Cap. 6: el príncipe de Valya

Por suerte, el día siguiente amaneció soleado y ambos thioréls pudieron seguir con su camino hacia Valya. Empezaron a cabalgar con el amanecer e iban parando cada 2 horas más o menos, puesto que Léithen, al no estar acostumbrado a ir a caballo, le dolía la espalda y las piernas. Alasse pensó que ese hecho los retrasaría medio día más, pero para su sorpresa, Léithen cada vez aguantaba mejor.

Finalmente, tardaron 2 días y medio en llegar a su destino. Pasaron por muchas montañas verdes y aún salvajes hasta que, esa tarde, Alasse le anunció que ya habían llegado al bosque Valya. Léithen se emocionó y miró el bosque que empezaba delante suyo, pero en seguida apareció una mueca de disgusto en su cara: era un bosque muy tenebroso y oscuro, más incluso que el Bosque Prohibido de Hogwarts, con los árboles negruzcos y retorcidos, sin hojas. A su derecha había un viejo cartel torcido, lleno de moho, en que se podía leer: "bosque peligroso, prohibido el paso".

Nén, que iba en su hombro, escondió la cabeza dentro de la camiseta. Nár era más valiente, pero no pudo evitar encogerse un poco y apretar las garras en el otro hombro de Léithen.

- Te… tenemos que entrar… ¿ahí?- preguntó con miedo.

- No te preocupes- respondió Alasse con toda tranquilidad- Es sólo un espejismo para que no entre ningún humano- Ráfaga reprendió el paso- Aún así los hay que quieren hacerse los valientes y entran en el bosque… pero ellos siguen viéndolo igual de oscuro y tenebroso.

En ese momento entraron en el bosque y la visión cambió. Ahora los árboles eran altísimos, erguidos y llenos de verde. Muchos de ellos tenían un tronco tan ancho que haría falta 5 personas para rodearlo, y los había que estaban rodeados de plantas trepadoras, dándoles un toque muy bello y salvaje. El sol pasaba entre las hojas y los iluminaba, y había todo tipo de plantas muy raras y bonitas con unos colores muy vivos.

- Hay guardias de los nuestros vigilando por si los humanos se adentran más de 100 metros en el bosque- explicó Alasse- Cuando los ven, sólo divisan la criatura que más miedo les da y eso les hace dar media vuelta. Pero si no consiguen salir, los guardias los duermen y los sacan antes de que encuentren alguna otra criatura mágica.

Léithen y sus dragones iban mirando de un lado a otro con la boca abierta ante tanta belleza salvaje. Nunca había visto ningún sitio tan hermoso como ese.

Alasse le había contado que el bosque Valya era uno de los más antiguos y mágicos que existían en el mundo, pero se había quedado corta. Casi no había palabras para describirlo. Era un bosque con una gran belleza, verdor y diversidad de flora y fauna mágicas, de criaturas que sólo podían entrar en el bosque si necesitaban de su protección. Y eran protegidos por los thioréls, los primeros habitantes de ese bosque que habían cuidado desde sus raíces y lo habían convertido en lo que era ahora, y al que denominaron Bosque Valya, bosque con poder divino.

En el bosque Valya los thioréls habían encontrado la protección que necesitaban y vivían con tranquilidad y en perfecta armonía con las otras criaturas. Ellos protegían su hogar y sus habitantes, y la paz en el bosque rara vez era alterada. De esa manera, habían logrado vivir lejos de la Comunidad Mágica, y su existencia sólo se veía conocida por las demás criaturas que compartían su hogar.

Entre los árboles, Léithen divisó muchas criaturas extrañas que sólo había visto en libros, como un grupo de mokes (unos lagartos verde plateado de 25 cm de largo) encima de unas rocas; una pareja de jobberknolls (un pájaro menudo de color azul moteado) haciendo un nido, y también vio unos pájaros de cuerpo redondo, con pico delgado y muy largo y los ojos de color rubí, que los miraban posados encima de una rama mientras comían unos frutos.

- ¡Ahí va! ¡Son snidgets!- exclamó al verlos.

- Exacto- dijo Alasse.

- Nunca los había visto… son muy bonitos. ¿Sabías que los magos utilizaban a los snidgets para jugar al quidditch y que luego los sustituyeron por la snitch dorada?

- Ajá- Alasse sonrió- Mi madre me contó que tu padre también era un experto en ese juego, al igual que tú.

- Hombre… lo que se dice experto… yo sólo tengo suerte- dijo algo avergonzado.

A unos pocos metros del árbol de los snidgets ambos jóvenes divisaron una manada de unicornios que corrían entre los árboles. Todos ellos brillaban como la más pura plata bajo la luz que se filtraba entre las hojas de los árboles, y los potros, al ser dorados, parecían meros reflejos de sol.

Un poco más adentro encontraron una familia de leprechauns (una especie de hada muy inteligente y de color verde) que hacían ropa con unas hojas de color naranja.

- Buenos días- les saludó Alasse deteniendo a Ráfaga.

- Buenos días- contestaron los leprechauns adultos.

- ¡Hola!- saludaron las dos crías.

- ¿A quién lleváis señorita Alasse?- preguntó una de las crías.

- Al nieto del ingaran Léowen, el haryon Léithen.

La familia entera dio un grito y de un salto se pusieron de pie, acercándose a ellos con la vista fija en Léithen.

- Es un gran honor conoceros, señor- dijo uno de los leprechauns adulto, que era el padre de familia.

- Esto…- se sorprendió al ver que le hacían una reverencia con una rodilla en el suelo- I… igualmente- los 4 leprechauns dieron unos grititos agudos y nerviosos y el joven thiorél miró nerviosamente a Alasse sin saber qué hacer, mientras ella se reía disimuladamente.

- Si nos disculpáis, el joven Léithen acaba de llegar de un largo viaje y aún no ha visto su país. Además, necesita descansar.

- Claro, señorita. Esperamos volver a veros pronto a ambos- dijo el leprechaun con una leve reverencia.

- Por supuesto- Alasse cabeceó levemente y Léithen la imitó ante de que reprendiera la marcha- Hasta pronto.

Siguieron su camino mientras los leprechauns reiniciaban su actividad, pero esta vez hablando entre ellos de forma muy nerviosa y agitada.

- ¿Qué les pasa?- preguntó Léithen- ¿Por qué se pusieron tan nerviosos?- Alasse sólo se reía disimuladamente- Alasse… ¡no te rías!- pero ella se rió un poco más fuerte- ¿Qué es eso de "hareon" como me has llamado?- ella se echó a reír con ganas- ¡Alasse!- se quejó.

- Es haryon, tonto- le explicó después de dejar de reír.

- ¿Y qué es haryon?

- Bueno… verás… ¿recuerdas que te dije que tu familia mantiene el equilibrio fundamental de la Tierra con los 5 elementos, y que sin ellos, no habría vida?

- Sí.

- Pues como son los más importantes, de forma natural recayó sobre ellos la responsabilidad de gobernar Valya.

Mientras explicaba la última frase divisaron, por fin, Valya. Era una gran ciudad construida en perfecta armonía con el bosque, donde las casas, sencillas y de colores pálidos pero muy diversos, parecían formar parte de los mismos árboles. Las había de todas las formas y colores posibles, pero todas parecían haberse hecho, por decirlo de alguna manera, tímidamente, como queriendo pasar disimuladas en medio de tanta belleza salvaje. Hogares y bosque estaban en una perfecta simbiosis que en ningún otro lugar del mundo se había conseguido. Ni siquiera sus primos más directos, los elfos, famosos precisamente por su equilibrio con la naturaleza, habían logrado esa perfección.

En medio de toda esa belleza, destacaba un gran palacio, aunque a la vez sencillo sin muchas formas, hecho con piedra de Caliza Capri.

Léithen estaba embobado observando la ciudad, pero ante lo oído miró a Alasse como si le estuviera gastando una broma.

- ¿Qué pretendes decir?

- Léithen…- Alasse lo miró- Tú eres el príncipe heredero de Valya.

El pobre muchacho se quedó en shock por varios instantes, hasta que al final su cerebro logró reaccionar y las neuronas hicieron conexión, provocando la respuesta al estímulo.

- ¡¿Estás LOCA?! ¡¡¡¿Cómo voy a ser YO un PRÍNCIPE?!!!- gritó exasperado- Ya. Se acabó- Alasse lo miró perpleja- Me vuelvo ahora mismo- hizo ademán de bajarse- No sé qué hago aquí con una chiflada…

- ¡Hey! ¿A dónde vas?- Alasse paró a Ráfaga y lo agarró justo a tiempo para que no se bajara.

- Suéltame.

- Hasta ahora te has tomado muy bien todo lo que te he contado… habías reaccionado con sangre fría… ¡no empieces ahora a hacer el tonto!- dijo mientras forcejeaban.

- ¿Qué no empiece qué? ¡Pero si me estás diciendo que soy un príncipe ¿como quieres que actúe con sangre fría?! ¡Suéltame de una vez!

- ¡Estate quieto ya!

Aure y Fui salieron de la bolsa de las provisiones y se posaron en el suelo a un metro de donde estaban ellos encima de Ráfaga, uno a cada lado. Empezaron a crecer, y en un momento habían dejado de ser prácticamente tan grandes como una lagartija a tener 2 metros de altura.

En cuanto Léithen (que casi se había bajado del caballo) los vio acercarse por los lados, le faltó tiempo para volver a subirse y agarrarse a Alasse con todas sus fuerzas.

- ¿Pero qué les ha pasado?- preguntó asustado.

- ¿Ya no te escaparás?- preguntó Alasse con el ceño fruncido y Léithen negó con la cabeza- No les pasa nada, sólo es uno de los tamaños que pueden alcanzar los dragones.

- Ahora dan miedo- dijo como si fuera un chiquillo asustado, poniendo la ropa de Alasse por delante de su rostro.

- ¿Sí?- dijo pícaramente- Pues entonces será mejor que vayan detrás nuestro para que no intentes escaparte otra vez- dicho y hecho, se pusieron uno a cada lado del caballo, un poco hacia atrás.

- Oye, eso es llevarse a alguien por la fuerza- dijo con una mueca de enfado.

- Lo sé, pero ahora que ya estás aquí no voy a dejar que des media vuelta- lo miró y le dedicó una sonrisa- Príncipe Léithen, tienes que conocer tu pueblo.

- ¿Pero es que no lo entiendes? ¡Yo no puedo ser un príncipe!

- ¿Ah no?- dijo inocentemente- ¿Y por qué no?

- Tú misma has podido ver parte de mi vida. Siempre he vivido como un chico… "normal", dentro de lo que cabe claro.

- Por eso precisamente quería que vinieras a Valya, para que aprendas a ser lo que eres.

- Pero es que yo he vivido siempre como un chico de clase normal…- gimoteó.

- Bah, no es muy difícil adaptarse a la vida real. Tendrás profesores que te enseñarán.

- Pero yo no quiero cambiar…

- No vas a cambiar, aquí todos somos iguales.

- Pero…

- Vas a estar bien.

- ¡Pero…!

- Tienes una familia.

- ¡Pe… pero…!

- Date un tiempo para probarlo.

- …

- Si no te gusta siempre te puedes ir. Nadie te obliga a quedarte.

- ¿Ah no?- dijo sarcásticamente mirando a los dragones, sobretodo a Fui que era la que más miedo daba- Por favor… Dime que esto es una pesadilla…- suplicó.

- ¡Venga, hombre! Ya sé que no te gusta ser famoso por todo eso de ser "el niño que vivió", pero te juro que aquí es diferente. En Valya todos somos iguales… ahora serás el centro de atención porque has regresado después de 15 años pensando que estabas muerto, y querrán conocerte… pero sólo será durante un tiempo. Te juro que no vas a destacar por nada más- le puso mirada de cachorrito mojado.

- Pe… pero…- ante esa cara se sonrojó y no pudo negarse- ¿Por qué a mí?- suspiró.

Reprendieron la marcha y entraron en Valya. En un primer momento parecía que sus habitantes iban de un lado a otro, metidos en sus quehaceres, sin ni siquiera verles.

Léithen se fijó en las ropas: todas eran muy finas, de seda y de colores suaves. Los hombres llevaban pantalones, mayoritariamente anchos, camisetas de manga larga y algunos también se ponían unos chalecos.

Las mujeres eran más variadas: algunas iban con unos pantalones rectos que parecían una falda larga al no andar; otras llevaban unas faldas que les llegaban a las rodillas o a los tobillos, unas rectas y otras cortadas de lado (efecto pareo). Algunas llevaban camisetas sin manga en forma de pico por delante, y las había que las llevaban de manga japonesa, larga que se abría y colgaba por debajo de las manos. Muchas complementaban sus vestidos con fulares (esos pañuelos largos que se ponen por detrás y se cogen por los brazos), que les daban un toque muy elegante.

- ¡Pasoooo!

Léithen miró hacia donde habían gritado y tuvo que agachar la cabeza. Por encima suyo pasó un thiorél volando ¿con alas propias?

- ¿Qué…? ¿Qué ha sido eso?- le preguntó a Alasse.

- ¿Mm? ¿El qué?

- ¡Eso que ha pasado volando!

- ¡Ah! ¿Qué hay de raro?- dijo con toda la inocencia del mundo, haciendo que Léithen emitiera un gruñido.

- Si es que me saca de quicio…- dijo por lo bajo, apretando los dientes.

- Ahhh… ¡te referías a las alas!- dijo golpeando el puño contra su palma.

- ¡Pues claro!

- No te sulfures hombre, no me acordaba de eso… también tenemos alas de dragón propias.

- Ya me he dado cuenta- dijo con un deje de ironía.

- Lo siento, tenía que habértelo dicho antes- giró la cabeza para verle.

- Bueno… no… no pasa nada- dijo algo avergonzado- pero… tú no las tienes.

- En realidad sí que las tengo- sonrió- Pero las puedo esconder y sacar cuando quiera.

- Ah…

- A ti te debe faltar poco para que se salgan. Suelen salir entre los 14 y los 15 años.

- ¿Ah sí?

- Sí. De hecho, a mi me salieron hace menos de 2 semanas. Y ya te aviso que es desagradable… y algo doloroso.

Léithen frunció ligeramente el ceño y miró alrededor. No se había dado cuenta, pero la gente se les estaba aproximando. Se quedaban a ambos lados, formando una hilera y murmurando entre ellos. Entonces se dio cuenta de que era él el motivo de los murmullos. Todo el mundo le miraba con ojos incrédulos e incluso había algunos que le señalaban.

Incómodo ante la situación, el joven heredero no sabía qué hacer. Bajó la mirada, un tanto avergonzado, e iba mirando disimuladamente a ambos lados.

- Hemos llegado- anunció Alasse.

En cuanto levantó la vista se encontró delante del palacio real. La entrada no tenía puertas, sino 2 grandes columnas de oro, seguidas por columnas de plata que formaban un pasadizo.

Un guardia cogió las riendas de Ráfaga para que Alasse y Léithen bajaran. Era Anga, el guardia que años atrás había llevado en sus manos las sarkuiles de color negro.

- ¿Un buen viaje?- preguntó al ver descender a Alasse.

- Más o menos.

- ¡Oh, por todos los elfos!- Anga se acercó a Léithen y lo miró de arriba abajo- Eres… eres… ¡increíble!- le dio un rápido abrazo y le cogió la cara- No sabes las ganas que tenía de verte. ¡Pero mírate, eres igual que tu padre! Aunque esos ojos vienen de tu madre… ¡Caray qué ojos! ¡Son electrizantes!

- ¡Anga, Anga!- Alasse se puso al lado de Léithen casi riendo- ¡Vas a ahogarlo!

- ¡Ay! Pe… ¡perdón!- le soltó la cara- Lo siento, me emocioné. Pero es que eres la viva imagen de tu padre.

- Sí, ya me lo habían dicho- dijo Léithen algo cohibido.

- Me llamo Anga, y soy miembro de la guardia real. También había sido guardaespaldas y compañero de fatigas de tu padre- anunció con una sonrisa en los labios.

- ¿De verdad?- preguntó con asombro.

- Sí- su sonrisa se acentuó- Éramos 4: Russan, Auresse, tu padre y yo. Ya te contaremos todo lo que quieras- le guiñó un ojo- Pero ahora…- dio unos pasos atrás, se aclaró la garganta y le hizo una leve reverencia a Léithen cruzando un brazo- Bienvenido, príncipe Léithen- y tendió la mano, mostrando el interior del palacio- Su majestad le espera.

Alasse ladeó la cabeza para indicarle a Léithen que entrara y empezaron a andar, seguidos por Anga. Aure y Fui levantaron el vuelo y pasaron por encima de sus cabezas mientras se elevaban.

Léithen quedó aún más maravillado al mirar a su alrededor. La sala por donde pasaban era realmente enorme, tanto que podían caber en ella unos 20 autobuses en fila. También el techo era altísimo, se tenía que echar hacia atrás para ver donde terminaba. Aure y Fui, pese a tener unos 3 metros de largo y 4 de punta a punta de las alas, se los veía tan pequeños como 2 pajarillos. Iban y venían por el pasadizo sin hacer ruido, e iban mirando hacia abajo cada vez que pasaban por encima de los thioréls, como apresurándolos.

Recorrieron la sala en silencio. Léithen lo observaba todo con la boca abierta y Alasse y Anga se echaban divertidas miradas al ver el comportamiento del príncipe.

- Ya casi hemos llegado- dijo Anga.

Fue cuando Léithen se dio cuenta de que estaban al final de la sala, delante de una gran puerta en forma de arco. Allí, dos guardias más se presentaron ante Léithen y abrieron la puerta con un movimiento de mano, anunciando su llegada. Se puso nervioso y titubeó mientras miraba hacia el interior. Alasse, al notarlo, le cogió una mano y le susurró ánimos. Léithen no puso hacer más que tragar saliva.

Dentro, a poca distancia, divisaron el trono real, alzado encima de unos bloques en forma de escalera. Léithen vio a una mujer al lado del trono, que lo miraba con ojos llorosos, y a un hombre que se levantaba del trono y descendía poco a poco.

Era un hombre de apariencia tranquila que derrochaba bondad en cada movimiento. Léithen lo observó mientras se acercaba, cada vez más nervioso. No aparentaba más de unos 50 años. El pelo, algo canoso y con aspecto rebelde, era bastante largo y estaba recogido en una pequeña coleta. Tampoco tenía arrugas en la cara ni en las manos, pero sus ojos, de un intenso azul marino con reflejos de plata, mostraban el cansancio y la sabiduría adquirida con los años.

Anga se detuvo a unos 3 metros del hombre con una reverencia y los dragones aterrizaron a su lado. Léithen los miró sin saber qué hacer, pero el paso de Alasse, que aún le cogía la mano, le hizo seguir un poco más. Finalmente se quedaron a cuatro pasos del hombre, que miraba al chico con ojos llorosos.

- Por todos los elfos… deja… deja que te vea…

Levantó los brazos y tocó un par de veces los hombros de Léithen casi con miedo, como queriendo comprobar que no era una alucinación. Luego le acarició lentamente el pelo. Léithen se quedó completamente quieto, sin saber cómo reaccionar.

El hombre siguió observándolo y ambos se miraron a los ojos simultáneamente durante unos largos segundos.

- Sí que eres tú…- dijo casi en un susurro, emocionado, mientras cogía la sarkuile en forma de rayo y luego le cogía la cara con ambas manos- Eres igual que tu padre… mi pequeño Léithen…

- U… ¿usted es…?

- Sí- le sonrió- Yo soy Léowen Tinehtelë, tu abuelo.

Ambos se fundieron en un abrazo y Léithen no pudo evitar echarse a llorar. Por fin había logrado lo que tanto había deseado desde la más tierna infancia: un abrazo paternal, una calidez, un hogar… una familia. Bueno, no era una familia completa, pero era SU familia. Tenía a alguien que le quería, que lloraba con él en ese abrazo, que siempre había deseado tenerlo a su lado.

- Ooohh qué escena más tierna- dijo alguien con un deje de ironía.

Ambos se separaron, y Léithen vio acercarse a un hombre muy parecido físicamente a su abuelo. Tenían casi la misma cara y pelo, pero el del desconocido era fino y largo hasta los hombros, y los ojos eran de un intenso color rojo anaranjado con destellos plateados. Llevaba una sarkuile en forma de centro de remolino de un color casi idéntico al de sus ojos. Su pose y mirada eran muy serios y no mostraban emoción alguna ( léase cara de póker).

- Así que es cierto…- miró a Léithen de arriba abajo y se fijó en la cicatriz antes de mirarlo a los ojos- Léithen Elerossë Tinehtelë… eres igual que tu padre por lo que veo.

- Perdone pero… ¿quién es usted?- preguntó el chico algo confundido por cómo lo había llamado.

- Throén Tinehtelë, el hermano menor de tu padre.

- ¿U… usted es mi…?- balbuceó sorprendido.

- Sí, tu tío- sonrió levemente- Me alegra verte, muchacho- le revolvió el pelo y con una mano le abrazó por los hombros, dejando que el chico se abrazara a él.

NdA

Bueeeenaaaas!! XD cuánto tiempo!! Sí, ya sé q corro el peligro d ser asesinada x mis retrasos, xo es q necesitaba un tiempo d adaptación. Tanto en la universidad, como en la residencia y el transporte. ¡Tardo casi 4 horas para volver a casa! Además q mi carrera es algo durilla --U (qué semana he pasado x Dios…). Bueno, pero ya he vuelto! incluso estoy escribiendo más ahora q en vacaciones XDD Ah, x cierto, Zaragoza es preciosa!! Aunke para ir d un sitio a otro… me paso más d media hora para ir a la facultad XP Y ya tengo acento maño!! XD

Bueno, no tengo mucho tiempo así q no me enrollo. Lo malo d esta residencia es q hay horarios y sólo 3 ordenadores con internet ¬¬U Suerte del portátil pq si no lo vería crudo para escribir… aunke no puedo conectarlo ;;

Ale pues,a practicar reviewering!

Tomoe: hola guapísima! Me encanta q me dejes reviews :P ya, ya sé q te gusta, xo qué quieres no puedo estar en tantos a la vez… ya lo repescaré en cuando pueda… porque la inspiración brilla x su ausencia ¬¬U Bueno pues ya has leido como conoce a su abuelo XD Gracias x tu paciencia, eres una Santa. Ki6

herm-kinomoto: todo d golpe? Empieza a tener su mérito xD Muchas gracias. Con respeto a tu pregunta creo q ya lo dije x ahí… sí, lo hará ;) Pero para eso aún keda XD me parece q este fic será largo, largo… bueno pues hasta pronto, q tus musas te acompañen a ti tb…

Maldrake: hombre! Como te va?? XD toy d buen humor. D nada, es un placer contestarte, y me alegra q te guste Nár. Un ki6 y hasta pronto.

MeChE: muchas gracias!!! (Kina algo sonrojada)… Sí, volverá… ya no sé cuántas veces lo he respondido xDDD Hummm… ¿Dumbi? Puede q sí :P dpende d a qué te refieras con "hará algo"… ya lo verás dentro d unos capis… venga, un ki6.

Nelly Esp: muchas gracias, ha sido muy buena ) ¿No tienes preguntas? Q raro!!! XDD Bueno pues ya te irán surgiendo jeje… hasta pronto!

miranda evans: vaya muchas gracias, creo q por eso a veces tardo tanto :P Pues no sé, los capítulos me salen solos no he impuesto una longitud… así que tendrás un poco de todo. Me ha gustado mucho tu review, espero verte pronto, un kiss.

Jean-kate: gracias!! Ah sí?? Q es lo piensas q es?? Dímelo dímelo dímelo! XD La respuesta la tienes un poco más abajo, dps de los reviews, así q ya me contarás si es lo q pensabas, pq quién se ha kedado intrigada soy yo XD Hasta pronto.

Kaleth Sands: gracias!!

Turi: hola Turi! Vaya muchas gracias… jejeje es q soy un poco mala :D bueno ahora sabrás lo q significa pq lo he puesto más abajo :P Me alegra q te guste, espero verte pronto. Ah! Pues no sé si es élfico o no lo q has puesto pero se parece mucho XD

Meriet: de nada es un placer. Cuál has comprado? No me ha salido escrito… bueno, espero q logres encontrar el mío sin dificultades, ki6 y hasta pronto.

Kary Anabell Black: Hola! Gracias me va muy bien estoy muy contenta D El significado de Haryon lo tienes un poco más abajo ;). Gracias x lo d los dibujos espero q nos volvamos a ver. Kiss

Arwenej: Hola!! Muchas gracias siento haberte hecho esperar tanto… jajaja no sabes como te entiendo!! Pues hacia donde se dirige no lo sé ni yo XDD venga, espero tu contestación. Nos vemos pronto, ki6

Miho Sakura Kaiba: XDDDDDDDDDDDDDDDDDD jajajajajajajaja!! Buena indirecta. Estabas algo desesperadilla??

Kaleth Sands: muchas gracias!! Lo kieres dibujar?? X mi encantanda!! Luego los comparamos XD ssssiiii es lo q piensas… lo tengo dibujado!! :D Cuando me lo mandes yo tb te mandaré el mío ;) es una gran exclusiva!! XDD pq no lo pondré en el fic hasta dentro d una temporadita :P Venga espero con ansias ese dibujo, hasta pronto!!

Mirug: hola Mirug!! vale no pasa nada, x ahora t lo paso… xo esta vez quiero más comentario!! XD Besos a ti tb, nos vemos!

Alassea: muchas gracias… d q me suena tu nombre??? XD

Bueno ya hemos terminado!! Sólo falta una cosa… supongo q muchos ya lo han adivinado con este capítulo pero por si acaso :P

Haryon - príncipe

Ahora sí q ya está… muchas gracias x leer este fic XD Ale, me voy q ya se me ha terminado el tiempo!

Y ya para terminar os pongo una web con el color del Caliza Capri. Acordaros de poner las www

http:www.ualberta.ca/jzgurski/white.jpg