Disclaimer: Todos los personajes de Sailor Moon pertenecen a la maravillosa Naoko Takeuchi, la historia es completamente mía.


MOON PRIDE

Capítulo 7

Elysion.

Unos ojos celeste miraban hacia la ciudad, un lugar tan grande, vivaz, cosmopolita; una metrópoli llena de contrastes, hermosa y a la vez tan aterradora. Un lugar donde podías hacer tus sueños realidad, pero donde tus peores pesadillas podrían surgir, imparables y arrolladoras.

Una urbe en la que tu vida puede dar un giro de ciento ochenta grados en un instante; en ese punto ella estaba, diez y seis días atrás vivía en un albergue, ahora estaba parada frente a un ventanal de un apartamento de lujo, ubicado en la mejor zona de la ciudad.

Había salido de una pesadilla y ahora no sabía si lo que vivía era un sueño o el inicio de una pesadilla peor.

Darien se había marchado en una gira de negocios catorce días atrás, no sin antes haber dejado una lista de tareas para que ella realizara en su ausencia, por un lado agradecía tener una agenda planeada, por otro lado se sentía tan vacía y sola. Y aunque su relación con él fuera una farsa, extrañaba su presencia y el frio brillo de sus ojos zafiro. Él a pesar de su fría, arrogante y un tanto indiferente actitud era la única persona que le daba confianza y tenerlo cerca le proporcionaba cierto sentido de realidad a todo ese fribolo y solitario estilo vida en el que había aceptado vivir.

Nadie que la conociera antes, la reconocería fácilmente en esos momentos, de vestir unos vaqueros desgastados y unas viejas convers pasó a usar ropas de famosos diseñadores. La verdad era que ese cambio no lo había dado por si sola y la ayuda de Karmesite y los consejos de su instructora de etiqueta, Michiru Kaiō, fueron la clave para que ella en ese corto tiempo se viera, sofisticada, glamurosa, fresca y hermosa.

Conoció a Michiru la misma mañana en la que Darien se había marchado, la joven se había presentado en el departamento, Serena la había recibido en vaqueros y una playera. Al instante la rubia se sintió un tanto avergonzada, la mujer portaba un vestido de estilo vintage, ajustado en el torso pero con un falda amplia hasta las rodillas, en color azul, unos zapatos de vértigo en color blanco que hacían resaltar sus bien formadas pantorrillas, su cabellera hasta los hombros, con un color agua marina y unas ondas muy al estilo de los cincuentas. Enmarcaban un rostro hermoso y sereno pero a su vez intenso.

La primera pregunta de aquella mujer, después de presentarse, había sido sobre su edad, colores y otras tantas cuyas respuestas había anotado en un iPad.

Michiru la había introducido en el mundo de las normas, la etiqueta y el protocolo que formaban parte de la vida diaria de una sociedad pudiente y sobre todo de aquellos que tenían una larga historia familiar. La peli verde le había enseñado el arte de caminar con zapatos altos, le enseño a caminar con la cabeza alta y la espalda recta, y ahora estaba aprendiendo el gran misterio del uso de los cubiertos, eso le estaba costando un gran trabajo, no podía guardar en su mente para que servía cada cuchara, ¡eran muchas!

Las clases de Michiru iniciaban después del desayuno, pero era precedido por una sesión de hora y media de ejercicio guiada por Haruka Ten'ō, su entrenadora personal, una mujer alta de cabellos castaños claros y cortos, de complexión delgada y atlética, con una apariencia andrógina, el día que la conoció la había confundido con un hombre, pero su sorpresa fue mayor al enterarse que esta mantenía una relación amorosa con Michiru.

En esos pocos días de conocerlas, y esa relación que había formado con esas mujeres distantes, hacia que Serena las apreciara y las considerara como unas guardianas, como unos planetas orbitando en la lejanía alrededor del sol.

-Serena!- la voz gruesa y cálida de Haruka la saco de sus pensamientos- Michiru nos espera en la boutique, me pidió que te acompañara.

La ojo azul, asintió mientras tomaba su bolso. Por un momento había olvidado que ese día saldría a elegir el famoso vestido de novia, la realidad era que se sentía nerviosa, pero no por elegir el vestido, se sentía nerviosa por su inminente viaje hacia la finca Elysion.

Habia pasado toda la mañana, probándose vestido tras vestido, estaba exausta, ya que lo único que veía en el espejo era una maraña de tela blanca, y al fondo solo escuchaba las voces de Michiru y Karmesite decir: "No, ese no es.", "No, ese no le queda". Finalmente cuando creía que ya había terminado con ese interminable desfile, tocaron a la puerta del probador.

-Pase- dijo Serena ajustando el nudo de la bata que la cubria, a través del espejo vio a Haruka entrar por la puerta con un vestido en la mano.

-Pruebate este, cabeza de bombom, es el que viste al entrar aquí.- dijo la castaña entregándole el vestido y saliendo del vestidor.

Serena dándole la espalda al espejo y sin mirar, se puso el vestido blanco con detalles en plata y oro viejo, lo cerró con facilidad y sintió que le quedaba como un guante. Suspirando y sin mirar salió del probador y se paro frente a sus acompañantes, Michiru se llevo una mano a la boca, una reacción de admiración, Karmesite afirmaba con un movimiento de su cabeza y Haruka sonreria.

Sin pensarlo mas ella les dijo que ese era el vestido, y aun sin mirarse pidió a Karmesite que se encargara de lo que faltaba y que lo enviara a la finca.

El sol bajaba en el horizonte mientras miraba las bastas tierras que formaban parte de la finca, el helicoptero inicio su decenso sobre unos amplios jardines detras de una gran casa de estilo tudor, las paredes de la primera planta estaban cubiertas de follaje, las estrechas ventas adornadas con hermosos vitrales, con techos angulosos, lo que mas sobresalia era el hermoso jardin que la rodeaba, un mar de colores provenientes de un sin fin de rosales.

Rubeus la ayudo a bajar del helicoptero y la escolto hasta la casa, que mientras uno mas se acercaba esta se volvia mas imponente y sobrecogedora. Al entrar al recibidor una mujer ligeramenta robusta, de cabello canoso recogido en un tenso mono, una actidud de rectidud y severidad se reflejaban en el rostro de aquella anciana llamada Circonia, quien ostentaba el título de ama de llaves de aquella antigua mansion.

Circonia la había conducido a través de los pasillos de madera hasta una amplia habitación de paredes de madera y muebles blancos, un gran ventanal daba paso a un balcón desde el cual se podia observar el inmenso y ancestral jardín de rosas. Después de instalarse y asearse Serena recibio la notica de que Darien llegaría hasta el día siguiente.

El silencio que reinaba en aquella señorial mansión le estaba robando el sueño a la rubia joven, que con un frustado suspiro abrió sus bellisimos ojos celestes, con un movimiento se levanto, y con el silencio y la luz de la luna recorria los pasillos de aquel viejo caserón.

Una puerta de herreria y cristal, muy diferente a las de madera, llamo la atencion de Serena, la puerta tenia vitrales de rosas, que la dejaron impresionada, tras abrir e ingresar lo que vio la dejo más sorprendida aún, haciéndola creer que habia entrado a un mundo diferente.

Pisos de blanco marmol, columnas blancas sostenian una nave circular de herreria y cristal, que dejaba entrar la luz lunar e iluminar los inmensos rosales en flor. Los petalos aterciopelados brillaban como la plata bajo la los rallos lunares.

-Son bellisimas- dijo suavemente Serena, mientras extendia su mano para tocar sus suaves petalos.

-Serenity.-dijo una gruesa voz, haciendo que la rubia girase asustada- es el nombre de la rosa.

-Darien- habló Serena reconociendo a su acompañante- me has dado un buen susto, no te esperaba esta noche.

-Disculpa, vine para acá en cuanto pude, no esperaba encontrarte despierta.- dijo el pelinegro a modo de disculpa.

-Son hermosas las flores, veo que aqui predominan.- dijo la ojoazul, girando de nuevo hacia las flores, pero al pendiente de los movimientos de su acompañante.

-Mi familia es la principal productora de rosas en el mundo; basicamente gran parte de la fortuna de los Chiba proviene de estas flores.-explico brevemente Darien- Serenity es la unica que no se comercializa y la unica que crece en este lugar, ademas de ser la unica rosa que florece con la luz de la luna.

-Entonces es en pocas palabras: Única.- dijo la rubia con una pequena sonrisa en sus labios.

Darien frunció ligeramente el ceño al notar que la luna aun no estaba por completo llena, pero el jardín resplandecía de una manera similar a cuando la luna alcanazaba su punto más brillante.

Miraba a Serena, sus cabellos rubios brillaban con reflejos en plata y su piel era blanca como el mármol, ¿su piel sería tan suave como el petalo de una rosa?, se preguntó. Por pensamientos de ese tipo habia estado lejos de ella durante los ultimos catorce dias, pero ahora encontrarla con ese camison blanco de tirantes anchos, ajustado en el busto y suelto hasta taparle los pies, no evitaba la costante tentacion de tocarla. En que momento pudo pensar que sería fácil mantener su trato en papel, cuando lo único en lo que podía pensar cuando la miraba era en probar el sabor de aquellos labios.

-Si y tu llevas su nombre- dijo el acercándose más a ella.

-Mi nombre es... Serena-dijo la rubia estremeciendose ante la cercanía de su acompañante.

-Es un variación de Serenity- afirmó Darien mientras que con uno de sus dedos recorría el rostro de la ojo azul.

En el momento en el que las llemas de sus fuertes dedos entraron en contacto con aquella sueve y blanca piel, una súbita corriente eléctrica atravesó su cuerpo, acelerando sus latidos y despertando su deseo de forma subita, que le sorprendia esa pérdida de control, todo en él le gritaba una sola palabra: ¡Bésala!

Sus fuertes dedos recorrían su rostro y sus profundos ojos azules se fundían con los suyos, el tiempo parecia haberse detenido y solo escuchaba el retumbar acelerado de su corazón, solo podía sentir la fuerza eléctrica que recorría cada poro de su piel, nunca antes había sentido al tan fuerte que temblaba con la anticipación de ese tan sorpresivo y anhelado beso.

Sin pensar y solo dejandose llevar por el inmenso deseo de probar sus labios, Darien levantó el rostro de Serena y suavemente depositó sus labios sobre los de ella, haciendo que el mundo entero desapareciera.


Muchas gracias a todos por tomarse el tiempo de leer esta historia.

Lamento los grandes lapsos de publicación, pero por el momento publicare en cuanto tenga el capítulo terminado y tenga acceso a una computadora.

Espero que este capítulo sea de su agrado.

¿Merezco review?

Besos lunares