Ohayou!!! Bueno, LAMENTO LA TARDANZA!!! TT pero he estado completamente ocupada!! Pero weno, aki esta! AL FIN!!! el 7 capitulo! Capitulo semifinal, diria yo! xD jeje, weno, agradecer enormemente a las personas que han dejado esos reviews tan alentadores, y muchas gracias por leer este pedazo de historia... hecho desde el corazon... solo una cosita... A LAS PERSONAS QUE NO LES GUSTA LA HISTORIA, ESPERO QUE DEJEN DE INSULTAR Y DE CRITICARLA HORRENDAMENTE, YA QUE PARA GUSTOS COLORES, Y PUES, SI NO TE PARECE, DEJA DE LEERLA Y NO DEJES REVIEWS QUE NO VALEN LA PENA!Lamento que esten leyendo eso, pero ciertas personitas, estan molestando con sus insultos, cosa que no hago, cuando no me gusta una historia, asi que no me agrada que lo hagan conmigo. A las demas lectoras (es), disculpen el incidente, y creanme que adoro leer que opinan, ya que sus opiniones para mi SI son importantes, no como otros comentarios que mas bien OFENDEN... (me reservo el derecho de poner nicks, pero si vuelvo a recibir otro insulto de esta (as) personas, lo hare... MUCHISIMAS GRACIAS A TODAS LAS LINDAS Y LINDOS CHICAS (AS) QUE LEEN ESTO, QUE TOMAN SU TIEMPO EN LEERLO, Y QUE MANDAN SUS COMENTARIOS HERMOSOS. DISCULPEN EL TESTAMENTO, Y PUES AKI LES DEJO EL CAPITULO, DISFRUTENLO. Con mucho Carinio, Nadeshko12. )
Capitulo 7
- ¿Entonces? Aun no has respondido mi pregunta, Shuishi… - rompió el silencio Yuki, esta vez estaba mas sereno, respiraba con fuerza pero por la amargura que llevaba por dentro.
- ¿Qué quieres que responda? – pregunto Shuishi, se sentó en la cama, sin poder despegar la vista del suelo, le dolía tanto ver a Yuki así, que mejor no levantaba sus ojos para verlo.
- Responde. Responde, si aun, sigo siendo tu amante, tu pasión… si aun me amas. – susurro, su voz le traicionaba cuando se sentía indefenso.
- Yuki. Catherine te lo ha dicho millones de veces, si Yuki. Solo que a veces eres un testarudo y me siento mal, cuando siempre te digo que te amo, y solo recibo un asentamiento de cabeza de parte tuya… pareciera que la situación es al revés, que tú no me amas a mí. – expuso tranquilamente, aunque esforzaba a sus lagrimas para que no salieran, siempre salían en los momentos menos inoportunos.
Yuki sintió que le quitaban el mundo de encima, respiro hondo nuevamente para después acercarse a Shuishi. Se detuvo frente a el, mientras que el niño, solamente observaba el suelo.
Extendió su brazo para que su mano tocara su mentón… levanto con suavidad su cara para verlo desconsolado.
- No sabes lo aliviado que me siento… al escuchar esas palabras. – susurro Yuki, mientras se inclinaba para besar a su amado niño.
Sus labios chocaron con los débiles y pequeños labios del pelirosa, entreabriendo su boca para recibir su aliento calido y lleno de pasión.
Lo obligo a que retrocediera sobre la cama, mientras que el escritor, se posaba sobre su cuerpo tembloroso.
Se separaron levemente para tomar aire y para verse tímidamente.
- ¿Me perdonas? – pregunto Yuki, mientras trataba que tragarse su orgullo.
Shuishi asintió, sonrió coquetamente. Sabia que estaban solos, tenían tiempo de no tener un momento a solas, se necesitaban, se deseaban… y sin ser perverso, estaban excitados.
Yuki quito las prendas que el pelirosa llevaba puesta, una por una… con sutileza pero al mismo tiempo con algo de ferocidad y pasión por volver a probar esa carne tan fresca con tan delicioso sabor.
Shuishi tembló cuando sintió las manos del rubio desabotonar el botón del pequeño short, no omitió ningún reclamo, mientras que el escritor le quitaba el aliento de su boca, y sus manos jugaban con sus muslos para poderle quitar el bóxer que llevaba puesto, hasta dejarlo completamente desnudo, e indefenso sobre la cama.
Yuki se detuvo por unos distantes, la figura de Shuishi, temblaba, observo con sus ojos verdes cada músculo que se elevaba fuertemente por su respiración forzada, sonrió para si, sabia que el era el único al que podría hacerle el amor con tanta pasión, con tanto cariño y con ambición hacia su cuerpo.
Shuishi poso sus ojos en los ojos nuevamente encendidos por la lujuria… hizo un leve movimiento para acercarse al rostro del rubio y besar con timidez sus labios, se volvieron a separar…
- Tu sin ropa y yo vestido… ¿Qué esperas? – replico Yuki, al ver que el niño no se movía, pero esto hizo que Shuishi reaccionara y lo viera mas serio y dispuesto a no quedarse atrás y perderse toda la diversión.
Shuishi, prácticamente le arranco la camisa… haciendo que todos los botones salieran disparados a rebotar por toda la habitación, quito la faja que sostenía su pantalón para luego abrirlo y quitarlo con brutalidad. El pelirosa volvió a verlo, ahora, desnudo igual que el… lo amaba, su cuerpo, alma y mente.
Volvieron a verse, mientras se escondían en medio de las sabanas blancas de la cama de visitas, lastimosamente no habían podido ni llegar a la alcoba del escritor.
Yuki se hallaba ahora, debajo del cuerpo del niño, sonrió para si, sabiendo que ahora, el podía tomar el mando y hacer con el lo que le placiera… al fin y al cabo, su carácter había cambiado su poco, ya no era tímido ni callado… ahora se hallaba mas enérgico y lleno de pasión.
- Bueno… ¿Qué vas a hacer? – pregunto Yuki, sonriendo malévolamente, hacia su amante.
- Ya veras… - dijo Shuishi, besándolo nuevamente, haciendo más picante la atmósfera.
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Ya eran pasadas las doce de la noche, lentamente la puerta del apartamento sin hacer mucho ruido, ya que la hora era muy tarde.
Una sombra pasaba de largo, por la sala, cuando una luz se encendió, un pequeño fuego, el cual se apago rápidamente… era Yuki, quien había encendido un cigarrillo, mientras lo fumaba con fuerza, se levantaba para recibir al recién llegado.
Su cuerpo estaba escasamente cubierto, solo unos pantaloncillos pequeños, talvez era ropa interior, mientras que mostraba al descubierto lo demás de su bien formado y hermoso cuerpo.
- ¿Me podrías explicar estas horas de llegada, Catherine? – pregunto, antes de volver a fumarse otro poco de su cigarrillo.
- No quería interrumpirlos… además, tres son multitud, Yuki. – comento la escritora, que se quitaba su abrigo y tomaba asiento en un sillón cercano.
- Te estaba esperando… necesitaba hablar contigo, sobre un asunto muy importante… - dijo, antes de darle el ultimo sorbo al cigarro y apagándolo en el cenicero, de la mesa central de la sala, y exhalar el humo, con paciencia y placer.
- ¿De que se trata? – pregunto intrigada. En realidad no entendía cual seria el asunto ahora, ya que los problemas entre ellos y el niño se habían resuelto.
- ¿Aun te interesa acostarte con el niño? – pregunto sin mas rodeos. Observo a la escritora con seriedad, mientras que sus manos, buscaban la cajetilla de sus cigarrillos para buscar otro, y saciar la ansiedad que lo carcomía por dentro, esa que se siente cuando el organismo necesita la droga… en esta situación, la nicotina.
- ¿Por qué la pregunta, Yuki? Recuerda que él no es un juguete que puedes prestar cuando se te antoje… es un ser humano, y para su desgracia, enamorado. – dijo mientras, se acomodaba y cruzaba sus piernas.
- Lo sé… pero hasta que pruebe una sola fémina, no estará quieto. Estuvo preguntándome si había tenido una amante… suele ser curioso. – dijo encendiendo su segundo cigarro.
- Entonces, quieres que pruebe conmigo… ¿sabes qué? Gracias, pero no gracias… - respondió Catherine, se levanto de su asiento y se disponía ir a dormir, cuando Yuki la detuvo, sosteniendo con fuerza su muñeca derecha.
La mantuvo firme y la obligo a retroceder hasta la pared, la observo un gran rato, su aroma embriagaba, mientras que su cuerpo pedía por atención, pero no podía… su hora ya había pasado. Le tocaba al niño experimentar su propia aventura.
- No lo hagas por mi… hazlo por él. Prefiero que tú seas la que lo adore, que alguna otra mujer sea la que se quiera aprovechar de él. – susurro en el oído de la americana… su mano lentamente la soltó.
Catherine bajo su mirada, mientras pensaba al respecto, adoraba a Shuishi, prácticamente lo amaba… en el poco tiempo que lo conocía, supo que todo lo que buscaba en un hombre, ese chiquillo inmaduro lo tenia, y lastimosamente ese niñato estaba enamorado de ese escritor sensual y atrevido.
Aunque un pensamiento atropello su mente de repente, si Shuishi querría conocer el amor de una mujer, seria capaz de aceptar a cualquiera, talvez una zorra o una de esas mujeres ofrecidas, y eso lo odiaría completamente, si alguien debía ser su musa de amor, esa seria ella… ¡Nadie mas!
- De acuerdo… pero que sea en la ultima noche que este aquí… - dijo después de un gran silencio.
- ¿Y porque mañana en la noche? – pregunto Yuki, intrigado por la respuesta.
- Así, no tengo que despedirme de el… detesto las despedidas. – dijo, antes de quitarse al escritor de encima y caminar hacia su propio cuarto.
- Prefiero que seas tú… Catherine. – volvió a decir en voz baja, Yuki. Mientras entraba a su habitación y miraba a Shuishi, dormido y desnudo sobre su cama. Rió para si, sabiendo que por lo menos quedaba en buenas manos…
Amaneció rápido, era el último día que Catherine se encontraría en Japón, mañana a las diez de la mañana abordaría el avión que la llevaría nuevamente a su casa, América.
Se levanto temprano, no pudo conciliar el sueño, aquella decisión invadía su ser, su corazón se sentía pesado… como si fuera la primera vez que haría algo así. Sacudió su cabeza, para cambiar de tema.
Saco su maleta, que se hallaba bajo su cama, y comenzó a empacar su ropa… sintió que la puerta se abría, volteo para encontrarse con Yuki.
- Buenos días, Yuki. – dijo Catherine, volviendo a sus quehaceres.
- Necesito que vengas conmigo, hay una firma de libros, y nos quieren a ambos… - dijo mientras apoyaba en el marco de la puerta.
- De acuerdo, déjame que termine de alistarme y estaré en la sala en poco tiempo. – dijo, buscando su saco en medio de sus pertenencias.
Yuki salio de la habitación, para ingresar a la de el. Shuishi aun se hallaba dormido, se acerco con cautela, sentándose al borde de su cama, toda desarreglada… movió con gentileza el cuerpo del niño, el cual, se levantaba poco a poco.
- Oye… vamos a una firma de libros… y creo que estaremos todo el día afuera. No me esperes despierto. – dijo el rubio antes de levantarse nuevamente.
- ¿Vas con Catherine? – pregunto, mientras veía a su amante, caminar hacia la salida de su habitación.
- Si. Así que espero que te quedes en casa, descansa y pues, nos vemos… - dijo Yuki, ojeándolo. Su mirada radiaba confusión, comprendió de inmediato, que actuaba extraño, y desconocía el porque.
- ¿Qué pasa ahora, Yuki? – pregunto para si, mientras se volvía a recostar, y escuchaba la puerta de la entrada cerrarse.
Continuara...
