"La mayor declaración de amor es la que no se hace; el hombre que siente mucho, habla poco."

Platón.


Capítulo 6: El anuncio


Rose, Joss y Anne se sentaron de espaldas a la pared del Gran Salón, de tal forma que podían observar a todos sus compañeros.

O fulminarlos con la mirada, en el caso de la hija de Ron y Hermione Weasley. Era una suerte que las miradas no quemaran. Scorpius Malfoy sería una especie de antorcha humana a esa altura.

Pero el chico no se daba por enterado, demasiado ocupado observando a una pequeña pero atractiva rubia que esperaba a ser seleccionada, detrás de un grupo de alumnos de primero.

"Deja de mirarlo, no es tu problema por quién babea", le advirtió su consciencia.

¡Al diablo que no era su problema! Malfoy se estaba comportando como un imbécil. De hecho, salvo los chicos de séptimo, que parecían creer que la chica era demasiado joven, medio Gran Salón estaba en una especie de trance. ¿Pero es que nunca habían visto a una rubia? Por Merlín, ¡hasta él mismo era rubio!

"Sí, pero la gente normal no babea por uno mismo, Rose", le recordó cierta vocecilla interior, que la chica ya estaba empezando a odiar.

"Oh, nunca se sabe. Malfoy es capaz de enamorarse de su reflejo". Como si hubiera tanto de que enamorarse. Ja. Que pensamiento ridículo. Sí. Muy ridículo. Sin sentido. ¿Quedó claro? Muchas gracias.

De repente, la Gryffindor vio como Alyssa, con cara de pocos amigos, le daba un fuerte codazo a su amigo, sacando al chico de su "trance".

"Me empezaste a caer bien, Ogden".

Era la primera vez que su consciencia decía algo coherente.

Siguió inmersa en sus pensamientos hasta que un grito bastante molesto a su lado la despertó de su ensimismamiento.

- ¿¡POR MERLÍN, PUEDEN CONTESTARME DE UNA MALDITA VEZ?!

Anne y Rose dieron un respingo, mientras que Joss respiraba agitada y las miraba furiosa.

- Joss, no tenías por qué gritar. –la censuró Anne, que había estado mirando hacia la mesa de Hufflepuff con una mirada ensoñadora, en especial, al bateador estrella del equipo de Quidditch de los tejones, pero ninguna de sus amigas se había percatado de ello.

- ¡No tenía por qué gritar un cuerno, Anne! –le contestó la más pequeña del grupo, sin calmarse del todo. - ¡Les hice la misma pregunta ocho veces!

- Oh, ¿en serio?-preguntaron las otras dos, sonriendo inocentemente, para intentar aplacar a su amiga.

- De todas formas, ¿qué era eso tan interesante que miraban? –preguntó Joss, superando la curiosidad su enojo por ser ignorada.

- ¡No es interesante! –negó Rose eufóricamente antes de que la otra pudiera responder.

- Y por eso estuviste mirando lo que sea que estuvieras mirando por diez minutos seguidos, Rose. Sí, claro, no es interesante. –le rebatió Joss algo exasperada por la tozudez de su amiga.

- ¡Estaba estudiando al enemigo! –exclamó la aludida, haciendo énfasis en la última palabra.

- Rosie, no estamos en un campo de batalla. –le respondió Joss, ignorante de que estaban hablando de cierto Slytherin, y que sí, evidentemente, su relación tenía algo de estilo bélico.

Anne se había quedado pensativa.

- ¿Enemigo? –al parecer, cayó en la cuenta de algo, porque sus ojos se abrieron enormemente. - ¡Estabas mirando a Scorpius Malfoy!

- ¡Shh! –la chistó Rose. Se acercó a Anne por delante de Joss, que estaba sentada entre ambas, y bajó la voz para que no las escucharan sus compañeros. - Estaba "observando sus incontables defectos", para tu información.

- Oh, ¿como el hecho que te parece lindo? –preguntó Anne, siempre perspicaz.

Rose entrecerró los ojos indignada, mientras modulaba con la boca pero sin emitir sonido. Sí, básicamente como si tuviera vocación de pez.

- Ni siquiera te pienso contestar. –dijo finalmente, al ver que no tenía una buena respuesta para dar, y comenzando a servirse un poco de carne.

Anne la miró triunfante, mientras que Joss seguía pensando que su amiga era la tozudez en persona.

- Lo admitiste el año pasado en Encantamientos, Rosie. Te parece lindo. –insistió Anne.

Rose la señaló con el cuchillo, lo que hubiera dado una imagen bastante amenazadora si no fuera porque tenía un gran pedazo de carne clavado en él.

- Que no me interesa, y definitivamente, no me parece lindo. ¿Se entendió? –sacudió un poco el cuchillo para dar énfasis a la última frase, con la mala suerte de que el pedazo de carne fue a parar a la túnica de su amiga. - ¡Oh, lo siento, Joss!

Era increíble que Joss siempre terminada herida o manchada por alguna razón. Se limpió con el brazo que no tenía entablillado desde el viaje en el Expreso, mirando a Rose con cara de pocos amigos. La chica decidió cambiar de tema.

- ¿Qué era eso que nos querías comentar antes?

- Que faltan dos profesores. El de Defensa y el de Transformaciones. –contestó Joss, mirando intrigada a la mesa de los profesores, al igual que Anne.

El lugar que el año pasado había ocupado Flitwick, quien se había retirado finalmente, estaba ocupado ahora por McGonagall. Había dos asientos vacíos en la mesa: uno que estaba a la derecha de Neville Longbottom, quien se encontraba a la derecha de la profesora, y otro a la izquierda de Aydan Lockhart, que se encontraba a su izquierda. Edmund Bullstrode miraba expectante la puerta del Gran Salón, como esperando que entrara alguien, mientras que los demás profesores estaban hablando entre ellos.

- Es una pena que el Profesor Wallace no siga dando sus clases de Defensa… o tal vez no haya podido venir hoy. –comentó Anne. Ninguna de las tres se había enterado de la verdad sobre la identidad del Profesor Wallace, es decir, Ted Lupin.

Las otras dos estaban a punto de contestar cuando la aparente nueva directora pidió silencio haciendo sonar su copa. Con una expresión de absoluta seriedad, como era característico en ella, se dirigió al estudiantado, al cual ya había dado la bienvenida anteriormente.

- A diferencia del año pasado, que no pudo realizarse, este año sí se hará un Baile de Bienvenida, que tendrá lugar dentro de un mes aproximadamente.

No pudo seguir hablando porque el Gran Salón se había convertido en un hervidero de conversaciones.

- Por la cara que tiene, parece que hubiera anunciado un funeral. –comentó Joss, haciendo reír a sus amigas.

- No puedo imaginar a McGonagall bailando. –comentó Anne entre risas.

- No, definitivamente no. –le respondió Jessica, arrugando la cara.

Rose parecía tenerle al Baile la misma simpatía que McGonagall. No, de hecho, menos aún. Y había una sencilla razón: ella no sabía bailar.

Y en la mesa de las serpientes, cierto rubio acababa de recordar precisamente eso. Le vino a la cabeza un recuerdo del año anterior.

Flashback

- Déjame felicitarte por tu increíble idea, Scorpius. –le dijo el menor de los hermanos Potter.

- Me debes una. Así que dime, ¿Molly sabe bailar?

- ¿Por qué lo preguntas? ¿Habrá algún baile y quieres invitarla? –le contestó Albus sonriente.

- La curiosidad mató al gato, Al. Respóndeme.

- No sabe bailar que yo sepa.

- Excelente.

Era una oportunidad única para hacerle la vida imposible a Rose, Molly para él. Y el chico lo sabía.

"Genial", pensó Scorpius, mientras sonreía con malicia.

º º º

Victoire se sentó en un banco de plaza, esperando que apareciera su novio Ted. Le molestaba un poco que el chico llegara tarde a su punto de encuentro, pero estaba tan ansiosa por verlo que no le importó. Acomodó la pollera que tenía puesta, algo incómoda por no estar acostumbrada al estilo de ropa que estaba usando.

A su lado, de espaldas a ella pero parado, un hombre vestido impecablemente miraba su reloj constantemente. Victoire le dirigió una mirada atenta. Había algo en él que le llamaba poderosamente la atención, pero no podía decir qué. Ella miró su propio reloj y se dio cuenta de que Ted ya llevaba quince minutos retrasado.

El hombre que estaba parado cerca de ella suspiró al mirar la hora por enésima vez, y dijo en voz baja pero audible:

- ¿Dónde estás, Vic?

A Victoire se le paralizó el corazón, pero se levantó lentamente. No podía ser él. Sencillamente no podía. Antes de que pudiera evitarlo, su boca habló por voluntad propia.

- ¿Teddy?

El hombre se dio vuelta inmediatamente al escuchar su nombre y ella finalmente lo reconoció. Era él, pero no era él. Estaba sencillamente atractivo, pero era… extraño. Era como si no encajara con el Ted que ella conocía. Le pareció que un desconocido había robado el cuerpo de su novio.

Ted se había quedado sin capacidad de habla. Nunca había visto a Victoire tan desarreglada. Tan cuidadosamente desarreglada. Era como si hubiera hecho todo lo posible para tener una imagen rebelde, totalmente opuesta a la imagen más dulce a la que él estaba acostumbrado.

- ¿De qué te disfrazaste? –le preguntó él, boquiabierto.

Ella pareció recuperar el habla, pero la expresión de absoluta sorpresa no se le borró de la cara.

- ¿Yo? Yo no me disfracé. Teddy, pareces un muñeco de torta, ¿qué te sucedió?

- A mí, nada, pero seas quien seas, devuélveme a Victoire cuanto antes. –respondió el.

- Estaba por decir exactamente lo mismo. –contestó ella. Luego le puso más atención al atuendo del que creía era su novio. - ¿Teddy desde cuándo sabes combinar colores?

El chico también parecía estar evaluando el de ella.

- ¿Y desde cuando tú no te pones algo rosa?

- ¿Y desde cuándo te PEINAS?

- ¿Y desde cuándo tú no sabes usar un peine? –exclamó el, subiendo la voz, sin recuperar la compostura luego de ver a Victoire con ese aspecto. Era sencillamente otra persona.

- ¿Y por qué has planchado la ropa?

- ¿Y por qué no pudiste usar ropa que estuviera entera?

El atuendo de Victoire estaba desgastado o roto en algunas partes, acentuando su aspecto rebelde.

- ¡Porque te quiero demostrar que puedo ser feliz sin comprometerme! –soltó casi a los gritos, y antes de que pudiera pensar lo que estaba diciendo siguió con su interrogatorio. - ¿Y tu por qué estás así vestido?

- ¡PORQUE TE QUIERO PEDIR QUE TE CASES CONMIGO! –contestó él, ya gritando.

Y Victoire se desmayó de la sorpresa.

"Es la respuesta más encantadora que me podrías haber dado, Vic", pensó Ted sarcástico mientras la sostenía.

Nada había salido como lo habían planeado.

º º º

- ¡Molly! –la llamó Scorpius, apenas abandonaban el Gran Salón. La chica se dio vuelta, mientras sus amigas se adelantaban hablando emocionadísimas del baile. Entre ellos pasaron Alyssa y Albus, discutiendo acaloradamente, mientras se dirigían a la Sala común de Slytherin.

- Ojalá que te dobles un pie, engreída, así nos haces el favor de no verte en el Baile.

- Por más que tenga un pie roto seguiría siendo capaz de bailar, Potter. No me sorprendería que fuera la mejor bailarina de todo Hogwarts. –contestó ella, sonriendo con suficiencia.

- Y la más estúpida, por cierto. –le respondió él.

- Lo que tú digas. –contestó ella, con falsa docilidad.- Por cierto, yo que tú no uso nada marrón. Combinado con tu pelo tendrías aspecto de maceta.

Scorpius dejó de observar un momento a Rose para soltar una carcajada.

- ¿Sabes a dónde te puedes ir, engreída?

En ese momento pasaron otros alumnos. Cuando se fueron, escucharon un comentario de Alyssa que sonaba a "que maleducado".

- ¿Qué quieres Malfoy? –preguntó Rose, impaciente.

- ¿Irás al Baile, Molly? –preguntó Scorpius, volviendo a posar la vista en la chica que tenía enfrente.

- ¿Piensas invitarme? –preguntó a su vez Rose inmediatamente, con voz socarrona, y luego maldijo internamente por haber contestado tan impulsivamente.

¿Era su impresión o Malfoy se había sonrojado? Fuera lo que fuera, se fue tan rápido como vino, porque instantes después el rubio contestaba:

- Prefiero al calamar gigante, Molly, espero que no te ofendas. Además, seguro que le quedaría mejor una túnica que a ti. –agregó mordazmente.

- ¿Para esto me llamaste, Malfoy? Tampoco te ofendas, pero prefiero hablar con una pared antes que contigo. Es más interesante. –le contestó ella con idéntica malicia.

El rubio recordó la razón por la que la había llamado, y, en cambio de contestar a la provocación, esbozó una sonrisa que, en la opinión de Rose, no presagiaba nada bueno.

- Me han comentado por ahí que eres una reina del baile. –dijo sarcástico. – Te propongo un reto.

"¿Cómo demonios se enteró?", pensó Rose desesperada. Sea lo que fuera, si ella tenía que bailar, el reto estaba perdido. Pero no podía acobardarse. No le daría a Malfoy la satisfacción.

- De acuerdo. Dime. –contestó, desafiante.

- Tendrás que bailar. En el centro. Si lo haces bien, tú ganas. Si no, gano yo. Simple. –explicó él.

- Trato hecho. ¿Qué pasa si pierdo? –contestó, antes de pensar bien lo que estaba haciendo y pudiera arrepentirse.

- Usarás las túnicas de Slytherin por una semana. –le contestó él, sonriente. "La orgullosa Gryffindor de verde. Esto va estar increíble".

Rose tragó saliva. Las burlas que recibiría de perder serían incansables… pero… ¿Y si ganaba? Tal vez podría encontrar la forma de vencer a Malfoy. Sonrió con toda la valentía que tenía, y alargó la mano.

- Hecho. Pero si tú pierdes, usarás las de Gryffindor por el mismo tiempo.

Scorpius miró con recelo la mano que Rose le ofrecía. Le recordarían el incidente hasta el día de su graduación, si llegaba a perder. El orgullo por ser Slytherin lo tenía metido hasta la médula… ¿Qué sucedería si perdía?

"Eso no va a suceder. Jamás."

Y estrechó la mano de la chica con firmeza, intentando mostrar una seguridad que se le estaba empezando a escapar.

Y en cierta forma, tenía razón en estar receloso. Las cosas no volverían a ser las mismas después de ese dichoso baile.


¡Sorpresa! :)

¿A que no se esperaban una actualización tan rápida? Bueno… tengo mis razones, y de paso otras cosas que decirles. (lean lo que sigue que, si bien largo, es importante)

- Básicamente no les quería hacer esperar demasiado más por Rose y Scorpius, como casi todos los que comentaron me hicieron notar, y tampoco por Ted y Vic, que, si bien no son los principales, a mí me encantan. (De hecho, la frase del capítulo es por ellos. Se viven demostrando que se aman pero no lo dicen todo el tiempo).

- En el anterior capítulo estaba totalmente dormida y nada más con 4 horas de sueño a disfrutar antes de un parcial de la facultad. Sé que no les agradecí los comentarios, y por eso lo hago ahora. Muchas gracias, en serio.

- En cuanto a eso, también les tengo que pedir unas disculpas. No estuve contestando reviews, al menos personalmente, y gracias aiglerocio por hacérmelo notar. Tomo en cuenta cada palabra que dicen, pero creo que tengo que devolverles la atención como corresponde. Por eso empezaré a contestar los reviews personalmente como se merecen (tal vez a la noche, sobre todo).

Ahora, un par de aclaraciones generales:

- Tengo totalmente asumido que pasará un tiempo antes de que Camille se haga querer. Así que despotriquen contra ella todo lo que quieran :)

- El momento que dije que sería importante para Scorpius se acerca, pero no significa que vaya a ser en el capítulo siguiente o el otro. Simplemente los quiero tener atentos con él. (no, no soy mala, me gusta crear expectativa!)

- En este capítulo dejé de lado a James y su grupo, porque sino me iba a salir extraordinariamente largo. Sí, sé que eso estaría increíble, pero mi creatividad no pasa de las 3000 palabras. Ahí colapso jaja.

-Coni, ¿Cómo vas a pedir perdón por comentar? Es mi única recompensa por escribir, entenderás que me encanta!

Las demás cosas que dijeron en sus reviews las contestaré por separado! Ahora sí… no tengo nada más que decir, salvo…

¡Espero sus comentarios! (que repetitiva que soy, lo acepto :D)