No estaba muerta… estaba de parranda- OK,no.
No tengo excusas (bueno, en realidad se me ocurren varias) para haber demorado tanto, pero mi vida ha sido un caos desde que salí de China, empezando por un vuelo retrasado por 2 horas y perder todos mis vuelos de conexión siguientes (Bad Luck me).
Ahora que mi vida universitaria ha comenzado no tengo tiempo, ni inspiración, ni ganas, ni nada…
En fin, este capítulo llega a ustedes después de días de profunda reflexión y escritura a mano porque es lo mejor de la vida.
Aquí vamos. Espero que les guste… y no me odien. Por fis.
-x-
Hermione,
Ron nos ha contado todo. Nunca pensé que él sería capaz de hacerte algo así. Ginny está furiosa y se lo ha contado a Molly, quien ha intentado matar a Ron. Las cosas están fatales para él. Todos los Weasleys lo odian.
¿Cómo estás tú? ¿Dónde te estas quedando? Si no tienes donde quedarte puedes quedarte con nosotros.
Y si tienes donde quedarte, igual debes visitarnos para que conozcas a James. Andrómeda y Teddy se están quedando en Grimmauld Place por unos días. Estoy seguro que estarán encantados de verte.
Responde pronto,
Harry.
Hermione terminó leer la carta de su mejor amigo y suspiró. Definitivamente tendría que ver a los Potter mañana. Había tanto que contarles. Sin embargo, ¿Podría contarles todo?
Por un lado, Harry era su mejor amigo, pero también era el mejor amigo de Ronald. Y Ginny era su mejor amiga, pero también hermana de Ronald. No podía contarles todo. No podía desahogarse con ellos porque ambos eran cercanos a Ronald también. Que dilema.
¿Ronald les contaría su parte de la historia? ¿Les contaría que Malfoy la había besado?
Hermione no quería pensar en el beso, y aparentemente el rubio tampoco pues apenas habían llegado a la mansión este se había encerrado en su oficina aduciendo que tenía mucho papeleo que completar. Y eso no era una buena señal ¿o sí?
Probablemente Malfoy estaba avergonzado, al menos ella lo estaba. Su obstinación le repetía que el slytherin solo la había besado para molestar a Ronald. Aunque ellos habían seguido besándose después de aparecerse en Malfoy Manor.
Sí, era esa la peor parte. Ella no solo había respondido al beso, sino que había exigido más de él. La castaña había abierto los labios e instado a Malfoy a profundizar el beso. Había rozado su lengua con la de él, se habían devorado el uno al otro. Malfoy había apretado su cuerpo contra el de ella y Hermione había deslizado sus manos por su camisa para finalmente entrelazarse detrás del cuello del rubio.
Mierda, pensó la castaña. Ese beso había sacudido cada fibra de su cuerpo y eso estaba mal, muy mal. Ella era Hermione Granger, no una adolescente con las hormonas alborotadas.
¿Hace cuánto que Ronald y ella no se habían besado? Pues, pasado mañana sería un mes, pero ahora había besado a Malfoy y su mundo estaba patas arriba. Sí, el beso había sido un error. Un excitante error.
¿Malfoy también lo consideraría un error? Ella pensaba que sí, dado que el rubio se había encerrado hace 2 horas en su estudio. Ella, por otro lado, se había dedicado a organizar sus cosas casi obsesivamente. Sí, su lado perfeccionista salía a relucir cuando necesitaba distraer su mente y por ello sus libros habían sido reorganizados 3 veces hasta encontrar el orden perfecto.
- ¿Mione? -La suave voz la desconcertó. La castaña salió de sus pensamientos para encontrarse con el hermoso y redondeado rostro de Scorpius, quien había entreabierto la puerta de la habitación y la miraba dudoso, detrás de él, su fiel compañera Pinky.
-Hola, Scorpius, Pinky pasen. ¿Necesitan algo?
- ¿Quieres jugar con nosotros?
Hermione sonrió enternecida, el pequeño tenía sus enormes y preciosos ojos grises clavados en ella, expectante. – Por supuesto, me encantaría. ¿Qué quieres jugar?
- ¡Quidditch!
La castaña se congeló al escuchar esa palabra. Sí, no importa cuántos años pasarán Hermione siempre odiaría volar en escoba. - ¿No estás muy pequeño para volar en escoba?
El niño frunció el ceño y miró a Pinky buscando ayuda. La elfa contestó. – Son escobas especiales para infantes, un mago adulto puede controlarla con su varita si algo pasa y no se pueden elevar mucho ni volar demasiado rápido.
- ¡Oh! Nunca vi a Teddy jugar con algo así y como yo soy hija de muggles no estoy acostumbrada a los juguetes mágicos.
-La abuela dice que solo puedo jugar si alguien grande está conmigo y Pinky no cuenta porque ella es pequeña como yo.- La elfa frunció levemente el entrecejo.
-Bueno, está bien. Los acompañaré. Pinky, ¿tú también volarás?
La elfa asintió. – El amo Draco mandó a fabricar escobas compatibles con la magia de los elfos.
Hermione abrió la boca por la sorpresa.
-Mione, ¡no hagas eso! Tía Luna dice que así entran los woopies a tu cuerpo.
- ¿Los qué?
-Woopies, no sé qué son, pero tía Luna dice que son malos.
-De acuerdo, gracias Scorpius.
- ¿Vamos al patio? – preguntó el niño al mismo tiempo que ofrecía a Hermione su pequeña mano. La castaña asintió, tomó la mano del pequeño quien ya había tomado la mano de Pinky. De pronto se sintió muy ligera, escuchó un sonoro 'pop' y al pestañear ya estaban en el patio. Magia de elfos.
A los pocos segundos Pinky había hecho aparecer una mesa con 4 sillas a un lado.
- ¿Desea la ama algo para comer o beber? ¿Una sombrilla tal vez?
-Estoy bien, Pinky, gracias y no necesitas llamarme ama. Soy solo una residente temporal de la mansión así que me puedes llamar Hermione.
-La ama Narcissa le dijo a Pinky que la ama Hermione no era solo una invitada, ella dijo que la ama Hermione se quedaría por una temporada y que nosotros debíamos acogerla como una familia.
Hermione torció los labios con incomodidad. ¿Parte de la familia Malfoy? Miró a Scorpius quien ya sostenía su pequeña escoba y sonreía. Hermione sonrió también. – De acuerdo.
-Mione, cuando Pinky y yo estemos sobre nuestras escobas debes soltar la pelota. - Le digo el pequeño rubio mientras le entregaba una caja pequeña de madera.
- ¿Hay una snitch dentro?
Scorpius rio como si lo que había dicho Hermione fuese una broma. – No, la snitch es muy difícil. He visto a papá y a tío Harry perseguir una y se vuelve invisible. Hay una twitch dentro. Esa es para niños, como yo. – Scorpius terminó su oración señalando su propio pecho con su pulgar y Hermione pensó que era adorable y sonrió afectuosamente.
-Está bien. ¿Empezamos?
Tanto Pinky como Scorpius se montaron en sus respectivas escobas y se elevaron un par de metros. Hermione abrió la caja y una pelota alada dorada ligeramente más grande una snitch salió de ella. Revoloteó a su alrededor por unos segundos y luego se acercó al niño y a la elfa. Tanto Pinky como Scorpius empezaron a seguirla, en lo que parecía una final de fotografía de una partida de Quidditch. Sin embargo, la pelota los evitó y se elevó un poco más, ambos la siguieron con sus escobas.
Hermione estaba muy atenta a Scorpius, tenía la varita sobre la mesa, lista para actuar por si ocurría un accidente. La escoba para niños no volaba tan rápido como las normales y por lo que observaba no se elevaba más de 4 metros.
- ¡Scorpius! – la voz del rubio interrumpió el silencio. Draco salió agitado hacia el patio al ver a su hijo montado en su escoba sin supervisión. – Baja ahora mismo, sabes bien que no puedes montar si no estamos la abuela o yo cerca.
Hermione se dio cuenta que Draco no la había visto aún pues este se había precipitado desde la mansión hasta el centro del patio por donde volaba su hijo.
- Mione me está cuidando, papá.
El cuello del rubio se torció cómicamente y un notorio rubor cubrió su cara.
-Granger, no te había visto. - Draco evadió los ojos de la castaña y clavó la mirada de vuelta en su hijo quien ya había aterrizado junto a Pinky.
-Si quieres me retiro…-ofreció Hermione.
-No, yo, tú; es decir. Mierda. Quédate, por favor. Yo me retiraré.
-Papá quédate. – Scorpius abrió muchos los ojos y miró anhelante a su padre. – Por favor.
Draco asintió.
Draco no estaba seguro si su hijo era especialmente bueno manipulando a la gente o si su gran capacidad de hacer que los adultos hagan lo que él quiera era en realidad una muestra de su incipiente magia.
El rubio mayor tomó asiento junto a la castaña y miró al cielo, ignorando a Hermione.
El silencio reinaba entre los dos adultos mientras que Scorpius y Pinky revoloteaban en el cielo intentando atrapar la twitch.
- ¿Podrías dejar de ignorar mi existencia? – preguntó Hermione exasperada.
-No sé de qué hablas. – contestó el slytherin aun sin mirarla.
-Hemos estado sentados uno al lado de otro por 10 minutos y hasta ahora no quitas los ojos del cielo. Me estas ignorando.
- No lo hago. – La castaña rodó los ojos.
- Sé que el beso se salió de control, pero somos adultos, Malfoy. Es solo un beso; es decir, estoy segura que has estado besuqueándote con varias brujas por ahí desde que te separaste de Astoria.
- La última vez que besé a una bruja fue la tarde en que Scorps nació. - susurró Draco con las mejillas sonrosadas ligeramente
- ¡¿Qué?! – casi gritó Hermione sorprendida.
- Siento decepcionarte Granger, pero a diferencia de Weasley yo sí puedo mantener _
-La crueldad era innecesaria, Malfoy. – siseó la gryffindor, las crudas palabras del rubio la habían lastimado.
-Por eso te ignoraba.
- ¿A qué te refieres?
- Es un tema sensible para mí. Si tú me haces hablar al respecto, yo te lastimaré para que tú tampoco quieras hablar al respecto.
- Dejémoslo en que fue un error, entonces. – Contestó Hermione con el ceño fruncido.
- Bien.
- Bien.
Draco apretaba su varita con tanta fuerza que sus nudillos estaban ridículamente blancos.
Ambos miraban a Scorpius y Pinky revolotear con sus escobas. De pronto una jarra de refresco y una cesta de galletas apareció en el centro de la mesa, ambos magos se asombraron.
Irremediablemente, con la tensión rota por la aparición de comida los ojos de ambos se conectaron.
- ¿Crees que Weasley se lo cuente a Potter? – preguntó Malfoy, acabando con el silencio.
Hermione cogió una galleta, intentando aplazar su respuesta. – Creo que sí lo hará.
- Entonces debemos decírselo a Potter primero. Trabajo con él todos los días, si no se lo decimos nosotros me mirará con cara de perro abandonado por un mes entero.
Hermione rio. – Harry no tiene cara de perro abandonado.
- Claro que sí la tiene. Hace un año olvidé que habíamos quedado para jugar Quidditch un fin de semana y me miró por 3 semanas como si lo hubiese pateado en las pelotas. Todo el tiempo esa maldita expresión deprimida. Al final tuve que llevarlo a ver un partido de Quidditch de la liga inglesa para que volviera a la normalidad.
Hermione rio aún más fuerte. – No pensaba que eran tan unidos.
- Potter evita hablar de mí en presencia de Weasley, dice que se pone muy sensible. Weasley debería crecer de una endemoniada vez. Es como si aún estuviéramos en Hogwarts y él no pudiese olvidar que lo llamé pobretón.
- Perder a su hermano lo cambió.
- Yo perdí a todos excepto a mi madre, Granger. No voy a decir que mi padre, tía Bella y tío Rodolphus eran de lo mejor, pero eran mi familia y ahora simplemente no están. – la amargura en la voz del rubio estremeció a Hermione.
Ella nunca había pensado en los Lestrange como parte de una familia, para ella eran dos asesinos fanáticos de Voldemort, pero entendía el sentimiento de Malfoy.
- Debió ser muy difícil para tu madre y para ti, Malfoy. Realmente lo siento. Todos perdimos en la guerra. – Hermione se mordió el labio, una idea alocada había llegado a ella. – Sin embargo, Scorpius, Narcissa y tú no están solos.
- ¿A qué te refieres?
- Andrómeda y Teddy. Andrómeda es tu tía, hermana de tu madre y Teddy es tu sobrino, y ellos están visitando a Harry estos días. Podrías ir y conocerlos. No, aún mejor, podríamos ir todos. Narcissa se rencontraría con su hermana y Scorps tendría un nuevo amigo.
- No lo creo.
- ¿Por qué no? No me digas que sigues pensando que ella es indigna por haberse casado con un nacido de muggles.
- Pienso que ella no quiere saber nada de nosotros después de que mi tía Bella asesinará a su hija.
- Andrómeda es una mujer fantástica, Malfoy. Estoy segura que nada la haría más feliz que volver a hablar con su familia, ella está muy sola también. Todos nosotros la ayudamos, pero no somos su familia, ustedes sí. Además, Andrómeda… - Hermione calló de pronto, el pequeño Scorpius se había acercado a ellos, sin duda atraído por el refresco y las galletas.
- ¿Quién es Andrómeda? – preguntó el pequeño rubio mientras cogía una galleta.
Draco miró con rabia a Hermione, pero ninguno contestó.
- ¿Papá? ¿Mione? ¿Les comió la lengua el kneazle?
- Andrómeda es mi hermana, Scorps. – Contestó Narcissa quien había escuchado parte de la conversación desde la puerta de la mansión. Ligeramente más pálida de lo normal, Narcissa se acercó a ellos.
- ¿Dónde está Andy, Hermione? – La bruja mayor tenía los ojos ligeramente acuosos.
- Se está quedando con Harry en Grimmauld Place.
- Madre, no creo que sea una buena idea. – Draco advirtió.
- El hijo de Potter acaba de nacer, creo que sería una buena idea visitarlo y llevarle regalos.
- Madre…
- Draco, por favor. Debo enfrentar mis errores, debo disculparme con mi hermana. Así ella me odie, tengo que verla y comprobarlo por mí misma. – Una lágrima solitaria se deslizó por la mejilla derecha de Narcissa. – He sido cobarde por tanto tiempo; sin embargo, ha llegado la hora de verla. – Narcissa limpió la lágrima y sonrió. – Pinky, por favor, aséate y acompáñame al callejón Diagon, necesitamos comprar regalos para el primogénito de los Potter.
- Por supuesto, ama. – La elfa desapareció en un segundo.
- Draco, querido, manda una carta a Potter anunciando que lo visitaremos para felicitarlo.
Draco asintió en silencio.
- Vamos Scorpius, tienes que bañarte y asearte para conocer a tu tía abuela. – Narcissa ofreció su mano y el pequeño la tomó con una gran sonrisa. Ambos volvieron a la casa.
Draco fulminó a Hermione con la mirada.
- Creo que yo también entraré a cambiarme. – Hermione se dio la vuelta, pero antes de que pudiese entrar a la casa, Draco tomó su muñeca con fuerza y la jaló de vuelta hacia sí.
Ambos estaban cerca, muy cerca, demasiado cerca. Hermione sintió que sus piernas se debilitaban, clavó los ojos en sus labios y encontró algo increíblemente atractivo en ellos.
- Si esto sale mal, Granger, juro que quemaré tus libros.
A Hermione le recorrió un desagradable escalofrío por la espalda.
- No saldrá mal, ahora suéltame Malfoy. – siseó ella apretando los dientes.
- ¿Segura? Porque hace unas horas no querías que te suelte, ¿o sí?
La castaña sintió el rubor cubrir sus mejillas. – No puedes hacer eso.
- ¿No puedo?
- No debes hacerlo…
- ¿Hacer qué exactamente? -preguntó él, provocándola.
- Coquetear conmigo después de amenazarme, provocarme después de que dijimos que el beso fue un error. Todo esto es extraño.
- Sí, es extraño, pero parece que te gusta, Granger.
Draco la soltó y retrocedió ligeramente para darle un poco de espacio. Hermione por fin pudo respirar normalmente.
- ¿Qué estas intentando hacer?
- No lo sé. – Draco pasó una mano por su cabello despeinándolo ligeramente.
- Somos adultos, Malfoy. No lo sé no es una buena respuesta.
El rubio se cruzó de brazos. - ¿Y cuál es una buena respuesta? Granger el beso que nos dimos me causo una erección que no pude bajar en media hora, he estado pensando en follarte desde que pasó, pero no debo porque sé que tú no eres así. Maldita sea, yo no soy así. Me he dedicado a mi familia por años y ahora llegas, nos damos un maldito beso y vuelvo a ser el adolescente que era en quinto año. ¿Es esa una buena respuesta para ti?
- Demasiado gráfico, ¿no crees?
- Por Merlín, mujer. ¿Qué quieres hacer tú?
- Ronald y yo acabamos de terminar, yo…
- No te estoy pidiendo que te cases conmigo, Granger. – escupió el rubio.
- Mira, aunque suene descabellado tú y yo tenemos química.
- ¿Qué demonios se supone que significa eso?
Hermione rodó los ojos. Sangrepuras. – Significa que hay una especie de atracción entre nosotros.
- No te ofendas, Granger, pero no eres precisamente mi tipo. – contestó Malfoy con una media sonrisa.
- Ni tú el mío, idiota. Olvida lo que te dije, eres insoportable.
- ¿Y cuál es tu tipo Granger? ¿Pelirrojo, frustrado con la vida, necesitado de atención, y que no puede mantener los pantalones puestos?
- Cállate, Malfoy. No seré una serpiente venenosa como tú, pero puedo recordarte que no te fue precisamente bien con Astoria.
Draco bufó. – Bien.
- Me iré a duchar.
- Granger, se me ha ocurrido una idea.
- ¿Y a qué se debe el milagro? – contestó ella sarcásticamente.
El rubio rodó los ojos. – La comadreja me odia, ¿no es verdad? – Hermione asintió. – También odia ser un segundón, creo que hasta se peleó con Potter varias veces por eso. – Hermione volvió a asentir. – Weasley ama ser el héroe. – La castaña asintió de nuevo. – Y la historia de su rompimiento saldrá en todos lados, probablemente mañana o el martes. No podrás evitarlo.
- Todo eso ya lo sé, Malfoy, ve al punto.
- Todo el mundo sabrá que han terminado, no necesariamente que él te ha engañado, pero si sabrán que han terminado. Toda la prensa estará sobre Weasley y eso lo hará feliz, pero… ¿y si tú y yo nos volviéramos cercanos? Toda la atención que le darían a Weasley desaparecería, todo el mundo mágico quisiera saber que pasa entre nosotros, tú y yo, exmortífago y heroína de guerra. Se olvidarían de Weasley y eso lo volvería loco.
- ¿Tú y yo? – Hermione bufó.
- ¿Por qué no? – Preguntó Draco con aire ofendido.
- Porque somos Hermione Granger y Draco Malfoy. Enemigos acérrimos, mi ex prometido te odia y… ¡oh!
- Viste como se puso por un beso, Granger. Imagínate como se pondrá si todo el mundo mágico piensa que te olvidaste de él por estar conmigo…
- Nadie creería que entre tú y yo pasa algo.
- Acabas de decir que hay una atracción entre nosotros, ¿no crees que podemos exteriorizas eso? Además, estarás viviendo en mi casa, ¿qué crees que pensará la gente? Será un escándalo, pero un escándalo del que nos podemos aprovechar. Humillar a Weasley todo lo que podamos y luego simplemente fingir que terminamos amistosamente y seguir con nuestras vidas.
- ¿Y si no funciona? ¿Y si la gente piensa que he sido yo quien lo ha engañado a él?
- Granger, por favor. Eres una santurrona, nadie pensaría que tú has engañado a Weasley.
- No soy una santurrona. – Hermione gruñó.
- ¿Ah no? Demuéstralo, sigue mi plan. – la retó él.
- ¿Qué tendríamos que hacer?
- Al inicio algo casual, llegar juntos al Ministerio, salir juntos a almorzar, lo mismo que harías con Potter.
- ¿Y de ahí?
- Asistir a alguna gala juntos, coquetear un poco. Todo el mundo se interesará en nosotros, Granger. Todos querrán saber que vio Hermione Granger en Draco Malfoy que le permitió olvidar a Ronald Weasley.
- Su peor enemigo con su ex prometida. – susurró Hermione pensativa.
- Y cuando la comadreja quiera regresar contigo, debes pasar de él.
- ¿Qué te hace pensar que él querrá regresar conmigo después de eso?
- Weasley quiere lo que no puede tener, todos los niños son así. Él te ha engañado porque te tomó como algo seguro, Granger. Estoy seguro que él pensó que nunca te darías cuenta y aun si te dabas cuenta, él pensó que volverías con él. La idea de que tú puedas pasar la página tan rápido lo carcomerá. A él y a su ego.
- No sé si podré hacerlo.
- Hagamos una prueba hoy, frente a Potter. Si al terminar la velada Potter te pregunta si algo pasa entre nosotros es que nuestro plan puede funcionar. ¿Potter sabe que estas quedándote acá?
- Creo que no, Ronald habló con ellos, pero pienso que fue antes de aparecernos en el departamento y sinceramente no creo que Ronald quiera contarle a nadie lo que pasó.
- Perfecto. Entonces, ¿tenemos un trato? – Draco sonreía diabólicamente, lo cual perturbó un poco a Hermione.
- Esta bien. ¿Llegaremos juntos a la casa de Harry?
- Sí, será nuestra pequeña sorpresa. Anda cámbiate. Iré a escribir esa carta.
Hermione caminó de vuelta a la casa seguida por el rubio, ambos caminaron en silencio, cuando llego el momento de separarse Draco habló nuevamente: Granger, haz un esfuerzo y ponte guapa. No quiero que Potter te vea destrozada.
- No estoy destrozada. – gruñó ella, mirándolo venenosamente.
- Solo arréglate un poco, es necesario para nuestro plan.
- Bien. – bufó y se encerró en su cuarto.
-x-
Tuve muchos problemas con este capítulo porque el after beso era vital, ¿entienden?
Por unos días me plantee que simplemente se ignoren o que Hermione se arrepienta porque aun ama a Ron & oh my drama. También pensé que tal vez el beso podría dar paso a más acción (if you know what I mean) gracias al ego dolido de nuestra heroína, PERO NO.
Un fic full sex será en otro momento. Este nos lo tomaremos con calma. Aunque… Ni tanto.
Seguiré con la idea original de la venganza y los maléficos planes de Narcissa y Scorpius.
Twitch es un personaje de League of Legends, la verdad nunca lo he jugado, pero uno de mis amigos lo usa como su main, así que ahí esta jajaja
PSDT 1. Dulcehp me comentó que Scorpius es muy maduro para su edad yyyyy la verdad no sé. Basé a Scorpius en mi primo Adriano quien hace un par de semanas (21 de setiembre) cumplió 4 años y él es muy despierto. Y según lo que me cuenta mi mami, yo era igual. Así que no sé. Por cierto, si lo dices porque no menciono las dificultades que todo niño tiene con las palabras es porque se me hace horrible la idea de escribir algo así:
-Qedida Mione, eshtoy muy tiste…
No sé si se entiende la idea, leí algo así en un fic en español hace unas semanas y les juro que me zurré todo el capítulo porque me daba cáncer ocular jajaja. I just can't.
Así que sí… tal vez Scorps sea un niño prodigio (8D), pero me gusta el personaje así, creo que también por eso Hermione se siente más relacionada a él.
PSDT 2. ¿Qué les parece el tema de los guiones? Sufro un tanto con ellos, pero sigo creyendo que fue una genial sugerencia. Aun me falta cambiar todos los demás capítulos a este sistema… en eso estoy. Y no sé si este muy bien la forma en que los utilizo jajaja que failed. Si ven algún error, díganmelo. No me deprimiré por haber escrito algo mal.
PSDT 3. Estoy en la U y el chico de mi costado está escuchando hardcore e intentado hacer gluturales Xd
Bye~
