Iban conduciendo a la casa de los Pines. Keyhole estaba muy incómodo al volante, pues Bill se estaba comiendo a besos a Mabel en el asiento trasero. Dijo que quería "aprovechar" antes de llevarla a casa. Cuando llegaron a la residencia de los Pines, no sabía si interrumpirlos o no. Se decidió por carraspear la garganta. Eso bastó para que el rubio se separara de la castaña.
-¿Si?- Dijo sin quitar la mirada del rostro de la menor.
Estaba completamente sonrojada, sus labios estaban rojos y algo hinchados.
-Llegamos jefe.-
Mabel no gastó tiempo y salió del auto, seguida por Bill, quien la jaló hacia él.
-Espera, espera. Primero vamos a arreglarte un poco- dijo mientras le acomodaba la vincha en el cabello -No querrás que empeore la relación que ya tengo con tus tíos ¿o sí?- Pasó su pulgar por sus labios, sin apartar la mirada en sus ojos.
-No.-
Bill sonrió -Esa es mi chica.- dijo dandole un pequeño beso -Te veré esta noche en el show.- le guiñó un ojo y caminó de vuelta al auto. Mabel suspiró pesadamente y golpeó la puerta. Fue recibida por su hermano, quien se lanzó a ella en un abrazo.
-Dipper...me asfixias.-
Oh...lo siento- contestó soltandola, para luego llevar una mano a la cabeza y pasarla por su cabello nerviosamente -Es que...los tíos hacían que me preocupe.-
-¿Qué, no confías en mí?- Dijo la castaña, entrando a la casa.
-Si, pero...en él no.- miró al rubio, que estaba recostado por el auto viéndolo con una mirada egocentrica. Cerró la puerta rápidamente.
-¡Mabel!-
Escucharon a sus tíos bajar rápidamente las escaleras, cuando llegaron Stan empujó a Dipper a un lado, para su molestia, y abrazó a Mabel.
-¡Calabaza! No te hizo nada ¿verdad?- Comenzó a inspeccionarla.
-No, tío Stan- respondió sonriendo.
-¿Te tocó de una forma indebida?- Habló Ford.
"La castaña recordó las caricias de la mañana y negó rápidamente la cabeza. -Ha sido un completo caballero.-
Ambos hombres entrecerraron los ojos lo que la puso más nerviosa. -¿Estas segura de que nada pasó?- Insistió Ford.
Mabel tragó saliva. -No. Nada. ¿Puedo ir a mi habitación?-
Ford suspiró, cediedo a su petición, y asintió con la cabeza. La castaña subió las escaleras corriendo y se encerró en su cuarto. Se estaba cambiando el vestido por prendas mas cómodas hasta que Dipper entró sin tocar la puerta. Él se quedó parado en la puerta con un visible sonrojo en el rostro. Mabel procesó lentamente lo que estaba pasando. El hecho de que su hermano la este viendo parada en el cuarto semi desnuda la llenó de vergüenza. Con la cara más roja que un tomate dejó salir un grito. Eso pareció hacer reaccionar a Dipper, quien se cubrió con una mano los ojos.
-¡Perdón!-
-¡Lárgate! ¡LÁRGATE!-
Comenzó a arrojarle todo tipo de cosas que estén a mano hasta que saliera por completo de la habitación.
-¡Perdón, Mabel! ¡Pero necesito hablar contigo!- Lo oyó hablar desde el otro lado de la puerta.
-¡Al menos espera a que esté decente primero!-
Se vistió rápidamente, las mejillas rojas de frustración al haber estado expuesta a su hermano. -Ya puedes pasar- murmuró.
Irónicamente esta vez escuchó un golpecito en la puerta antes de que el castaño entrara. Mabel se cruzó de brazos.
-¿Qué no sabes que debes tocar la puerta antes de entrar a la habitación de una señorita?- Regañó.
-Hey, esta es mi habitación tambien- respondió cerrando la puerta.
-Ya no somos niños, Dipper. Deberíamos tener cuartos distintos- desvió la mirada a un lado.
El castaño agachó la cabeza -Oh...¿ya no quieres estar conmigo?-
Ella rápidamente negó con la cabeza -No, no es eso. Es solo que. . .- suspiró tratando de encontrar las palabras -Crecimos, Dipper. Tú cambiaste. Yo cambié. Físicamente claro.-
Dipper rió -Bueno, tienes razón.-
Ella se recostó en la cama, continuaba pensando en lo que había pasado entre ella Bill hace un poco más temprano. Su madre, cuando estaba viva, le había hablado sobre las relaciones con los hombres para cuando crezca. No le explicó mucho, además de que no debe dejar que un hombre la vea desnuda o toque algún lugar de su cuerpo, ya sea su busto o entrepierna, a menos que ella lo desee claro. Solo le dijo el acto de copular puede dejarla embarazada, y que debe asegurarse de solo hacerlo cuando este casada.
-Mabel dime la verdad ¿Pasó algo entre tu y Bill?- Era como si le leyera la mente.
Ella dudo un poco antes de contestar -Unos cuantos besos y...- no podía decirle -Solo dormimos en la misma cama y ya, pero no hizo nada extraño.-
Él frunció el ceño -Eso ya es mucho, Mabel.-
Ella suspiró -Lo sé. Pero no puedo evitarlo, es taaan perfecto.- dijo con voz risueña.
Dipper rodó los ojos -No tienes remedio.- dijo para luego salir de la habitación.
Mabel sonrió, desvió el tema perfectamente.
La taberna estaba llena esta noche, de algún modo supieron que Mabel se encontraba ahí y todos habían venido a verla cantar. Stan se encontraba por ahí, viendo que todo este bien y no falte nada. Sorprendentemente, Ford tambien se encontraba ahí, solo que estaba en la barra de tragos, junto con Wendy. Los aplausos y silbidos comenzaron cuando Mabel subió al escenario. Empezó a cantar una canción lenta y de ahí su misma rutina de siempre al bajar del escenario.
-¡Estuviste excelente, Mabel!- Le dijo Stan cuando terminó de cantar. -Tómate un descanso, Dipper se encargará del resto.-
Ella hizo una mueca -Tío Stan, ¿Por qué no mejor los entretienes con cerveza? Dipper ha tenido demasiado ¿no lo crees?-
-¡Para nada! Él es un hombre; puede aguantar lo que sea.-
Mabel lo miró insegura pero asintió de todas formas. Caminó por el grupo de personas, que en su mayoría eran hombres, buscando con la mirada a Bill. Sintió un agarré en su cintura y volteó para encontrarse con un hombre, para nada feo, sino todo lo contrario. Sus ojos eran azules y su largo cabello rubio lo llevaba atado en una coleta.
-Hola hermosa.- cielos, hasta su voz no era para nada horrible -Si estas libre ¿Por qué no vienes a beber un trago conmigo?- Dijo mostrando su perfecta sonrisa.
Con un rostro así Mabel no podía negarse -Claro.- le sonrió.
Él la llevo a una mesa a pocos metros de donde se encontraba, al parecer estaba pescando por ella desde hace un buen rato.
-Soy Mabel Pines.- dijo cuando se sentaron.
Él le sonrió, sirviendole en un vaso el alcohol de la botella que ya se encontraba ahí -Gabe Benson.
Ella tomó un sorbo de la cerveza, tratando de no hacer una mueca por su mal sabor -Asi que...Gabe ¿Trabajas en algo?-
Él se veía muy complacido con su pregunta -Si. Entretengo a niños con marionetas.-
Ella tildó la cabeza -¿Marionetas?-
-Si. Las hago yo mismo con medias y calcetines- dijo sacando una marioneta de su saco.
Mabel estaba facinada ante esto -Tal vez algún día te muestre uno de mis actos.- dijo mientras acercaba una de sus manos al rostro de la castaña.
Ella rió, restandole importancia a la mano en su mejilla -Tal vez.-
-Quita esa mano de emmi/em mujer, antes de que te meta ese calcetin en la boca.- habló una voz conocida detras de ella.
Volteó para ver a un enfadado Bill, apretando los puños.
Gabe bufó -Si fuera tu mujer, no hubiera accedido a venir conmigo.-
Literalmente podía oir el rechinido de dientes de Bill -¿No sabes quien soy?-
-¿Por qué debería saberlo?-
Bill no le respondió y tomó del brazo a Mabel para llevarsela con él.
-¡Hey, ella quiere estar conmigo, no te la lleves!- Protestó Gabe.
Iba a agarrar el brazo de la castaña hasta que Bill interceptó su mano, rompiendole todos los dedos. Gabe dejó salir un pequeño grito de dolor, tomo su propia mano tratando de sobarsela, pero el más mínimo contacto le provocaba dolor. Miró con temor a Bill, quien le estaba sonriendo de una manera sádica.
-Ahora, lárgate de mi vista, si no quieres que te convierta en una marioneta.-
Mabel miró con horror toda la escena y se dirigió a Bill, quien la estaba mirando inocentemente, como si nada hubiera sucedido.
-¡¿Por qué hiciste eso?!-
Él tildó la cabeza -¿"Por qué"?- La tomó del mentón -Eres mía.- ella le sorprendió el tono de voz en que lo dijo -No te atrevas a fijarte en alguien que no sea yo, tu me perteneces. Y quien se atreva a enfrentarme, lo haré sufrir, hasta que un río rojo carmesí bañe su cuerpo.-
Ella se quedó helada ante sus palabras, no se dio cuenta que él la volvió a insistir en caminar fuera de ahí. Todo pasó muy rápido. Un disparo se oyó en la distancia y Bill yacía, arrodillado en el suelo, agarrando su hombro, del que no dejaba de salir sangre, manchando su camisa blanca. Mabel se alarmó y vio en la distancia a Wendy en la barra de tragos, soplando el humo que salía de su revolver. Recordó que ella no podía disparar sin que alguien se lo ordenara, y ese alguien era. . .
-Stan...- susurró.
Lo buscó con la mirada, tratando de ayudar a Bill a levantarse y salir de allí antes de que llegue. Ciegamente comenzaron a caminar hacia la salida, pero Stan los encontró, tomo a Bill del cuello de la camisa y lo levanto.
-¡Eres un bastardo!- Escupió -¡¿Cómo te atreves a volver a mostrar tu cara aquí, despues de todo lo que hiciste?! ¡Y le rompiste la mano a un cliente!-
-Tío Stan, ya esta lastimado, ¡no lo fuerzes más!- Dipper había venido a interferir.
-¡Tu te callas muchacho! Esta noche lo hiciste pésimo. De no ser por tu hermana aquí- apuntó a Mabel -ya estarías despedido; ella es más valiosa que tú.-
Mabel se llevó una mano a la boca al oir eso. Dipper lo miró con el ceño fruncido y se marchó de ahí.
-¡Soos!-
El robusto aparecio rápidamente -¿Si? Sr. Pines.-
-Llévatelo de aquí- empujó a Bill en su dirección, quien emitió un pequeño quejido, pues había tocado la herida.
Mabel veía como Soos se llevaba a Bill afuera hasta que lo arrojó en la calle y luego se limpió las manos.
-Tienes prohibido volver a verlo.- dijo Stan, para luego marcharse.
Bill se levantó, sacudiendose el traje con dificultad y caminó a un auto que estaba esperandolo.
-Llévame a casa, Keyhole.-
-¡Espera!- Escuchó una voz en la distancia.
Giró para encontrarse con Dipper, quien había corrido desde la taberna y ahora se veía cansado.
-Cipher...quiero aceptar tu trato.-
Bill sonrió maniaticamente -Tienes mucho que aprender entonces.- dijo para luego invitarlo a subirse al auto con él.
