El Susurro del Veneno
Disclaimer: Inuyasha pertenece completamente a la mangaka Rumiko Takahashi-san, yo solo tomo prestados sus personajes para la realización de mis historias, sin ningún tipo de lucro, simplemente por el amor a escribir y por el amor a la serie de Inuyasha.
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El Susurro del Veneno
Capitulo 7.- "Nuevo Inicio"
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- Ella es Kirara, estuvo herida hace unos días pero ya esta mejor – El pequeño kitsune levanto a la mononoke enseñándosela a Kagome. La joven se encontraba sentada afuera de la cabaña en la que se hospedaban, Shippou igualmente estaba sentado frente a la joven, con Kirara junto a él, la mononoke tenia su patita completamente sana.
- Un gusto en conocerte Kirara – Sonrió Kagome, al tiempo que acariciaba a la gatita, quien en respuesta maulló satisfecha por los mimos. La chica usaba un kimono de Miko, un arco descansaba a su lado y en el otro una canasta con hierbas. Habían pasado dos semanas desde que Kagome apareciera, no se había levantado de inmediato por insistencia de Inuyasha, el Hanyou había dejado dicho que Kagome no debía levantarse hasta que fuera realmente necesario. La joven Miko se sentía agradecida con él, pero algo intimidada, no se sentía del todo bien con su exagerada preocupación. Ella se sentía completamente bien.
Inuyasha observaba desde lejos la escena, había sonreído disimuladamente al ver a Kagome sonreír y acariciar a Kirara, se comportaba como si nada hubiese pasado, como si no hubiese perdido sus recuerdos… ese pensamiento trajo de vuelta a sus cavilaciones a Inuyasha, la preocupación lo estaba matando. Kagome no lograba recordar nada, si bien solo lo habían intentado nuevamente, no habían resultados y el miedo por presionarla iba en aumento.
Kagome sonreía suavemente a los pequeños youkai, hasta que sintió que alguien la observaba, alzando su cabeza se encontró con la mirada profunda de Inuyasha, él joven se veía extraño, como perdido en sus pensamientos, pero aun así parecía tener toda su atención puesta en ella. A Kagome últimamente le estaba incomodando encontrarse con la mirada tan intensa de Inuyasha, así que pronto dejó de mirarlo, bajando su cabeza. Cada vez que lo miraba, sentía una presión en su pecho y un extraño sentimiento que no lograba descifrar aun, pero era doloroso de eso estaba segura. A pesar de eso, sabía que no podía hacer nada al respecto, no podía simplemente alejarse tan bruscamente del joven, a pesar de que lo había intentado.
Todas las tardes de la semana anterior, Inuyasha la llevaba a alguna parte tranquila del bosque para charlar y tratar de que ella recordara algo. Hasta el momento ella no había recordado nada de ayuda, solo gritaba palabras incoherentes cuando el dolor en su cabeza se hacia insoportable, la ultima vez que lo habían intentado, el dolor que había sentido Kagome en su cabeza había sido tan fuerte, que la chica pensó que se desmayaría. Inuyasha entonces, alarmado por el dolor de la joven, había parado las sesiones por unos días, y había dejado de hablar sobre sus recuerdos.
En los días siguientes, Kagome había tenido tiempo de descubrir su habilidad innata para distinguir y reconocer hierbas curativas. La vieja miko de la aldea en donde se quedaban, alegre le había ofrecido enseñarle más sobre el reconocimiento de estas hierbas. Kagome había aceptado feliz, ya que le serviría para tener algo que hacer, y tratar de evitar a Inuyasha quien la agobiaba con su presencia. Por lo que todas las mañanas, Kagome salía en compañía de la anciana miko hacia el bosque para recolectar hierbas medicinales. Las mujeres volvían para almorzar algo en la aldea, luego de esto la anciana miko le daba clases de adiestramiento con el arco a Kagome, quien feliz se sentía más fuerte con este entrenamiento. En su interior, Kagome sabia que necesitaba aprender a usar algún tipo de arma para defenderse, no podía siempre depender de Inuyasha, aunque este le dijera siempre que la protegería. El entrenamiento se prolongaba hasta el ocaso.
Inuyasha, siempre esperaba a Kagome luego de su entrenamiento, para escoltarla hasta la cabaña en la que se hospedaban, la joven de cabello azabache no podía evitar sentirse incomoda con la dura presencia del hanyou, las caminatas en silencio la agotaban más que el mismo entrenamiento. Entonces, Kagome trataba de evitarlas de cualquier forma, pero sus intentos eran inútiles, ya que Inuyasha parecía estar un paso delante de ella, y la encontraba fácilmente. Kagome suponía que era por sus poderes de hanyou, ella aun no entendía mucho en que se diferenciaba Inuyasha del resto de sus compañeros… a excepción por sus curiosas orejas, nunca habían hablado del asunto y sentía que Inuyasha podría llegar a enfadarse.
- Umm… Inuyasha-san… - Kagome, hacia unos días había comenzado a llamar a Inuyasha con mas respeto, se sentía incomoda llamándolo sin ningún honorifico, ya que ambos no se conocían, en lo que a Kagome respectaba. Obviamente, al hanyou no le había gustado en lo absoluto – Sé que le preocupa mi seguridad… ¿Pero realmente es necesario me escolte todas las noches hasta la cabaña? Puedo usar el arco para defenderme si acaso…
- Si, es necesario. – Cortó bruscamente Inuyasha, algo molesto. – Y ya te dije Kagome, no me gusta que me trates así… solo dime Inuyasha… - terminó por murmurar el joven.
- Lamento molestarle… pero sabe que mi relación con usted es algo confusa para mí… prefiero tratarlo con respeto a cambio de su protección.
Inuyasha se detuvo bruscamente, girándose y encarando a la joven, quien con algo de miedo se detuvo también y lo miró a los ojos, pero en vez de encontrar una mirada furibunda, encontró una expresión de infinita desesperación y aflicción. A pesar de que solo sus ojos demostraban esto, Kagome sintió que algo en su corazón daba un vuelco, y este comenzaba a palpitar fuertemente.
El joven hanyou la tomó suavemente por los hombros, teniendo cuidado de no dañarla con sus garras, la miró profundamente a los ojos, Kagome algo sorprendida lo miró a los ojos igualmente, no pudo evitar sonrojarse ya que el rostro de Inuyasha estaba bastante cerca del suyo.
- Kagome… trata de recordarme… - Susurró por lo bajo Inuyasha, su voz era ronca, su petición había sonado tan apasionada, no había alzado la voz, si no que la intención tras sus palabras, habían agitado la respiración de Kagome.
¡No lo hagas!
Kagome abrió un poco más sus ojos sorprendida, el hanyou pareció no notarlo, pues estaba como hipnotizado viendo sus labios, Kagome notó la fijación de él y se sonrojo. Quería tocar el rostro de Inuyasha. Deseaba estar cerca de él, aunque no lo conociera ahora.
Si te acercas a él, le harás daño… no puedes acercarte a Inuyasha, ambos correrán un grave peligro… ¡No lo hagas por favor, Kagome… Detente!
¡Aléjate de él!
Kagome sintió que esa voz era más familiar de lo que pensaba, por lo que con suavidad y algo de urgencia, se soltó del agarre del hanyou, estaba segura que esa voz no había sido solo su imaginación. Miró a Inuyasha quien la miraba confundido, ella trató de sonreír, pero su sonrisa se vio falsa.
- Inuyasha-san… se hace tarde, creo que deberíamos apresurarnos para que los demás no se preocupen por nosotros… - Y con paso rápido, se alejó de él. Excesivamente rápido para Inuyasha, que por unos momentos, sintió que Kagome esperaba lo mismo que él. Suspiró, y siguió a Kagome.
Por su parte, Kagome se sentía muy perturbada. ¿De donde había salido esa voz?... ¿Y que trataba de advertirle?... ¿Quizás algo relacionado con sus recuerdos?
Pero la idea de mantenerse aun más alejada de Inuyasha, ahora que… luego de ver ese rostro, y la forma casi ardorosa que tenía para mirarla, se sentía tan vulnerable a sus ojos… sentía una creciente necesidad de verse reflejada en la mirada ambarina del joven.
Con un murmullo sordo, entró a la cabaña, para encontrarse con que los demás habían sucumbido al sueño, sorprendiéndola un poco… ¿Qué hora seria? ¿Cuánto rato habría estado mirándose con Inuyasha? Sacudiendo su cabeza para alejar pensamientos que pudiesen alterarla, se recostó en uno de los futones que había en la cabaña. A penas estuvo recostada del todo, sintió que Inuyasha se acercaba, por lo que cerró sus ojos inmediatamente, haciéndose la dormida.
Inuyasha en cuanto entró a la cabaña, tomó su lugar junto al futon de Kagome, la miró fijamente para asegurarse de que ella dormía. Con sigilo y delicadeza, el joven le acaricio el flequillo que caía sobre la frente de la miko. Aprovechándose un poco de la lejanía con los demás, y de que estos ya dormían, se atrevió a acercarse más a la joven, la estudio desde muy cerca. Kagome podía sentir la cercanía con Inuyasha, y con mucho cuidado entreabrió solo un poco sus ojos, para observarlo a través de sus pestañas. Inuyasha tenía su vista fija en sus labios nuevamente, y Kagome sintió su pulso acelerarse aun más. Poco a poco, Inuyasha comenzó a bajar su rostro, la chica podía sentir la cálida respiración de él sobre su rostro y sus labios, se sentía nerviosa y ansiosa por ver que sucedía, la voz que antes le advirtiera que se mantuviera alejada de Inuyasha no hizo aparición, por lo que dejo que Inuyasha siguiera su avance.
Faltaba muy poco, Inuyasha podía sentir el calor del aliento de la joven miko, se sentía hechizado, su aroma parecía haberse intensificado y lo estaba mareando exquisitamente, necesitaba estrecharla entre sus brazos, sentir el calor de su cuerpo contra el suyo. Había sentido demasiado la falta de la joven, y ahora… sus pensamientos giraban en torno a extasiarse de la joven lo más pronto posible, necesitaba de su aroma, sentir sus caricias, ver que la joven sonreía solo para él. No podía más.
Los labios de Inuyasha rozaron suave y fugazmente los de Kagome, el hanyou se había arrepentido en el último momento, se sentía un sucio ladrón que se aprovechaba del momento. Si iba a besar a Kagome, lo haría como correspondía, cuando ella lo recordara por completo, ahora Kagome lo evitaba y probablemente lo rechazaría e Inuyasha no podría soportar un rechazo por parte de la joven. Cuando la besará, sería el mejor momento… que esperaba llegara pronto… no sabía cuanto tiempo más podría contenerse.
Resignado, acaricio una vez mas el flequillo de la joven, posó un beso sobre su frente sellando así su promesa de recuperar sus recuerdos. Volvió a su posición de guardia, y trató de conciliar un poco el sueño, aunque sabia que dentro de unas horas despertaría como siempre.
Kagome por su parte, se giró lentamente, tratando de parecer lo mas dormida posible. ¡Lo había sentido! Sus labios rozaron los de ella, aun sentía el cosquilleo y el leve ardor en estos, había sentido que se quemaba, pero que a la vez su cabeza iba a estallar en preguntas. La que más se repetía era… ¿Por qué?... ¿Qué clase de relación tenía antes con él?... ¿Por qué la voz le decía que se alejará, cuando ella quería exactamente lo contrario? Esperaba que las preguntas con el sueño desaparecieran, por lo que esta vez si, cerró sus ojos para dejarse vencer por el sueño, aunque su corazón prefiriera mantener su rápido palpitar.
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En cuanto el alba se había hecho presente, no pudo soportarlo más y había salido de la cabaña. No avisó a nadie, ya que ni él mismo lo había pensado mucho, por lo que solo salió sigilosamente de la cabaña, dándole una última mirada a Kagome, quien dormía plácidamente en su futon, antes de salir.
Una vez fuera, corriendo velozmente y saltando llegó hasta el bosque en cuestión de minutos, no deseaba malgastar el tiempo y ponerse a buscar en seguida. El bosque se veía bastante mal, luego de la inundación por las lluvias, árboles caídos, lodo por todas partes, los caminos estaban destruidos llenos de lodo, casi no se podía caminar. El día estaba muy húmedo, por lo que una neblina se hizo presente, a Inuyasha no le importó mucho y siguió en su búsqueda.
Alguna pista, algo que Naraku hubiese pasado por alto. Algo que quizás Kagome trajera consigo el día que la encontró. Cualquier cosa que le diera alguna pista sobre el paradero de Naraku, sabia que no encontraría el camino por el cual vino Kagome, ya que la lluvia se había encargado de borrar cualquier rastro y de cambiar el bosque de tal forma, que luciera completamente distinto a como estaba el día que Inuyasha encontró a Kagome.
La niebla se hacia cada vez mas densa, y era difícil ver a lo lejos, por lo que Inuyasha tuvo más cuidado con su caminar, de ser necesario treparía a un árbol y seguiría su búsqueda de rama en rama. La niebla se hacía a cada minuto mas espesa, por lo que Inuyasha puso todos sus sentidos alerta.
De pronto sintió una presencia en el bosque, se giró con rapidez para ver de quien se trataba, pero se encontró con una columna de niebla cerrándole el paso. Hacia cualquier lugar que viera solo había niebla. Solo alcanzó a distinguir un olor, el peculiar y embriagante aroma de Kagome estaba rodeándolo… ¿Pero como era posible? Kagome no podía estar en tantos lugares a la vez. Giro varias veces la cabeza, buscándola, pero no lograba encontrar la procedencia del aroma.
- Inuyasha… Inuyasha… - Escuchó la dulce voz de la chica llamándolo desde lejos.
- ¡Kagome! – Inuyasha salió corriendo en la dirección de la voz de Kagome.
Inuyasha corrió y corrió, pero no conseguía dar con el paradero de Kagome. La frustración comenzaba a invadirlo, Kagome tampoco había vuelto a llamarlo. ¡Demonios! Quizás ella no estaba dormida cuando él salió.
Pero era extraño… Kagome lo había llamado como siempre… no como lo trataba ahora, con un respeto que solo le hacia sentir lejanía con la sacerdotisa.
- Inuyasha… - Ese se sintió más cerca que los otros. Inuyasha se giró hacia la derecha encontrándose con la joven, vestía siempre sus ropas de miko, se veía asustada e indefensa. Inuyasha no lo pensó dos veces antes de llegar a su lado y estrecharla entre sus brazos.
Inuyasha suspiró satisfecho al sentir el calor del cuerpo de Kagome contra el suyo, enterró su rostro en el cabello de la joven, sintiendo su dulce aroma. Kagome se abrazó más al hanyou, mientras pasaba sus manos por la espalda de Inuyasha, estrechándose contra él. Inuyasha de pronto lo sintió, ella era la Kagome de siempre, se alejó un poco de ella, mirándola ansioso a los ojos, ella correspondió, y lo miró muy turbada, casi nerviosa.
- Inuyasha… debes huir de aquí… ¡Aléjate de mi por favor! – Sus ojos brillantes e inquietos, dejaron escapar lágrimas de desesperación.
- ¿Qué? – Inuyasha la miraba confundido.
- ¡Por favor! – Kagome entonces se alejó más de él. Abrazándose a si misma, parecía sentir dolor o quizás estaba tratando de detenerse a si misma. Inuyasha notó entonces, que la joven llevaba su arco y carcaj al hombro. Notó como el aroma de Kagome cambiaba un poco, este se hacia más intenso, pero también estaba mezclado con uno desagradable para él, era el aroma de Naraku. Cuando Kagome volvió a levantar la vista, esta no tenía brillo, su mirada era opaca, como si estuviese en un sopor. Kagome entonces tomo una flecha y tenso el arco, observando fijamente a Inuyasha. – Inu… ya… sha… – Parecía que Kagome aun no caía del todo en el hechizo de Naraku, su cuerpo se veía muy tenso, como si la joven estuviese intentando detenerse a toda costa. – Hu…ye… Inu…ya… sha… - Kagome soltó una lágrima.
Inuyasha estaba quieto, no emitía ningún sonido, estaba alerta a lo que la joven pudiese hacer, sabia que iba a dispararle en cualquier momento, pero ya conocía los movimientos de la joven, además su ventaja era que la chica estaba conteniéndose por lo que sus movimientos serian mas lentos y torpes.
- ¡Inuyasha! – Kagome gritó al tiempo que soltaba la flecha, la cual fue hábilmente esquivada por Inuyasha.
El joven hanyou luego de esquivar la flecha de Kagome, se acercó lo suficiente como para arrebatarle el arco de las manos, en el forcejeo, el carcaj de Kagome cayó al suelo, dispersándose así sus flechas. El cuerpo de Kagome era muy dócil ahora, o eso le pareció a Inuyasha, ya que la joven solo se dejó hacer. Miraba a Inuyasha con ojos vacios, inexpresivos. Inuyasha la sujetó por los hombros, y al sentir como las piernas de Kagome cedían, decidió tomarla entre sus brazos, prefirió llevarla a un lugar más seguro, comenzó a correr, a pesar de la niebla, y pronto sintió el olor a agua dulce, debían estar cerca de un río por lo que decidió hacer una parada ahí.
Kagome estaba inconsciente entre sus brazos, mantenía su mirada inexpresiva, lo cual preocupaba bastante a Inuyasha. Una vez en la orilla del rio, Inuyasha depositó suave y cuidadosamente a Kagome sobre el suelo, rasgó un poco de su haori y humedeció el trozo de tela en el agua del rio, mojando un poco la frente de Kagome, la cual estaba perlada en sudor, quizás la chica tenía fiebre. Kagome entonces cerró sus ojos.
- Discúlpame… Inuyasha – Escuchó a Kagome susurrar, era su Kagome de nuevo. – Discúlpame… yo no quise…
- Kagome… - Susurró Inuyasha.
En un impulso, la tomó entre sus brazos con cuidado, y le beso la frente, sin poder evitarlo, observó sus labios, y sin pensarlo mucho. La besó, los labios fríos de la chica, poco a poco fueron tomando calor, Inuyasha solo rozaba sus labios contra los de Kagome muy despacio, y fue grande su sorpresa cuando sintió que la chica le correspondía y se aferraba a él. Era ella, no le cabía ninguna duda, Kagome había regresado a ser la misma. Sintió el corazón de la joven acelerado, lo cual lo alegró secretamente y aventurándose separo sus labios buscando profundizar un poco el beso, sintió como Kagome separaba sus labios y recibía su lengua algo nerviosa. Él también estaba nervioso, pero el deseo de besarla era demasiado, con cuidado paso su mano por su cuello, colocándola tras su nuca, para acercarla un poco más a él, la joven recibió su beso cálido mientras se aferraba a los hombros del joven, Inuyasha emitió un gruñido ronco cuando sintió a Kagome tocarle el pecho con sus manos pequeñas y temblorosas. Podía sentir las mejillas de la joven miko arder, ella debía de estar sonrojada. Inuyasha sentía ese beso como el comienzo de todo, debía decirle a Kagome lo que había descubierto acerca de sus sentimientos. Que lo sucedido con Kikyou era solo el adiós a una parte de su vida pasada, que la quería a ella. Ese beso lo hacía sentir tan bien, pero el calor era demasiado… si no se detenía pronto quizás…
Pero todas las sensaciones desaparecieron de pronto, cuando sintió a la joven alejar sus labios de los suyos, Inuyasha abrió sus ojos mirando a la joven confundido, Kagome lo miraba asustada, sus mejillas sonrojadas como había imaginado la hacían ver más bonita que nunca, pero su mirada le comprimió el corazón, sus ojos se mostraban demasiado temerosos.
- ¿Kagome…? – Susurró él.
- Inuyasha… por favor… aléjate de mí… es peligroso – Suplicó Kagome.
- Kagome ¿De que hablas? ¡No voy a alejarme de ti, no te dejare sola jamás! – Exclamó apasionadamente al tiempo que tomaba las manos de Kagome.
- Inuyasha… él quiere… Naraku… el suero… él fue quien borró… - Kagome no pudo continuar, ya que un terrible dolor azotó su cabeza, la chica dio un grito de dolor al tiempo que se tomaba fuertemente la cabeza entre sus manos y perdía lentamente el conocimiento.
- ¡Kagome! – Inuyasha reacciono rápidamente, para sujetarla entre sus brazos y contenerla. Kagome estaba inconsciente.
Pero Inuyasha lo había escuchado, Kagome intentaba advertirle que era Naraku quien la controlaba, que fue él quien borró sus recuerdos. ¿Pero como Kagome podía decirle todo esto? ¿Seria una trampa?... ¡No! Aquel beso no podía ser parte de algún plan macabro del maldito de Naraku. Había sido Kagome, su Kagome quien le había correspondido.
Inuyasha confiaba en las capacidades de Kagome, la chica era muy poderosa, pero parecía que no podía usar sus poderes al máximo. Siempre le dio esa impresión. Inuyasha volvió a mirarla y sonrió levemente, al menos lo había descubierto con la ayuda de Kagome. Fue Naraku quien borró los recuerdos de la chica.
Y seria él, Inuyasha quien los recuperaría.
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Cuando Kagome despertó se encontró con Inuyasha custodiando su sueño, la joven no sabía porque, pero se encontraban los dos solos a la orilla del río. Se incorporó despacio, sintiéndose algo mareada. Se llevó una mano a la frente, le dolía la cabeza, pero no como siempre.
- ¿Inuyasha-san… que sucedió? – Susurró Kagome, observando luego a Inuyasha
Inuyasha se le quedó mirando unos momentos, había esperado fuera la Kagome de siempre, pero al parecer… algo impedía que recuperara sus recuerdos del todo. Ese algo era Naraku, Kagome había querido decirle eso.
- Estabas entrenando y te golpeaste la cabeza, sentí tu aroma y llegue hasta aquí. ¿Te duele mucho la cabeza? – Una mentira blanca no le haría daño, no le gustaba mentir, pero era necesario para proteger a Kagome.
- No… ya no tanto… - Sonrió levemente, al tiempo que se levantaba, Inuyasha intento ayudarla pero ella lo rechazo con una sonrisa. Inuyasha se sintió un poco frustrado, ella lo alejaba nuevamente. – Creo que mejor vuelvo a la aldea… pronto he de salir a reconocer hierbas… - La chica hizo una reverencia y emprendió camino hacia la aldea. Inuyasha se quedó ahí, mirándola irse.
Ella no recordaba nada sobre el ataque. Era mucho mejor mantener esto en secreto, si Kagome sufría uno de esos ataques y lo enfrentaba, él la protegería a toda costa. Frunció el ceño al pensar nuevamente en el fin de los planes de Naraku. Era obvio que no quería que Kagome le dijera lo que había visto en el castillo y probablemente sobre los verdaderos poderes del suero. Decidió que era mejor seguir vigilándola, estaba seguro que pronto Naraku regresaría para encontrarse con Kagome.
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Fin Capitulo 7
"El Susurro del Veneno"
DarkCam
Notas:
¿Han estado bloqueads? Es lo peor de la vida, me paso justo con este capitulo, no podía sacar nada bueno. Pero ha terminado gustándome. Me costo bastante poder concentrarme. También tuve que dejarlo un poco de lado, ya que tuve que ponerme a coser unas figuritas en fieltro (paño lenci) para hacerlas llaveros, el sábado pasado fue la feria en donde fui a venderlos junto con una amiga que hace chocolates.
La pasamos bastante bien, aunque debimos regresar más temprano, ella tenía un compromiso y yo pues, no quería quedarme sola. De todas formas, la venta no estuvo muy buena, así que subí las fotografías de los llaveros a mi facebook ^^U
¿Vieron el capitulo 18 de Inuyasha Kanketsu-hen? OMG! No hare más spoilers para los que no lo han visto :D VEANLO!!
Aviso Utilidad Pública: A los/las amantes del rol :D les propongo visitar mi foro de 'rol estilo anime', la trama de esta temporada trata de enfrentamiento de culturas (occidental v/s oriental) es estilo anime ya que recopilamos algunas ideas de series anime en donde se muestran criaturas sobre naturales (como Inuyasha, yeah…) El link estará en mi perfil :3
El foro aun no esta arriba del todo, pero les dejo la pagina de todas formas a los interesados ^^
Pueden visitar también mi Livejournal :D
Chics! Hice una radio online, la cual pueden escuchar mediante winamp :D todos los días desde las 8 pm, pongo j-music en general. El link a la radio estara en mi perfil :3 (ya que D: fanfiction no me dejo colocar el link aqui)
Muchas gracias a todas las que siguen leyendo mi historia, realmente aprecio mucho cuando me dejan un review. El capitulo pasado recibió poquitos reviews, así que eso me puso algo triste, así que espero que este capitulo nuevo reciba al menos 6 reviews :3
Agradezco a quienes me dejaron review: Youweon, Susuki-1, Virginia260, Setsuna17, y Kyome-chan. Sus reviews me animan a seguir escribiendo, por favor no dejen de escribirme uno, me alegraran el día.
Escuchando: Do as Infinity – Kimi ga inai mirai (Inuyasha Kanketshu-hen)
"Un aliento siempre viene bien, opinar es dar a conocer nuestros puntos de vista, criticar es exponer nuestra visión al mundo…" dejar un review reúne todo lo anterior, sean buenos y escríbanme.
Febrero 02, 2010
Fe de Erratas: En el capitulo pasado puse '2009' en vez de 2010 xD! Lo siento.
