Disclaimer: Todo personaje aparecido y por aparecer son propiedad intelectual de Naoko Takeuchi, la historia y trama son propiedad reservada de la autora aquí presente.
Capítulo 7
En palacio Lunar.
Sin que las chicas lo supieras, Mina y Artemis se tele transportaron a lo que había sido alguna vez el palacio más poderoso de la galaxia y posiblemente del universo: El Palacio Lunar, que llegó a albergar el gran milenio de plata.
—Artemis… ¿Sabes? he comenzado a recordar cosas poco usuales del milenio de Plata, son aún recuerdos muy pocos fiables para tomarlos en cuenta —dijo Mina.
Cuando ambos caminaban por un largo pasillo, la imagen de la Reina Serenity se apareció al instante.
—Mi querida sobrina, me da tanta felicidad y a la vez tristeza de verte aquí —señaló la elegante Reina Serenity.
—He venido a comenzar mi entrenamiento, pues aún no se manejar la espada Lunar, ni sus poderes —indicó Mina conmocionada.
—Pasa Hija mía, entrenarás con los Nueve Espíritus de las Sailor Scouts del pasado —expresó la Reina mientras llevaba a Mina a un enorme salón donde se hallaban nueve pilares grabados con los símbolos de los nueves planetas regentes de las Sailors; muy aparte de estos se encontraban dos pilares más con el símbolo de la Luna y de la Tierra. Este iba ser un entrenamiento especial, hecho solo para Mina.
En la casa Tenou
Haruka se sentía exhausta mucha emoción para un solo día había llamado a Rei para que cuidara a Sayaka por un día más.
—Princesa, mi mente vuela cuando te tengo cerca —decía Haruka recordando ese beso que Serena le había dado.
Es verdad, su Bombón siempre le había gustado desde siempre, siempre le atrajo desde el primer momento que la conoció, pero Serena jamás se había dado cuenta era demasiado despistada, con el tiempo ese sentimiento de atracción cambió a un respeto inimaginable.
Michiru observó a Haruka perdida en el tiempo y su corazón se encogió.
—¿Será que comienzas a recordar Haruka —pensó Michiru. Setsuna se le acercó
—Lo mejor que podemos hacer es proporcionar nuestra nueva información a las demás chicas —señaló Setsuna, sacando a Michiru de sus pensamientos.
—Bueno, yo me retiro, en la noche nos vemos Setsuna —expresó Amy quien seguía en la casa Tenou. Esa noche en el instituto, recurrirían a la fuerza y sacarían toda la información posible al Dr. Tomoe.
El templo Hikawa
—Sayaka ven, te voy a indicar dónde vas a dormir hoy —dijo Rei mientras acomodaba un sitio para su extraña invitada, que desde el momento en que la vio llegar sintió algo extraño.
—Si Srta. Rei, voy para allá —respondió ella alzando la escoba ya que se encontraba barriendo.
Por su parte, Lita estaba bajo una situación parecida a la de Rei, pues también tenía una extraña invitada: Hana.
—¿Què te pasa Hana?, te veo perdida en el espacio —le dijo Lita cuando sorprendió a Hana observando la luna llena desde la ventana.
—Sabes, la Luna brilla tanto que me deslumbra —dijo Hana mientras recordaba a su mamá, quien le hacía mucha falta, aunque ya no la recordaba bien.
En otro punto de Tokio, en la casa de una Familia muy distinguida, se encontraba una bella niña de 10 años tocando el piano. Lo hacía como toda una verdadera concertista. Violet era de esos niños prodigios, que a pesar de su corta edad, tocaba con distinción el violín, piano y además era una excelente patinadora.
—Papá, la luna es tan hermosa, que me tiene enamorada —dijo Violet.
—Vamos a dormir pequeña, a la cama, mañana tocarás con Michiro Kaioh —respondió el padre de Violet.
—¡Que emoción papá! Me muero por conocerla, la admiro mucho —dijo Violet mientras entraba a su habitación.
En un lugar del Universo
Maberick se sentía derrotado y muy molesto. Un planeta insignificante sin protección le estaba dando demasiados problemas para ser conquistado.
—Maldición, si no son tan poderosas como pudieron despertar a la sucesora de la Princesa Serenity… esto no está nada bien, es muy peligroso, incluso cuando existía el milenio de Plata se ordenó que la Princesa Venus jamás tomaría su lugar —señaló Maberick.
—Señor pero aun así, se hará la lucha más interesante —decía uno de sus esbirros.
—Comencemos con el Plan, debemos encontrar a la Guerrera de Luna Llena, su poder me es muy útil, debemos hacerla nuestra aliada —dijo Maberick
En Tokio
—Esta ciudad me da asco, mi misión es destruir a la heredera del Milenio de Plata, acabaré con La princesa Mina —expresó la Guerrera de la Luna Nueva.
A su encuentro aparecieron dos de sus lacayos.
—Mi señora —dijo uno de ellos—, hemos buscado por todo el planeta pero no hay rastro de ella.
Cuando el ser terminó de decir esto, fue destruido al instante con un rayo de energía que la Guerrera de la Luna Nueva lanzó hacia a él.
—Odio a los ineptos —dijo la Guerrera de la Luna Nueva, luego volteó a observar al otro sirviente, el cual no se atrevió a pronunciar palabra alguna después de ver lo que le había pasado a su compañero.
—Mi-mi señora, tenemos información de la Princesa Mina, ella ya no está en la tierra —contestó con temor.
—¡Maldita! Lo más seguro es que se fue al Milenio de Plata, pero mejor así, terminaré con sus Sailors y cuando regrese, acabaré con ella también —dijo sin poder ocultar una mirada malévola. La Guerrera de Luna Nueva guardaba un gran rencor a las guardianes del Milenio de Plata.
En las inmediaciones del Laboratorio del Dr. Tomoe
—¿Lista Setsuna? —le preguntó Amy a Setsuna cuando iban a entrar furtivamente al laboratorio
—Vaya se pensaban ir sin nosotras —acotó Haruka.
—No eso Haruka, Setsuna y yo no aprobamos tus métodos —contestó Amy.
—Mis métodos son más efectivos y directos que los suyos, déjenme esto a mí —dijo Haruka con un tono burlón a pesar que se sentí tan confundida, tenía su misión y era lo único que le quedaba.
—Transfórmenos Chicas —expresó Hotaru y luego las cinco sailors iniciaron su transformación.
Entraron después al laboratorio muy sigilosamente. Al acercarse a la oficina del Dr. Tomoe se dieron cuenta que estaba vacía, pero en el lugar se encontraba una pantalla de vigilancia donde se podía ver al Dr Tomoe en otro sito del laboratorio.
—Vamos chicas —dijo Hotaru.
Las Sailor entraron furtivamente, detrás de ella se cerraron las puertas abruptamente por donde habían entraron.
—Las esperaba, se han demoraron mucho, Hotaru —dijo el Dr. Tome refiriéndose a Sailor Satur.
—Padre ¿Como sabes quién soy? —señaló Hotaru extrañada,
—Por fin he recordado todo, no mucho se ,que Sailor Urano es Haruka Tenou, Sailor Neptune es Michiro Kaioh, Sailor Plut es Setsuna Meiou y claro, Sailor Saturno eres tu, mi hija Hotaru Tomoe.
A las palabras del doctor Tomoe le siguió un profundo silencio.
—En vista de que sabes mucho sobre nosotras, supongo que ya sabes a qué venimos —dijo Amy.
—Claro que si Sailor Mercury, bueno debería decirte… doctora Amy Mizuno, ¿Acaso crees que fue una coincidencia que entraras a este instituto?
Sailor Mercury se asustó al escuchar su identidad descubierta.
Haruka se acercó sigilosamente hacia el Dr. Tomoe, tomándolo por el cuello y alzándolo.
—No me gustan tus juegos, sabes a qué venimos y así que danos la información que necesitamos o morirás aquí mismo —Mientras Haruka decía esto Hotaru se sentía atrapada entre su deber como Sailor Scouts y el deber como Hija.
—Papá Haruka no le hagas nada a mi Papá —suplicó Sailor Satur entre lágrimas.
Sailor Urano lo botó como cualquier trapo sucio al suelo.
—Habla, te conviene, porque a la próxima no seré tan gentil —señaló Haruka muy molesta, Hotaru le había ablandado el corazón.
—Bueno, sé a lo que vienen y la verdad, puedo darles algo de la información, estoy casi seguro que hay un clon de Sailor Moon aunque sinceramente el experimento no salió nada bien, después de meses de tratar la clonación, encontramos a una voluntaria entre nuestro grupo elite que sería la encarga de llevar en su ser a nuestro experimento pero ella no lo sabe, jamás ella lo supo, ninguno del grupo de científicos le dijo que lleva en su vientre un clon de Sailor Moon, solo el doctor a cargo de la investigación era el único que sabía quién era ella.
—Y Sayaka ¿Quién es? —preguntó Sailor Mercury.
—Sayaka la encontramos en el Laboratorio entre los escombros, su metabolismo es anormal, presenta fuertes emanaciones de energía, en realidad no sé quien es ella; no es por justificarnos pero al saber de la muerte de Sailor Moon, no podíamos permitirnos perderla, yo le había hecho tanto daño a mi querida Hotaru, que de alguna manera quise enmendarme —manifestó el Dr. Tomoe mirando sinceramente a su hija.
—¡Vámonos no tenemos nada que hacer aquí! —gritó molesta Haruka.
Se marchaban con la respuesta, pero se iban también con más preguntas que antes.
