Todo lo que reconozcáis pertenece a Rowling, y yo escribo esto sin ánimo de lucro.
Este capítulo se lo dedico a todas las chicas encantadoras del foro Chocolate y Menta, que le hicieron una entrada a este fic en el apartado 'los mejores fanfics de Harry y Ginny' de su foro. ¡Gracias!
Calma.
Cuando Harry entró en casa esa mañana, le recibió un agradable olor que llegaba de la cocina. La casa estaba en silencio, lo que le extrañó. Caminó hacia la cocina y comprendió que su mujer no le había oído entrar. Estaba de espaldas a él, cocinando mientras tarareaba una alegre canción. A Harry le pareció adorable, y la abrazó por detrás mientras susurraba 'buenos días, amor' y depositaba un beso en su nuca.
Ginny pegó un respingo.
-¡Harry! No te esperaba tan pronto.-Sonrió y se dió la vuelta, pasando los brazos por su cuello- ¿Qué tal el día?
-Sorprendentemente tranquilo. Cero mortífagos revoltosos a la vista.-Dejó caer un suave beso en los labios de ella, que sonrió con la mirada- ¿Qué tal James?
-Durmiendo.
-Ven, vamos a verlo.-Susurró él, emocionado.
Tomó a Ginny de la mano y tiró suavemente de ella hasta la habitación de su hijo.
Se apoyaron en la baranda de su cuna y Harry suspiró feliz.
Ginny se quedó contemplando la infinita paz del rostro de su marido, maravillada.
-¿En qué piensas?-Preguntó, curiosa.
-En que me estoy acostumbrando a esto.-Hizo un gesto abarcándola a ella, a su hijo y a la tranquilidad que casi se palpaba en el ambiente.- A esta calma que vivo contigo desde que Voldemort cayó, y me encanta. Se me hace raro todavía levantarme y darme cuenta de que no hablaré pársel, ni sentiré las emociones de Ryddle. De que cada mañana me despertaré contigo y feliz. Te amo.
Ginny sonrió con un brillo especial en la mirada y le abrazó. Se fundieron en un dulce beso que demostraba todo lo que no se dijeron en palabras.
Pero fueron interrumpidos…
…Un olor a quemado les llegó de la cocina.
-¡Oh, no!-Ginny se separó de su esposo y corrió a sacar el guiso del fuego.
Harry, con una sonrisa, pensó en esos pequeños detalles que hacían la vida más apetecible, mientras corría a ayudar a su Ginny con uno de esos momentos.
No se le borró la sonrisa mientras intentaban rescatar algo del guiso. Ni se le borrará. Nunca.
Después de todo, la calma acaba siendo aburrida, ¿no?
Lo siento, sé que tardé mil años en actualizar y esto es bastante flojo, pero no me perdonaba seguir sin actualizar y lo escribí aún sin inspiración. Demasiados exámenes.. ¡Perdón!
FF no me dejó poner el número del capítulo junto al título, pero es el número 7.
Besos,
Kristine.
