EL LEON EN LA CASA DE LA SERPIENTE

EL LEON EN LA CASA DE LA SERPIENTE

6-LA BODA- Parte 2

Por Yuki Hino

OTRO CAPITULO MÁS, ESPERO LO DISFRUTEN, UN SALUDO A TODOS: EN ESPECIAL A UNA DE ELLOS. CREO QUE DEBÍ ANUNCIAR EN EL ANTERIOR QUE ERA UN CAPITULO POR PARTES. BUENO DISFRÚTENLO.

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Todos en la casa de La Familia Potter estaban muy ocupados. Ginny encabezaba la organización de la boda de su ahijado, así para que todo saliera perfecto se pondrían tan gritona como jamás nadie se hubiera imaginado. Harry ayudaba en lo poco que podía, que no era mucho pues lo hombres no saben nada de organización y menos de bodas. Fleur, la madre de la novia, junto a Hermione, ayudo a su hija Victorie a preparase en lo que se refiere a ponerse bonita, como ir a un salón de belleza y esas cosas que se deben hacer en las bodas. Billy y los demás hermanos Weasley al igual que Harry, no hacían absolutamente nada. Y en cuanto a los novios: Victorie estaba nerviosa y eso se le notaba al ponerse histérica con todos y todo. Ted, al contrario parecía no estarlo, se encerró en un cuarto de la casa y de ahí no había salido durante el día.

Howarts:

Rose, Albus, James, Hugo, Lily y Scorpius empacaban sus cosas. Muy al pesar de Ron, Scorpius fue invitado he iría con su amada hija, ante eso Hermione y Emily Malfoy se sentían contentas, aunque no se podía decir lo mismo de los padres: Ron se sentía furioso, aun guardaba rencor a todos los insultos que Draco le blasfemo a su esposa y no quería que su hija se viera involucrada con tan mala calaña; Draco por su parte vivía con arrepentimiento y quería que su hijo no cometiera el mismo error que él, porque de haber sido él se hubiera enamorado de Hermione, pero ahora solo quería ver a su hijo feliz aunque no a espaldas de su antes enemigo Ron.

También una de las extranjeras empacaba: Alexa Carpio, no tenía casi nada que empacar, aunque si se vistió para la ocasión, no sabía que ponerse por lo que al final opto por la ropa ceremonial que le obligaba a ponerse su padre, una que se conformaba de una banda en la cabeza con el emblema de su familia- de color dorado y rojo, un león coronado parado en dos patas- una capa que le llegaba a la mitad de la espalda, un chaleco ceñido a su cuerpo, una falda cortita sobre un pantalón un poco holgado, al que lo sostenía un gran cinturón con el emblema familiar, también se conformaba de unos grandes guantes negros con adornos dorados, le llegaban por debajo del codo. No tenía qué cargar, para su buena suerte, porque no le gustaba usar bolsas. Lo bueno era que los caballeros no la seguirían, se quedarían con las demás compañeras. Al fin y al cabo ella ya tenía alguien que la protegiera. Cuando esa idea paso por su mente se puso colorada y furiosa, pero a la vez triste. Ya había pasado por esa situación muchas veces y no quería repetirla, por más que al principio, en su imaginación, fuera hermosa y le ayudara a ver el mundo de otra manera.

Scorpius se mantenía sumamente contento, intentaba que si disimulara pero no podía, a todos les dedicaba un gran sonrisa y cuando Rose lo veía, se escabullía rápidamente para no enseñarle también su alegría, aunque seguía pensando que él no llegaría a interesarse en ella.

-Oye, Scorpius ¿Cómo es que lograste ir a la boda con mi prima?- pregunto Albus con mucha curiosidad.

-Pues te diré: Cuando llego el correo y yo lo intercepte en la torre de las lechuzas, ahí me encontré a Rose, tenía tu carta. Me pidió que te la diera, la tome con mucho gusto, bueno el punto es que ya se iba, pero se detuvo y luego me dijo: "Conoces a mi prima Victorie, ¿verdad?. . . se va a casar- esta es la invitación- la invitación dice que es para dos personas, yo no tengo con quien ir. . . querrías ir. . . con. . . con. . . migo?" Y como te imaginaras, le dije que sí- contó Scorpius alegre y triunfante de que en el momento en que ella se lo pidió, no cayera victima de la locura. . . . Y tú, ¿Ya estas listo para ir con tu chica?

-. . . – Albus lo fulmino con la mirada-. . . No es mi chica, y sí ya estoy preparado.

-No te alteres, amigo. . . – miro su reloj-. Ya es hora Albus. Las carretas llegaran en cualquier momento y no es educado que hagas esperar a tu "amorcito". . . –después de decir eso salió despavorido de la vista de Albus.

-¡Scorpius¡- grito, pero no por enojo, sino por la reacción que había tenido al oír la palabra amorcito- Lo malo es que no tendré tiempo de estar con ella- se dijo.

Tanto Albus como Scorpius vestían de etiqueta, pues el tren llegaría una hora antes de que empezara la ceremonia y no podían llegar a cambiarse. Scorpius bajó primero a la puerta principal, donde ya lo esperaba Rose- muy bonita, por cierto, que cuando el rubio la vio se sonrojo más y casi se caía de las escaleras. Al poco tiempo llego la invitada que no quería ser invitada, Alexa no dijo nada ante su llegada, ni siquiera saludó, sólo se colocó a pocos centímetros de Rose. Más tarde llego Albus, en ese momento Scorpius empezó a caminar cuando vio a su amigo bajar las escaleras, Alexa también camino, Albus apresuro su paso hasta colocarse a la altura de su acompañante.

-Te ves. . . – Albus le habría hecho un cumplido.

-¡No lo digas!- grito-. . . No lo digas si de verdad no lo sientes- y camino más rápido.

Albus se quedó pensando.

Subieron a las carretas que los llevaron a la estación. Y de ahí abordaron el tren. Scorpius se sentó a solas con Rose en una cabina, los más pequeños juntos en otra, y por ultimo Albus en otra más junto a Alexa. Su viaje fue entretenido y tortuoso.

En lo que se refiere a Rose y Scorpius: ellos se la pasaron el mayor tiempo en mirarse.

Los niños se divertían tanto que no sintieron el viaje.

Y Albus trataba de entablar conversación:

-Oye, ¿Puedo hacerte una pregunta?. . .

-¿Qué?. . . – respondió ella con frialdad.

-Sofía, la española y tú, ¿son familiares?

-. . . . . . . . . – hubo una larga pausa-. . . ¿Por nuestro apellido?. . . Lamentablemente formo parte de su familia, pero muy lejanamente. Sus ancestros llegaron desde Inglaterra a España y de ahí pasaron a México. Soy parte de la familia que se quedo a gobernar por un tiempo mi país.

-Oh- exclamó sorprendido- Pensé que se llevaban por lo menos un poco bien, no creí que la detestaras.

-No importa. . . me gusta informarle a la gente que no tengo nada que ver con "esa" familia- Alexa sonrío- ¿Otra cosa?

-Eh. . . bueno. . . creo que sí- dudó-. Pero tu actitud me dice que es mejor dejar de hablar.

-Como quieras. . . Te iba dejar que hicieras solo tres preguntas más pero bueno. . . – Alexa lo provocaba.

-Bueno, esta bien. Supongo que es una oportunidad que no se repetirá- ella asintió-. Bueno. . . qué te preguntaré. . . ¡Ya sé!. . . ¿De casualidad el escudo de tu familia tiene algo que ver con el escudo de Gryfindor?

-Potter, ese tema no te importa- dijo ella cortantemente-. La próxima.

-Hmmm. . . No sé, generalmente no le hago preguntas a las chicas.

-Entonces hazme preguntas que generalmente le haces a los de tu especie. . .

-¿"Mi especie"?. . . Bueno, ¿qué clase de hombres te gustan?- pregunto sin apenarse.

-¿Por qué le harías esas preguntas a tus amigos?

-Para poder ayudarlos si alguna vez necesitan una novia.

-Eres raro. Pero bueno. . . te diré: Supongo que quiero un hombre decente, amable, responsable, un caballero, y no sé que más. La ultima de tus preguntas. Escógela bien. Me agarraste en un momento bueno.

-La ultima no sé si preguntártela. . . eh. . . bueno no te burles, ¿sí?. . . "¿Qué pensara si se lo pregunto?"- prensaba.

-¡Ja!. . . ¿Acaso tengo cara de que me gusta reírme?

-Ah. . . pues no. Bueno. No le digas a nadie que te lo pregunte- ella lo miro con obviedad-. . . Sí, ya sé que no hablas con nadie. La pregunta es: ¿Si yo te pidiera que fueras mi novia me aceptarías?

-O/. . . "¿Por qué me pregunta eso. . .?" Eh. . . eh. . . yo no . . . bueno. . . sí, no, digo. . . /O

-. . . Espero tu respuesta, aunque por tu cara y tus balbuceos yo diría que la respuesta sería un no.

-¡NO! Quiero decir. Creo que yo te diría que sí. Eres un buen tipo.- al decirlo aparto su mirada lo más que pudo, para que el chico no se diera cuenta de su sonrojo.

-Gracias- le sonrió amablemente.

-¿Puedo yo preguntarte ahora a ti?

-Claro. Te doy las mismas oportunidades.

-Bueno. Lo mismo que me preguntaste a mi. . . ¿Qué tipo de mujeres te gustan?- preguntó pero seguía sin mirarlo.

-No lo sé, porque no me ha gustado nadie. . . pero supongo que sería un a persona admirable, valiente, que sepa darse su lugar y que jamás se rinda. . . – ante esas palabras la cara de Alexa se ilumino, pensando que tal vez hablaba de ella-. . . Y sobre todo una persona a la que pueda proteger.

-Lastima. . . "me equivoque"–susurró decepcionada Alexa.

-¿Otra pregunta?

-¿Quién es la persona que te gusta?. . .

-¿Eh?. . . pero si te dije que no me gustaba nadie.

-A mi no me puedes mentir, lo veo en tus ojos.

-Eres muy observadora. Y al parecer es cierto que no te puedo mentir. La verdad es que no puedo decírtelo.

-¿Por qué?. . .

-Porque. . . es que yo. . . ¡olvida el tema!, ¿quieres?

-Esta bien. . . ¿Por lo menos ya se lo dijiste a ella?- no estaba dispuesta a cambiar de tema.

-No. Pero se lo diré cuando regresemos.

-Pues. . . te deseo suerte- después desvió su mirada carmín.

-Gracias- y le sonrió de una manera tan encantadora.

Ahora qué pasaba con Rose y Scorpius:

Los dos se miraban y se evitaban a la vez, hasta que a Scorpius se le ocurrió sacar la piedra negra para distraerse. Cuando Rose la identifico se asusto un poco. Después miro al rubio para cerciorarse de que no conocía como funcionaba la extraña piedra, cuando supuso que no sabía nada, se levanto de su asiento y se acomodo al lado de Scorpius, casi rozándose.

-Que piedra tan extraña, ¿qué es?- pregunto la pelirroja.

-No lo sé- mintió-, me la encontré tirada. Tal vez sea una roca común y corriente.

-Ah. . . Es muy bonita, ¿me la regalas?

-¿Eh. . .?- la chica que le gustaba le estaba pidiendo que le regalara algo y si lo hacía era seguro que se la ganaría, pero esa piedra era muy peligrosa para ella. Lastima, tendría que ganársela de otra manera.- Lo-lo siento n-no puedo regalártela. Lo siento.

-No importa.- esperó un poco-. . . Oye, este, puede que esto te resulte un poco indiscreto pero..¿La española te gusta?

-¿Por qué lo preguntas?

-Contéstame quieres.

-Pues no, no me gusta, ni siquiera me interesa, ¿por qué?

-¡Porque ella esta interesada en ti!- dijo casi gritando.

-. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. ¿Y por que te pones así?

-Porque. . . – una parte de ella quería aventase a los brazos del rubio pero otra parte le decía que debía contenerse pues talvez él no sintiera lo mismo.

-. . . . . . – él por su parte deseaba abrazarla y besarla como jamás lo hubieran hecho, el problema era si ella sentía lo mismo.

El vagón de los más pequeños y el más grande:

-¡Ya cállense!- gritaba James.

-No seas aguafiestas, James. A nosotros no puedes mentirnos.- decía Hugo.

-Cierto- hablo Lily- se te puede ver en la cara que estas perdidamente enamorado de ella.

-De "ella" no, yo quiero a Kim, ella si que es linda- y suspiro.

-Sí, eso es cierto. Pero fíjate bien a quien quieres en realidad, date cuenta de la cara que pones cuando la vez a ella con el otro, Potter.

-Aunque claro- intervino Lily- podrías intentarlo con la coreana, pues a ella también le interesas.

-¡¿En serioooooo?- pregunto James con jubilo.

-¡Síiiiiiiiii!- dijeron los dos al unísono.

Y pronto todos llegaron a la estación en Londres. Donde los esperaban Harry Potter y su amigo Ron. Al verlos Harry se alegro mucho, se acerco a sus hijo, Lily se le aventó y lo abrazo con fuerza, Albus y James saludaron a su padre como los hombres lo hacen. Poco después Harry se percato de la presencia de la otra chica, la vio y le sonrió. Ella, como podía le devolvió la sonrisa.

-¿Cómo te llamas?-le pregunto.

-Alexa, señor, Alexa Carpio.

-¿Carpio?. . . Mucho gusto. Me llamo Harry- los dos inclinaron la cabeza.

Ron, por su parte, buscaba a su hija y cuando la encontró la vio triste, detrás de ella se encontraba Scorpius. Dedujo que la tristeza de su hija se debía al intruso, y por una parte tenía razón, ante el rostro de su hija se abalanzo contra el rubio para reclamarle.

-¡Hey, tu niño¡- grito Ron.

-¡. . . . . . ¡- Scorpius no tenía en dónde esconderse y el pánico lo invadió.

-¡¿Qué le hiciste a mi hija?!

-¡Ron!- grito Harry interponiéndose entre su amigo y el hijo del otro que quería que fuera su amigo.

-Pero. Compañero, ¿Has visto la cara de mi pequeña Rose?

-¿Y le has preguntado por qué esta así?- reclamó Harry.

-. . . –Ron comprendió, agacho la mirada y luego se dirigió al auto con las maletas de sus hijos. Rose no dijo nada y siguió a su padre.

Luego Harry se dirigió a Scorpius.

-Perdónalo, cuando seas padre, que espero no sea pronto, lo comprenderás.

-No se preocupe, señor. Gracias.

Mientras todos se dirigían al auto, Scorpius se quedo pensando un rato para después caminar, sosteniendo por detrás la misteriosa piedra negra entre sus dedos.

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OTRO CAPITULO. APARTIR DEL OTRO, EMPIEZA AL SUSPENSO Y EL DRAMA Y LAS BATALLAS. GRACIAS POR SUS COMENTARIOS Y POR SEGUIR LEYENDO ESTA HISTORIA.