Capitulo 6: Un viaje, una esperanza

Es un camino largo y probablemente imposible de realizar, pero ellos son mi única esperanza y la de todas la criaturas incluyendo a los humanos…los humanos una de mis criaturas mas especiales, no tienen alas, no pueden correr a gran velocidad, no pueden defenderse con colmillos o garras, no pueden nadar largas distancias, sin embargo les fue otorgado el don supremo; su mente con ella han podido realizar lo que antes se creía imposible, pero ahora están usándola solo para su propio beneficio, muchos se han olvidado de mi o incluso de ellos…Están lastimándome…en poco tiempo acabaran conmigo, si tan solo su sabiduría fuera tan grande como su inteligencia entonces podrían usarla para beneficiarnos a todos…Se que muchos se han dado cuenta de esto y están tratando de salvarme, pero sus acciones son limitadas…

Argos te he enviado como mi representante ante los humanos, pero antes de eso quería que vieras lo que esta ocurriéndome por su causa para que pudieras comprender que hay mucho más en juego que un simple bosque…todos y todo corremos peligro…

Cuando llegues ante los humanos yo te guiare no temas...pero debes darte prisa, porque el tiempo se acaba…

-A ver la Tierra te dijo que debíamos ir al norte, pero ¿Qué tanto? Pregunto Mirlo mientras se acomodaba en el lomo de Argos ¿Es muy lejos?

-No lo sé, me dijo que llegaríamos a una tierra cubierta de hielo rodeada por el océano…

-¿Océano? ¿Qué es eso?

-Es como un lago tan grande que se pierde en el horizonte, o al menos eso me dijo la Tierra.

-Hummm…esto será un viaje muy muy largo entonces.

-¿Qué te hace pensarlo?

-El hecho de que en el horizonte no veo más que montañas, ¡no me digas que tendremos que escalarlas!

-¿De qué te quejas? tú fuiste el que quiso venir nadie te ha obligado.

-Mi conciencia sí. No estoy seguro de lo que veremos cuando lleguemos, pero debe servirnos de algo ¿no?

-Eso espero…

Así transcurrió el tiempo, Argos y Mirlo caminaron kilómetros y kilómetros solo deteniéndose para dormir y comer, pero aun así su camino parecía no tener fin…

-Esto es una locura. Dijo Mirlos mientras saltaba de roca en roca para cruzar un rió.-Ni siquiera hemos cruzado la frontera de nuestro bosque…

-Llegaremos, tranquilo, si no te gusta puedes regresarte…AUCH

-Hummm las piedras son más efectivas que las bellotas, eso es bueno. Se burlo el mapache mientras lanzaba una piedra al aire y luego la recibía con su pata.-Debes aprender a comportarte respetuosamente o te llenaras la cabeza de moretones para cuando hayamos llegado Argos.

-Grrrr… ¿sabes qué? Tienes razón.

-¿De veras? ¿La tengo?

-Claro y como eres listo y admirable, te voy a dejar ser el guía. Dijo Argos con una

sonrisa maliciosa.

-Pero…pero…pero…yo ¡yo no sé nada sobre eso!

-Ja, ja, pero claro que sabes…vamos debemos darnos prisa si queremos llegar.

-No, no, ¡¿Qué es lo que quieres probar?!

-Je, je…

Continuaron con su camino, subieron y bajaron colinas, atravesaron ríos y cruzaron bosques, el pobre Mirlo siendo el guía iba hecho un saco de nervios ya que si algo les salía de repente, seguro se lo tragaría de un salto, pero por fortuna todo transcurrió tranquilamente.

Al fin llegaron al pie de la montaña, miraron hacia arriba para comprobar la subida y al ver la infinita altitud de esta, ambos soltaron un suspiro de cansancio. El sol comenzaba a ocultarse en el oeste y una a una las estrellas fueron apareciendo hasta que cayo la noche.

-Parece que tendremos que dejar la subida para mañana, no es buena idea escalar en la oscuridad.

-¡Ufff! ¡Qué bueno! Suspiro aliviado Mirlo mientras se recostaba en un arbusto.

Argos hizo lo mismo y posando su mirada en los astros pensó en lo que se avecinaba, tendrían suerte si llegaban a la mitad ¿Cómo podrían llegar al otro lado de la montaña?

-No te preocupes, ya encontraremos la forma. Le susurro Mirlo sacándolo de sus pensamientos. Después de todo esto valdrá la pena. Y señalando con su pequeña pata, le mostró a Argos la belleza de la montaña que se alzaba a sus pies, esta bañada por la luz de la luna llena y rodeada de estrellas.

-Si tienes razón, cuando esto acabe podremos estar tranquilos de haberla salvado, de hecho no podría imaginar cómo sería el mundo sin todo esto, no debemos dejar que se pierda. Es nuestro deber llegar hasta los humanos y hacerlos recapacitar…Espero que puedan comprender que mas allá de lo que sea que quieran conseguir, nuestro mundo vale más que eso…

A la mañana siguiente ambos animales se prepararon para realizar lo que sería el mayor reto de sus vidas, no sabían si lo lograrían o que se encontrarían ahí, pero de algo estaban seguros si llegaban a su meta la Tierra podría salvarse y la esperanza de que así seria estaría guardada en sus corazones…