Disclamer: los personajes no me pertenecen le pertenecen ha Masashi Kishimoto el ficc le pertenece ha Naobi-chan quien muy amablemente me permitió la adaptación de este maravilloso y exitante ficc hago esto sin fines de lucro ni nada por el estilo solo para que pasen un agradable rato y salgan de su vida monotoma.

N/A: jaja como veram este fue el ficc que ya tiene 100 reviews como dije cualquier ficc que este publicando y tenga mas de de 100 reviews ser el que publique mas rápido sip bueo las dejo tengo que ir a recoger ami hermanita del kínder asi que chao las quiero después de publicar este cap. Publicare el ficc que se llama los ojos del ayer y si termino temprano antesde que mi mama regrese publicare amor por internet y asi poco a poc si cuídense las quiero mucho.

Capitulo 7

Me removí incómoda en la silla... mi pie derecho repiqueteaba contra el suelo, había varias personas en las mesas colindantes que me miraban raro, pero no me importó, yo continuaba removiendo mi café nerviosamente y mirando intermitentemente hacia la puerta de la entrada esperando que llegase de una vez.

En cuanto vi su cabello rubio a través el cristal solté un suspiro de alivio... cuando me llamó por teléfono pidiendo que nos viésemos, su voz me alertó. Parecía muy nervioso y a punto de hacer cualquier estupidez.

Me puse en pie en cuanto cruzó el umbral de la puerta y él corrió a refugiarse en mis brazos mientras sollozaba con fuerza. Yo solo me mantuve inmóvil abrazándolo en silencio esperando que descargase parte de todo lo que tenía guardado. Poco a poco sus sollozos se fueron apagando y su respiración se suavizó, me alejé un poco con cautela y sus ojos azules me taladraron.

- ¿Mejor? -pregunté con un hilo de voz.

Él solo asintió y se retiró lentamente hasta sentarse en la silla que quedaba justo al lado de la mía. Hasta ese momento había olvidado que estábamos en una cafetería atestada de gente que no dejaba de miraros con curiosidad. Los miré a todos con cara de odio y poco a poco volvieron a sus cosas sin prestarnos mayor atención. El camarero le sirvió otro café y repuso el mío que ya estaba completamente congelado.

Yo suspiré de nuevo y lo miré esperando que comenzase a hablar... pero no lo hacía.

- ¿Naruto? -lo llamé en un susurro.

Él levantó la mirada de su taza de café y volvió a mirarme con esos ojos azules tan claros que daban sensación de frío...

- He dejado a Asusa -confesó en un susurro.

Yo solo pude extender mi mano sobre la mesa y sujetar con fuerza una de las suyas que temblaba ligeramente.

- Pero... -continuó- cuando he ido a hablar con Hinata me cerró la puerta en las narices y no quiso hablar conmigo.

- Naru yo... -comencé sin saber muy bien que decir.

- Sé que está enfadada conmigo por lo que le dije... -me interrumpió- pero yo la necesito, necesito hablar con ella. Ya sabes cómo soy, estoy... ¡histérico! Y solo hablar con ella me va a tranquilizar.

- ¿Quieres que la llame? -le pregunté con cautela, él negó con la cabeza.

- Me la tengo que ganar yo solo... -dijo con una sonrisa irónica- solo quería hablar contigo para contarte lo de Asusa...

- ¿Y...? -inquirí con suspicacia.

Naruto sonrió y negó con la cabeza.

- Tú conoces bien a Hinata... -reconoció sonrojándose- pensé en comprarle algo pero... yo no soy muy bueno con eso de los regalos. Necesito tu ayuda.

- ¿Me está pidiendo que vayamos de compras? -pregunté sorprendida, él asintió- para eso mejor hubieses llamado a Ino... ya sabes que las compras y yo...

- Ino no conoce aHina tan bien como tú -dijo haciendo un puchero.

- Pero...

- Por favor Saku... no te pediría ayuda si no fuese necesario -dijo en un susurro y mirándome fijamente.

- Sabes que no es justo que me mires así cuando me pides algo... ¡no puedo negarme! -me quejé alzando las manos para dar más efecto a mi protesta.

- ¿Sabes que eres la mejor? -preguntó sonriendo.

Y yo lo miré con el ceño fruncido... minutos antes estaba llorando y ahora sonreía como si fuese la persona más feliz del mundo... ¿quien entiende a este hombre?

- Y ahora cuéntame... ¿qué tal te va con Sasuke? -preguntó tomando un sorbo de su café.

Mis cejas se alzaron con sorpresa... ¿ahora cambiaba de tema?

- Nos va... -contesté encogiéndome de hombros- para nosotros no es nuevo ese de estar juntos. Nuestra relación apenas ha cambiado, continuamos siendo amigos, solo que ahora también compartimos cama- intenté contestar con la mayor sinceridad posible, sin olvidar no decir nada sobre nuestro "pacto" no quería que fuese de conocimiento global, con que Ino lo supiese era más que suficiente.

- Me alegro de que os vaya bien -dijo sinceramente- ¿puede preguntarte algo? -preguntó un poco... ¿avergonzado? yo solo asentí con la cabeza y le presté toda mi atención- ¿No es extraño?

- ¿El qué? -susurré confundida.

- Acostarte con tu mejor amigo... digo... yo me imagino en una situación similar con Hinata y... -se estremeció- ¿Cómo lo haces para no verlo... extraño?

Me quedé en silencio escuchando sus palabras, en el fondo sabía que tenía razón, Sasuke era mi mejor amigo, la persona que mejor me conocía, prácticamente un hermano. Tendría que resultarme como poco "extraño" compartir cama con él, pero no pasaba. Pera mí era de lo más normal que él y yo tuviésemos sexo.

Al principio creí que era porque teníamos un pasado... ambos compartimos muchas cosas juntos y el despertar sexual en la adolescencia fue una de ellas. Pero ahora que lo pensaba eso no era suficiente, Sasuke era mi confidente, la persona que mejor me entendía y al contrarío pasaba lo mismo, yo para él significaba lo mismo.

Pero... ¿Por qué resultaba tan normal que pudiésemos acostarnos sin buscarle un motivo?

"Deseo" gritó mi mente " es puro deseo, lujuria, hormonas revolucionadas y el tener un objetivo. Por eso te acuestas con él Sakurita, queréis un bebé y es el camino más rápido, sencillo y económico"

Ese motivo era suficiente para mí, o eso quería creer, pero a Naruto no podía contárselo y mentirle diciéndole que estaba locamente enamorada, no era una opción.

- Verás... yo... Sasuke... él y yo... -balbuceé vergonzosamente.

- ¿No me lo quieres contar? -preguntó Naruto tornándose serio.

- No es eso Naru... -desvié la mirada incómoda- es que... verás yo... es complicado de explicar.

- Inténtalo... llevo unas semanas dándole vueltas y no entiendo como podéis hacerlo y estar tan cómodos el uno con el otro.

- Naru... Sasuke es... la persona que me mejor me conoce. Con él puedo ser yo misma sin esperar juicios ni reproches, sé que él se esforzará por entenderme, sea lo que sea- expliqué-. Es como si... como si él fuese mi complemento, él tiene todo de lo que carezco. Él es la voz de la razón cuando me da uno de esos arranques de locura, y es él que me detiene cuando actúo sin pensar en las consecuencias- acabé mi discurso hablando en susurros y con una sonrisa idiota pegada a mi cara... siempre que pensaba en los motivos por los que quería a Sasuke acababa así... él era alguien importante para mí, y no podría acabar de agradecer nunca a quien fuese el que lo puso en mi camino.

- Se nota que estás enamorada -dijo Naruto con una sonrisa ladina y marcando su acento sureño.

Yo fruncí el ceño lentamente mientras iba asimilando sus palabras.

¿Enamorada?

¿Yo enamorada de Sasuke?

¡Ja!

Mis mejillas se tornaron rojas lentamente y mi boca se abrió y se cerró varias veces sin soltar sonido alguno.

- No estoy enamora -dejé escapar en un suspiro- no... estás entendiendo mal. Sasuke y yo estamos juntos porque hemos hecho un pac... -me detuve en seco y miré a Naruto de reojo que estaba esperando que continuase, al ver que no lo hacía suspiró y se cruzó de brazos.

- ¿Qué tú y Sasuke habéis hecho qué? -preguntó en un susurro con voz dura.

- ¡Nada! -me apresuré en aclarar- estaba pensando en otra cosa.

- Sakura... -susurró traspasándome de nuevo con esos ojos azules suyos tan fríos como el hielo- ¿Cómo no lo he pensado antes? He estado tan sumido en mis propios problemas que no he prestado suficiente atención -comenzó a hablar como si lo hiciese para sí mismo-. Conozco a Sasuke perfectamente, tenía que haber algo escondido en todo eso, era tan extraño que volvieseis tan de repente...

- No es lo que estás pensando -me apresuré en aclarar.

- ¿Ah no? ¿Y que es entonces? ¡Explícame! -exigió.

- ¿por qué te enfadas? -pregunté- No tiene nada que ver contigo lo que está pasando entre Sasuke y yo.

- ¡Claro que tiene que ver! -exclamó alzando un poco la voz- No quiero volver a recoger los pedazos rotos cuando las cosas vayan mal.

Fruncí el ceño confundida de nuevo.

- ¿Qué quieres decir con eso? -mascullé.

- Que... verás Sakura... no importa -balbuceó-. Lo que cuenta aquí es que estás haciendo las cosas mal, si no estáis enamorados no es justo que estéis juntos.

Resoplé fastidiada.

- Hemos estado separados durante nueve años... ¿has visto que alguna de nuestras relaciones funcionase desde entonces? -pregunté.

- Eso es porque no habéis encontrado a la persona indicada... Sakura, tanto tú como él debéis esperar a encontrar al persona adecuada, en tu caso al hombre que te haga suspirar, que sientas como esa pieza que te hace ser completa solo con estar a su lado -explicó con voz dulce.

- Sasuke me completa -dije enfurruñada- te lo he explicado antes. No es amor, pero es más fuerte que una simple amistad.

Naruto sonrió de lado y suspiró dejándose caer hacia atrás en su silla colocando las manos tras su cabeza. Como si estuviese satisfecho de algo.

- ¿Qué? -espeté.

- ¿Segura de que no es amor? ¿Es solo "amistad"? -pronunció la palabra con burla.

Yo entrecerré los ojos y bufé.

- Vamos al centro comercial antes de que te arranque la cabeza de un mordisco -le dije en un gruñido.

Naruto se puso en pie entre risas y me siguió hacia la barra donde estaba el camarero para pagar nuestras consumiciones.

Pasé la mayor parte de la tarde en el centro comercial con Naruto, si Hinata era un caso perdido con todo lo que tenía que ver con las compras, Naruto era todo lo contrario. Nunca sabía que escoger, por más que le aconsejase, una duda le traía dos más y así estuvimos más de cuatro horas hasta encontrar el "regalo perfecto".

Intenté no pensar en nuestra conversación todo lo que pude, para evitarlo fijaba mi atención hasta en las cosas más absurdas, en un momento dado incluso me vi a mí misma con intención de entrar en una tienda de productos deportivos con intención de comprarle algo a Itachi solo para no pensar. Por suerte Naruto me interceptó a tiempo y me arrastró hacia una perfumería para continuar con la búsqueda del "regalo perfecto".

Llegué a casa de Sasuke, que ahora también era la mía, después de las nueve de la noche, estaba agotada, no sentía mis pies y las rodillas me temblaban porque, los zapatos que me había regalado Ino un par de semanas atrás, tenían demasiado tacón para lo que yo estaba acostumbrada. Solo se me ocurrió a mí ponérmelos justo ese día sin saber que me esperaba una maratón de tienda en tienda detrás de mi amigo...

Suspiré mientras metía la llave en la cerradura y la giraba casi sin ganas. En una de mis manos llevaba una camisa para Sasuke, no es que tuviese ningún motivo especial para comprarla, en cuanto la vi me recordó a él y el modo en que podría quitársela luego... suspiré mientras intentaba girar la llave, pero estaba tan cansada que apenas podía. La puerta se abrió de repente y la imagen de Sasuke tan perfecto como siempre apareció ante mí.

En ese momento me olvidé de los malditos zapatos que estaba torturando mis pies, de la tonta camisa que le había comprado a Sasuke y todavía tenía en mis manos y la absurda conversación que había tenido con Naruto. En mi cabeza solo estaba el hecho de tener a Sasuke a pocos centímetros de mí recién duchado y con solo una toalla rodeando su cuerpo desnudo a la altura de las caderas.

Me quedé paralizada en mi lugar... y seguro que mirándolo fijamente, porque una sonrisa se asomó a sus labios a la vez que el sonrojo acudía a mis mejillas.

- Mirar es gratis -dijo con burla.

Y yo me debatí entre darle un empujón y pasar o arrancarle esa estúpida toalla y llevarlo a empujones hasta la cama, o directamente allí mismo... donde estábamos, en el rellano y con la posibilidad de que la señorita Stein, una cuarentona amargada que vivía al otro lado del rellano. Mirase por la mirilla y no descubriese en pleno acto. ¿Pero a quién le importaba? Si Sasuke estaba frente a í y tan apetecible que solo quería pasar las manos por su pecho para quitar esas pequeñas gotitas que todavía estaban sobre sus pectorales haciendo que su piel brillase al contacto con la luz de la escalera y...

- ¿Sakura estás bien? -oí la voz de Sasuke como un susurro lejano.

Cabeceé para quitarme el aturdimiento, o la tontería en ese caso, y lo miré mientras me mordisqueaba el labio inferior con nerviosismo.

"¿Seguro que es solo amistad?" se repitieron las palabras de Naruto en mi cabeza.

"Lujuria... deseo... un objetivo" contradijo mi mente.

- ¿Saku? -volví a oír la voz de Sasuke.

Parpadeé repetidas veces y al mirar a mi alrededor me vi ya dentro del apartamento y en mitad de la sala. Estaba tan concentrada en mis pensamientos, o mejor dicho, en no pensar que ni me di cuenta de cuando y como entramos.

- ¿Te encuentras bien? -preguntó Sasuke una vez más colocándose frente a mí para que lo mirase.

Parpadeé de nuevo para no caerme dentro de sus ojos... ¿desde cuándo Sasuke tenía una mirada tan penetrante?

- Te he comprado una camisa -espeté de golpe extendiendo la bolsa hacia él.

Sasuke me miró sorprendido y después tomó la bolsa de entre mis manos y miró su contenido.

- Es perfecta -dijo con una sonrisa- ¿pero seguro que estás bien? -parecía realmente preocupado.

- Sí... solo... yo solo... estoy un poco cansada -susurré recolocando el pelo tras mi oreja.

" ... al hombre que te haga suspirar, que sientas como esa pieza que te hace ser completa" volví a escuchar en mi cabeza.

- Ven.

El tacto de la mano de Sasuke sobre la mía me transportó de nuevo a la realidad, y vi que me estaba arrastrando hacia el baño. Abrió la puerta y me soltó en mitad de la habitación mientras él abría el grifo de bañera y esta comenzó a llenarse.

- Necesitas un baño relajante -susurró colocándose a mi espalda.

Sin decir nada más comenzó a desnudarme. Mi cuerpo era despojado de lo que cubría lentamente y prenda a prenda y yo solo podía estar ahí... paralizada por mis propios pensamientos que se contradecían entre sí y me estaban volviendo loca.

- ¿Seguro que estás bien? -preguntó con un deje de preocupación.

- Sí... -contesté todavía aturdida- Naruto me ha tenido recorriendo el centro comercial de punta a punta buscando el regalo perfecto para Hinata.

- ¿Quiere hacer las paces con ella? -preguntó colocándose frente a mí, yo asentí- iba siendo hora... ya hace dos meses que están con esa tontería.

- Sí...

- Ya está... -susurró para sí mismo cuando desabrochó mi sostén y lo deslizó por mis brazos- vamos a dentro.

Me cogió en brazos y yo solo pude aferrarme a su cuello mientras un grito ahogado abandonaba mi garganta. Me dejó en la bañera lentamente mientras mi cuerpo se acostumbraba al calor del agua y después desapareció, volvió a los pocos minutos portando una bandeja repleta de comida.

- Tienes que comer algo... -susurró mientras extendía un cubierto con un ravioli en su extremo, abrí la boca y el comenzó a darme de comer mientras explicaba cómo había sido su día- ¿Mejor? -preguntó una vez que hube acabado.

- Sí... solo era cansancio -contesté con el ceño fruncido cuando otra de aquellas frases que Naruto dejó caer intentó abrirse paso por mi mente- ¿Me acompañas? -pregunté inocentemente mientras sonreía de un modo que pretendía ser pícaro pero no sabía su funcionaría.

Sasuke sonrió de lado y se puso en pie dejando caer la toalla que todavía cubría lo poco de su cuerpo que yo más ansiaba ver. Lo pero fue cuando su miembro semi erecto se colocó ante mí, todo pensamiento coherente abandonó mi mente, mi cuerpo dejó de escuchar a mi cerebro para actuar solo por impulsos y en cuanto Sasuke se acomodó frente a mí en la bañera me incorporé para sentarme a horcajadas en su regazo.

Sasuke rodeó mi cintura con sus brazos y me acercó más él y mesó mi barbilla lentamente.

- ¿Seguro que solo estás cansada? Parecías muy concentrada en tus pensamientos... ¿algo te preocupa? -preguntó mientras dejaba pequeños besos a lo largo de mi mandíbula y bajaba por mi cuello.

- Ahora no -susurré buscando sus labios y uniéndolos a los míos en un beso hambriento.

Él me contestó al momento, era maravilloso el modo en que nos complementábamos en el sexo, siempre sabíamos que movimiento predecía al siguiente y el modo en que hacerlo para que fuese perfecto. Sasuke sabía donde acariciar, donde besar, donde apretujar para hacerme volar con sus caricias, y yo disfrutaba al máximo cuando conseguía arrancar gemidos y jadeos de su garganta.

Sasuke me penetró lentamente mientras yo contenía el aliento, cuando se acomodó por completo solté el aire lentamente y me relajé entre sus brazos. Sasuke me besó, fue un beso lento y tortuoso, como los que acostumbraba a darme tantas otras veces, pero había algo diferente en él, había algo que siempre había estado ahí pero que hasta ese momento nunca había visto. Pero deseché la idea en cuanto una de sus manos comenzó a pellizcar mi pezón y yo gemí ante la sensación.

- Sasuke -gemí cuando sus labios liberaron los míos.

Como respuesta él me dio un mordisco en el cuello y yo comencé a moverme sobre él, cabalgándolo mientras sentía como su miembro entraba en mí cada vez con más profundidad.

Sentí sus manos aferrando mis caderas y ayudándome a llevar el compás de los movimientos. En ese momento su frente estaba recargada en la mía y solo podía mirar sus labios entreabiertos mientras jadeaba y susurraba mi nombre entrecortadamente. Me encantaba esa sensación... la sensación de tener el poder suficiente para hacer que se volviese loco por mí, para que vibrase con cada una de mis caricias hasta que gracias a mí se derramaba en mi interior.

- Sakura -sus labios se movieron pero no salió ningún sonido de ellos.

Yo me alejé un poco de él mientras seguía entrando y saliendo de mí. Nuestras miradas se conectaron y mi corazón comenzó a martillear en mi pecho a tanta velocidad que me asustó.

"Sasuke es... la persona que me mejor me conoce. Con él puedo ser yo misma sin esperar juicios ni reproches, sé que él se esforzará por entenderme, sea lo que sea. Es como si... como si él fuese mi complemento, él tiene todo de lo que carezco. Él es la voz de la razón cuando me da uno de esos arranques de locura, y es él que me detiene cuando actúo sin pensar en las consecuencias."

Y el entendimiento me golpeó de lleno haciendo que mis pulmones perdiesen todo el aire que contenían...

Amor.

Esas cuatro letras tan simples pero que finalmente abarcaban tanto.

Estaba completamente enamorada de Sasuke...

Pero mis pensamientos se vieron interrumpidos con un gruñido de Sasuke, sus manos se aferraron con más fuerza a mis caderas y cerró los ojos. Yo suspiré y con una sonrisa me dejé llevar también mientras sus brazos me rodeaban y me pegaban más a su cuerpo.

Algo estalló en mi pecho mientras el orgasmo me azotaba con más fuerza de la que lo había hecho nunca. Sentí un calorcito que se desprendía desde el centro mismo de mi corazón y se derramaba por cada una de mis venas llegando a todas las partes de mi cuerpo. Con un suspiró dejé escapar a mi fuerza de voluntad y en mi cabeza comenzaron a fluir todos esos pensamientos, todos y cada uno de los sentimientos reprimidos a lo largo de todos esos años... y sin fuerzas me dejé caer sobre el pecho de Sasuke que se aferró a mí como si su vida dependiese de ello.

No sé exactamente el tiempo que pasó... yo estaba en el séptimo cielo, flotando entre nubes y mordiéndome la lengua para no decir aquellas dos palabras que podrían ser mi sentencia de muerte... que podrían estropear todo lo que teníamos... un "te amo" podría acabar con todo y dejarme completamente destrozada.

Sasuke me alzó y me colocó en pie en mitad del baño antes de envolverme en una toalla para que me secase. Yo lo miré entre mis pestañas y me sonrojé furiosamente cuando lo vi observar mi cuerpo desnudo con atención. Él le restó importancia sonriendo y acariciando una de mis mejillas con la yema de sus dedos haciendo que me estremeciese de pies a cabeza.

Esa noche apenas fui capaz de dormir, las palabras de Naruto, mis propias palabras y mi epifanía orgásmica no dejaban de revolotear por cada rincón de mi mente.

Amor.

Quizás habría sobrepasado la línea, quizás el amor no entraba en el pacto que Sasuke había hecho conmigo. Hablamos de un bebé, una casita y el perro... pero nadie habló de sentimientos. ¿Qué tendría que hacer a partir de ese momento?

Final del formulario