Aclaración antes de leer: esta historia no la he escrito yo, la ha escrito una amiga mía que se llama Mónica, y me ha pedido que se la publicase. Los comentarios, review, propuestas o lo que sea que le queráis decir a ella, decídmelos a mí, y yo se los diré a ella.
Un saludo. Kisa-Chan-sohma
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LA DECLARACIÓN DE AMOR
Capítulo 7
- Por favor Inuyasha… para…- se le escapaba una risa nerviosa- no, no… ahí no… que me haces cosquillas… jejeje…- ahora no paraba de reirse.
Inuyasha le estaba empezando a lamer el cuello, hacía oídos sordos a las palabras de Kagome… y ya no tenía hipo, los efectos del alcohol estaban pasando… ¡¡Lo estaba haciendo por voluntad propia!!
- Inuyasha… te lo pido por favor… ¡PARA!- pidió suplicante Kagome
- Sshh… calla…- le susurró Inuyasha y capturó sus labios.
Ella intentaba decir algo, pero las maripositas que tenía en el estómago por aquel repentino beso, la hicieron recapacitarlo mejor y se dejó llevar.
Aquel beso era el mejor que hasta ahora había tenido (contando el de la película 2), era dulce, cariñoso, lleno de sentimientos pero a la vez intenso.
Inuyasha introducía su lengua en la boca de la chica para hacerla excitar todo lo que pudiera y ella le seguía correspondiendo.
Tumbó a Kagome boca arriba en la cama para así empezar a quitarle la yukata. Kagome abrazaba a Inuyasha y empezó a acariciarle la espalada sin apartar sus labios de los del hanyon. De vez en cuando se separaban para coger aire pero después seguían jugando a un baile que solo ellos conocían. Los pulmones necesitan oxígeno…
Inuyasha terminó de quitarle la yukata… Kagome estaba completamente desnuda ante él. Eso lo hizo sonrojar porque era la primera vez que la veía en esas circunstancias… bueno, más bien la segunda.
Dejó sus labios y comenzó a lamerle el cuello otra vez y llevo su mano hasta uno de sus pechos para masajearlo y sacarle suspiros de placer a Kagome. Ambos se sentían en el paraíso. Descendió de su cuello hasta el pecho de la chica, lo lamió, succionó y pellizcó un poco… consiguiendo un grito de placer que lo volvió loco.
Ahora Kagome estaba encima de Inuyasha y también le quitó su yukata con mucha facilidad. Se inclinó para acariciar su musculoso pecho con las manos y luego lo beso con cariño.
Inuyasha se movió y quedó otra vez encima de ella ya los dos completamente desnudos.
Se volvieron a fundir en un beso, pero esta vez lleno de pasión y deseo, los dos abrazados sobre la cama… Inuyasha sentía como los pechos de Kagome se aplastaban contra el suyo y ella sentía como el miembro erecto de él hacía contacto con su piel.
Se separaron de aquel fogoso beso. Inuyasha miró profundamente a Kagome… como pidiéndole permiso, se inclinó y se fue introduciendo en ella lentamente. Kagome sintió dolor cuando algo dentro de ella se desgarró y se mordió el labio inferior, pero Inuyasha la besó para darle confianza. Placer… pasión… deseo… era lo que sentían…
Al principio Inuyasha marcó un ritmo lento, porque Kagome debía acostumbrarse a su intromisión… en eso le hizo caso al pervertido del monje (para algo tenía que servir)
Kagome ya se estaba cansando de aquel movimiento tan lento, así que tomó las riendas y fue acelerando más el ritmo…
Era tan rápido el ritmo impuesto que no pudieron evitar dar un grito de locura, si eso era, se estaban volviendo locos… locos de amor el uno por el otro…
Cuando sintieron llegar el éxtasis, se escucharon sus nombres en un grito por toda la habitación. Bajaron el ritmo e Inuyasha la volvió a besar, atrayéndola más hacia él, mientras sus respiraciones se calmaban.
- ¿Cómo estás? Te veo un poco cansada Kagome…- dijo un sudoroso Inuyasha
- Estoy muerta… no me siento las piernas…
- No me extraña- le sonrió Inuyasha- Te movías tan rápido que no me lo esperaba… me has sorprendido… esa no era la chica inocente que yo conocía…
- Mi cuerpo me pedía más acción… no me pude contener…- dijo apenada
- Yo solo quería que no sufrieras… solo eso…- la atrajo más hacia él
- Tú nunca podrías hacerme daño…- lo tranquilizó susurrándole estás palabras
- Oye…- llamó su atención- quiero que vengas mañana a la playa conmigo… para pasear los dos solos…
- Me… encantaría…- le contestó bostezando y sucumbió al cansancio, durmiéndose en el pecho de su amante.
- Duerme preciosa…- le susurró sonriendo- hoy me has hecho el hombre más feliz del mundo… haciendo esta noche tan especial… y entregándome tu exquisito cuerpo… y haciéndote mía…- y también se dejó caer en los brazos de Morfeo.
Los rayos del sol despertaron a Kagome y sintió que estaba sola en la cama.
- Inu… yasha…- dijo bostezando- ¿Dónde estás?
- ¿Puedes abrirme la puerta? No puedo abrirla yo solo…
- Si ya voy…
Al abrir la puerta si que se llevó una sorpresa. Inuyasha con una bandeja con el desayuno para los dos.
- ¿Y dijiste anoche que yo te sorprendí? Pues ahora soy yo la sorprendida… ¿Quién es este caballero que me trae el desayuno?
- Jeje… todo es poco para ti…
Pasaron a la habitación y se sentaron en la cama. Inuyasha le pasó a Kagome una tostada con un vaso de leche.
- Abre la boca- le pidió Kagome. Pero al acercarse a él, ella se inclinó y posó sus labios sobre los suyos.
- ¡Ay! ¿parece que todavía no me conoces?- y le dio un trozo de tostada a Inuyasha
- Ahora, abre tu la boca- Kagome obedeció a su petición y otra vez pasó lo mismo, la besó pero con más intensidad.
- ¿Ya quieres empezar de buena mañana?- preguntó de forma pícara
- No… mejor para la noche…- le susurró al oído
Acabaron de desayunar. Al llegar la tarde fueron a dar un paseo por la orilla de la playa. Inuyasha no le quitaba en ojo se encima a Kagome, aquella tarde estaba más radiante que nunca. Se sentaron en la arena para ver la puesta de sol.
- Kagome…
- Si, dime…
- Kagome… hace tiempo que me di cuenta…
- ¿De qué?
- De que no puedo vivir sin ti…. Mi vida no tiene sentido si tu no estás conmigo…
- Inuyasha…
- Por eso… Kagome… ¿quieres ser… mi… mi… novia? (aleluya, por fin lo dijo!! Aunque después de lo de anoche… ella es su hembra y técnicamente están casados, xd)
- ¡No!- dijo de pronto Kagome
- O.O
- Mi sombrero se ha ido volando… (jajajaja)
- Kagome, ¿me has escuchado?
- Si…
- Y… ¿Qué me contestas?
- Pues… - se fue acercando más a él- ya estabas tardando en pedírmelo- y le besó
Inuyasha no daba crédito a las palabras de Kagome, ¡¡le había dicho que sí!! Ahora mismo estaba en el cielo… Reaccionó para corresponder ese beso y la abrazó.
- Te amo… mi vida…
- Yo también…- Los ojos de Kagome se humedecieron, y no pasó inadvertido para Inuyasha.
- ¿Qué te pasa?- dijo con Kagome entre sus brazos
- Mucho…- empezó a decir ella
- ¡Eh!
- Mucho hemos tenido que pasar los dos juntos… muchas batallas, muchas alegrías y tristezas, momentos duros y felices… yo me sentí morir de tristeza cuando te vi tan triste por la muerte de Kikyo… en ese momento me sentía un estorbo para ti… y sin embargo me quedé contigo, para apoyarte, para animarte… y hoy… es el día más feliz de mi vida… Por fin correspondes mis sentimientos… Anoche me hiciste tu mujer… te correspondí y ahora te corresponderé mostrándote mis verdaderos sentimientos… si… si… Inuyasha… si quiero ser tu novia… quiero permanecer a tu lado el resto de mi vida…
- Kagome…- delicadamente, le limpió las lágrimas.
Sus ojos brillaban más que ningún otro día, y los suyos, al igual que los de la chica, se veían más hermosos que nunca. La agarró y la abrazó más fuerte, como queriendo decir que ella era suya y le pertenecía… y nada ni nadie la podría apartar de él…
- Gracias…- y la besó.
