Una copa de vino y un cigarrillo

Capítulo VI

Ya era miércoles por la tarde. Trunks miraba con asombro la puerta por la que, apenas unos segundos antes, había salido su asistente personal; el aroma de su perfume aún permanecía en el aire.

Difícil sería no estar perturbado con la situación que estaba viviendo en esos instantes y todo había iniciado el día lunes, pues, a pesar de que él estaba dispuesto a no poner más barreras a su alrededor, Pan ya no estaría tan dispuesta a hacer su convivencia 'amena'. Con frialdad profesional se había encargado de tratarlo durante esos días y Trunks sentía que la brecha que los separaba era más y más grande.

"Bueno" suspiró, resignado. "Yo no hice mucho, a decir verdad. Puede ser que ella se haya cansado de mi actitud y lo interpretara como una señal de total desinterés de mi parte".

Convencido de ello, hizo girar su silla unas cuantas veces y se detuvo para admirar la puesta de sol desde el amplio ventanal de su oficina.

-Soy un idiota-. Llevó ambas manos a su rostro, y las mantuvo un buen rato ahí, hasta que recordó que todavía quedaba trabajo por hacer, y él debía cumplir con sus deberes.

Para ser francos, prefería un millón de veces a la Pan que preguntaba '¿Cómo va todo?' a la que decía '¿Eso es todo, señor Briefs?' Era como tener que convivir con un robot de frío y duro metal.

Negó varias veces en silencio, antes de regresar a su escritorio y comenzar a revisar sus documentos. De alguna manera, sabía que esa actitud de parte suya era solamente temporal.

"Eso espero" pensó, antes de concentrarse en sus asuntos.

***

Pan sonreía feliz mientras Marron, desde su puesto de trabajo, la veía con una ceja enarcada.

- ¿Qué sucede?- preguntó ella, en tono inocentón.

La rubia movió negativamente la cabeza varias veces antes de contestarle:

-No creo que sea correcto lo que haces con Trunks: es algo injusto. Sabes bien que él no está pasando por buenos momentos ahora y tú, sin embargo, tratas de causarle problemas; te comportas como una chica tonta- sentenció seriamente.

Pan frunció el ceño.

-No soy tonta -se defendió.

-Pues lo pareces, porque, en primera, no debiste hacerle caso a Bra, y en segunda, deberías deshacer ese horrible peinado: ¡pareces una abuela! -señaló su anticuado peinado.

-Creo que no la escucharé y regresaré a mi puesto de trabajo, señorita Marron -dijo Pan al tiempo que ignoraba a su compañera, la cual bufó y se cruzó de brazos.

-Bra, a pesar de ser su hermana, es muy poco seria en estas cosas. Ella no tiene ni idea de cómo funciona esta empresa, además de que últimamente se comporta más mimada de lo habitual.

Pan también cruzó los brazos y la miró, retadora.

- ¿Entonces qué debí hacer, eh?

-Esperar-. Marron se encogió de hombros. -No cambiar tu manera de actuar tan repentinamente, eso sólo lo confundirá. Ya sé que quieres llevarte bien con él pero esta no es la manera de acercarte, más bien, creo que te alejas de tu objetivo.

La morena la miró con preocupación.

- ¿Tú crees? Ahora que lo dices, él se nota un poco preocupado cuando hablamos, ¿crees que se deba a eso?

-Por supuesto -contestó ella. -No te preocupes, sólo deja de actuar como un robot y sé más natural.

-Está bien -asintió Pan y se dirigió con rapidez al tocador.

-Ahora vuelvo, Marron, debo arreglar mi cabello.

La chica asintió en silencio, aunque por dentro agradecía que Pan le hubiese hecho caso. De todas formas, llevar el cabello recogido no iba con su estilo.

Justo en el momento en que la morena regresaba del tocador, Trunks salió de su oficina. Ambos se miraron sorprendidos y quedaron inmóviles, cada uno al extremo opuesto del pasillo, quedando Marron en medio del camino, mirándolos en silencio, expectante a lo que pudiese suceder.

Él rompió el silencio.

-Veo que cambiaste tu peinado- dijo con calma.

Ella asintió y caminó hacia su escritorio.

-Fue Marron quien me lo pidió- respondió ella sin atreverse a mirarlo directamente, pues de repente, empezó a sentirse nerviosa de su presencia.

La rubia, divertida, asintió firmemente cuando Trunks la miró en busca de una respuesta.

-Es verdad, le dije que con su anterior peinado, no reflejaba ni juventud ni innovación, cosas que son importantísimas en Capsule Corp., además de que se desaprovechaba toda su belleza, ¿no lo crees, Trunks?- le preguntó, aún sonriente.

Éste captó inmediatamente la indirecta.

-Bueno, creo que tienes razón.

Marron sonrió con malicia.

- ¿Verdad que Pan es una chica muy linda? Seguro que debe haber muchos chicos que morirían por tener una cita con ella, ¿tú no crees lo mismo?

Pan, al escuchar esas palabras y sentir la mirada de Trunks sobre ella al estudiarla con detenimiento, no pudo evitar que los colores se le subieran al rostro.

-Reconozco que es linda- dijo al fin, Trunks.

-Sí, es una lástima que ella no quiera explotar esa belleza. Ah, en fin- suspiró Marron, en falsa decepción- es mejor que volvamos al trabajo. No falta mucho para que sea hora de ir a casa, ¿no lo cree, señor Briefs?

-Así es.

Confundido, dio una nueva mirada a Pan y a Marron, antes de entrar de nuevo a su oficina, olvidando completamente el motivo por el que había salido en primer lugar.

Al escuchar la puerta cerrarse, la morena se levantó rápidamente de su asiento y se dirigió a su compañera. La tomó por los hombros y la sacudió levemente, teniendo todavía el rostro sonrojado.

- ¡¿Qué demonios fue eso, Marron?! -le espetó. -Casi me da un paro cardíaco y tú estabas muy feliz poniendome en ridículo.

-Ay, Pan, fue una pequeña broma. De todas formas, deberías agradecerme por salvarte de ponerte a ti misma en ridículo. Trunks seguramente venía a solicitarte algo y tú no estabas en condiciones de ayudarle -respondió ella, sin dejar de sonreír.

- ¡Eres una bruja! -le gritó, Pan, antes de volver al trabajo.

- ¡Perdóname, Panny! No me ignores -suplicó la rubia.

Ella la ignoró, y ante un nuevo ruego de su amiga, Pan levantó el dedo medio hacia Marron.

-Qué grosera... -murmuró la rubia.

Ella ya se había dado cuenta de la manera en que Trunks miraba a la pequeña Son. Era esa forma de mirar que sólo un hombre de verdad enamorado, podía dar. No es que Marron quisiera forzarlos a algo, pero veía un brillo extraño en los ojos de Pan, y no era precisamente debido a la iluminación del lugar.

Ella suspiró y miró a su amiga, concentrada ahora en su computador. No podía asegurarlo, mas creía que el interés que tenía Pan en llevarse bien con Trunks, estaba ligado a cierto sentimiento especial, pero debido a lo que ella recientemente había sufrido, se encargaría de negar.

"Espero que para cuando se dé cuenta, no sea demasiado tarde" pensó, Marron, al tiempo que miraba con interés la puerta del elevador.

******

Bra conducía, de muy mala gana y en contra de sus deseos, hacia la Capsule Corp.

- ¡Ay! ¿Quién diablos se cree ese idiota para dejarme plantada?- murmuraba enojada, mientras se detenía en una luz roja.

Y es que no era para menos -según ella- estar tan furiosa. Un simple y común hombre, aunque bastante guapo, había cancelado su cita con ella pues había surgido un compromiso muy importante al que no podía faltar. A pesar de que le pidió perdón de todas las maneras imaginables, no fue suficiente para apaciguar a la menor de los Briefs, quien, con súbita furia, lo mandó al infierno, a Júpiter y a una isla desierta, para luego colgarle y bloquear su número.

-Me las pagará. Juro que ese maldito insecto me las pagará; ¡lo haré pedazos!- juraba en voz baja mientras esperaba que la luz cambiara a verde.

Un auto paró junto al suyo. En éste viajaban dos chiquillos a los que les pareció divertido hacerle muecas a la casi rabiosa señorita, quien, harta ya de sus estupideces, les dedicó su peor mirada de odio, haciendo que ambos chicos se encogieran en sus asientos y vieran, no sin cierto alivio, cómo la chica pisaba el acelerador a fondo y se perdía en las lejanías.

"No tengo ganas de soportar a chiquillos malcriados" pensó con furia. "Además, ahora tengo un asunto pendiente con Pan, y cuésteme lo que me cueste, la haré hablar".

Porque, para colmo de males, esa misma mañana había recibido una llamada del 'rarito' tío de Pan. ¿Cómo había conseguido su número? Se daba una vaga idea y en ella Pan figuraba como principal sospechosa.

-Las amigas no se hacen eso-. Ciega de tanta rabia, estaba dispuesta a descargarla con una chica que no tenía ni menor idea de lo acontecido.

Llegando a la Corporación, estacionó su auto y descendió con prisa. Ignoró completamente a la recepcionista del primer piso y subió al ascensor. Cruzada de brazos y con el ceño severamente fruncido, golpeaba con su zapato el suelo, esperando impaciente llegar a su destino.

Cuando se abrieron las puertas del elevador, se topó con el rostro servicial de Marron, cuya sonrisa no duró mucho al ver su malhumorado rostro.

-Bra... -dijo con asombro.

Pero claro, la chica de azulada melena tenía un objetivo en mente y no se distraería con nada.

Vio a Pan de espaldas y se dirigió a ella con paso acelerado, haciendo que el taconeo de sus zapatos resonara por el pasillo.

Al momento que iba a tocar el rostro de la morena, ésta volteó mostrando un ceño todavía más fruncido que el suyo.

- ¿Qué sucede?- cuestionó con rudeza.

Bra quedó pasmada por tal muestra de hostilidad.

-Escucha, Bra, hoy no ha sido un día bastante lindo, además de que tu plan fue un fracaso- le reclamó con los brazos cruzados.

Ella puso las manos en sus caderas y se defendió.

- ¿Un fracaso, dices? ¡Eso es imposible! Mi plan era a prueba de fallos; tal vez tú no lo hiciste como te lo dije.

-Lo hice tal y como lo dijiste: 'se fría y totalmente desinteresada. Ya verás que él buscara acercarse a ti' -repitió las palabras exactas de Bra. -Pero simplemente no surtió efecto, ¡tal vez todo va peor! ¡Y tú, víbora infernal, no te rías! -señaló a Marron.

La chica estaba riendo demasiado divertida al recordar el incidente anterior.

- ¿Víbora infernal? -preguntó, Bra, enarcando una ceja, ya más relajada. - ¿Entonces fue Marron quien te hizo enojar?

Pan miró de mala manera a la rubia y volteó el rostro.

-Me puso en ridículo- farfulló mientras se sonrojaba.

-Fue una simple broma, Pan, ¿aún no me perdonas?- exclamó la blonda, evidentemente arrepentida.

Pan la ignoró y empezó a recoger sus cosas, pues su jornada ya había terminado.

-Pues a eso se le llama karma- dijo, Bra, recordando a lo que iba.

Su amiga la miró, curiosa.

- ¿Y qué se supone que he hecho para que digas que es karma?

La de cabello azul la miró con desaprobación.

-No finjas demencia, sabes de qué te estoy hablando. Tú le diste mi número a Goten- la acusó.

Pan la observó un largo rato, con sorpresa y tratando de recordar algo.

-Tal vez él tomó mi celular mientras dormía- le dijo después de parpadear varias veces.

Bra la miró no muy convencida pero, al final, se encogió de hombros y exhaló.

-Este tampoco ha sido un día fácil para mí- dijo, frotándose las sienes.

- ¿Y por qué? -preguntó Marron, quien se acercó a ellas con su bolso al hombro y su chaqueta en el brazo.

-Un estúpido me dejó plantada- hizo un mohín.

Las otras dos se miraron impactadas.

- ¿En serio? No puedo creerlo, ese sujeto es... -Pan se interrumpió al no saber cómo describirlo.

-Demasiado listo- completó Marron, ganándose una mirada asesina de Bra.

La rubia juntó sus manos a modo de súplica, y la de cabello azul le dio un golpecito en la nariz.

- ¡No me animes!- espetó.

-Puede que Marron tenga algo de razón- secundó, Pan, encogiendo los hombros. -Ese tipo tal vez vio tu peor lado. Admítelo, Bra, desde hace días estás de muy mal humor, y hará bien en no volver a contactarte.

-Son muy crueles, ¿lo sabían? Estoy sufriendo y ustedes no hacen nada por consolarme; debería alejarme de ustedes- dijo en un tono ofendido.

Marron tocó su hombro y susurró algo que Pan no escuchó, pero que emocionó mucho a la joven Briefs.

- ¡Wow, es fantástico!- exclamó.

- ¿Qué es fantástico?- preguntó, Pan, confundida.

Antes que Bra pudiera responderle, Trunks salió de su oficina y quedó impactado al ver la mini reunión que se llevaba a cabo en el pasillo.

Dirigió discretamente su mirada hacia Pan, quien evitaba mirarlo, otra vez.

-Buenas noches, señoritas- saludó, cortés. -Pensé que para estas horas ya no estarían aquí.

Marron, al escuchar tal comentario, miró su reloj con preocupación, para después despedirse apresuradamentede todos y desaparecer tras las puertas del ascensor.

-Vaya, sí que tenía prisa- murmuró, Bra. -Hermano, ¿qué tal tu día?- cuestionó con una sonrisa angelical.

Trunks frunció el ceño mientras su hermana se colgaba de su brazo y comenzaban a dirigirse al ascensor, con Pan siguiéndoles a una distancia prudente.

- ¿Estás bastante animada desde hace algunos días, no? Sólo espero que no se deba a que no he visto a Mai en estos días- soltó con rudeza.

Los tres entraron al ascensor y Bra soltó el brazo de Trunks para llevarse las manos al pecho.

-Trunks Briefs, eres un ser desconsiderado, ¿cómo osas insinuar que yo estaría feliz por una cosa tan atroz como esa?

Bra podría ser muchas cosas pero buena actriz, no figuraba entre ellas. Por esa misma razón, Pan cubrió su boca con una mano, pues estaba a punto de soltar una gran carcajada.

-Bra Briefs- dijo Trunks, siguiéndole el juego- cualquiera podría darse cuenta que no soportas a esa chica.

Llegaron al primer piso y era evidente que hacía un buen tiempo, la mayoría de los empleados se había marchado a sus hogares.

-Bueno, yo me voy, los dejo solos- se despidió con la firme intención de huir antes de escuchar su discusión.

Antes de que pudiera alcanzar la salida, Bra ya se había soltado del brazo de su hermano y la tomaba firmemente de la muñeca.

-Ah, no, Pan, tú no vas a ningún lado, tengo un asunto pendiente con el estúpido de tu tío, ¡porque si cree que puede burlarse de mí de esta maldita manera, está muy equivocado!; yo te llevaré. ¡Y no trates de escapar!- le advirtió antes de regresar con su hermano.

Pan, resignada, decidió que la esperaría afuera.

El viento soplaba ligeramente y movía con delicadeza las copas de los árboles, haciendo que estos simularan una danza mágica propia de un cuento de hadas. El sonido de los autos no era demasiado cercano, a pesar de estar frente a una avenida bastante concurrida.

A pesar de ello, el ambiente no se sentía incómodo, sino, bastante tranquilo.

Al dar un vistazo hacia adentro, vio que Bra estaba despeinando a Trunks y, debía admitirlo, él lucía bastante apuesto cuando sonreía.

"¡No, no, no! ¡Pan, no debes pensar en ese tipo de cosas!" se regañaba mientras sacudía la cabeza y sentía el sonrojo volver a sus mejillas.

Suspiró e inhaló con fuerza, para después soltar el aire poco a poco y cubrir su cuerpo con sus brazos, a pesar de que no hacía frío.

"Es inevitable. Cada vez que recuerdo su penetrante mirada sobre mí, mis mejillas arden. Es como si quisiera adivinar mis pensamientos con tan solo mirarme a los ojos; es un verdadero peligro" pensó.

Era un peligro porque, cada vez que la examinaba con detenimiento, el corazón de Pan latía desbocado, y ahora se preguntaba si era buena idea seguir queriendo ser su amiga.

"¡Por supuesto que sí! Quiero ser alguien con quien él pueda contar sin importar nada; que se sienta seguro de poder consultarme sin temor a ser juzgado, eso es lo que quiero".

Determinada, sonrió, y lo hizo aún más cuando vio al joven Briefs pellizcar la nariz de su hermana.

A pesar de la momentánea calma que reinaba, ella sintió que alguien la observaba desde las sombras. Un escalofrío recorrió su cuerpo y ,aunque intentó descubrir quién era, todo resultó infructuoso.

Al poco rato, Bra salió frotando su nariz.

-Auch, ese Trunks, no recordaba que fuera tan fuerte. Bien, Pan... ¿estás bien?- le cuestionó al mirarla directo al rostro. -Estás pálida.

La morena tocó una de sus mejillas y ésta estaba fría.

-No te preocupes, no me pasa nada- respondió sonriendo y moviendo su mano, restándole importancia.

Bra la miró sin creerle mucho, mas se encogió luego de hombros y le pidió que la acompañara hasta su coche. Pan la siguió en automático, y mientras su amiga trataba de encontrar las llaves en su bolso, ella volvió a sentirse observada. Volvió el rostro y fue incapaz de moverse o pronunciar palabra cuando vio al hombre acercarse a ella con calma.

Bra, quien había mantenido la mirada baja durante largo tiempo, alzó la mirada cuando encontró sus llaves.

-Pan, ya es hora de... -se interrumpió al ver lo mismo que su amiga, sólo que ella reaccionó de manera violenta.

Sin perder tiempo, se interpuso entre Pan y ese sujeto, dando un leve empujón a la primera para alejarla más de él.

- ¿Qué demonios crees que haces aquí? ¡Lárgate si no quieres que te eche a patadas! -le amenazó.

-No vine a hablar contigo, Bra, sino con Pan- respondió él al tiempo que se acercaba a la morena.

La chica Briefs intervino de nuevo

-De ninguna manera, Fish- le puso una mano sobre el pecho. -¡A ella no te vuelves a acercar!

Él quitó su mano y, mirando a Pan, volvió a insistir:

-Por favor, déjame hablar contigo.

Pero Pan estaba tan rígida como una estatua. De tan solo recordar el dolor y la vergüenza, sus ojos se llenaban de lágrimas. Incapaz de reaccionar, fue inconsciente de cuándo Bra le lanzó un fuerte puñetazo a Fish, dejándolo tendido a las puertas de la C.C.

No obstante, el sujeto estaba demasiado empecinado en hablar con la morena, por lo que ignoró la sangre que salía de su labio.

- ¡Maldita sea! ¿Por qué no te largas?- espetó la de pelo azul, a punto de perder por completo el control.

Fish estaba a punto de contestar, mas una voz, grave y profunda, se alzó sobre la suya.

-Deberías hacerle caso a mi hermana.

Trunks se acercó con calma a los tres. Pan, al escuchar su voz, disipó sus dolorosos recuerdos y se dio cuenta de lo que sucedía a su alrededor.

- Pan, ¿estás bien?- se acercó, Bra, a tiempo para sujetar a la morena antes de que ésta cayera de rodillas sobre el frío piso.

Fish observó de pies a cabeza al otro hombre y comprendió al instante lo que quería decir Mai con 'ese hombre, cuando se pone serio, hace que todo lo demás parezca pequeño'. Hizo el intento de dar un paso hacia Pan, pero otra vez, la voz de Trunks lo paró en seco.

-No sé quién eres ni qué asunto tengas con Pan- se acercó a él con las manos en los bolsillos, calmado; el rubio se puso en guardia -pero te aseguro que, si quieres problemas... -siguió acercandose, al tiempo que en su rostro se formaba una media sonrisa- conmigo los tendrás.

Con esa sonrisa, y la temible mirada asesina que le dedicó, Fish, nervioso, simplemente atinó a pasar saliva.

"Maldición, ¿en qué me metí" pensó. "¡Maldita Mai!"

Fin Capítulo VI.