Hola!!!

Primero k nada muxas muxisimas gracias por todos los review k me mandaron. Casi me kede tiesa cuando vi la cifra de 25 siendo k hacia nada iba por 15, aunke luego de nada me puse a saltar de alegria… (no traten de imaginarlo, se lo recomiendo xD)

Pero bueno, me hicieron hiper super mega feliz, asi k como prometí aki esta su premio.

Lamento no haberlo subido antes, pero como ya dije tengo el orde roto, asi k esty en un caber…

Igual, aki les dejo este capi, uno de lo más cortitos, pero también de lo más esperados!

No digo nada, solo pasen, lean y disfrten, BY

"Una hora... Tan solo una hora y pasaré a pertenecer a un dueño, a un hombre, a un faraón. Cómo es posible? Por un momento casi había olvidado mi compromiso. Sin embargo el tiempo no olvida y sigue transcurriendo, acercándome más al momento en k mi libertad quedará sellada bajo la tutela de un hombre desconocido."

En ese momento las palabras de Jonouchi cruzaron por su mente.

"Hombre de honor, buenos sentimientos... Pero a mi k me puede importar. Simplemente no le amo.

Atem... tanto tiempo soñando el momento de volver a verte, tantas esperazas puestas en tu regreso, para que? Aunque ahora regresarás yo ya sería de otro hombre.

Y pensar k siempre desee k tu fueras el primero..."

-Anzu, Anzu!

- Eh? – despertó a la realidad, su amiga la miraba preocupada mientras repetía su nombre. – esto bien, no te preocupes.

- Segura?

- Si claro. – trato de colocar una sonrisa en sus labios, más solo logró sacar una mueca.

Lo k aconteció después todavía se mantiene borroso en la mente de Anzu.

Recordaba como unas señoras habían llegado a su recamara con el traje que ella debía usar en su enlace.

Luego solo un espacio en blanco.

Una nueva imagen de ella frente a un espejo ya completamente vestida y cubierto su rostro con un velo, antes de que alguien al tomara del brazo y la condujera por un pasillo.

De nuevo la niebla cubrió su mente.

- Se fuerte amiga.

Unos brazos rodearon su cuello y el sabor de una lagrima llego a su piel, liberándola de su letargo.

Su amiga estaba llorando, lloraba por ella.

- Mai – fue todo lo k pudo decir, unos brazos la jalaron y la condujeron hasta la puerta de una gran sala.

- A partir de aquí deberás ir sola – Anzu miro interrogante hacia su interlocutor y se encontró con los ojos del mismo sacerdote k horas antes se habían entretenido a su costa. Y pensar k pareciese haber pasado una eternidad desde ese momento – no me decepciones.

Ella solo lo miró extrañada, pero el ya se había retirado.

Rezando a Ra para k le diera fuerzas, se encamino lentamente hacía el otro extremo de la sala.

La gente, a ambos extremos suyos, se inclinaba a su paso mostrando de ese modo su sumisión.

Ella también mantenía la cabeza gacha, no solo por respeto hacía su futuro marido, sino más bien, porque no tenía deseos de contemplar el rostro con el k tendría k convivir por el resto de su vida.

Rogaba a Ra k esta no fuera muy larga.

Se detuvo por fin ante un hombre vestido de sacerdote egipcio, suponiendo que este sería el encargado se realizar su compromiso.

Aspiro profundamente. Podía sentir ante ella la presencia de su futuro marido, oís su respiración mezclada con la palabras del sacerdote, recordándole k era real, k estaba allí, k tendría k convertirse en su mujer, quisiera o no.

Una lagrima rodó por su rostro, oculta tras el velo.

En ese momento el sacerdote se encaro a ella.

- Y vos Anzu Masaki, aceptáis el honor k supone ser la esposa del faraón, junto con las obligaciones k esto representa, y juráis serle fiel y cumplir con sus ordenes durante toda vuestra vida.

Anzu sintió k si el mundo estallará en pedazos y ella fuera aniquilada junto con el resto de al humanidad, no sentiría el mismo dolor k ahora estaba presente.

Ya estaban dichas, las palabras k testificaban k ese mundo era real, k ella se encontraba allí; las palabras k terminaban de alejarla al fin, de cualquier oportunidad existente de regresar junto su amado faraón.

"Atem... susurro en silencio."

Su mente se lleno con el rostro del muchacho, con los momento vividos a su lado, con los pequeños roces, supuestamente accidentales, que sufrió a su lado.

La imagen del hombre k amaba, del hombre al k pedería en ese mismo momento, del hombre k, de algún modo, le otorgaba el valor necesario para pronuncia la palabra k de otra manera, jamás se habría atrevido a decir.

- Acepto.

La suerte estaba echada y el destino formo su curso a partir de aquella respuesta.

Anzu sintió como una losa caía sobre su corazón, pero al mismo tiempo, nuevas fuerza nacían en ella para afrontar el siguiente paso.

Unas manos, k ella le parecieron frías, se acercaron y apartaron el velo de su rostro.

Lentamente se preparo para alzar al mirada, preparada para encontrarse con el rostro k vería ada mañana al despertar, k maldeciría cada noche antes de acostar y con el k conviviría el resto de sus días.

Sus ojos se deslizaron de la cintura, hasta el pecho de esto.

De alguna manera, sintió a ese cuerpo familiar, pero un profundo sentimiento de odio y rebeldía la hizo olvidar este detalle.

Su mirada paso por su cuello, y se detuvo en su barbilla.

Aspiro aire y se preparo para encontrarse con los ojos más odiados de toda su vida.

Rogó valor a Ra por ultima vez, y de un único movimiento hizo a sus ojos posarse en la mirada de su ya esposo hasta k estos le devolvieron su reflejo.

"No, no es posible! No!!!"

Su corazón latiendo a mil por hora, su mente desactivada por momentos y su cuerpo paralizado por la impresión.

Cerró los ojos, convencida de hacer sufrido una alucinación, y segundos después, los volvió a abrir.

El seguí allí.

Los mismos ojos, la misma cara, los mismo labios, la misma piel.

Para asegurarse alzo la vista instintivamente hacía su cabello.

No podía ser; era él.

Estática, tratando de asimilar la situación mientras su corazón le pedía a gritos echarse a sus brazos.

Sin embargo algo en su expresión le detuvo.

Pese a k todos sus rasgos eran idénticos a él, su expresión y su mirada se veían diferentes, más fríos, menos confiables.

Lentamente los labios del faraón se acercaban a los suyos, lo cual provoco k Anzu quedará estática y perdiera el hilo de todos los pensamientos k se paseaban por su mente libremente.

Sus labios llegaron hasta los suyos y él los dejo juntarse un instante, para retirarse momentos después.

Anzu no lograba salir del estado de sock en el k su descubrimiento la había situado. Sin embargo un pensamiento comenzó a formarse en su mente como una suave brisa, para ir adquiriendo cuerpo y fuerza en tan solo unos instantes.

"Estoy casada con Atem!"

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Jjajaja, llamenme mala si kieren, lo deje en lo mas interesante, pero les prometo k el proximo capi sera más alrgo, ya lo tengo escrtito y esta muy interesante… asi k si kieren leerlo reviews plis… sino tendran k esperar al jueves de la semana k viene.

Besitos, by