Disclaimer: Harry Potter no me pertenece, es autoría completa de J.K Rowling. Yo solo uso sus personajes para fines de entretenimiento y sin ánimo de lucro.
SUMMARY: Tras el despertar de su sangre Veela, Draco Malfoy comienza la búsqueda de su pareja. Una tarea titánica pues ella no lo quiere, ella no cae bajo su encanto y ella es la única que él desea y necesita. Ella es Hermione Granger.Draco!Veela/Hermione!Pareja
ADVERTENCIA: Este fic está catalogado como M pues aparecerán situaciones donde se pondrá en duda lineamientos morales versus deseos propios, situaciones de sexo explícito, relaciones entre criaturas mágicas y humanos, virginidad, entre otros. Sí eres sensible a este tipo de temas o eres menor de edad, ésta no es tu historia.
Debonair
Capítulo 7: Inquietantes ojos azules
Era el momento. Nunca pensó que se tardarían tanto para llegar a ese instante. En verdad nunca pensó siquiera llegar. Pero ahí estaban, bajo un gran árbol de roble de color ocre, ambos viéndose a los ojos. Hacía frio y el otoño cubría Hogwarts con su mano fría. Era el último día de octubre. Con el aliento de Pastel de Ilusión Nostalgia en sus bocas el vaho que exhalaban era dulce.
A pesar de tener guantes, Hermione pudo sentir el calor que brotaba de la mano de Draco cuando la puso en su barbilla para alzar su rostro mientras se acercaba a ella.
Era el momento.
Poco más de un mes atrás
La Premio Anual de Hogwarts se encontraba reclinada en su silla favorita de la biblioteca. Cerca de una gran ventana que quedaba en un rincón del sitio, donde poca gente pasaba pero la luz de sol entraba calentando los pasillos olor a papel viejo. Ese olor era encantador.
Había una disertación que entregar a final de curso para Cuidado de Criaturas Mágicas. El tema había sido más que oportuno: "Campo de direccionamiento preferente para estudio a profundidad, especializándose en una criatura semi−humana/semi−mágica". Hermione no tuvo que pensar mucho para irse por el tema que le apasionaba desde que había iniciado su séptimo año: Las Veelas macho.
Redactar el entregable había resultado un poco más desafiante de lo que hubiera pensado, pues información oficial era poca y la que sabía, era de materia confidencial. Tampoco era de su interés particular difundir detalles, que uno, le afectaban de alguna manera y dos, atentaban contra la privacidad de ellos. El respeto era una máxima en su vida.
Había consultado con "su" Veela personal sobre la pertinencia de elaborar un trabajo que dilucidara a la comunidad mágica sobre la forma de vida y procreación de la Veela macho, para un entendimiento y restablecimiento de derechos. Varias veces profanados en siglos pasados.
−"Bueno, sí crees que un solo trabajo podría trascender más allá de las paredes de este colegio, continúa".
Eso le había dicho y su entusiasmo por realizarlo no pudo haber sido mejor. Del Diario de la Veela había tomado aspectos generales que llevaran a concesos de acuerdo comunes una vez sabidos. Nunca tomó particularidades personales de los Malfoy, ni secretos de matanza perpetuados por ellos.
Tan absorta estaba redactado un párrafo, el cual llevaba diez veces puliendo, que fue el sonido de una maleta sobre su mesa de trabajo el que la hizo levantar la cabeza y ver a Harry Potter con mirada seria.
−Harry−saludó Hermione viéndole para retomar su vista en su pergamino.
−Necesitamos hablar.
−¿Cómo hicimos con Ron el lunes? Paso.
El disgusto con su mejor amigo de cabello rojo había sido del tamaño de Asia. Habían pasado el fin de semana completo sin encontrarse cuando Hermione y Harry se vieron las caras desde la pelea que el chico de ojos verdes había sostenido con Malfoy.
No la ignoraron y de hecho el trato había sido absolutamente cortés. Cómo si un "Obliviate" los hubiese golpeado durante esos dos días. Y realmente gracias en mayor parte a su horario de lunes. Encantamientos y Transfiguración eran los únicos bloques compartidos. Horas donde Hermione con toda su diplomacia se acercó a ellos para hablar. Ellos simplemente sonreían y le decían que en la comida, cuando pudiesen hablar en privado. Ella no le pareció mala idea del todo.
Los últimos bloques que eran Aritmancia y Runas Antiguas para ella, no pudo ver ni a Harry ni a Ron, que veían por su parte Adivinación y Estudios Muggle. Así que cuando se encontraron al final del día, a eso de las siete de la noche, cuando todos los estudiantes estaban comiendo, decidieron ir a la Sala de Menesteres. La chica sabía que se acercaba una tormenta apenas y cruzó la puerta mágica.
Dentro, la enorme sala que había servido para albergar hasta cincuenta personas, ahora era chica y tenía una mesa con una jarra de agua con hielo y tres vasos. Una lámpara de aceite alumbrara el recinto haciéndolo muy tétrico y frío. Se notaba con solo verla que nadie quería estar ahí. Que solo se había pensado en ella para discutir y entre más rápido mucho mejor.
No pasaron más de dos segundos cuando Hermione se sentó cuando Ron golpeó la mesa con ambas manos haciendo que los vasos se cayeran, rodando uno al suelo desportillándose al instante.
−¿MALFOY? ¿EN SERIO HERMIONE? ¿MALFOY?
Hermione, la cual hacía acopio de toda su paciencia sacó su varita y reparó el vaso sirviendo agua para los tres.−Me encanta cuando te pones tan comunicativo Harry.
−A mí no me vengas con esas cortesías estúpidas−contrarrestó Ron sentándose en la silla con un malestar que parecía que tuviera arcadas.
−Y a mí no me vengas a hablar así−atacó Hermione viéndole furiosa.
Harry que había permanecido callado hasta el momento ajustó sus lentes, cruzando las piernas y tomando un poco de agua.−Malfoy me pidió su varita a primera hora.
Su mejor amiga lo miró esperando que terminara la frase, quería ver en qué tipo de terreno pisaba.
−Le dije que se la daba hoy en la noche.
−Junto conmigo−alegó Ron golpeando la mesa.
− ¿Van a pelearse o qué? Es para que me ahorren el trabajo de Premio Anual y quitarle puntos a mi casa de una vez.
− ¿A ti no te importa verdad?−vociferó Ron con rostro congestionado.
− ¿Qué? ¿Qué se metan en mi vida privada? ¡Ohh sí que me importa!
−Mione no soportamos verte con él, está jugando contigo. ¿Sabes cuantas mujeres, Malfoy pasó por su cama antes de que tú llegaras?
Algo en el corazón de Hermione se corrugó mostrándole un atisbo de molestia. ¿Habrían sido muchas?−Harry yo no soy novia de Malfoy.
− ¿Entonces solo te acuestas con él? Porque eso me daría tanta tranquilidad− respondió con ese sarcasmo que sacaba a relucir de la forma más viperina posible.
Ella elevó su varita musitando un hechizo no verbal. Varios pájaros amarillos aparecieron arriba volando en círculos como protegiéndola.−Una palabra más y ya sabemos cómo va a terminar este encuentro.
Nadie le iba a faltar el respeto por muy amigos que fueran de ella.
−No quiero que te haga daño Mione−fue lo que dijo Harry con bastante malestar tomando agua de su vaso.
Ella se sintió con su preocupación viendo en su ataque una forma un poco infantil de persuadirla.−Oigan, en verdad no estoy saliendo con Malfoy. No somos novios ni nada de lo que pudiesen estar pensando. Cosa que no les atañe tampoco, pero para su tranquilidad, no. No he estado con él.
− ¿Qué pasa con Malfoy entonces?−preguntó Harry tocándose la mandíbula donde el Slytherin le había asestado un golpe el viernes en la noche.
−Es algo que no estoy en condición de divulgar.
−Hablas como un maldito político Hermione. Vas a terminar trabajando en el Ministerio−dijo Ron recostándose en la silla enviándola un poco para atrás con una mueca de fastidio.
−Es así, y lamento que no te guste la respuesta−fue lo que dijo ella con neutralidad. Los pajaritos seguían silbando encima de sus cabezas.
−Entonces sí le pasa algo al oxigenado. Ya decía yo que eso del famoso "síndrome" no era.
Hermione rodó los ojos internamente evitando soltar un bufido de risa. No era el momento y solo echaría más leña al fuego.
− ¿Por qué lo ayudas?
−Porque tengo que hacerlo Harry. Porque si, simplemente. En este momento solo puedo ayudarlo yo.
− ¿No te lastimó esa noche?
Hermione se sonrojó notoriamente ante la pregunta. Lastimar distaba mucho de lo que había sentido. Esa noche habían hecho intimidad entre Veela y pareja. Había sido mágico, había despertado algo en ella que solo había fortalecido el lazo que los unía. Su corazón rápidamente comenzó a palpitar cuando la fragancia de menta y almizcle de Draco volvió a su recuerdo.
−No−respondió para luego tomar un gran sorbo de agua.
− ¿A ti te gusta Malfoy…?−musitó Ron viéndole con ojos tristes y palabras perdidas.
Harry abrió los ojos sorprendido viéndola a ella para que respondiera. ¿Le gustaba Malfoy? ¿Acaso el poco perceptivo Ron tenía razón?
Harry había tenido una charla con su mejor amigo ese mismo viernes después de la pelea. Incluso fueron al retrato que guardaba la Sala Común de Premios Anuales para finalizar el asunto, pero las imágenes nunca cooperaron y no les dieron paso. Al cabo de unos minutos se regresaron a la torre de Gryffindor a discutir por más de dos horas.
Harry contó a Ron lo que había pasado y desde su acalorado punto de vista, cómo habían sucedió las cosas.
Había estado visitando la torre de Ravenclaw para un partido amistoso de Quidditch cuando al devolverse y querer saludar a Hermione unas voces lo detuvieron.
El resto había sido historia. Cuando se levantó no vio ni a Malfoy ni a Hermione. Pero sí la varita del hurón, la cual cogió sin chistar devolviéndose a su habitación.
Esa noche Harry se enfrascó en una conversación con el alto pelirrojo en un rincón de la Sama Común de Gryffindor, protegidos por el hechizo "Muffliato". Uno que Harry había aprendido de un libro de pociones en sexto año. Ron quiso matar, pero él le detuvo. Abogó por unos días sin verse mutuamente con su amiga para dejar que la situación se calmara un poco. Cosa que evidentemente no funcionó, pues todo ese lunes Ron hizo la peor actuación de su vida fingiendo que todo estaba bien, cuando todo estaba mal. Ver a Malfoy, que antes solo era causa de molestia, se había convertido en la experiencia más vomitiva y estresante del planeta.
Ambos estaban convencidos que lo que había visto Harry era todo planeado por Malfoy para incitar a Hermione a formar parte de su larga lista de números pendientes antes de acabar Hogwarts. Eso era lo único que mantenía a ambos chicos en raciocinio. Uno que se estaba esfumando a medida que miraban a la chica de sus más profundos deseos ponerse nerviosa tomando su varita para ocupar sus manos.
−Mione… ¿te gusta?−preguntó Harry negando con la cabeza. Esto no podía estar sucediendo. Todos, literalmente todos menos él. Incluso Ron, pero no Malfoy.
¿Le gustaba Malfoy? Era LA pregunta que estaba deambulando por la mente de Hermione desde el sábado en la madrugada. Una que le aterró y no quiso responder. No, no quería responderla. No quería hacerlo y menos sí no se la había respondido sinceramente a ella misma. Era una pregunta sin respuesta. Al menos sin una respuesta satisfactoria.
Ella abrió la boca viéndolos de hito en hito sin que algún sonido saliera de su boca. Y no salió, cosa que fue interpretada por ellos como un gran SI. Cuestión que parcialmente aun no era verdad.
El vaso de Ron estalló contra la pared haciendo que Hermione tapara su cabeza instintivamente por la impresión, pues el chico lo había lanzado a la otra dirección. Fue Harry el que tuvo que bajar la cabeza para no ser el receptor.
− ¿Qué demonios te pasa? ¿ESTAS LOCO?−preguntó Hermione histérica parándose de golpe.
−Tú eres la loca Hermione. ¿Cómo? ¿Cómo? … ¿CÓMO?− No podía articular ni siquiera la pregunta. La ira lo sofocaba.
No lo aceptaba. No lo aceptaría nunca. Una cosa era imaginarse que Malfoy la conquistara y hasta que sintiera deseo por su mejor amiga. ¿Quién no? Era hermosa, era perfecta y encantadora. Incluso él lo sentía. Pero otra cosa muy diferente era que ella le gustara él. Pues ahí no habría marcha atrás. Hermione nunca había sido de volar en flor en flor, o de experimentar para saber. Eso lo había descolocado de todas las formas posibles. La estaba perdiendo sin haberla tenido. No. NO.
−No he dicho que me gusta Ronald.
− ¿ENTONCES?
−Es que es un poco más complejo que eso.
−ERES UNA ESTUPIDA HERMIONE.
Y ahí fue cuando la Gryffindor susurró− "Opugno".
Sus hermosas aves volaron persiguiendo a Ron, que mientras las esquivaba y golpeaba algunas sin importar el daño que le causaran, Hermione aprovechó para salir de la Sala de Menesteres con toda la rabia que podía sentir.
Harry exhaló fuertemente quitando sus gafas para refregarse el rostro con fuerza.−Primero que todo venía a pedirte disculpas por ese día. También quería que supieras que le devolví a Malfoy la varita esa misma noche.
−Eso me dijo−comentó Hermione que no paraba de escribir.
Harry ahogó un gesto de desaprobación ante la respuesta de su amiga. ¿Tanta confianza había entre ellos? ¿Acaso la pelea entre los tres, de alguna manera terrible la había acercado más al Slytherin? Todo iba de caída en picada.
−Sabrás entonces que no pasó nada entre nosotros. No llegamos a los golpes. Ron decidió no ir.
−No, eso no me lo dijo. Supongo que es parte de sus vidas privadas.
−De acuerdo, también me disculpo por eso.
Le estaba costando llegar a ella. Sí Malfoy se hubiera seguido comportando como el perfecto imbécil que había sido durante seis años, él se sentiría más empoderado para hablar con Hermione. Cosa que no era y por ello le costaba. El encuentro con el rubio había sido extrañamente diplomático para haber sido ellos dos. Rivales desde el principio en cualquier sentido de la palabra.
Harry se encontraba sin túnica con manos en los bolsillos recostado en un árbol cerca del Lago Negro. Había quedado de encontrarse con Draco Malfoy para devolverle su varita. El chico movió su quijada para cuadrarla. Aun la tenía resentida de los golpes. Nada que un buen hechizo no pudiera cubrir. Lo que menos deseaba, eran chismosos.
−Potter−llamó Draco llegando al terreno. Iba sin saco y con la camisa remangada. Pero con su corbata bien atada y cada botón de la camisa abrochado. Su cabello estaba peinado hacia atrás como solía llevarlo la mayor parte de las veces y sus zapatos de cuero negro refulgían con la luz de la luna.
Harry se volteó tomando la varita de él con su mano derecha para lanzarla al aire a corta distancia y volverla a atrapar. La miró con desdén y asco para lanzársela por fin. Draco la agarró en el aire batiéndola en un rápido movimiento para guardarla en su bolsillo.
Dio dos pasos para atrás para volver al castillo. No quería dejar a Hermione sola después de la pelea que había tenido con sus mejores amigos. La había podido sentir. Su enojo, su frustración, su tristeza y sobre todo, un sentimiento de miedo el cual provocó en él una oleada de ira brutal.
− ¿Cuál es tu asunto con Hermione?
− ¿Asunto?−respondió el a modo de pregunta. Le estaba costando mucho contenerse para no desgarrarle la garganta en ese momento.
Era asqueroso el aroma que emanaba. Era como polvo de pimienta continuo a la nariz. Directo y condensado. Nada de sutileza.
−Dejemos la mierda a un lado y hablemos con la verdad.
−El "asunto" que yo tengo con Granger es privado. No le concierne a nadie.
El joven rubio se volteó de nuevo para darle la cara. Tenía el cejo fruncido con ojos grises y letales. Estaba irritado y molesto. Draco abría y cerraba la mano derecha con toda la intención de controlarse. La Veela quería salir para matar a esa amenaza. Para él y para su pareja.
−Eres una rata que no ha cambiado desde que tuvimos la desgracia de conocerte. Tú puedes tirarte a todo Hogwarts, en verdad no me importa. Pero a Hermione la dejas en paz. Te vas a alejar de ella.
−Debe ser terrible para el niño dorado de Hogwarts estar enamorado de la única chica que no puede tener−contestó Draco burlándose de él ladeando un poco la cabeza entrecerrando los ojos.
−Aléjate de ella Malfoy. Es lo único que te digo.
Harry se quitó del árbol y camino en dirección a Hogwarts pasando por el lado del príncipe de Slytherin.
−Si ambos disfrutamos estando juntos eso no le incumbe a nadie. Así que TÚ aléjate de ella−le advirtió Draco con un gruñido al final.
El chico de lentes pudo ver un par de colmillos saliendo de la boca. Su instinto lo llevó directamente a tocar su varita para sentirse seguro. El rubio retomó su paso adelantándose del Gryffindor, el cual quedó quieto con un miedo que no había tenido la vez pasada. Tal vez su adrenalina no era la misma que en esa noche.
−No puedo evitar temer por ti.
Hermione cerró un libro para dejarlo de lado y tomar otro para buscar una página−No lo hagas Harry. No tienes por qué hacerlo.
−Es que si tengo por qué hacerlo. Malfoy… es otro. Desde que llegó este año Hermione, es peligroso. Es como si fuera una criatura mágica.
Hermione se tensionó internamente por las sospechas de su amigo.−Harry no seas ridículo por favor. Creo que sí eso fuese así ya le hubiesen dicho a los prefectos y a mí.
−Un vampiro o un hombre lobo.
Hermione ahogó una risita para no enojar a su mejor amigo. Pero algo de razón tenía. Hermione sacó su mente de los libros para mirarlo. Harry era su familia. Lo adoraba hasta el desaliento. Ella podría dar la vida por él. A ese grado era él de importante en su vida. Con sus cabellos negros desaliñados, sus ojos verdes hermosos y corazón, más grande que el océano. Ella lo adoraba. No podía consentir estar de pelea con él. Le dolía mucho.
−Voy a hacerte una promesa aquí y ahora. Sí llego a necesitar ayuda y cuando les tenga que contar algo verdaderamente importante, no dudes y también dile al terco de Ron, que serán los primeros a los que voy a acudir.
−Eso es lo mínimo−respondió más relajado.− Sin embargo…Hermione. ¿Malfoy…?
−Malfoy nada Harry. Te lo dije, cuando tenga algo que contar te lo diré. En este momento no tengo nada que decir. Vamos a dejar esta conversación hasta acá. ¿De acuerdo?
−Bien, porque necesito ayuda con mi disertación para Cuidado de Criaturas Mágicas.
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Ese mes de octubre se fue llevando consigo el calor del verano para comenzar a traer brisas de otoño. Los estudiantes ya no se quitaban el suéter y se les veía con túnica la mayor parte de las veces. Sobre todo en las noches.
Durante ese mes, Ronald Weasley había invitado a Hermione dos veces a Hogsmeade, salidas que habían resultado catastróficas. Desde su pelea y posterior reconciliación habían entrado en una dinámica "hale y suelte" totalmente desgastante. Él, que antes era alegre y despreocupado, parecía indispuesto con ella y se esforzaba por llevarla a paseos donde intentaba hondar en sentimiento que definitivamente ella no quería hondar.
Era cuestión de tiempo para que le dijera algo concreto. Algo como "quiero que seas mi novia". Ese día era temido para Hermione. Pues el amor que tenía por él era tan tan enorme. Tan intenso, pero tan diferente, que algo tan profundo y fuerte solo podía terminar de la manera más caótica.
Luego todo había alcanzado su punto más álgido cuando Hermione ya no dejaba que la tocaran. Ni un abrazo, ni un saludo de mano, nada. Aunque la dinámica entre ellos no había cambiado. Su mejor amiga seguía pendiente de ellos, los acompañaba a sus prácticas y partidos de Quidditch, los ayudaba en sus labores, los acompañaba a Hogsmeade. Todo mediante una barrera física de por medio.
Fue el mismo Harry el que hizo un comentario de su notorio "alejamiento" físico como algo casual sin trascendencia. Fue lo único que necesito Ron para pegarse y estallarlo en otra gran pelea que los mantuvo sin hablar dos días, con el chico de cabello negro en medio de ambos.
Pero algo que sí se vio incrementado, fue la relación con Draco Malfoy. Ya habían sido varias las veces cuando un beso había estado cercano a ocurrir, pero nunca pasaba de eso. De una intención. Hermione se preguntó varias veces que si esa máxima que ella había dicho de "tiempo al tiempo" él lo estaba asumiendo como un pacto de caballero a damisela en apuros.
Pero había sido una decisión inteligente, ese distanciamiento prudencial le había servido a ella y también a él para trascender de una "prenda" física pera conocerse a niveles más profundo y estables. Sus gustos, defectos, predilecciones, temores y percepciones habían sido el menú de cada día cuando intercambiaban un diálogo ameno o una pelea intensa cuando sus orgullos chocaban. No duraban en lo absoluto y sus disculpas mutuas siempre eran disfrazadas por un cambio de tema o un regalo de dulce.
Durante ese mes Draco Malfoy llevó libros de su biblioteca privada en la Mansión Malfoy para que ella disfrutara del mundo mágico. Volúmenes de literatura y rollos de pergamino de diferentes gramajes y tonalidades para su deleite. Lo hizo sin ponerle mucho color al asunto y siempre mostrando un deje "como sea" cuando se los pasaba o se los dejaba frente a la puerta de su habitación.
Hermione por su parte, siempre dejó frente a la puerta de él, pequeños dulces con notas muy "señoriteras" que le hacían sacar risas a Draco. La que más recordaba era una en particular que decía: "Lávate los dientes o te van a salir caries". Tuvo que buscar con amigos de Slytherin el término y cuando supo de qué se trataba hizo una mueca de asco. ¿Quién demonios se dejaba crecer caries?
Fue una noche a mediados de octubre cuando ambos leían un texto para pociones que Hermione preguntó sin recato algo que estuvo practicando las noches anteriores para evitar ponerse roja y muda.
− ¿Has tenido muchas chicas en tu cama?
Draco dejó de leer para hacer cálculos mentales y volvió a retomar su lectura−No particularmente.
− ¿Qué clase de respuesta es esa?
−Una de carácter íntimo.
Eso la hizo callar con vergüenza generada de su imprudencia y falta de buenos modales. ¿Por qué tenía que haberse dejado llevar por Harry y su comentario? Por supuesto que Malfoy había tenido conquistas. Hasta ella misma lo sabía. ¿Eso era malo? No, en lo absoluto. Lo que era malo era su falta de autoconfianza para respetar las decisiones de otro, así como la de ella de ser virgen.
− ¿Te importa acaso?−preguntó luego de un rato aun con sus ojos grises puestos en su libro.
−No particularmente.
Era la verdad más absoluta. ¿Importaba acaso? No ¿Se sentía celosa? Sí. Por no haber tenido ese tipo de experiencia de la que todos hablaban y ella permanecía ajena.
− ¿Qué clase de respuesta es esa?−preguntó Malfoy con una sonrisa pasando la hoja.
−Una de carácter íntimo.
−He estado con varias. No diré un número.
Eso era evidente para Hermione que ya no le provocaba hablar más del asunto que ella misma había traído a la mesa.
−Pregunto por una razón que me ha tenido pensativa−dijo acomodándose viéndole desde el sofá de siempre cerrando un momento el libro dejando un marcador para no perder la hoja.−Me preocupa alguna relación previa tuya que se sienta cuando sepa que eres una Veela que ha encontrado a su pareja.
Eso fue música para los oídos de Malfoy. Cosa opuesta al pensamiento de Hermione, pues ella lo decía por tristeza al pensar en una chica muy enamorada que hubiese tenido oportunidad con él y ahora gracias a estas circunstancias particulares, fuese dejada de lado como algo indeseado. Eso le dolía, pues ella se imaginaba en su lugar y era demasiado el peso de la empatía.
El chico cerró su libro y se paró del piso acercándose a ella con manos en los bolsillos del pantalón. No llevaba su corbata y tenía los primeros botones de su camisa desamarrados. Caminó rodeándola parándose detrás del espaldar del sofá para llevar sus manos a la barbilla de ella y echarla hacia atrás para que lo mirara.
−De un tiempo para acá tienes un aroma a menta y almizcle que me nubla-confesó la Premio Anual viéndole detenidamente a los ojos.
Él sonrió extasiado a semejante revelación. Eso solo podía significar una cosa.−Me aceptaste como tu Veela.
Hermione enrojeció profundamente segregando olor a chocolate suave. El chico gruño contentó acariciando la barbilla de ella para bajar el dedo índice por la garganta y volverlo a subir en una caricia sensual. Poco a poco se fue acercando y ella cerró los ojos fuertemente con temor. No quería un beso de él. Estaba tan confundida por la revelación que ya sospechaba y por el acercamiento. Sabía que él estaba liberando feromonas.
−Aún tengo presentes las reglas Granger−dijo en tono grueso y vibrante cerca de su oído.−No hay ninguna mujer con las que haya tenido un lazo emocional para preocuparse. Ahora, sí estás celosa eso me gustaría más.
La Gryffindor abrió los ojos de golpe con molestia quitándose del agarre de Malfoy cogiendo su libro para abrirlo de nuevo y retomar la lectura. Éste solo se había reído de su actitud y vuelto a su texto de pociones.
Ese mes también, Hermione había tenido el honor de conocer a profundidad a Theodore Nott. Mejor amigo de Draco pero no desde la infancia. Ese era el moreno de alto porte Blaise Zabini. Un chico que tenía constante rostro de mal humor pero que tenía, sin lugar a dudas, una de las facciones más hermosas que ella había visto. Se la pasaba de la mano seguido con Pansy Parkinson, una de las amigas de años de la familia Malfoy.
El Cuarteto Plata. Así eran conocidos por todos los estudiantes y compartían una rivalidad jocosa con el Trio Dorado de Gryffindor. Theo era amigable y muy social. Sonrisas enigmáticas en su rostro de forma gratuita y era bastante coqueto con las mujeres. Un rasgo de su personalidad que trataba de frenar al máximo con ella debido a la Veela. Ella en parte, agradecía infinitamente eso, pues no sabía muy bien cómo manejar a un chico así. Ella era cauta y precavida, no tenía experiencia en los terrenos del coqueteo y no sabía muy bien cuando tomarlos en serio.
Al cabo de unos días supo, que en verdad no había que ni siquiera tomarlos en cuenta, y hasta le seguía la cuerda solo para el disgusto de Draco que al final terminaba halándola del brazo para llevársela lejos de Theo. Hermione había sabido en ese mes que Nott estaba totalmente enterado de la condición del príncipe dragón y que en más de una vez fue de ayuda en casos de crisis.
Como la vez de la desastrosa discusión en la Sala de Menesteres dónde Draco casi mata para llegar a salvar a Hermione del aroma a miedo que llegaba de ella. Él estaba regresando de la biblioteca a su cuarto, cuando llegó a él un olor de angustia que provenía de Hermione. Era chocolate amargo, no suave y dulce como siempre. Draco tuvo que cerrar los ojos para enfocar su respiración y evitar una tontería. Fue cuando Theo lo encontró y lo arrastro al aula en desuso adecuada para él, donde pudo soltarse sin restricciones. Alguien estaba amenazando a su pareja físicamente. Había podido sentirlo y justo cuando iba a ir tras ella, la chica de esos cabellos que tanto amaba llegó con él. Nott quién estaba en la puerta vigilando en el pasillo le miró de manera socarrona para señalarle la puerta e irse silbando.
Un poco de injusticia caló en Hermione al equilibrar balanzas y ver que sus mejores amigos no sabían nada sobre ese delicado e importante asunto en su vida.
−Voy a contarles a Harry y a Ron sobre esto.
− ¿Cuándo?−preguntó Draco traduciendo un pedazo de texto de Runas a la hora de clase. Habían quedado en la misma fila.
−Después de vacaciones de invierno.
−Confío en ti.
Eso fue lo único que había dicho. Ahora era cuestión de ella comentarlo de la mejor manera para que el resultado no terminara en desastre épico
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−La profesora McGonagall autorizó la entrada a la Sala Común−afirmó Parvati Patil entregando el permiso autorizado por la Jefa de casa a la Premio Anual quién la recibió archivándolo con el resto de papeles en un portafolio de cuero café.
−Entonces para quedar todos claros el recorrido inicia a las siete de la noche en la Sala Común de Ravenclaw−dijo Draco haciendo un "check" en cada punto del horario que leía a los prefectos durante la reunión que sostenía, para finiquitar detalles para la noche de Halloween.−Luego a las ocho seguimos a la Sala Común de Gryffindor, a las nueve bajamos a la de Slytherin y a las diez de la noche, para finalizar el recorrido y donde se hará la comida, la Sala Común de Hufflepuff. ¿Todos de acuerdo?
Los prefectos de séptimo año asistieron terminando de copiar el itinerario en sus agendas personales. Ya se había sostenido una reunión previa con los de sexto y quinto año para realizar lo pertinente para la celebración con los estudiantes de sexto año para abajo.
Cómo último año de los "senior", los Premios Anuales decidieron hacer algo un poco más especial. Harían recorridos por estación visitando cada Sala Común donde se harían actividades diferentes. Eso, sin entorpecer la celebración del resto de Hogwarts que iba a ser en el Gran Comedor e invernaderos.
−Ya tenemos la temática de pociones y bebidas. Se arregló con el proveedor y ya los ingredientes están. Comenzaremos a prepararlos hoy con Theo−comentó Pansy.
−La torre de Ravenclaw ya está acondicionada para el inicio de la celebración. El profesor Firenze nos ayudó con el encantamiento bóveda y la lluvia de estrellas fugaces estará justo enfrente de nosotros−dijo Anthony Goldstein comentando con un ceño de aprobación de Padma Patil que estaba a su lado.
−La Red Mágica Inalámbrica nos contactó con una de las bandas tributo a "Las Brujas de Macbeth" y ya confirmaron para esa noche en la Sala Común de Gryffindor. Hay que estar en punto pues apenas den las ocho comienzan a tocar−continuó Dean Thomas dándole el aviso a todos.
− ¿Banda tributo?−preguntó Theo con un ceño de aburrimiento y mala gana.− ¿Cómo se llama? ¿"Las brujas de Mcbeth sin Macbeth"?
−Sonido de Macbeth−respondió el moreno alto carraspeando un poco la garganta.−No había mucho presupuesto.
Todos quedaron callados en un silencio de incomodidad y de risa que fue roto por Hannah Abbott.−En la Sala Común ya tenemos todo listo. La cena será grande, con todas las recetas ocultas de Helga Hufflepuff con un detalle hecho para cada uno de los estudiantes de séptimo en su asiento. Es una planta en una mini maceta que se gira cuando su dueño le habla.
Ernie MacMillan miró a su amiga sonreír muy contenta lo que hizo que él también se emocionara. En mil años nadie había entrado a la Sala Común de los tejones, así que la expectativa de todos era alta y ellos, por supuesto, iban a terminar la velada por todo lo alto.
−Bueno, creo que todo está dicho, está reunión se da por terminada. Ya va a comenzar Cuidado de Criaturas Mágicas. Por favor, sí hay dudas dirigirse con nosotros hasta el domingo. El lunes tenemos el día libre para organizar todo en cada Sala Común y no entorpecer las labores del resto de estudiantes-puntualizó la Premio Anual viéndolos a todos.
Los prefectos se retiraron al igual que Hermione y Draco, el cuál acarició su oreja izquierda en un ademán casi fantasma para seguir derecho dejándola atrás.
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El día de Halloween era una noche especialmente mágica para todos. Dejando de lado los dulces y el banquete lleno de manjares, el día reunía a todos los habitantes de Hogwarts en una ceremonia de recordación por aquellos idos y de celebración de la vida. Un muy satisfecho Fraile Gordo, agradecía con oraciones a los estudiantes que llevaban velas para hacer un camino de luz al Gran Comedor.
Eran las seis y media de la tarde. Los Premios Anuales daban últimas instrucciones a los prefectos de quinto y sexto año para estar atentos, mientras que los de séptimo estaban, cada uno en su Sala Común terminando uno que otro detalle. Se iban a encontrar faltando diez para las siete todos frente a la entrada de la Sala Común de Ravenclaw.
−No me termina de gustar ese broche que tienes puesto−dijo el rubio señalando la cabeza de ella.
− ¿Por qué me lo regaló Harry de cumpleaños?
− ¿Necesito más razones que esa?
Hermione rodó los ojos llevándose la mano derecha al hermoso adorno de mariposa negra con rojo que sostenía su larga melena en un chongo. Estaban frente a las puertas del Gran Comedor esperando a que estudiantes de primero a sexto terminaran de entrar para poderse ir a su celebración.
Dos chicas de Ravenclaw de sexto pasaron por su lado riendo de forma tímida saludando a Malfoy que tan solo alzó las cejas a modo de respuesta. Por supuesto que las conocía a ambas. Y a ambas al mismo tiempo, debía agregar. Hermione entrecerró los ojos soltando un bufido.
−Disimula al menos.
−No necesito disimular nada Granger. Con ambas me acosté y eso fue todo.
¡Tenía agallas el maldito! Tan tranquilo para decir esas cosas. Ahora que las cosas estaban tomando un cauce natural llegando a un posible gusto, Hermione se encontraba con esto. Toda la escuela detrás de él. Pudo jurar haber visto uno que otro chico viendo a la Veela de manera pasional.
El Glamur era demasiado poderoso y para ella, demasiado desgastante.
−Pero ahora solo me interesas tú y tu tierno cuerpo virginal−le susurró al oído aprovechando que nadie venía.
La chica se quitó con mal genio viéndole rabiosa.−Ya quisieras.
−Porque lo quiero lo digo. Tú tienes lo que yo necesito en todo sentido. En cuerpo, alma y corazón. Estoy hambriento de ti. Como te lo he dicho, necesito marcarte. Necesito que todo el mundo sepa que no te pueden tocar, que no te puede ni ver. Eres mía.
Lo había dicho en tono tan serio, tan convencido, tan ronco que las piernas de ella temblaban y su piel se erizó por completo. El olor que emanaba de él era mucho más fuerte y la seducía. La calmaba y la excitaba a la vez.
−Yo no soy de nadie Malfoy−respondió atemorizada pero disimulándolo a la perfección. Se giró inmediatamente alejándose de él lo más rápido que las piernas le dieron corriendo a la Sala Común de Ravenclaw.
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La Sala Común de Hufflepuff estaba a reventar. Todo había sido un éxito rotundo. Draco se encontraba sentado en su silla en una gran mesa redonda de varias plazas donde todos se podían mirar sin dificultad. Delante de él estaban las sobras de un banquete descomunal seguida por una ingeniosa puesta de postre a tres tiempos.
El primero había sido un mini triffle de arándanos picantes con cobertura ultra helada de crema batida. Apenas y tocó sus labios exhaló un viento congelante frío. El siguiente tiempo fue un toffee pegajoso el cuál tuvieron que comer a mordiscos con la ayuda de un Wingardium Leviosa. Ese si fue interesante pues la cobertura era tan tan tan adherente que una pareja de Slytherins habían quedado fijados por las mejillas donde se habían untado por equivocación.
Hicieron una competencia para ver qué persona lo comía primero. Por supuesto el ganador fue un Hufflepuff. El tercer y último tiempo fue el favorito de la Veela; había sido un cupcake en apariencia muy simple para lo que había sido el festín, la sorpresa era al morderlo.
Un bocado al pastelillo de masa blanca y frosting del mismo color y Draco Malfoy vio frente a él, el jardín que daba atrás de la cocina en su mansión. Un poco aterrado giró su cabeza y vio que no se encontraba en Hogwarts. Estaba realmente en su casa, podía oler las orquídeas púrpuras de Narcissa y el agua que se batía furiosa en la fuente de piedra gris. Escuchaba el graznar de las aves y la risa de un niño. Un niño que era él. Estaba en el momento más tranquilo de su infancia, su lugar feliz.
Y volvió a la realidad.
Todos los de séptimo lo hicieron al unísono mirándose entre sí perdidos. Una sonrisa comenzó a brotar en las caras de todos y unas chicas incluso limpiaron sus lágrimas. El Pastel de Ilusión Nostalgia, era un postre con efectos parecidos a una amortentia mezclada con legeremancia. Con una mordida, la persona evocaba el preciso instante en que había sido verdaderamente feliz y pleno. Una experiencia sensorial de tipo visual, auditiva, olfativa y de gusto.
Minutos después todos se encontraban departiendo una taza de té paseando por los recovecos de los dormitorios de los tejones. Eran laberintos bajo tierra intrincados que se extendían por hectáreas pero que daban a ventanas donde el sol y el césped verde se veía. Una ilusión parecida a la del Gran Comedor.
Enredaderas con moras salvajes, fresas, uvas y duraznos crecían para ser tomados y reemplazados en el acto. La noche estaba terminando de la mejor manera posible. Haber trabajo con Hermione había sido sencillo y dinámico.
Cuando estuvieron en la Sala Común de Ravenclaw, todo el piso estaba cubierto de almohadones de la más fina tela y mullidos como nubes. Todos se descalzaron andando en medias bajo la cúpula azul con estrellas. Todos se acostaron mirando al techo y fue cuando la magia comenzó. Miles de estrellas fugaces comenzaron a cruzar la Sala tan cerca que podían tocarlas pero sin sufrir daño alguno.
La galaxia entera se fue formando entre ellos sintiéndose cada uno parte del mismo universo. El sonido armónico de un violín de cuerdas los trasportó a nebulosas violetas y a la explosión de una supernova. Había sido simplemente mágico. Hermione permaneció cerca a Draco y a los perfectos para tener control y distribución del evento. Harry y Ron se limitaron a mirar de lejos con algo de disgusto.
Luego fue el turno de Gryffindor donde al son de la estridente música, la adrenalina subió hasta hacerlos bailar y enloquecer. Fue un concierto privado donde más de uno subió al escenario a cantar con la banda solo por hacerlo sin importar el ridículo. El sudor corría, la cerveza de mantequilla iba y venía y más de una pareja consiguió un compromiso a largo plazo.
Slytherin fue la siguiente parada y fue todo una experiencia temática. Theodore Nott y Pansy Parkinson enseñaron un rápido encantamiento de aislamiento para poner en sus túnicas. Nadie entendió hasta que entraron a la Sala Común. Fría, como una tundra helada. Todos se frotaron las manos y su aliento salía de sus bocas como volutas de aire. Había una gran barra en el medio donde habían docenas de brebajes y pociones de diferentes colores, sabores, texturas, temperaturas y olores.
Era una degustación mágica de bebidas. Unas causaban que el cabello se callera por breves segundos haciendo que mitad de los de séptimo quedaran calvos. Otra, de olor a donas rellenas causaba voz chillona. Varias fueron las imitaciones entre sí sacando carcajadas a otros.
Hermione tomó, a petición de Nott, una poción de rojo sangre que burbujeaba caliente. Cuando la ingirió un hipo incontrolable le dio haciendo que a su vez, burbujas de jabón salieran de su boca. Cuando estallaban decían palabras o sentimientos que hubiese estado sintiendo esos días. Draco no pudo ocultar su risa ególatra cuando las palabras "rubio", "aroma", "menta" y "almizcle" se manifestaron en la Sala. Los que estaban cerca de ella silbaron en tono acosador haciendo que tapara su boca para no hipar más.
Esa noche había sido mágica para el príncipe de Slytherin, solo le faltaba algo para finalizar todo de la mejor manera.
− ¿Qué vino a tu mente cuando comiste el cupcake?−preguntó Draco sentándose al lado de Hermione la cual tenía en sus manos una taza de té caliente de frutos rojos.
−Mis padres y yo en el callejón Diagon por primera vez.
Él sonrió internamente muy conmovido por las palabras de ella. Hermione adoraba su mundo mágico y su condición de hija de muggles. Se hacía evidente que la mezcla de ambos era un tesoro a su mirar. Expandía su visión y gozaba de lo mejor de ambos.
− ¿Y tú?
−El jardín de mi madre.
−Debe ser muy hermoso.
−Porque ella está ahí.
Hermione respiró hondamente tomando un sorbo de la bebida. Todo había resultado muy bien y hasta Harry y Ron habían parecido descargar toda su adrenalina en el concierto en la Sala Común de Gryffindor. Los había perdido de vista al entrar por los barriles a la Sala Común de Hufflepuff. Seamus le había dicho que estaban en los dormitorios de los chicos de negro y amarillo.
−Draco, hola−saludó una chica de Ravenclaw con mucha vergüenza interrumpiendo la conversación de ambos Premios Anuales.
El chico saludó con la cabeza dándole a entender que siguiera.
−Me preguntaba sí podías acompañarme afuera, a dar un paseo. Hay algo que quiero hablar contigo−dijo de modo tímido y muy cortés. Con una sonrisa sincera y honesta en su rostro.
Hermione subió su mirada del té para ver lo que iba a decir él.
−Por supuesto.
Se paró y se fue con ella.
¿Había pasado eso de verdad? ¿De verdad se había ido dejándola ahí? Entonces fue cuando Hermione Granger se dio cuenta que ella daba por sentado el interés de Draco por ella. ¿Era eso bueno? Evidentemente no.
¿Qué hablarían? Sabía que el chico le daría una negativa sí ella insinuaba algo como una relación. Sin embargo ese pensamiento no le agradó para nada. Un palpitar errático en su pecho se manifestó y quiso salir de inmediato de ahí para tomar aire fresco.
Dio instrucciones finales a Hanna y a Ernie para terminar de despachar a la gente y sin más salió del castillo. Eran las once y no tenía rondas ese día. Al otro día era martes y el primer bloque lo tenía libre. Así que podría descansar un poco más.
La chica caminó despacio para llegar a un gran roble de tronco grueso. Lo envolvió con un brazo y comenzó a rodearlo en círculos mirando arriba. El frío era fuerte y escondía su rostro debajo de la larga bufanda. Cerró los ojos caminando a pasos pequeños. Era algo que le gustaba hacer de niña. La expectativa de no saber lo que había enfrente y el vertiginoso movimiento al girar le encantaba.
Y chocó de cara con alguien.
−No deberías estar fuera del castillo. Eres Premio Anual no Albus Dumbledore.
−Tú también eres Premio Anual y no Severus Snape para estar acá.
Draco Malfoy iba con guantes negros bastante elegantes y se fijaban perfectamente a cada dedo sin hacer algún tipo de arruga. Sólo iba con su túnica y el cabello le caía desordenado por la cara. Su peinado recto hacía atrás había quedado en el olvido durante el transcurso de la noche.
−Cuando mi pareja está fuera, en un lugar así y de noche, tengo que buscarla. Soy Draco Malfoy y es lo que me hace estar acá.
−Bueno pues ya ves. No me pasa nada, en un rato entro.
El chico agarró el tronco con su brazo al igual que Hermione y comenzó a hacer vueltas también, pero detrás de ella.
−Lamento el comentario en el Gran Comedor−dijo Hermione.
− ¿Ah sí? ¿Por qué?
−No es de mi incumbencia meterme en tu vida privada. Eso estuvo mal.
−Yo no lo siento. Me gusta que preguntes. Pensé que sentías las palabras que te había dicho.
Ella paró de repente mirando al frente. En verdad no le habían molestado. De hecho la hicieron sentir deseada y pervertida. La Veela aprovechó la confusión en el aroma de ella para adelantarse y ponerse frente a Hermione.
−Me dijo que le gustaba y deseaba salir conmigo. Ser novios.
La chica se mantuvo en silencio agarrando fuertemente su túnica con sus puños.
− ¿Qué crees que le contesté?−preguntó con tono depredador acercando su rostro al de ella. Pudo ver sus colmillos nacer y su cabello rubio tornarse plata de a poco a poco. Hermione estaba despidiendo su aroma dulce e intenso. Abrazador olor a chocolate que lo hizo relamerse la boca.
−Que no−musitó ella entrecerrando los ojos mientras su pecho subía y bajaba rápidamente.
Era el momento. Nunca pensó que se tardarían tanto para llegar a ese instante. En verdad nunca pensó si quiera llegar. Pero ahí estaban, bajo un gran árbol de roble de color ocre, ambos viéndose a los ojos. Hacía frio y el otoño cubría Hogwarts con su mano fría. Era el último día de octubre. Con el aliento de Pastel de Ilusión Nostalgia en sus bocas el vaho que exhalaban era dulce.
A pesar de tener guantes, Hermione pudo sentir el calor que brotaba de la mano de Draco cuando la puso en su barbilla para alzar su rostro mientras se acercaba a ella.
Era el momento.
−Te voy a besar Granger−musitó con dos voces superpuestas.
¿Quería que Malfoy la besara? ¿En verdad quería? Una parte muy primitiva de ella sí lo deseaba. Y con muchas ganas. Le picaban los labios y podía imaginar sus manos enredarse en sus cabellos rubios
Su pecho quedó quieto con temor de moverse para respirar y eso él lo notó inmediatamente.
−Tú pusiste las reglas y estoy dispuesto a seguirlas. Pero sí las rompo quiero que sea contigo.
Hermione lo miraba intensamente entreabriendo sus labios para decir algo. Para dejar que un poco de ese calor que estaba sintiendo saliera por ahí.−Rompamos las reglas.
Fue lo único que necesitó Draco Malfoy para llevar sus labios contra los de ella y ahogar un gemido ronco dentro de pecho. La sensación que lo inundó fue algo que no supo poner en palabras. Era una masa de sensaciones intensas que lo abrazaron para explotar. Sus garras crecieron largas y peligrosas mientras su brazo derecho agarró a su dama de la cintura para acercarla y con la otra enredó las zarpas en el cabello de ella el cuál soltó de esa asquerosa hebilla de mariposa que botó lejos.
Sus rizos marrones taparon como cortina la espalda femenina y el éxtasis de aroma envolvió al rubio como una manta de atracción imposible de negar. Era ella, su mujer, su compañera, su pareja. Los labios eran como los imaginó, carnosos y cálidos. Suaves y gentiles. Inexpertos pero enardecidos.
Solo fue un beso casto, donde sus lenguas no se saludaron ni sus bocas abrieron sus puertas. No importaba, las cosas que valen siempre toman tiempo.
Cuando se separaron Hermione aún tenía sus ojos cerrados y su boca en posición de beso. El aroma masculino de la Veela la tenía aturdida y estimulada. Podía sentir cosquillas bajo su vientre y como un lazo invisible lo conectaba a él. Algo que nunca había experimentado y que físicamente podía sentir más no ver. Ahí estaba pegándolo a él, atado a su pecho. Era cálido y templado. Era mágico. Lentamente disfrutando las sensaciones abrió los ojos para descubrir que la mirada metálica de Draco ahora era azul. De un azul intenso y profundo. Intenso como el océano, basto como su inmensidad y profundo como sus aguas.
−Hay que seguir rompiendo las reglas−musitó el Slytherin en el oído de ella haciendo que ésta tiritara por las emociones que se extendían por todo su ser. El chico sonrió con su lado Veela gruñendo de la emoción.−Mía−le dijo al final en un posesivo abrazo que la sumergió en el cuerpo de él como el perfecto pedazo de rompecabezas que faltaba en su vida.
Continuará
COMENTARIOS DEL AUTOR
*¡Por fin! El beso que tanto estábamos esperando. Hasta yo lo hacía.
*Redactar este capítulo fue como escribir "Inception". Fue como lo que ocurrió, dentro lo que ocurrió, dentro de lo que había ocurrido.
* Sí, le quise rendir homenaje a mi casa. En verdad que cuando me imagino a Hufflepuff me salen miles de ideas posibles. Eso y que me encanta cocinar.
*Por comentarios de varias lectoras me aventuré a buscar los grupos de Dramione en Facebook y vi mi fic recomendado llegando a leer sus hermosos comentarios. ¿Qué decirles chicas? Son muy dulces y me ha puesto muy feliz leerlas. Así que sí no han dejado un comentario o un follow quiero decirles que sé de ustedes y les mando un abrazo muy grande.
*Yo diseñé una portada del fic, que es la que uso acá y en mi wattpad por sí la quieren para poner en Facebook. Me la pueden pedir por MP o visitar mi Tumblr y ahí está.
*Saludos y agradecimientos públicos a estar personitas muy lindas que me dejaron su comentario: Aster, Natuchi23, Luni, Milymu, Mane, PatriciaDaLuz, sagiie, Cleoru Misumi, Anónimo del 12 de noviembre, JuviaSwaan, Athena Elektra Black, Agus Mellark, Karym, Paloma, Anónimo del 14 de noviembre, Rossesshadow, , aledurand y a Rosy Fdz.
Preguntas, dudas, comentarios. Toda crítica es bienvenida, sí y solo sí es constructiva.
Miyuki Uchiha
Escuchando "God put a smile upon your face"− Coldplay
