7. ¿Qué me está pasando?
-¡Eh, Eriol!-le llamó, disculpándose apresuradamente con una chica con la que había chocado-. ¡Espera un momento!
Hiiragizawa se giró y, tras darles algunas indicaciones a sus amigos, se detuvo a esperarla mientras ellos seguían recorriendo los transitados pasillos del instituto.
-¿Ocurre algo?-Preguntó, preocupado.
-No, nada en absoluto-Sakura negó con la cabeza y sonrió-. Tan sólo estaba pensando que podíamos ir a tomar algo después de las clases. Naoko me ha dicho que han abierto una nueva pastelería en el centro. Podríamos ir a verla.
Los labios de Eriol se curvaron en una pequeña sonrisa culpable que le bastó a la joven Kinomoto para borrar la propia. Pasándose una mano por el cabello, el chico la miró con auténtico pesar en sus ojos azules.
-¡Sakura, lo siento!- Se disculpó-. He quedado con los chicos para entrenar esta tarde.
-¿Y después del entrenamiento?-Prepuso, esperanzada-. Podríamos encontrarnos en la pastelería, ¡O podríamos ir a cualquier otro sitio! No me importa el lugar.
-Sabes que me encantaría, pero después hemos acordado ir a casa de Yamazaki para determinar la táctica de ataque-Contestó, acariciándole el brazo en forma de disculpa-. Falta poco para el partido y cuando empiecen los exámenes apenas tendremos tiempo para entrenar. Debemos aprovechar que ahora estamos más desocupados.
La joven Kinomoto no contestó, tan sólo se limitó a bajar la mirada, entristecida. Eriol, que no podía evitar sentirse un poco culpable, la obligó a alzar el mentón y le acarició la mejilla derecha con dulzura.
-Otro día, ¿vale?
-Sí, no te preocupes- Sonrió, intentando parecer más animada-. Venga, será mejor que te vayas. Los chicos te deben estar esperando.
El chico la miró fijamente, como intentando averiguar sus secretos más ocultos y si esa sonrisa en su rostro era de las verdaderas. Sakura, que se había sonrojado ligeramente, le pegó un empujón asegurándole que se encontraba perfectamente.
Hiiragizawa, que no parecía del todo convencido, le prometió que irían ese fin de semana antes de alejarse del lugar dedicándole una última sonrisa.
Sakura le despidió con la mano, pero tras asegurase que el chico había doblado la esquina, borró la sonrisa de su rostro y suspiró. Tendría que esperar hasta el fin de semana.
-Sakura-Llamó una cálida voz detrás de ella- ¿Te ocurre algo?
-Tomoyo.
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-Llevamos casi dos semanas saliendo y si no fuera porque vamos a la misma clase, apenas nos habríamos visto-Protestó, sentada en el verde césped del jardín de su instituto-. No quiero decir que no sea agradable y atento conmigo, al contrario. Es muy detallista y cuando estamos juntos procura que me lo pase bien. Pero…
-¿Pero?
La joven Kinomoto se recostó sobre el césped y cerró los ojos durante unos segundos, intentando buscar las palabras adecuadas para expresar aquello a lo que no había dejado de darle vueltas durante los últimos días.
-Pero no es lo que yo me había imaginado-Admitió, sintiéndose culpable consigo misma-. Yo pensaba que salir con Eriol sería otra cosa. Y sin embargo no me siento diferente. Es decir- Se apresuró añadir, temerosa de que Tomoyo malinterpretase sus palabras-, me sigue tratando como antes. Como si no fuera más que una buena amiga.
-Ya sabes que Eriol es muy reservado-Le excusó la joven Daidôji-. Estoy segura de que para él eres alguien especial.
-¡Pero eso no es suficiente!-Exclamó, reincorporándose precipitadamente con los ojos cristalinos-. Tomoyo, no basta con que me quiera necesito… necesito sentirme… deseada-Musitó, apartando la mirada para que su amiga no se percatase del sonrojo de sus mejillas-. Sé que a lo mejor no me entiendes y te parece una tontería, pero eso es por qué no hay ningún chico que no se interese por ti. ¡¿Y cómo no hacerlo?! Si eres guapa, tienes el cuerpo de una modelo y ese aspecto de mayor que yo no podría tener jamás.
-Sakura…
-No, es cierto-La interrumpió, dedicándole una sonrisa-. Yo soy una chica normalita, tengo poco pecho y un aspecto tan infantil que hace que a veces me tomen por una niña de trece años. A tu lado sólo soy la amiga a la que los chicos se acercan para pedir tu número de teléfono.
La joven Daidôji no añadió nada más; tampoco sabía que decir. Jamás se había imaginado que Sakura pudiese sentirse así. Sobre todo porque a sus ojos la joven Kinomoto era preciosa, realmente preciosa.
-Y Eriol parece pensar como los demás-Continuó, frotándose los ojos enrojecidos-. No sé por qué sale conmigo si me ve como a una niña.
-¿Qué te hace pensar eso?-Preguntó Tomoyo, mirándola sin entender-. Quizás estás confundiendo las cosas.
Pero la joven negó con la cabeza mientras se limpiaba con la mano las lágrimas rebeldes que escapaban de sus ojos. El pecho le dolía y su respiración se había vuelto irregular y agitada.
-¿Que qué me hace pensar eso?-Repitió, con una triste sonrisa- Que siempre soy yo la que le coge la mano cuando paseamos y sobre todo… que aún no haya intentado besarme.
-¿Aun no os habéis… besado?-Tomoyo sintió como su corazón latía a toda velocidad. Sakura negó con la cabeza-. Bueno, quizás sea porque no ha encontrado el momento oportuno. O porque no quiere que te sientas presionada.
-¿El momento oportuno?- Se mofó, sarcástica-. ¡Ha habido un montón de momentos oportunos! ¿Y cómo me puedo sentir presionada si no ha intentado ponerme una mano encima?-Suspiró-. Me abraza, sí, tiene detalles conmigo pero… no me siento especial. Es como si nada hubiera cambiado. Como si sólo fuera su amiga.
La joven Daidôji la rodeó con sus brazos y apoyó su mentón sobre la barbilla de ella, de forma protectora. Normalmente Tomoyo solía tener palabras de consuelo que la animaban y ayudaban a ver las cosas un poco más claras, pero en esa ocasión no necesitaba más que un abrazo que la reconfortara. Algo que Tomoyo agradeció ya que, en esa ocasión, no sabía que decir.
-Gracias Tomoyo-Murmuró la castaña, con una ligera sonrisa en el rostro-Gracias por ser mi amiga.
Fue en ese instante cuando la joven Daidôji comprendió que se había equivocado. Había intentado ser buena amiga para la castaña, pero había fracasado después de todo.
-No, Sakura-Musitó, con una fuerte opresión en el pecho- Gracias a ti por ser la mía.
oOoOoOo
-Nos vemos mañana entonces- Se despidió Sakura abandonado el aula detrás de Li.
La joven Daidôji recogió sus cosas mientras el resto de sus compañeros salían de la clase después de una dura jornada escolar. Esa semana le tocaba a ella hacer de delegada, así que tras coger el parte de asistencias se sentó en su sitio habitual y se dispuso a pasar lista.
-Todos menos Oda-Murmuró, haciendo una cruz al lado del nombre del mencionado.
Pero el sonido de una silla y esa fragancia tan propia que ella también conocía, la hizo levantar la mirada. Sentado al revés, con los brazos sobre el respaldo y una deslumbrante sonrisa en el rostro, Khay la observaba.
Hacía menos de dos semanas que el joven Serizawa era su compañero y en tampoco tiempo había revolucionado todo. Por su carácter extrovertido y jovial, no había tardado en ganarse la simpatía de la mayoría de sus compañeros. Las chicas le adoraban y él las adoraba a ellas. Claro que eso no significaba que en ese tiempo hubiese cambiado su objetivo. Un objetivo de dominio público después de anunciarlo el primer día de clase, y que había reiterado en numerosas ocasiones desde entonces. Quizás por eso a nadie le sorprendió que le hubiese pedido a una de sus compañeras que le dejase ser subdelegado en su lugar esa semana. Algo que por cierto no le había hecho ninguna gracia a Eriol Hiiragizawa.
-Deja de mirarme así-Pidió la joven Daidôji, centrando de nuevo su atención en el parte de asistencias-. ¿Para esto querías ser subdelegado? Me niego a creer que no tienes nada mejor que hacer.
-¿Más importante que mirarte?-Cuestionó el chico, ampliando su sonrisa-. En absoluto.
Tomoyo miró hacia el techo con resignación y se reincorporó para espolsar los borradores y para asegurarse que aun quedasen tizas.
-Vamos, ¿aún estás enfadada conmigo?-Preguntó Khay reincorporándose también y acercándose a ella-. Aunque así estás muy guapa, prefiero que sonrías.
-Y yo prefiero que dejes de molestar a Eriol con tus comentarios sarcásticos-Encaró, girándose para cruzarse con la mirada verdosa del chico-. ¿Qué crees que estás haciendo Khay?
El aludido parpadeó desconcertado, intentando disimular lo mucho que le intimidaba la joven Daidôji cuando le miraba de aquella forma.
-No sé a qué te refieres.
-Lo sabes perfectamente- Rebatió, con los brazos en la cintura-. No soy tu novia, Khay, y no me gusta que vayas haciendo comentarios de ese tipo cada dos por tres. Me molestan.
-¿Seguro?
Tomoyo le miró sin entender, sorprendida por esa contestación y ese tono perspicaz que había empleado para hacerlo.
El joven Serizawa, serio y derrochando determinación en su mirada, acorraló a la chica entre sus brazos y contra la pizarra, para evitar que escapase cuando le formulase aquella pregunta a la que Tomoyo tenía tanto miedo de contestar.
-¿No será a Hiiragizawa a quien le molesta?
-…-Murmuró, bajando la mirada- No sé por qué metes a Eriol en esto.
-No sé yo quien le ha metido-Contestó, con una ligera sonrisa en los labios- No pretendas engañarme. Sé que aún le quieres.
-No.
La voz de Tomoyo fue como un susurro difícil de oír incluso estando la habitación en silencio. La joven Daidôji no le miraba, pero Khay sabía que había dado en el clavo. No sabía que había pasado entre ellos, y desde que había vuelto a Tomoeda no había dejado de preguntárselo. Quizás por ello, para saber hasta qué punto Hiiragizawa iba a ser un rival, Khay aprovechaba para coquetear con Tomoyo y hacer comentarios no muy oportunos en presencia del chico.
Pero independientemente de lo que hubiese pasado entre Eriol y la joven Daidôji en su ausencia, ésta parecía muy dispuesta a olvidarse del chico. Y Khay, que podía presumir de ser un buen estratega, no pensaba desaprovechar esa oportunidad para conquistar a esa morena de ojos amatista.
-Entonces demuéstramelo-Retó, acortando la distancia entre ambos-. Bésame Tomoyo.
Los ojos de la aludida se abrieron mucho más debido a la sorpresa, que no tardó en pasar a desconcierto e indignación. Jamás se hubiese imaginado que Khay fuese capaz de proponerle algo así. Siempre había sido lanzado pero…
Serizawa cerró los ojos cuando tan solo faltaban unos milímetros para que sus labios se encontrasen. Tomoyo miró hacia los lados intentando escapar, pero antes de que pudiese dar por sentado que pegarlo un empujón sería la única forma de escapar del chico, una voz fría y molesta les interrumpió desde la puerta.
-Curiosa forma de pasar lista, Serizawa –Comentó Eriol entrando a la clase y dirigiéndose directamente hasta su asiento habitual sin apenas mirarle-. Confío en no haber interrumpido nada importante- Sonrió-. No, seguro que no.
Khay, que apoyaba los brazos sobre la pizarra, pegó un pequeño golpe con los puños sobresaltando a Tomoyo, quien se escabulló de sus brazos a la primera oportunidad. El rubio se mordió el labio inferior intentando contener la rabia que sentía en ese instante, antes de girarse al recién llegado con una sonrisa forzada en los labio.
-Y yo confío en que no hayas venido aposta para vigilarnos-Contestó, ampliando una poco más su sonrisa-. ¿O debería decir vigilarme?
-No sé por qué piensas eso- Respondió el joven Hiiragizawa, alzando la pesada mochila que había en el suelo-. Sólo he venido porque se me había olvidado la bolsa de deporte.
Pero algo en la sonrisa y en la voz del chico le hizo dudar de la veracidad de sus palabras. Normalmente con esa cara de niño bueno y esa voz pausada y tranquila, hubiese convencido a cualquiera. Pero no a él.
Dejándose llevar por la rabia que había estado conteniendo hasta el momento, el joven Serizawa se dirigió hacia Eriol y le agarró del cuello de la camisa, amenazante.
-¡Khay!-Exclamó la joven Daidôji, haciendo el ademán de acercarse a ellos.
-¡No te metas Tomoyo!-Le ordenó el rubio, apretando la mandíbula con todas sus fuerzas-. No pienses que te voy a dejar que te salgas con la tuya. Aunque intentes meterte por el medio, Tomoyo será mía.
Los ojos azules de Eriol se cruzaron con los verdes de él. Unos transmitían calma y diversión, los otros pura cólera y desafío.
Soltando una pequeña risita que sorprendió al joven Serizawa, Eriol se deshizo de las manos Khay con facilidad antes de colocarse con calma el arrugado cuello de la camisa del uniforme.
-Aun sigues siendo un inmaduro, Serizawa-Sonrió, cogiendo la bolsa de deporte que había dejado caer al suelo durante la discusión-. Inmaduro e idiota.
Eriol comenzó a caminar hacia la puerta sintiendo en su nuca la penetrante mirada de Khay, que apretaba los puños con tanta fuerza que las uñas habían comenzado a clavársele en la carne.
-Nos vemos mañana-Murmuró al pasar al lado de Tomoyo.
La joven Daidôji le siguió también con la mirada hasta que cruzó la puerta del aula. Estaba preocupada. Algo en los ojos de Eriol le había confesado que esa calma con la que había controlado la situación, no era más que una fachada. Estaba inquieto y… ¿Celoso?
-Menudo gilipollas-Bramó el joven Serizawa, golpeando la mesa de Eriol con furia- ¿Pero que se ha creído ese imbécil?
-¡No, Khay! Aquí el único imbécil eres tú-Contestó Tomoyo acercándose a él, amenazante- Eriol tiene razón. ¡Te comportas como un crío! –Exclamó, ignorando la sorpresa del joven- Esto es mío, esto es tuyo, ahora me enfado y ahora te pego. ¡Te recuerdo que tienes diecisiete años!
La respiración de la joven Daidôji era irregular y sus mejillas, revelando la agitación de su cuerpo, estaban sonrojadas.
Khay la miraba con los ojos muy abiertos, sorprendido e impresionado. Sorprendido por las palabras de Tomoyo e impresionado porque fuese una chica las que se las dijese. Normalmente a las chicas con las que se codeaba siempre les parecía bien todo lo que él hacía y como se comportaba. Le reían las gracias y suspiraban cada vez que las miraba con sus ojos verdes. Pero Tomoyo era distinta. Decía las cosas como las pensaba, aunque siempre intentando no herir los sentimientos de nadie. Reservada con los suyos propios, defendía hasta donde fuera necesario a las personas a las que quería. Y fue precisamente por eso que la furia volvió a dominarle. Ella le estaba defendiendo. Se estaba poniendo de su parte.
-¡¿Por qué le defiendes?!-Preguntó, mirándola con cierta desesperación- ¡Está saliendo con tu mejor amiga y aun así no te quita los ojos de encima! ¡Eso tampoco es ser un hombre!
-No sabes de lo que estás hablando-Murmuró Tomoyo, bajando la mirada.
-¡Es posible, pero sé lo que veo!- Contestó Khay, alterado-. ¡Sale con Sakura pero no deja de meterse entre tú y yo! ¡¿Qué le ves a un tío que en cuanto la novia le da la espalda está ligando con otra?! -Encaró, agarrándola por los brazos- ¡¿Por qué sale con Sakura entonces?! ¡¿Eh?! ¡Un tío así no vale la pena!
-¡Cállate!-Exclamó la joven Daidôji, mirando al chico con sus ojos cristalinos-. Cállate por favor. Eriol no tiene la culpa-Un par de lágrimas rebeldes escaparon de sus ojos-. Soy yo.
El joven Serizawa la fue soltando lentamente, deslizando sus manos por los delicados brazos de ella. Tomoyo lloraba y Khay tuvo la sensación que hacía mucho tiempo que se estaba conteniendo.
-Aquí la única que no vale la pena soy yo-Murmuró-. Si Eriol sale con Sakura fue porque yo se lo pedí, sólo por eso.
Khay la miró sorprendido por tal revelación. ¿Qué había pasado en su ausencia? Fuese lo que fuese, él debía saberlo, y no se iría de allí sin que Tomoyo se lo contase.
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Después de hablar con Tomoyo sentía como si ese nudo que tenía en el estómago se hubiese aflojado considerablemente. En ese instante, de camino a casa, se recriminó por haberse estado comportando como una tonta esos últimos días. Que Eriol aún no la hubiese besado no significaba que no la quisiese.
"Quizás Tomoyo tenga razón y no ha querido presionarme" Pensó.
Pero aunque intentaba convencerse de ello, no podía evitar tener esa sensación de que se estaba engañando a sí misma.
"Y luego está Li" Se recordó, soltando un bufido. Algo que había preferido no comentarle a Tomoyo.
Delante de ella y derrochando seguridad en cada paso, cualquiera que les hubiese visto no habría pensado que su lugar de destino era el mismo. Estaban tan distanciados el uno del otro que ni si quiera parecía que se conociesen. Y es que, aunque había intentado ignorarlo, había sido imposible no darse cuenta de que Shaoran la estaba evitando. Algo que, inexplicablemente y para frustración suya, sólo había conseguido que se pusiese de peor humor.
Desde hacía una semana el joven Li estaba raro. No se metía con ella, abandonaba la habitación minutos después de que ella entrara, o no salía de su habitación al menos que fuera para algo imprescindible. Eso, entre otras cosas- Como por ejemplo, ir un metro por delante de ella de casa al instituto y viceversa- había sido suficiente para confirmar que al chico le pasaba algo. Algo con ella exactamente. Y el hecho de estar preocupada por ello, sólo hacía que se sintiese idiota. ¿Por qué tenía que importarle tanto que Li estuviese o no enfadado? Después de todo no era más que un arrogante-maleducado que…
-¡Cuidado!
El sonido de un claxon y un fuerte tiró de su brazo izquierdo la sacó de sus pensamientos, en el preciso instante en el que un coche paso frente a ella cuando se disponía a cruzar la calzada.
Sakura parpadeó varias veces intentando recuperarse de la sorpresa, hasta que sintió como la fuerte mano que la había arrastrado de nuevo hasta la acera dejaba de ejercer presión.
-¡¿Pero tú estás tonta?! –Le recriminó el joven Li alterado, captando la atención de los transeúntes de la calle-. ¡Casi te atropellan idiota! ¡¿En qué demonios estabas pensando?!
Los alaridos del chino y su mirada penetrante, la hicieron confirmar que efectivamente había sido él quien había evitado que la atropellasen.
Sakura miró hacia los lados aun desconcertada, sin dejar de mover los brazos de forma evasiva y abriendo la boca una y otra vez sin llegar a decir nada. Pero en cuanto volvió a ser dueña de sí misma y se percató de la situación, un intenso calor de apoderó de su rostro quien se debatía entre sonrojarse por la vergüenza o la ira.
Mientras tanto el joven Li, quien no parecía haberse dado cuenta de la gente que se había detenido para presenciar el espectáculo, seguía gritándole casi más alterado incluso que al principio.
-¡Si es que lo tuyo no es normal!-Determinó Shaoran, pasándose una mano por el cabello- ¡¿Cómo puedes ser tan despistada?!
-Li, gracias por haberme salvado-Masculló Sakura, agarrándole del brazo para obligarle a agacharse un poco- ¡¿Pero te importaría dejar de gritar?! Nos está mirando todo el mundo.
El aludido alzó la mirada y observó, no sin cierta sorpresa, que la joven Kinomoto tenía razón. Agrupados en pequeños grupos de dos y tres personas, les observaban y señalaban con pequeñas sonrisas en el rostro.
Consciente por primera vez de la situación e intentando ignorar la vergüenza que se apoderó de él en ese instante, cogió de la mano a Sakura y se alejaron de allí lo más rápido posible. Odiaba ser el centro de atención, y por culpa de la despistada de Kinomoto había pasado una de las mayores vergüenzas de su vida.
-Pero mira que eres tonta-Murmuró, más para él que para Sakura.
Pero en vez de sentirse ofendida o molesta por el comentario, la chica no pudo evitar sonreír. No sabía por qué le daba tanta importancia, pero le alegraba que el chico volviera a tratarla como siempre. Ya fuera con insultos o halagos sarcásticos, al menos sabía que para Shaoran Li, Sakura Kinomoto ya no le era tan indiferente como en esos últimos días.
oOoOoOo
Fingió seguir jugando con la consola mientras observaba a Sakura por el rabillo del ojo, sentado en el pequeño salón que formaba parte de la cocina. Era cuestión de discreción. Debía esperar un par de minutos más y podría abandonar la habitación sin que nadie sospechase el auténtico motivo por el que repentinamente quería salir de allí cuanto antes.
Desde siempre había confiado en su autocontrol. La frialdad y la calma en los peores momentos le habían llevado a ello, y sólo en contadas ocasiones le había fallado. Y daba la casualidad que una de esas veces era aquella.
Adelantó al cocho amarillo y se colocó en primera posición, permitiéndose unos segundos para mirar otra vez a Sakura, quien en esos instantes preparaba las verduras para hacer la ensalada. Había sido un iluso al creer que su autocontrol le serviría en esa ocasión.
No sabía que le pasaba con ella. Era una sensación tan extraña que le confundía. Siempre le habían tachado de solitario y reservado, y lo cierto es que nuca se había considerado una persona demasiado sociable. Es más, odiaba estar rodeado de mucha gente. Se sentía amenazado y no podía evitar ponerse a la defensiva.
"Sobre todo desde aquello"Pensó, recordando un periodo de su vida que aún no conseguía dejar atrás.
Pero con Sakura todo era diferente. Cuando estaba con ella se sentía relajado, e inconscientemente bajaba la guardia. Quizás por eso, ese autocontrol del que tanto presumía le había fallado.
A veces se reprendía a si mismo cuando se daba cuenta que se había quedado mirándola o cuando le rozaba la mano fingiendo que lo hacía sin querer pero con el único motivo de sentir su suave piel una vez más.
"Idiota" Se reprochó, enfadado "Deja de pensar en esas gilipolleces"
Era entonces, cuando se daba cuenta de lo que estaba haciendo, que le decía alguna grosería o, simplemente, abandonaba la habitación.
Fue al darse cuenta que su autocontrol no le ayudaría esa vez, cuando decidió que lo mejor sería evitarla. Algo difícil, pero no imposible. No le hablaría, no la miraría, no pensaría en ella…
Ante tal posibilidad, su propio subconsciente estalló en sonoras carcajadas. ¿No pensar en ella? Incluso a él le parecía ridículo. Sobre todo, porque desde que se lo había propuesto no había dejado de hacer otra cosa.
¿Qué le pasaba? ¿Cuándo había empezado a sentirse así? No lo sabía, y lo cierto es que no estaba seguro de cómo se sentía realmente. Conocía esa sensación porque ya la había vivido una vez, pero se negada a creer que fuera lo mismo. No en tan poco tiempo, no después de eso… Estaba confundido, sí que lo estaba.
Se pasó una mano por la frente y cerró los ojos durante unos instantes. Su pecho subía y bajaba de forma tan tranquila y rítmica que le parecía irreal que tan sólo hacía unas horas el corazón hubiese estado a punto de salírsele del pecho. Recordaba el miedo que había sentido al ver ese coche acercarse a Sakura a toda velocidad, y eso le asustó más que el propio hecho en si. Quizás, porque durante las milésimas de segundo en las que había tardado en apartar a Sakura del medio, se había vuelto a ver a él mismo con apenas quince años, rodeado de luces rojas, amarillas y azueles en un tormentoso día de lluvia.
Se le hizo un nudo en la garganta y una fuerte opresión dominó su pecho durante unos minutos. ¿Es qué nunca lograría superarlo? Una sarcástica pero triste sonrisa se formó en su rostro. No, nunca lo haría. No al menos mientras el peso de la culpa recayese sobre sus hombros desde que se levantaba por las mañana hasta que se acostaba por la noche.
"Además…"Recordó, con un extraño brillo en la mirada "ÉL nunca me dejaría hacerlo"
Sin embargo, no sabía si quería después de todo. El recuerdo y los remordimientos eran su castigo. Debía aceptarlo, y lo aceptaba.
Miró una vez más a Sakura y suspiró. Por eso debía sacarse a esa aniñada chica de la cabeza. Debía dejar de pensar en ella, dejar de preocuparse por su bienestar. Para eso estaba Hiiragizawa. Él sólo era un invitado en esa casa. Un invitado y nada más.
"A partir de ahora nada de estupideces" Determinó, con una mirada desafiante "Hay que acabar con la enfermedad de raíz"
-Desde ahora cada uno por su lado-Murmuró, guardando la partida- No me importa lo que haga o le pase. Por mí, como si se tira por un puente.
Pero una repentina exclamación de dolor le sacó de sus reflexiones. Con los ojos cristalinos y muy adolorida, la joven Kinomoto dejó caer al suelo el cuchillo con el que estaba cortando la ensalada.
-¡¿Estás bien?!-Preguntó el chico preocupado, obligándola a poner el dedo que sangraba bajo el agua-¿Te duele mucho?
-No, no te preocupes-Contestó, dedicándole una ligera sonrisa.
El joven Li la miró fijamente y durante varios segundos mantuvo el contacto visual, hasta que se obligó a apartar la mirada, sonrojado.
"Mierda" Se reprendió, enfadado" ¡Que se suponía que me daba igual que se tirase por un puente!"
Pero no que se cortase con un cuchillo de más de cinco centímetros de hoja, al parecer. Y es que, impulsivamente, nada más oír gritar a Sakura, había saltado por encima del sofá y había corrido hacía ella. Sí, ese era el autocontrol del que tanto presumía.
-Vaya, menudo salto has pegado-Comentó Sakura, impresionada- Tienes mucha agilidad. ¿Por qué no te has apuntado a ninguna actividad deportiva?
-Porque no me apetece-Contestó, con cierta aspereza- Y si he saltado sólo ha sido porque me has asustado. Eres tan gritona…
-¡Yo no soy gritona! –Exclamó Sakura ofendida, golpeándole en el brazo con la mano herida- ¡Auch!
-Pero mira que eres tonta…-Murmuró, negando con la cabeza- Será mejor que vayas a curarte eso antes de que te desangres. No es que a mí me importe mucho pero…
El joven Li se encogió de hombros y Sakura frunció el entrecejo. ¿Era ella quien había estado deseando que volviese el grosero e impertinente Shaoran Li? Quizás hubiese sido mejor que la siguiese ignorando.
-Ya lo he captado- Contestó la joven Kinomoto, alzando el mentón de forma orgullosa-No te importo lo más mínimo. Pues vale.
Sakura se dirigió hacia la puerta ante la divertida mirada del chico. Pero antes de cruzar el umbral, la castaña se giró.
-Y para que lo sepas, tú a mí tampoco- Añadió de forma altanera- Por mí, como si te tiras por un puente.
Y después de tal declaración abandonó la habitación dejando al chico con una sonrisa en los labios.
-¿Tirarme por un puente?-Repitió, divertido- Qué casualidad.
Y es que si la chica hubiese dicho esas palabras con el mismo sentido que las había dicho él minutos antes, posiblemente hubiesen significado otra cosa. Porque Sakura se equivocaba. Ella si que le importaba, no demasiado pero al menos un poquito. Y quizás por eso en esos instantes sentía una pequeña punzada de dolor en el pecho. Porque las palabras de la joven Kinomoto sólo tenían un sentido y era el literal. Él no le importaba. Podían llevarse medianamente bien y tenerle cierta simpatía, pero nada más. Para Sakura él no era más que ese invitado que su padre le había impuesto tres meses atrás. 'Sólo y únicamente eso' Se recordó.
El joven Li recogió el cuchillo y lo dejó en el fregadero antes de apoyarse en el encimera, pensativo. Si, debía admitir que ella le importaba. ¿Pero en qué sentido? ¿Y por qué le dolía tanto que el único chico que le importase a Sakura fuese Eriol Hiiragizawa y no él?
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Extendió el brazo y cogió la toalla con la que pensaba secarse el cuerpo. El cuarto de baño estaba caldeado y olía a las hierbas aromáticas que había puesto minutos antes de meterse en la bañera.
Rodeó su cuerpo húmedo con la toalla y se secó el cabello con otra un poco más pequeña. Había necesitado un baño como ese desde hacía días, pero no había sido hasta esa tarde que había tomado la determinación de abrir el grifo y dejar correr el agua.
Había estado cerca de una hora, el tiempo que necesitaba para relajarse y reflexionar sobre lo que debía hacer a partir de ahora.
La conversación con Sakura esa mañana la había confundido aún más. Ya no sabía que debía hacer. Pensaba que si Eriol salía con la joven Kinomoto se acabarían todos sus problemas. Creía que eso sería suficiente para que Sakura estuviese feliz, pero se equivocaba. Esa mañana, cuando la castaña le había abierto su corazón entre lágrimas, se había dado cuenta que eso no era suficiente.
Se había equivocado. Sakura no quería que el joven Hiiragizawa saliese con ella, sino que correspondiese a sus sentimientos. Y eso era algo en lo que ella ya no podía intervenir. No podía pedirle a Eriol que la quisiese, era imposible además de injusto, y ya había sido demasiado egoísta con el chico.
-Eriol…
Limpió con la mano el vaho que había impregnado el espejo del cuarto de baño y se miró en él, abatida. Había cometido tantos errores en tan poco tiempo que ya no sabía qué hacer para repáralos. Quería estar con Eriol, pero tan poco quería perder a Sakura.
Los ojos verdes y enrojecidos de su amiga se formaron en su mente durante unos instantes, antes de mostrar otros azules que ella conocía tan bien.
No sólo había hecho daño a Sakura, también a Eriol y a ella misma. Había intentado hacer lo mejor para todos y sólo les había perjudicado. Pero especialmente a Eriol. Ahora se daba cuenta. Le había arrastrado con ella olvidándose de sus sentimientos. Él le había dicho muchas veces que se equivocaba, que no estaban haciendo lo correcto, pero no había querido escucharle. No había querido escuchar que si la seguía era únicamente porque la quería, sólo por eso. Y ella no había tenido otra forma de corresponderle su amor que involucrándole en ese lío. Y ahora se arrepentía, nadie sabía cuánto.
-Si pudiera ir atrás en el tiempo no actuaría de esta forma-Murmuró, poniéndose el camisón de dormir- Si pudiese ir atrás en el tiempo…
Posiblemente si pudiese ir atrás en el tiempo le habría confesado sus sentimientos a Sakura. Le habría pedido que entendiese por favor que Eriol y ella se querían, pero que tampoco quería perder a su mejor amiga por eso. Lo más probable es que Sakura la hubiese entendido, pero en su momento estaba tan confundida que no se había atrevido a decirle nada. Después de todo Sakura había sido la primera en confesarle que se sentía atraída por Eriol.
"Pero yo ya le quería desde hacía tiempo" Recordó, con una triste sonrisa en el rostro "Quizás, si le hubiese dicho a ella lo que sentía por Eriol nada más darme cuenta, no habría pasado esto"
Pero era tan reservada con sus sentimientos que no había sido capaz tampoco de eso. Y ahora las cosas se habían complicado. No, ella las había complicado. Pero tenía que hacer algo. Este asunto se le había ido de las manos y debía tomar medidas cuanto antes.
-Mañana hablaré con Eriol.-Sentenció con determinación- Y después con Sakura
Debía arreglar las cosas. Tan sólo esperaba que no fuese demasiado tarde.
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Vio como Tsujiai le sonreía mientras se inclinaba un poco más hacia él. La verdad es que no sabía a qué había venido, o sí lo sabía y precisamente por eso estaba tan molesta.
Ella se había acercado a la mesa de Tomoyo durante el cambio de clase y no pudo evitar sorprenderse al ver entrar en su aula a la presidenta del grupo de estudiantes. Pero sobre todo cundo al hacerlo se había dirigido directamente a la mesa de Shaoran Li. Claro que ella no era la única sorprendida. El resto de sus compañeros se habían reunido en pequeños grupos y les observaban entre sonrisas maliciosas y murmullos mal disimulados.
-Pensaba que Li la había rechazado- Admitió Chiharu al acercarse a ellas-Pero según he oído no es la primera vez que les ven hablando juntos.
-¿De verdad?-Preguntó la castaña, intentando disimular su interés.
-Eso parece-Contestó la chica, mirando a la pareja con curiosidad-. Claro que ahora que lo pienso la rechazó porque tenía novia ¿Habrá roto con ella?
La joven Kinomoto miró a Chiharu con cierta sorpresa. Con todo lo ocurrido en el callejón semanas atrás y su confesión a Eriol, se le había olvidado ese detalle. ¿Tendría novia? Cuando se lo había preguntado al chino, no se lo había aclarado. Y si no la tenía, ¿Qué hacía sonriéndole a esa chica?
No supo porque, pero la misma molestia que había sentido el día que se lo habían dicho por primera vez, volvió a dominarla. Tuviese novia o no, la sola idea de que fuese cierto o el simple hecho de que le gustase Tsujiai la irritaba. No sabía porque se sentía así, pero no podía evitarlo.
-Sakura, ¿Estás bien?-Preguntó Tomoyo, extrañada.
-¿Eh? Sí, claro-Contestó, un poco sonrojada-. ¿Por qué no iba a estarlo?
La castaña le sonrió pero Tomoyo no pareció quedarse satisfecha. Y es que el hecho de que estuviese fulminando con la mirada a Shaoran y a su acompañante podía resultar preocupante. Especialmente en alguien que solía tener tan buen carácter como ella.
-Sakura, tú podrías preguntárselo-Pidió la joven Mihara de forma casual- Sois amigos ¿No?
-Conocidos- Aclaró, chasqueando la lengua- Además, a mí no me importa lo que haga con sus ligues. ¡Por mí como si quiere tener veinte novias aquí y otras veinte en China! ¡No me importa!
Lo había dicho con tanto ímpetu y en voz tan alta que muchos de sus compañeros se habían girado para mirarla, incluido Shaoran. El chico, que al igual que el resto había relacionado China con el único alumno que había en la clase que era de allí, frunció el entrecejo y sonrió cuando Tsujiai volvió a captar su atención.
-De todas formas ya lo hice en su momento-Admitió, intentando no encontrarse con las miradas de sus amigas- Y no quiso decirme nada.
-Si es que en el fondo a vosotras también os carcome la curiosidad- Bromeó Chiharu con una sonrisa divertida en los labios.
-En absoluto- Negó la castaña con terquedad- Y ahora me voy a ver a mi novio, antes de que digas otra tontería.
La joven Kinomoto le sacó la lengua antes de alejarse, dejando a sus dos amigas entre carcajadas. Pero nada más girarse la sonrisa de Sakura desapareció. Y es que no eran tonterías, al igual que tampoco era simple curiosidad lo que había en ella. No entendía por que, pero le molestaba de sobremanera que Li estuviese tan "amigable" con otra chica que no fuera ella. Especialmente porque Shaoran solía rehuir a todas las chicas que se le acercaban con intenciones poco decorosas.
"Y está claro que Tsujiai no le está pidiendo los apuntes" Pensó, sarcástica.
¿Pero por qué le molestaba tanto? Es más, ¿Por qué sentía que estaba engañando a Eriol comportándose de esa forma?
-Sakura-Saludó Eriol, dedicándole una sonrisa-Por fin alguien inteligente entre tanto idiota.
Sus amigos protestaron y él y Sakura sonrieron. No sabía ni como había llegado hasta allí. Estaba tan sumergida en sus pensamientos que no fue consciente de ello hasta que el joven Hiiragizawa le habló.
Sin embargo, pese a que contestaba con asentimientos de cabeza y sonrisas, era evidente que estaba más pendiente de Shaoran y Tsujiai que de la propia conversación. No podía evitar mirar de vez en cuando en la dirección en la que se encontraba el chino y la chica, y fue en una de esas fugaces miradas que se encontró con los ojos marrones del joven Li.
Tensa y sonrojada, apartó la mirada y río como hacia los demás de un comentario hecho por Yamazaki y del que ella ni si quiera se había enterado. Su corazón latía a toda velocidad y sintió que, definitivamente, algo no iba bien. Porque no era normal sentir con una simple mirada esa extraña sensación que todavía Eriol no le había hecho sentir.
"¿Por qué? ¿Por qué me siento así?"
oOoOoOo
Una ligera sonrisa se formó en sus labios cuando Sakura le dio la espalda intentando disimular lo evidente. Sus ojos verdes centellearon cuando se cruzó con su mirada, y un ligero rubor cubrió sus mejillas al ser descubierta observándole. Se había puesto nerviosa, y no se molestó en disimular que le hacía gracia eso. Al igual que tampoco quería disimular que le gustaba verla en esa situación. No entendía porque reaccionaba así, pero fuese cual fuese el motivo valía la pena con tal de verla sonrojada. Y es que así estaba incluso más guapa de lo normal.
"¿Guapa?" Cuestionó sorprendido por haber pensado tal cosa" Sí, bueno, es cierto"
¿Para qué negar lo evidente? Después de una noche entera dándole vueltas en la cama, había conseguido asumir que había algo en ella que captaba su interés. Sakura no era como las otras chicas, era distinta y eso le gustaba. Claro que decir que le gustaban ciertas cosas de la castaña no quería decir que le gustase la joven Kinomoto en sí. Además, él ya había tenido suficientes problemas con las chicas para toda una eternidad. No quería salir con nadie de ese sexo, y nada le haría cambiar de opinión. Ni si quiera Sakura Kinomoto.
-¿Shao? ¿Shao? ¿Me estás escuchando?-Preguntó Tsujiai, un poco molesta por la poca atención que parecía prestarle su acompañante- ¿Seguro que tienes algo que hacer ese día?
-Segurísimo-Mintió, dejando de mirar a cierta castaña para centra su atención en la chica que había frente a él.
Francamente Hinako Tsujiai era toda belleza y curvas. Alta y esbelta, tenía el cabello rizado y oscuro, además de unos ojos azules tan intensos que parecían hechizarte nada más cruzarte con ellos. Nombrada Presidenta de los Estudiantes por tercer año consecutivo, era la envidia de muchas de sus compañeras y el deseo frustrado de gran parte del sector masculino. Estaba acostumbrada a ser el centro de atención y quizás por eso le había sorprendido tanto que el joven Li la ignorase de esa manera.
"Lo mismo que el día en el que le conocí" Recordó la chica, frunciendo el entrecejo.
Claro que la sorpresa fue mayor cuando después de declarársele la rechazó. Jamás la habían rechazado, al menos que ella recordarse, y lo cierto es que, en vez de enfurecerla, le había hecho ilusión. Por fin un chico que no babeaba por ella. Lo sentía por la novia pero estaba claro que ese chico debía ser suyo costase lo que costase. No por nada estaba allí, perdiendo el tiempo, sólo para lograr convencerle de que la acompañase al nuevo parque de atracciones de la zona.
-¿Y no podrías aplazar ese asunto para otro día?-Insistió, mirándole con una sonrisa inocente- Es la inauguración y todo está a mitad de precio.
-No, de verdad que te lo agradezco- Suspiró, intentando no sonar demasiado grosero- Pero no puedo aplazarlo, lo siento.
El joven Li se pasó una mano por el cabello y echó otra rápida mirada hacia Sakura. ¿Por qué las chicas tenían que ser tan pesadas? ¿Es que no se había dado cuenta que estaba intentando darle esquinazo? Como siguiese insistiendo le soltaría alguno de esos comentarios ácidos de su propia cosecha y así seguro que le dejaría en paz de una vez por todas.
"Claro que eso supondría una muerte casi instantánea" Razonó.
Y es que la mayoría de sus compañeros parecían idiotas cuando se trataba de Hinako Tsujiai. Incuso el propio Eriol se había quedado prendado un tiempo atrás de la belleza de la Presidenta. Y si, no iba a negar que la chica no estaba nada mal, pero tampoco era para tanto. Por lo que a él respectaba, no le interesaba en absoluto. Era demasiado perfecta y sosegada. Siempre solía mantener la compostura y nada en ella parecía ser improvisado o espontáneo. No como Sakura que era la espontaneidad en persona.
El joven Li se recriminó a sí mismo al darse cuenta que de nuevo había dejado que Sakura se colase en sus pensamientos. Últimamente todo lo que hacía o pensaba parecía estar relacionado con ella y comenzaba a irritarle. Ya no bastaba con que Sakura no le dejase tranquilo ni en el instituto, ni en la casa sino que encima ahora aprovechaba que estaba con la guardia baja para colarse en sus pensamientos. Y eso ya no era jugar limpio.
-Está bien- Se resignó Hinako, acercando su rostro al de él hasta quedar a escasos centímetros el uno del otro-, pero la próxima vez no te libras.
Y tras darle un pequeño beso en la mejilla, le guiñó un ojo y abandonó la habitación ante la atenta mirada del resto. Especialmente la de cierta castaña, que había observado todo a unos metros de ellos y no parecía en absoluto satisfecha con lo ocurrido.
El joven Li, indiferente ante lo ocurrido, ladeó la cabeza y la miró. De nuevo volvió a encontrarse con la única cosa que parecía alterarle. Unos ojos verdes que le observaban con un extraño brillo en la mirada que él no supo interpretar.
Con el ceño fruncido mantuvo el contacto visual hasta que algunos de sus compañeros se interpusieron al rodear su pupitre y el de la propia Sakura. Eriol, Yamazaki y algunos más le palmearon la espalda felicitándole por su nuevo ligue-después de todo era el único chico que había conseguido captar el interés de Tsujiai- pero Shaoran no les prestó atención. Pera él gustarle a Hinako no era un reto. Para Shaoran Li, el único reto era comprender que le pasaba con la chica que dormía en la habitación de en frente.
oOoOoOo
Con la barbilla apoyada sobre la mano, siguió al profesor con la mirada intentando no dormirse. Las clases de inglés le resultaban realmente aburridas. No sabía si era por su dominio con el idioma o porque la voz de la profesora era bastante monótona, pero como tardase un poco más en sonar la sirena se quedaría dormido.
Un pequeño papel calló sobre su mesa, sacándole de sus pensamientos. Lo cogió con curiosidad y recorrió la clase con discreción en busca del culpable. Unos bonitos ojos amatista se encontraron con los suyos, pero Tomoyo no tardó en romper el contacto visual.
El joven Hiiragizawa volvió a enderezarse sobre la silla y desenvolvió el papel con cuidado de que tanto su profesora como su compañero de mesa no se percatase de ello.
Nos vemos en la biblioteca durante el descanso.
Es urgente.
Eriol frunció el ceño desconcertado y buscó de nuevo la mirada de la joven antes de asentir. Es urgente. ¿Qué habría pasado?
Diez minutos después se encontraba de camino a la enorme biblioteca del instituto. Era un pequeño edificio viejo cura fachada estaba recubierta de espesa hiedra. Era un lugar cálido en invierno y fresco en verano, pero quizás por el simple hecho de lo que representaba, muy poca gente iba allí. Sobre todo si era durante un descanso.
Abrió la puerta de madera produciendo un molesto chirrido, y nada más poner un solo pie en el suelo pavimentado se encontró rodeado de altas estanterías llenas de libros.
Saludo a la bibliotecaria con la cabeza y siguió caminando entre las estanterías. Aunque en la nota no había especificado nada él sabía dónde tenía que ir. Después de todo, antes de comenzar a salir con Sakura, no era la primera vez que quedaban en ese solitario lugar.
-¿Llevas esperando mucho tiempo?-Preguntó Eriol como saludo. La joven Daidôji negó con la cabeza- ¿Y Sakura?
-Se ha quedado hablando con las animadoras-Explicó, alzando la mirada por primera vez- Tenían que acordar la hora a la que se reunirían esta tarde para el entrenamiento.
El joven Hiiragizawa asintió y Tomoyo volvió a apartar la mirada. Le había citado ella, pero ahora no se atrevía a decirle nada. Estaba avergonzada y temía encontrar su rechazo.
Eriol se apoyó en la estantería y recorrió con la mirada los libros que había en la de en frente. No sabía lo que la chica quería decirle pero no iba a presionarla. Fuera lo que fuera debía ser importante. Tomoyo rara vez se ponía nerviosa.
-Khay lo sabe- Dijo repentinamente, buscando la mirada del chico-. Sabe lo de Sakura.
El joven Hiiragizawa giró la cabeza con brusquedad y la miró. Parecía sorprendido, pero a la vez severo y furioso.
-¿Qué?
-Se lo dije ayer, lo siento- Se disculpó, con los ojos cristalinos-. Sé que no debería haberlo hecho pero…
-¿Estás saliendo con él?-La interrumpió con sequedad-. ¿Te gusta Serizawa?
-¿Cómo?-Contestó, sorprendiéndose esta vez ella-. ¡No, claro que no! ¿Cómo puedes pensar tal cosa?
Hiiragizawa se echó a reír sin humor y Tomoyo le miró, herida. Por mucho que estuviesen al final de la biblioteca si seguían hablando tan alto les echarían.
-¿Cómo puedo?-Repitió, sarcástico-. ¡Os pasáis todo el día juntos! Siempre te está abrazando y haciendo tonterías ¡Y tú no pareces quejarte!
-Eso no es cierto- Contestó, un poco dolida por sus palabras-. Es verdad que Khay puede ser demasiado cariñoso pero eso no quiere decir que yo no fuera a pararle si intentase sobrepasarse. ¡Pero eso es algo que Khay no haría jamás!
-¿Y qué me dices de cómo os encontré ayer en clase?-Preguntó, alterado- ¡¿Eso no es sobrepasarse?! ¿O acaso tú querías?
-¡Basta ya!-Exigió, seria-. Tenía algo muy importante que decirte, pero ya te estás pasando. Será mejor que hablemos cuando vuelvas a recuperar el sentido común.
La joven Daidôji se dio la vuelta con la intención de marcharse, pero Eriol la agarró de la muñeca, reteniéndola. Sin saber muy bien cómo, en unos segundos se vio rodeada por los fuertes brazos de Eriol que la acogió en un desesperado abrazo.
-Perdóname-Se disculpó en un murmullo apenas audible-, pero me pone enfermo verte cerca de ese tipo. Intento no demostrarlo, pero no puedo evitarlo.
-Eriol…
-La sola idea de pensar que puedes irte con otro me llena de celos- Confesó, separándose un poco de ella para observarla-. Te quiero, te quiero demasiado para soportarlo.
La mirada azulada de él se encontró con la amatista de ella, que brillaba centellante. Sus rostros estaban tan cerca que sus cálidas respiraciones se fusionaban.
Sin romper el contacto visual el joven Hiiragizawa le colocó un mechón de su largo cabello tras la oreja mientras que la otra mano la situaba en su nuca.
-Sé que suena egoísta…-Sonrió-… pero sólo te quiero para mí.
Dejándose llevar por el momento, cerraron los ojos y lentamente fueron acortando la distancia que les separaba. Sus labios se encontraron y se fundieron en un beso que no tardó en cargarse de pasión y anhelo. Tomoyo le rodeó el cuello con los brazos mientras él volvía a estrecharla, pero esta vez por la cintura.
¿Cuándo había sido la última vez que se habían besado? Había pasado tanto tiempo que ninguno de los dos lo recordaba. Pero lo habían necesitado tanto… Ese beso demostraba mejor que nada como se sentía. Había tantos sentimientos en el que podía resultar hasta contradictorio, pero en esos instantes nada importaba. Ni Sakura, ni Khay… sólo ellos.
-¿Qué estáis haciendo?
La voz fría y furiosa de Shaoran les sacó de sus pensamientos. Los dos jóvenes se separaron y lo primero que se encontraron al hacerlo fueron unos ojos marrones que les observaban con ira, determinación y rencor.
Lo que tenía que ocurrir había pasado. Les habían descubierto. Y por la mirada del joven Li ambos supieron que nada de lo que dijeran serviría. Ya no había marcha atrás y era cuestión de tiempo de que Sakura también lo supiese.
Continuará…
Hola a todos! ¿Cómo estáis? Espero que muy bien Antes que nada quería daros las gracias a todos por vuestro apoyo con la operación de mi madre, me complace decir que ha salido todo muy bien y que por fin está en casa recuperándose! Vamos, con sólo deciros que ya se está quejando de la "leonera" que es mi cuarto según ella jajajaja. De verdad que muchísimas gracias, no puedo negar que estaba intranquila con la simple idea de oír hablar de un bisturí jejeje. Así que ahora que mi vida parece estabilizarse de nuevo, procuraré publicar con mucha más continuidad que estas últimas veces ¡Os prometo que lo intentaré!
Pero hablando sobre este capítulo… ¿Por donde empezar? ¿Qué me decís de Shaoran y Sakura? Entre uno que es demasiado orgulloso y arrogante para admitir que le gusta la chica y otra que es demasiado despistada para ello, me voy a volver loca. Especialmente con la parición de esta tal Tsujiai, que se une al quinteto jajaja. Porque está claro que se va a meter en medio del chico "autocontrol" y la chica "tengo novio pero no quiero que Li se acerque a ninguna otra chica". Vale, quizás Sakura no lo sepa todavía pero Tsujiai es una rival y con todas las letras jajaja.
Por otra parte encontramos a Eriol/Tomoyo/Khay, un trío un tanto extraño ¿No os parece? Pero francamente, me encanta como se molestan entre ellos los dos chicos y la pobre Tomoyo en medio. ¡Cómo si no tuviese bastantes problemas con el asunto de Sakura como para que encima estén los dos chicos peleándose por ella! Se que Khay no ha salido demasiado en este capítulo, pero ya le veremos en acción más adelante. Por ahora sabemos que a Eriol no le hace ninguna gracia la particular forma que tiene Khay de "pasar lista" y estos celos le han llevado a cometer una imprudencia: Besar a Tomoyo, quien por cierto se había decidido a contarle todo a Sakura ¡Por fin! Pero como yo soy mala, malísima (jejejeje) Shaoran ha tenido que pillarles y no parece que le haya hecho mucha gracia ¿Vosotros que creeis? Es más, ¿Qué creeis que pasará ahora que Shaoran ha pillado a Eriol y a Tomoyo con las manos en la masa? ¡Os lo dejo como deberes! Jejejeje.
En fin, un beso muy grande y de nuevo gracias por todo vuestro apoyo. De verdad que sin vosotros la historia no seguiría adelante por lo que muchas gracias por animarme a escribirla. Hasta pronto!
IMPORTANTE: Normalmente ahora tendrían que venir la contestación a mis dosis de felicidad (léase reviews XD ) pero me ha llegado un review en el que me informaba que las contestaciones a los mismos estaban prohibidas si era dentro del mismo capítulo, así que debía ponerlo en mi Profile. Lo cierto es que yo no lo sabía, pero como son las reglas de la página ¿Qué le vamos hacer? Habrá que cumplirlas . Por eso a partir de ahora encontraréis las contestaciones en mi Profile y las cambiaré por las del siguiente capítulo conforme actualice. De verdad que siento mucho las molestias, pero las reglas son las reglas jejeje. Un beso y hasta pronto
