VII
Febrero. Hace 7 meses
Contemplaba ensimismada la lluvia caer desde los ventanales de su buhardilla. Era curioso, el mal tiempo no lo estaba provocando ella, pero reflejaba a la perfección el estado de ánimo en el que se encontraba. Sonrió lastimeramente al pensar que la Diosa estaba intentando proteger su tristeza de la mirada de los demás. Apoyó la frente en el frío cristal e intentó relajarse controlando su respiración, pero no pudo, y sin previo aviso los acontecimientos de las últimas semanas acudieron a su mente.
La noche después de Noche Vieja la pasó en vela. No podía sacar a Logan de su mente, ni lo que pasó en su despacho. Entre avergonzada y eufórica evocaba cada movimiento, cada sensación y cada acontecimiento que había dado lugar a lo ocurrido entre esas cuatro paredes. Y no sólo eso, también podía rememorar el sabor de sus besos, el olor a tabaco e incienso del despacho, el contacto de sus dedos en su piel desnuda, los músculos de sus hombros y brazos...
-Muy bien, ¿Y ahora qué?
No quería hacerse ilusiones. Logan era un alma salvaje y lo mismo estaba en la mansión unas semanas como que desaparecía un mes. Además, eran amigos. Mucho más que amigos. Habían compartido demasiado para llegar a donde estaban como para echar todo a perder por una noche tonta...Una noche tonta y especial, por lo menos para ella. Lo dicho, no quería hacerse ilusiones ni adelantar acontecimientos así que decidió que lo mejor era que hablasen de lo sucedido.
Y cuando por fin reunió el valor para hablar con él se encontró con que el Equipo Azul, capitaneado por Cíclope y al cual Logan pertenecía, había salido de misión a Asia y no volvería en semanas.
Fueron pasando los días y la esperanza de una llamada o un mensaje fueron desapareciendo dejando paso a una silenciosa apatía. ¡Si por lo menos pudiese hablarlo con Marie o con Bettsy! Pero ellas estaban también con él de misión. En algún momento hasta pensó en abrir su corazón a Jean, pero enseguida alejó este pensamiento de su cabeza. La quería más que a una hermana, pero era la receptora real del amor de Logan, y no podía evitar que le doliese un poco el corazón al pensarlo.
Entonces llegó el día en que el equipo volvió a la mansión. Ella estaba sentada en la biblioteca con algunos alumnos discutiendo sobre una lectura cuando oyeron aterrizar el Mirlo en el hangar. Emocionados los chicos corrieron a darles la bienvenida y ella les siguió con el corazón a punto de salírsele del pecho de la expectación.
-¿Qué tal Ororo?
-¡Ah, hola Forja!
Había aparecido de la nada y estaba claro que como ella se dirigía al hangar. Desde su intento de abordaje en Noche Vieja parecía que el cheyenne había tomado la decisión de dejarla espacio, cosa que ella agradeció enormemente, y sus relación poco a poco fue normalizándose.
-Le instalé unos medidores de energía al Mirlo antes de partir, a parte de unas mejoras en los motores y en las válvulas de aislamiento. Ahora iba a recoger las lecturas. Si todo ha salido como espero podría conseguir que el jet fuese autosuficiente en cuanto a energía, de modo que podría aligerar el peso... ¿De qué te ríes Ororo?
-Perdona Forja -se disculpó aún sonriendo. -No recordaba la pasión con la que hablabas de tu trabajo. Tanto que te olvidas de lo que te rodea. Es...estimulante.
Él también sonrió sonrojándose. -Lo siento, no soy consciente de ello...
-No tienes por qué disculparte -le contestó Tormenta posando la mano en su hombro. -Es una de las cosas que más te definen, tu pasión.
Distraída como estaba no se había dado cuenta de que ya habían llegado a su destino y todos los miembros del equipo Azul hacían su camino a la puerta saludando a alumnos y compañeros.
-¡Ororo, Forja!
-Hola Hank, bienvenidos.
-Forja, tenemos que hablar de tus mejoras para el Mirlo.
Mientras Bestia agarraba por el hombro a Forja y se alejaban compartiendo impresiones Ororo miró en torno suyo buscando disimuladamente al canadiense.
-Podría dormir la semana entera, cariño -sentenció Pícara estirándose a su lado y dándola un abrazo.
-¿Qué tal la misión?
-Tremendamente aburrida. Ya podría haber caído en tu equipo y no en el del tedioso Scott y con la Rata de Pantano.
-¡Eh, cheri!¡Qué Gambito puede oírte!
-¡Lo siento amor! -se disculpó ante el cajún con fingida consternación. -¿Y tú, sugar?¿Qué tal por aquí? Se te ve apagada, ¿te encuentras bien?
-Sí...sólo un poco cansada -nada más lejos de la realidad. Acababa de ver cómo Logan se escabullía por la puerta sin apenas mirarla. - Y que te he echado de menos.
Desde ese día decidió que iba a dejarlo pasar, y más al comprobar que él también la rehuía. Y pensaba que lo llevaba bien hasta esa misma mañana.
Llevaban toda la semana impartiendo clases y sesiones en la Sala del Peligro a los alumnos más preparados y en uno de los enfrentamientos entre dos equipos formados por parte de alumnos y Xmen Jean fue golpeada de refilón por una de las bombas de energía de Boom Boom. Se desplomó al suelo desorientada. Scott detuvo la sesión al momento y antes de que pudiese llegar a su mujer Lobezno había saltado de su lado desde la cabina de control a socorrerla. Al ver cómo la sostuvo en brazos y la miraba tiernamente mientras volvía en sí no pudo evitar sentir cómo si un plomo le cayese en el estómago. Cuando se aseguró de que su amiga no había sufrido daño alguno, se disculpó y salió de la sala volando a su dormitorio.
Y ahí se encontraba desde entonces, viendo la lluvia caer.
No sabía cuantas horas llevaba así hasta que miró el reloj. Había pasado gran parte del día ante los ventanales, y ni se había acordado de bajar a comer, pero ahora las obligaciones la llamaban. Se puso su traje de entrenamiento y se dirigió a las salas inferiores hacia la Sala del Peligro.
Apuraba uno de sus puros apoyado en una de las columnas del porche trasero. Le gustaba notar el frescor de la lluvia así como el olor a tierra mojada. Le devolvía a la naturaleza y a... ella.
-¡Mierda!
Hacía mucho tiempo que inconscientemente relacionaba el sonido y el olor de la lluvia con ella, casi tanto como años hacía que se conocían. Años. Se decía pronto. No creía que hubiese nadie que conociese de tanto tiempo y en el que creyese hasta el punto de confiar su vida (o sacrificarla) más que ella. Quizá Kurt o Steve Rogers, pero pocos más.
Y había traicionado esta amistad, la había traicionado a ella aprovechándose de un momento de debilidad. Ella estaba con las guardias bajas por lo de Forja, y él, aunque inconscientemente, se había aprovechado de ello. No había otra explicación a por qué ella se hubiese querido tener relaciones con él. Para él en cambio había sido natural. Era como si su relación con ella hubiese llegado a otro estado, hubiese dado un paso más hacia otro nivel. El besarla, acariciarla, hacerla el amor, habían sido actos de sencillez, como si hubiesen sido pareja desde hacía años y la compenetración que ello conlleva hubiese salido a la luz.
Apenas había vuelto a pensar en Jean, y se sentía como si una venda se le hubiese caído de los ojos. Es cierto que desde el primer momento que vio a Ororo le pareció preciosa... e inalcanzable. Nunca se paró a pensar en un "nosotros". Demasiado fría, demasiado buena para él, y poco a poco se fue formando su amistad tan exclusiva que hasta era envidiada por algunos. Menos tiempo y motivos para pensar en pasar a algo más. Y ahora con Jean fuera de sus pensamientos y con lo sucedido en Noche Vieja no podía quitarse a la jinete de los vientos de la cabeza.
Cuando Charles les anunció que salían de misión en poco más de una hora, tardó sólo 15 minutos en preparar el macuto y los otro 45 los pasó ante la puerta de la buhardilla esperando que le llegase el valor para atreverse a llamar y preguntándose qué le iba a decir si lo hacía.
Nunca llamó. Al igual que las cientos de veces que había estado a punto de pulsar su teléfono estando en Asia. Y cuando vuelve lo primero que ve es a ella riéndose con Forja. Y las ilusiones vuelan de nuevo y cae de bruces a la realidad. ¿Cómo va a querer algo con él?
Se pasó la mano por el pelo decaído y tomó una decisión. Tenía que hablar con ella e intentar salvar lo poco que quedase entre ellos, fuese lo que fuese.
- Esta tarde vamos a trabajar dos cosas que iremos desarrollando a lo largo de la semana.
Scott se paseaba ante unos silenciosos y asustados alumnos. Estaban reunidos en la sala de control, sentados junto a los ventanales desde los que podían contemplar toda la Sala de Peligro y seguir las explicaciones de Cíclope. Tormenta escuchaba silenciosa a un lado de la sala.
- Por un lado -continuó Scott, -tenéis que aprender a no depender de vuestros poderes. No siempre vais a tener la oportunidad de utilizarlos, y eso puede significar la diferencia entre vivir o morir.
Sam "Bala de Cañón" tragó saliva ruidosamente y algunas de las chicas rieron nerviosas al oírle.
Cíclope hizo casi omiso y continuó.
-De ahí que esta semana vayáis a empezar un entrenamiento de simulaciones de lucha y defensa en pareja o grupo sin hacer uso de vuestros poderes . Y para que no hagáis trampas, Forja a instalado un inhibidor del gen mutante en la Sala.
Forja les saludó desde la mesa de mandos.
-Cada vez que entrenéis, este inhibidor será conectado.
Los chicos se miraron unos a otros con el ceño fruncido.
-Y la segunda cosa a tener en cuenta es que los Xmen somos un equipo, y que mucho de nuestro éxito se basa en confiar y conocernos unos a otros. Sé que sois muy jóvenes y que esto es algo que se gana con la experiencia y el tiempo, pero quiero mostraros lo que podéis llegar a hacer y ser. Además, esto no es sólo aplicable a las misiones, lo podéis extrapolar a cualquier faceta de vuestra vida, podéis llegar a ser y hacer lo que queráis en el futuro...
-Venga "Scootie", termina con el rollo antes de que nos durmamos o muramos de aburrimiento.
Todos se volvieron hacia la puerta. Logan llevaba un rato observando apoyado en la puerta con los brazos cruzados.
-Bien -carraspeó Scott visiblemente molesto por la interrupción. -Lobezno y Tormenta os harán una demostración de las dos cosas de las que os he hablado. Lucharán juntos en una simulación de nivel 5 sin sus poderes.
-¡Empieza el juego! -sonrió Logan haciendo crujir el cuello antes de saltar a la Sala del Peligro. Tormenta voló tras él.
-Vale chicos -la voz de Scot tronó por los altavoces. -Forja está ahora mismo conectando el inhibidor. El comunicador está también en funcionamiento, podremos oír todo lo que pase, por si necesitáis parar en algún momento o decirnos algo...
Con un gesto de impaciencia Logan le indicó que estaban listos y que comenzase de una vez.
Ambos en posición, vieron como la sala cambiaba a su alrededor. Ahora se encontraban de noche en lo alto de un edificio en medio de una gran ciudad.
-Tokio, -dijo Ororo mirando en torno suyo. -Nos coloca en un entorno conocido y en el que ya hemos luchado para mostrarles como trabajamos ...
-Juntos.
Ororo le miró durante un instante al oírle decir esta palabra. Él simplemente miraba al vacío.
-Este es el plan -oyeron a Scott. -Tenéis que llegar a la zona iluminada en lo alto de ese edificio. No hay reglas.
-Y aquí vienen nuestros "guías" -sonrió fieramente Logan colocándose en posición de ataque.
Por todos los lados empezaron a surgir ninjas y la pelea empezó. Como en una danza y tras años de luchar juntos y complicidad, fueron abriéndose paso hasta la meta. Ella ágilmente, dando patadas y saltos, él por la fuerza bruta. De vez en cuando se detenían espalda con espalda para coger aliento y calcular el siguiente paso.
Los chicos se habían levantado y se peleaban por ver más de cerca a través de los cristales.
-Bien, el camino más rápido es saltando a esa azotea - dijo Logan. En esos momentos se ocultaban tras una salida de humos. -Es una distancia considerable, pero el que esté más baja compensa el problema.
Junto a él Ororo respiraba presionándose el costado.
-Me parece bien, pero tendremos que separarnos, así no sabrán a quién atacar y podremos llegar sin problemas.
Logan se asomó. Ahora mismo únicamente dos ninjas les seguían la pista, y estaban suficientemente cerca para poder atacarles y darle a Ororo el tiempo que necesitaba para saltar.
-¡Tú primero cariño! -exclamó lanzándose sin previo aviso contra sus atacantes.
Ororo no esperó y salió corriendo en dirección contraria. Estaba cogiendo carrerilla suficiente para saltar cuando de la nada surgió otro ninja. Con la fuerza que llevaba le dejó ko de un golpe pero la hizo tropezar casi al borde del edificio. Ahora no tenía espacio para frenar ni velocidad para llegar al otro lado.
-¡Voy a apagar el programa! -exclamó Forja.
Junto a él y sin apartar los ojos de las pantallas Cíclope le detuvo.
-Espera y mira.
Desde donde estaba Logan había visto todo lo que ocurría.
-¡Mierda! -gritó y dejando atrás a sus atacantes corrió hacia su compañera. En cuestión de segundos la agarraba entre sus brazos y saltaba esperando haber cogido la fuerza suficiente para llegar al otro lado con el peso de ambos.
En la sala todos contuvieron el aliento al verle precipitarse al vacío hacia la otra azotea y saltaron y vitorearon cuando el pesado cuerpo de Logan golpeó contra el suelo, rodando y protegiendo entre sus brazos a Ororo.
Tras el impacto, mantuvo su posición protectora durante unos segundos. Entonces Logan se medio incorporó y centró su atención por entero en Ororo.
-¿Estás bien, nena? -preguntó explorándole la cabeza por si se hubiese golpeado al caer.
-Sí, -susurró ella intentando abrir los ojos. -Aunque algo aturdida.
Entonces notó el peso de Logan sobre ella. Abrió los ojos y vio su rostro muy cerca del suyo. Sus ojos mostraban cierta preocupación. Esos preciosos ojos grises que parecían poder ver a través de ella, y luego fue consciente de su fuerte cuerpo pegado al suyo, sus musculados brazos en torno a su ella...
-¡Diosa! No puedo perder el control ahora.
Y rezó porque el inhibidor hubiese hecho también su trabajo en sus instintos y olfato. Incomoda se removió bajo él.
-Estoy bien, Logan -dijo más rudamente de lo que le hubiese gustado. La miró dolido y se levantó rápidamente.
-Sigue enfadada, -pensó Logan alejándose - ¿por qué me sorprende? Aunque no sea mi intención, la sigo haciendo daño...
De repente notó un suave agarre en su muñeca que le detuvo.
-Estás sangrando -le dijo más calmada.
Él se volvió y se dejó guiar por ella. Efectivamente un reguero de sangre le caía por el brazo con el que había detenido el golpe. Sin su factor de curación la herida no se había cerrado. La vio agacharse y sacar un cuchillo de la bota.
Logan sonrió. Él le había regalado ese cuchillo y recomendado el lugar donde esconderlo durante su retiro en Australia.
Ella también sonrió, suavizando su rostro. Diestramente le rasgó la camiseta y observó la herida.
-Vivirás.
Él rió y la observó mientras trabajaba en un rudimentario vendaje. Su cara de concentración con una mancha en la mejilla, el pelo despeinado cuyo olor impregnaba el aire, cómo se mordía el labio concentrada...
-¿Todo bien? -preguntó Scott por los altavoces.
-Sí -contestó Ororo guardando de nuevo el cuchillo y echando a correr. -Tenemos que continuar. Aquí vuelven.
Logan la siguió.
-Ro.
-Dime Logan.
-Tenemos que hablar.
-¿Ahora?
-¡Sí!
Y cogiéndola del brazo la detuvo. Se volvió hacia él con los brazos cruzados. Sabía que tenían que hablar, pero le daba miedo lo que pudiese decirle. Le vio moverse inquieto pasando el peso de su cuerpo de una pierna a otra y para sorpresa de ella apagó el intercomunicador para que no le oyesen.
-¡Lo siento! De verdad Ro.
-Tengo la cabeza dura, estoy bien -bromeó ella nerviosa.
-No, siento lo ocurrido en mi despacho. Yo...
Y ahí estaba, la disculpa y a continuación iría un "no debió pasar", "espero que sigamos siendo amigos"... Para no mostrar su rabia y tristeza, Ororo se dio la vuelta y empezó a luchar contra los enemigos que empezaban a salir de nuevo. Logan la imitó sin quitarla ojo.
-Lobezno, ¿por qué has desactivado el comunicador? -preguntaba Scott por megafonía.
-Bueno, se puede decir que también fue culpa mía -dijo Ororo sin poder disimular su rabia.
-¡No! -de una patada Logan tumbó a dos ninjas mientras agarraba de la cabeza a un tercero. -Siento que te he fallado...
-¿Están discutiendo y peleando a la vez? -preguntó a nadie en concreto Sam.
Forja observaba a la pareja en silencio. Por un momento le había parecido que existía algún tipo de tensión sexual entre ellos. Conocía a Ororo y la había visto ponerse nerviosa al notar la proximidad de Logan. ¿Era eso posible? ¡No! Si hubiese sido entre ella y el guaperas de Nueva Orleans puede. Siempre la estaba siguiendo o pasando tiempo con ella. ¿Pero Logan? Sabía que eran amigos, camaradas, y más desde el tiempo que pasaron alejados del mundo en Australia. Entonces medio rió por la ocurrencia. La Bella y la Bestia. Era imposible que su Ororo sintiese algo por ese "vaquero".
-¿Por qué me has fallado? Se supone que yo soy la que tiene que mantener el control, -dijo Ororo agachándose y golpeando a un ninja en el estómago. -Somos amigos y ... está el tema de Jean...
-...y con lo de Forja, estabas más vulnerable y yo me aproveché... Espera ¿Jean? ¿Qué tiene que ver ella en todo esto?
-¿Cómo que qué tiene que ver? ¡Estás enamorado de ella! ¿Y lo de Forja? ¿Cómo que te aprovechaste? ¿No me conoces lo suficiente? ¡Hice lo que hice porque quise!
Entonces él rió y estuvo apunto de abrazarla, pero se detuvo a mitad de camino recordando todos los ojos que les observaban. En el rostro de ella se dibujó la sorpresa y la duda.
-Escucha -le dijo agarrándola de la cara con ambas manos y obligándola a mirarle. -Yo también hice lo que hice porque quise. Con ninguna otra persona que no hubieses sido tú hubiese podido pasar. Y Jean no estaba en mi cabeza, es más, ya no lo ha estado desde entonces.
Ella sonrió tímidamente mirando a un lado.
Él sonrió de nuevo. Era refrescante ver a la líder de los X men sonrojarse por algo.
-Bueno, estamos poniendo nerviosos a Scott y a Forja. ¿Terminamos?
-Claro.
Y en un visto y no visto llegaron a la meta.
-¿Qué te ha parecido "Scotty"? - preguntó socarronamente Logan presionando el intercomunicador.
Se oyeron unos aplausos cuando Scott conectó de nuevo.
-Sí, muy bonito, pero no me gusta que cortes la comu-
Logan cortó de nuevo sin escucharle y se volvió a Ororo.
-Cariño, estaba pensando... ¿te gustaría salir a cenar esta noche conmigo?
Ororo se estaba recogiendo el pelo y le miró sorprendida. Entonces sonrió.
-Por supuesto.
-Bien -contestó alegre Logan. Entonces se volvió de nuevo hacia la sala de control. -Scott, pon Simulación Centinela. Vamos a enseñarles a estos mocosos lo que se puede hacer sin poderes...
-Centinelas y sin poderes -exclamó mareado Sam. -Creo que voy a vomitar.
