Wuaaaaa así nada más out of the blue (les he dicho cuánto me gusta esa expresion? Porque es como que... fuera del azul pero se traduce como asi de la nada, es muy loco) pues eso, que decidí actualizar.

Etto... no tengo nada que comentar. Es lo que pasa cuando actualizo tan rápido. Anyway. A ver qué pasa

Day 6 Nursed

Faltando 25 días para la ejecución, Ulquiorra me despertó a las dos de la mañana. O más bien, los ruidos que hacía mientras dormía. Ulqui solía tener el sueño ligero pero tranquilo, rara vez se movía o hacía ruidos al dormir. Pero ese día lo sentí moverse con desesperación, dando vueltas en la cama una y otra vez, y emitiendo múltiples gemidos y quejidos. Me levanté del suelo donde dormía y me asomé a ver qué le pasaba.

Él seguía dormido, pero su rostro estaba fruncido, mostrando mucho dolor. Eso, por sí sólo, era suficiente para darme un susto de muerte. Ulquiorra era un Arrancar desde hacía ya treinta o cuarenta años, y jamás vi una expresión de dolor en su cara, salvo en una ocasión, y fue muy particular. Añadido a su rostro lleno de sufrimiento, su frente estaba perlada en sudor, su respiración agitada, y se revolvía violentamente en la cama. Puse mi mano en su frente y lo sentí ardiendo en fiebre.

-Ulqui, oye Ulqui, despierta.

Que no respondiera era algo más para preocuparme. Ulquiorra siempre tuvo el sueño muy ligero, apenas el más mínimo roce con su piel lo despertaba al instante.

Mierda, debió contagiarse después de todo.

Por raro e increíble que parezca, los Hollows, particularmente los Arrancars, nos enfermamos. Y desde hacía un mes o dos, había algo así como un brote de Influenza en Las Noches, traído personalmente por Ichimaru-Sonrisa-Espeluznante. Recordé haber visto a Ulquiorra estornudar un par de veces antes de mi última pelea con Ichi-Fresa (si el cabrón puede llamarme Gato, yo puedo llamarlo Ichi-Fresa), pero no le di mucha importancia porque Ulquiorra siempre tuvo buenas defensas, y jamás lo vi enfermarse.

El problema recaía en que, siendo Ulquiorra un terco bastardo, se había negado a probar bocado desde nuestro confinamiento, y no había dejado que los Shinigamis tratarán sus heridas. Probablemente tenía las defensas bajas y la infección finalmente había tomado control de su cuerpo. Idiota.

-¡Oigan, Shinigamis de mierda! ¡Su prisionero trae una fiebre del infierno! ¿No piensan hacer nada al respecto? ¡Llamen a sus putos sanadores, o algo!

Ulqui seguía revolviéndose en la cama. Lo escuché murmurar cosas sin sentido, en medio del delirio febril en el que se encontraba. Pero alcancé a descifrar un "No seas tan vulgar, Sexta". Sólo Ulqui podía seguir siendo Ulqui con esa fiebre tan loca que traía encima.

Mientras, los guardias de los Shinigamis discutían sobre sus siguientes acciones. Dudaban si creer en mis gritos o no.

-¡Dejen de hablar mierda! ¡Necesita atención, panda de imbéciles!

Uno de los guardias desapareció usando su... esa mierda Shinigami que es como nuestro Sonido, supongo. Aunque claro, el nuestro es mejor.

Me senté al borde de la cama de Ulquiorra y contemplé su rostro. Los ojos cerrados con fuerza, el sudor que cubría su piel pálida, los dientes apretados y su expresión tensa. Rocé su mejilla con el dorso de mi mano, reprendiéndome después por mi ridícula cursilería.

Ulqui también se había quedado conmigo cuando yo me contagié, gracias al lindo detalle que tuvo Yylfordt-Gay-con-complejo-de-hermanos de estornudar en toda mi cara. Se merecía que lo hicieran bisteces al cabrón, y me reí mucho de él cuando lo hicieron.

Al igual que Ulqui, pasé varios días con una fiebre de los mil infiernos, recuerdo que me sentía como si me hubieran metido a uno de los hornos raros de Szayel-Freak-Rosa (lo que hacía en ellos es algo que prefiero no saber). Veía borroso y a veces hasta tenía visiones raras, al punto de ya no saber qué estaba pasando y qué no.

-Grimmjow... Grimmjow... ¿Puedes escucharme?

Su voz me llegaba como un eco lejano y distorsionado. Me pesaban los párpados y sentía todo mi cuerpo adolorido y congestionado.

-¿Ul...qui...?

Él suspiró cansinamente, luego se inclinó sobre mí. Podía ver sus ojos, a escasos milímetros de los míos, dos manchones verdes y borrosos. Y casi, casi podía decir que veía preocupación en esos borrones verdes. Un par de mechones negros me hacían cosquillas en la cara. Su mano estaba en mi frente, se sentía mortalmente fría contra mi piel ardiente (y no de ese ardor que terminaba en sexo fantástico, por desgracia).

-Al parecer, el Quinceavo, el de tu Fraccion, te transmitió esa... Influenza.

Apenas y supe dar un gruñido para dar a entender que ya lo sabía, y que le arrancaría la cabeza al cabrón por esto.

La mano de Ulqui se retiró de mi frente, y fue reemplazada por su propia frente. Estaba tan, tan cerca, que podría haber cerrado distancias sin ningún problema, y hasta existía la posibilidad de que me sintiera un poco mejor después de robarle un beso (y tal vez algo más), pero me sentía tan torpe, y mi visión estaba tan nublada, que probablemente hubiera terminado golpeándome la cabeza de alguna u otra forma. Pero eso no evitó que nuestros labios se rozaran por un segundo.

Medio sonreí cuando esos recuerdos volaron a mi mente, pero la imagen mental se esfumó cuando un grupo de Shinigamis entraron a la habitación precipitadamente. Eran tres: una mujer con una extraña trenza al frente (vale, no extraña, MUY extraña) que traía una haori de Taicho; un tipo rubio con gafas y cara de idiota, y al otro ni le presté atención. El rubio traía una bolsa con el logotipo de una flor. Todos los Shinigamis son unos maricas, cargando cosas con florecitas como escudos.

Les expliqué de mala gana lo del brote de Influenza, y la mujer sólo me dijo cosas que ya sabía: que sus defensas estaban bajas, que la fiebre esto, que los síntomas aquello, que era muy contagioso, por lo que no podían atenderlo directamente, y que yo, habiendo pasado ya la enfermedad, estaba al menos inmunizado contra ella.

Después me dio un montón de instrucciones y medicamentos y mil cosas para tratar la enfermedad, y avisó que vendría a revisar a Ulqui a medio día. Después, los tres volvieron a irse. Che, al final, todos los Shinigamis eran igual de idiotas y flojos (y maricas).

Volví junto a Ulquiorra, que seguía delirando por la fiebre. Puse una toalla fría y húmeda en su frente, y su respiración pareció tranquilizarse ligeramente. Sus ojos se abrieron a medias. Se veían nublados y cansados.

-¿G...rimm...?

Sonreí. Sabía que él no usaba apodos ni acortaba nombres, sólo se sentía tan mal que no lograba pronunciar la última sílaba. Le tapé la boca con tres dedos y le susurré que se callara, que no intentara hablar. Él parecía a punto de desmayarse por la fiebre de nuevo, así que me apresuré a darle el medicamento de los Shinigamis, no sin recibir protestas de su parte, aunque tan débil por la fiebre que era incapaz de oponer mucha resistencia.

-Al parecer... te contagié la Influenza.

Él volvió a murmurar cosas incomprensibles y trató de empujarme con una de sus manos, pero apenas y podía levantar el brazo.

-Basura...

-Te ves como basura. Date prisa y recupérate, que no es tiempo de estar convaleciendo.

Había forzado por mi garganta un líquido asqueroso que me provocó arcadas. Creo que seguía musitando incoherencias, en medio del delirio que el calor abrasante me provocaba.

-El Octava vendrá a revisarte en un momento.

Ulqui se levantó de la cama y dio media vuelta. Vi su silueta borrosa caminar hacia la puerta. Con el poco de fuerza que me quedaba, extendí mi mano y me aferré débilmente a su ropa. Él apenas y volteó a verme con curiosidad.

-Qué...date

Una de sus finas cejas se alzó sutilmente, lo más cercano a demostrar alguna emoción que se podía esperar de él. Sin decir palabra, volvió a la cama y se sentó a la orilla. Pinchó mi hombro con uno de sus delgados dedos.

-Hazte a un lado.

Sonreí e hice el esfuerzo de abrirle un espacio. Él se recostó bocarriba a mi lado, sin importarle que pudiera contagiarse, y rodeó mis hombros con uno de sus brazos, con la mirada fija en el techo. Sabía que este tipo de cosas le avergonzaban de sobremanera, aunque no podía esperar que alguien como él se sonrojara. Su mano subió distraídamente hacia mi cabello, y sus dedos empezaron a enredarse y torcerse entre mis mechones azules

-Deberías reconsiderarlo, ¿sabes? Eso de llamarme basura. Porque, verás, en este momento tu vida depende de una basura como yo. ¿No es eso más deshonroso?

Me levanté de su cama y fui a cambiar la toalla de su frente. La fiebre seguía muy alta, pero al parecer, las medicinas de los Shinigamis estaban surtiendo algún tipo de efecto.

-Anda, duérmete de una vez. A ver si para mañana vuelves a ser el mismo emo-prepotente-idiota que conozco.

Después de ponerle la nueva toalla, volví a levantarme, dispuesto a dormir hasta la hora del almuerzo (o más bien, la hora en la que Ichi-Fresa nos traía tres granos de arroz para repartir entre Ulqui y yo), pero sentí un leve tirón en mi hakama. Volteé a verlo con una sonrisa de satisfacción en toda la cara. Aunque sus ojos estaban cerrados, podría jurar que estaba totalmente consciente de sus acciones.

-Vale, hazte a un lado entonces. No estás tan flaco como piensas.

Ulqui sólo emitió un gruñido de incomodidad y me hizo un lugar junto a él en la cama. Me acosté a su lado y rodeé su cintura con uno de mis brazos, acariciando lentamente su costado. Su respiración se volvió aún más tranquila y emitió un leve suspiro, antes de quedarse realmente dormido.

Bastardo hipócrita.

To be continued

Atto... (variación de Etto... inventada por mi ilustrísima persona). Pues no sé, les advertí sobre el fluff, que no?

Este cap también salió de la nada, como prácticamente todos. Lo cual explica el patético final.

En fin, sólo pensé que el fluff "cuidando a mi adorado enfermo" es muy kawaii. Creo que me gustó cómo quedó, aunque creo que la Influenza no tarda tanto en manifestarse... bleeh, no sé, no estudié Medicina.

Trácala (ni pregunten) no puedo submitir porque está deshabilitado el login por un fallo técnico. Qué fiasco.

Ne,ne, Haineko no me ha mandado review! (seriamente preocupada) .

En fin (otra vez) espero les guste este cap. No les pido que me dejen review (sé cuánta flojera da eso) pero mínimo un agregar a favoritos o a los alerts para que yo sepa que hay gente a la que le gusta esto. Claro que si no les gusta o les da flojera, lo entenderé (yo también soy así, por lo que no estoy en posición de pedirles nada)

Matta ne!