Cap. 7 "Mientras tanto…"
Estaba anocheciendo y el frío se sentía cada vez más. Por falta de recursos no podían prender las velas para volver a sentir ese ligero calor en sus manos. No podían hacer mucho, mas que quedarse ahí, sin hacer nada. Eren estaba sentado recargado en la pared con la capa del capitán puesta aún; el frío no lo sentía tanto como Rivaille, aunque él podia aguantarlo un poco más. No comprendía cómo es que él seguía aquí, es decir, bien puede irse y dejarlo como todos los que vienen a dejarle comida, pero solo no lo hace. "¿Por qué?...", decía en su mente. Cuál sería la verdadera razón por la que el Gran Capitán no abandona un sitio tan frío y lúgibre como ese.
Eren desvía su mirada hacia el capitán, quien se encontraba sentado de cunclillas tratando de soportar el frío. Su cuerpo era tan pequeño y delicado que, si pudiera, podría envolverlo fácilmente entre sus brazos completamente; su piel era tan blanca y parecía ser muy suave; sus ojos, que aunque tenian una expresión tan seria y fría, eran de un color azul cielo, tan hermosos como el mismo. Un azul que le recordaba a lo que le arrebataron hace tiempo: libertad. Era un verdadero placer contemplar ese azul en esa mirada, tan penetrante pero segura a la vez.
-"C-Capitán…"
-"¿Sí?"
-"Sabe que usted no está obligado a estar aquí, ¿cierto?"
-"…Acaso, ¿me estás corriendo?"
-"No, no, no… es decir… no quise decir eso…"
-"… ?"
-"Es solo que… este lugar es frío, esta sucio e incómodo para descansar, es un sitio que a nadie le agradaría estar, especialmente a usted…"
-"Cierto, lo es…"
-"Sin embargo usted no lo abandona… ¿por qué? ¿por qué no lo hace?"
-"…"
Rivaille hizo silencio. Fue como si le hubieran clavado algo en el pecho, fue una sensación muy extraña que nunca había sentido. Recargó su cabeza a la pared y fijó su mirada al techo. Eren estaba hipnotizado por el brillo de los ojos de Rivaille por la luz de la luna que salía por la pequeña ventana de la celda, era algo más que hermoso; su piel parecía de porcelana, suave y tensa; si esas cadenas no estuvieran sugetándolo no dudaría en acercarse y tocar con cuidado esa piel tan perfecta que estaba frente a él. Parecía algo mágico.
Rivaille enderesó su cabeza, volteó hacia con Eren y respondió con voz dudosa.
-"No lo sé… creo. Quizá sea por…"
Rivaille quedó en silencio de nuevo al ver al rostro de Eren. Tan inocente y fuerte a la vez. Sus ojos eran un mar de emociones, hablaban por sí solos; podia sentir esa curiosidad que el joven emamaba por sí mismo. No podía mentir, era una inocencia muy fuerte que no podia evadir, pero era algo que no sabía cómo explicar con palabras.
Empezó a contemplar el rostro del joven con cuidado. Rasgos de juventud, piel tostada, nariz pequeña, labios finos y ojos… bellísimos. Eran de un verde que capturó su atención desde el momento que lo tomó de su fino rostro. Un color lleno de fuerza y coraje, esperanza y valentía. Un verde distinto. Profundo. Único.
Rivaille se perdió profundamente en esos ojos que olvidó completamente la situación en la que estaba y reaccionó rápidamente.
-"Ah… no, olvídalo. Me siento cansado, hablamos mañana, sí?"- Decía mientras cubría su torso con su chamarra. Parecía que no iba a servir de mucho, ya que el frío ahí era infernal. Eren pensó seriamente en regresarle su capa para que se cubriera un poco; él estaba acostumbrado a ese clima, así que él no tenía mucho problema casi.
-"Capitán, ¿necesita su capa? Lo cubrirá mejor a usted que a mí…"
-"No… usala tú"
-"Eh?... pero usted está…"
-"Tú la necesitas más que yo. Yo tengo con qué cubrirme, tú no. Así que, obecede y vete a dormir"
-"Ah… esta bien. Buenas noches capitán"
-"Oye…"
-"Sí?..."
-"Llamame Heichou, si quieres…"
-"Pero usted me dijo que…"
-"Dije si quieres, no es obligatorio. Buenas noches"
-"Ah… buenas noches… heichou"
Ambos se acurrucaron en su sitio de descanso, mas no podían dormir completamente. Idependientemente del clima, sus pensamientos eran los que no los dejaban cerrar sus ojos. Eren le daba la espalda a Rivaille, y viceversa.
Se colocó el gorro de la capa, y logró percibir un aroma muy peculiar. Era una mezcla de un perfume… y jabón. No le sorprendió en lo absoluto, lo que acababa de descubrir sobre Rivaille era más que suficiente para justificar ese olor tan adictivo. Era un aroma tan fresco y sutíl. No podía evitar acercar un poco de esa capa a su nariz; la tomaba fuertemente y la abrazaba como si nunca la fuese a soltar. Se le olvidaba completamente que estaba muriendo de frío, lograba sentir un ligero calor en ese pedazo de tela que era muy acojedor y nostálgico.
Mientras tanto, Rivaille estaba hecho bolita en el suelo con su chaqueta de la Legión cubriendo lo más que se pudiése. Éste tenía esa pregunta divagando por toda su cabeza.
-"…¿por qué? ¿por qué no lo hace?"-
El rostro de Eren dejando salir de sus labios esa pregunta era algo que tampoco podía dejar de pensar. Esos ojos que penetraban hasta en lo más profundo de su ser; aunque a decir verdad, ni él mismo podía explicarse el por qué no abandonaba ese lugar. Es decir, es el Capitán Rivaille, el hombre más fuerte de la humanidad amante de la limpieza, no puede estar viviendo en estas condiciones, mucho menos sabiendo esa gran obseción insuperable que ha vivido toda su vida. Tenía que haber un motivo muy grande para poder seguir ahí. Nada le impedía abandonarlo. No había cadenas ni rejas que frenaran su libertad como a Eren… mas no podía. Algo no le permitía dejarlo. Pero, ¿qué era? ¿cuál era la razón?
…
-"Podría ser…"- Decía mientras agrandaba sus ojos y dejaba ver un ligero rubor en su mejillas. Giró un poco la cabeza, tratando de ver a Eren dormir pero, cuando se dio cuenta de la ridícula acción que estaba a punto de hacer, se detuvo y volvió a su posición inicial.
-"N-no… no creo. Es… es imposible. Ese mocoso no… NO!"-
Simplemente se negaba a aceptar que el chico tenía algo que no podía ignorar. Algo que le hacía sentir la necesidad de adueñarse, pero no sabía qué era. No podía aceptar que ese chico le era importante; tan importante que él mismo se resistía a pisar las puertas de ese sótano tan sucio y frío, y eso que lo acaba de conocer.
-"Él tiene razón, no estoy obligado a quedarme… puedo irme si quisiera, de todos modos es el peor lugar para vivir… pero…"
Desvió su mirada hacia el suelo y empezó a recordar esos viejos tiempos cuando él era joven. Sintiendo lo que era estar solo desde muy temprana edad, sin amigos ni familia, sin un beso de buenas noches, sin una comida casera esperándolo en casa, sin un abrazo de mamá… sin nada. Soledad era lo único que cargaba, y hasta la fecha aún está ahí. Rivaille simplemente no podía abandonarlo, no quería que pasara la misma soledad que él vivió. Era algo que no le deseaba a nadie, ni siquiera a un niño que acababa de conocer.
Se sentía obligado a ayudarlo, aunque no lo estuviése en realidad. De verdad quería hacer algo, y no iba a abandonar ese sitio hasta pensar en algo que pudiése hacer. Pero, ¿qué?, ¿qué podía hacer para ayudar a ese pobre chico? Era algo que hacía más difícil su descanso.
-"Si pudiera hacer algo para poder liberarte de esas cadenas… pero, ¿qué? ¿qué es lo suficientemente duro como para poder romper metal oxidado… ah… oh… lo tengo…"
Rivaille brincó de felicidad al ya tener un pequeño plan para poder sacarlo de ahí, aunque había una probabilidad de que no funcionara, pero iba a hacer lo posible. Eso hizo que pudiera dormir más tranquilo, aunque sentía una gran felicidad por dentro.
A la mañana siguiente, Eren despertó más que aferrado a esa capa; le dolían los dedos y las muñecas por las largas horas que la empuñó, además de que el clima no era el más ideal.
Abrió sus ojos lentamente y vio que Rivaille no estaba. Pero no sintió tanta tristeza ya que su capa aún la tenía puesta, así que algo le decía que fue a buscar algo de comida y que regresaría en cualquier momento, como el día anterior. Acercó sus rodillas a su rostro y se envolvió completamente en la capa. Era muy pequeña para él, por lo que sus pies quedaban al descubierto.
-"Heichou… es muy pequeño… creo que eso lo hace adorable…"
En ese momento inclinó su cabeza hacia un lado y volvió a quedarse dormido. En su cabeza podía ver el rostro de Rivaille, quien lo tomaba de la mano en las puertas del sótano, parecía que era libre, se sentía libre, pero el sueño se acababa cuando algo lo empezaba a succionar hacia adentro de nuevo. Cadenas salían por detrás y lo ataban de nuevo y volvía a su cruda realidad. Despertó inesperadamente y Rivaille ya estaba frente a él.
-"Buenos días… ¿estás bien?" – Preguntaba preocupado.
-"Ah… s-sí" – Decía mientras se secaba el sudor de la frente.
-"¿Seguro? Estas sudando… ten" – Le ofrece su toalla del cuello para secarse.
-"Ah, Heichou… pero esto lo lleva en el cuello, no creo que sea conveniente que…"
-"Cállate y tómala…"-
-"0_0 Esta bien.. gracias…" – Tomó la toalla lentamente y secó su rostro con cuidado.
En ese momento vio que Rivaille tenía en sus manos dos armas, las cuales se le hacían familiares; parecían rotas, ya que eran muy pequeñas para combatir a los monstruos que dominaban la tierra en estos días. Las miró fijamente y recordó haberlas visto hace 5 años atrás… el equipo de Reclutamiento… ellos, ellos las tenían.
-"Heichou… ¿se puede saber qué hará con esas armas? Si es que lo son"
-"Estas son mis navajas de pelea… las usé demás antes de ellgar aquí y están deshechas, pero creo que aún pueden trabajar…"
-"Heichou… ¿qué está planeando?"
-"Mira mocoso, talvez esto no funcione, pero con estas espadas rotas podría romper el candado que tiene las puertas de tus celdas, ya han pasado muchos años así que creo que ha de estar muy oxidada, si las golpéo constantemente con mis navajas podría llegar en algún momento a romperlas, y si esto llegara a suceder, podría hacer lo mismo con las cadenas que atan tus manos y tus pies…"
-"¿Qué?... Quiere decir que…"
-"Sí Eren, lo que quiero hacer es sacarte de aquí de una vez por todas…"
-"¿Eh?... "
-"Ya haz tenido suficiente de este castigo, y de seguro tu familia ha de estar sufriendo mucho en tu ausencia…"
-"…"
-"Además, creo que todos merecen una segunda oportunidad"
Eren no podía creerlo. Parecía ser un sueño, quería pensar que era solo un sueño, pero no era así. No sabía qué decir. "Gracias" era poco para describir su sentir en ese instante. Pero no quería ilusionarse tanto, como Rivaille dijo, había una posibilidad de que todos sus intentos no funcionaran, pero eso no iba a saberse si no se movían rápido.
-"Mocoso, ¿quieres tu libertad?"
-"S-Sí…"
-"Entonces, retrocede un poco, esto va a ser un poco peligroso, también tapate los oídos… podría ser algo molesto tener que escuchar el sonido de los golpes…"
-"Esta bien…"
Eren retrocedió hasta la pared al otro lado de su celda, y desde ahí observó todo. Rivaille acomodó el candado de manera que pudiera cortarlo fácilmente, se puso en posición de ataque y dio el primer golpe. El ruido retumbó por todo el sótano, pero eso no lo detuvo a dejar de golpear. Sus golpes eran constantes y precizos. Más que perfectos. Seguros. Fuertes. Ahí fue cuando Eren pudo contemplar la manera de luchar de Rivaille. Era simplemente algo incredible. Esa mirada, esa fuerza, esa voluntad… era algo que nunca había visto en alguien del Equipo de Reclutamiento.
Había pasado alrededor de 30 minutos, y el candado aún no se caía de esa reja. Eren estaba dándose por verncido. Sabía que no debía ilusionarse demasiado. Su libertad estaba tan cerca, pero tan lejos a la vez. Parecía ser algo imposible de alcanzar, pero… si la tuvo 1 vez, ¿por qué no tenerla de vuelta?
-"Heichou, con todo respeto, creo que no debería de seguir esforzándose mucho, podría lastimarse…"
-"No…" – Respondió con voz seria y tajante.
-"Pero…"
-"NO. No, eso no. No me rendiré…"
-"Heichou, aceptémoslo. Ese candado aún no está lo suficientemente débil para caerse. Mejor… déjelo así. No tiene caso…"
-" No tiene caso… ¿NO-TIENE-CASO?"
-"¿Eh…?"
-"Eren… esto es lo que más haz deseado en estos 5 años. Ser libre, como todos los demás. Nadie tiene derecho a privarte de eso, mucho menos si es para toda la eternida, ni por un accidente como el que pasó hace 5 años. Vivimos en un mundo en el que abundan seres que destruyen y comen gente, ¿y? Como si no los viéramos a la cara todos los malditos días para luchar contra ellos… como si no viéramos morir a muchos compañeros a causa de ellos… !ES ALGO QUE VIVIMOS DÍA CON DÍA!
-"He-Heichou…"
-"!NO EREN! No importa si tardo horas, o incluso días... no voy a descansar hasta verte en libertad. Además… redirse, es para los débiles, y yo… no soy débil"
Eren se impactó de la manera en la que Rivaille decía esas palabras Su mirada cambió por completo. Su cuerpo estaba cansado, pero aún podía seguir.
-"… yo tampoco"
Rivaille al escuchar esas palabras salir de la boca de Eren, le dieron más motivos para seguir. Sabía que no era alguien débil. Aún tenía muchas esperanzas para seguir vivo, lo cual lo hace una persona más que fuerte.
-"Entonces…"- Decía Rivaille mientras volvía a su posición para dar los siguientes golpes – "Tapa tus oídos de nuevo… esto sera fuerte…"
Eren acató a la sugerencia. Y siguió golpeando. Sus movimientos eran más fuertes que antes. No paró hasta ver que por lo menos había movido el gancho del candado, y eso estaba exactamente ocurriendo en ese momento. El candado parecía deshacerse poco a poco.
-"Ya casi…" – Decía Rivaille bofeado de tanta energía que gastó en solo unos golpes. – "Falta poco…"
Y dando sus últimos golpes, sucedió lo que tenía que suceder. El candado había caído. No podían creerlo. Rivaille lo retiró de su lugar con sus manos y lo lanzó lejos. Abrió la celda lentamente y entró. Se acercó a Eren, quien se encontraba de pie aferrado a la pared. Sus ojos se agrandaron más de lo que son, simplemente no podía creerlo.
-"Vaya… Heichou es… muy fuerte"
-"¿Listo para las cadenas?"
-"S-Sí…"
Eren tuvo que controlar sus emociones en ese momento, ya que aún faltaban romper cuatro cadenas más. Éstas serían más fáciles de deshacer ya que eran más delgadas que el candado. Rivaille parecía estar un poco débil, llegó a perder un poco el equilibrio en ese instante, pero Eren logró tomarlo en sus brazos por un momento.
-"Heichou, ¿se siente bien?"
-"Sí… solo, déjame tomar un respiro… ese candado era fuerte a pesar de la eternidad que ha de tener ahí…"
Eren al tener a Rivaille en sus brazos logró comprobar su tamaño, fácil le sacaba 1 cabeza entera. Era realmente pequeño, pero su fuerza era incríble. Rivaille se sentó aun lado de Eren para descansar su cuerpo.
-"Heichou… realmente… es muy pequeño"
En ese momento se produjo un silencio incómodo. El aura de Rivaille comenzó a oscureserse y sus ojos sacaron filo. A Eren lo recorrió un escalofrío muy grande. Lo miró fíjamente y dijo con voz tajante.
-"¿Tienes algún problema con eso mocoso?"
-"Aaaahh! Aah… NO!... No, no no no… para nada…"
-"…Bien"
Pasaron unos cuántos minutos y Rivaille se puso de pie para seguir con la gran labor.
-"Bien Eren, esto es lo que harás: tomarás cada cadena y la acomodaras de manera recta, lo más cerca de tu mano…"
-"¿Por qué cerca de mi mano?"
-"Porque no tenemos la llave, si pudiera, cortaría el grillete… pero lo más probable es que te corte la mano, y no queremos eso…"
-"No… creo que no…" – Decía Eren con una mueca de desagrado.
-"Lo mejor que puedo hacer es cortar parte de la cadena… es eso o nada"
-"Claro, lo que usted diga…"
-"Bien… empecemos"
Y así Rivaille empezó a cortar fuertemente esas cadenas. En ese momento, empezaron a llegar varias preguntas a la cabeza de Eren…
-"¿Cómo estarán todos en casa…? Me pregunto si Mikasa sigue siendo la misma niña sobre-potectora que era antes… Armin, mi mejor amigo, espero aún sigas con ese deseo de descubrir el mundo exterior… Mamá… Papá… ¿cómo estarán?..."
Empezó a imaginar su vida después de esto. Sus padres recibiéndolo con los brazos abiertos, Mikasa y Armin, volver a casa, volver a la vida que tenía antes. Todo sería maravilloso. Y todo sería gracias al hombre que tenía frente a él. No tenía idea de la menor idea de cómo se lo iba a agradecer, creo que ni con con su propia vida iba a pagar esa gran deuda que tenía con él.
Rivaille estaba a punto de cortar la 4ta. Cadena. Miró a Eren antes de comenzar, se veía muy emocionado.
-"Eren.. ¿qué sera lo primero que hagas cuando corte esta última cadena?"
Eren levantó la mirada y lo observó fijamente, dibujó una sonrisa y dijo:
-"No tengo idea…"
-"Bien dicho…"
Rivaille dio unos cuantos golpes más hacia las cadenas, y éstas rompieron en pedazos, al igual que las navajas. Tiró los mangos al suelo, y se dejó caer de rodillas, tantos golpes hicieron que su cuerpo quedara exahusto. Levantó la mirada y vio que Eren estaba de pie frente a él. Miraba fijamente sus manos y sus pies, los cuales estaban libres de ataduras. No más cadenas ni celdas que le impidieran dar un paso hacia afuera. Ya no más.
-"Heichou…"
-"Sí?..." – Decía Rivaille con su respiración agitada.
-"Ya sé qué es lo que quiero hacer primero…"
-"Y, ¿qué… es?"
Eren se acercó lentamente a Rivaille, se dejó caer el suelo de rodillas y le dio un fuerte abrazo. Sus lágrimas no resistieron salir, estaba más que agradecido, más que feliz. Rivaille podía sentir y escuchar el corazón de Eren que brincaba de alegría, sus brazos, que lo envolvían completamente, lo tomaron fuertemente; sus piernas estaban temblorosas de la emoción y sus manos por igual.
Rivaille dejó notar un ligero rubor en sus mejillas al sentir el rostro de Eren en su hombro, el cual quedó húmedo por las lágrimas que el joven dejó caer sin cesár.
-"Heichou… Gracias…" – Decía entre lágrimas el joven ojiverde mientras lloraba en el hombro del capitán.
-"Ah…" – Balbuseaba Rivaille. Empezó a temblar un poco, ya que, además de que no estaba acostumbrado a ese tipo de afecto, podía sentir que los gérmenes recorrían su cuerpo poco a poco. Aunque, el rubor iba aumentando poco a poco. –"Ah… AAh… de nada niño… ahora… aléjate de mí… deja de llorar y ponte de pie... ahora eres libre…"
Eren se secó las lágrimas y se puso de pie rápidamente. Rivaille miró hacia la pequeña ventana y vio que eran alrededor de las 3 de la tarde, aún era hora de que los titanes estuviésen merodeando por ahí, así que tuvieron que esperar a que fuese un poco más tarde para tener el camino más seguro y poder avanzar, ya que los titanes tenían la peculiaridad de que solo atacan de día, la luz del sol les da energía para moverse, y en la noche es completamente seguro, pero Eren no quería esperar más par salir, así que no salieron tan tarde para poder llegar alrededor de las 5:30 o 6 de la tarde a las murallas.
Por el momento, Eren brincaba y corría por todas las celdas como un loco, jugaba con los esqueletos, y pateaba las cadenas. Su sonrisa no se le borró en ningun momento. Era inexplicable su felicidad, tan grande era que Rivaille se contagiaba de esa vibra. Llegó a sonreír varias veces, mas no se comparban con las de Eren.
-"Vaya… Heichou es… hermoso cuando sonríe…"
Esos eran los pensamientos de Eren, mientras con Rivaille…
-"¡¿Cómo carajos puede ser tan… LINDO?! Maldito mocoso…"
Eran al rededor de las 5 de la tarde, y parecía que no había moros en la costa. Rivaille se aseguró de que no hubiera ningun titan antes de que Eren pusiera un pie fuera de esas puertas. Estaba muy emocionado, pero nervioso a la vez.
-"Bueno,,, parece que todo esta bien… el camino se ve libre… !Eren, puedes salir!"
Eren abrió las puertas lentamente. Le enceguecieron los rayos del sol, los cuales estaban en un hermoso atardecer, pero eso no le impidió dar un paso hacia afuera. El aire acarició su castaño cabello lentamente. Fresco y frío, tal y como lo recordaba. El color naranjoso del cielo en el atardecer, las nubes, el cantar de los pajaros, las plantas en sus pies… todo era increíble.
Eren respiró ondo, tratando de captar el olor de los árboles. Abrió los brazos y los estiró como nunca los había estirado.
-"… justo como lo recuerdo"
Algunas de sus lágrimas se las llevaba el viento. Sentía mil escalofríos recorrer todo su cuerpo. Tenía ganas de correr, saltar, tirarse al suelo, levantarse, rodar en el césped, gritar, reír… eso y muchas cosas a la vez.
-"Sé que quieres. Sólo hazlo…" – Decía Rivaille quien se encontraba recargado a la sombra de un árbol que estaba junto a las puertas.
Eren lo miró, sonrió y comenzó a correr. Rivaille contemplaba tal alegría desde lejos. Era algo curioso, divertido y hasta cierto punto tierno. Llegó a dibujar una sonrisa en su rostro por momentos, pero luego su cabeza empezaba a imaginar cosas. Cosas que nunca pensó llegar a imaginar. ¿Cómo se sentirá compartir tus gustos, pensamientos y sentimientos con alguien? Es decir, siempre ha vivido solo. Ni de chiste iba a compartir el mismo sitio con alguien, mucho menos su misma cama. Pero, parecía pasar algo distinto.
De repente se quedaba ido ante la gran sonrisa de Eren, que rápidamente volvía a su estado normal.
-"Pero.. ¿qué estoy haciendo?..." – se decía a sí mismo – "…deja de imaginar cosas como esas…" – De repente empezaba a dares golpesitos en la cabeza para borrar esas imagines de su mente.
-"HAHAHA WOOHOOOO! Heichou… esto es grandioso… MUCHAS GRACIAS" – Le decía Eren quien se acercaba a él con una gran sonrisa.
Éste lo tomó de sus manos y empezó a dar vueltas. Aumentó su velocidad y provocó que calleran al suelo. Rivaille calló sobre Eren, su cabeza quedó exactamente en el pecho del ojiverde. Éste estaba riendo como si no hubiése un mañana, mientras que el otro estaba tratando de esconder su gran rubor. En ese mismo instante se puso de pie y con mucha rectitud le dio la mano a Eren para poder comenzar el regreso a las murallas.
-"Ah… tenemos que irnos ya…" – Decía mientras desviaba la mirada para disimular seriedad.
-"Esta bien…" – Decía Eren mientras tomaba su mano y dibujaba una sonrisa en su rostro.
Rivaille quedó hipnotizado ante tal reacción del joven. Era muy obvio que ese niño le enloquecía por dentro. Por más que lo negase, Eren era un chico del que era imposible ignorar y que llama la atención de cierta manera. Piel tostada, ojos verdes y cabello castaño, y además era de alta estatura para su edad. Un hombrecito que iba a ser muy atractivo cuando fuese adulto, cosa que Rivaille no quería imaginarse en ese momento, ya que él era mucho mayor que Eren.
Ambos iban caminado, uno al lado del otro, cuando Eren decidió hacer algo que no quería dejar de hacer.
-"Heichou… "
-"Sí?..."
-"¡LA TRAE!" – Gritó dándole un toque en el brazo, el cual no fue muy de su agrado. Lo miró con cara de confusion y preguntó.
-"¿Qué fue eso mocoso?..."
-"Juguemos algo, será un largo camino, hay que hacerlo más divertido, sí?"
-"No seas imbécil, puede que haya algún titan merodeando por ahí. No podemos hacer mucho- "
-"Lo toqué…" – Interrumpió Eren con otro toque en su otro brazo.
-"Te decía que no podemos…"
-"Lo toqué…" – Repitió Eren.
-"Mocoso, ¿me estás escuchando?"
-"Aay, vamos Heichou… acabo de salir de mi encierro, hagamos algo divertido, ¿puede?" – Rogó Eren con un gesto muy convincente en su rostro.
-"Pero…"
-"¿Puede?" – Se acercó más al rostro de Rivaille, y de repente sus ojos eran más grandes, su labio inferior estaba más afuera y sus mejillas estaba infladas. Definitivamente era una expresión que Rivaille no podía ignorar. Se veía tan adorable.
-"Maldito… mocoso..." – Se decía a sí mismo mientras su corazón palpitaba a mil por hora.
-"…Esta bien" – Dijo Rivaille con una muy ligera sonrisa en su rostro. – "Pero estate alerta… estamos en campo abierto, y no tenemos mucho escondite. ¿Qué quieres hacer?..."
-"Mmh… lo toqué… ahora… ¡ATRÁPEME!" – Eren empezó a correr – "¡NO ME ATRAPARÁ HEICHOU!" –
Rivaille empezó a sentir como si mil mariposas estuvieran en su estómago. Su sangre empezó a correr más rápido por sus venas, y sus piernas tenían mucha energía.
-"… eso ya lo veremos, mocoso. Aún no conoces cómo lo hace El Capitán…"
Se preparó a correr, y lo alcanzó en unos cuantos minutos. Sus piernas eran cortas pero movían rápido. Se daban toques en los brazos, el estómago, la espalda, y creo que Eren logró darle un toque en el trasero de Rivaille por error. Todo ser tornaba muy divertido. Rivaille se contagió de esa alegría. Se veía más que feliz. Su sonrisa era hermosa. Para Eren era un gran placer contemplar esa sonrisa que muy rara vez salía a la luz.
Ya habían recorrido buena distancia, y terminaron más que exahustos. Se tiraron al suelo y descansaron unos minutos.
-"Heichou…"
-"Sí?..."
-"…tiene una linda sonrisa"
-"…"
Rivaille hizo un corto silencio y respondió con un risa.
-"… tú también"
Con eso ambos se pusieron de pie y siguieron su camino a un paso más lento. Faltaban poco menos de un kilometro para llegar, y Eren se veía preocupado. No sabía cómo estarían las cosas allá dentro. No sabía si lo recibirían con los brazos abiertos o con sus navajas y los cañones listos para matarlo. Todo podía suceder. Eren se detuvo.
-"Heichou… muchas gracias por ayudarme a salir, de verdad no sé cómo podré agradecérselo… pero…"
-"Pero, ¿qué?"
-"No sé… han pasado 5 años… ¿cómo están las cosas allá dentro?"
-"Iguales, no ha cambiado mucho… ¿por qué lo dices?"
-"Es que… no sé cómo vaya a ser recibido ahí…"
-"…?"
-"La última vez que estuve frente a la corte, me tenían encadenano de mis manos… aún sabiendo que tenía solo 10 años… ahora no sé si vayan a estar apuntándome con sus cañones para desaparecer mi rastro de la faz de la tierra…"
-"No te preocupes, yo me encargo de eso…"
-"Pero…"
-"¿No escuchaste? Yo me encargo de eso…"
-"Esta bien… Heichou"
A lo lejos veían las grandes puertas. Estaban demasiado cerca, para su desgracia Rivaille no tenía su pistola para dar señal de que abrieran las puertas… pero eso no fue necesario. Inesperadamente, las puertas estaban abriéndose. Se podía ver que muchos iban a salir, y como era obvio, los que iban hasta el frente eran Hanji y dentrás Erwin. Eran tan fácil de identificar.
Eren se detuvo rápidamente y su rostro estaba lleno de miedo. Empezó a temblar y a retroceder poco a poco. Rivaille sintió su temor y éste lo tomó de su muñeca y lo miró fijamente a los ojos.
-"Eren… no puedes rendirte ahora que estamos a unos metros de las puertas…"
-"P-pero… ellos…"
-"Ya te dije que no te preocupes por eso, ellos no podrán ponerte un pelo encima si yo no se los permito…"
-"Ah…"
-"No renuncies a tu libertad Eren… no ahora" – Lo tomó más fuerte de su muñeca y lo llevó a las grandes puertas.
En ellas logró ver que Hanji detuvo inesperadamente al equipo. Se veía que estaba brincando de la emoción. Parecía que notó su llegada. Las cejas de Erwin las pudo ver desde lejos… eran tan visibles desde mucha distancia. Ambos parecían felices por su regreso. Pero Eren no se veía muy feliz, un miedo muy grande lo dominaba en ese momento, pero la mano de Rivaille en su muñeca lo hacían que se tranquilizara un poco. Rivaille podía sentir que temblaba con menos frecuencia, pero sus ojos, como siempre, hablaban por sí solos.
-"Eren… cálmate."
Y por fin, llegaron a su destino. Hanji estaba muy feliz ante la presencia del capitán.
-"Ah… Capitán… ¡HA VUELTO!" – Gritaba Hanji con mucha alegría junto al resto de quienes lo esperaban.
-"Que nadie se atreva a ponerme un dedo encima…"
-"Rivaille… regresaste"
-"Claro que iba a hacerlo, perdón si tardé mucho. Por cierto, ¿qué hacen aquí?"
-"Ibamos a buscarte"
-"Hanji, te dije que no tenías que hacerlo"
-"Lo sé, pero tardaste mucho en volver y estaba—Ah..? Rivaille… ¿quién es este chico?"
-"…"
-"Niño… ¿acaso eres…?"
-"S-Sí… mi nombre es Eren Jaeger… y soy el chico que destruyó la muralla Shiganshina hace 5 años atrás"
HOLA CHIC S! Am, esto debí escribirlo en el capítulo anterior pero lo olvidé por completo. LES DEBO UNA GRAN DISCULPA! Por motivos de escuela no pude esribir nada en estos útimos meses XD Soy universitaria, así que la escuela no me deja tiempo de nada :c Pero ahora que estoy de vacasiones de verano… tengo más tiempo e inspiración apra seguir escribiendo :D Sólo espero que lo estén disfrutando~
PD: Dios… creo que me pasé con la cantidad de hojas en este capítulo ._. En mi document de Word… son 13 hojas. Y son como de 5-8 hojas por capítulo XD Ay… se me pasó un poco.
