Fuego y Hielo
¿Los polos opuestos se atraen? ¿O era como un milagro el que una chica llena de vida y un chico malcriado estuvieran enamorándose?
Claro, ellos no lo sabían o no lo aceptaban, a pesar de los almuerzos y los paseos que compartían casi a diario.
Ahora eran más frecuentes, pues los mortifagos ahora salían casi a diario y también porque aunque no lo aceptara a Draco le gustaba mucho la compañía de Luna, así que aprovechaba que tenían la mansión para ellos.
Poco tiempo había pasado, pero en ese lapso después del beso, aunque no lo acordaron, los besos y las carisias ya eran algo rutinario entre ellos.
-Creo que tienes plagas de Nargles en los arboles… suelen crecer en los muérdagos, pero por alguna razón habitan en tus arboles…
-¿Qué es un nargle?
Ambos estaban en el jardín trasero de la mansión, Luna, como niña pequeña, solía caminar alrededor de los arboles, admirándolo a cada uno, mientras Draco solo la observaba.
-Son unos animales muy pequeños… Mi padre trabaja en una investigación sobre ellos, pues nadie cree que existan.
-¿Enserio?-Aun le costaba un poco en acostumbrarse a Luna.
Luna se sentó, acomdandose entre las piernas de Draco mientras él la abrazaba por la cintura.
Ambos prefirieron guardar silencio, Draco solo la observaba, sabía que ella era parte de un mundo totalmente diferente y nuevo, y aunque sabía que algo entre ellos sería imposible, por ahora no se cansaba de estar con ella.
Se mantuvieron así hasta que comenzó a llover, y entraron a la mansión.
-Sube a mi habitación, ahora voy…-Dijo Draco mientras caminaba en dirección a otro de los tantos pasillos de la mansión.
Luna ya conocía lo suficiente el interior de la casa como para poder ir por su cuenta a la habitación de Draco.
-Aun llueve, ¡no es justo!
-¿No te gusta la lluvia?-Pregunto Draco, que entraba en la habitación y se sentaba en un sillón.
-No, para nada, siento como si la lluvia fueran lágrimas de todas las personas tristes en el mundo.
-¿Enserio? Pues a mí me relaja…
Luna fue a sentarse con Draco en el sillón.
-Sigo sin entenderte.
-Seguimos siendo dos- Y sin más, la abrazo.
Podían pasar horas así, abrazados, y dejando el mundo a un lado, a Draco le gustaba de lo que tenía con Luna pues solo con ella podía quitarse esa mascara que lo obligaba a ser otra persona, pero con ella no tenia que fingir, cuando estaba con ella solo era Draco.
Luna lo beso, primero lento y pausado, disfrutando cada segundo, esperando que nunca terminara.
El calor comenzó a subir, hasta que llegaron a la cama de Draco, y fue ahí donde luna lo detuvo.
-¿Qué ocurre?
Ni siquiera ella lo sabía, de repente se puso nerviosa por la situación, de estar así con Draco ¿Pero porque? Cuando lo beso, no lo estuvo, tal vez porque ese no había sido su primer beso, su primer beso fue a los 14 años, con Ron Weasley, fue corto y solo fue uno, pero aun así esa ya no era una experiencia tan nueva para ella.
Pero esta sí que lo era.
-No, nada, no te preocupes…-Le sonrió
Aunque él no la entendía del todo, ahora ya sabía cuando estaba nerviosa, así que la abrazo y le susurro al oído.
-Yo siempre te cuidare.
Solo pudo devolverle el abrazo, y así se durmieron, abrazados, esa fue su primera noche juntos.
A la mañana siguiente Draco fue el primero en despertar, ya no llovía, ahora se filtraban rayos de luz por su ventana y aun sentía a Luna entre sus brazos.
Abrió los ojos poco a poco y se estiro, provocando que luna despertase.
-Buenos días-Dijeron ambos antes de darse un corto beso.
Después de unos minutos de silencio Luna hablo:
-¿Aun piensas que estas en el mejor bando?
-¿Eh?-Lo tomo por sorpresa - ¿A qué te refieres?
-Pues de Quien-tu-sabes claro esta… ¿Aun no cambias de idea?
-Pues a decir verdad... no lo sé.
-La Orden del Fénix y Harry podrían ayudarte.
-No me menciones a Potter… ¿Y cómo podrían ayudarme? Dumbledore está muerto y yo estoy perdido aquí.
-Claro que no, para todo hay solución, acepto para la muerte.
-Pues esa es mi otra opción, u obedecer al Señor Obscuro o morir.
-No digas eso –Se levanto- Siempre tienes que mantener la esperanza de que todo saldrá bien… yo creo que Harry podrá...
-¡No lo menciones! No lo soporto… y claro que no, el Señor Obscuro es ahora mucho más poderoso, dudo que Potter pueda con el...
-¡Lo hará!
-No, claro que no, mira ahora… ¿Dónde está? ¿Por qué desapareció?
-Yo… No lo sé… tal vez tenía algo que hacer o...
-¡No seas tan ingenua Luna! El se ha ido, los ha abandonado...
-¡Claro que no!
-¡Es obvio que si! El muy cobarde…
Pero no pudo concluir la frase pues en ese momento llego la elfina de los Malfoy muy agitada.
-¡Amo! Temía que la señorita estuviera aquí –Ella estaba al tanto de lo que pasaba entre ellos- ¡Tengo que llevármela ahora mismo de aquí!
-¿Por qué? ¿Qué ocurre?
-¡Sus padres han regresado! ¡Y si padre viene hacia acá!
No tardaron ni dos segundos en reaccionar, el enojo de ambos se esfumo rápidamente, mientras luna se dirigía a Aby y esta la llevaba al calabozo y Draco se ponía rápidamente una túnica de mago y se recostaba de nuevo fingiendo leer una revista.
Y justo a tiempo, pues en ese instante apareció Lucius Malfoy en el umbral de la puerta.
-¿Qué se supone que haces?
-Nada… tratando de no aburrirme…
-Pues qué bien que tengo la solución… Prepárate, nos vamos en 30 minutos.
-¿Qué? ¿A dónde?-A Draco no le sonaba nada bien.
-Como sabes, en poco tiempo por fin cumplirás los 17, así que debes de saber más de lo que es tu futuro… Iras con nosotros a una misión.
Luna estaba preocupada, Abey solo la dejo en el calabozo y se fue, y de eso ya casi tres horas, no sabía que ocurría… ¿La abrían visto? ¿Estaría Draco en problemas? Si lo estaba no se lo perdonaría…
"Algo le paso, estoy segura" se repetía Luna, día tras día. Pero cuatro días después la puerta del calabozo se abrió y entro por ella un herido Draco.
Luna se arrojo a sus brazos y se abrazaron unos minutos.
-Creí que algo te había pasado.
-No, es solo que mi padre mi llevo con los mortífagos.
-¿Ellos te hicieron esto? –Dijo señalando el moretón y las heridas en la cara de Draco.
-Ellos no… fueron… fue un ataque a un barrio Muggle… yo estaba ahí...
Luna ya no quería más información, así que solo lo volvió a abrazar.
-¿Dónde están tus padres ahora?
-Se han ido, hace no mucho…
Se sentaron en el frio suelo de el calabozo, y Luna comenzó a besar con delicadeza cada una de las heridas que el tenia, hasta llegar a sus labios y se besaron como solo ellos podía, tiernamente, pues era la única manera que se demostraban su amor.
Fue entonces cuando la puerta se abrió y el señor Malfoy entro.
oOoO
OoOo
Hola!
Perdón por no actualizar antes pero inicie la preparatoria y nueva escuela, nuevos maestros, nuevos compañeros etc. etc. y no tenia nada de tiempo, apenas pude concluir este cap, creo que la espera valió la pena
gracias por leer!
