Labios Tentadores

Los personajes son de Stephanie M. y la historia va en conjunto con Yukii-chan
Disclaimer: La letra en cursiva son los pensamientos :)

Capitulo siete: Sucumbiendo a la tentación.

Abrió sus ojos lentamente, sintiendo la calidez de los rayos solares filtrándose por entremedio de sus cortinas dándole se lleno en el rostro, la sensación era tan cómoda que le daba pereza tener que levantarse, quería dormir un poquito más… pero hoy era un día muy importante, de hoy dependía el éxito de su plan de conquista.

- Es hora de comenzar el juego – susurro levantándose de su cómoda cama, sintiendo el frio en sus pies – hoy si que me compro las pantuflas – suspiro tomando su neceser, dirigiéndose al baño.

.

.

.

Como era costumbre se había despertado cinco minutos antes de que sonora su despertador, esto ya se había convertido en un hábito… podía escuchar el agua de la ducha correr, seguramente era Bella, con pereza se levanto de su confortable cama, se bañaría luego de desayunar ya que Bella demoraba demasiado como para esperarla, una vez vestido con unos jeans y una sudadera se dirigió a la cocina a preparar el desayuno para ambos. Esperaba que la muchacha ya no estuviera molesta por lo sucedido ayer y si fuera lo contrario haría todo lo posible por obtener su perdón.

.

.

.

Bella salió del baño uniformada y maquillada, lista para poner en marcha la segunda fase de su plan, la primera había sido darle celos a Edward con Jacob y mostrarse indiferente ante lo que había visto en la oficina de su queridísimo Eddy, y aunque en un principio sintió un poco de lastima por Jacob al utilizarlo de aquella forma, el le había asegurado que no se preocupara, que todo estaba bien y había aceptado amablemente el ayudarla en conquistar a Edward.

Con estos pensamientos se dirigió a la cocina pero paro en seco al ver a Edward de espaldas preparando al parecer un poco de café, se veía tan guapo con esos jeans y el cabello mas alborotado de lo usual que no pudo evitar quedársele viendo como tonta, se reprendió mentalmente por su actitud, se suponía que debía hacerlo sufrir con su indiferencia no al revés. Quería llamar su atención por lo que abrió un mueble haciéndolo crujir para que el supiera que ella estaba ahí, logrando su objetivo al verlo darse la vuelta y mirarla con aquellos ojazos de color esmeralda.

- Buenos días Bella ¿acaso ya no saludas? – me dijo mirándome a los ojos.

- Pues… no creo que te importe mi saludo… ya que a Jessica la puedes saludar cuando quieras – le dije con una sonrisa juguetona solo para sacarlo de quicio.

- ¡Bella hasta cuando vas a seguir con eso! – me dijo arrinconándome entre su cuerpo y la puerta de la cocina, poniendo sus brazos a cada lado de mi cabeza e inclinándose tanto que podía sentir su respiración sobre mis labios - ya te dije… que ella no me provoca nada… no siento nada por ella Bella – me susurro con esa condenada voz ronca y a la ves aterciopelada que me dejaba total e irrevocablemente desorientada.

Me sentía debilitada, quería besarlo, ¡Oh por Dios! Ansiaba el toque de sus endemoniadamente sexys labios, que mas daba un besito no le aria mal a nadie… ¡No! Debía ser fuerte o todo saldría mal, debía alejarme de la tentación que representaba Edward para mi mente y cuerpo – No… te creo – tartamudee al sentir como sus labios rosaban tenuemente mi cuello en donde respiraba y luego soltaba el aire caliente provocándome escalofríos y si eso no era suficientemente malo las manos de Edward me tenían fuertemente sujeta por la cintura evitando cualquier intento de escape.

Sus ojos se conectaron con los míos nuevamente provocando que me sonrojara –creando un nuevo tono de rojo- al ver el torbellino de sentimiento en los esmeralda-dos ojos de Edward, provocando que escondiera mi rostro en una improvisada muralla de cabello para así evitar que viera el nerviosismo que había provocado la intensidad de su mirada, una de sus manos fue a mi rostro apartando así mi cabello y justo cuando había decidido mandar todo al demonio y sucumbir a la tentación la bocina de un coche fuera de la casa nos saco por completo de nuestra nube personal, aprovechando el descuido logre salir ilesa de la tentadora prisión que había impuesto para mí, mi querido dios griego.

- Adiós Eddy… Jacob vino por mi… así que no tienes que molestarte en llevarme nunca mas, así podrás llevar cuantas veces quieras a Jessica – le dije frunciendo el ceño al mencionar el nombre de aquella mujer – nos vemos ¡bye! – sonreí mucho mas al escuchar como maldecía por lo bajo y su rostro se volvía rojo de los celos que le provocaban la idea de que me valla en el auto de Jacob, además las insinuantes caricias y el juego del 'gato y el ratón' la habían dejado mas que satisfecha al ver la notable excitación de su querido "amigo"

-.-

- ¡Maldición! – gruño Edward sintiendo su sangre hervir al imaginarse a SU Bella con ese maldito lobo sarnoso de Jacob.

.

.

.

- Así que… te esta saliendo bien tu plan – le pregunto Jacob mientras manejando tranquilo por las –no tan llenas- calles de la ciudad.

- Si Jacob! Gracias de verdad por ayudarme a sacarle celos a Edward – le dije emocionada por los resultados que estaba teniendo el plan – Y… perdón por no corresponder a tus sentimientos Jake… te quiero mucho, pero solo como amigo – le comente triste por el hecho de hacerlo sufrir.

- No te preocupes Bella, si tu eres feliz yo también – comento sonriente.

- ¡Gracias! –

- Bueno, ya llegamos – le comento viendo hacia el gran edificio.

- Si… espero que me vaya bien en mi primer día de trabajo – comente poniéndome muy nerviosa, ante la idea de que algo saliera mal.

- Te ira bien, ya lo veras además ya te contrataron – me animo, dándome un abrazo – anda tranquila… -

- Gracias y adiós Jacob – me despedí sonriendo, para luego entrando al edificio.

-.-

- Adiós mi amada Bella… - susurro Jacob con semblante triste y a la vez resignado.

.

.

.

- Señor Cullen, su nueva secretaria ya llego ¿la mando a su oficina? – pregunto la recepcionista del edificio llamada Lauren o algo así, a través del teléfono.

- No… mándala al campo para que trabaje de secretaria – conteste sarcástico, mi humor era de perros por lo sucedido con Bella en la mañana, el hecho de haberme quedado con las ganas de besarla y acariciarla un poco mas me habían frustrado de todas las formas posibles, y es que la excitación que sentía cada vez que Bella estaba cerca nublaba cualquier pensamiento coherente… tenia completamente claro que de gay ya NO me quedaba ni una pisca.

Ahora entendía porque nunca me habían atraían las mujeres, era porque Bella no había aparecido en mi vida, ella era mi marca de heroína personal, mi tentación hecha persona, mi sol de medianoche, era mi vida y no dejaría que ese perro sarnoso de Black me la arrebatara, ella era MIA… mis -nada posesivos- pensamientos se vieron interrumpidos por el sonido de la puerta al abrirse, para luego escuchar los lentos pasos de quien debía ser mi nueva secretaria –que dicho sea de paso, había despedido a la anterior por haber dejado entrar a Jessica a pesar de haberle dejado muy claro que no quería que aquella mujer se acercara a mi oficina- los pasos no se detuvieron hasta llegar a un lado de mi escritorio para luego sentarse como si nada sobre el, dándome una muy buena perspectiva de sus esbeltas piernas… ¡pero quien se creía esta mujer para cometer tal atrevimiento…!

- Pero que rayos… - no logre finalizar mi reclamo porque al levantar mi mirada a la mujer atrevida, mi respiración se atoro en mi garganta y juraría que mi corazón se paralizo por un instante, no podía creer lo que estaba viendo, mi Bella estaba frente a mi vestida con un hermoso conjunto de seda color negro, que se amoldaba perfectamente a su tentador cuerpo – Bella… -

- Buenos días señor Cullen, soy su nueva secretaria – murmuro con un tono de voz que me puso a mil en dos segundos, al ver la coqueta sonrisa en su rostro no tuve dudas... ella estaba jugando con fuego y se quemaría como que me llamo Edward Anthony Cullen.

Le sonreí de medio lado, con que quería jugar ¿eh? Pues ya lo conseguiste así que atente a las consecuencias, me levante lo más rápido posible y antes de que reaccionara la sujete fuertemente de la cintura con ambas manos obligándola a recostarse un poco mas sobre mi escritorio, me posicione sobre ella levemente sintiendo cada curva de su cuerpo haciendo contacto con el mío, lleve mi nariz hasta su cuello no sabia cual era el motivo pero me encantaba poder sentir su acelerado pulso cada vez que la tocaba. Bella gimió como una gatita pidiendo caricias provocando que mi evidente erección doliera al estar prisionera en mis pantalones, me acerque dispuesto a regañarla por causar tales efectos en mi cuerpo, cuando sentí como intentaba levantar un poco su espalda para acercarse a mis labios y poder besarlos, me aleje lo suficiente para evitar el contacto, ganándome un gruñido por parte de mi querida Bella.

- No te gusto dejarme con las ganas hoy en la mañana… - susurre solo rosando mis labios con los de ella -que para ese entonces ya estaba jadeando- y luego alejándome, disfrutando de las muecas de disgusto de mi pequeña – Frustrante ¿cierto? Solo un poco de tu propio chocolate… - aunque estaba disfrutando de las muecas tan graciosas que se formaban en su hermoso rostro, esta no solo era una tortura para ella sino que para los dos, ya no aguantaba el no sentir esa increíble corriente que recorría mi columna vertebral cada vez que nos besábamos. Sin soportarlo más juntes de golpe nuestros labios siendo correspondido inmediatamente por ella, nos movíamos a un ritmo desesperado y ansioso, Bella roso con su lengua mi labio inferior enloqueciéndome de lujuria, sin pensarlo un segundo le di acceso libre para comenzar una sensual y erótica danza con nuestras lenguas. No podía pensar en nada que no fuera en las sensaciones que me provocaban los ardientes besos que compartíamos en ese instante, el hecho de estar en un lugar para nada apropiado solo servía para intensificar más la situación y calentar más el ambiente. De un momento a otro cambie posiciones dejándola a ella sentada a horcajadas sobre mi, nuestros sexos se rosaban de forma insinuante volviéndome loco, no podíamos evitar los gemidos, mis manos cobraron vida propia y sin darme cuenta la estaba acariciando, mis manos iban de sus hombros a sus muslos y viceversa, necesitaba sentir su piel y sin pensarlo dos veces introduje una de mis manos bajo su blusa, la piel de Bella era tersa y cálida, cuando mi mano se topo con el broche de su sujetador me mordí el labio tentado a desabrocharlo, aparte mi rostro de su cuello que hasta ahora había estado besando para mirarla a los ojos.

-.-

Sentí como Edward se alejaba unos cuantos centímetros de mi, posando su sensual, profunda e hipnotizanté mirada color esmeralda en mis achocolatados ojos, nos miraban por unos cuantos segundos sin pronunciar palabra alguna, no entendía que sucedía, tal vez se arrepentía por lo que estábamos haciendo, tal vez si sentía algo por aquella desagradable mujer, tal vez yo no le resultaba lo suficientemente hermosa o sexy, tal vez…

- Bella… te deseo… te necesito – acallo mis pesimistas pensamientos con aquella frase entrecortada por sus constantes jadeos, lo silencie con un inocente y casto beso.

- Y a que esperas… hazme tuya Edward – le conteste moviendo mis caderas en forma circular sobre su más que evidente erección. El solo me sonrió con aquella ladina sonrisa que hacia que mi respiración se acelerara y que mi corazón comenzara una alocada marcha.

Me levante de su regazo quedándome parada justo frente suyo y comencé lentamente a desabrochar botón por botón mi blusa mientras no apartaba mis ojos de los suyos, Edward miraba cada movimiento que hacia ni siquiera pestañaba, sus labios estaban entreabiertos y pasaba constantemente su lengua sobre ellos para humedecerlos, cuando mi blusa estuvo completamente desabrochada la deja caer tras mío, quede frente a él con un bonito brasier con encaje color turquesa que contrastaba muy bien con mi pálida piel. Edward me miro a los ojos unos segundos para luego bajar su mirada a mi pecho, lo vi tragar salida y esto más que alagarme me puso mas nerviosa provocando que me sonrojara y me mordiera el labio inferior de los nervios, esta manifestación de mi cuerpo no paso desapercibida por mi tentación hecha hombre ya que me sonrió de medio lado y alargo uno de sus brazos para tocarme, pero inmediatamente me aleje un paso impidiéndole el tacto, esto lo había comenzado yo y yo debía terminarlo.

- Prohibido tocar hasta que yo te lo diga… - murmure tan bajito que si no fuera porque sus ojos se abrieron un poco mas y soltó un jadeo hubiera creído que no había escuchado mi pequeño mandato, la reacción de Edward me dio la suficiente confianza como para seguir con esto y no dar media vuelta y hacer como si nada hubiera pasado.

Me fui acercando lentamente sin separar mis ojos de los suyos, cuando estuve lo suficientemente cerca pose una de mis manos sobre el borde de su camisa rosando con mis dedos el cinturón de su pantalón, pausadamente fui ascendiendo hasta llegar a su cuello, pase mis manos sobre sus labios, luego por sus mejillas, sus parpados cerrados, su desordenado pero sexy cabello y volví a acariciar sus labios en los que deje un casto beso.

- Por favor… Bella – susurro jadeante.

- Por favor que… - le murmure sobre sus labios, tirando entre mis dientes su labio inferior, lo que causo que sus manos se aferraran en mi desnuda cintura, me aleje rápidamente de su cuerpo colocando su cómoda silla reclinable entre nuestros cuerpos impidiéndole acercarse nuevamente a mi…

- Que fue lo que te dije… - le regañe.

- Me estas torturando… - se quejo entre dientes, apretando la mandíbula.

- Y dime… ¿no te lo mereces, por hacerme llorar? – le pregunte alzando mi mentón.

- Perdóname… te prometo no volver a hacerte daño – me susurro, a pesar de la situación llena de pasión, no pude evitar sentirme emocionada, aleje la silla y lo abrase lo mas fuerte posible del cuello, él rodeo mi cintura y hundió su rostro en mi cuello y bajito me susurro – Te amo.

Me separe automáticamente de él al escucharlo y lo mire con la sorpresa grabada en el rostro, no podía creer lo que estaba escuchado, había deseado tanto el que Edward se fijara en mi, que solo con un te quiero me hubiera conformado, hubiera sido inmensamente feliz… pero ahora al escucharlo decirme que me amaba, podía sentir como el anhelo y la esperanza crecían dentro de mi alma y corazón y esto me hacia la mujer mas feliz sobre la tierra porque ahora no lo dejaría ir, él era mío, egoístamente mío.

- Yo también te amo Edward… - le susurre bajito como un secreto que solo quería que él supiera –al menos por ahora- al pronunciar aquellas palabras no solo le entregaba mi corazón y alma sino que también mi vida, ahora el podría hacer conmigo lo que quisiera porque yo ya no tenia las fuerzas suficientes para mantenerlo lejos y para siquiera luchar contra lo que sentía, esto era mas fuerte que yo, era mas fuerte que todo.

Luego de nuestra pequeña declaración de amor, nos miramos a los ojos como intentando grabar cada sueño, cada deseo, solo éramos Edward y Bella nadie mas. Nos fuimos acerando cada vez mas esfumando cualquier distancia entre nuestros cuerpos y nos besamos sellando nuestras promesas, confirmando con este beso que a partir de ahora existía un 'nosotros' un 'mañana' el beso que en un principio fue tierno, lento, simplemente romántico se volvió poco a poco intenso, apasionado pero a pesar de que el deseo marcaba los movimientos de nuestros labios, era diferente a los otros besos que habíamos compartido, este no era una lucha constante por quien mandaba en la situación… no, era un equilibrio de emociones, que sin duda era mucho, mucho mejor que los que habíamos compartido hasta ahora.

Sin darme cuenta nuevamente esta sentada a horcajadas sobre su cintura disfrutando de los roces constantes de nuestras intimidades que eran separadas por la tela de su pantalón y mis braguitas que para entonces estaban mas que húmedas, Edward acariciaba mis muslos subiendo la tela de mi falda hasta mis caderas, dejando a la vista mi ropa interior, jugaba con la cinturilla de mi ropa interior, tirándola hacia arriba y luego hacia abajo, los escalofríos que recorrían mi cuerpo por las carias tenues me estaban volviendo loca.

- Te necesito Edward… - le susurre apartándome solo lo suficiente para poder comenzar a desabrochar su camisa. – Creo que llevas demasiada ropa – murmure mordiéndome el labio inferior ante la atenta mirada de mi dios griego, que solo sonrió confirmado en silencio mi observación.

- Soluciónalo amor – no pude evitar soltar una risita coqueta cuando pronuncio aquel diminutivo.

Botón tras botón fui dejando a la vista su esculpido pecho, deleitándome con sus trabajados abdominales, cuando la camisa estuvo fuera de juego completamente no pude evitar pasarme la lengua por sobre mis labios porque ¡rayos! Edward era guapo… sin duda Dios lo había esculpido a mano, era la tentación hecha hombre y ¡oh por Dios! Como disfrutaría caer en ella… Pase mis manos sobre su caliente y suave piel trazando un lento recorrido desde su clavícula al borde de su pantalón y viceversa, desde la posición en la que estaba podía observar perfectamente lo que mis caricias provocaban en el cuerpo de mi amado, sentía su excitación presionarse contra mi intimidad, haciendo que ambos ansiáramos un poco mas de fricción. Comencé a besar su cuello dejando un rastro húmedo desde su lóbulo a su pectoral izquierdo, disfrutaba con cada jadeo, gemido e incluso gruñido proveniente de mi dios griego personal, no solo descendían mis labios y manos por sobre su cuerpo si no que también mi pelvis se frotaba contra él, como una gatita buscando cariño, cuando mis manos llegaron al borde de su pantalón no lo pensé dos veces y ya los estaba desabrochando baje lentamente la cremallera rosando su miembro mas que listo para mi, cuando su pantalón estuvo junto a su camisa en el suelo me deleite con la escena frente a mi y es que no todos los días se tenia a un hombre condenadamente sexy como Edward dispuesto a hacer realidad cualquier sea tu fantasía y si a esto le sumamos que este enamorado de ti ¡es el paraíso!

Volvimos a besarnos con desesperación, mis manos estaban en los castados del torso de Edward otorgándole pequeñas carias en esa aria, las suyas se encontraban firmemente aferradas en los bordes del escritorio sin hacer contacto con mi piel, mis pensamientos coherentes se estaban nublando por el deseo y cuando estaba dispuesta a suplicarle si era preciso por que me tocara, Edward llevo sus manos a mis muslos levantándose conmigo del escritorio, en un acto reflejo pase mis brazos por su cuello propinándole carias a su nuca ganándome como recompensa unos cuantos gemidos que se le escapaban entre el beso ardiente y cargado de pasión que no habías cortado a pesar de la sorpresiva acción de mi querido jefecito, no tenia claro hacia donde íbamos solo me estaba dejando llevar, hasta que sentía algo frio pero cómodo en mi espalda el sofá pensé en mi fuero interno.

- Creo que llevas demasiada ropa amor… - me susurro al oído mientras pasado sus manos por mi espalda haciendo que me arqueara un poco para facilitarle el acceso al broche de mi sujetador. – Mucho mejor – me sonrió mostrándome en su mano derecha la prenda que hasta dos segundos atrás estaba sobre mi pecho.

Con mi sonrisa ladina favorita tiro la prenda lejos y volvió a besarme esta vez de una forma mas lenta repartió besos por mi rostro, primero en mis mejillas, luego en mi nariz, en mis parpados, en el lóbulo de mi oído, en mi cuello, en mis hombros, en mi clavícula y cuando creí descendería un poco mas volvió a subir a mis labios y mientras me besaba una de sus manos comenzó a acariciar uno de mis pechos deteniéndose en mi pezón, no pude evitar apartarme un poco para dejar salir un gemido provocado por las exquisitas caricias.

- Edward… ya… deja… de… jugar conmigo – me queje entre jadeos por las sensaciones que me provocaban sus talentosas manos.

- Dime que es lo que quieres Bella –

- Hazme el amor… Edward – su nombre salió como un grito ahogado cuando sentí sus labios sobre mi pezón derecho, pasaba su lengua como si estuviera lengüeteando una paleta de caramelo y su otra mano atendía mi otro pecho haciéndome ver estrellitas.

Continuara...


Hola

Si lo se como fui capaz de dejar el capitulo ahí… soy realmente mala jajaja pero bueno estaba ya empezando hacer calor aquí así que no me quedo de otra XD

Espero que les guste la parte del casi lemon y aclarar enseguida esta es la PRIMERA vez que escribo una situación de sexo no olviden que mis otras historia son adaptaciones, por lo que les pido que me apoyen si no estuvo del todo bueno jeje soy nueva en esto XD

Otra cosa de nuevo este capitulo lo escribí casi todo yo… así que APOYENME

Prometo no tardarme tanto en actualizar y supongo que ya sabran de que va a ir el siguiente capitulo ¿no? O/O humm… estoy segura que las voy a sorprender ajajaja

bye! No se olviden comentar por favor!