Una encapuchada se encontraba nuevamente debajo de un árbol leyendo como estaba haciendo hasta que retrocedieron en el tiempo, procuraba mantener su concentración en la lectura e ignorar todas las miradas curiosas que no paraba de sentir, toda concentración se fue cuando sintió que alguien se sentaba a su lado y bufó ante el aroma tan conocido.

-¿Sigues mosqueada?-Preguntó James. Al no recibir respuesta por parte de su novia supo que eso era una respuesta afirmativa. Suspiró y dijo.

-¿Sabes que te quiero, verdad?-Preguntó centrando su atención en el dobladillo de túnica, que de repente se había vuelto la mar de interesante. Lyra suspiró y cerró el libro definitivamente no la dejarían leer.

-Lo sé James, y yo te quiero a ti mucho, pero es que a veces te comportas de una forma muy infantil y eso me enerva.- Dijo un poco exasperada.

-Ya… pero ese es mi carácter y tú lo sabes, cuando aceptaste el ser mi novia sabías perfectamente a lo que te ibas a enfrentar, sé que en ocasiones no soy fácil de manejar y de soportar pero… pero joder Lyra se comportarme y si tengo que ser serio lo soy y los sabes.-Dijo James, se sentía frustrado nunca había siendo bueno en eso de los sentimientos, ¡SI HASTA PARA DEMOSTRAR QUE LE GUSTABA LYRA SE ENRROLLABA CON TODAS LAS CHICAS DE SU AÑO EN HOGWARTS, SOLO POR VER SI ASÍ SE PONÍA CELOSA! Definitivamente no merecía a la Malfoy, pero Lyra estaba lejos de sentir eso al ver al chico tan atormentado solo porque ella estaba un poco enfadada por su falta de interés ante la seriedad del problema en el que todos estaban, y ahora que lo pensaba bien no era su culpa que estuvieran allí, es más él le ponía ese toque optimista y bromista que siempre le daba a las cosas. Así que cuando el chico soltó un suspiro, ella le cogió la cara entre sus manos y teniendo cuidado de que no se les cayera el gorro de la túnica lo besó con el inmenso amor que sentía por el chico, el mismo amor que su madre siempre le contaba que sentía por su padre hasta estar dispuestas de dar la vida por los hombres que amaban.

James se sorprendió ante el repentino beso pero no le desagradó para nada, era todo lo contrario siempre que sentía los labios dulces de su rubia se sentía desfallecer de felicidad cosa, que nunca le pasaba con las otras chicas que hubieron antes que ella.

Por otro lado, se encontraban los Malfoy con Andrómeda y Teddy Lupin, ya que debido a la reciente reconciliación entre las hermanas habían decidido dar un paseo juntos, Ted podía ver desde lo lejos a su mujer e hija con la familia Weasley que no dejaban de jugar con su pequeña Sammy, Draco Malfoy carraspeó para que Lupin dirigiera su atención a él, y como Ted conocía muy bien a su primo no hizo falta que volviera a intentar llamar su atención, giró su rostro para mirarlo con curiosidad, esperando que encontrara las palabras precisas para formar su pregunta.

-Emm… Lupin.-Teddy lo interrumpió.

-Teddy.-Aclaró él.

-Esto… Teddy… amm yo quería preguntarte si entre esos jóvenes estaba… ya sabes, mi hijo.-Preguntó Draco Malfoy con rostro impasible pero por dentro se moría de nervios lo cual se dejaba ver en la duda que reflejaba su voz.

Teddy sonrió ladino y dijo.-No exactamente.-Draco suspiró decepcionado ante la aparente negativa.-Hay más de un hijo tuyo.-Todos los Malfoy ahora lo miraban sorprendidos.

-¿Cómo?- Preguntó un atónito Lucius Malfoy. Narcisa sonreía encantada ¡Muchos bebés que malcriar, el suyo ya era mayor y no le dejaba mimarlo pero si tenía muchos nietos podría mimarlos y malcriarlos a todos, además de que habría mucho ruido en la mansión.

-Sí, el primo Draco y su mujer, rompieron la tradición.-Dijo Ted.

-Pero eso es imposible, nuestra familia solo ha tenido un hijo varón durante milenios.-Dijo prácticamente exasperado Lucius.

-Totalmente posible y tío con todos mis respetos no refunfuñes tanto adoras a todos tus nietos, tanto varones como mujeres.

-¿Mujeres?-Preguntó ahora aún más encantada Narcisa Malfoy casi se sentía levitar ¡TENDRÍA NIETAS! Niñas divinas a las que enseñarles todo sobre moda, maquillajes, peinados... Suspiró extasiada ya se las imaginaba, Andrómeda miraba divertida las reacciones de su hermana y cuñado, y Draco, él, bueno estaba en shock pero feliz, oh sí, sumamente feliz, a pesar de todos los errores que había cometido su familia y en la posición en la que se encontraba actualmente su apellido, se casaría y tendría hijos, así que no pudo evitar preguntar lo que lo tenía verdaderamente atormentado.

-¿Seré feliz?-

-Absolutamente feliz, primo.-Dijo Ted con una sonrisa.

Todos los Malfoy sonrieron y siguieron conversando acerca de temas triviales pues sabían que aún no podían indagar sobre lo que el futuro les deparaba.

En otro lado de Hogwarts se encontraba una castaña leyendo hasta que sintió a su mejor amiga aparecer.

-¿Qué pasa Herms?-Preguntó una preocupada Ginebra Weasley.

Hermione suspiró, y miró a su mejor amiga, cerró el libro y mirando al suelo contestó.

-Que no pasa. Mis padres no me recuerdan, viven su vida lejos de mí y son felices sin recordarme, y no porque no quieran sino porque yo no puedo revertir el hechizo, Ginny, y lo peor es que ya nada es igual, la guerra se lo llevó todo.-Dijo la castaña derrotada.

-No digas eso Hermy, tu sabes que no es verdad, mira piensa que tienes a mi familia, a mí, a Luna, a Harry y Ron, y también piensa en esos chicos que han venido del futuro tal vez alguno puede ser tu hijo o hija.-Dijo la pelirroja intentando darle ánimos a su amiga.

-Eso si tengo hijos…-Dijo una deprimida castaña.-Ginny te agradezco que lo intentes, pero me gustaría estar sola unos minutos antes de volver al Gran Comedor.-Ginny asintió solemnemente y se fue por donde había venido.

Así transcurrieron 15 minutos más y ya todo el mundo iba camino del Gran Comedor, cuando las puertas se abrieron dejaron ver a una nueva visita que había sido llamada de urgencia, era una muchacha de unos 21 años, con el pelo entre rubio y morado lo cual dejaba ver que también era metamorfomaga. La chica en cuestión miraba todo extrañada y no era para menos era un sitio nuevo para ella. Y todos la miraban a ella curiosos y maravillados pues era muy hermosa. Minerva Mcgonagall se adelantó entre la gente y con una sonrisa amable se presentó.

-Buenos días mi nombre es Minerva Mcgonagall y soy la directora de éste centro usted supongo que será ¿Dorothea Smith?-Preguntó Minerva cordialmente.

-Sí, así es. Pero quisiera saber el por qué se me ha llamado.-

-Bueno verá eso es porque… unos jóvenes han aparecido aquí debido a un incidente con un giratiempo y para ahorrarle detalles su hija está aquí.

-¿Mi hija? ¿Cómo? Se refiere a ¿del futuro?-Dijo Dorothea sumamente impresionada. Mcgonagall asintió y acompañó a Dorothea a la mesa que compartiría con los demás familiares que habían sido llamados.

Minerva nuevamente subió a la tarima.

-Bueno jóvenes después de éste necesario receso creo que podemos seguir con la siguiente presentación después daremos paso al banquete de la hora de la comida. Cuando quieran jóvenes puede subir el siguiente.

Otro encapuchado subió, al quitarse la túnica dejó ver a una pelirroja menuda y sumamente bonita, todos sabían a qué familia pertenecía pero nadie dijo nada al respecto.

-Bueno pues yo soy Femi que significa Amor en el egipcio muggle antiguo, Weasley Smith, soy hija de Charlie Weasley y Dorothea Smith.-Charlie no podía salir de su asombro y mirar de su futura hija a su futura mujer ambas eran sumamente hermosas. Dorothea por su parte estaba muy sorprendida y no quitaba ojo de su hija, mas no tenía ni idea de quien era ese tal Charlie Weasley así que preguntó.

-¿Quién?- Un pelirrojo levantó la mano y ella quedó maravillada ante lo guapo que era. Y no pudo evitar sonrojarse.

-Amm… bueno tengo 17 años, estoy en mi último año de Hogwarts y pertenezco a la casa de los leones.-La casa y familia aplaudió encantada.-Mi asignatura preferida es Cuidado de Criaturas Mágicas, fui prefecta y soy premio anual.- Sus padres y familia sonrieron encantados.- Cuando salga de Hogwarts iré a una de las universidades mágicas más especializadas en dragones para estudiar Dragonología.- Charlie se quedó sorprendido y feliz de saber que su hija compartiría su pasión por los dragones.- Mis Padrinos son Bill Weasley y emm Themis una amiga de mamá.-Snape se tensó al escuchar aquel nombre y Dorothea puso cara de extrañeza, ella no conocía a nadie con ese nombre.-Es una amiga del futuro la conocerás en unos dos años más.- Dijo Femi rápidamente para no tener que dar más explicaciones de las que ya se habían dado antes de tiempo.

-¿Cómo fue que nos conocimos tu madre y yo?-Preguntó interesado Charlie. Femi sonrió ante la pregunta. Tantas veces les había pedido a sus padres que se lo contaran como cuento antes de dormir que se lo sabía de memoria claro que ella daría una versión corta.

-Bueno tú eras jefe y responsable de una reserva de colacuernos húngaros en Bulgaria y mamá estaba en un grupo colaborador para el cuidado de los dragones, en una de las inspecciones diarias que se les daba a los colacuernos húngaros hubo uno que escapó y fue directo a mamá, tú que estabas supervisando que nada como eso pasara, fuiste quien la salvó cuando estuvo a punto de ser arrollada y carbonizada por el dragón, cuando mamá abrió los ojos, los tuyos conectaron con los de ella y surgió el amor que me trajo a mí al mundo, y lo demás es historia.-Dijo alegre la pelirroja, Charlie estaba aún más emocionado las dos mujeres de vida compartirían el amor y la pasión que él le ponía a los dragones y eso lo hacía inmensamente dichoso. Dorothea se sentía desfallecer, menudo hombre que sacaría del mercado eso sí que era suerte benditos fueran los dragones.- En fin, creo que ya terminé.-Iba a bajar pero su padre hizo una última pregunta.

-¿Por qué te gustan los dragones?-Preguntó intrigado quería saber que era lo que le llamaba la atención de esas fantásticas criaturas, quería conocerla más por si acaso no tenía tiempo después.

Femi sonrió.-Lo que me gusta de los dragones es que pueden llegar a ser parte de tu familia si llegas a tener un vínculo de confianza con ellos, me apasiona poder volar sobre ellos o competir con mi escoba a ver quién es más rápido, pero lo que más me tiene unida a ellos es Scranq, Scranq es un dragón Ironbelly Ucraniano, no pongáis esas caras es totalmente inofensivo a no ser que intenten atacar a mi familia o a mí.-Dijo divertida al ver la cara de su familia.- Me lo regalaste tú, papá, cuando cumplí 10 años, desde entonces quiero dedicarme por entero a los dragones. Y ahora sí eso es todo de mí.-Acto seguido fue al encuentro de su muy orgulloso padre, su muy sonrojada madre y su feliz familia.

Mcgonagall chasqueó los dedos y el banquete que daba inicio a la comida apareció.