CAPITULO 7: Regreso
-¿Entonces no te quedas?-preguntó Brittany
-No mientas Berry, lo que pasa es que te preocupa que Quinn se ponga tontorro… ¡ah!-se quejó la latina tras recibir un codazo de la pelirosa
-Bueno eso tiene parte de verdad-respondió Rachel
Ante estas palabras Quinn se cruzó de brazos, mientras que la morena y el resto se reían.
-Queridas siento interrumpir, pero debemos irnos-dijo Kurt
-Bueno chicas nos vemos
-Adiós-dijo Brittany
-Hasta luego-dijo Santana
Entonces Rachel se acercó a Quinn y cogió su mano.
-Cuídate, te estaré esperando
La pelirosa no habló sólo apretó la mano de la joven. Pero la morena no pensaba irse sin nada, asique se inclinó y le plantó un tímido beso antes de marcharse en dirección al coche. La pelirosa se dio la vuelta, para ver como la morena se introducía en el coche, y cómo se volvía para despedirse de ella con la mano.
Quinn se quedó mirando el lugar donde antes estaba el coche.
-No recuerdo haberla visto así antes-dijo Brittany
-Sí, esa Berry está cambiando a nuestra Quinn-dijo Santana
-Son tan monas
-Sí, pero… ¿con Rachel?, suena muy raro, la diva y la ex animadora
-¿No creéis que os estáis precipitando?-preguntó Quinn-Aún no hay nada decidido, es demasiado pronto
-Bueno, bueno-dijo la latina entre risas
. . .
Llegó el día de volver a las clases. A pesar de que habían pasado 4 días, ni Rachel ni Quinn habían vuelto a verse, ni si quiera se habían llamado. Ambas se encontraban extrañas, era verdad que aquellas horas en el hotel habían sido increíbles para las dos, sin embargo aquello fue distinto puesto que estaban solas y muy lejos de miradas indiscretas. Pero ahora habían regresado y aquello debía mantenerse en secreto, aún era demasiado pronto para que se supiera.
La morena quería verla aunque no sabía bien cómo reaccionaría, pero de lo que si estaba segura es que tenía que verla. Pero no asistió a ninguna clase y por supuesto al Glee Club tampoco. Por ello decidió preguntar a Santana y a Brittany, pero ellas tampoco sabían porque no había ido a clase.
Los días fueron pasando y la joven seguía sin aparecer. Tanto Rachel como los demás estaban preocupados porque Quinn no aparecía ni daba señales de vida, no respondía a los mensajes ni cogía las llamadas. Finalmente decidieron ir a verla a su casa. Asique allí estaban Rachel, Santana y Brittany ante la puerta de la casa de Quinn. Llamaron pero nadie acudió a abrirlas.
-Pues parece que no está-dijo Brittany
-¡Quinn! ¡Abre la dichosa puerta o la tiro abajo!-gritó Santana
-¿No lo dirás en serio?-preguntó la morena
-Pues claro, yo siempre cumplo lo que digo
-Haber espera ¿hacia dónde da la ventana de su cuarto?
-A la parte de atrás
-Bien pues voy a mirar-dijo Rachel
La diva llegó rápidamente y miró hacia arriba y entonces fue cuando entre una pequeña rendija que había entre las cortinas la vio, pero Quinn se apartó rápidamente al verla. La morena regresó con cara apenada con las otras.
-¿Y bien?-preguntó Santana
-Está en casa, pero parece que no quiere verme, se apartado rápidamente en cuanto se ha dado cuenta de que estaba allí
-¿Pero qué narices? ¡Quinn Fabray, baja ahora mismo y explícanos que cojones te pasa!
-Déjalo Santana, está claro que no quiere saber nada-dijo la morena marchándose de allí muy triste
-Maldita sea-dijo la latina
-Sam, no te enfades
-Pero Bri, es que no comprendo que es lo que se le está pasando a esta por la cabeza
-Lo sé yo tampoco lo entiendo, pero tampoco podemos forzarla a hablar, estoy segura de que cuando lo crea conveniente nos lo contará
-Ya, si lo que me cabrea de esto es que siempre hace lo mismo
Mientras, la pelirosa se encontraba sentada en la cama abrazada a un cojín con lágrimas en los ojos. Sabía que no estaba actuando bien, tenía sus motivos pero no quería preocupar a nadie, aunque por lo visto estaba consiguiendo lo contrario.
-Quinn, no puedes seguir así-dijo una voz que provenía de la puerta de la habitación.
-Creo que me han dicho esas palabras tantas veces que ya casi no tienen sentido
-Pues no debes de haberlas oído suficiente porque nunca les haces el menor caso
-Lo sé Puck, pero siempre hay algo que me lo impide
-Sí, y eso que te lo impide eres tú misma-dijo el joven alzando un poco la voz
-¿Cómo puedes decirme eso?
-Pues porque es la verdad Quinn y hasta que no la aceptes no podrás avanzar, y seguirás estancada
-¡Cállate!
-Está claro que eres una egoísta, me llamas para que te ayude y ahora me tratas así, y sólo porque te jode que te diga la verdad que tú no quieres afrontar a la cara
-Ya está bien, vete de mi casa-dijo amenazante
-Vale, como quieras, pero no vuelvas a llamarme- contestó el joven para después salir de la habitación.
Pasaron dos días más y todo seguía igual. Rachel fingía ser la de siempre, estar en el Glee Club parecía tranquilizarla, pero sólo un poco, en cuanto miraba a los asientos y se daba cuenta de que ella no estaba, se la encogía el corazón. Era cierto que la pelirosa llevaba bastante tiempo sin volver, pero ahora realmente la echaba de menos.
Finn notaba que la joven no estaba bien asique intentaba animarla con cualquier tontería o simplemente hablándola para que se distrajera de aquello que no la dejaba tranquila. La joven agradecía su apoyo, pero no era consciente de lo que estaba haciendo y eso era un gran error.
Aquel día quedó con él para salir, ambos fueron a una cafetería tomaron un café y después se sentaron en el césped de un parque cercano.
-Rachel ¿me estás escuchando?-dijo Finn
-Perdona
-Creo que deberías contarme que te pasa
-No es nada
-Eso me dices siempre que no es nada que no me preocupe, pero llevas más de un mes muy rara, me has estado evitando y ahora de pronto parece que me haces caso, pero sólo lo parece.
-Es que me encuentro cansada por las clases y el Glee Club
-No me estás diciendo toda la verdad-dijo él acercándose un poco más con mirada inquisidora
La joven apartó la mirada. No quería mentirle, pero tampoco podía decirle la verdad, aún no estaba segura de ello. Desde que había vuelto de aquel hotel, muchos pensamientos habían inundado su cabeza, todos ellos relacionados con Quinn. Al principio eran pensamientos agradables, de aquello que había sentido estando allí en aquella habitación. Sin embargo según pasaban los días y tras el rechazo de la pelirosa, sentía que algo no iba bien. Por primera vez empezó a plantearse qué es lo que realmente había pasado. Si aquello había sido real o sólo una especie de espejismo que sólo había durado unos días. Y además estaban sus sentimientos…unas palabras le vinieron a la mente… "Quiero intentarlo Quinn. Quiero estar a tu lado". ¿De verdad había dicho eso?, pero ¿realmente lo había dicho porque lo sentía? O por el contario ¿se había dejado llevar por la situación?
-¿Rachel?-dijo enfadado
-Lo siento no me encuentro bien ¿puedes acompañarme a casa?
-Si, pero antes quiero hacer algo-dijo acercándose hasta que sus grandes brazos la estrecharon en un sentido abrazo
-Gracias, Finn-dijo la morena apoyando su cabeza en el pecho del chico
-Lo que sea porque mi chica se encuentre mejor
. . .
Aquel día Santana se encontraba esperando a Brittany, cuando vio salir a Puck en dirección contraria a la de su casa, además había adoptado una actitud extraña mirando hacia los lados como si se intentara asegurar de que no le veía nadie.
-Ya estoy aquí-dijo la rubia que acababa de llegar
-Bri, ya tenemos algo que hacer
-¿El qué?
-Vamos a seguir a Puck, actua de forma rara y yo creo que oculta algo
-Vale, ¿y adonde crees que va?
-Espero que no sea a donde pienso porque se la voy a liar a alguien pero parda
Las dos siguieron al joven sigilosamente durante varios minutos hasta que este se paró frente a una casa.
-¡Lo sabía!-gritó la latina sobresaltando al joven
-¿Pero que hacéis vosotras aquí? ¿Me estabais siguiendo?
-¿Y tú, que haces enfrente de la casa de Quinn?
-Nada, solo pasaba por aquí
-Ya, venga Puck suéltalo, ¿sabes algo verdad?
-Será mejor que se lo preguntéis a ella- dijo el joven dándose media vuelta y marchándose por donde había venido.
-¿Qué hacemos?-preguntó Brittany
-Pues entrar, aunque tengamos que tirar la puerta-dijo la latina
La pelirosa estaba sentada en su banco de ventana cuando oyó unas voces provenientes de la parte delantera de su casa.
-¡Fabray abre la maldita puerta!-gritó Santana
-¡Quinn por favor!-añadió Brittany
-Bien si no queda más remedio
Pocos segundos después la pelirosa escuchó un golpe muy fuerte.
-¿Pero qué?-se dijo saliendo de su cuarto y bajando las escaleras
-Sam, ¿estás bien?-dijo la rubia
-Si, más o menos
La puerta finalmente se abrió.
-¿Qué ha sido eso golpe?-preguntó
-Santana ha intentado abrir la puerta por la fuerza-dijo la rubia mirando a la latina preocupada
-Eres una burra
-Si alguien que yo me sé, hubiera abierto antes no me habría pasado esto
-Anda pasad, que hay que curarte ese hombro-dijo la pelirosa con resignación
. . .
Rachel estaba en su cuarto ensayando una canción para el Glee Club, cuando recibió un mensaje.
"Hola cariño, dime ¿estás mejor. F"
"Un poco. Gracias Finn. R"
"Me alegro, sabes que me tienes para lo que quieras. F"
Al ver que no respondía el joven volvió a enviarle otro.
"No quiero forzarte, pero… ¿no me vas a contar qué es lo otro que te preocupa? F"
"Ya te lo dije. R"
"¿Tiene que ver con Quinn? F"
Ante este mensaje la morena se puso nerviosa, soltó el teléfono. ¿Porqué le había preguntado por ella? ¿Es que acaso sabía algo? Pero… ¿Y cómo?
El teléfono comenzó a sonar. Era Finn. Rachel no quería cogerlo, no sabía cómo responderle, no se le ocurría nada. Pero si no respondía sería como si estuviera diciendo que ocultaba algo y que Quinn estaba relacionada con ello. Finalmente lo cogió.
-Perdona Finn estaba cogiendo unas cosas y por eso he tardado en cogerlo
-No pasa nada
-Sobre tu pregunta…es verdad que me preocupa Quinn, pero igual que a todos. Si no cambia su actitud el Glee Club se verá afectado. Además ella era una componente importante, su falta no nos hace bien.
-¿Y sólo es eso?
-¿Qué más iba a ser?
-No sé, me parece que tu actitud era por algo más grave
-No, y discúlpame Finn pero debo colgar
-Vale, nos vemos mañana-respondió el joven poco convencido
-Ok
. . .
Las tres se encontraban en la cocina, sentadas en los taburetes. Brittany se encargaba de curar el hombro de Santana que tras el golpe o mejor dicho la envestida, se había hecho una herida, a parte del consiguiente moratón.
-Podías haberte roto algo-dijo Quinn
-Pues haber abierto la puerta
-Lo siento
-No me valen tus disculpas Fabray, queremos saber la verdad
La joven no dijo nada sólo bajo la cabeza. Pensaba en si hacia bien en querer contarles lo sucedido. Tenía miedo de su reacción, bueno más bien tenía miedo de cómo se lo tomara Santana, tras lo de la puerta se esperaba cualquier cosa.
-¿Por qué no has vuelto a clase?-preguntó Brittany
-He tenido un problema
-¿El qué?, pero si parecía que todo iba a mejor después de lo del hotel, ¿Acaso no querías cambiar?
-No es por eso
-Ya y entonces ¿Por qué no nos dejaste entrar cuando vinimos con Berry? ¿Te arrepientes de lo que pasó?, bueno si es que paso algo porque no nos has contado nada de nada-dijo la latina
La joven no dijo nada, solo se limitaba a mirar el suelo.
-Creo que te has pasado Sam-dijo Brittany
-No Bri, tiene razón-contestó la pelirosa
Entonces se levantó y comenzó a quitarse la chaqueta y la camiseta
-Hey espera Quinn-dijo Santana alarmada
-No te emociones-dijo guiñándola un ojo - que no voy a hacer nada raro, es para que podáis ver el motivo por el que he faltado a clase
Cuando terminó de quitarse la ropa, las dos jóvenes pudieron ver que Quinn tenía el cuerpo llena de heridas y moratones.
-¿Qué te ha pasado?-preguntó la Brittany
-Mis "nuevas amigas"-dijo simplemente avergonzada
-Pero Quinn-dijo la rubia acercándose para abrazarla, mientras a la pelirosa se le escapaban unas lágrimas.
-No pensaras volver con ellas ¿no?-dijo la latina seria
-Por supuesto que no-dijo entre lágrimas
-Se van a enterar esas, como las vea yo las…
-¡No!, por favor Santana
-Pero esto no puede quedar así
-Yo me lo he buscado-dijo suplicante
-Está bien, pero como vuelvan a tocarte no habrá fuerza en el mundo que pueda pararme
-Gracias
-Anda ven aquí-dijo la latina con los brazos extendidos. Ambas se fundieron en un abrazo.
-Esto… ¿queréis tomar algo?, que no os he ofrecido nada-dijo tras separarse de Santana
-Si una tila porque me vas a matar de tantos sustos, además aún no me has contestado a lo de Berry
