadero significado de la carta que posee Kaito, y se verá el Flashback del principio. Bueno son dos capítulos los que quedan, pero estoy enormemente agradecida a todos mis lectores. Todavía esto no es un adiós, as que nos estamos leyendo. Se cuidan!
