Cap. 7 "ganar peleas"
Algunos días habían pasado después de aquella discusión, ambas partes no se topado por cuestiones de horarios. Poppy estaba ocupada con la recaudación de fondo para el evento de San Valentín, estaba planeado un espectáculo musical, un concierto con los miembros de esa generación a punto de graduarse, tendrían luces, sonido, confeti, brillantina, pero claro que el dinero no crecía en los árboles, por lo que la chica de cabellos rosados pensó que la mejor manera de obtenerlo era lavando carros; señoritas en bikini con jabón, agua y esponjas, claro que las damas no se quedaban atrás, habría un grupo de galantes chicos para ellas. Poppy y sus amigas estaban muy felices adornando el enorme cartel que atraería a los conductores, lo tenían extendido en el suelo para trabajarlo mejor.
-Creo que solo un poco más de brillantina y estará listo. – comento Poppy feliz de casi terminar con la labor.
Por su parte un para nada feliz chico bajo de su auto, habían reunido montones de tambos de agua cerca del estacionamiento mojando la tierra y haciendo mucho lodo, Ramón se llenó por completo los zapatos y la parte baja de los pantalones.
-Excelente, lo que necesitaba para comenzar el día. –
Dio un par de pasos hasta que noto a la joven en el suelo dando órdenes mientras terminaba un cartel.
-Porque no me sorprende. – susurro para si mismo.
Fue acercándose al lugar, sin duda eso iba a la lista de "disculpas" que Poppy le debía, cuando al fin llego dijo sin dulzura.
-¿No se te paso por la cabeza que si llenas de lodo el estacionamiento no tiene caso que laven los autos? ¿O es acaso tu plan mañoso? Los lavas para que se ensucien y que tengan que ser lavados de nuevo. –
-Por favor que no sea él, por favor que no sea él. - susurro para ella misma, para luego voltear y ver a ese joven de gorra gris. – si eres tú, ¿no tienes otra cosa que hacer? –
-Claro, trabajar, pero antes necesito ir por mi café y me temo decirte que tu cartel me estorba. –
-El camino es muy ancho Ramón, lo puedes rodear. –
-Si, lo haría, si no estuviera lleno de lodo, por tu culpa ya me ensucié, no me quiero ensuciar más, los laboratorios deben de estar libres de contaminantes por si no sabías. –
-Vamos, solo por hoy, trata de no ser una molestia. –
-Créeme, estos días sin verte han sido perfectos, venir aquí contigo es lo último que quería hacer. –
-Pues entonces solo vete. –
Ramón le echo un vistazo a lo que decía el letrero "ayúdenos con nuestro espectáculo, cupido en casa, ultima fiesta de San Valentín de esta generación"
-Todo esto por una estúpida fiesta de "el día del amor" ¿Qué tienen, 5 años? –
-Ach, sé que eres un vil amargado y todo eso, pero los demás disfrutamos de esta fecha, es el día perfecto para abrir tu corazón y decirle a esa persona especial lo mucho que la amas y que ella te corresponda. – comento soñadoramente. – mi novio y yo nos declaramos un San Valentín… bueno, ahora ex. –
-Una dramática y cursi historia, ¿necesitas un pañuelo? – comento burlón.
-No, porque mi novio y yo terminamos bien. –
-Dirás tu ex… -
-Como sea, Arroyin es un chico perfecto. –
-Si, ¿tan perfecto que no estabas a su nivel? Debe de ser todo un galán si se dio el lujo de terminar con "la chica más maravillosa del mundo". –
-Tú no sabes nada, él no termino conmigo. –
-Entonces tú lo terminaste a él, no era tan perfecto después de todo. –
-Claro que si, es solo… lo de nosotros fue… es que él viajo, no podíamos seguir juntos, amor a distancia es… -
-¿De tontos? Claro, pero creo que eso encaja muy bien contigo. –
-Yo lo amaba ¿si? Y a pesar de que acabo no me cierro la puerta a que algo tan genial me vuelva a pasar. –
-Te creo, no le cierras la puerta a nadie. – comento rodando los ojos.
-¿Qué insinúas? –
-Nada, solo dijiste una incongruencia, dices que es el día perfecto para "abrir tu corazón" y "decirle lo que sientes a esa persona especial", cuando hace un par de días me rechazarte sin darme la oportunidad de expresar lo que siento por ti, que no es nada más que odio puro, te lo aseguro, no eres para nada mi tipo, para ser alguien que rechaza a alguien que no se le declaro por tener "estándares" suena un poco incongruente escucharla decir eso… "andas con todos menos conmigo" oh… y con los nerd que te ayudaron con tus tareas durante la carrera o el gordito de la clase de natación que se quedaba a limpiar en tu lugar. –
-Ellos son solo amigos, entre amigos nos ayudamos… ¿Y porque sabes de ellos? ¿Me has estado espiando? –
Ramón rio al escucharla decir eso para luego comentar.
-Como se nota que no conoces a los hombres, ellos no te estaban ayudando, estaban haciendo puntos. –
-¿Puntos? –
-Si, ya sabes, favores para impresionarte, no son fuertes ni atléticos, tenían que llamar tu atención de otra forma, pero no cumplieron tus estándares y los rechazaste sin ni siquiera darles una oportunidad de decirte lo que sentían, eres una chica muy cruel, ni yo llego a tanto. –
-Yo no… ellos no… ninguno de ellos es así, lo hicieron por… bueno. – a Poppy se le vinieron a la mente pequeños detalles que había pasado por alto, los regalos caros, los ramos de flores repentinos, la ayuda en horarios complicados. – Tal vez… alguno de ellos si… -
-Que idiota eres, la reina de los rechazados estará sobre el escenario ese día rompiendo los corazones de todo su sequito. –
Poppy se puso de pie y lo miro con desprecio, quería regresarle el mal trago, pero no sabía cómo, hasta que por fin se le vino a la mente lo que había olvidado.
-Tú eres bueno en notar a los que tienen el corazón destrozado, mi padre solía decirme que las personas de su misma especie se saben identificar. –
-¿Qué quieres decir con eso?- Pregunto entre confundido y molesto.
-Pues, que si se te hizo fácil comprender a "mi sequito de corazones destrozados" es porque tú tienes el corazón más roto de todos, señor rechazado. –
-¿Yo? Claro que no… la única vez que me han rechazado es cuando tú me rechazaste, pero mal sino recuerdo yo rechace tu rechazo. –
-Oh, ¿enserio? Porque se dé buena fuente que fuiste rechazado tras pedirle matrimonio a alguien. –
-UUUUHHH – se escuchó exclamar a los presentes.
-¿Quién? ¿Yo? Te debieron de informar mal, eso no paso. – Mintió sin problemas.
-Cierto, me dijeron que fue peor que un rechazo, te debió de doler mucho. –
El joven se quedó mudo de golpe, mientras que Poppy sonreía victoriosa. Las voces de todos susurrando le pareció sumamente molesta a Ramón que sin darse cuenta le contesto a la chica de forma sincera.
-Ah no, no me rechazaron yo fui quien rechazo, a último momento me di cuenta que no valía la pena tanto esfuerzo ¿Quién lo diría? Una relación de casi cuatro años tirada a la basura por una estupidez, ¿Qué se supone que hiciera? Es que… yo no… la primera vez que rechazaron mi propuesta de matrimonio lo entendí, llevábamos solo un año saliendo, fue demasiado pronto, pero la segunda vez yo, con esa nueva relación, creí que estábamos listo y… tenía que mostrar algo de dignidad, no dejaría que… - Ramón se llevó la mano a la boca para callar esa verborrea, se le había olvidado donde y con quien estaba, Poppy lo veía con ojos vidriosos y compasivos.
-¿Te rechazaron dos veces? ¿Por qué? – la chica no lograba imaginar cómo se sentía eso, dos relaciones y dos rechazos, debía de estar pasándola fatal.
Ramón sentía una extraña necesidad de contarle todo a ella, pero no entendía porque, las palabras y comentarios de los otros, la manera en la que él solo se expuso al decir de los demás, las miradas que lo juzgaban, todo eso era lo que menos necesitaba para recuperarse de lo sucedido.
-Tu… - dijo con bastante odio. – tu planeaste esto. – menciono apuntándola con el dedo.
-¿Qué? ¿Planear que? –
-Querías que fuera el hazme reír de todos, solo esperabas que yo solo me echara de cabeza, pero sabes que, tu bobo plan no va a funcionar conmigo. –
-Pero yo no… yo quiero ser tu amiga, enserio, si tienes problemas quiero ayudarte, nadie hablara de esto, te lo prometo. –
-Claro, ¿Quién fue quien te lo dijo? ¿Qué más te conto? De seguro fue Nube, o la señora O´Hare, pero sabes, no necesito la lastima de nadie. –
-Nadie te tiene lastima y no fueron ellos, ni siquiera sé quién es "Nube" –
-Seguro, no volveré a caer en ninguna de tus estúpidas jugarretas, de aquí en adelante más te vale que te cuides, porque no tendré compasión contigo. -
-Pero… -
-Olvídalo, ya me hiciste perder mucho tiempo. – dijo para renovar el paso y pasar por encima del cartel dejan tras de si unas enormes manchas de lodo, cosa que dejo sin aire a los presentes, sus bocas abiertas y los ojos absortos, todo el trabajo de una semana destruido. – ups… lo siento, se me olvido que estaba ahí. – comento con malicia para irse directo a la cafetería.
-¿Pero que vamos a hacer? – preguntaron alarmadas las gemelas.
-Bueno, podríamos lavarlo. – propuso Dj Suki.
-¿Y si no se seca? – Diamantino estaba preocupado, él quería ser el centro de atención en el evento, pero sin cartel nadie llegaría.
-Ay Poppy, el señor Peluche esta tan triste por el cartel que no puede parar de llorar. – mascullo Grandulón para soltar el llanto, cuando Poppy alzo la mano en señal de silencio.
-Escuchen, esto tiene arreglo, ya saben lo que dicen, si no puedes ocultar una mancha, has que la mancha sea parte de trabajo, vean el lado positivo, estamos por lavar autos sucios, solo hay que poner un poco más de lodo por aquí y un nuevo recorte por acá…¡Y LISTO! –
Con aquella idea alocada le dio solución al problema, una línea de pisadas llegaba a un auto lleno de lodo y una flecha señalaba a un auto feliz recién lavado por ellas, el cartel lucia estupendo colgado. Sin tener que perder más tiempo todos se cambiaron, las chicas lucían unos hermosos bikinis de rojo llamativo y blanco, mientras los hombres en short o trajes de baño de los mismos colores. Habían llegado los primeros clientes, los jóvenes limpiaban el carro de una señora de edad avanzada que no para de pedir "limpia mi parabrisas con tu entre pierna" a Diamantino que muy apenado seguía la orden.
-Este no es el tipo de atención en la que pensaba. – le decía a su amigo Pasteldonio que esta alado haciendo exactamente lo mismo.
-Ni me lo digas. –
Poppy por otro lado veía como Harper contaba el dinero de los primeros trabajos.
-Y no solo eso. – dijo la chica que aun tenía un poco de pintura en el cabello de la clase de arte. – están dejando propina. –
-A este paso para la tarde tendremos el dinero del evento. – canto contenta Dj Suki.
-No puedo creerlo, tu estafa funciono. – comentó una voz áspera detrás de ellas, Ramón había vuelto con café en mano.
-Ya tienes lo que buscabas, ahora vete de aquí, no se supone que deberías de estar trabajando. –
-Claro, y eso hare, solo está mirando como la dignidad de la universidad se va por el retrete. –
-Nadie está haciendo nada malo, además, el rector dio su visto bueno. –
-Claro, y que seas la hija del alcalde no tiene nada que ver, porque digo, que rector en todos sus sentidos autorizaría la prostitución de sus estudiantes... –
-No nos estamos prostituyendo. – se quejó Poppy.
-Si como no. –
-Todos estamos aquí porque queremos, a nadie se le obligo. –
-Seguro y por eso tu amigo de cabello blanco se ve tan feliz. –
Poppy miro a Diamantino que a todas luces se veía muy incómodo con lo que le decía la anciana en el auto.
-El evento del día de amor se pagará gracias a la gran idea de Poppy, restregar genitales en los parabrisas, tu idea es única. – comento sarcástico.
-Tú de verdad eres insoportable. –
-Oye, yo solo digo lo que veo, hombres sin dignidad y mujeres con… muy poca ropa. – Ramón al fin noto la escases de esta sobre su interlocutora y mientras le daba un sorbo al café soltó de la nada. – me voy, me estás haciendo perder mi tiempo. –
-¿Qué yo te estoy haciendo perder el tiempo? ¿Cómo? Oh no… acaso será… que te gusta lo que ves. – dijo mientras movía su cuerpo de forma seductora.
-Hay cariño, te falta mucho volumen para atraerme. –
-¿A que te refieres? –
-A que estás plana por detrás y por delante, además de que te faltan curvas, ruega porque vengan más señoras con menopausia, porque si te atienes a tu cuerpo esto no tendrá muchos clientes. – Ramón se alejó mientras se burlaba a carcajadas, subió el ascensor, entro a la oficina y lo primero que hizo de forma veloz fue tomar sus binoculares y mirar por la ventana. No podía evitarlo, se mordía los labios por la ansiedad, aquel coqueteo de la chica lo había flechado, "¿Qué hubiera pasado si le seguía el juego?" se preguntaba a si mismo, "me hubiera rechazado" se contestó "ya lo hizo una vez y ni siquiera me le declare".
-Poppy es una linda chica. – escucho decir a una voz.
-Si. – contesto sin apartar su vista de su presa. – pero no tengo futuro con esa maldita zorra. –
-¿Cómo la llamaste? – pregunto con tono de regaño la señora O´Hare.
-Dije… buenos días señora O´Hare, traje su café como le gusta. -
-Si, ya lo provee. –
Ramón oculto los vinculares detrás de él y espero nervioso a que le diera la primera orden del día.
-Dime algo Ramón. –
-Lo que quiera. –
-Prefieres bajar y hablar con ella o seguir espiándola como un completo pervertido por la ventana. –
-eh… ¿No hay una tercera opción? –
-Vamos mejor a comenzar con el escaneo de los archivos de… -
La voz de la señora O´Hare le comenzó a parecer lejana, apenas le dio la espalda Ramón fijo de nuevo su vista en aquella sonriente chica, miraba minucioso cada detalle de su cuerpo y cuando se le vino a la cabeza la primera imagen de él poseyéndola con lujuria, despertó.
-¿En que demonios estoy pensando? – se auto regaño.
-¿Pasa algo? –
-No, dije que ya voy. –
Ramón retomo su rutina y descarto de inmediato cualquier deseo de pensar en ella. Ese día de trabajo le resulto pesado, no comprendía como esa atolondra joven lo había llevado de sentirse inmensamente enojado a estar completamente lujurioso. Pero después de todo eran más los pensamientos negativos que rondaban por su mente respecto a ella que cualquier escaso cariño que le pudiera tener. Su rutina de día al día siguió igual, salió tarde del trabajo por el papeleo, al subir a su auto nadie de la alegre comitiva estaba por los alrededores, llego a su casa, preparo la cena y se fue a sentar a la ventana de su cuarto, paso las acostumbradas horas en vela pensando y repensando, hasta que por eso de las tres de la mañana, cuando pensaba en las cosas actuales que le acontecían, la recordó a ella, con ese ajustado bikini, su sonrisa aperlada, la espuma recorriendo sus pechos y resbalando por su torso, llegando victoriosa a su entrepierna.
-¿Por qué no soy espuma? – se preguntó torpemente para luego reír. – ay Poppy… me estas volviendo loco. – tras decir esas palabras y sin buscarlo cayo profundamente dormido.
