Disclaimer: Mahou Shoujo Lyrical Nanoha no me pertenece, le pertenece a su(s) respectivo(s) dueño(s).
A TU LADO
CAPÍTULO 06 (Parte 02)
—No corras tanto.— el traqueteo por la hierba de pasos apresurados; los pies peleando por mantener la poca estabilidad de su dueña, luchando por no fallar en la carrera; y su cuerpo siendo jalado en una única dirección.— ¡Suzuka!
Después de una larga y tendida carrera hasta el jardín trasero en la que Arisa por poco y no se las ve con el suelo. Ambas herederas pararon junto a la reja improvisada, donde una vez allí la peli morado se acerco a abrir la puerta de esta mientras la rubia de ojos esmeraldas recuperaba el aliento a un par de metros de distancia.
El «click» seguido del chirrido producido por la reja metálica fue lo último que pudo escuchar antes de que cierta heredera la empujara dentro del cerco, cerrando tras de sí la puerta.
—Lo siento.— una sonrisa traviesa se formo en los labios de Suzuka a la vez que su lengua se asomaba con timidez.— Pero ven, hay alguien que quiere verte.
Una ceja rubia se arqueo confusa.
—¿De qué estás hablando?— incapaz de mantener su curiosidad Arisa la miro por encima del hombro en busca de una respuesta más concreta. Sin embargo, con un gesto con la mano y una sonrisa en la boca Suzuka siguió andando, ignorando las replicas de la rubia.
Contra más avanzaban, las luces de la casa se iban haciendo más difusas y más oscuro se hacia el terreno, obligando así a Arisa a dejar sus preguntas a un lado para centrar toda su atención en la poca visibilidad del terreno y los centelleantes puntos esparcidos por todo el lugar.
Pequeños maullidos acapararon sus oídos y aunque inquietante era el camino, Bunnings no se dejo amedrentar por esos pares de ojos gatunos que la observaban desde cualquier lugar como un ratón que llevarse a la boca.
—No van a hacer nada.— Suzuka rio por lo bajo cuando la mano que sostenía se tenso repentinamente.— Son muy mansos.— aseguro.
—Eso ya lo sé.– se quejo.— Te recuerdo que me sé todos y cada uno de los gatos que habitan en tu casa.— con un refunfuño Arisa soplo por lo bajo, indignada por las risas de Suzuka que no cesaban.
—No todos.— dijo, y antes de que la oji esmeralda pudiera protestar Suzuka abandono su mano para acercarse a un pequeño farolillo en medio de una mesa de mármol y lo prendió.
La tenue luz anaranjada bañó la oscuridad ubicando a las muchachas en una pequeña bóveda sostenida por cuatro pilares en los puntos cardinales de la estructura así como la mesilla en la que reposaba el farolillo y un banco adornado con varios cojines para hacer más cómoda la estancia en el lugar.
—Vaya.— toda replica murió en cuanto las pupilas esmeraldas tomaron en cuenta el sitio en el que se encontraban y su preciosas vista del inmenso cielo oscuro, repleto de incontables estrellas repartidas por todo lo ancho y alto.— Nunca me habías dicho que había algo así en tu casa.
Incapaz de dejar de ver tan maravillosa visón frente a sus ojos Arisa apenas logro desviar la mirada para posarla unos segundos en la peli morado y regresarla nuevamente al cielo.
—Tal vez, nunca preguntaste.— con una incógnita sonrisa Tsukimura bajo de la plataforma a la hierba y se agacho a recoger algo del suelo con mucho cuidado.
—Tal vez…— alcanzo a repetir la jugadora con suavidad.
Arisa se hubiera quedado más tiempo de no ser por un peso extra en su pecho que al fin logro que dejara el cielo para centrarse en una bola peluda y unas manos aguantando con delicadeza el animal en esa posición.
—Este es el nuevo integro.— con entusiasmo Suzuka soltó el gatito un vez se aseguro que Arisa lo tenía bien posicionado en su abrazo.
Una sonrisa surco los labios de la jugadora con emoción mientras con sus dedos acariciaba la cabecita anaranjada del atigrado cual maulló con gusto por el afecto.
—¿Desde cuándo?— quiso saber viendo por fin a su amiga parada a escasos centímetros y con una mano apoyada en su hombro.
—Ara cosa de unas semanas.— respondió cariñosamente.— Aun no tiene nombre y pensé que te gustaría ponerle uno.
Arisa alzo al gatito con cuidado mirándolo apreciativamente desde abajo. En poco tiempo la sonrisa en sus labios se acrecentó y bajando al animalillo hasta juntar la punta de su nariz con la húmeda naricilla del pequeñín declaro:
—Rusty. ¿Qué te parece?— apoyando de nuevo el gato en su pecho, miro a Suzuka esperando su opinión.
—Me parece bien, a mí me gusta. ¿Verdad Rusty?— contenta, acerco la mano para acariciar al felino el cual maulló una vez más haciendo reír a las herederas.
—Sabia que le gustaría.— con orgullo Arisa dejo al atigrado en el suelo dándole la libertad de seguir a lo suyo por mientras, ella disfrutaría de su tiempo a solas con cierta joven y el maravilloso paisaje a su alrededor. Suzuka a su lado movió la cabeza afirmando las palabras.
—Yo se que sí.
—¡Argh, se acabo! Voy a.
No pudo siquiera pensar dar un paso cuando los brazos de Nanoha se enroscaron en su cintura atrayéndola a ella, privándole tal vez de cometer una locura. Pese a ello Fate siguió forcejeando con la chica en un vano intento por ir a por ese par que muy habilidosamente había logrado escapar después de haberla sacado de sus casillas. Consecuencia que muy a pesar se estaba comiendo Nanoha.
—Fate-chan.
Nanoha, en un último tirón empujo a la más alta al bordillo de la fuente sentándola al instante mientras sus manos se ocupaban de retenerla ahí por los hombros, aplicando la presión necesaria y en el lugar adecuado. Los ojos carmesí se alzaron con replica mas fueron callados por la penetrante ojeada lavanda que se granjeo con su propia actitud.
Un sudor frio recorrió su espalda y entonces supo que lo más prudente era no insistir, por su integridad; tanto física como psicológica. Ver al demonio blanco en su mayor auge no era algo bonito de ver, desde luego, y Fate lo sabía mejor que nadie.
—Lo entiendo, lo entiendo.— la rubia renuncio a todo intento, ambas cejas arqueadas con miedo. Nanoha dio un suspiro de alivio y, aflojando el agarre, se sentó a su lado; entrelazando el brazo derecho con el izquierdo de Fate.
—Mañana el Midori-ya expondrá nuevos pasteles.— desvelo, los labios achicados y la cabeza volteada al lado contrario dispuesta a negar dicha confesión.
Fate por su lado en un rápido movimiento de cabeza poso sus pupilas rojizas en la cabellera cobriza con gran interés y un hambre repentina. Contenta con lo que llego a sus oídos la rubia no dudo ni un segundo en acortar la poca distancia entre ambos rostros, juntando mejilla con mejilla, en un intento por sonsacar información extra.
—¿Es en serio? ¿De qué?— una sonrisa adornando su rostro y ojos carmesí centelleantes observaban expectantes a la joven animadora que consciente de la cercanía no quiso moverse por miedo a errar en algún gesto.— Ey, Nanoha di-.
—¡Takamachi Nanyoha!
¡POOM!
Un grito y un empujón después Fate se las vio rebotando en el bordillo de la fuente hasta caer al suelo. Desde el suelo Fate se paso una mano por detrás de la cabeza mientras con la izquierda se ayudaba a reincorporarse con mucho esfuerzo.
—Levi.— Nanoha miro a la chica parada enfrente de ellas apuntándola con el índice y una traviesa sonrisa surcando por sus labios.— Ah, perdona Fate-chan.
Al tiempo que Nanoha la ayudaba a levantarse dos personas más se incorporaron a su pequeño grupo, cada una con una actitud diferente a la otra. Mientras la castaña, de nombre Stern, las observaba con una impenetrable seriedad; la joven de pelo plateado punteado en negro, Dearche, les mantuvo la vista con la espalda erguida y los brazos cruzados a la altura del pecho al tiempo que los blanquecinos dientes se dejaban entrever en una sonrisa soberbia.
—La gallinita negra en el suelo.— rio, la burla oscilando de los ojos turquesa de la joven.
Fate frunció el ceño en respuesta mientras su mano se perdía en los lugares con más polvo de todo su traje, sacudiendo la poca suciedad del terreno.
—¡Oh, Hate!— inocente, Levi levanto la mano en un saludo y Fate sintió cierto tirón en una de sus cejas.
—¡FATE!
Ignorando por completo a la rubia la peli azul se dirigió una vez más a Nanoha quien se había mantenido al margen conteniendo la carcajada que batallaba por salir de su boca.
Fate se encogió de hombros y agacho la cabeza, abatida. No era la primera vez que la corregía; sin embargo, la mayor seguía sin pronunciar bien su nombre, logrando que cierta frustración naciera en ella.
—¡Ey Fate!
La palmada proporcionada en la parte alta de espalda la hicieron enderezarse de golpe. Testarossa volteo asustada encontrándose con Arisa riéndose de ella abiertamente. Las cejas rubias se cernieron y la nariz se le arrugó al tiempo que por su boca murmuraba cuanta maldición se le pasaba por la cabeza de forma inteligible.
La joven rubia heredera se encogió de hombros confundida por la actitud de su confidente y para asegurarse giro a ver a las dos chicas paradas en frente en pos de ayuda mas no tuvo suerte.
—Arisacchi cuánto tiempo.
Las pupilas esmeraldas viajaron a la identica copia de su amiga, saludándola a un par de pasos, y regresaron a Fate alternativamente. Arisa dejo ir un largo 'Ah' al haber hallado la respuesta a su pregunta y con otra palmada más apoyo a Fate en silencio.
Por su lado, con un gesto sonriente Suzuka se acerco a la peli plateada que recién se había dado cuenta de su presencia y parecía no molestarle su cercanía. Al contrario, y lejos de ser una actitud visible, Dearche sonrió y descruzo los brazos para posarlos en jarra a la altura de su cintura.
—Buenas noches, Suzuka.— saludo cortes y Arisa desde su posición paro atención a la conversación.— Ya pensé que no te vería en toda la noche.
—No es eso.— aseguró con una sutil sonrisa siendo cubierta por algunos de los dedos cerrados en un puño.— ¿Cómo has estado? Difícilmente te veo por la librería.
—Oh, eso.— Dearche tomó un mechón por la punta negra y comenzó a juguetear con él mientras las pupilas turquesa se elevaban un poco de su posición, pensativa.— No te preocupes en unos días volveré a ir diariamente así nos podremos ver más a menudo.
Las dos jóvenes siguieron su conversación despreocupadas de lo que a cierta rubia de ojos esmeralda le estaba pasando por la cabeza, ni que decir de Fate que a causa de su buena química su hombro pagaba las consecuencias.
—Oye déjalo, me haces daño.— renegó entre dientes procurando que solo su amiga la escuchara y, apartando la mano de su hombro, giro sobre sus talones a encarar a Arisa.— Espera ¿Porque no pones a prueba lo de esta mañana?— una sonrisa picara se formo en los labios de Fate con su nueva idea.
—¡NO!
Dicho grito se granjeo que las conversaciones cesaran y cinco pares de ojos voltearan a verlas con curiosidad. Fate elevo los hombros fingiendo no saber nada, cargando así la culpa a Bunnings.
—¿Arisa-chan pasa algo?— de entre todas Suzuka se atrevió a preguntar, las pupilas violeta brillando con preocupación haciendo que Arisa se preguntara que expresión es la que mostraba su rostro en ese momento.
—Nada, nada, no es nada.— repitió y sus manos acompañando la negación se sacudieron de lado a lado.
—Claro.— interrumpió la oji carmesí.— Le preguntaba que porque aun no te ha pedido ningún baile.
La mentira se gano dos sonrojos bien notorios en las aludidas así como la amenaza en los ojos de Bunnings; no obstante, lo ignoro por completo y le sonrió abiertamente a Nanoha que por fin la veía desde la llegada del trió de universitarias.
—Eso es…
Antes de que Arisa pudiera reclamar la aguda voz de una mujer la interrumpió acabando la frase por ella. Fate rio para sus adentros cuando la matriarca Tsukimura hizo su aparición seguida de su marido y el padre de la oji esmeralda.
—Fantástico Fate-san.— imperceptiblemente la peli lavanda dio un pequeño salto y junto ambas manos a la altura de la boca.— Justo las estaba buscando para algo parecido.
Un sudor frio recorrió la espalda de Arisa cuya pose se corrigió en cuanto sus ojos enfocaron al hombre rubio viniendo en su dirección, y a pesar de la confianza con la que la madre de su mejor amiga le había tomado el brazo, la tensión en la chica era palpable.
—Mamá.— el sonrojo en la menor de los Tsukimura contrastó con el color violeta de sus pupilas causando un brillo único en ellas.
—Suzuka no seas así.— moviendo la mano la mujer le resto importancia al reclamo de su hija.— Tu primo Seiji quiere un par de fotos tuyas y que mejor que bailando con alguien más.
Fate, ahora, ubicada detrás de Nanoha ojeo la expresión con ojos analíticos, intentando descifrar las intenciones de la matriarca quien le dificultaba el trabajo con su sonrisa de madre inocente. Sin mucha suerte en su labor la rubia agacho la cabeza y curvo la espalda posicionándose a la altura de la cobriza, preparada para compartir su opinión.
—Nanoha.
—Mm dime.— asintió y por inercia respondió con el mismo tono confidente que ella.
—Sabes, creo que Tsukimura-san esconde algo.
Carmesí y lavanda se voltearon a ver curiosas; Fate, esperando paciente por la respuesta; Nanoha, confundida por dicho comentario nada propio de la joven rubia.
—¿Qué te hace pensar eso?— corriendo la vista a un lado Nanoha enfoco a la mujer guiando al grupo de chicas para dentro de la casa al tiempo que arrastraba del brazo a una Arisa toda rígida en su postura y comportamiento.
Fate sacudió la cabeza y le indico a Nanoha con el índice la nueva ruta a seguir, dejando entre ellas dos y el grupo cierta distancia prudencial.
—Cuando vives con mi madre te acostumbras. Esa sonrisa.— puntuó e irremediablemente dejo ir un suspiro.— Te puedo decir que puede significar de todo menos inocencia e/o ignorancia.
La cobriza levanto las cejas y las ciño a su entrecejo mientras su mentón se perdía entre su dedo índice y pulgar, en una pose pensativa; ofreciendo un par de segundos de silencio.
—Mmm… por el momento nos toca esperar.— Nanoha le ofreció una sonrisa de medio lado y tomando su mano añadió:— Sea como sea no pienso que vaya a ser algo malo así que, ¿vamos a bailar?
Sin dar respuesta Fate se vio jalada a la pista de baile donde un par de personas, así como Arisa y Suzuka, se habían reunido cerca del pianista esperando por la entrada de la música. A una distancia segura se encontraba el joven fotógrafo tomando fotos con su cámara de distintos ángulos de los participantes.
En un ultimo tirón y aprovechando la distracción de la rubia, Nanoha las situó en el centro de la pista justo donde había menos personas. La cobriza giro sobre sus talones haciendo danzar la falda del vestido con elegancia y se posiciono frente a Testarossa.
—No tienes remedio.
Nanoha rio y poso su única mano libre en el hombro de la rubia la cual elevó la mano con la que estaba unida a la joven animadora y con la otra rodeo la cintura, haciendo del contacto algo más intimo.
Las pupilas verde esmeralda pasearon frenéticos por toda la habitación mientras sus manos temblorosas sostenían por la cintura a la peli morado, pegándola a ella y bajo la impenetrable mirada de su padre.
—¿Arisa-chan de verdad que estas bien?
—Sí.— respondió, tal vez demasiado rápido para su gusto.— Creo.— de reojos ojeo al fornido rubio parado en las primera filera del cerco de personas observando con escepticismo todos y cada uno de sus movimientos con su dura expresión como acompañante.
Arisa podía sentir los latidos de su desenfrenado corazón pitando en sus oídos. Los labios de la muchacha se entreabrieron soltando y aspirando el aire que muy difícilmente podía obtener de su nariz por los nervios, llevándola a hiperventilar. Se encontraba bajo presión, bajo mucha presión.
—No, no estás bien.— Suzuka frunció el ceño y tomo el rostro de la rubia entre sus manos obligándola a mirarla a los ojos.— Arisa basta. Deja de pensar en la opinión de tu padre.
—Pero.— independientemente del severo rostro en la joven o la acentuación en su nombre Arisa hizo el intento de reclamar mas no supo con que seguir.— Si. Tienes razón. Me centro demasiado en mi padre y en lo que pueda pensar de mi.— acepto a medias pues esa era la mitad de sus preocupaciones.— Gracias por preocuparte por mi Suzuka.
La rubia junto las frentes mientras que con una de sus manos deshacía el agarre de la cintura para posarse encima de una de las manos en su mejilla al mismo tiempo que una sonrisa se curvó en sus labios y en los de Tsukimura.
Una luz blanca las ilumino en cuestión de segundos sacándolas de su posición actual. Arisa levanto la vista al joven peli morado sonriendo en disculpa, verdaderamente arrepentido de haber roto tan bonito momento. Suzuka con las mejillas sonrojadas se apresuro a negar al tiempo que Arisa recobraba su compostura.
Con un último vistazo a su padre la oji esmeralda se volvió a Suzuka cual se preparo como ella al comienzo de la música; con una mano en su hombro y la otra entre los dedos de su mano.
La fina y rítmica melodía del piano inundo los oídos de los presentes y así como la música dio comienzo las parejas se movieron al son, algunas con elegancia, de otras con un comienzo torpe y de otros moviéndose con verdadera destreza; no obstante, disfrutando en compañía de su pareja de baile.
Los nervios en Arisa habían remitido considerablemente más no habían desaparecido lo cual termino con un paso erróneo en el comienzo del baile que a su suerte apenas fue algo notorio y dejo que las chicas continuaran bailando, quedando solo ellas dos como testigos.
A medida que el baile avanzaba cada paso, cada movimiento y cada gesto en la rubia se hacían más naturales sorprendiendo a la peli morado con gran medida. Aprovechando uno de los paso de baile Suzuka se apego a su amiga susurrándole en el oído.
—¿Donde aprendiste a bailar así?
Ambas se despegaron dejando un poco de espacio entre sus cuerpos y regresaron a su vieja posición, pegando de nuevo sus cuerpos.
—Esta mañana, le pedí a Fate que me enseñara.— confeso apenada y acercándose una vez más, añadió:— Cantando da pena pero bailando es genial. Tiene encantada a más de la mitad de las sirvientas de mi casa, no como yo.
Las últimas teclas resonaron en el salón finalizando con ella la música. Como final Arisa se preocupo de dar una vuelta a Suzuka con su mano y saludar al público granjeándose una par de elogios y aplauso de más.
—¡Me encanta!— Seiji con la cámara en mano salió de la fila de espectadores con la mejor de sus sonrisas realmente contento.— Gracias a ustedes dos y a Fate-san y Nanoha-san han salido unas fotos preciosas.
—¿Puedo verlas?
El peli morado asintió gustoso y situándose entre ambas chicas fue enseñándoles las fotos hechas del baile. Dichas imágenes viajaban desde lo más común como eran los invitados; a lo cómico, como era ver a Fate hacer caras raras mientras bailaba y miraba a la cámara; a Nanoha tirándole de la oreja como castigo; hasta ellas dos muy apegadas danzando majestuosamente. Todas ellas hechas con gran profesionalidad denotando el nivel así como el gusto del muchacho por el ámbito fotográfico.
—¿Te gustan primita?— la aludida afirmo con la cabeza.— Como agradecimiento y si me dan el permiso haré copias para cada una ¿les parece bien?
—Eso es genial Seiji-kun.— la menor no dudo en abrazar al mayor mientras Arisa asentía apoyando a su mejor amiga.
—Bueno entonces ya les avisare cuando las tenga.— informo.— Ahora, si me lo permiten debo hablar con la otra pareja involucrada.
Despidiéndose el universitario atravesó por la dispersión de parejas bailarinas hasta el par de amigas que se encontraban 'discutiendo' al parecer. Pese a ello y sin miedo Seiji se acerco a ellas notando que las discusiones no eran del todo serias como él creía desde en un principio si no que era una de las pequeñas formas en que esas dos se llegaba a entender y comprender a la perfección.
—Dejando a mi primo de lado…
Curiosa por la elección de palabras de la amante de los gatos, Arisa volteo a verla dubitativa. Apunto de preguntar por ello la calidez de unos labios muy cerca de los suyos la acallaron y sorprendieron por igual causándole que los colores le subieran a la cabeza.
Suzuka, no impune de sus propias acciones también se sonrojo y abajo la cabeza a sus pies adornados por unos zapatos acordes con su vestimenta.
A lo lejos e inconscientes de ello tres pares de ojos no dejaron escapar dicha acción y mientras un par las observaba inexpresivos los dos restantes se regresaron a ver confidentes.
—Me parece increíble.
—¿Eh, el que?— Fate pregunto desconcertada llenando un nuevo plato de comida.— ¿El que estoy comiendo otra vez? ¿Quieres un poco?— inocente ofreció parte de su comida mas fue detenida por la mano de su amiga.
—No, gracias.— bufo y se cruzo de brazos.— Me parece increíble que hayas estado bromeando todo el santo baile.
—Ey, Nanoha. Vamos no te pongas así.— dejando el plato en la mesa Fate se le acerco siendo rechazada al instante.— Ya me disculpe antes y si quieres podemos volver.— propuso pero al parecer Nanoha no quiso dar su brazo a torcer y se encamino para fuera del edificio.
Con su segunda cena de la noche truncada y un hambre voraz tuvo que dejar la comida a un lado si es que en verdad quería hacerle ver que estaba arrepentida. En un principio Fate se había puesto seria en el comienzo del baile y parte de él, una seriedad que se vio interrumpida en cuanto el primer flash se poso en ellas.
En su trayecto Fate pudo idear un buen plan como para que la cobriza se olvidara de ese pequeño evento. En un rápido movimiento de mano saco el celular y busco entre las muchas canciones, tanto suyas como de Alicia, una en concreto. Aprovechando que no había nadie prendió los altavoces a todo volumen ganándose la atención de la única persona que le importaba.
Nanoha volteo sobre sus talones encarándola, topándose con la rubia ofreciéndole la mano en una postura bien galán, con la espalda encorvada y la otra mano pasando en horizontal a la altura de la cintura.
—Me permites este baile.
Las primeras voces se proyectaron en el lugar acompañando la mano de la cobriza a su destino. Fate sonrió abiertamente y se enderezo tomando una postura propia a la canción, completamente parecida al baile anterior.
La melodía suave del inicio se detuvo por otra más fuerte obligando a Takamachi a prestar atención a todos y cada uno de los pasos de Fate, pues esta parecía estar en su elemento y a pesar de sus rápidos movimientos y cambios de postura jamás dio indicios de fallar.
La rubia ensancho la sonrisa en su boca satisfecha con la impresión inicial que causo la naturalidad de sus movimientos, y aunque jamás lo admitiría frente a la chica, dichos pasos habían sido por mucho tiempo su talón de Aquiles.
Con la mano más alta obligo a Nanoha a girar en ella para dar segundos al espacio, espacio que muy concienzudamente aprovecho para tomar su pose galán y besar los nudillos de la mano antes de cerrar nuevamente la distancia.
Para su sorpresa y gusto la cobriza enmarco una gran sonrisa; denotando la diversión y el entretenimiento que su rubia le hacía sentir. Tomando cierta iniciativa Nanoha se acoplo a la velocidad de la melodía y se amoldo a los pasos de Fate, imitando a esta con pequeños pasos más sutiles y delicados.
Presas del cansancio y acaloradas por el esfuerzo mutuo ambas se miraron a los ojos con un brillo indescriptible. La música que había dejado de sonar por lo alto había disminuido considerablemente y la melodía suave inicial se volvió a dejar escuchar, dando por finalizado el baile.
—Esto fue increíble, Fate-chan.— jadeante Nanoha ubico la cabeza entre el hombro y el cuello de la rubia descansando mientras era rodeada por los brazos de esta.
—¿Eso quiere decir que estoy perdonada?— Fate dejo reposar su cabeza en la coronilla cobriza, estrechando el abrazo.
Un golpe y una carcajada después la rubia confirmo el 'Sí' escondido.
—Eso quiere decir que tal vez te hayas ganado un buen trozo de pastel.— siguiendo la broma Nanoha deslizo sus brazos por los hombros aferrándose al cuello de la rubia, juntando nariz con nariz en un beso esquimal.
Las mejillas de Fate se tornaron de un buen tono rojizo como consecuencia y el tartamudeo no se hizo esperar.
—N-N-Nanoha.
Recobrando la distancia la mencionada se separo escasos centímetros al tiempo que su lengua se asomaba traviesa entre sus labios.
—Ya va siendo la hora de irnos.
Tirando del brazo de su mejor amiga como acostumbraba a hacer, Nanoha las guio para dentro de la sala a despedirse de sus amigas y padres así como al tiempo recogían al par restante que habían desaparecido de su vista por gran parte de la fiesta.
—Mi rey no sea de esta forma. Se amable conmigo también.
Enredando uno de los brazos con el suyo, Hayate se acerco todo lo máximo que la mano de la universitaria le permitía entre gruñidos y maldiciones dirigidos a ella.
—No tengo el hábito de mostrar admiración a los pequeños mapaches.
Hayate soltó un largo 'eh' en respuesta; sin embargo no remitiendo en su afán por acercarse a su copia. Una nueva contienda se formo entre ellas dos con la castaña intentando apelar la dura actitud que mostraba Dearche con ella y está haciendo soberano esfuerzo por sacársela de encima como muchas otras veces.
—Gallinita.— Stern que hasta el momento se había mantenido apartada se dirigió a la rubia mayor con una leve sonrisa. Alicia acostumbrada al apodo no hizo más que esperar.— Tu 'hermanita' y su mejor amiga vienen hacia aquí.
La rubia rio nerviosa ante la broma y el sarcasmo, por igual, que había incluido Stern en su frase. Desde que eran pequeñas Alicia había hecho creer a Fate que realmente ella era la hermana mayor y esta inocente la había creído hasta llegar a 4th grado.
—…¡Y yo te odio!— con un ultimo empujón la peli plateada se saco de encima a la oji azul, procurando que la castaña no se hiciera nada en el proceso.
—Vuestro rey sigue siendo algo blanda.— Alicia puso una mano cerca de su boca confidencial con las otras dos.
—Así la amamos.— respondió Levi con entusiasmo y Stern asintió imperceptiblemente con su sonrisa en boca.
—Ese es nuestro rey.— se añadió Hayate a la conversación.
—¡Son muy ruidosas!
Abandonando el grupo, Dearche se encamino al gentío de personas, lejos de las burlas; acción que no tardo en ser imitada por Russel y Starks una vez se hubieron despedido de Alicia y Hayate.
—Escuchad vosotras dos, nos vamos.
Sin darles la cara Fate les indico con el pulgar el lugar donde se hallaba Nanoha junto a Arisa, Suzuka y los padres de esta hablando animadamente. Las bocas de la oji borgoña y la oji azul se curvaron en una sonrisa picara cuando por descuido la Testarossa menor dejo a la vista una de sus orejas enrojecidas.
—Fate…
Un sudor frio recorrió la espalda de la mencionada de forma ascendente e instantes después Fate se vio obligada a forzar los pasos con las risotadas de fondo.
—¿Se lo sonsacaremos?— Hayate la ojeo divertida y Alicia levanto una ceja rubia graciosa en respuesta.
—¿Quieres venirte mañana?— pregunto de la nada.— Fate saldrá con Nanoha y mi madre trabaja.— aclaro.
—Eeeh pensé que podría molestar a Fate-chan.— se lamento consiguiendo que las risas de Alicia se elevaran.— Pero está bien, vendré.
—Genial. Más tarde te digo la hora y el lugar.
N/A: Y aquí con la segunda parte. Algo cortó por mi ausencia pero una segunda parte al fin y al cabo (La verdad siento que me olvidaron TnT). Como ya dije planee una par de cosas para mi verano (mudanzas y clases de dibujo, entre otras cosas) por lo que este mes de Julio ha sido imposible escribir.
Dicho eso (sé que ni la mitad lo va a leer) quiero ¡opiniones! (realmente necesito al menos una persona más).
¿Con quién quieren ver a Hayate con Alicia o Carim? Marcador: 1-1
También pueden mandarme PM si no les convence comentar así como pueden solo comentar 'Carim' o 'Alicia'; yo inmediatamente lo entenderé.
Love novels: Beso… Beso… Beso… ¡Dios no me tientes! También quiero pero, las cosas en su momento (creo que moriré antes XD). Y gracias a ti por leer ^^
Nadaoriginal: Ciertamente se las deja como 'las amigas olvidadas' así que, que mejor que darles un poco de protagonismo (aunque no tanto como el NanoFate…). Muchas gracias por comentar y nos leemos!
L. R. Derricks: Muchas gracias por comentar y mi más sentidas disculpas por el retraso. En cuanto al HayaCarim en caso de que salga elegido, aviso de antemano que será tormentoso, MUY tormentoso.
Cualquier duda y/u opinión me lo pueden hacer saber mediante review, PM o mensaje por redes sociales.
Con todo dicho yo me despido, gracias a todos y nos vemos en la próxima actualización.
