Demashitaa! Powerpuff Girls Z no me pertenece.

Séptimo capítulo:


El despertador sonó a todo volumen lastimando sus tímpanos. Odiaba tener que levantarse para ir a la escuela y hacer sus prácticas pero era un sacrificio por los tres. Desde la llegada de Masaru, Momoko no podía pagar todos los gastos de la casa así que como el pequeño también era parte de su responsabilidad su salario ayudaba con el niño y aunque se había ofrecido para vivir con su futura familia, Momoko se había negado rotundamente alegando que no era necesario además de que la pequeña Kuriko aún no estaba preparada para otros cambios aparte de los que ya había pasado.

Se preparó un café y lo bebió con tranquilidad en la sala del pequeño departamento.

Desde que había regresado de América, se había enterado que sus hermanos menores ya no vivían juntos pues querían independizarse. No tuvo otra opción más que vivir solo.

Fijó su vista en una fotografía enmarcada sobre la mesita de centro. Era una foto de los tres. La habían tomado el día de su partida a América como un recuerdo de su hogar, su pequeña familia, después de todo solamente se tenían a ellos mismos desde que fueron creados.

Butch, ese imbécil agresivo sin remedio, había cambiado. Había sentado cabeza y había formalizado su relación con la pelinegra. Y aunque nunca lo dijo, internamente agradecía que ella fuera la que lo aceptara en su vida pues sabía muy bien que Butch podía llegar a ser sensible y un rechazo por parte de ella sería fatal para su persona.

Ya habían pasado dos semanas y media desde que se fue y las cosas, por lo que él sabía, iba bien para las dos pelinegras.

Ahora que lo recordaba tenía que ir con ella ese mismo día a visitar a su hermano Dai. En la cárcel.

Estudiaba en la facultad de Derecho y él mismo se había ofrecido para llevar el caso del hijo mayor de los Matsubara. Admitía que sería complicado reducir la sentencia pero no por nada era el mejor de la escuela.

Luego irían al parque de diversiones, donde Momoko los había citado para pasar el día en familia y en la noche tendría que asistir a una cena con su jefe.

Después de varios fracasos, había conseguido trabajar en el Banco Nacional de Tokio, era el más importante y el que tenía más dinero guardado. ¿Cómo había entrado? Realmente no sabía cómo explicarlo. Debido a que estudió en el extranjero, tuvo la oportunidad de estudiar dos carreras al mismo tiempo, Administración y Derecho, gracias a todo eso, un profesor de su escuela le abrió paso a ese trabajo pues al parecer conocía al dueño del banco y eran grandes amigos que le pidió de favor que le diera el trabajo.

El empresario no lo rechazó ni lo aceptó, resulta que sabía que era un Rowdy y lo único que dijo fue:

- Maravilloso, si saben que eres un Rowdy apuesto lo que sea a que nadie robaría nuestro banco.

Al principio no supo si tomárselo a bien o a mal, pero con el paso de los meses pasó de ser un trabajador común a ser el gerente y la mano derecha del dueño. Le había dicho que no veía maldad en él.

- Brick, como han pasado los años. Eres la creación de una mente malvada pero yo no vi esa maldad en ti, solamente vi a un niño travieso y perdido.

- Señor, ¿qué intenta decirme? – respondió él, ante el comentario inesperado del hombre.

- Quiero decir, que te veo como un hijo y me encantaría que veas en mí a un padre.

Luego de eso se enteró que era amigo del Alcalde y por consecuencia el día de su nacimiento también lo vio, estaban en una comida de negocios cuando el Alcalde fue avisado de vandalismo en la ciudad.

Desde entonces aprendió que hay veces que la vida puede ser traviesa, nació huérfano pero lo adoptó Mojo Jojo, luego Him, luego el Alcalde y el profesor Utonium y por último el señor Lee. Sonrió.

Le debía mucho a los últimos dos hombres pero principalmente al profesor Utonium. A él si lo veía como un padre aunque nunca lo diga o demuestre. El Alcalde solamente lo había ayudado con dinero, lo contrario al profesor que siempre lo apoyo emocionalmente en muchas situaciones. Sin embargo, el Sr. Lee le enseñaba muchas cosas, principalmente valores y sabios consejos.

Sabía que el señor nunca se había casado, su ambición por el dinero lo había mantenido ocupado toda su vida y cuando llegó el momento, era demasiado tarde. Por consecuencia nunca tuvo hijos, tal vez por eso comprendía que lo viera como uno, sabía que él no había sido un niño normal y la falta de un padre hacía más fuerte su relación, tal vez vio la necesidad de ser el padre que nunca tuvo. Aunque nunca había demostrado irritación ante la idea.

De hecho, ante varios empresarios y socios, lo había presentado como su hijo. A lo mejor era su imaginación haciéndole una broma, pero todas las veces que lo presentaba como tal, lo hacía orgullosamente, como si en verdad fuera su hijo, como si no le importase que fuera un Rowdy.


Momoko estaba en la habitación de su amiga pelinegra, jugando con Esmeralda mientras Kaoru se arreglaba para ir al parque de diversiones juntas.

Masaru y ella, habían acompañado a Brick, Kaoru y Esmeralda para visitar a Dai. Obviamente los pequeños y ella no habían entrado, se habían quedado en el patio del lugar a jugar mientras salían. Kaoru no quería que Esmeralda viera a su tío así, y Dai tampoco sabía de la existencia de la niña, mataría a Butch y no le creería la loca historia que le contaría, el hermano mayor de su amiga solía ser muy escéptico.

Brick las dejó en el departamento de la pelinegra para que se arreglasen, mientras él y Masaru iban a comprar los útiles escolares del pequeño.

Habían inscrito al niño en una escuela mientras se quedaba con ellos, para que no limitara sus conocimientos e hiciera nuevos amigos, pero como ambos eran hombres solo ellos se entendían en sus gustos, resultó que Masaru era idéntico a Brick en varios aspectos.

- Tía, ¿por qué tenemos que ir a la escuela? - preguntó Esmeralda con una mueca de disgusto.

Obviamente los tres pequeños entrarían juntos, después de las vacaciones de invierno, pero al parecer la niña era idéntica a sus padres, odiaba la palabra escuela.

- ¿No te gusta la escuela? - preguntó Momoko divertidamente.

- No.

Hizo un puchero y cruzó los brazos. Kaoru, rió al escucharlo.

- Pero ahí puedes hacer amigos, incluso puedes conocer a un lindo chico - animó la pelinaranja.

Esmeralda se sonrojó. Su amiga rio de nuevo y dijo:

- Espera a que te escuche Butch y le da un ataque al corazón.

Ambas rieron ante el comentario. La niña solamente desvió la mirada y se retiró de la habitación.

Kaoru se dispuso a poner unos jeans mientras la niña no estaba pero no pudo. Quiso cerrar el botón de la prenda pero este no cedía, sus jeans le apretaban.

Molesta, se quitó los jeans y los lanzó al otro lado de la habitación quedando en ropa interior frente al espejo.

Momoko, que veía todo en silencio desde la cama solamente se carcajeó. A veces su amiga se podía irritar fácilmente.


Todos estaban en el parque de diversiones. Ya se habían divertido casi toda la tarde y en esos momentos iban a subir al último juego, el cielo ya estaba oscureciendo y tenía que arreglarse para la cena, pero primero tenía que llevar a Masaru a dormir, antes de las nueve de la noche o sino Momoko lo mataría.

Masaru no se dormía si él no estaba cerca así que diario iba al departamento de Momoko para adormecerlo. Lo bueno que la cena era a las diez de la noche. Aún tenía tiempo.

- Los carritos chocones, tía Kaoru será una gran rival - dijeron Masaru y Makoto entusiamados.

Sin embargo, Momoko y Miyako gritaron:

- ¡No!

Los dos hombres se asustaron por la reacción de ambas chicas y Brick recordó lo que había sucedido hace unos días con Kaoru, aunque sinceramente no lo había confirmado sospechaba que su cuñada guardaba algo.

Fue al laboratorio por Momoko y Masaru, y había aprovechado para hablar con el profesor Utonium...

Flashback...

Hablaba con el profesor Utonium acerca de un nuevo proyecto que posiblemente les ayudaría a investigar más sobre el futuro. Una vez terminada la conversación, tuvo la idea de robar un poco de comida de la cocina del laboratorio ya que se había saltado el desayuno y el almuerzo.

Pero cuando entró a la habitación, grande fue su asombro al sorprender a Kaoru comer galletitas saladas mientras decía:

- Algo ácido, algo ácido, rayos ¿por qué de repente me dio por comer cosas ácidas? De por sí ya es raro que coma estas galletas saladas.

Él solamente estudió sus movimientos detenidamente. Ella solo se dio cuenta de su presencia cuando cerró el refrigerador notablemente enojada.

- Oh, Brick. No me di cuenta cuando llegaste - dijo nerviosa.

- Bueno, al parecer sólo tenías en mente una cosa como para notar mi presencia.

La chica sonrió avergonzada, tal vez por ignorarlo.

- Tu estas... - Kaoru lo miró confundido -, ya sabes...

Brick se tocó el abdomen, específicamente el vientre para darle a entender la indirecta. Ella no lo captó a la primera pero luego de unos segundos levantó las manos sobre el pecho nerviosamente y dijo:

- No, Brick, no. ¿Cómo crees? No, ¿de dónde sacas eso?

- Tu misma lo dijiste, es raro que comas galletas saladas porque sí al igual que lo ácido.

- Si, bueno. Ya sabes que soy distinta a tu novia, a ella le gusta lo dulce y a mí lo amargo, cada quien es como es, así que si no hay más preguntas para hacer, me retiro - dijo nerviosamente e increíblemente rápido.

No alcanzó ni a dar un paso cuando él habló.

- Kaoru, si sabes que él lo entenderá, ¿verdad? Lo conoces - fue lo único que dijo Brick para luego finalizar la conversación y desaparecer por la puerta que daba a la sala.

Fin del flashback

Ambas chicas rieron nerviosas por la reacción que tuvieron.

Él, sin embargo, solamente volteó a ver a Kaoru quien parecía tranquila. Iba a preguntar qué sucedía pero Esmeralda salió volando inesperadamente del lugar, luego de breves segundos los dos niños la siguieron.

- Brick - llamó Momoko.

Él solamente asintió, entendiendo la indicación y salió en busca de los niños. En el tiempo que habían pasado juntos, los niños parecían inclinarse más hacia las órdenes que él daba, después de todo habían dicho que era el líder de La Resistencia, y como tal siempre daba órdenes que ellos acataban.


Momoko, y los demás se quedaron en el mismo lugar en espera de los niños y de Brick.

- ¿Por qué habrán reaccionado así? - preguntó Miyako.

Ella iba a hablar para calmar los nervios de su amiga pero Brick llegó junto a los niños con una sonrisa.

- ¿Qué sucedió? - preguntó ella.

- Bueno - repondió mientras le abría paso a alguien -, al parecer tenemos visita.

Cuando Brick se apartó de su lugar, dejó ver a un niño pelinegro, de ojos verdes, parecidos a los de Kaoru, tenía la mirada seria y exageradamente fría para ser un niño. Estaba lastimado y tenía la ropa desgarrada y sucia.

- Mamá - dijo el niño débilmente.

Se lanzó a los brazos de Kaoru y la abrazó con fuerza. Ella no supo como reaccionar, solamente estaba sorprendida de ver a ese niño. En su opinión, era el retrato en miniatura de Butch.

Le correspondió el abrazo con cariño y protección pero el niño se desmayó en sus brazos. Momoko se acercó rápidamente para revisarlo, después de todo estudiaba medicina. Kaoru, por su parte, estaba preocupada.

- No te preocupes, solamente necesita descansar y comer, debemos llevarlo a tú casa para que trate sus heridas.

- Llévate mi auto, al rato llegamos, no es necesario que vayamos - le dijo Brick mientras le extendía unas llaves.

Las tomó y cargó a Esmeralda mientras Kaoru hacía lo mismo con el niño. En definitiva, las noticias seguían llegando inesperadamente.


El pequeño estaba descansando en la habitación de Esmeralda mientras ella se había quedado dormida sentada a un lado de su hermano. Eran mellizos, la relación era más fuerte que la de cualquier otro familiar.

Kaoru y Momoko hablaban de trivialidades mientras despertaba el niño, una vez despertara revisaría sus heridas de nuevo para verificar que no habían daños más profundos.

- Entonces te ofrecieron el trabajo - dedujo Kaoru.

- Si, cuando me gradúe podré trabajar en el Hospital Nacional de Tokio.

Kaoru sonrió por la buena noticia y dijo:

- Tenemos que celebrarlo, espera me cambio y te traigo un postre.

Se le iluminaron los ojos al escuchar la palabra postre, por eso amaba a su amiga, por eso y por varias cosas más. La pelinegra se quitó los jeans y suspiró pesadamente. Se vió en el espejo de perfil, bajó su mano al vientre y lo acarició con delicadeza.

- ¿Cuántos meses? - preguntó Momoko con una sonrisa.

- La doctora dijo que la próxima semana cumple cuatro meses.

- ¿Cuándo le dirás a Butch que estas embarazada?

- Pienso decírselo - sonrió con ternura- , como regalo de Navidad.

- Buen regalo.


Ese fue el séptimo capítulo, espero les haya gustado.

Ya saben que ocultaba Kaoru, sería un perfecto regalo de Navidad. Ahora la pregunta es:

¿Cómo lo tomará Butch? ¿Bien o mal?

Descubránlo en el próximo capítulo.

Dejen sus comentarios, si les gustó, si les disgustó o ideas para la historia. Se los agradecería.

Hasta la próxima.