todo pertenece a S. Meyer. Me salio muy pronto otro capitulo. Ojala les guste. Si puedo mañana ya habra otro

No saben como agradezco a la gente que deja reviews y la que agregado esta hisotria a sus favoritos!

Como siempre ...DISFRUTENLO!

BPOV

7 -julio -2006

Charlie ya se había ido a la estación, así que pronto me metí a bañar, no sin antes revisar de nuevo mi cuello, en verdad me dolía un poco mas de lo que admitía, pero no me importo mucho era una prueba mas de nuestro amor. Además nunca antes había tenido uno. Ahora debía vestir con chamarras o suéteres todo el tiempo o si no mi padre empezaría de nuevo con sus preocupaciones. Su única hija se casaba y se iría para siempre lejos de el, claro aunque de la ultima parte el no sabia nada. Sabia que tenia que pasar mas tiempo con el e iba a hacer mi mejor esfuerzo.

Baje a desayunar y cuando termine Edward aun no regresaba. Subí a mi cuarto a arreglar mi bolsa, baje de nuevo a la sala y aun no llegaba. Que extraño nunca tardaba tanto. Justo después sonó mi teléfono

- Lo siento, amor ya voy para allá.

- Ok, te espero afuera.

Cuando llego le pregunte que había pasado y me dijo que se había entretenido con Esme.

- Y se puede saber sobre que.

- Ah ah ah, es una sorpresa, no desesperes pronto lo sabrás.

El viaje a Portland fue largo, pero valió la pena. Llegamos temprano y nos sentamos adelante. Me sorprendió que después llegara tanta gente, no a muchos les agrada la música clásica, pero sin duda un evento gratuito hacia que les gustara.

Los músicos interpretaron meros clásicos. Algunas las había conocido gracias a Edward y el aprecia fascinado con cada tema. Después del concierto fuimos a comprar una ensalada para mi y dimos una vuelta por uno de los centros comerciales. Edward insistió en que me podía comprar lo que quisiera pero solo le pedí un helado de vainilla.

Cuando caminamos en la plaza todas las chicas volteaban a ver a Edward, pero sobre todo veían a la insignificante criatura que iba a su lado.

- ¿Que pasa? - pregunto cuando me descubrió distraída.

- Es solo que, toda las chicas voltean a verte y no necesito leer mentes para saber lo que piensan.

- Vamos no te apures, sabes que tu eres mi única chica. Además debes saber que se ven sumamente decepcionadas cuando ven tu anillo de compromiso - dijo susurrándome al oído.

- En serio, debo recordar que algunas son observadoras. Bueno demos un espectáculo - me acerque y lo bese desesperadamente.

- Bueno ahora las que no habían visto el anillo saben a quien perteneces - dijo sonriendo y salimos del centro comercial.

De regreso en la carretera cerca de Portland había un mirador y decidimos esperar a que oscureciera para ver las luces de la ciudad y Edward sugirió que esperáramos en el asiento trasero.

- En que piensas Bella - dijo acariciando mi cabello.

- Tengo mi mente tan ocupada, que no se que decirte. La boda, el adiós a mi familia, y pienso en cuan diferente voy a ser.

- Sabes que hay un remedio para eso.

- No, no empieces con eso, seré como tu y punto. Solo espero no dar muchos problemas, sino me tendrán que encadenar cuando quiera atacar humanos o destruir todo.

- Sabes que estaremos todos para apoyarte. No te preocupes yo siempre estaré allí, solo no intentes romperme de acuerdo.

Soltamos una gran carcajada y nos quedamos abrazados por un rato. Después empecé a acercar mis labios a los suyos y me recibió tiernamente. Lo que me sorprendió es que ahora el quiso profundizar mas el beso y eso me pareció perfecto; por esta noche lo dejaría tener el control. Sin dejar de besarme se recostó sobre el asiento y me jalo junto con el. Ahora besaba mi cuello y entonces susurro en mi oído.

- ¿Bella...?

- ¿Si?

- Desabrocha mi camisa.

Pero que era lo que estaba escuchando, acaso ya cedería por fin, lo íbamos a hacer aquí en su auto.

- No vamos a ir mas allá - menciono matando mi ilusión. Pero eso no quería decir que no pudiera disfrutar. La única vez que lo había visto despojado totalmente de su camisa fue en aquella ocasión en Volterra. No era exactamente un recuerdo digno debido a las circunstancias.

Entonces lentamente deslice mis dedos por lo botones y una vez que estuvieron libres, el se incorporo y la retire totalmente deslizándola sobre sus brazos, lanzándola hacia el asiento delantero. Ahora tendría todo su torso y sus brazos para acariciarlos. Pronto tocamos nuestros labios de nuevo y ahora Edward tenia sus manos en mis costillas levantando ligeramente mi blusa.

- Quítala - pedí sensualmente - solo será eso, hazlo por favor - no sabia si en verdad lo haría, pero sus manos se dirigieron al botón inferior abriéndolo suavemente y después al siguiente hasta llegar al ultimo, pero en ese momento dudo si en verdad quería hacerlo.

- Vamos Edward yo se que tu puedes hacerlo, vence tus temores - mencione de una forma muy seria pero ala vez alentadora.

Entonces abrió y retiro mi blusa, observándome por primera vez. Lo hizo de una forma llena de devoción, realmente me intimidaba un poco. No me avergonzaba mi cuerpo, pero tampoco lo consideraba hermoso.

- Bella, eres preciosa. Me encanta tu delicada figura y tu piel es tan suave - dijo acariciando mi abdomen. Me atrajo de nuevo hacia el y como adoraba el contacto de nuestros cuerpos; sentí su pecho como un cubo de hielo, pues ahora solo nos separaba mi brasier. Nuestras manos parecían que no podían abarcar lo suficiente para satisfacer nuestra necesidad. Desafortunadamente el noto el frío que tenia, y se alejo un poco.

- Lo siento - dijo tristemente.

- No pasa nada, me alegro que hallamos intentado algo nuevo - dije con mi voz llena de alegría.

- A mi también me alegra. Vamos vístete, tenemos una vista allá fuera recuerdas.

La situación me hizo olvidarme de todo lo demás. Nos vestimos y disfrutamos de la hermosa vista nocturna de la ciudad, pero pronto llego la hora de irnos.

Estaba tan emocionada de nuestro avance que ni siquiera me quede dormida en su auto como normalmente lo hacia. Casi estuvimos cantando todo el camino a casa con canciones de la radio, lo cual hizo que el viaje fuera muy corto. Era eso o la velocidad tan espantosa con la que conducía. Me preguntaba si me gustaría manejar igual de rápido que todo los Cullen una vez que fuera transformada.

Cuando llegamos a casa, Charlie no había llegado y me pareció extraño, eran casi las 11:00. Entramos y encontré un recado que decía que llegaría hasta mañana, aparentemente ocurrió un accidente grave en el carretera por Hoquiam y habían solicitado a policía de otros poblados.

- Bueno parece que estamos solos de nuevo. Solo comeré algo y podemos subir a mi habitación - dije pícaramente.

- Suena tentador pero tengo que dejar mi carro en casa. No creo que a tu padre le agrade la idea de que pase aquí la noche.

- Esta bien - le di un pequeño beso y salio.

Sin duda este había sido y seria todavía un gran día.