"Rodeados Por El Escándalo"
Por Crystal.
-Preámbulo.-
"Lo último que se imaginaba el Sexy y varonil Touya Kinomoto, era el retorno de un fantasma del pasado que por sus recuerdos, cometió los errores que le costaron parte de su personalidad al encontrarte ocho años después reacio al sexo femenino. Ahora ella regresaba también huyendo de sus recuerdos y de un horrible crimen, de la cual era la sospechosa principal. ¿Podría la cantante y el cazador de Perlas encontrar un punto medio y cesar las hostilidades para encontrar el amor?"
Capitulo Siete.-
Cuando Touya llegó a la casa aquella noche, se fijó que no había nadie en la sala viendo televisión. El aroma estaba inundado a una deliciosa cena que de seguro se había cocinado aquel día. Fue a la cocina y no encontró a nadie pero si la comida en el horno. Cuando salió de la cocina para dirigirse a las escaleras, su hijo se apareció de improviso en el rellano.
-¡Hola papá!- le saludó entusiasmado columpiándose de los dos sujetadores a ambos lados de la escalera impidiéndole subir.
-Hola ¿Has visto a Tomoyo? – tratando de pasar por su lado pero el chico se le interpuso nuevamente.
-Subió un momento a contestar una llamada de su móvil…- respondió sonriéndole muy entusiasmado. Touya ante aquella expresión picaresca en la mirada de su hijo, comenzó a olfatear algo muy raro en el ambiente. - ¿Viste la cena? Estará servida en un segundo si me ayudas a colocar los cubiertos…- aun no dejándole pasar.
-Necesito dejar unas cuantas cosas en mi habitación…- argumentó el moreno.
-Yo lo llevo- se ofreció el chiquillo. Quería impedir a toda costa que su padre subiera. Tomoyo había marcado un número en su móvil y sabía que hablaba con alguien de la banda que ella tocaba. No quería que su padre escuchara algo indebido.
¡El muchacho, desde que había escuchado la conversación entre la amatista y su tía, se había emocionado mucho¡Una popular cantante de rock en su casa! Cuando se encontró con ella una hora después le estudió fijamente y en efecto, cuando buscó el afiche que su tía Sakura tenía en el armario, pudo ver los ojos amatistas de la mujer que estaba en su casa, en aquel retrato. No iba a echar a perder la oportunidad de convivir con una mujer famosa, por las ideas conservadoras de su padre. Además, había que ser tonto para no percatarse de las inusuales miradas de su padre a la joven amatista.
Touya ante aquella inusual actitud departe de su hijo entornó los ojos sobre la mirada encantadora de su vástago y preguntó. -¿Acaso no has terminado la tarea a esta hora?
-¡Ay papá! Es apenas sábado…- se lamentó el chico. – Además puedo hacerlo mañana en la noche…
-Esa no es una excusa- le reprendió su padre.
-Puedo hacerlo después de la iglesia…- declaró el chiquillo haciendo un encantador puchero.
-Mañana te excusarás con el almuerzo y la llegada de Sakura…
-No, no lo haré- dijo el jovencito no muy convincente.
-Harás la tarea ahora y después de cenar. – Decidió su padre mientras el joven suspiraba resignado. – Avísale a Tomoyo que parece que lo que tiene en el horno, se va a quemar…
El muchacho asintió mientras su padre le veía marcharse. ¿Así que Tomoyo respondía una llamada en su móvil¿Acaso sería… su prometido? Sin proponérselo, su mentón se contrajo. Imaginársela al lado de otro, sonriendo, hablando... besándose… le llenaba de coraje. ¡Tomoyo con otro! Aquello era inaudito. Pero ¿Por qué le era tan difícil imaginarse aquello?
Bueno, Tomoyo y Sakura siempre habían estado juntas. Si, eso era, pensó el moreno. Celaba a Tomoyo como podía celar a Sakura. Le sacaba de quicio todo aquel que tuviera tan solo intenciones de acercarse a su hermana y lo mismo le ocurría con la amatista. Fue a la cocina y apagó el horno y sacó la cacerola con el asado. Miró la exquisita comida que estaba frente a él y sonrió sin proponérselo. Tomoyo siempre tuvo una sazón primorosa.
-Lo siento- escuchó la voz venir de atrás de él. Borró su sonrisa inmediatamente. La amatista corría rápidamente a revisar el asado.- ¡OH se sobre cocinó! – Suspirando- Pensé que me daría más de tiempo.
-Por eso es que las llamadas se reciben cuando uno no está ocupado…- le argumentó con un acento molesto el moreno. Tomoyo le observó seriamente y algo aturdida a su cara. Aunque sabia que el sujeto había muerto pero no por labios de la propia amatista decidió preguntar- ¿Acaso ese prometido tuyo llama siempre a horas inapropiadas?
-..¿Mi prometido?
-Es quien te ha llamado… ¿No es así? – entornando sus ojos sobre los añiles de la joven. - ¿Acaso no era con el con quien hablabas?
-No… no hablaba… con mí… prometido. - admitió en lo que Touya se sintió algo mas intrigado por una respuesta.- Hablaba con un amigo de la ciudad…
-¿OH? – preguntó él viéndole remover la ensalada con el aderezo. Se recostó del lavabo y se le quedaba mirando con intensidad. –Debes de tener una larga lista de "amigos" que esperan que regreses a la ciudad… - dijo con acidez y una enorme pizca de celos.
El acento como dijo la palabra "Amigos" Atrajo la mirada de Daidouji y le dio inmediatamente la teoría de que estaba pensando Touya. El brillo malicioso y mal intencionado de su mirada, le aturdió a tal manera que, ella abrió los ojos ampliamente, no evitando sonrojarse.
-¿Cómo te… como te atreves a prejuzgarme¡No soy esa clase de mujer! – añadió escandalizada.
-¿Ah y de que clase eres, Tomoyo? Una mujer que vive alejada de todo y todos… sola, en una enorme ciudad…
-¡Para que decírtelo, ya tienes una opinión muy horrible de mi¡Que una mujer sea independiente en la ciudad, no quiere decir que se encamina por el camino equivocado! – levantándole la voz y bastante molesta. Sus ojos azules salpicados de molestia y desafío, hicieron que a Touya las tripas se le encogieran.
¡Dios, si que se veía hermosa incluso enojada!
-No soy el único hombre en la tierra que lo piensa.
-¡Es que eres un retrogrado, eso eres¡Y puedo asegurarte, que no todo hombre piensa igual que tu!
-¿Cómo me dijiste? – irguiéndose totalmente y casi llevándole un pie y medio de altura.
-Ya me escuchaste…
-Dios…- escucharon una tercera voz en la puerta que hizo que se voltearan al rellano e inmediatamente Touya se puso en la defensiva mientras Tomoyo, incrédula, echó un paso hacía atrás.- Viven juntos un par de días y ya discuten como un par de viejos casados… - la mirada del pariente sanguíneo de la mujer, incomodó al dueño de la casa.- debo decir Kinomoto, que no se como soportas la lengua de esta mujer en tu casa… si resulta tan cortadora como la de su madre…- lanzándole una segunda mirada no tan casta a su sobrina añadió con un brillo en su mirada.- Aunque por otro lado…- riendo sutilmente. –Podría dar otras razones mas por las cuales un hombre como tu, alojaría a una libertina como mi sobrina…
-¡Le exijo respeto en mi casa! – gritó Touya aproximándose peligrosamente al sujeto. Este no retrocedió pese a que Touya, como en el pasado, le llevaba un poco de altura. Miró a los ojos al trigueño y con tranquilidad sacó una carta de su sacó y la arrojó a la mesa.
-Tranquilo Kinomoto… no me importa lo que hagas en el techo de tu casa, con la zorra de mi sobrina… no es para nadie, difícil imaginarse la vida que lleva alguien como ella "con sus cualidades" – observando lascivamente a la joven pero la sonrisa no le duró mucho en el rostro: Sin pensarlo dos veces Touya lo arrojó contra sus puños y la pared detrás del hombre. El sujeto fue alzado un par de pulgadas del suelo por las manos fuertes del moreno quien lo miraba con ojos del diablo.
-Discúlpese con ella ahora mismo… ¡hágalo! –Declaró atestándolo nuevamente contra la pared y su cabeza chocó con el tapizado del muro.
-¡Touya! – Se alarmó la muchacha aproximándose al moreno tratando de sujetarle.- ¡Touya: Déjalo ir...! no importa… -alarmada por lo que podía ocurrir allí.
Shinji había bajado con tanto alboroto y vio como su padre tenía atestado contra la pared a un hombre mientras sus ojos desbordaban un odio irracional para el sujeto. El desconocido tenía el labio partido.
-Touya: Shinji…- murmuró Tomoyo para hacerle entender que el pequeño estaba viendo lo que ocurría. Solo aquello bastó para que Touya, lentamente, bajara el sujeto aun sin separar su mirada furibunda del rostro del hombre.
El sujeto se alisó la ropa y declaró.-Como siempre, un placer verte Kinomoto…
-Si vuelve a poner un pie en mi casa, juro que lo mataré y lo echaré al fondo del río. —Amenazó el moreno con su potente voz.
El hombre señaló el sobre encima de la mesa y saludó con una cabezadita a su sobrina no sin antes lanzarle una mirada de burla a su persona. Sin nadie mostrarle el camino, salió de la casa por la puerta delantera.
-Shinji: Échale llave a la puerta por favor- pidió su padre unos segundos después cuando Tomoyo tomó el sobre en sus manos y lo abría.
Leyó las líneas y se perturbó. Notaba por la mirada del moreno que este esperaba una respuesta de su parte. El jovenzuelo volvía a la cocina para escuchar las palabras que cambiaron la actitud de la amatista y la condujeron en un estado de depresión durante el resto de la noche.
-Es… una solicitud de la corte….- comenzó diciendo la mujer- Para poner en duda la estabilidad en salud física y mental del abuelo… y mi ¿Estabilidad mental? e impugnar su testamento… ¿Qué testamento?
Touya habló calmadamente pues la joven se notaba bien perturbada y nerviosa. Haló una silla y Tomoyo sintió como la obligaba a sentarse.- Tu abuelo, sabes que te deja todas sus propiedades a ti. Es mucho dinero… -escuchaba la voz serena del hombre como un susurro suave y terso en el ambiente. Hablaba con calma y sin perturbarse. Cualquiera pensaría que era otro hombre y no el que atestó al tío de la chica contra la pared.
-Si, lo se… pero – habló la muchacha lentamente. No entendiendo lo dicho en la carta agregó.- Pero¿Poner en duda su salud mental y física de mi abuelo?
-Tu abuelo no esta bien de salud… Tomoyo.- admitió Touya al fin. –él preparó su testamento con Yukito desde hace un tiempo ya.
-Claro que no está bien. Por eso está en el hospital. Pero pronto se recuperará… no tiene necesidad de preparar un testamento.- sonriendo nerviosa. Pero la mirada del moreno, hizo que la sonrisa se borrara de su rostro.
-No. No Tomoyo, no lo hará. – dudó en decirle algo más, pero tenía que hacerlo: Tenía que enterarla de la gravedad del asunto.- Tu abuelo… tiene una enfermedad Terminal, Tomoyo.
-No. – Murmuró sonriendo nerviosa.- Te equivocas. El abuelo está solo un poco débil. Es todo…- trataba de animarse ella misma. Pero la mirada de Touya, le ponía en duda sus esfuerzos. –No: Touya… no…-. Susurró ella para si.
Tomoyo notó la dulzura que experimentaba al mirar a los ojos oscuros de Kinomoto. Ella temió por lo que le iba a decir.- él morirá Tomoyo- Dijo lo mas sensible y humanamente posible.- Tú tío se ha enterado y ha decidido poner en duda su estabilidad para hacerse del dinero que tiene designado para ti… y tu estabilidad también. Que no vivas aquí, pone en duda tu integridad y sustentar que estas aquí para heredarlo todo.
-¡Claro que no! Vine a cuidar a mi abuelo Touya…
-Lo se, Lo se Cariño- usando el primer apodo tierno con la muchacha. En otras circunstancias ella habría averiguado el significado de aquello. Pero lo otro era mucho, demasiado para ella.
-Puede quedarse con todo… no lo necesito…- admitió la amatista sollozando sutilmente.
-Lo necesitas. Para cuidar de tu abuelo. Las cuentas del hospital podrían elevarse. ¿Qué sería de ti entonces¿Cómo lo pagarías¿Qué pasaría con la joyería?
-¡No me importa el dinero! – Poniéndose de pie de repente- ¡Quiero a mi abuelo¡Eso es lo que quiero! Quiero a los mejores médicos atendiéndole… ¡Tiene que existir una alternativa!
-Tomoyo: no hay alternativa… él debió de decírtelo…
-¡él lo sabe!
-Por algún tiempo…
-Por eso me hizo venir…
Touya no quiso decir ni que si, o que no. No sabía las razones exactas de Monohui pero si sabía que aquello era un golpe muy fuerte para la joven, en manejar sola.
Las palabras de la joven lo sacaron abruptamente de sus pensamientos-Quiero ir a hablar con el abuelo…- estrujando la hoja en sus manos.- Quiero que me explique esto… ¡El no puede morirse Touya! – ahí sollozando abiertamente. Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. Touya se sentía impotente ante aquella revelación. ¿Cómo consolar a alguien cuyo mundo se derrumbaba? Touya se incorporó acurrucándole en sus brazos y derrumbando de él su muro de indiferencia y frialdad o distanciamiento. Le acarició los cabellos con dulzura mientras la acunaba en sus brazos y ella le devolvía el abrazo mientras lloraba abiertamente dejando caer la solicitud de corte, a sus pies.
Shinji guardó silencio sollozando también, aunque trataba de ser valiente en asimilar las noticias. El señor Monohui siempre le había tratado como alguien más de la familia y siempre se preocupaba por él.
Era un destino algo injusto para alguien tan especial.
O-O-O-O-O-O-O
Ya pasaba de la media noche cuando Touya decidió irse a dormir. Estuvo encerrado en su estudio casi toda la noche, desde que, obligaron entre él y Shinji en hacer comer a Tomoyo pero fue poco lo que lograron: El apetito de todos había mermado aquel día. Después de ello, decidió darle su espacio y no molestarle pensando que lo que necesitaba era el estar sola.
Había pensado mucho en ella aquella noche. Fuera de las diferencias que tenía acerca de su estilo de vida, era alguien que no había cambiado mucho su forma de ser y su calidez. Si bien, era poco o casi nada lo que hablaba de su vida en la Ciudad, seguía siendo la misma Tomoyo que, su abuelo lo significaba todo y la mejor amiga de su hermana. Suponía que por alguna extraña razón no quiso confesarle que su prometido y su muerte. Trataba de provocarla mas temprano para que ella confiara en el y confesara lo que había pasado con su prometido.
Pero luego aquella noche pensó ¿Cómo podía pedir que confiara en el cuando el mismo no entendía que le pasaba con aquella mujer? Sus sentimientos aquella noche hacia ella se pusieron a flor de piel al tratar de defenderla de Monohui y era definido.
Y también por lo que había observado durante la cena, era alguien quien se había acercado positivamente a su hijo. El muchacho sentía una sensibilidad sorprendente para la situación de la muchacha. Cuando Touya se ofreció a lavar los platos, Shinji, quiso secarlos aunque estuvo a punto de dejarlos caer en un par de ocasiones. Después se sentó al lado de la amatista en el salón y trató de distraerla con algunas historias de la escuela. Parecía haberlo logrado cuando se marchó a dormir pues ella sonreía sutilmente ante sus impresiones.
Pero aquella hora la muchacha estaba sentada en el sofá casi en penumbras y sollozando.
Touya se sintió indefenso por segunda vez en su vida al ver manifestada una fragilidad que en todos los años de conocer a la amatista, jamás la había visto expresar aquel sentimiento de debilidad y soledad. Exhaló profundo advirtiéndole su presencia y ella rápidamente trató de quitar las lágrimas que tenía en sus ojos y mejillas pero no se volteó. Sollozó profundamente mientras trataba de controlar aquella sensibilidad que la dominaba.
Pronto sintió como el sofá se hundía al sentarse el hombre a su lado. Ella observó irremediablemente, el masculino rostro que le miraba con cierta melancolía y se rindió al sentir sus brazos protectores rodearle con afecto. Acunó su cabeza en contra de su cuello donde aun se sentía el aroma de su colonia de afeitar y él le aferró con seguridad y firmeza, desarmando los últimos vestigios de voluntad de la joven que se echó a llorar con fuerza mientras él la acurrucaba en contra de su cuerpo tibio y firme.
Al cabo de cuarenta minutos después, los sollozos habían mermado. Touya sentía el cálido y calmado respirar de la muchacha y se atrevió a romper el silencio preguntando.- ¿Te sientes mejor?
-Si, gracias…- murmuró finalmente percatándose donde y como era que se encontraba con el sujeto. Solo dos veces sintió aquella protección de aquellos brazos. Una fue cuando su madre murió y eran solo niños. La segunda vez fue cuando su tío trató de pasarse de listo con la ingenua chiquilla y el joven Kinomoto salió en su defensa alejándole de su tío.- Siempre estás conmigo en los momentos que necesito mas auxilio Touya… ¿Por qué será eso? – preguntó pensando en aquellos eventos del pasado y comparándolos con el presente.
-Las chicas citadinas siempre necesitan un bárbaro que les salve… -declaró a modo de broma. Aquello en vez de hacer sonreír a la Joven, hizo que le mirara a los ojos y se notaba preocupada.
-Para mi no eres un bárbaro…- sus palabras sonaron suaves y que venían del corazón. A Touya, el escucharle decir aquello, le llenó de alegría. Pero ¿Por qué? -¿Por qué cuando llegué el doctor o la enfermera no me dijeron nada? Decían que todo estaba bien…
-Creo que tu abuelo habrá logrado convencerles. No decirte nada a ti, era su manera de tenerte cerca, siempre feliz aunque no supieras nada… hasta que…- Evitando concluir su frase.
-Hasta que ¿fuera tarde? – hipó la muchacha respirando profundo. Aquel respirar en el cuello masculino, hizo que el corazón del hombre se agitara rápidamente.
¿Qué demonios le pasaba con Tomoyo? En ocho años, jamás, fuera de su ex esposa y ella misma, había deseado a una mujer. Se percató que la deseaba aquel último día que se vieron ocho años atrás. Pero ella era una niña. Aun así había sentido la irremediable necesidad de besarle: De explorar su boca con su lengua. De llegar a los rincones de su cuerpo desconocidos para otros. De llevarla a su cama y hacerle exclamar su nombre una y otra vez.
¡Fue cuando ocho años atrás, era necesario poner una distancia entre ellos!
Pero ¿Qué habría sido de ellos si hubiera hecho caso a sus instintos? El sería el primer hombre en su vida. Se habrían casado. Ella, ahora, fuera madre de Shinji y de dos o tres pequeños más. Sería la mujer con quien despertara todos los días y el último rostro al dormir. Tal vez ella no tendría el coche deportivo, la sortija de tres kilates y no sería de otro hombre.
Aquello le hizo tensarse. ¿Sería posible que Tomoyo… haya sido de otro?
Aquello lo llenó de coraje y separó aquellas ideas de su cabeza: no. No parecía ser una persona diferente. La sentía como la misma chiquilla de diecisiete años con quien Sakura, hacía galletas. La dulzura de su personalidad era dominante y el fuego en sus ojos, era excitante.
-¿Touya? – escuchó su nombre de labios de la muchacha y volvió a la realidad. – Te estaba hablando- explicó ella.
-Perdóname. Estaba muy lejos en verdad…
-Eso veo- declaró ella aun abrazada a él y la sonrisa sutil de sus labios provocó que el frunciera su rostro.- ¿Ocurre algo malo?
El sujeto decidió soltarse poco a poco del abrazo. Tomoyo vio inmediatamente que aquella especie de intimidad en verdad aturdía el sujeto: Ahí iba a subir aquellos muros que siempre tenía a su alrededor, evitando ser sensible ante alguna situación.
Touya percataba que el aislamiento era necesario. Ella no se quedaría. Tenía un trabajo que le daba todo lo que él no podía. ¡Santo cielo! Si estaba cerca de perderlo todo.
-Será mejor que vayamos a dormir…- declaró Touya e inmediatamente se puso nervioso al leer la connotación de esas palabras. – Es decir… - Tomoyo le miraba algo aturdida.- por separado.
-¿Ocurre algo malo Touya¿Por qué haces la aclaración por separado?
-Mañana tengo que levantarme temprano.- ignorando el comentario.
-Mañana es domingo…
-Si. Tengo que ir río arriba a revisar algo a las seis de la mañana y volver a las ocho. Y recuerda que tenemos que ir a la misa de la mañana… Sakura llega mañana al medio día. – incorporándose rápidamente.
-Touya… - ella le llamó calmadamente.- Gracias…
-¿Por qué? – preguntó él a la par que ella se incorporaba. Le sujetó una de sus manos apretándoselas con ternura. Al sentir el roce de la pequeña mano de la muchacha junto a la suya, se sintió tan importante en su vida que aquello le llenaba de expectativas.
Pero expectativas ¿De que en realidad?
-Por ser tan bueno conmigo…- admitió ella sonriéndole sutilmente.- Pese a nuestras diferencias… - Touya no pudo resistir la tentación que le provocaba el saborear aquellos labios sensuales y delicados que, tenía delante. Inconciente de su acción, Tomoyo sintió como la mano de Touya ascendía con lentitud, posándose en su mejilla. Los ojos de ella se dilataron en la mirada del moreno y tragó en seco. Aquellos ojos oscuros la estudiaban con intensidad y la mano descendió delicadamente sobre su piel hasta su mentón, donde la alzó un poco hacia él. -¿To…Touya…? – preguntó ella aturdida ante aquello.
Touya no respondió con palabras. Descendió sutilmente hasta su rostro y Tomoyo sintió la respiración contra su piel que le hizo erizársele hasta la punta del cabello. Parecía debatirse entre el lo haré y no lo haré. Finalmente sus labios hicieron contacto, ahogándose una sorpresiva exclamación de la joven para sentir la suave y a la vez sensual caricia de los labios masculinos sobre los suyos. Fue como una descarga de algún tipo que le encogió los intestinos, aceleró su corazón y casi le hicieron perder el equilibrio. Repitió un segundo roce y ahora, Tomoyo logró separar un poco sus labios y cerró sus ojos disfrutando de la caricia más tierna y más emocionante de su vida. Trataba de recordar con números, cuando recibió ella un beso así de emocionante.
"Ni con Remi" pensó un instante al tocar con sus manos el pecho masculino cubierto por la camisa. Aquel beso estaba lleno de esperanzas y sueños. De anhelos y promesas. Tal vez si era posible el soñar con un mañana… con él a su lado… ser feliz… pese a las circunstancias.
Touya se separó lentamente y abrió sus ojos sorprendido de lo que había pasado. La muchacha aun tenía sus ojos cerrados pero un dulce sonrojo cruzaba sus mejillas y sus labios aun estaban expectantes de una tercera caricia. Notó las manos de la muchacha sobre su pecho, y podía tener respuestas a la agitación de su corazón debajo de aquellas pequeñas palmas. Sentía como aquel toque de sus manos era demasiado y podía llevar a otras cosas en las cuales el momento y el lugar eran las inadecuadas: y las separó tiernamente a la par que ella abría sus ojos. Notó como él se llevaba sus manos a sus labios y las besaba. Luego besó su frente con ternura.
-Será mejor que las cosas se queden hasta aquí…
-Touya…
-Cariño: - usando ese adjetivo por segunda vez aquel día y acariciando un instante su mentón. Ella le miraba con ojos brillantes y llenos de expectativa.–Ve a la cama: mañana nos espera un largo día.
Decepcionada y también emocionada, Tomoyo asintió lentamente. Se separó de él y dijo un buenas noches, para marcharse a los pisos superiores, mientras Touya la veía marcharse.
El sujeto al escuchar la puerta de la amatista cerrarse, tomó una copa de brandy y se sentó en el sofá de su despacho. Había cometido una insensatez. Fue una verdadera estupidez aquello que había hecho. Los ánimos de ambos estaban vulnerables con lo que pasaba con Monohui, que seguro fue el catalizador para sensibilizarse por ella y ahora había empeorado las cosas.
¿Qué mas podría pasarle a él para complicar las cosas?
O-O-O-O-O-O-O-O-O
A la mañana siguiente, no se percató de la hora. Había soñado con Touya y sus labios casi toda la madrugada. Cuando se despertó ya vio que el sol estaba bien arriba. En aquel momento escuchó unos toques a su puerta y su corazón dio un respingo.- Adelante…- algo sonrojada mientras colocaba la manta sobre su pecho pues estaba aun en pijamas. Decepcionada y luego sonriente, observó al pequeño de los Kinomoto ingresar algo nervioso a la habitación.- Buenos días… ¡Te ves muy bien Shinji! – sonrió la amatista, al ver al muchacho portando una camisa blanca larga, pantalones negros y zapatos pulidos además de sus cabellos húmedos.
-Buenos días Tomoyo- declaró el chico – Eh… papá se metió a bañar ya… pero dice que tienes que estar lista en media hora. Nos vamos para la iglesia.
-¡Me quedé dormida de mas! – exclamó sorprendida mientras consultaba la hora.
-Yo también me quedé dormido. Papá me despertó cuando llegó del río y ya hizo el desayuno…
-Gracias. Tomaré un baño y les alcanzaré en la cocina- sonrió la muchacha. Cuando el chiquillo se retiraba el teléfono sonó y Tomoyo lo respondió. Cuando escuchó la voz al otro lado del aparato, se tensó y la luz que había en sus ojos se apagó.-Abuelo…
No sabía que hacer con él. ¿Le decía que estaba consciente de su salud¿Qué su propio hijo lo demandaba para obtener el dinero?
-No abuelo. Hoy voy a la iglesia…- Tomoyo lo escuchó reír.-Si lo se. Touya me lo ha pedido… después a buscar a Sakura en la parada del autobús y almorzaremos… iré a verte a las seis de la tarde… Abuelo: Te quiero…- declaró esto último punto de llorar.-Si, nos vemos luego…- al cerrar la llamada, una lágrima solitaria recorría una de sus mejillas.
A los pocos minutos se incorporó algo desanimada. Abrió el armario y notó que había llevado consigo una blusa de mangas color celeste y una falda color crema y sandalias. Decidida a lucir lo mejor posible en la iglesia y ser el orgullo de la familia, resolvió que era la mejor forma de ir a la iglesia.
Ya bañada y vestida avanzó por la casa e ingresó a la cocina con una sonrisa en sus labios.- Buenos días… Touya.- sonrojada ligeramente observó como el hombre se puso de pie depositando su plato y taza en el lavabo. Borró su sonrisa al ver que el sujeto procuraba no mirarle a la cara.
-Estamos tarde…
-Si, - afirmó ella algo aturdida por su usual humor y prácticamente evadir su mirada- Solo beberé café.
-Toma Tomoyo- dijo Shinji sorprendiendo a ambos adultos.- Te preparé esta tostada con mermelada…
-Gracias Shinji –dijo la muchacha emocionada por los despliegues considerados del hijo de Touya: Si solo el fuera como su hijo. Touya mientras salió adelante dejándoles en la cocina. Estar en una misma habitación con ella le desarmaba. ¿Qué le esperaba en la iglesia y delante de todos los que les conocían?
Sin embargo el desastre que prevenía Touya nunca llegó. Tomoyo fue el centro de las miradas sutiles y hasta obvias del templo. Muchos que la conocieron de la escuela o de los rumores de la familia Daidouji, se sorprendieron de verle en la iglesia, y nada más que acompañando a los Kinomoto. A las solteras no les hizo gracia ver a uno de los solteros mas codiciados acompañado de tal beldad de ojos azules y débil figura. Algunos se aproximaron saludando a la amatista y para averiguar más de su misteriosa nueva vida. Mientras Shinji se mantenía a su lado, esta hablaba de su vida en la ciudad y como le gustaba aquella vida y que su estadía sería indefinido ahora mismo.
-Vamos, Tomoyo. La misa va a empezar- le declaró el muchacho halándole del brazo.
Agradecida de su rescate, avanzó con el muchacho de la mano mientras ya Touya se encontraba guardándole asientos. Pero lo que no pudo evitar Tomoyo eran las mujeres que se encontraban floreteando alrededor del moreno tratando de captar su atención.
-Que bueno verte aquí Tomoyo- le habló una voz en su espalda. Volteándose vio al mejor amigo de Touya saludándole. A su lado venía una joven muy atenta a su persona y una dulce sonrisa estaba en sus labios, además de una brillante mirada color café y cabellos color miel la cual se le notaba que probablemente andaba en las últimas semanas de gestación del primogénito del abogado. Supuso que, era la esposa de Yukito.- ¿Acaso viniste con Touya?
-Papá la obligó prácticamente- declaró Shinji sonriéndole.
-Tomoyo Daidouji. Esta es mi esposa, Ikomatsu Tsukishiro… todos le decimos Matsi. Ella es Tomoyo Daidouji la nieta de Monohui.
-Por supuesto…-declaró con la sonrisa sin borrarse de su rostro.- Había visto tus fotos de los álbumes de la madre de Yukito y de casa de Sakura… es un placer conocerte…
-El placer es mío…
-Será mejor que vayas a sentarte con Touya- declaró Yukito no exento de una sonrisa al ver que su amigo observaba que los hacía tardarse tanto. Una vez se alejaron para aproximarse al hombre Kinomoto Yukito sonrió.
-¿Qué pasa? – preguntó Matsi curiosa.- ¿De que te ríes?
-Me acordaba que a Touya le era muy difícil quitarle los ojos de encima cuando era una niña…
-¿Qué, como? – Observando de nuevo al par acompañados del niño.- Yukito: Sabes que no soy de aquí… no conozco esas historias de la niñez de ustedes…
-Tomoyo tiene la misma edad de Sakura- le susurró una vez sentados.- Eso siempre fue un impedimento para Touya. Son casi diez años de diferencia. Siempre se sentía como un pervertido observándole de la manera que lo hacía.
-¿y ahora?
-Creo que ahora, hay más posibilidades que aquel entonces, para aproximarse a la pequeña Tomoyo.- haciendo una pausa y susurrando más bajito pues la misa daría inicio- Y ahora, sus sentimientos podrían ser más peligrosos para él…
Matsi observó con curiosidad a la pareja sentada bancas mas adelante que ellos y la imagen de ellos juntos como una familia, no le era tan difícil. Touya había sido su padrino en las bodas de ellos y Yukito era el padrino de su hijo. Era un lazo que las diferencias de pensamiento con relación al caso Hiragizawa no podía deshacer nunca. Además la muchacha era hermosa y de facciones delicadas. Siempre se imaginó a Touya con alguien así. Sonrió sutilmente al imaginarse como sería que ellos finalmente fueran una pareja.
Pero temió. El temperamento de Touya le era conocido y sabía que, era difícil para él abrirse a una mujer. Supo lo que Kaho había hecho en su vida y eso le había aislado ante cualquier otra relación. Estaba inmersa en sus pensamientos cuando escuchó que alguien le llamaba. Del otro lado del pasillo sentada en una banca estaba la joven hija del alcalde saludándole. Era una muchacha en plena flor de la juventud. Poseía un coeficiente de los mejores de todo el condado y fue la muchacha más sobresaliente de la escuela. Iría a la universidad y otra cosa que la hacía conocida por casi todos era que, estaba irremediablemente enamorada del gélido y distanciado hermano Tsukishiro quien, suponían todos, nunca le haría caso.
Mitsi se compadeció de ella. Yue era guapísimo, atractivo e inteligente cuando lograban sacarle más de dos palabras, pero era algo brusco y frío además de distante. Le tenía pena a la chica: jamás conquistaría a alguien como Yue pero ella seguía firme en sus intenciones y no las escondía. Respondió el saludo y sonrió: Touya no era el único que le huía a las mujeres. El hermano de Yukito era otro.
Touya mientras comenzó la misa le dijo a la joven a su lado al oído.- Será mejor que te llevemos cuando la misa termine, a hablar con tu abuelo.
-Pero, pensé que iríamos por Sakura.
-Nosotros iremos por Sakura. – Aseguró el moreno.- Tu ve a hablar con Monohui.
Ella asintió sonriendo sutilmente.
O-O-O-O-O-O-O
Acabándose la misa, observó como Yue Tsukishiro se aproximaba a ellos y a su hermano a saludarle. Tomoyo observó como aquel hombre no había cambiado en años. Gélida mirada que complementaba aquella fría y distante actitud que había florecido en él y su persona desde que lo conocía. Junto con Yukito y Touya, formaban el trío mas disparejo que jamás pisó la casa Kinomoto. Era usual ver a cada uno de ellos ayudando al otro de una manera u otra. Contrario a su hermano menor, Yue aun no se casaba y parecía que la situación de buscar esposa aun no le apetecía. Tomoyo se preguntaba como un hombre tan distante como Yue podía administrar un negocio donde se rozaba con todo tipo de personas todo el tiempo.
Mientras conversaban tranquilamente, una de las cosas que la cuñada del menor Tsukishiro resaltó fue que cualquier mujer querría lanzarles la soga de matrimonio ya fuera a Touya o a Yue.
-Ninguna mujer respetable se casaría con el dueño de una taberna…- declaró la mujer haciendo sonreír a Tomoyo por su comentario y el gesto facial que siguió aquello.- Quise emparejarlo con mi hermana, que es doctora y fue inútil. Después mi dama de honor de la boda se encaprichó con él y fue en vano…
-Supe por hombres que frecuentaron el bar. Aquel día que ella se apareció a plena media noche exigiendo a Yue que se casara con ella.
Tomoyo estaba muy sorprendida.
-Y Yue la rechazó.- afirmó Yukito.- Estuvo devastada y no quería hacer nada…
-Pero…
-La forma con que Yue la rechazó fue muy fuerte para su ego…
-¿Y esa fue…- Preguntó Tomoyo curiosa.
-La ignoró olímpicamente- afirmó Yukito ante la mirada sorprendida de Tomoyo. – Nada inusual para muchos e incluyendo nosotros que estamos acostumbrados a su forma de ser. Incluso cuando pasó por su lado, fue como si no estuviera allí, lanzándosele a los pies.-Touya también sonreía ante el recuerdo y al ver la mirada risueña de la amatista que escuchaba aquellas anécdotas. – Es la peor forma de rechazar a una mujer…
El sujeto pese a ser el blanco de los comentarios del grupo, parecía una estatua de piedra sin demostrar una pizca de molestia o si acaso, sentimiento alguno. A Tomoyo le surgió una gota en su cabeza.
-No tiene remordimiento de ninguna clase- concluyó Yukito sonriendo. Los demás se sonreían.
-Creo que Yue nos dará una sorpresa algún día – declaró la señora Tsukishiro con una mirada soñadora. – Solo que, será a su manera… -iba a continuar hablando cuando una voz les interrumpió.
-No tengo porque casarme cuando otros lo desean y no yo…- murmuró sorprendiendo con su voz la audiencia.
-Bueno Tío Yue, algún día tendrás que hacerlo- declaró Shinji sorprendiendo a todos.- ¡Tienes que darme un primo!
Todos allí rieron a carcajadas excepto Touya que no encontraba correcto que su hijo expresara siempre lo que opinaba entre los adultos y Yue. El hombre de mirada grisácea parecía querer ignorar aquel comentario cuando una nueva voz se hizo presente diciendo - ¡Hasta que por fin doy contigo! – haciendo que todos se voltearan.
Tomoyo notó delante del grupo a una febril jovencita que no pasaría de los veinte años. Tenía una falda negra hasta sus rodillas y una camisa blanca. Su pelo estaba hasta los hombros y llevaba unos pendientes de aro en sus orejas y un maquillaje muy juvenil que refrescaba su rostro. Tomoyo no reconoció a la joven. .- Hola a todos… vaya…- fijándose en Tomoyo añadió.- Así que esta es la razón por el alboroto de las hermanas Toshirime… - sonrió complacida y observó a Touya de reojo.- No han dejado de hablar de ustedes en las bancas traseras… - sonriéndole a Yue quien para Tomoyo pareció hacer un gesto (Minúsculo en asuntos de un segundo, que pareció que nadie mas notó) con sus ojos.- Soy Takimari Seika. Hija del Alcalde Takimari…
-.Mucho Gusto… soy…
-Si, lo se. Daidouji Tomoyo, nieta del señor Monohui.- sonriendo complacida de saber de todo y todos en el pueblo. – Es un gusto conocerle Señorita Daidouji… pese a las circunstancias…. Supe que su abuelo está en el hospital- declaró entristeciéndose un segundo.- He querido visitarle pero con todas las cosas que he tenido que hacer últimamente con la subasta para la caridad y la fiesta de disfraces…
-En vez de ir a la universidad- Surgió la voz de Yue sorprendiendo a todos quienes le miraron con incertidumbre y perplejidad de que hablara mas de la cuenta y mas de una tercera persona ajena del ya conocido grupo.
-Lo que Yue no entiende- declaró ella mirándolo con molestia aunque para Tomoyo fue más que obvio que el mero hecho que fuera notada por el sujeto, era para la muchacha todo un honor. –Es que estoy tomándome un tiempo para decidir especialidad… aun no me quiero decidir que hacer… -Yue alzó una ceja gesto muy típico de él y la chica sonrió con satisfacción mientras Tomoyo veía que un grupo de jóvenes al otro lado del recinto se les quedaba observando como si fueran miembros de su banda y ellas sus admiradores.
¡Se había olvidado que ese trío de hombres siempre cautivaban la atención donde quiera!
-Señorita Daidouji, espero que tenga la oportunidad de participar en la fiesta de disfraces al menos…
-Llámeme Tomoyo por favor…- pidió la joven a lo que la muchacha asintió.
-¿¿Cuánto tiempo planea estar de visita Tomoyo?
-.Un tiempo…- declaró ella recordando la condición de su abuelo. Touya y ella cruzaron miradas un segundo. - ¿Por qué?
-Porque subastaremos a los solteros mas codiciados del lugar- mirando con atrevimiento al alto hombre de pelo platinado. La esposa de Yukito sonrió escondiendo su rostro en el hombro de su esposo mientras que Shinji soltaba risitas nerviosas. Mientras la muchacha se colgó del brazo de Tsukishiro y agregó.- Pero aunque Yue se ha ofrecido porque es para la caridad…
-Te lanzaste sobre mi coche cuando hacia las compras la semana pasada…
-O eso-. – Declaró la joven sin inmutarse…- Pienso pujar por él en la subasta. Así no tendrá excusa para negarse a salir conmigo…- sonrió a Tomoyo pues parecía mas complacida en hostigar al gélido hombre hasta que hubiera un momento en el futuro que le hiciera caso.-Bueno he convencido a muchos de los solteros que quedan por aquí aunque muchos mas son jóvenes y otros unos viudos de sesenta y setenta. El Señor Monohui era mi soltero favorito el año pasado…
-¿Qué, mi abuelo?
-Ya que Yue se me escapó el año pasado pues tuvo que salir de viaje para la misma época que se realizó la pasada subasta, decidí pujar por su abuelo Tomoyo- sonriéndole complacida- Fue una de las pujas mas difíciles de todos los tiempos…
-Todos le querían- afirmó Yukito. – En especial la abuela de Matsi. Todos asintieron confirmando lo dicho por el hermano menor de Yue.-Abuela y nieta se pelearon por el abuelo durante todo el baile.
-¡Mi abuela no quería soltarlo para nada! –Encogiéndose de hombros agrego- Mi abuela murió a principios del año.
-¡Cuánto lo siento! – dijo Tomoyo.
-Este año no se me escapa Yue. – Soltándose del brazo del hombre agrego- Tengo amenazado a todo su club de fans para que no pujen por el, pero no podemos asegurar un milagro.
Yue sin siquiera despedirse de alguien, simplemente se marchó del grupo saliendo del recinto.
La muchacha miró su reloj declarando.- Ya me tengo que ir… espero que todos vayan a la fiesta… Touya: Esta vez no tiene porque darte viruela para faltar a la subasta- Todos observaron al trigueño que se sonrojó sutilmente.- Así que de una manera u otra te subiré a ese escenario aunque sea a rastras. – Ocasionando las risas de casi todos.- Espero verte en la fiesta, Tomoyo… - despidiéndose.
-Dos a uno a que lo alcanza en el estacionamiento…- declaró Yukito con una sonrisa.
-¡Yukito!
-No es para nadie desconocido que Seika está enamorada hasta mas no poder de Yue- afirmó el hermano del susodicho.- Pero ese es hueso duro de roer.
-Es un enamoramiento de juventud. – declaró su esposa.
-Si, pero ella desde que tiene dieciséis años persigue a Yue y él nunca le ha hecho caso… sabrá porque.
-¿Cómo que porque? Yue cree que es muy mayor para un veintén añera. Claro, que tampoco admite si quiera que la muchacha le atrae.
-¿Podría ser posible? – Se animó Tomoyo a preguntar.
-Quien sabe. Pero la verdad es que ella, tampoco se da por vencida. Lleva años tras Yue y este no se da por enterado. Debería darse por vencida finalmente.
-No se cariño. Pero ha veces los primeros amores son los mas fuertes… y mas difíciles de olvidar- sustentó Yukito sonriéndole afablemente a su esposa. Sin justificación la mirada de Tomoyo fue a parar al mayor de los Kinomoto.
Y por una razón aun mas extraña, él se sintió obligado a devolverle la mirada.
O-O-O-O-O-O-O-O-O
-¡Tía Sakura! – chilló el jovenzuelo una vez la vio descender del autobús con su maleta. Touya permaneció apoyado de su camioneta mientras el muchacho se apresuraba a recibir a su tía -¡Ya estás aquí¡Que alegría verte! –abrazándole con efusividad.
Sakura observó a su hermano a la distancia, mientras abrazaba a su sobrino y luchaba por llevar su equipaje. Buscaba la presencia de su mejor amiga alrededor. Buscó entonces en el rostro de su hermano quien se aproximó a ella y le saludó. Tomó la maleta de sus manos y antes de que pudiera interrogarle este le declaró.- Está en el hospital visitando a su abuelo…- suspirando algo triste, cosa que Sakura se percató en que algo andaba mal.- No son buenas noticias…
Sakura, intrigada, escuchó pacientemente lo que su hermano le informaba para no poder soportar aquello y se abrazó instintivamente a él. -¿Cómo está Tomoyo?
-Está mejor…- declaró su hermano con simpleza mientras le ayudaba a subir a la camioneta con su hijo entre ellos añadió.- Pero no pudo esperar a esta tarde para verlo. La recogeremos en el camino de regreso a casa. – añadiendo dijo con semblante molesto.- También tuvimos la visita de su tío en la casa…
-¿Qué?
-Si. Está entablando una demanda contra Tomoyo para tener control de las inversiones y dinero de su abuelo. –Sakura bajó la mirada pensando en todo lo que estaba ocurriendo a su amiga a un mismo tiempo.- No se porque, pero parece que él está muy seguro de que ganará. Como si tuviera… una carta bajo la manga.
-No se. El sujeto siempre ha sido un verdadero cretino.
-No quiero que estés sola nunca con él.
-Puedes estar tranquilo, Touya. Ese hombre nunca se me ha acercado.
"Eso es bueno…porque de lo contrario, lo mataría… con mis propias manos" pensó el trigueño. -¡Shinji hora de irnos! – declaró Touya pues el chico se quedó viendo dos coches deportivos aparcados en la parada del autobús.
-¿Vamos a pasar por Tomoyo?
-Si, claro.- dijo el hombre con lentitud pensando en lo ocurrido la noche anterior entre él y la amatista. El sabor de sus labios, la calidez de sus manos sobre su pecho. Inevitablemente, sintió una tibia sensación que recorría su espina dorsal.
Ciertamente, tiempo atrás, había besado muchas mujeres… pero ninguna le había dejado aquella sensación perdurable de estar caminando entre las nubes.
O-O-O-O-O-O-O
La muchacha terminaba de despachar un par de turistas cuando el teléfono sonó. Ante el segundo repique contestó – Perlas Monohui.- Escuchando la voz explicarle y ella frunció su rostro para declarar.- No, aun no está aquí…- observando al exterior de la calle por la ventana continuó.- Los domingos no vienen aquí, ya usted lo sabe…
Una pausa se formó en la mente de Katsumi cuando su interlocutor le revelaba algunas cosas. – No me intere…- haciendo otra pausa y comenzó a topetear en el suelo de madera.- Escuche: no me interesa. Se equivoca si piensa que puede intimidarme con sus presunciones… ¡Tampoco de esa manera! – Abochornándose -¡Le agradecería que dejara de llamar y extorsionarme! Estoy harta y no pienso seguir… -antes de que pudiera decir nada, la llamada fue cortada.
---------------- continuará.
Comentarios de la autora¡Bueno, tenemos buenos misterios en el medio o que! Lamentablemente nada es felices por siempre y eso ha quedado claro para Tomoyo: Como el Ying y el Yang, obligatoriamente el negro precede el blanco así como la luz, precede a la oscuridad. A pesar que hubo el primer contacto "Labial" entre la pareja, no todo es color de rosa: El abuelito morirá. ¿Podría Tomoyo conseguir ayuda a tiempo? Lo sabremos en los próximos capítulos.
Como pudieron percatarse ha entrado un nuevo personaje y más misterios envuelven a los existentes: Seika es un personaje secundario pero trae una importante lección para los otros personajes. ¿Qué Creen de esta impetuosa y terca jovencita¿Algo ilógica para Yue, ne? Jejeje Yue odia sus atenciones hacia el por su parte y se sabrá mas de la chica en los próximos capítulos.
Agradezco el apoyo que he recibido hasta el momento. Espero que la historia haya captado la imaginación de muchos quienes les gustan el drama, misterio, acción y por supuesto, mucho romance. Para las fans de Shaoran Li, no se preocupen que haya mucho Shaoran en el futuro para rato jijijiji.
Besos y saludos a todos ustedes: gracias por sus RR o al menos por leer las historias- aunque me gusta recibir más sus comentarios. Ahora a los saludos.
Daulaci: Como siempre amiga, gracias por tu apoyo incondicional. Se que si la historia fuera mala me lo dirías, NE? Así que no te guardo rencor cuando te ausentas por ratitos porque se que estas en tus propios compromisos. A TODOS USTEDES QUE NO SABEN QUE LA HISTORIA "SIMPLEMENTE ¿AMIGOS? ES UNA DE LAS MEJORES DE T+E QUE HAY POR AHÍ, NO SABEN DE LO QUE SE PIERDEN. SE LA RECOMIENDO. Besos para ti y te cuidas mucho. Se te quiere de gratis amiga.
Mokona-Yamileth: Fics inconclusos¿Quién, yo? OO yo no tengo fics inconclusos. Au acontrarie, trato de tener todos mis fics completitos incluso en deuz. Lo que pasa es que termino trasladándolos de servidor pero están completos. – Exceptuando Leyendas de oscuridad a quien tengo que darle fin un día de estos – pero casi todos los fics están completos. Hhhhmmmm creo que te equivocas de autora jajaja. Bueno gracias de todas maneras por tu apoyo. Gracias por leer las historias y me alegro mucho que esta te guste. Esperare tus comentarios de este capitulo. Besos para ti.
Nerak Cibeles te debo mucho: Eres una de las fieles lectoras de mis historias y es un apoyo que agradezco infinitament.e Espero que este capitulo haya sido de tu agrado a pesar que no hubo Shaoran. Gracias tb por seguir Dos Vidas. Se que esta semana no podre actualizar- Estoy de examenes parciales y no puedo dedicarle el tiempo que esa historia requiere. Pero prometo que estare actualizando para la semana del 8 o 9 de noviembre. Besos y te cuidas.
Kendappasoma. Otra chica que le agradezco su apoyo. Gracias infinitas por tu paciencia con esta y otras historias. Besos para ti y te cuidas. Lo cierto es que la respuesta no sera facil: ni para Tomoyo ni para Touya. Asi que esperemos que no se me entre una depresion y todo sea mas llevadero para todos los interesados.
SyaoranSakunrocks: Mis niñas queridas: las echo un monton de menos. ¡Donde es que se meten! Bueno lei en los rr de Daulaci que andan peleando por la pc con su hermano TT mala suerte. Se lo que es tener hermanos y pelear por la pc – ustedes saben que asi es. Espero que este capitulo haya sido de su agrado y no se desesperan :Valga mi humildad habran escenas en los proximos capitulos que pondran el ojo cuadrado a mas de uno. Besitos a ambas y se cuidan mucho.
Fabisa: parece que tenemos una fascinación en comun. En verdad ese sujeto me trae de cabeza. ¡He is sooooo sexy! me encanta Eriol kun y no lo descuidare en esta historia… pueden tenerlo bien claro.
Angel Shia¡Hola personaje favorito de Pita Ten! Jejeje adoro Shia y es mi personaje favorito de toda la serie… y su relacion con Ten deja mucho que entrever jijijiji aunque sera mi imaginación porque de ella a el no se ve nadita de nada… ¿O me equivoco? Espero que te haya complacido este capitulo – mas la escena T+T y cualquier reclamación, sabes donde localizarme. Saludos y abrazos y gracias por tu apoyo.
Lucy. Te has vuelto una de mis lectoras fijas. Te lo agradezco enormemente. Jajaja Shaoran se ve tan sexy – discúlpame Erialcito – con esta actitud. En verdad tiene unas dobles intenciones que recordaran a algunas un poco a la historia "Para mi, siempre fuiste tu" pero OJO: No es la misma trama- para que no nos confundamos. Espero que el proximo capitulo – aunque no tiene Shaoran – sea de tu agrado. Te cuidas mucho ¿ok?
Fénix girl. Como siempre querida, un millon de gracias. Claro que estare por aquí presente. Tratare de actualizar no muy tarde pero actualizare. Besitos para ti.
Keisha hart. Creo que no te salude en el capitulo anterior. Gracias por vuestros comntarios. Es una lastima que te quedaras sin Internet. Para mi es importantisimo en estos dias y no tenerlo me vuelve loca como puedes imaginarte. Pero nada, con paciencia todo se consigue y se llega. Besitos y hasta una proxima.
A todos los demas: Escribir no les quita mas vida. Ya saben un rr de vez en cuando no hace dano a nadie. Jijiji. Un beso a todos y hasta un proximo capitulo que se viene super interesante. He aquí un adelanto.
Sakura se encogió de hombros para declarar.- Cuando estaba trabajando solo con el abuelito, esta muchacha llegó a la tienda buscándole. Estuvieron hablando mucho tiempo en la oficina a puertas cerrada. – Tomoyo le observa con interés.- Cuando salieron, el abuelo le había dado trabajo en la tienda y hasta le consiguió donde vivir…
-¿Qué¿Acaso bromeas?
-No. No tiene familia en el pueblo, claro que yo sepa. Desde aquella vez, tres años atrás, Katsumi ha estado atendiendo la tienda con énfasis y responsabilidad. Nunca ha habido nada turbio y siempre está dispuesta a ayudar.
-¿Ninguna familia¿Qué tal fuera del pueblo¿Tiene parientes?
-Mencionó a su padre alguna vez, pero creo que no es una persona amable. No lo menciona y cuando alguna vez se menciono algo de padres su mirada se perturbaba aunque explico que su padre vivia en el extranjero.- declaró la muchacha con pesar- pero si creo que su madre está viva. No se deben de llevar muy bien…
-¿Por qué lo dices?
-Por que estando en la tienda la llamaron y ella se alarmó mucho. Le dijo que, sea cual fuera sus razones, no volvería a su casa y que tenía cosas que resolver aquí. Después de eso, no volvieron a llamarla a la tienda.
Tomoyo escuchando atenta aquellas declaraciones, se tensó. La muchacha parecía regir su presencia mientras que con Sakura era abierta y servicial. Después estaba la misteriosa desaparición de las Perlas Yukkata. Distraídamente dijo.- Sakura… ¿Estás segura que no hay nada mas sospechoso detrás de esa chica?
-¿A que te refieres?
-Tal vez, que ella si tenga algo que ver con las perlas… las que están siendo reemplazadas.
-Tomoyo: El abuelo la última vez que fue a la tienda revisó esas perlas él mismo.- declaró Sakura – Sabes como a él le gusta darle mantenimiento a esas joyas que son sus consentidas. Jamás se percató de que estaban reemplazadas.
-Con los problemas de memoria que ha tenido últimamente…
-Pero no con eso. Tu abuelito tal vez sea distraído dejando la puerta abierta Tomoyo pero cuando se trata de perlas, es bastante despierto y profesional. Jamás se dejaría engañar por una imitación.
------------------- o-o-o-o-o besos a todos y hasta una próxima, Crys.
