Disclaimer: KHR, así como sus personajes, le pertenece por copyrighta Amano. El uso de los personajes en la historia es sin fines de lucro y solo con el afán de entretener además de que habrá muchos spoiler.

N/A: Perdonen el retraso, again.

La trama de la historia me pertenece, cualquier copia total o parcial de la misma sin permiso previamente del autor queda estrictamente prohibida.

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Brilla 'Oscurita

Capítulo VI

Scuro.

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La idea del gato rondaba en su mente como si ideara un plan perfectamente pensado. Lo divertido era que aun recordaba ese ridículo estudio que hicieron en suiza sobre el asunto de la felicidad y los gatos, estaba perfectamente claro en su mente, aun luego de meses de leerlo. En resumen, decían que solamente un gato era suficiente para crear una mujer feliz y con una estabilidad envidiable.

Luego de ello, se centro en buscar todo lo referente a gatos y mujeres solteras quedando sorprendida con el resultado.

Mujeres independiente, inteligentes y exitosas, ellas eran las nuevas 'Solteronas con gatos'

Pero aun se tenía el pensamiento de la 'Vida Fallida' ligada a mujeres con gatos, en el machismo en el cual se codeaba (Por que la mafia era un mundo machista, donde las mujeres son armas de seducción y, sobre todo, escasas por la falta de confianza en su poder o en su defecto eran las típicas amas de casa) no era muy diferente ese pensamiento entre los hombres.

Cuando estaba con el tema de los gatos, hace apenas unos cuantos meses, todo al que le preguntara su opinión sobre las mujeres y los gatos decía exactamente lo mismo.

– Solteronas.

Lo dijeron de muchas maneras, pero el mensaje fue el mismo, el fracaso de la mujer. Ahora lo ve mucho más estúpido que en aquella ocasión ¿Tengo un gato y estoy soltera es sinónimo de fracaso? ¡Por supuesto que no! Habían muchos factores que estaban implicados para que tu vida fuera un fracaso y en el caso de que no encuentre pareja nunca y viva con un gato ¿Qué? Eso no le hacía tener una vida de fracasada, los hombres actuales aun eran machistas y no soportaban el éxito y la gloria femenina, obviamente si eres de esas mujeres debes quedarte soltera porque sería un suplicio tener una relación con un ser machista de esos que abundan.

– ¿En qué piensas? –La pregunta monótona de Hibari le saco de sus pensamientos pero no quito su mirada aburrida de la ventanilla del Jet, con el rostro apoyado en su palma y la otra jugando con su cabello.

– Nada –Contesto sencillamente, sin inmutarse, avergonzándose interiormente por los pensamientos de "Mujer feminista dolida con una realidad que aun no ha vivido".

– Sabes que es imposible pensar en nada –Respondió aun con los ojos cerrados de manera serena y expresión fría.

El Jet privado de los Vindicel estaba decorado en blanco y negro donde el blanco era el color que resaltaba. A cada lado del Jet había un asiento que se encontraba de frente con otro, y más atrás había dos asientos, uno frente al otro, por un lado y por el otro un asiento alargado y pegado a la pared para 4 personas.

Haru y Hibari estaban sentado uno frente al otro al frente, en los dos puestos de al lado se encontraban Bermuda y Jager, Fran y Sessho estaban en los puestos individuales de atrás y Gokudera, Akane y Kotaru estaban en el asiento alargado.

Desde donde estaban Gokudera y Sessho podían ver a Haru, Sessho gracias a su altura.

– Quiero un gato –Dijo de improviso, ahora mirando fijamente a Hibari quien le una miraba confuso– A lo que lleguemos a Tokio necesito que me acompañes.

– ¿Puedo ir? –Pregunto Fran con su típico tono, Haru le sonríe de lado arrogante y rueda los ojos.

– Si te digo que no, me seguirás de todas maneras.

– Trataba de ser educado –Dijo Fran sin darle mucha importancia.

– ¿Por qué debo ir yo si tienes a Fran para que te acompañe? –Interrogo Hibari con frialdad, enviándole una mirada aburrida a la castaña.

– A todas estas, ¿Por qué quieres un gato? –Pregunto Jager con curiosidad.

– Mujer con gatos solo puede ser para solteronas –Murmuro Gokudera con soltura, casi sin notarlo.

La mirada de todos se poso sobre él, tanto Jager como Kotaru y Sessho asintieron con firmeza, Akane en cambio frunció el ceño y Haru fulmino a todos con la mirada.

– Actualmente una mujer soltera, joven y con un gato tiene más estabilidad emocional que una mujer con pareja –Explico Haru con determinación– Son sinónimo de éxito, inteligencia e independencia en todo sentido –Siguió con una ceja enarcada con arrogancia– Los gatos hacen más feliz a las mujeres que los hombres –Culmino volviendo su vista hacia la ventanilla, con el rostro alzado orgullosamente y unas sonrisa prepotente adornando sus labios.

– Yo antes tenía un gato –Comento Akane con aparente desinterés mientras se aleaba de Kotaru y volvía su mirada al otro lado con aburrimiento, ignorando al joven a su lado- ¿Qué hombre desea a una mujer más fuerte e inteligente?

– Ninguno –Respondió Haru con una cínica sonrisa– Por eso es que prefiero un gato que una relación con cualquiera de los acá presentes –Ante lo ultimo miro a Hibari y le sonríe radiante– Excepto tu, Kyoya-onii-san –Agrego con ternura.

– Tonta –Murmuro Hibari con desinterés mirando por la ventana, pero viendo la reacción molesta de los hombres presentes que le hizo sonreír, solo un poco, con orgullo.

– Estúpida mujer –Mascullo entre dientes Gokudera molesto– Preferir un gato que a un hombre, solterona –Siguió farfullando molesto, Akane solo amplia una sonrisa maliciosa.

– Haru, nos puedes hablar un poco de tu infancia –Cuestiono en tono exigente el líder Vindicel, Jager le mira de reojo alzando una ceja– Algo que nos indique la presencia de estas personas que mataron a tus padres.

– La verdad no hay mucho por decir, no recuerdo algún acontecimiento de mi infancia que pensara extraño.

– Estabas con los Vongola, ¿no se te ocurre algún acontecimiento extraño? –Pregunto Jager extrañado.

– Eran sucesos normales, acordes a la situación y la cercanía a la familia –Respondió con fastidio.

– ¿Y tus padres? –Ahora pregunto Sessho– ¿No te prohibieron que te les acercaras, no te regañaron por las desaparecidas?

– Siempre confiaron en mí a pesar de mi actitud infantil, decían que nada me pasaría –respondió con seriedad, no le gustaba que tocaran el tema de sus padres, le amargaba el alma. Hibari frunció el ceño y miro a Haru con atención.

– No te ofendas –Hablo Hibari con frialdad– Pero creo que ellos sabían algo, recuerdo perfectamente que cuando murieron tú gritaste algo...

– "Debimos irnos, como ellos querían, no debí obligarlos a quedarnos" –Recito Haru amargamente en sus pensamientos, cerrando los ojos con dolor– Por favor, necesito dormir –Dijo mientras se colocaba los audífonos y cerraba los ojos.

Todos le observaron en silencio, algunos extrañados y otros desconfiados.

Si lo que sospechaba Hibari era cierto, si sus padres sabían que era ella desde un principio, si murieron protegiéndola, los que estaban detrás de esto la pasarían sumamente mal.

Sin poder controlarlo, comenzó a ser rodeada por su niebla oscurecida hasta estar totalmente envuelta en ella, como una crisálida. La oscuridad, su hogar, su refugio, su punto protector.

La mirada de un gato se alojo en su mente, pero duro solo un parpadeo. Ojos celestes muy pálidos, pupila tan oscura como la niebla que le rodeaba, ojos que se asemejan a la frialdad, ojos que iba acorde a su alrededor.

¿Por qué siempre un gato en su mente?

Trato de desechar los pensamientos sobre gatos, simplemente apartarlos, pero la imagen, la mirada le taladraba, le recordaba, le llego a atormentar a medida que deseaba desecharla con mas furor.

Un quejido fue emitido por sus labios al tiempo que abría los ojos con un respiro profundo, sus ojos se abrieron a desorbita cuando observo los ojos celestes frente a si, como levemente un peso se hacía sobre su regazo.

Quedo paralizada.

– Tus sentimientos están a flor de piel –Hablo el animal, mostrando sus afilados y blanquecinos dientes en una sonrisa ampliada aunque maliciosa.

Sus pulmones se contrajeron para quedar sin oxigeno, intento respirar pero se le hizo complicado, sentía como su niebla se disipaba para dejar entrar un poco de iluminación, dejándole ver el pelaje abundante y brilloso, perfecto azabache.

Gato negro de ojos celestes, un gato perfecto, un gato hermoso.

– ¿Qué eres? –Exigió Haru, intentando sonar segura pero su voz se flaqueo mostrando su nerviosismo.

– Soy un gato, soy tu creación –Respondió aun con la sonrisa pintando su rostro felino– Algo cambio, tus sentimientos hicieron posible mi formación.

– ¡¿Puedo crear criaturas también?! –Casi grito, totalmente alarmada mientras hacía tambalear al gato sobre su regazo.

– Criaturas adaptadas a la oscuridad, no las crea, solo las hace aparecer pues existen desde tu propia concepción –Respondió con calma, sin inmutarse ante el revuelo de la chica.

– ¿Cómo es que lo sabes?

– Soy una criatura creada para ti, un guardián, se todo sobre usted y sobre lo que sientes pues fui entrenado por más de 1 años para ello –Respondió ahora con una sonrisa más leve pero con el mismo porte altivo, digno de un gato– Se de tu ira, impotencia y, sobre todo, tu ilustre confusión.

– No sé ni por qué me sorprendo, ya no se que esperar –Se lamento un poco, relajando su cuerpo contra el asiento y comenzando a acariciar el lomo de la criatura quien lo recibió gustoso– ¿Cuál es tu nombre?

– No tengo, debe colocarme un nombre. Las personas que me capacitaron le concedieron a usted esa dicha –Ella guardo silencio, sin dejar de acariciarlo.

– Scuro –Murmuro con una sonrisa.

– Significa oscuro ¿Verdad? –Sonríe ampliamente– Me agrada, principessa.

– ¿Princesa? –Pregunto extrañada.

– Eres la princesa de la oscuridad, la reina de la noche, eres la mujer que domina las tinieblas.

Apenas termino ella parpadeo y toda la niebla que le rodeaba fue absorbida por su cuerpo, mostrándose ante todos los que le acompañaban, le miraron curiosos y se sorprendieron ante el gato.

– ¿Haru? –Pregunto Jager extrañado.

– Lume está detrás de usted, la desean –Siguió sin inmutarse– Los Vindicel son sus guardianes, son sus lacayos como yo mismo lo soy.

– ¿Qué mierda pasa acá? –Exclamo Gokudera alterado y confundido, el felino le dirige una mirada por sobre el hombro y borra su seriedad, transmutándola en una sonrisa amplia.

– Debes cuidarla y sus deseos deben compaginar, solo así ella estará a salvo de la Luz, de Lume –Comento antes de desaparecer en un remolino oscuro, similar al usado por Haru.

Todos guardaron silencio aun sorprendidos.

– Haru –Hablo Hibari por fin.

– Princesa de la oscuridad, reina de la noche, mujer que domina las tinieblas –Repitió Haru un poco perdida con mirada ausente– ¿Quién mierda son los Lume?

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Era curiosa la situación en la que estaba involucrada, siendo resguardada para no ser corrompida, cuando se tiene el pensamiento de que lo oscuro no puede ser corrompido aparece el argumento que te deja perplejo.

La luz corrompe a la oscuridad.

Era un pensamiento general el asociar a la Luz con todo lo bueno y bello de la vida, así como asociar a la oscuridad con la maldad. Entonces aparece ella siendo la diferencia, porque se olvidaron que siempre existe la diferencia, la excepción ante lo cotidiano y normal.

Scuro le dejo unas cuantas dudas, pero no le llamaría hasta saber las preguntas exactas, no le llamaría hasta que todo el que la rodeara no le vigilara con esa persistencia enfermiza. Hasta que Jager dejara de atosigarla con preguntas, que Sessho dejara de seguirla proclamándose guardián de su seguridad (Virginidad), hasta que Hibari y Fran dejaran de turnarse para acompañarla a donde sea que caminara, hasta que Gokudera dejara de observarla como una extraña, como un bicho misterioso que amerite un estudio.

Su vida había cambiado otra vez, con ella también cambio su aspecto. Ahora vistiendo una camisa manga larga blanca con los primeros botones sueltos y sobre ella un blaiser negro, una falda entallada a su figura por encima de la mitad del muslo en conjunto e unas medias de nylon negras semitransparentes y unas zapatillas negras de medio tacón.

Su cabello era más corto en la parte de atrás conservando su fleco al frente y los mechones a los lados. Irradiaba más seriedad tanto en aspecto como en su mirada, la sensualidad no le abandonaba aunque ahora era una más madura y reservada.

Le llevaban a un ritmo acelerado, entrenamiento e interrogatorio, sometiéndola a todo método para sonsacar información que ella pueda pasar por alto anteriormente, exigiendo la presencia del gato, de su gato negro.

Ella no lo llamaría, aunque lo viera todas las noches cuando se enclaustraba en su habitación para dormir, el aparecía para dormir a su lado, para que ella cayera dormida mientras acaricia su sedoso pelaje.

En silencio, sin interactuar palabras, el solo estaba allí para alegrarla, para que equilibrara sus sentidos, para que ella acariciara su pelaje y se durmiera de manera profunda.

– ¿Ser especial debe ser bueno, verdad? –Pregunto en susurros una noche en que, por más que acariciara su pelaje, no lograba conciliar sueño alguno.

– Solo trae muchas complicaciones cuando se es especial en sí, cuando se es especial para la persona que tú ves como especial es feliz, allí si es bueno y casi perfecto –Le contesto con su voz arrogante y llena de seguridad.

– Me gusta tu arrogancia, creo que me reconforta más que un tono cálido y dulzón –El gato ríe en respuesta, ella solo sonríe mientras guarda silencio– Yo soy un experimento ¿Verdad?

El silencio respondió por sí solo, ella no le miro aunque supo que el ya no sonreía.

– Creo que... Más bien eres la evolución de la llama.

– Una llama manipulada de alguna manera por esa organización, me imagino –Completo la chica con calma– No te preocupes –Siguió serena– Por más que decores la respuesta esta será la misma a la final, soy un experimento.

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Las mentes alteradas nunca darán con la respuesta acertada, antes tendrán que padecer los errores de su impaciencia para dar con la verdad, con la realidad. Las mentes confundidas en cambio, nunca terminan de decidir o responder, las preguntas que formulen se irán acumulando con tal rapidez que no dejaran lugar a respuesta, las pocas que se obtienen no son analizadas de manera profunda antes de que se lancen otro conjunto más de respuestas.

Gokudera ciertamente era una mezcla, su mente era primordialmente alterada e impulsiva pero ahora era una mente con dejes de confusión.

No hallaba respuesta satisfactoria y seguía formulando preguntas, y preguntas, y más preguntas. Las analizaba profundamente de la manera más conveniente y seguía con más preguntas. Pero entre tanto pensamiento, el hilo que los unía era el mismo.

Haru Miura, la mujer estúpida.

Los Vongola, Varia y Dino comenzaron sus investigaciones sobre Lume, lo que pareciera fuera una organización, pero esta también parecía ser una organización fantasma. Lo que estaban seguros era que de la mafia Italiana y Japonesa no eran parte, a pesar de tener nombre italiano.

Pero algo se les hizo muy extraño, los padres adoptivos de Haru no tienen registro de una vida antes del nacimiento de Haru, aunque sea no en Japón como le habían dicho a Haru. Nunca vivieron en el campo, no tienen registro de nacimiento. La familia Miura apareció de la nada con el nacimiento de Haru y en el acta de nacimiento de Haru se establecía que tenía 5 meses al momento del registro.

Con la madre biológica de Haru ocurrió de la misma manera, mejor dicho peor, con ella no lograron encontrar absolutamente nada, solo una noticia en el periódico que la da por fallecida en una habitación de un motel luego de pasado el año de nacida Haru.

No hay lapida, acta de defunción, nada.

Entre las familias conocedoras de la particularidad de Haru existía una conmoción tensa que les tenia absortos y perplejos.

Bermuda entrenaba a Haru por las mañanas hasta el medio día, Sessho le acompañaba la mayor parte del tiempo por no decir siempre, Jager entrenaba con ella por las noches, Akane era quien cocinaba y la única persona con la que Haru hablaba de manera suelta además de Kotaru, Fran y Hibari siempre estaban en los alrededores observando a Haru y cuando ella deseaba salir de la Guardia siempre había una discusión.

Haru permanecía las 24 horas del día en la guardia desde hace 7 meses.

– Puede volverse loca –Comento Akane con molestia y el ceño fruncido, Kotaru le tomo del hombro en señal de calma y ella lo aparto aun molesta– Ella es una persona, necesita salir de este maldito encierro.

– No puede, no hasta saber quiénes son los jodidos Lume –Tercio Sessho enojado.

– Debemos protegerla –Hablo esta vez Hibari con su típica frialdad.

– Pero tampoco pueden tenerla como una rata de laboratorio –Apoyo Kotaru– Debe salir y refrescar su mente.

– Es muy peligroso –Contesto Jager alzando la voz.

Y así continuaron, todos discutiendo en la mesa, mientras Haru comía serenamente su comida. A su lado siente la presencia del felino y sonríe para sí mirándole de reojo.

– Cuando usted quiera –Murmuro Scuro con una sonrisa arrogante plasmada en su rostro.

Luego de dicha esas palabras, Haru comienza a emanar niebla oscura de manera sutil. Una sonrisa cínica acompaña sus actos y el ultimo que pudo ver fueron los ojos verdes de Gokudera, asombrado, perplejo. Antes de desaparecer, siente un agarre en su antebrazo.

Al volver a abrir los ojos, el agarre en su antebrazo continuaba, observa extrañada el lugar y encuentra la mano masculina tomándola, sigue el recorrido y termina su mirada en el mirar verde.

– Gokudera –Murmura asombrada, se quita el agarre mientras se aparta unos pasos.

El platinado pestañeaba confundido, mira a su alrededor encontrándose en un parque de reserva natural, rodeado de bambús. Estaban sobre un camino de asfalto envejecido con un cercado con palos de bambú que limitaba el camino de la arboleda de bambú, un ambiente hermoso. El sonido del ulular de las hojas golpeadas unas con otras por el viento, el canto de las aves, era simplemente hermoso.

– ¿Dónde estamos? –Pregunto Gokudera perplejo, posando su vista sobre Haru y el minino quienes le miraban sin cambio en sus facciones.

– El bosque Arashiyama, en Kyoto –Contesto Scuro– Exactamente la parte más alejada del camino que se transita.

– Es peligroso –Fue lo que dijo Gokudera con el ceño fruncido, Haru voltea los ojos y le ignora, comenzando a caminar mientras admiraba todo a su alrededor.

– No crean que por tenerla encerrada los Lume no darán con ella –Contesto Scuro aun en su sitio frente a Gokudera.

– ¿Quiénes son los Lume? –Pregunto el platinado aun con su mirada sobre la castaña quien se detuvo para acariciar el tronco de un bambú no muy alejado de donde ellos estaban.

– Organización que va contra la mafia, aun cuando sus operaciones sean igual de corruptas y cuestionables moralmente –Contesto con calma– En el mundo siempre hay bien y mal, pero con los años se puede mal formar.

– Quieres decir que es una organización que comenzó siendo Luz pero se volvió oscuridad –Argumento por el felino, quien asintió.

– Fue la primera organización contra la mafia, pero así como la mafia se ha ido transformando a lo que hoy es, los Lume lo han hecho –Explico con calma– La madre biológica de Haru fue parte de la organización, una agente infiltrada.

– Entonces... –Interrumpió confundido.

– Ella solo debía sacar información de los Vindicel –Respondió con seriedad– Algo no salió como debía y salió embarazada de Haru, la organización no debía enterarse por lo que acudió a Jager y este no le creyó.

– ¿Cómo termino con los Miura? –Pregunto ahora.

– Los Miura eran agentes de Lume, encubiertos también, muy amigos de la madre de Haru y como no estaban de acuerdo con ciertos aspectos de la organización la ayudaron –Siguió con seriedad, ahora caminando para seguir de cerca a Haru quien comenzaba a caminar– La escondieron de la organización el tiempo necesario y luego simularon el asesinato, pero quedaron marcados por la organización.

– Quiere decir que la madre de Haru aun vive ¿O me equivoco?

– No sé nada de ella actualmente, fui entrenado por la madre de Haru hasta que se hizo el registro de Haru como una Miura.

– ¿Cómo sabes todo esto?

– Tengo la peculiaridad de saber y sentir lo que Haru siente, soy la criatura nocturna de la sabiduría y el equilibrio –Respondió con arrogancia– Una noche que la señora estaba alterada logro también alterar a Haru y yo aparecí, desde ese día me entrenaron para este día.

– Esto se complica más a medida que se saben los detalles ¿Haru sabe esto?

– No quiere saberlo por los momentos, pero tiene el pensamiento firme de que es un experimento, ella solo es la evolución de la llama... No es un experimento –Tercio Scuro con seriedad– Le molesta cuando la miras como una anomalía...

– Yo no... –Interrumpió Gokudera contrariado.

– Ella lo ve de esa manera, no puedo hacer nada contra ello aun cuando creo saber lo que pasa por tu mente cuando le miras fijamente –Murmuro con una sonrisa socarrona, adelanto de un salto llegando junto a Haru quien le miro con tranquilidad.

– Te cae bien –Afirmo Haru.

– A usted también, sabe que él es una persona confiable –Contesto con una sonrisa ladeada.

– Regresaremos al atardecer –Informo Gokudera simulando serenidad, aunque se notaba su incomodidad– Yo me ocupo de dar informe a los Vindicel –Concluyo con un tono brusco.

Ante esto Haru sonríe, recordando su adolescencia junto al platinado. No le contesto nada y siguió su camino junto a Scuro, Gokudera le seguía unos pasos atrás observándola a ella mientras Haru observaba el bambú.

Siguieron caminando hasta que comenzaron a dar con otras personas que al igual que ellos transitaban por los caminos del bosque de bambú. El silencio del bosque y el ulular de las hojas se vieron ahora acompañados por los murmullos y risas sueltas de los transeúntes.

Haru sonreía al mirar a los niños correr, sonreía al ver las bicicletas pasar, las parejas abrazarse, los amigos reír.

Continuaron así hasta volver a verse solos en el largo trecho, sin un alma a demás de ellos a la vista.

– Gracias –Dijo Haru con una sonrisa radiante en su rostro, mirando por sobre su hombro al platinado.

Gokudera se detuvo asombrado, paralizado. Recordó las palabras de Bermuda antes de que partieran de la mansión Vongola, puede que Haru si sintiera cierta atracción por él, un típico amor-odio. Desecho la idea y asintió restándole importancia.

Un sonido les alerta y ambos activan sus sentidos.

– ¿Escuchaste? –Pregunto Gokudera colocándose disimuladamente a su lado, la chica asiente y mira de reojo a su felino. Este desapareció entre la niebla oscura como suele hacerlo y Haru frunció el ceño ante ello.

– Scuro desapareció, esto no me gusta –Murmuro Haru seria.

– Vámonos a la guardia –Ordeno Gokudera tomándola por el antebrazo.

– ¿Así de pronto? –Escucharon el sonido de una voz masculina resonar por entre el bosque, el eco logro deformar el sonido pero pudieron sentir la seguridad y burla en el tono.

Haru inmediatamente creó una barrera con su niebla, esparciéndola con gran velocidad para resguardar los alrededores. Dejo unos cuantos lugares en la parte de arriba para la iluminación y que Gokudera pudiera estar atento. Al tiempo, la chica realizo un sondeo del área con su llama, mayor fue su sorpresa al no encontrar rastro alguno de enemigo.

– No puedo localizarlo con mis sombras –Murmuro contrariada.

Un brazada de luz los cegó momentáneamente, Gokudera cubrió a Haru con su cuerpo y se hacia un ovillo contra ella para mayor resguardo.

– ¡Querida Principessa! –Tanto como Gokudera como la castaña guiaron su mirada al frente al reconocer la cercanía del origen de la voz.

Se sorprendieron, frente a ellos se encontraba un hombre notablemente fornido, de cabellos totalmente blancos y ojos tan celestes como el cielo mismo, Haru podría jurar que era aun más claro que el cielo. El hombre vestía un traje totalmente en blanco solo con un chaleco en negro, su cabello blanquecino se encontraba notablemente desordenado y por encima de los hombros dejando un fleco cubra ligeramente su ojo derecho.

Haru inspecciono al hombre detalladamente, su mandíbula cuadrada, sus pómulos, todo. Todo en ese hombre daba señales de masculinidad, como en ella solo había signos de femineidad.

– No deberías dejar que un plebeyo te toque de esa manera tan confianzuda, solo yo –Hizo una sonrisa arrogante– Tu príncipe, Sebastián Lume, puedo y tengo derecho de tocarte –Amplio su sonrisa tornándola lujuriosa– Tocarte toda.

Los mafiosos se quedaron perplejos ante lo dicho por el rubio de ojos celestes, Haru no se deja impresionar por más tiempo y ordena a su niebla envolverla totalmente para desaparecer junto al platinado.

Dejaron al rubio aun con su sonrisa arrogante, aspirando el aroma de los residuos de niebla oscura que dejo Haru en el ambiente, debía disfrutarlos antes que estos también desaparecieran en cualquier momento para ir junto a su señora. Alzo una mano para tocar sin éxito una de la sepas de niebla que estaban frente a sí, sonríe con regocijo ante los vestigios de niebla oscurecida.

– Ya llegara el momento de tenerte, principessa.

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Hasta acá llego.

Regrese mis nenes, además de tener la cuestión de las fechas y las fiestas...

NO TENIA INTERNET T_T

Lloraba amargamente por lo del internet, el capi está listo desde hace semanas

El retraso, perdón por eso :p

Espero comentarios bellos y gracias por los ya dados ;)

Atte:

~CoherenciaNula~

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