Universos infinitos
Yo sobre avise que actualizaría tarde TwT comí tortica y me zampe dos perros calientes, fueran tres pero mi madre no me dejo *hace puchero* pero aquí les vengo con este Drabble tan Kawaii que casi hace que me salgan caries.
Coño no, todavía no tengo los derechos de Inuyasha, todavía falta para que los tenga.
Día 7: Regalos (Idea dada por FiraLili) Aww mueroooo, estoy tan añuñu con esto, de lo lindis que me quedo, gracias Fira por la idea, mucho lof
Advertencia: Posibles confusiones por que no podía pasar de 500 palabras, quizá una que otra falta ortográfica y posible Ooc… Espero que no mucho
Palabras: 500, aaaahhhh *explota*
Rin veía a través de la ventana de su habitación cómo llegaban sus invitados, aquella noche era su octavo cumpleaños y su madre había logrado convencer a su padre, de que el tema fuera disfraces, por ello se encontraba feliz ya que ella era la princesa; esperaba que su príncipe asistiera.
Se sonrojó al recordar cómo le había pedido a su mami que personalizaran la tarjeta de su invitado especial, Kagome le había revuelto el cabello y sonriendo le dijo que se aseguraría de que su príncipe la escoltara toda la noche bajo el permiso de su padre, a quien en broma se refirieron como el rey Sesshomaru. Gracias a su hermana Sayumi y su mamá, parecía una muñequita de cristal. Kin, su otro hermano, le dijo a su padre en broma que si quería, él podría ser su guardia de seguridad, algo como en el proyecto X… Pero lo cierto, es que Sesshomaru lo tomó en serio.
Sonrió, amaba a su familia. De pronto, la puerta de su alcoba fue tocada. Corrió hasta la puerta, abriéndola reveló la musculosa figura de su padre. Chilló abrazándose a su pierna, le había suplicado que fuera de Lord DaiYoukai, mientras a su madre le pidió vistiera de Miko, su hermana sería una guerrera al igual que Kin.
–Es hora de bajar, Rin.
La niña asintió, sonriendo tomó la mano de su papá y bajó junto a él hasta llegar al salón. La respiración se le cortó por un momento, todo estaba decorado como lo imaginó, pero lo que realmente llamó su atención es que en la gran puerta de entrada, se encontraba su príncipe, Kohaku.
– ¡Papi! ¿Puedo ir? ¡Por favor! – el suspiro de derrota fue su respuesta, por lo que bajó el tramo de escaleras hasta llegar a donde la esperaba Kohaku con una pequeña sonrisa y un adorable sonrojo.
–Buenas noches, mi lady, si me lo permite me gustaría tener la primera pieza. –las mejillas de Rin se sintieron calientes, pero jamás perdió la sonrisa, asintió y permitió que tomara su pequeña mano guiándola hasta el centro del gran salón. –Rin…
– ¿Si? –ambos danzaban al son de la lenta canción que pidió específicamente para ese momento. El joven castaño tragó un poco nervioso y rebuscó en el chaleco de su traje, sacando una pequeña caja rectangular. Rin la abrió con la curiosidad en su mirada, su corazón se aceleró ante lo que veía.
– ¿Te gusta tu regalo? –preguntó un tanto temeroso de su respuesta.
– ¡Lo adoro! –ante ella, había un pequeño colgante de una margarita, su flor favorita. –Pero, ¿sabes qué me encantaría más?
– ¿Qué? –lo que fuera que pidiera, se lo daría.
–Que cuando cumpla 15, tú seas mi caballero. –Ambos se sonrojaron pues, eso insinuaba un compromiso a futuro en su familia, pero no se negó, después de todo, ese era su sueño también.
–Ya quiero planear su boda. –Confesó Kagome, ante la mirada incrédula de sus hijos y su marido.
Sesshomaru se preguntó si era muy pronto para comprar un cinturón de castidad.
Ste Sesshomaru, me recuerda a mi padre y mis tíos con mi hermana (Mi beta bella y pechiocha) y conmigo… Más con ella XD estoy condenada a la soledad (?)
Tengo sueño coño :v pero weno, nos vemos mañana, tarde o noche ¡Se cuidan!
