¡Buenas, mis queridos lectores!, espero que la estén pasando bien con sus vidas, ya que ahora es momento de sufrir, no que va…
Como ya saben está bella historia es mía, igual que los personajes que no reconozcan, pero la historia en sí, es decir, "El Hobbit", pertenece al maravilloso J.R.R. Tolkien y las películas pertenecen a Peter Jackson, gracias a él ya nos podemos ilustrar con tan divertida historia.
Sin más que decir, aquí el capítulo.
Capítulo 6: ¿Quién Eres Tú?Después de ver la gran montaña a lo lejos, mi vista se posó en aquel río de agua- Agua -Susurré mirándola, tenía sed, estaba cansada y quería un gran baño fuera como fuera, me giré para mirar a papá- Hay un río abajo… ¿Podemos descansar?
- Los orcos deben estar a días de aquí -Dijo Gandalf- No sería una mala idea buscar provisiones y un refugio.
Sin muchos miramientos, bajamos de esa gran roca-montaña, y corrí hasta el río, me tiré a las orillas y agarré agua entre mis manos.
Estaba fría, y sabía muy rica, agarré otra vez un poco de agua y creo que me atragante por tomar muy rápido, tanto así que sentí unas palmaditas en mi espalda.
Vi a Bilbo que me sonreía-Debes tomar con más calma-Dijo, le sonreí.
- Tenía sed -Dije y volví a mirar el río- Sí… mi papá acepta… me voy a dar un baño de aquí a mañana -Escuché la risa de Bilbo.
- Yo creo que todos -Sin duda el hobbit era muy simpático, me paré y los dos fuimos a donde estaban los demás, al parecer, Kili y Fili fueron a por leña mientras los demás conversaban de temas triviales, excepto por los más viejos, que estaban cansados.
- Encontramos esto -Dijeron mis primos y empezaron a encender una fogata.
- Bombur, haz la comida -Dijo mi padre autoritario- Los demás, estén pendientes, estos lados puedes ser peligros.
De la nada, todos empezaron a hablar sobre La Montaña Solitaria, sobre Ered Luin y comenzaron con el tema de las enanas, que eran muy fuertes y decididas, que si se enojaban, una era como un ejército y después nombraron a cada mujer de su vida.
Primero fue Gloin, que habló sobre su esposa, la madre de Gimli, ella era una enana ejemplar, dijo que le gustaban sus manos y que si alguien se metía con su hijo, ella sería la primera en defenderlo.
Y así fueron cada uno, nombrando a una enana que les parecía formidable, desde luego, este tema era muy importante para ellos, yo ya sabía que las enanas escaseaban mucho y cuando nacían, era un milagro.
- ¿Y tú, amigo Bolsón? -Preguntó Bofur.
- ¿Yo?, ¿Yo qué? -Preguntó Bilbo.
- ¿Tiene a una hobbit esperándolo en La Comarca? -Preguntó.
- Oh no, desde luego que no -Dijo- Pero no niego que hay muchas Hobbits lindas.
Bofur me pasó un plato que contenía… comida- ¿Y usted, princesa?-Preguntó, lo miré, la verdad sonaba raro que me dijeran así, pero eso era, a pesar de que no sabía cómo.
- Bueno yo… tuve un novio hace como tres años -Dije y empecé a comer.
- ¿Y cómo era? -Preguntó Ori.
- Mmm… pues era… un poco alto, tenía o tiene el cabello castaño y ojos verdes.
- ¿Y la quiere? -Volvió a preguntar, sin duda Ori era muy tierno y curioso.
Negué con la cabeza y pude sentir tención en el ambiente a mí alrededor- ¿Cómo es eso? -Preguntó mi padre.
- Bueno él… es que es una historia complicada… al principio parecía el cuento perfecto, pero… prefirió a otra niña antes que a mí.
- Es un… -Dijo Gloin.
- ¿Cómo un hombre puede hacerle eso a una mujer? -Preguntó Bofur.
- Ya no importa -Dije- Se murió para mí.
- La próxima vez, nos dices y matamos al primero que te haga eso -Dijo Kili poniendo su mano en mi hombro- Eso no se le hace a una mujer.
- Gracias, Kili -Dije.
Miré a mi padre, parecía absortó entre sus pensamientos, y no sabía porque, pero tenía miedo en preguntarle acerca del baño que tanto anhelaba-Eh… -Miré a Bilbo- Cerca está el río, ¿Por qué no tomamos todos un baño?-Preguntó.
Le sonreí, y le agradecí con mis ojos, él me devolvió la sonrisa- Es una buena idea -Sugirió Bofur- Tengo rastros de tierra por todos lados.
- Encima con los olores de los trasgos…
Antes de ir al río, me acerqué a un Thorin que comían con ganas su comida- Padre… -Este me miró- ¿Quieres que te ayude con tus heridas?, digo… estas muy herido… ese wuargo te mordió a lo feo… ¿Sí?
Thorin no dijo nada, solo dejó su plato a un lado y se quitó la camisa y me dio la espalada y yo hice una gran "O" con mi boca, la verdad ese perrucho si le había hecho burda de daño, suspiré y busque mi "botiquín de primeros auxilios", saqué un poco de alcohol y un paño- No grites… aun que dudo que Thorin Escudo de Roble grité por esto, ¿Verdad? -Por su parte oí un gruñido, sonreí socarronamente.
Mojé el paño con el alcohol y empecé a curarle la espalda, noté como se tensaba cada vez que pasaba el paño mojado, luego le tendí unas vendas a las que agarró del otro lado y el las pasaba por delante y yo por atrás, hasta que quedó completamente vendado.
- Tenemos una conversación pendiente -Dijo papá, pude notar un poco de acidez en su boca- No debiste acercarte a Bilbo o siquiera a mí, niña.
- ¿Y dejarlos morir? -Pregunté- Se una bircha, pero no tanto -Agarré de mi bolso un paquete de curitas (banditas), las cuales eran pocas, (Adoro a mi madre, me puso todo en este bolso), y empecé a ponérselas en los rasguños que tenía en la espalda- Además… no me iba a quedar de brazos cruzados... ni mucho menos con Azog cerca…
- Conoces a Azog -Afirmó- ¿Dónde?
-Ehh-No sabía que decir, hasta que de la nada, se me ocurrió una idea-L-La h-historia… la que Balín nos contó -Le puse otra curita- La batalla de Moria -Thorin no dijo nada, suspiré, me había salvado de decirle todo lo que no necesitaba saber- Listo… después te quitas las curitas, son impermeables así que te puedes mojar como un niño -Le di un beso en la mejilla a lo que el rodó los ojos y miró a otro lado, apenado- ¿Okey, papi? -Sonreí de lado divertida, sabía que no le gustaba que le dijera tanto así, se le notaba, pude escuchar un gruñido más fuerte, las risas de los enanos y sonreí victoriosa.
Después de eso, todos fuimos al río, yo con mi bolso (Que por fortuna no me lo había sacado en ningún momento y que lo había agarrado apenas pareció Gandalf), fuimos a una parte del río donde había un corrido de rocas, hay podía bañarme tranquila.
Fui hasta ahí y sentí una mirada en mi espalda- Si se acercan, los mato a todos -Escuché risas y me metí entre las rocas con ropa y todo.
Cuando creí estar segura de que nadie estuviese espiando, aunque con mi padre, Fili, Kili e incluso Gandalf y Bilbo sobreprotegiéndome no debería haber problema alguno.
Primero me quité las zapatillas, luego los pantalones y por último el vestido cambiado por mí con el sostén (Brasier), me dejé la panti, pues sería incómodo estar sentada entre las rocas sin nada.
Agarré el champú que tenía en el bolso, el cual estaba cerca de mí, luego el enjuague y por último el jabón.
Escuché un "Splash" del otro lado de las rocas y luego un- ¡HE GANADO!
- ¡ESO NO SE VALE, KILI! -Al parecer mis dos primos estaban jugando-¡ME JALASTE DEL CABELLO!
- ¡Vamos que en la guerra todo se vale! -Luego escuché risas.
Suspiré, o estaba rodeada de gente sin moral ni ética o era yo la que me estaba volviendo aburrida.
Como fuese, saqué la toalla del bolso y me arrastré entre las piedrecillas para llegar a la orilla y ponerme la toalla alrededor de mi cuerpo, sin que se dieran cuenta, me fui al campamento con bolso y todo, sería mejor estar sola ahí y que nadie me viera mientras me vestía.
Agarré otra toalla y sequé mi cabello, había sido un rico baño, sin duda alguna, dejé la toalla en una rama y busqué entre mi bolso ropa limpia, cosa que tenía.
Luego sentí algo extraño, me giré para ver si alguien había llegado al campamento, pero nadie estaba ahí, me giré mientras negaba con la cabeza, seguramente eran paranoias mías, los orcos estaban lejos y nosotros estaban a salvo.
Pero las paranoias seguían creciendo, alguien me estaba espiando, agarré una camisa rosa con tirantes y un sostén blanco deportivo, una panti y saqué los zapatos deportivos, luego escuché una rama moverse y me giré.
No vi nadie, pero eso no me tranquilizaba, ni mucho menos, me puse nerviosa- ¿Quién está ahí? -Pregunté y solté mi ropa encima del bolso y agarré mejor la toalla mientras sentía un viento en mis pies descalzos.
Nadie me respondió, quizás había sido un pájaro saltando entre las ramas u otro animal, me giré para agarrar de nuevo mi ropa, pero luego sentí unos pasos y me giré.
Pegué un gritó, uno muy alto, frente a mi había un chico, bueno eso parecía, el cual me tapo la boca con la mano para que evitara gritar.
- ¡No, no, no! -Decía- ¡No grité, señorita! -Decía, pero tenía miedo, ¿Cómo se le ocurría aparecer así de la nada?, ¡Y yo encima con una toalla!
De la nada, los enanos, a medios vestir, ya estaban en el campamento con armas en mano (La verdad eran ramas, menos Thorin y Dwalin que si cargaban con sus armas) mirando al chico a mí- ¡Suéltala! -Gritó Thorin con su espada en mano.
El chico pareció asustado y fue el momento en que actué, le mordí la mano, se sobresaltó me soltó y yo caí al suelo… y todo se volvió negro.
Al ver a Lena caer al suelo, se apresuró a acercarse a ella, pero la chica cayó encima de la roca donde estaba su bolso, ella quedó noqueada en el suelo.
Thorin agarró a su hija y pude ver que estaba sangrando la cabeza- ¡Oin! -Gritó y el enano ya estaba a su lado antes de gritarle, Oin vio mejor la herida de la muchacha, mientras los otros enanos apuntaban con sus armas al pobre chico que miraba estupefacto la escena.
- Se golpeó con la roca, no parece tan grave-Dijo- Aun así debo limpiar la herida y curarla cuanto antes -Thorin solo asintió mientras dejó a su niña en manos del experto, luego se giró al chico.
Era un muchacho, quizás de la misma edad que Lena, vestía ropas desgatadas y portaba un arco sin flechas, su cabello estaba un poco desordenado y se notaba que estaba algo perdido- ¿Cómo te atrevas a lastimarla? -Preguntó iracundo.
- Yo… yo… -Decía, pero estaba aterrado ante la mirada del enano.
- Debería matarte -Dijo dando una paso a él- ¿Qué pretendías con ella? -El chico no decía nada- ¡Habla!
- Solo… creí que… estaba perdida… o algo… -Decía el niño mirando a los enanos, que desconfiaban de lo que decía- Hay una casa cerca de aquí, mi hermanito está ahí… pueden llevarla hasta allá.
Thorin lo analizó con la mirada, no creía mucho lo que había dicho aquel humano, pero su hija necesitaba un lugar seguro para que Oin pudiera trabajar mejor.
- Creo que es lo más sensato -Se apresuró Gandalf- Lena necesita un lugar más cómodo que la mitad de un bosque a la oscuridad de la noche.
Thorin lo miró, luego al niño, no se atrevía a ir a un lugar donde no sabía, sobre todo si el humano había hecho daño a la pequeña, pero no le quedó más remedio que acceder, pero le avisó a sus sobrinos y a Dwalin que mantuvieran la vista en aquel muchacho que le daba mala espina.
Se acercó a Lena, donde Oin le había puesto un paño en agua y una venda alrededor de la herida para evitar que siguiera sangrado, Thorin la tomó entre sus brazos cerciorándose de que la cabeza estuviese en una buena posición para que evitar que la venda se fuera de su lugar o que se golpeara entre los árboles.
Después de unas órdenes a los enanos para levantar el campamento y luego seguirlos, se fue junto a Dwalin, Fili, Kili, Oin y Gandalf junto al muchacho a la casa de este.
Era una pequeña cabaña, seguramente con una habitación y las cosas necesarias para habitar ahí. En la puerta había un niño pequeño, que al ver a su hermano, sonrió y corrió hasta él para abrazarlo.
- Tardaste mucho -Dijo el niño, pero luego su vista se fijó en los enanos y el anciano que seguían al muchacho- ¿Quiénes son? -Preguntó.
- No sé -Dijo el chico- Entra a la casa, hay una niña herida… -Dijo, el pequeño asintió, fue a la casa abrió la puerta y todos entraron.
Las sospechas del enano eran ciertas, era muy pequeña, seguramente solo vivían ellos dos ahí, Thorin dejó a Lena en la cama de la única habitación de esa casita, el muchacho miró a la niña que a un estaba envuelta en aquella extraña y corta manta.
Ojalá hubiera esperado a que se terminara de vestir o dejar de terminar lo que sea que estaba haciendo, para luego preguntarle acerca de las flechas y de aquella ave a la que le había dado.
- ¿Quién es ella? -Preguntó el niño agarrando la mano de su hermano, él lo alzó y lo alejó de la habitación, lo que menos quería es que su hermanito viera la sangre que escurría por la cabeza de la joven.
- Es una niña -Dejo al pequeño cerca de la chimenea donde estaba prendido el fuego- Tuvo un accidente…
Dentro de la habitación, Oin vio mejor la cabeza de su futura princesa, sin duda tendría un gran chichón, y la herida se cerraría en cuestión de tiempo, limpió mejor la herida, la cual estaba en la nuca, quitó rastro de piedrecillas incrustadas y puso como por lo menos, tres puntos para cerrar mejor la herida, luego puso un paño en la lesión y luego una venda para evitar que se callera el paño.
Se levantó de la silla en donde había estado sentado y vio a su rey-Estará bien -Dijo- Es una pequeña lesión -La verdad, pareció haber sido algo peor, pero gracias a Aüle no había pasado nada grave.
Thorin suspiro de alivio, y creyó que no la debió haber dejado sola, o al menos debió cerciorarse de que la niña seguía del otro lado de las rocas.
Salió de la habitación y miró con enojo a aquel chiquillo, el más pequeño se ocultó detrás de su hermano asustado ante la mirada de aquel imponente enano.
- ¿Dónde están sus padres? -Preguntó, desde luego no se iba a descargar con el niño, era solo eso y si sus sospechas de que ellos estaban solos por estos parajes no tenía mucho que hacer, más que darles una advertencia.
Ninguno de los dos respondió, el pequeño bajo la vista mientras el mayor la mantenía con la del enano, Thorin se giró, ya sabía esa respuesta así que no sería necesario hacerles algo, su hija estaba bien y era lo que más le importaba, pero aun que daba esa duda de que hacía ese niño cerca de Lena.
Thorin miró de nuevo al muchacho, dio un paso y vio que el más pequeño se ocultó, de nuevo, detrás del más grande- ¿Qué hacías espiándola? -Preguntó.
- No… no la estaba espiando -Al principio era verdad, solo quería recuperar sus flechas y al ave que había matado, pero luego de ver a una joven, con el cabello mojado, gotas corriendo por su cuerpo y una manta que cubría su cuerpo, decidió ver quien era, solo eso.
- ¿A no? -Preguntó Thorin arqueando una ceja.
- Yo… había estado siguiendo a un ave y… le di varias veces, pero había fallado -Kili se rio internamente igual que Fili- Pero cuando creí que le había dado, ella apareció.
- Pensé que dijiste que creías que estaba perdida -Preguntó Thorin, el chico tragó en seco.
- Yo… -El niño estaba atrapado, Thorin lo sabía- Quería preguntarle si había visto al ave y las flechas… pero creo que me vio y fue cuando gritó…
Aún seguía sin creerle mucho a ese mocoso, sin fuera en otras circunstancias, en la que fuera un hombre derecho, lo hubiese degollado con o sin hermano.
Se giró y miró a sus sobrinos- Quédense con Lena, voy a buscar a los demás -Dijo, Fili y Kili asintieron y fueron a la habitación de su pequeña prima, donde dormía plácidamente.
Primero sentí como si estuviera flotando, en una gran mar sin rumbo fijo mirando el gran cielo azul lleno de motitas de algodón quera eran nubes, sin duda parecía el lugar perfecto para quedarse.
Pero de improvisto, sentí como me ahogaba y salí a la superficie para tomar aire.
Fue ahí cuando desperté, mi vista estaba nublada, y me dolía a mares la cabeza, me llevé una mano a mi frente y sentí una venda cubriéndomela, "¿Qué carrizo me paso?", me pregunté y sin muchos miramientos y con demasiada lentitud me fui sentando, no sabía dónde estaba y todo me daba vueltas.
- Con cuidado, Lena -Sentí una mano en mi espalda y como me iban ayudando- ¿Te encuentras bien? -Miré mejor al portador de aquella voz y pude ver unos ojos intensamente azules.
- ¿Qué? -Pregunté mareada- ¿Quién eres? -Traté de cerrar los ojos y visualizar mejor mi vista hasta que pude ver a Fili- Fili… -Susurré.
Dio un suspiro de alivio- Al menos no te afecto la cabeza esa caída -Dijo con una sonrisa de lada, luego escuché un ronquido y pude ver a Kili dormido en el piso recostado en la pared de la habitación.
Y fue ahí donde miré mejor a mi alrededor- ¿Dónde estamos? -Pregunté, ¿Sería la casa de Beorn?
- Es una casita de unos niños.
- ¿Niños? -Pregunté, no sabía nada de unos niños en este libro a no ser de que fueran los hijos de Bardo, pero para conocerlos faltaba mucho- ¿Qué niños?
- ¿No recuerdas nada de lo que paso? -Negué con la cabeza, estaba tan mareada que me volví a tumbar en la cama- Voy a buscar a Thorin y a Oin, ¿Sí? -Asentí y luego se acercó a Kili, le dio un golpecito en la cabeza, Kili se quejó, le dijo unos improperios a su hermano el cual le dijo que había despertado.
Kili se acercó mientras Fili salía de la habitación, se quedó conmigo preguntándome como estaba, si me dolía algo o si quería comer.
Le dije que estaba bien y no quería nada, solo saber que había pasado, en eso Thorin y Oin entraron en la habitación, sonreí o al menos traté, creo que fue una mueca a mi parecer.
Thorin se puso a un lado de mí- ¿Estás bien? -Asentí.
- Usted es muy fuerte, jovencita -Dijo Oin y lo miré- Otro hubiera despertado a la semana.
¿A la semana?, ¿Y qué me había pasado?, Kili me explicó muy amablemente lo que había ocurrido y fue cuando me acordé.
Aquel chico misterioso, mi gritó y la oscuridad absoluta, ¿Pero quién era ese niño?, ¿Y porque había aparecido?
Les dije que quería hablar con él, Thorin, Fili y Kili se negaron rotundamente sin pensar en nada, pero les lancé una mirada cargada de fuego, Fili y Kili se encogieron y Thorin tuvo que aceptar a regañadientes, desde luego él vigilando a una distancia "prudente".
Fili, Kili y Oin salieron de la habitación, Thorin se recostó en la pared y el niño entró.
Era un chico, parecía de mi edad o un poco más, tenía el cabello castaño y un poco desordenado, sus ojos eran intensamente azulados y parecía curiosos y a la vez preocupados, debía ser un poco más alto que yo, quizás unos pequeños centímetros y todavía le faltaría crecer.
- ¿Quién eres? -Fue lo primero que se me vino a la cabeza y lo primero que dije, estaba muy curiosa ante este nuevo personaje que no sabía de su existencia.
- Me llamo Ridan, hijo Eridan -Dijo- ¿Y usted?
Escuché el gruñido de aquel obstinado enano, lo miré y literalmente le mande a salir de la habitación con la mirada, esté salió, pero se quedó cerca de la habitación, casi en el marco de la puerta, negué con la cabeza.
- Soy, Lena… hija de… ¿Thorin?… un gusto -Dije, dándome cuenta de que mi nombre no rimaba con el de mi padre, extendiendo mi mano para que me la tomara, este miró la mano dudosa, pero luego reaccionó y la tomó, para luego posar sus labios en la muñeca.
La verdad, no creí que haría eso, pensé que me saludaría como toda persona en esta vida, incomoda retiré la mano y él me miró extrañado, luego se puso derecho- ¿Es tú casa? -Fue otra pregunta que hice, ya que me estaba quedando sin preguntas, él asintió- ¿Vives solo o…?
- Vivo con mi hermano -Dijo- Trató de cuidarlo hasta que podamos ir a la ciudad del lago, a una vida mejor o incluso llegar a Bree.
- Esos lugares quedan muy lejos -Dije con una sonrisa- Dime… Ridan… ¿Qué hacías en el bosque? -Para conocer a un niño que me espió hace poco, lo estaba haciendo muy bien.
Él me explico la situación, desde que salió de su casa, la caza del ave y cuando me vio, y sabía perfectamente que alguien me estaba observando, mi instinto nunca me fallaba.
- Disculpa por esta pregunta… -Dijo él- Pero… ¿Eres un hada?
Me sonrojé por lo que dijo, ¿Un hada?, ¿Yo?, le negué con la cabeza-Soy mitad humana… y enana -Traté de sonreírle, pero el sonrojo se me mantenía en mi rostro- ¿Por qué…?
- Eres muy hermosa -Me sentí más roja que antes y me revolví en aquella cama.
- Oh… eh… g-gracias…-Dije y pude escuchar un gruñido proveniente de la puerta, sin duda Thorin seguía ahí y escuchaba nuestra conversación y fue cuando sentí vergüenza de que mi padre estuviera escuchando esta rara conversación.
Me sentando en la cama cuando ya no tuve más el insoportable mareo y busqué por todos lados mi bolso- Disculpa… ¿Has visto un bolso de color morado con negro? -Pregunté curiosa, él negó- Ya veo… han detenerlo los enanos.
- ¿A caso la han secuestrado? -Preguntó y yo reí divertida negando con la cabeza.
-Para nada… solo que llegué en el momento en el que no debía llegar -Le dije.
- Lena -Miré a la puerta donde pude ver a Thorin con los brazos cruzados- ¿Te puedes parar? -Preguntó y asentí- Entonces debemos irnos, los orcos nos están pisando los talones, debemos apurarnos -Asentí y él se fue.
Suspiré y me apoyé en la cama para pararme y con ayuda del chico, me pude parar y ser feliz- Bien, creo que la contusión en mi cabeza no fue tan grave -Dije tocándome la frente donde estaba la venda, vi a Ridan, que pareció desviar la vista- Oye… no fue tú culpa… las cosas pasan por una razón.
- ¿A sí? -Preguntó él.
- Claro -Le sonreí, cuando me paré me di cuenta que aun llevaba puesto aquella toalla, roja de vergüenza me volví a sentar y miré a otro lado.
- Disculpe -Dijo él y escuché sus pasos alejarse y cerrar la puerta, suspiré ¿Y ahora como salía de ahí?, sí salía todos me vería medio desnuda y sino Thorin se enojaría conmigo.
La puerta sonó y del otro lado pude escuchar una vocecilla, aquella que era muy alegre- ¿Lena estás bien? -Preguntó Bilbo- Aquel niño salió como un tomate y a paso veloz -Pude notar gracia en su tono y supe que su lado Tuk estaba a la luz.
- Estoy bien -Dije- ¿Podrías buscar mi bolso, Bilbo? -Pregunté.
No escuché nada más y pensé que Bilbo se había ido y me había dejado sola, pero luego la puerta volvió a sonar y me paré agarrando con fuerza la toalla para que no se cayera y tuviera una linda escena.
Bilbo estaba volteado y me entregaba el bolso, le agradecí, lo tomé y entré para cerrar la puerta.
Me senté de nuevo en la cama y abrí el bolso, todo estaba ahí, menos mi ropa mojada, que no sabía dónde estaba.
Miré a un lado, justo hacía la ventana, era un día cálido así que me pondría unos shorts y una camisa de manga corta, no quería estar sofocada mientras llegábamos a la casa de Beorn.
Me puse los zapatos que había elegido la última vez y dejé la venda en mi cabeza, si la tenía y no me la habían quitado era por algo, cómoda y lista, salí de aquella pequeña habitación, los enanos estaban en la parte de afuera hablando de trivialidades, mientras que Gandalf y Thorin discutían quien sabe qué.
Sentí movimiento cerca de mí, y miré a un lado, sentado cerca de la chimenea estaba un niño pequeño, seguramente de cinco o seis años como mucho, me miró y le sonreí, pero él miró a otro lado, estos niños se les notaba a leguas que la única mujer que había conocido era a su madre.
- Cerca de estos parajes hay una casa -Dijo Gandalf a viva.
- ¿La casa de quién? -Preguntó Thorin impotente- ¿Amigo o enemigo?
- Ninguno -Dijo Gandalf- Nos matará… o nos ayudará…
- ¿Qué opciones hay?
- Ninguna otra -Dijo Gandalf y luego se dirigió a Ridan- Tú y tu hermano deben irse lo más pronto de aquí, los orcos persiguen el olor de los enanos, está casa está infestada, será lo primero que ataquen, además no les importará que la habiten niños.
- Entiendo -Dijo Ridan- Vamos a ir a casa de Beorn… él nos cuidará por un corto tiempo.
¿Qué?, ya va, la historia no iba así, estos niños no deberían aparecer… yo tampoco, pero… ¡Oh por todos los dioses del Olimpo!, ¡Estoy cambiando la historia!
- ¿Ustedes saben dónde queda la casa de Beorn? -Pregunté rápidamente, Gandalf me miró alzando una ceja, me encogí y desvié la mirada apartándome de la conversación.
- La casa no está tan lejos. Leiden -Al parecer así se llamaba el niño, porque esté miró inmediato a su hermano- Prepara pocas cosas, rápido, debemos irnos -El niños asintió, se paró y pasando por un lado de mí, mirándome, corrió para buscar sus pertenencias.
Haciendo una mueca salí de la casita, los enanos de afuera me saludaron alegremente y me preguntaban si estaba mejor y si quería algo, gentilmente les dije que no, y me senté bajó un árbol.
Ahora no sabía lo que pasaría, es decir, ¿Estos niños iban a cambiar algo más en esta historia?, esperaba que no, el pobre de Tolkien debería estar retorciéndose en su tumba si supiera esto, de Tolkien, fui al mundo de donde provengo, ¿Mi mamá me estaría buscando?, ¿Qué tal mis amigas?, ¿Me extrañarían?, ¿Los del salón seguirán de mariquitas como siempre?, suspiré tenía miles de preguntas y ninguna podía ser respondida.
Frente a mí se paró una sombra, alcé la vista y miré la imponente mirada de mi padre- ¿Qué? -Le pregunté.
- Insolente -Fue lo que dijo, reí divertida- Estás preocupada, ¿Qué te ocurre?, ¿Es por el joven aquel?
- ¿Qué?, ¡No, para nada! -Dije y sentí mi carita caliente, desvié la vista.
- Lena, debes entender que no puedes tener ningún amorío…
- ¡Wooh, Wooh! -Dije parándome rápidamente interrumpiéndolo- Yo no tengo ningún "amorío" con nadie -Dije haciendo comillas con mis dedos- No estoy para eso.
Thorin alzó una ceja- Pues estás de mostrando lo contrario.
Me sentí avergonzada, debido al tema que estaba teniendo con mi propio padre y que nunca había tenido con él- Ya te dije… no estoy preocupada por eso… deja los sentimentalismos a otros…
- ¿Entonces qué te ocurre? -Preguntó, sentí su mirada sobre mí, pero yo no lo miraba, no tenía agallas de mirarlo y ni sabía porque- ¿En qué tanto piensas?
- En mi casa -Dije, hubo un silencio incómodo y seguí hablando- Quiero saber cómo están mis amigas, mi familia… quiero ver a mi mamá.
Ya me había puesto sentimental, respiré hondo, yo no debía demostrar esa parte de mí, la había escondido muy dentro de mí hacía mucho tiempo atrás, no la debía dejar salir ahora.
- Cuando menos te lo esperes -Dijo Thorin y lo miré- La volverás a ver.
Con esas palabras se alejó de mí y yo me quedé parada como tonta, negué con la cabeza, si tenía suerte la volvería a ver, pero sabía el final de esta travesía y seguramente daría mi propia vida por salvar a… ellos.
Miré a Thorin, que estaba ahora apartado cerca del grupo de los enanos, a Fili y a Kili que le echaban una broma al pobre de Bilbo, ¿Cómo era posible que… la gente tan buena tenga que morir?, negué con la cabeza, ya tendría tiempo para ocuparme de ese asunto.
- Estamos listos -Dijo la voz de Ridan y junto a él, estaba su hermanito agarrando con fuerza un pequeño bolsito.
- Muy bien -Dijo Gandalf- Debemos ir a toda prisa, sin demoras, en poco tiempo estaremos cerca de aquella casa.
Sin mucho tiempo de decir cualquier palabra, ya estábamos en camino rápidamente, estábamos entre los árboles, trotando y a veces corriendo, hasta que Gandalf nos detuvo.
