Hola a tod s ^^

Muchas gracias por los reviews, se agradecen bastante.

Este si que es el capítulo 7, siento haberme equivocado al subirlo :S

Espero que os guste.


Capítulo 7: Lucha por la paternidad.

Cuando desperté lo primero que hice fue llevar mi mano a mi mejilla, con solo rozarla noté que dolía y supuse que la tendría un poco morada. Al mirarme en el espejo lo comprobé, Kazuka me había pegado con ganas y ahora tenía la marca de lo sucedido en mi cara.

Después de ducharme y vestirme salí de la habitación encontrándome a Kazuka en el sofá dormido. Noté que tenía los ojos hinchados y deduje que él también habría pasado mala noche. Sin despertarlo preparé mi desayuno y el suyo. Me comí el mío y dejé el suyo en la mesa junto a una nota en la que le decía que me había ido a trabajar.

El camino al trabajo se me hizo más largo de lo normal. Sentía como la gente me escrutaba con la mirada y me juzgaban. Intenté ignorar los comentarios sobre mi vientre y mi magulladura. Me extrañaba que en una ciudad tan grande la gente se metiera en la vida de los demás. Llegué al trabajo como siempre y ahí tampoco cesaron las miradas.

-¿Qué te ha ocurrido, Misaki?- Me preguntó mi compañera al sentarme en mi mesa.

-Un accidente tonto, con el embarazo me he vuelto un poco patoso.- Le dije con una sonrisa nerviosa. Ella me miró extrañada y no comentó nada más.

-Pues tienes que tener más cuidado, Misaki, puede ser peligroso para el bebé.- Dijo mi otra compañera que había estado escuchando la conversación.

-Tienes razón, intentaré ser más cuidadoso.- Comenté para luego centrarme en mi trabajo de editor. No pasaron ni veinte minutos cuando mi móvil comenzó a sonar.- ¿Moshi moshi?

-Misaki, soy yo.- Me dijo la voz del escritor al otro lado de la línea. La noche anterior le había dado mi nuevo número de teléfono sin que Kazuka se enterara.

-Hola, Akihiko, ¿qué tal?- Le dije sorprendido por su repentina llamada.

-Muy bien. Te llamaba por si querías que quedáramos esta tarde para tomar algo o pasear, lo que quieras hacer estará bien.- Sugirió el escritor y pude notar algo de nerviosismo en su voz.

-No creo que sea buena idea, hoy ando un poco liado con el trabajo y tampoco le he dicho nada a Kazuka...- Comencé a ponerle excusas.

-¿Y no tienes ningún rato libre?

-Es que tengo un escritor que siempre entrega todo tarde y se me ha acumulado el trabajo.- Me inventé eso para que me dejara en paz. Después de como se comportó Kazuka la noche anterior no quería hacerle enfadar a mi pareja.

-Te puedo ayudar si quieres, así acabarás antes.

-No, Akihiko, porque no le he dicho a Kazuka y seguro que no le hace gracia que me vaya contigo. No lo he visto en todo el día y...- Le dije pero me interrumpió.

-Ayer me dijiste que no le querías y que te daba asco. ¿Qué es lo que te pasa hoy?- Me preguntó un poco molesto.

-Olvida todo lo que te dije ayer. Tuve un mal día y estaba enfadado, además, el embarazo hace que las hormonas me vuelvan loco.- Dije con una risa nerviosa.

-Misaki, ¿va todo bien?

-Claro, ¿por qué no iba a ir todo bien?- Pregunté sabiendo que Usagi-san sospechaba algo.

-Te noto nervioso.- Comentó haciendo que me tensara.- Te veré en un rato.

-Espera, Akihi...- Dije pero ya había colgado.- Chicas, ¿lleváis maquillaje en el bolso?

-¿A qué viene esa pregunta?- Me preguntó Sora, la joven que se sentaba en frente de mí.

-Es para tapar la magulladura, no doy buena imagen y en casa no tenía maquillaje.- Dije nervioso por lo que había dicho mi ex-novio antes de colgar.

-Lo siento, pero yo no tengo.- Dijo Sora.

-¿Y tú, Yukiko?

-Yo tampoco, Misaki.- Me dijo la otra chica negando con la cabeza.

-¿Cómo salís de casa sin maquillaje?- Pregunté frunciendo el ceño.- ¿Qué clase de chicas sois?

-No seas molesto.- Dijo Yukiko haciendo que yo resoplara.

-¿Dónde vas, Sora?- Pregunté al cruzarme con ella en un pasillo.

-A la imprenta. ¿Ya has hecho todas las fotocopias?- Me preguntó señálando la pila de hojas que llevaba.

-¿Te parecen pocas?- Le pregunté arqueando una ceja.

-No, claro que no. Por cierto, hay un hombre que pregunta por ti.- Me dijo Sora.- Le hemos dicho que te espere en tu mesa.

-¿Quién es?- Pregunté nervioso aunque suponía que era Usagi-san.

-No nos ha dicho su nombre pero está claro que es Usami Akihiko, lo he reconocido nada más verlo.- Dijo muy sonriente.- Es un gran escritor, pero lo he visto tan serio que me ha dado vergüenza pedirle un autografo.

-A mucha gente le pasa.- Murmuré.

-Por cierto, ¿de qué lo conoces?

-Estudió con mi hermano. Siento no poder hablar más contigo pero esto pesa.- Dije aun cargado con la montaña de hojas.

-Es cierto, no deberías cargar peso en tu estado.- Dijo Sora pensativa.

-No te preocupes por eso. Te veo luego.- Le dije caminando hasta mi puesto de trabajo. Cuando llegué a esa habitación me encontré con Yukiko y Usagi-san, los dos estaban en silencio.

-Sí que has tardado.- Me reclamó Yukiko.

-Pues a la próxima vas tú.- Le dije dejando los papeles en la mesa.- ¿Qué haces aquí, Akihiko? Estoy trabajando.

-Ahora entiendo por qué no querías que te viera hoy.- Me dijo muy serio.

-No sé a qué te refieres.- Le dije haciéndome el tonto.

-¿Qué te ha pasado en la cara?-Me preguntó sin apartar la vista de mi mejilla.

-El muy torpe se ha caído.- Le dijo Yukiko.

-No te lo ha preguntado a ti.- Le espeté, esa mujer no me caía nada bien.- Me he caído, moverme con esta barriga a veces resulta difícil.

-¿Se supone que me debo creer eso? Esa marca no es de una caída.- Dijo el escritor enfadado.

-Yukiko, yo ya he acabado por hoy.- Le dije recogiendo mis cosas.

-¿Tan pronto?- Me preguntó la mujer.

-Sí, acabaré el trabajo en casa.- Dije poniéndome el abrigo.- Akihiko, vámonos.

Salimos de la editorial en silencio. Él no apartaba la vista de mí, como si estuviera esperando que yo le dijera algo. Caminamos unas cuantas calles hasta que llegamos a un restaurante.

-¿Has comido?- Le pregunté y negó con la cabeza.- ¿Qué te parece si comemos aquí?

-Por mí perfecto.- Después de que dijera eso continuamos en silencio hasta que nos dieron una mesa cerca de la ventana.

-Akihiko.- Le llamé y puso toda su atención en mí.- Confío en ti, por favor, no se lo cuentes a nadie y mucho menso a mi nii-chan.

-Kazuka te pegó.- No era una preguntá. Usagi-san sabía muy bien quien me había hecho lo de la mejilla.

-Fue culpa mía, yo le provoqué.- Le dije mientras las lágrimas se acumulaban en mis ojos.- Le dije...le dije algo que no debería haber dicho y se enfadó mucho. Nunca le había visto tan enfadado.

-¿Te había pegado antes?- Me preguntó y yo negué ya llorando.- ¿Qué le dijiste?

-Lo que le dije no importa...

-Sí que importa, Misaki.- Dijo el escritor tendiéndome un pañuelo.- No voy a permitir que os ponga la mano encima.

-¿Qué vas a hacer?- Le pregunté con miedo.- No le hagas nada, por favor, estoy seguro de que está arrepentido y no lo volverá a hacer.

-Me da igual eso, te ha pegado y si lo ha hecho una vez lo hará más veces.- Me dijo con el ceño fruncido.- Misaki, lo único que quiero es protegeros.

-No es para tanto, solo fue un pequeño golpé.- Dije limpiándome las lágrimas.- Ni siquiera me dolió.

-Te tienes que ir de esa casa.

-No tengo a donde ir.- Murmuré.

-Eso no es cierto, mientras yo esté aquí no te va a faltar de nada.- Dijo cogiendo mi mano.- Ven a mi casa. No he tocado nada de tu habitación, está igual que la dejaste hace dos años.

-No puedo, Kazuka se enfadaría mucho.- Dije negando con la cabeza.

-¡Pues que se enfade!- Gritó de golpe Usagi-san haciendo que los demás comensales nos miraran. Cerró los ojos un momento y respiró hondo para hablar más relajado.- No consigo entenderte, Misaki, dices que ya no le amas pero no quieres que se enfade. Debes romper con él y hacer tu vida.

-No es tan fácil.- Murmuré.

-No es fácil porque lo estás haciendo difícil.- Me dijo sin soltar mi mano.- Yo aun te amo pero ya te dije que no iba a hacer nada que te hiciera sentir incómodo. Te he ofrecido mi casa sin segundas intenciones, si no quieres venir porque te preocupa que intente algo contigo...

-Ya sé que no me vas a forzar, pero no quiero que Kazuka piense algo que no es.- Le dije ya sin llorar.

-¿Y la casa de tu hermano?

-No quiero molestarlo y tampoco quiero que se entere de que Kazuka y yo no estamos bien.

-No puedes seguir viviendo con ese hombre.- Me dijo preocupado.- Misaki, antes de que me digas que no piénsalo bien.

-¿El qué?

-Te voy a comprar una casa.

-No, ni hablar, me niego.- Le dije soltando su mano pero me la volvió a coger.

-Si te sientes más cómodo me la puedes pagar a plazos, yo quería regalártela pero entiendo perfectamente que no quieras.- Me dijo hablando muy rápido.- Ayer me dijiste que estabas ahorrando para largarte de esa casa, bueno, pues yo te la pago ahora y tú ya me devolverás el dinero poco a poco o como quieras.

-Aun así...- Empecé a decir pero me interrumpió.

-No digas nada, Misaki, tómate unos días para pensarlo.

-Está bien, lo pensaré.- Le dije para que no insistiera más.

-¿Dónde estabas?- Preguntó Kazuka cuando llegué a casa. Estaba tumbado en el sofá sin parar de cambiar de canal con el mando de la tele.

-Trabajando.- Me limité a responder. Ni siquiera me miraba, estaba como ido.

-Has tardado más que de costumbre.

-He venido caminando, no me apetecía coger el metro.- Dije y me quedé de pie mirándole, esperando a que se disculpara o a que dijera algo sobre lo del golpe.

-Misaki, ¿puedes hacer la cena tú?- Me preguntó mirándome por primera vez.- No estoy de humor para cocinar.

-¿Qué te pasa?- Pregunté con la esperanza de que se sintiera culpable por pegarme.

-Me han despedido.- Dijo desviando la mirada.- Como si no tuviera bastante con todo...

-No te preocupes, ya encontrarás algo.- Le dije para animarlo y como no me respondió me metí en la cocina para hacer la cena. No pasaron ni dos minutos cuando Kazuka entró y se paró a mirar como cocinaba. El tiempo iba pasando y él no decía nada, tan solo me miraba. No sabía por qué lo hacía y me estaba poniendo nervioso.- Kazuka.

-¿Qué?- Me dijo aun sin moverse. Decidí empezar disculpándome yo así él también se disculparía y la tensión que había entre nosotros desaparecería.

-Siento mucho lo que te dije ayer, fue cruel y nunca volveré a compararte con él.- Dije dándome la vuelta para mirarle a los ojos.

-No debiste decir eso, pero te perdono.- Me dijo con voz fría.- Quiero pedirte una cosa, Misaki.

-¿Qué cosa?- Pregunté temeroso. Kazuka no era el mismo de siempre.

-Deja fuera de todo esto a ese idiota.

-¿A qué te refieres?- Le pregunté dejando de cocinar de golpe.

-A que le digas a ese Usami que el niño es solo mío y que no quieres saber nada de él.- Me dijo mirándome desafiante.

-Yo no puedo hacer eso...

-Muy bien. No pasa nada, respeto tu decisión.- Dijo saliendo de la cocina.

Esa noche Kazuka iba a dormir conmigo como siempre y no en el sofá. Nos encontrabamos los dos metidos en la cama, él estaba leyendo un libro y yo un manga cuando tuve un antojo. Me giré hacia mi pareja y esperé a que me devolviera la mirada.

-¿Ocurre algo?- Me dijo con un tono de voz más suave que el que había estado utilizando en toda la tarde, pero aun seguía sin ser el de siempre.

-¿Tenemos fresas?- Le pregunté mordiéndome el labio.

-No, hay cerezas si quieres.

-Es que tengo un antojo de fresas.- Le dije ya que siempre era él el que salía a comprar lo que se me antojaba.

-Bueno, pues que vaya el padre del bebé a comprar las fresas.- Dijo volviéndo a la lectura y en ese momento supe que Kazuka no volvería ser el mismo.

-Está bien, ya iré yo.- Dije saliendo de la cama y cogiendo una bata para no pasar frío. Estaba ya por irme, me daba igual ir en pijama, cuando lo pensé bien y saqué mi móvil.

-¿Ocurre algo, Misaki?- Me preguntó el escritor con voz somnolienta.

-¿Te he despertado? Lo siento mucho, sé que tienes mal despertar.- Dije sintiéndome culpable.

-No te preocupes.

-Ahora me sabe muy mal haberte despertado solo para esto.- Comenté suspirando.- Olvídalo, no es importante.

-Ya me has despertado, Misaki, dime qué pasa.- Me dijo con voz tranquila.

-Tengo un antojo, pero puedo ir yo a comprarlo.- Dije nervioso porque se enfadara por haberlo molestado por semejante tontería.

-El embarazado espera metido en la cama y el padre va comprarlo, eso siempre ha sido así no quieras cambiarlo tú ahora.- Me dijo muy amable.-¿Qué es lo que te apetece?

-Fresas.

-¿Quieres que te compre algo más?

-Me gustaría comermelas con nata.- Dije sonriendo.- ¿De verdad que no te importa ir?

-Claro que no. Ahora te llevo las fresas y la nata.- Me dijo para luego colgarme. Volví a meterme en la habitación y me acosté en la cama sin quitarme la bata.

-¿Se te ha pasado el antojo?- Me preguntó Kazuka desviando su mirada del libro y posándola en mí.

-No.- Me limité a contestarle.

-No pienso ir yo a comprarte las fresas.

-Ya lo sé, no te preocupes por eso.- Le dije fingiendo una sonrisa.- Ahora el padre del bebé me traerá las fresas.

-Ah, vale.- Se limitó a decir y siguió con la lectura pero supe que no estaba leyendo ya que no movía los ojos.- Que bien que no le haya importado levantarse de la cama con el frío que hace solo para satisfacer tus antojos.

-Sí, he tenido mucha suerte con el padre de mi hijo.- Dije sabiendo que eso le dolería.- Me ha dicho que está encantado y que es su deber trarme lo que quiero mientras yo le espero en la cama.

-Bueno, te tendrás que levantar a abrirle.- Comentó Kazuka intentando disimular su enfado.

-No, ayer le di una llave para emergencias.

-¿Cuando pensabas decirme eso?- Me preguntó.- Además, esto no es una emergencia.

-Sí que lo es, al niño le puede salir una mancha con forma de fresa.- Dije y en ese momento se oyó como alguien abría la puerta de la casa con una llave.

-Sí que es rápido el mejor padre del año.- Comentó Kazuka con sarcasmo.

-Es que su coche corre mucho.

-Oye, sal a recibirlo que yo no quiero verlo.- Me dijo y yo me levanté. Cuando salí de la habitación escuche que el ruido venía de la cocina y me asomé para ver que hacía. Usagi-san estaba colocando las fresas en un bol con algo de sorpresa.

-Eres muy rápido.- Le dije y se giró para mirarme con una sonrisa.

-¿Qué haces fuera de la cama? Te dije que me esperaras ahí.- Me dijo dándome el bol.

-No creo que sea buena idea que tú y Kazuka estéis en la misma habitación.- Le dije y rodó los ojos.

-Aquí tienes la nata.- Me dijo dejandome una bolsa encima de la mesa.- También te he comprado sirope de chocolate por si te apetecía.

-Muchas gracias.- Le dije sonriendo.- ¿Cuanto te debo?

-Ni se te ocurra pagarme nada, el bebé es de los dos.- Me dijo poniéndose serio.

-Está bien.- Dije comenzando a comer. Puse las dos cosas en las fresas, la nata y el sirope.

-¿No es demasiado las dos cosas?- Me preguntó el escritor riendo y yo negué sin parar de comer.- ¿Es la primera vez que tienes un antojo?

-No, ya he tenido unos cuantos antes.- Le dije y le ofrecí un poco pero no quiso comer nada.

-¿Y ibas tú a comprarlo?

-No, iba Kazuka.- Le expliqué.- Hoy le he pedido que vaya pero me ha dicho que no, el pobre ha tenido un mal día.

-Misaki, a partir de ahora no quiero que se lo preguntes.- Me dijo Usagi-san muy serio.- Él no es el padre del niño, así que el que va a comprarte todo lo que se te antoje soy yo y no él.

-Está bien, muchas gracias.- Dije con una sonrisa.- La verdad es que pensaba ir yo a comprar las fresas.

-Ni hablar, ese es mi trabajo.- Dijo y se puso de pie.- Ya es tarde, si no necesitas nada más yo ya me marcho.

-Estoy bien, ya no me apetece nada.- Dije imitándole y poniéndome de pie. Me acerqué a él y le di un beso en la mejilla.- Buenas noches, Usagi-san, que descanses.


¿Qué os ha parecido? ¿Interesante o aburrido?

No sé cuantos capítulos quedan del fic pero no será muy largo, al menos por ahora no tengo intención de hacerlo largo.

Muchas gracias por vuestro tiempo.

Besos :D