"De acuerdo Sam, esta es tu última oportunidad. ¿Estás totalmente seguro de que quieres hacer esto?" Sam miró a su hermano con una amplia sonrisa, pero no dijo nada. Abrió la puerta del Impala y salió. Dean se quedó en el coche unos momentos, pensando en que era lo que hacía que todo lo que le pidiera su hermano, no fuera capaz de evitar llevarlo a cabo, pero cuando lo miró desde el coche y en su rostro se dibujó una sonrisa inconsciente, supo que Sam era algo totalmente irresistible para él.
"¿Sam, Sam Winchester?" Frente a él, Sam se encontró con tres personas a las que nunca hubiera creído volver a ver tras dejar el instituto para irse a al universidad "¿Cuanto tiempo ha pasado?".
"Seis años." Sam fue hacia ellos y los abrazó uno por uno. Eran sus antiguos amigos Josh, Daniel y Peter, con los que había pasado muchas tardes y noches durante sus años en el instituto y a los que había tenido que mentir una y otra vez sobre sus desapariciones repentinas, los golpes y moratones con los que aparecía de repente y su relación con el resto de su familia. "Me alegro tanto de veros."
"Y nosotros de tener noticias tuyas, te perdimos la pista completamente. Pero dinos, ¿Qué ha sido de tu vida?" Se trataba de una pregunta fácil, casi siempre, pero a la que Sam no sabía como contestar. "He estado cazando demonios, mi novia murió entre llamas pegada al techo y he destruído a unos cuantos fantasmas.". "¿Has venido sólo o has encontrado por fin al amor de tu vida, que tanto anhelabas entonces?"
"La verdad es que..."
Unas manos absolutamente familiares, rodearon su cintura, a la vez que una voz, inesperada en ese momento, sonó a su lado. "Supongo que a esa pregunta puedo contestar yo. Soy su pareja esta noche."
Aunque la aparición de su hermano, lo había cogido por sorpresa, Sam consiguió reaccionar a tiempo y seguirle el juego, aunque temía acabar arrepintiendose de hacerlo. "Este es Dean, mi" Por un momento miró a Dean y pensó que si estuviera viendo esa escena desde fuera, realmente ellos parecerían una pareja feliz y enamorada. "Mi novio."
"Vaya." Dijo Josh algo sorpendido por la noticia. "No sabíamos que fueras, ya sabes..."
"¿Gay?, el tampoco hasta que me conoció." Dean comenzó a reirse y cogiendo la mano de Sam, estiró ligeramente de él. "¿Qué te parece si entramos a la fiesta?, tengo muchas ganas de conocer a todos tus amigos."
- o -
Si se lo hubieran contado, en lugar de vivirlo, Sam nunca hubiera creído lo que estaba sucediendo a su alrededor; porque en poco más de veinte minutos, todos los presentes en la reunión sabían que Sam tenía novio, que llevaban juntos seis meses, aunque sólo hacía dos que estaban viviendo juntos, que se conocieron en un bar, una noche después de un concierto y todo el mundo había llegado a la conclusión, de que se trataba de las dos personas más enamoradas, la una por la otra, que nunca hubieran existido.
Después de haber estado charlando un rato con sus viejos amigos, Sam encontró a su hermano en la barra, hablando con una rubia impresionante. Sam se temió lo peor, pensó que se había terminado su noche perfecta y que Dean volvía a ser el mismo de siempre, que necesitaba romper con todo aquel romanticismo, que el mismo había creado y que estaba ligando como de costumbre.
Al llegar donde ambos se encontraban y escuchar su conversación, Sam descubrió, para su sorpresa, que se había equivocado por completo.
"¿De verdad crees que debo de pedírselo yo?, no se, la verdad es que me da mucha vergüenza hacer algo parecido." La chica pareció ruborizarse y bajó la mirada hacia el vaso que tenía en la mano.
"Claro que si, ¿Por qué tienes que esperar a que él sea el que te pida matrimonio a ti? Adelántate, ve y sorpréndele tu a él. Seguro que está deseando hacerlo pero tampoco se atreve."
"Muchas gracias Dean, me has sido de gran ayuda. Creo que lo haré esta misma noche." Ella se acercó a él y le besó en la mejilla antes de marcharse.
"¿Qué ha sido eso?" Sam habló desde detrás de Dean. Este, dio la vuelta al taburete en el que estaba sentado y rodeó el cuello de su hermano con ambos brazos.
"Espero que no te vayas a poner celoso por eso. Sólo estábamos hablando, nada más."
"Precisamente lo digo por eso. ¿Acaso he oído salir de tu boca la palabra matrimonio?"
Dean acercó su boca al oído de su hermano y le susurró, de forma casi imperceptible para el resto de los asistentes a la fiesta, pero tremendamente excitante para Sam. "Querías que fuera una noche perfecta y deslumbrar a tus amigos. Pues ya está, somos la pareja del año y yo me he convertido en el marido que todas las mujeres aquí presentes desearían tener, y creo que algún tío también."
"¿Quien eres tu y que has hecho con Dean?" Sam tomó su rostro con ambas manos y le besó mientras se reía de aquella situación. ¿Estaba pasando realmente?, ¿Dean Winchester estaba dando consejos sentimentales? Prefirió no darle más vueltas al tema y ser feliz, mientras aquella fantasia durara.
"¡Sam!, reserva algo para esta noche" separó sus labios de los de Dean y miró detrás de él. Peter los observaba mientras le guiñaba un ojo. "¿Entonces es cierto? He oído decir por todas las mesas que Sam Winchester está completamente colgado por el hombre perfecto."
"Es recíproco." Sam no pudo evitar sonrojarse al escuchar la respuesta, viniendo de su hermano. ¿Estaba diciendo de verdad que estaba enámorado o sólo era una parte del personaje que había creado esa noche? Sam no sabía donde acababa Dean y donde comenzaba la ilusión, pero pensó que era mejor esperar a que sonaran las doce campanadas y ver si la carroza se convertía en calabaza y los caballos en ratones. Estaba demasiado feliz, ilusionado podría decirse, como para dudar de que aquello estuviera ocurriendo de verdad y que se pudiera romper el encantamiento.
"Tiene que tener algún defecto." Sam pensó en varios, pero no dijo ninguno. De improvoso, el volumen de la música subió considerablemente. "Seguro que no baila bien." Sam desvió la mirada hacia Dean y luego volvió a mirar a Peter. Hubiera sido demasiado fácil, poner en un compromiso a su hermano y hacerlo bailar, pero le había prometido "nada de bailes," esa noche y no iba romper su compromiso.
"No, la verdad es que no le gusta, pero no me importa, porque tampoco es algo que me vuelva loco a mi."
"Ya me imaginaba yo que no podía ser totalmente perfecto. Nos estaba haciendo quedar demasiado mal a todos demás hombres aquí presentes. Ahora al menos sabemos donde tiene su talón de Aquiles"
Sam contuvo la respiración unos seguntos, porque si había algo que conocía bien de Dean, era que no soportaba que nadie le dijera que no podía hacer algo. No se equivocaba. Un segundo más tarde, se vio conducido al centtro de la pista de baile y se dio cuenta que el resto de parejas hacía un círculo a su alrededor. La mano de su hermano, le rodeo la cintura y lo atrajó hacia él, pegándolo completamente contra su cuerpo. "¿No decías que nada de bailes?"
"He cambiado de opinión." Durante los tres minutos siguentes, el mundo desapareció alrededor de los dos, la pista de baile era completamente suya y todo el mundo estaba pendiente de ellos. Ninguno dijo nada en ese tiempo, sólo se miraron, sonrieron y se dejaron llevar por el ritmo que los envolvía por completo.
La música sonaba dentro de su cabeza y Sam estaba seguro de que nunca olvidaría ese momento, que estaba convencido de no volver a poder repetir, y que esa canción se quedaría para siempre en su pensamiento.
Pero casi dudaba de que todo aquello estuviera ocurriendo de verdad, porque era algo casi imposible de creer viniendo de su hermano. Dean estaba bailando con él, haciendo algo que Sam nunca le había visto hacer a su hermano, bailar, aunque viéndolo ahora, parecía que lo hubiera hecho durante toda su vida.
Dean por su parte, estaba confuso, consigo mismo, con la situación, con toda aquella noche, porque desde que se había bajado del coche, parecía como si se hubiera convertido en otra persona, como si no pudiera controlarse a si mismo en lo que hacía o decía.
Había pensado dejar a Sam llevar la iniciativa, que desfrutara de esa noche, pero sin inmiscuirse demasiado, esperando que las cosas pasaran lo más rápido posible.
Pero en lugar de ello, no paraba de sentir que necesitaba estar junto a Sam y abrazarlo, como si demostrar a todo el mundo que estaban juntos le reconfortara, como si ser la pareja perfecta para su hermano, fuera lo más importa de esa noche, como si lo único que importara de verdad entonces, fuera Sam.
Cuando terminó la canción Sam lo volvió a besar y sólo le dijo un simple pero sincero "Gracias."
"Eso es amor y punto." La voz, que había venido desde el grupo de personas que los habían rodeado, casi resonó dentro de sus cabezas, como un eco de sus propios pensamientos, un sentimiento que Sam hacía mucho que tenía por Dean.
Pero preciamente eso era algo en lo que este había tratado de evitar pensar hasta esa misma noche, porque esa frase resultaba ser una respuesta a su confusión, como una revelación que le había hecho ver de repente porque había hecho todas aquellas cosas tan extrañas esa noche. Amor y punto.
- o -
La velada se alargó hasta bien entrada la madrugada y algo más tarde de las tres, ambos hermanos estaban de vuelta en el coche, camino de la habitación. Dean detuvo por fin el coche y se dispuso a salir para acostarse, descansar y olvidarse por un rato de aquellos nuevos sentimientos que no le dejanban pensar en otra cosa. Al abrir la puerta, la mano de su hermano agarrando la suya, le impidió levantarse. Dean lo miró, esperando que le dijera algo.
"Gracias" Dijo de nuevo Sam y se inclinó hacia él.
"No es necesario que me las des, porque la verdad es que tampoco ha estado tan mal la noche." Dean notó la mano de Sam apoyada en su pierna. Con la otra, Sam agarró su chaqueta y lo hizo acercarse a él. El beso fue cálido, lento e intenso. Dean acarició la mejilla de su hermano mientras comenzaba a desabrochar su camisa. "Estoy seguro de que algún día, encontrarás a alguien con el que no tengas que mentir, que sea el amor de tu vida de verdad."
Sam separó su boca de la de Dean y lo miró a los ojos. "¿Qué pasa si ya lo he encontrado, si no quiero buscar a nadie más?"
Dean lo miró ligeramente confundido al principio, porque no se esperaba escuchar esa confesión de Sam y tampoco sabía que contestarle exactamente, pero de la misma forma que había estado pasando durante toda esa noche, las palabras salieron de su boca sólas. "Te odio Sam, porque no puedo quererte más"
Sam abrió los ojos de par en par y pareció quedarse totalmente petrificado al escuhar las palabras de Dean. Este, agarró la camisa de su hermano y le besó con fuerza, antes que Sam pudiera responder, antes que se arrepintiera de haber dicho eso, de que aquella situación se hiciera todavía más complicada en su confusa cabeza y de que el estado de embriaguez que recorría su cuerpo e inundaba su cabeza en ese momento se marchara.
Cerró los ojos y se concentró en la respiración de Sam, en su fragancia, en sus manos, que se movían con intensidad por su cuerpo y en las palabras que volvieron a aparecer en su mente recordándole todo lo que había pasado esa noche; "amor y punto."
