Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía y queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.

***Mis queridas y hermosas lectoras: por fin. Un capítulo más, son las once y media en mi país, tengo que terminar dos proyectos para el lunes y estudiar para un examen, pero ¡qué rayos!, no podía esperar más para escribir y publicar.

Así que, he terminado este capítulo y lo subo inmediatamente, por lo cual, no tengo un capítulo más y las dejaré esperando nuevamente, tristemente. Las buenas noticias, pronto terminará el semestre y tendré tiempo para escribir (ojalá)

Espero que les guste el capítulo, en el próximo empezaremos a ver cómo avanza la relación entre Ed y Bell, comenzarán a conocerse en verdad y él se irá integrando poco a poco al grupo de amigos.

No puedo prometer que actualizaré pronto, pero prometo intentarlo.

Las amo, agradezco sus comentarios, sus alertas a pesar de que no haya actualizado en un tiempo y sus favoritos.

Besos siempre, An-***


Capítulo siete: Una sonrisa.

La canción era simple, bonita, animada y Emmett la detestaba. Rosalie estaba completamente obsesionada con la maldita banda de niños británicos y lo estaba volviendo loco, sin embargo, haría el intento de no romper el estúpido disco en mil pedazos sólo para tener contenta a su Rosie. Carter estaba más o menos en la misma situación, las cosas que hacen por la familia, pensó el muchacho para sí.

—Quiero arrancarle cada uno de sus cabellos oxigenados de su cabeza hueca y llena de aire caliente—Rosalie rumiaba mientras Carter y Emmett intentaban no alentarla a hacerlo, sabían muy bien que la chica lo haría con una sola palabra de aceptación.

—Por favor, Rose, olvídalos, no valen la pena—Isabella, siendo la voz de la razón en ese momento, trataba de disuadir a su amiga de cometer homicidio.

Muy a su pesar, y aunque los tres amigos de la chica Swan supieran que tenía toda la razón, no podían dejar de estar molestos por el incidente que la noche anterior les habían hecho pasar los idiotas del pueblo.

—Por cierto, Bella, ¿dónde estabas anoche cuando te llamé? —Cuestionó Carter, tratando de recuperar su temple y desviando el tema, cosa que a Isabella no le convino demasiado. —Te llamé a tu casa creyendo que estarías durmiendo pero no estabas ahí.

Los tres chicos vieron la oportunidad de olvidar el despreciable tema centrando toda su atención en su amiga.

¿Qué decirles? ¿Qué había conocido a alguien en la carretera, había ido a su casa y prácticamente se le había tirado encima? Ni loca, pero tampoco podría mentirles, se darían cuenta al instante, así que lo mejor sería contarles la verdad… un poco alterada.

—Conocí a alguien—los tres mejores amigos se quedaron con la boca abierta. ¿Su Bella? ¿Conocido a alguien?

—Espera, ¿te refieres a que conociste a un chico? —cuestionó atónita Rosalie. Tenía tres años siendo amiga de Isabella y sabía el resto de su historia por sus propios labios, y en ningún momento había mencionado o conocido a ningún hombre en su vida.

Isabella quería darse un tiro, no podía creer que eso estuviera pasando en ese momento. Después de salir de la cabaña la noche anterior, no había querido detenerse a pensar en qué había ocurrido ahí adentro ni qué pasaría con ella después de eso, con la urgencia de llegar a ayudar a sus amigos, el cansancio de pelear con la pandilla de idiotas que los habían molestado y regresar a su casa más tarde de lo pensado, durmió profundamente sin más, con el día ajetreado en la cafetería y el ensayo de esa noche, no había tenido ni un momento para analiza las cosas hasta aquel momento, el cual no era para nada el indicado.

— Sí, conocí a un chico—después de su afirmación, los tres la acribillaron con mil preguntas a la vez, el que ella conociera a alguien era un hecho trascendente.

—Me estoy preguntando por qué no están ensayando—interrumpió Sam, dándole a Isabella el respiro que necesitaba.

—Isabella conoció a un chico—chilló Rosalie, haciendo que Emily, quien iba de la mano de su esposo en ese momento, gritara a su vez.

— ¡Otro! ¡Eso es increíble, Bella! —Los chicos observaron consternados a Emily, primero tenían que lidiar con el hecho de que su amiga, prácticamente su hermana menor, había conocido a un chico, ahora tenían que lidiar con que eran dos.

—Sólo ha sido uno, Emi—susurró Isabella, con las mejillas a punto de explotar.

En ese momento, si no había sido suficiente para Bella, se escuchó cómo llamaban a la puerta del lugar, lo cual sorprendió a todos, menos a ella, que supuso sería Edward, ya eran las ocho y media.

Sam, dirigiéndose hacia la puerta para mandar a volar a quien quiera que fuera, fue rebasado por Bella, quien se apresuró a abrir la puerta y encontrarse con un empapado y muy apuesto Edward.

—Lamento la tardanza—Bella sintió un nudo llegar hasta su garganta al verlo ahí, parecía aún más apuesto que la noche anterior y la anterior a esa.

Sam pudo identificar al tipo que había ido a preguntar por Bella la noche anterior, por lo cual aquello activó sus alertas, el tipo no le agradaba.

—No hay problema, sólo estábamos ensayando—Bella se hizo a un lado para que él pudiera entrar y sin esperarlo recibió un beso en la mejilla por parte de él, haciendo que sus mejillas regresaran al rojo intenso que tenía minutos antes.

Rose y Emily tuvieron que hacer uso de todas sus fuerzas para no comenzar a gritar como desquiciadas, ambas adivinaron que aquel chico debía ser de quien Bella hablaba. ¡Y qué chico! Pensaron ambas, tanto Emily como Rose estaban completa y totalmente enamoradas de sus respectivas parejas, pero no podían negar que el tipo, con su camiseta de cuadros, los pantalones claros, el cabello mojado y los ojos verdes parecía un modelo de portada.

Mientras las chicas se comían con los ojos al recién llegado, Emmett y Carter lo escaneaban de pies a cabeza, intentando descifrar si era bueno o no y qué intenciones podría tener con su Bella.

—Chicos, él es Edward—presentó Isabella, sin saber exactamente qué decir. Todos susurraron un "hola" general y callaron inmediatamente.

Edward se encontraba entre nervioso y confuso. Cuando había despertado aquella mañana, sólo tenía en mente un número—ocho, más específicamente de la noche—y unos ojos castaños. No sabía qué le pasaba con aquella chica, pero sabía que era algo que podría cambiar su vida. Estaba calado hasta los huesos, tenía a tres tipos considerablemente enormes mirándolo de manera nada agradable, a dos chicas escaneándolo como nunca antes y de lo único que se daba cuenta era del rubor que cubría a la muchachilla delante de él.

— ¿No estaban ensayando? —Terminó Sam con el extraño momento, los chicos regresaron a sus instrumentos y dejaron a Bella con el joven que no terminaba por gustarles.

— ¿Mal momento? —Cuestionó Edward, sintiendo su cuerpo temblar al escuchar la risa temblorosa de Bella.

—No—respondió la chica inmediatamente. —Faltan unas horas para que abramos, ¿por qué no te sientas mientras terminamos el ensayo?

Edward asintió y se sentó cerca del escenario, más precisamente en el lugar donde se había sentado la primera vez que estuvo en el bar. Bella sentía la mirada de él justo como lo había hecho la primera vez; hasta aquel momento creyó que su pánico escénico estaba controlado, pero al parecer no del todo.

—Parece lindo—susurró Rosalie, una vez Bella estuvo en el escenario de nuevo.

—Dejen la fiesta de hormonas y empecemos—rumió Carter, haciendo reír a su prima, pero sonrojando a Isabella.

Rosalie y Carter comenzaron, para que Bella cantara el coro. Armaron una pequeña coreografía, Rosalie cantó los agudos y armaron la rutina acostumbrada, Carter y Rosalie, y Emmett y Bella.

Edward se impresionó por lo bien que los chicos se coordinaban, por cómo presentaban su dinámica y cómo cantaban. Sin embargo, sintió una punzada en el estomago cuando vio el semi coqueteo que tenían el gigantón y ella, volviéndose a preguntar si era real o no. Si así era, ¿por qué lo había invitado? ¿Por qué era tan amable con él? ¿La atracción que había sentido era sólo por parte de él, ella también podía sentirla o simplemente era su manera de actuar?

—'Cause you make me strong—terminó la canción Isabella. Edward no se había dado cuenta de que la había estado viendo todo el tiempo, intentando descifrar qué ocurría entre ella y el gigantón.

—Creo que deberíamos continuar con "Gone, gone, gone"—sugirió Carter, un asentimiento general y continuaron el ensayo. La canción era tan movida como la anterior, pero para esta no tenían coreografía, sólo bailoteaban alrededor, se empujaban de manera juguetona y las "parejas" se abrazaban.

—Hola—Edward saltó en su lugar al escuchar a Emily. La joven mujer se había sentado silenciosamente a observar al muchacho que no paraba de babear por su Bella. —Soy Emily, amiga, jefa y casi hermana mayor de Bella.

Edward sonrió y asintió, le parecía una mujer sencilla y sincera, justo como Bella; lo cual aumentaba su nerviosismo sólo una décima más.

—Mucho gusto, Emily.

—Son bastante buenos, ¿no es así? —Emily podía tener casi treinta y cinco, pero sabía cómo manejarse con los muchachos, antes de Sam había tenido que lidiar con bastantes.

—Son asombrosos, parecen unas parejas bastante solidas— contrarrestó Edward, era un experto negociador y tenía una hermana loca, Emily no podía sacarle nada.

—Sí, Rose y Emmett están por cumplir cinco años juntos, esperamos que se comprometan pronto, él ya tiene veintiocho y ella está por cumplir veintitrés. —Emily no era tan reservada como Sam y tendía a hablar de más generalmente, como en aquel momento.

Edward se sentía morir, si suponía bien, Rosalie era la rubia, pero, ¿quién era Emmett?

— ¡Carter, basta! —gritó en ese momento Rosalie, para alivio de Edward, hacia el joven delgado que la molestaba.

—Esos niños—rió Emily, lista para terminar con el pleito entre los primos. —Muy bien muchachos, hora del show.

Isabella corrió hacia Edward en ese momento, quien sonreía nervioso mientras observaba a la muchacha acercarse.

— ¿Qué te pareció? —cuestionó, mientras trataba de controlar su voz, no había dejado de notar que Edward la observaba todo el rato y quería darle una buena impresión, aunque no sabía por qué.

—Son geniales—sólo aseguró Edward, mientras notaba que la muchacha rubia y los otros dos se acercaban.

Isabella sonrió ampliamente, sin darse cuenta de que la amenaza se acercaba.

—Soy Rose—interrumpió abruptamente la muchacha, siendo directa como de costumbre. —Estos son Emmett y Carter—dijo señalándose respectivamente.

—Mucho gusto—respondió nuevamente, los chicos sólo asintieron.

—Bella nos contó que se conocieron hace poco—continuó Rosalie.

Ambos, Edward y Bella, reprimieron un bufido, decir que se conocían hace poco era un eufemismo monumental, pero ninguno la corrigió, el cobrizo sólo asintió.

—Bueno, bienvenido a Forks, espero que te quedes por un largo tiempo—aseguró Rosalie, sonriendo y guiñándole un ojo a su mejor amiga. Bella sólo quería enterrar su cabeza en un enorme agujero, Carter y Emmett por su parte, esperaban todo lo contario. Emily y Sam compartían la opinión de Rose y los chicos respectivamente.

—Casi es hora de abrir—terminó Emmett, dirigiéndole una mirada significativa a las chicas. Rose entendía hasta qué punto podía empujar las barreras de su novio, así que era mejor evitar una de sus pataletas de niño grande.

—Gusto en conocerte Edward—salió la rubia, Carter sólo asintió y siguió a su prima, dándole una mirada significativa también a Bella, quien la entendió a la perfección.

—Date prisa Bells—la chica asintió, pasando por alto la actitud de sus amigos, sabía qué sucedía con sus amigos y lo solucionaría después.

—Debe ir, pero espero que te quedes, no olvidé tu ropa—sonrió Bella, Edward decidió que todo el numerito valía la pena por ver una sonrisa más de ella.

—Esperare hasta que salgas—sonrió a su vez, haciendo acelerar el corazón de la castaña.

—Genial—ambos compartieron una sonrisa más antes de que ella saliera hacía su camerino improvisado.

Los chicos se prepararon en un silencio un tanto tenso, el cual rompió Rosalie.

—Espero que lo invites a la fiesta de Sam—comentó la rubia mejor amiga de Bella.

La muchacha no lo había pensado, pero no le parecía una mala idea.

—Ni siquiera lo conoce—bufó Carter.

—Pero puede llegar a conocerlo—aseguró Rose, guiñando un ojo a su amiga y saliendo con un indignado Emmett.

—Car, ya sé lo que están pensando pero…—Carter detuvo a Bella y sólo la abrazó y besó su frente.

—Ten cuidado, Bells—susurró el muchacho y salió al escenario.

La castaña siguió a sus amigos, dándole vueltas a las palabras de Carter. ¿Acaso se estaba apresurando demasiado con Edward?

El bar abrió y la gente llenó el lugar como de costumbre, los chicos hicieron su rutina acostumbrada, variando un poco las canciones y agregando nuevas.

—Esta noche les tenemos una sorpresa especial de Mar y Leo—anunció Emmett, mientras Carter y Bella se acomodaban en el centro de la tarima y comenzaban a cantar una balada.

Please, don't see, just a girl caught up in dreams and fantasies— Edward estaba hipnotizado, la voz de Bella parecía dulce y suave, Carter la acompañaba con la guitarra, la armonía entre los dos hacía sentir al cobrizo cierto nudo en la garganta.

Bella y Carter se observaban, por fin se habían atrevido a hacer aquel número que tenían preparado desde hace tiempo, la chica siempre se había sentido cómoda con su mejor amigo, pero fue al voltear y ver a Edward cuando sintió la completa esencia de la canción.

Sólo había sido una sonrisa y Bella supo que no le importaba, estuviera apresurando o no las cosas, Edward era ahora parte de su vida.

Edward por su parte, sabía que debía estar en ese lugar, en ese momento. Había llegado ahí no pensaba irse pronto, o quizás nunca, mientras Isabella le sonriera.


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Las canciones que cantan son:

Strong-One direction.

Gone, Gone, Gone-Phillip Phillips

Lost stars-Keira Knightley