Hola a todossssssss, aqui teneis un capitulo más de mi humilde historia, la verdad es que no se si podre terminar de escribir este fin... tengo tantas picaduras del "acertadamente" nombrado mosquito tigre. Mi cuerpo parece, con tantas picaduras, la cara de Marietta al final Harry Potter y la orden del Fenix (se lo tiene merecido por traidora).
Bueno, en definitiva si los mosquitos no acaban conmigo esta historia continuara. Y no estoy exagerando !! tengo unas 20 picaduras de MOSQUITOO !! creo que me han declarado la guerra. Tan grabe es la situacion que el lunes 17-9-08 voy a comprarme una pulsera repele mosquito en la farmacia.
Tambien quisiera agradacer a Arundhel Snape por sus comentarios, muchisimas gracias y sí, Ron es un cabeza cuadrada, deberia ser más sensible con los demas. Por cierto te mandare, via lechuza, una botellita de cerveza de mantequilla para que la disfrutes (eso si no se lo bebe la propia lechuza).
En fin, si quereis mandarme review con vuestro comentarios los aceptare encantado, si quereis insultar a los mosquitos que dia si y dia tambien me atacan adelante, eso si nada de enviarme poster y fotografies de Dolores Umbridge, que uno tiene estomago sensible.
Besos y abrazos para todos.
Capitulo siete: Una cena con bofetón
Horas más tarde el grupo accedido finalmente al Callejón Diagon. Las calles estaban repletas de gente que iba y venía de un lado para otro, unos comprando, otros mirando las últimas novedades en los escaparates o simplemente pasando la mañana por esas calles llenas de tiendas de los más interesante.
Tal vez, lo que más llamo la atención del grupo era ver a los futuros estudiantes de Hogwarts. Aquellos niños y niñas ilusionados con sus nuevos instrumentos mágicos, acompañados de sus padres o de algún familiar o amigo. Les recordaba viejos tiempos. Afortunadamente en los tiempos que corrían de paz aquellas calles eran muy seguras y nadie temía ya por su vida o la de los suyos.
Mirando con nostalgia aquellas escenas el cuarteto se dirigió concretamente a la librería Flourish y Blotts. Para sorpresa de todos (menos para Hermione claro está) encontraron a Luna y Neville en la puerta de la librería.
-Vaya coincidencia, chicos – dijo un asombrado Ron.
-No ha sido fruto de la casualidad, mientras vosotros dos dormíais, yo he enviado una lechuza a Neville y a Luna para que vinieran y encontrarnos los cinco en este punto exacto. – dijo Hermione mientras señalaba a Harry y a Ron.
-No se te escapa una Hermione - y Ron hecho una mirada a Harry.
-Hola, chicos por fin habéis llegado – dijo Neville saludando con la mano.
A su lado se hallaba Luna ojeando una edición de El Quisquilloso.
-Ya pensaba que no ibais a venir –dijo Luna mientras echaba un vistazo al Quisquilloso.
-Bueno han surgido… inconvenientes –no tenía ganas Hermione de explicar la discusión de antes.
-¿Bueno entramos ya? – sugirió Harry e hizo un amago para entrar en la librería.
-No, espera Harry. Antes debemos acordar una serie de aspectos – le detuvo Hermione – tenemos que repartirnos las sección por donde buscar. Buscaremos por separado y anotaremos aquello que sea de especial interés. Luego nos reuniremos y pondremos en común nuestras búsquedas.
-Igualita que McGonagall – dijo Ron en un susurro a Harry sin que la machucha lo escuchara.
Hermione saco, de la mochila que llevaba Harry, unos trozos de pergaminos y los repartió entre ellos. Los demás se preguntaban cómo es que estaba pendiente hasta del más mínimo detalle. Estaban sorprendidos, aunque no tanto porque ya la conocían de sobras y intuían que siempre tenía un as en la manga.
-Ahora cada uno buscara por el lugar asignado ¿alguna duda? –pero Hermione no se dio cuenta que nadie del grupo le estaba escuchando, ya que todos estaban mirando el interior de la librería.
Neville se dio la media vuelta y comento:
-Cuando Luna y yo lleguemos estaban colocando unos carteles en los aparadores y vitrinas de la librería… ah sí también en la entrada… pero cuando me acerque a leerlos Luna me enseño un artículo de Herbologia del Quisquiloso y me despisté – explico Neville.
-Creí que el artículo de la planta Xanxas te resultaría más entretenido – dijo una ofendida Luna.
-Ahora que lo mencionas la librería está llena de gente y parece que cada vez son más los que se acercan, puede ser que… - dijo pensativa Ginny.
-Aun faltan unas semanas para que se inicien las clases en Hogwarts ¿Por qué han venido todos el mismo día a la misma hora? –pregunto un incrédulo Ron viendo a todo el gentío asomarse por la librería.
-No creo que sea por eso… - y seguidamente Hermione se puso la mano en la boca y miro a Ginny, la cual, también sabía lo que estaba pasando ese día.
/
Una lechuza entro en la Madriguera y fue a parar a la sala de estar, donde se hallaba en aquel momento la señora Weasley descansando. La lechuza se poso sobre la cabeza recostada de la mujer haciendo que se despertada del susto.
-Dios mío, menudo susto me ha has dado – dijo la señora Weasley dirigiéndose a la lechuza.
Esta solo hacía que emitir sonidos impaciente por entregar el mensaje que tenía ligado en su pata.
-Ya voy, ya voy. Que lechuza más impaciente y además que mal adiestrada – la señora Weasley quito el mensajero de la pata de la lechuza y a cambio le dio una golosina para lechuzas.
Una vez entregado el mensaje y habiendo recibido su premio merecido, está hecho el vuelo a su casa.
-Espero que no les haiga pasado nada a los chicos – se preocupo la señora Weasley. – Vaya, va dirigida a Harry.
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-Entremos para comprobar lo que pasa – sugirió Ron.
En aquel momento Ginny y Hermione le hubieran lanzado una maldición al pelirrojo por sus palabras, ellas sabían lo que estaba pasando allí dentro y eso que no habían entrado. Además sabían que a Harry eso no le iba a gustara para nada.
Ron, al ver las caras que pusieron las chicas enseguida cayó en lo que estaba allí pasando. Así, en un intento no muy convincente, de cambiar de tema sugirió:
-Esto… porque no vamos a ver la tienda de mi hermano… debe de estar allí pues George marcho temprano esta mañana. – intento sonar convincente.
Pero Harry estaba vacunado (por decirlo de alguna manera) de las mentiras o medias verdades. Siempre ocultándole las cosas para supuestamente "protegerlo". Viendo la reacción de sus amigos intuía que algo estaba pasando y que no era de su agrado. Y esta forma y sin mediar palabra Harry atravesó el gentío que se encontraba en la entrada de la librería.
Una vez dentro, el lugar había cambiado ya que el local había ganado en espacio y las estanterías estaban repartidas a banda y banda del edificio, así como un piso superior. Independientemente de eso, la librería estaba llena de gente y todos miraban hacia un lado en concreto.
Así que Harry intento adentrarse entre la multitud para ver qué era lo que llamaba tanto la atención al personal. Mientras, andaba le pareció oír la voz de una persona conocida. No lo recordaba en aquel instante pero le resultaba familiar. Ya se encontraba cerca del foco de todo ese cao.
-Harry, Harry… espéranos – escuchaba la voz de sus amigos a lo lejos. Pero esa voz no era la que anteriormente había escuchado… era una voz que le traía un recuerdo más amargo, algo desagradable.
Esta vez volvió a escuchar la voz… era de mujer… adulta… pero no recordaba bien. No asociaba esa voz con un rostro conocido. Ya quedaba poco estaba en las filas primeras y… esta vez oyó la voz de un hombre.
-Un poco de silencio, un poco de silencio, por favor… - rogaba el hombre.
Harry escucho una risita de la mujer… aunque aun no la veía esa risa le sonaba pero no ataba cabos. Una cosa si sabía es que no se trataba de su antigua profesora de Defensa contra las artes oscuras: Dolores Umbridge. Esta se hallaba en Azkaban después de ser juzgada y condenada por crímenes contra hijos de muggles entre otros delitos. Francamente, a Harry no le sabía nada mal, ya que el corazón de Umbridge (aunque no fuera mortifaga) era bien oscuro.
-Señoras y señores con todos ustedes la gran escritora y periodista más influyente en los últimos tiempos (aplausos) con todos ustedes…
Finalmente, Harry llego a primera fila y en frente suyo estaba ella.
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-Anabella, estas preciosa con ese vestido negro – dijo su amiga Chang.
-Tú crees… - pregunto dudosa dándose la media vuelta frente al espejo.
-Bueno, estas ideal para asistir a un funeral… de hecho ya vas preparada… con ese vestido negro – dijo su otra amiga Marietta.
-No seas bruta!! – y Chang le lanzo una mirada amenazadora. – En vez de tanto quejarte aporta ideas.
-Quédate el verde esmeralda, es mi vestido favorito… además tu eres tan alta Anabella, te sentará fenomenal – opinó Marietta.
-No pienso ponerme el verde esmeralda, no soy una buscona.- dijo enfadada Anabella.- No se qué vestido ponerme para la fiesta de esta noche, no quiero ir provocadora ni ceñida, pero tampoco quiero ir de monja de clausura ni tapada hasta la cabeza.
-¿Tanto te preocupa lo que piense Draco de ti? – pregunto Marietta descaradamente.
- Oh te callas de una vez o utilizare mi varita para sellar tu pico de oro – amenazo Chang cansada de los comentarios desafortunados de Marietta.
- Vale no abriré la boca más – y Marietta se marcho a otra sección de la tienda.
-No te preocupes seguro que encontramos algo que te gusta – y Chang cogió su mano y se dirigieron de nuevo a los probadores de la tienda.
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Si era ella. Confirmado. La supuestamente "gran escritora y periodista" presentaba un libro en Flourish y Blotts. Realmente, a quien con un poco de celebro podría interesar algo que salieses de su pluma. Imaginación no le faltaba. Sin duda, era la número uno a la hora de añadir y manipular a su antojo la realidad.
-… RITA "ROSA" SKEETER… (Aplausos) - grito finalmente el hombre.
Harry miraba incrédulo al gentío allí reunido, ¿Cómo podían creer a una manipuladora de la verdad, mentirosa compulsiva, engaña bobos por excelencia? No sabía que pensar.
Finalmente, sus amigos pudieron alcanzar a Harry. Aunque este no se había dado cuenta de que alguien más se había sumado al grupo.
-Unas palabras de nuestra querida invitada antes de la firma de libros – dijo el señor del megáfono.
-Querido publico gracias por asistir a la venta de mi libro. Tras largos años de estudio, trabajo y perfección… he dedicado mi vida a informar con rigor y contrastando las fuentes de información… me considero veraz y realista…
Mientras, el grupo de chicos comentaba el discurso de Rita.
-¿Rita "Rosa" Skeeter? Que se cree esta ahora ¿una planta aromática? – dijo en tono de mofa Ron.
-A mi me recuerda más a un veneno Rita "Cianuro" Skeeter – le comento ahora Harry.
-Como puede decir esas cosas y quedarse tan ancha… ¿Veraz? Des de cuando – se preguntaba Hermione indignada.
Rita Skeeter continuaba con su discurso hacia las masas, se lanzaba piropos y más piropos sobre su profesionalidad y honestidad periodística. Lo cierto es que su mera presencia había levantado bastante expectación entre la gente, lectores, curiosos y algún periodista que otro del profeta.
Pero de seguida Harry ato cabos… Rita Skeeter / ¿Snape santo o canalla? Entonces, sus ojos se dirigieron al montón de libros apilados en la mesa. En efecto, en portada una gran foto de Snape de perfil y un titulo que decía ¿Snape santo o canalla? Ya solo faltaba encontrar el nombre del autor… lo encontró… era, como no, Rita Skeeter.
Una vez acabado el discurso autocomplaciente de aquella mujer, el hombre volvió a dirigirse hacia las masas.
-Muy bien, ¿alguna pregunta por parte de la prensa? – se dirigió el hombre a las filas cercanas.
Un montón de manos se alzaron al aire.
-Una pregunta, ¿realmente era Snape un doble espía?
-Huyy jijiji no puedo contestar esa pregunta, tendrá que comprar el libro – contesto Rita con una risita que sonaba ridícula.
-Siguiente pregunta.
-¿No presentaba el libro el día 15?
-Sí, pero debido a la gran expectativa levantada decidimos adelantar su venta.
- Otra pregunta.
-Es consciente de la repercusión que puede tener el libro en otras personas y sobre todo al protagonista principal, el cual, no se puede defender ya que se halla muerto asesinado por Voldemort.
En ese instante a Rita se le congeló la sonrisa como si le hubieran aplicado pegamento en cada mejilla. Pero no fue la única, ya que el silencio hizo acto de presencia en la sala. Todos miraron a la persona que había formulado la pregunta.
-Bueno… es la verdad…
-No perdone es "su verdad" o mejor dicho su gran mentira – y Harry le señalo con el dedo.
-Perdona, pero mi credibilidad está más que contrastada - Rita observo quien era aquel muchacho que intentaba ponerla en evidencia delante de todos, le reconoció enseguida.
-Y que sabrá usted de la vida Snape, acaso tubo trato directo con él, conocía su trabajo profesional, lo que hizo por el mundo mágico – le recrimino Harry.
Para sus amigos resultaba difícil de creer que Harry estuviera defendiendo a Snape, sobre todo si tenían en cuenta lo mal que se había portado el profesor de pociones con Harry. Pero en el fondo todos sabían que llevaba razón y que Rita era más bien una farsante.
Harry se dirigió al público allí presente.
-Escúchenme, hagan lo que quieran con sus vidas, pueden comprar el libro y dejarse intoxicar con mentitas y calumnias. Pero una cosa sí que puedo decir, Snape lucho por llevar la paz al mundo mágico haciendo de espía para Dumbledore y la Orden del Fenix. Lucho hasta el final y fue asesinado por Voldemort.
Harry se acerco a sus amigos.
-Como se puede tener tanta cara, y encima ella – dijo con rabia Harry apretando el puño.
- Lo mejor que podemos hacer amigo es pasar de ella – y Ron apoyo su mano en el hombro de Harry.
-Sí, Ron tiene razón… es lo mejor. No vale la pena perder el tiempo con gente que antepone su beneficio personal antes que la honestidad – apoyo Hermione con su comentario.
Harry se paso las manos por la cara.
-Supongo que tenéis razón… dejemos que esa manipuladora naufrague en sus mentiras – dijo Harry echando un último vistazo a la mujer.
-Bien, pues continuemos con nuestros asuntos. Ah, por cierto nos hemos encontrado a George. También nos ayudara a buscar información.
George saludo al grupo con una sonrisa de oreja a oreja, hacía tiempo que no veían tan contesto a George. Aquella risa les recordaba tanto, cuando los hermanos Weasley tramaban alguna de sus bromas.
- Tenéis todos un pergamino para saber por dónde buscar – insistió Hermione señalando las estanterías de la librería.
Los chicos se dividieron en cinco grupos. Luna y Neville buscaban en la sección de Naturaleza Mágica (que era su especialidad) con el fin de encontrar algún tipo de información, relacionando los dibujos del cofre con algún tipo de ornamentación mágica existente. Ginny y George buscaba en Arqueología y Runas Mágicas (aunque no fueran su especialidad) seguían los consejos que Hermione les había dado. Harry y Ron buscaban diferentes tipos de cofres: mágicos, de uso corriente, de uso especial guarda tesoros, cofres muggles… (por su puesto Ron se quejo amargamente, eso sí solo Harry pudo escuchar sus quejas) y por último Hermione buscaría en libros sobre historia mágica, quizás el cofre hallado en la habitación de Regulus A. Black, tendría trascendencia histórica.
-Hay una cosa que no me cuadra ¿Por qué has madrugado tanto, George? – pregunto Ginny mientras removía un libro de una estantería superior.
-Vaya hermanita sí que me conoces, tenía mis motivos – y hecho una sonrisa malévola típica de aquellos gemelos bromistas.
-Se te nota en la cara.
-¿El qué?
-Que estas tramando algo ¿Dime como se explica que estuvieras despierto tan pronto (impropio de ti) y que marcharas a trabajar en vacaciones?
- Vaya no se te escapa ni una. Pues te seré, en parte, sincero. Como sabía que estaba la loca de Rita promocionando su libro he querido probar una de mis últimas bromas. Y claro necesitaba probarla en alguien, así que pensé en ella. Es mi musa de inspiración – dijo en un tono burlón George.
- Lo sabía, ¿y qué tienes pensado hacer? ¿No querrás meterte en líos?–pregunto Ginny medio curiosa.
-Bueno, es una sorpresa final. Si te lo cuento ahora no tendrá gracia. Espera y ya lo veras. –George se frotaba las manos, todavía no había probado aquel producto y estaba impaciente por ver los primeros resultados.
En otro lado de la tienda…
-Porque Hermione nos hace buscar cofres, es cosa de chicas – dijo irritado de nuevo Ron.
-Ron y los cofres de piratas ¿también son cosas de chicas? – Harry intento mover un pesado libro sobre cofres.
-Vale, tienes razón… ¿te hecho una mano con ese libro? –sugirió Ron viendo que Harry casi se peleaba para poder coger aquel libro inmenso.
-Quizás aquí encontremos algo.
-Sí, seguro... – y seguidamente Ron dejo de agarrar el libro haciendo que este cayera al suelo con gran estruendo.
-¿Pero qué haces Ron? Soltaste el libro – dijo medio indignado Harry.
-¿Acaso no has leído el titulo? –dijo Ron señalando con el dedo la portada de aquel inmenso libro.
-"Cofres y Cofritos para la abuelita" –leyó Harry en voz alta.
Se escucho de lejos suspirar a Hermione.
-Estos libros de Historia son tan… ambiguos – se desesperaba Hermione cada vez que habría un libro de historia de la magia. - Des de luego no saben seleccionar las cosas realmente importantes y eliminar aquello más banal.
Después de estar buscando durante un buen rato, el grupo decidió reunirse en el exterior de la librería para compartir la información. Una vez todos juntos expusieron aquello significativo de ser contado, pero nadie encontró algo relevante.
-No tenemos nada chicos – dijo desesperada Hermione. No estaba acostumbrada a fracasar en cuestiones de libros.
-Quizás este cofre no sea nada importante – dijo Harry sacando el objeto de la mochila y observándolo detalladamente.
-Quizás tenga runas mágicas y Regulus quería protegerlas de los rayos del sol – dijo Luna mirando hacia el otro lado de la calle.
-Si será eso – dijo en tono de burla Ron. – Regulus no tenía otra cosa mejor que hacer que coleccionar piedrecitas.
- Entonces no entiendo la cara de sorpresa que puso Kingley al ver el cofre. Si se supone que es un cofre más del montón. ¿Por qué Regulus fue tan minucioso a la hora de esconder el cofre? – estas dudas llegaban a la cabeza de Harry.
-Estamos en punto muerto, chicos. Necesitamos un empujón.
-Bueno, creo que en eso si que os puedo ayudar – dijo George señalando con el dedo la librería.
En efecto, la gente empezó a salir de la librería Flourish y Blottsde de forma apresurada. La mayoría con una mano sujetando el libro de Rita y con la otra mano tapándose la nariz.
-¿Que creéis que ha pasado allí dentro? – pregunto un desconcertado Neville.
-Pues muy sencillo, están saboreando el M.E.O.N. – dijo orgulloso George.
-¿Es cosa tuya, George? – y su hermano pequeño empezó a reír. - ¿Y qué es eso del M.E.O.N.? – pregunto entre risas.
-Pues muy sencillo, es mi nueva gama de productos (Mejor Evitar Oler Nada) M.E.O.N. Es ideal para aplicar sobre libros aburridos, pergaminos o diarios personales. Mirad os explicare como funciona: rocías con este espray una serie de libros y estos absorben el hechizo. Eso quiere decir que cuando una persona pasa una página del libro hechizado se desprende un olor desagradable en el ambiente donde se ha abierto el libro. Por ejemplo: olor a pedo, huevos podridos, pies sudados, caca…
- Pobre gente – sintió lastima Hermione.
-Pues a mí no me dan pena, ese libro es muy sensacionalista y se recrea en las cosas morbosas de la gente – dijo riendo Harry.
-Y supongo que el efecto es duradero, ¿me equivoco? –pregunto riendo Ginny también.
- Que bien me conoces Ginny, así se lo pensaran dos veces si quieren volver a leer ese libro – y la risa se extendió al resto del grupo (incluso Hermione).
-Oye este invento es genial, ¿te imaginas Harry poder aplicar este producto en los libros de Historia de la magia?.
-Genial, así no se impartiría esa asignatura durante todo el curso – y de nuevo las risas hicieron acto de presencia en el grupo.
Después de tantas risas los chicos se marcharon a tomar algo y luego cada uno se separo para cumplir sus planes de ocio del día.
/
-Anabella baja ya que los invitados están al caer – dijo des de el piso inferior su padre.
-Ya casi estoy – se oyó des de arriba Anabella.
-¿Necesitas ayuda con el vestido, cariño? – sugirió su madre.
-Esto… no gracias ya me las arreglo sola – cada vez estaba más alterada la chica.
-¿No notas que esta algo nerviosa? – pregunto su padre.
-La edad querido, es una época donde uno se realiza tanta preguntas, encontrare el amor, seré feliz – dijo con una mirada soñadora Sofí. – En fin, es joven y guapa.
Con un translador aparecieron los Malfoy en el jardín. Elegantes los tres, vestidos como si fueran al mayor evento del mundo mágico. Pese a que su situación económica no era lo mejor siempre se habían distinguido por ser una de las familias más elegantes, con mayor porte y clase del mundo mágico. Tal vez, algo de superficialidad y presunción…
Las dos familias se saludaron efusivamente y fueron invitados, cortésmente, a entrar en el salón de la casa. Lo cierto es que por la cara que se dibujaba en Draco parecía más bien que este asistiera a una sala de torturas.
La casa de los Murray era bastante elegante, con un estilo clásico más bien. Sofi era una enamorada del estilismo clásico y su salón estaba decorado con figuritas y muebles de ese estilo.
Antes de cenar, y esperando que Anabella se incorporaba a la reunión, la anfitriona Sofi les sirvió una copa a todos. Parecía algo nerviosa al servir las copas, quería que todo saliera a la perfección, tal y como había preparado minuciosamente.
Minutos después Anabella bajo las escaleras que daban acceso al salón donde se encontraban todos esperándola. Le había costado horrores descender por aquellas escaleras, incluso estuvo a punto de no presentarse aludiendo alguna enfermedad repentina. Pero sabía perfectamente que sus padres se enfadarían mucho con ella si hacia ese feo a los invitados.
Pero realmente el motivo por el cual no quería aparecer en la cena no era por vergüenza o timidez, ni tampoco por encontrarse a Draco (pensaba que se había comportado como una estúpida por haber llorado delante de él en la anterior fiesta). El motivo real era su vestido.
-Maldita Marietta, porque tuve que hacerle caso "póntelo te quedara muy sexi"- decía mientras imitaba la voz de su amiga. – "El verde esmeralda es muy atrevido" – volvió a imitar con rabia su voz.
Seguía bajando los escalones, ya estaba en los últimos.
-Y encima con este escote… se me ve todo… y transparenta algo… ¡¡ porque a mí !! – decía indignada la chica. – Bueno pensemos en positivo, seguro que nadie se da cuenta de mi vestido, seguro que estarán inmersos en algún conversación, así que tranquila – se decía a ella misma para relajarse e intentar no pensar más en el tema y afrontando la velada lo más natural posible.
Así que seguidamente accedió al salón donde se encontraban los invitados manteniendo una conversa distendida (todos menos Draco que no sabía muy bien que hacia allí).
-Hola, encantados de verles de nuevo – dijo tímidamente Anabella.
Los cincos se giraron al unisonó tras sentir la voz de la muchacha.
-Encantados de volver a verte, Anabella – dijo Narcisa Malfoy besando la mejilla de la chica y echando un vistazo a su vestido esmeralda.
-Vaya estas realmente hermosa esta noche, le viene de familia – intento parecer cortes Lucius Malfoy saludando a la joven (La madre de esta le miro con desgana, sin que nadie se diera cuenta).
Los padres de Anabella se habían quedado algo parados al ver la chica vestir tan ceñida, no era habitual en ella, siempre había sido una chica discreta a la hora de vestir. También se había quedado parado Draco, pero por otro motivo bien distinto, aquella chica estaba realmente guapa y elegante (si hubieran estado con sus amigos hubiera dicho que estaba buena). No supo que decir, eso sí con sus ojos "examino" la chica de arriba a abajo como si tuviera rayos X en su visión.
-Vayamos al comedor que la cena se enfría – sugirió Sofi no sin antes echar una mirada a su hija.
La cena transcurrió de lo más normal, la conversa giro en torno a temas típicos entre parejas de amigos que hace mucho tiempo que no se ven. Familia, trabajo, hijos… y recordando su paso por Hogwarts, que por cierto ambos seis (padres e hijos) habían sido estudiantes de la prestigiosa escuela de magia y hechicería.
-Tengo un whiski de fuego húngaro que os encantara probar, es de lo caros, eh – sugirió el señor Murray.
-Iré a servir unas copas para todos – dijo deprisa la señora Sofi impaciente. Y se dirigió a la cocina para prepararlo todo. Una vez de regreso, el whiski estaba ya servido en pequeñas copas de estilo barroco.
-Como te gusta cuidar hasta el último detalle, Sofi – dijo Narcisa observando aquellas maravillosas copas.
Sofi parecía alterada, tal vez se tomaba demasiado en serio lo de ser anfitriona. No obstante sirvió las copas con algo de nerviosismo en sus manos…
Una vez acabado de cenar el grupo de amigos se disperso. Sofi enseño a Narcisa su colección de figuritas clásicas de su otra salita de estar, Anthony Murray y Lucis Malfoy se quedaron en el salón principal para charlar de sus cosas y Anabella (no tuvo más remedio) que enseñarle a Draco el jardín trasero de la casa.
-¿Y cuál será tu nuevo trabajo en el ministerio? – pregunto Lucius con esa sutileza que le caracterizaba, como si la cosa no fuera de su interés.
- Bueno, déjame que te cuente – y seguidamente dejo su copa en la mesa – el ministerio está interesado en recuperar unos pergaminos de la edad oscura antigua.
- Pero creía que ese material había sido destruido– contesto Lucius sorbiendo un trago de su copa.
-Eso pensé yo… pero luego escuche a algún trabajador del ministerio que decía que el chico Potter había traído algo que interesa mucho al ministro – recordó el señor Murray.
-¿A si? – la curiosidad le podía cada vez más al señor Malfoy. - ¿Y tienes idea de lo que era?
-No lo sé, pero creo que debe de estar relacionado con la búsqueda de esos pergaminos en concreto – sostuvo el señor Murray.
- Curioso – y apuro el contenido de su copa.
-Sí, pero no comentes esto con nadie. A ti te lo cuento porque te tengo confianza. Además todavía no sé si voy a aceptar el cargo.
Seguidamente Lucius Malfoy sintió un leve mareo y la vista se le nublo parcialmente. Tampoco quiso darle excesiva importancia.
En el jardín….
-Bueno, este es el jardín que mi madre ha insistido tanto que vieras – dijo con desgana Anabella sabiendo que ha Draco eso no le interesaba para nada.
- Si, ya veo… muy bonito… ¿así que estudiaste en Hogwarts? – pregunto cambiando de tema radicalmente.
- Pues si… pero no donde tú crees… no soy Shytherin como mis padres – y le miro esta vez a la cara.
-Claro, una chica tan guapa no me pasaría por alto – dijo Draco mientras su mirada se perdía en el escote de la chica.
-Eh oh, estoy aquí – dijo algo enfadada - ¿solo te fijas en las chicas si van muy escotadas?
-Pues si, como tú…
-PLAS – soltó la mano Anabella y esta impacto en el rostro de Draco.
-¿Y a ti que te pasa? – pregunto el chico poniendo la mano en su mejilla.
-No me extraña que no me reconocieras, porque como en Hogwarts no iba enseñando carne por eso nunca te fijaste es mi – dijo la chica dándole la espalda.
Draco tuvo dos pensamientos en aquel momento. Uno: esa chica guapa tiene muy mal genio y su carácter es impredecible por no decir explosivo. Dos: me mola esta piba.
/
De noche en la Madriguera…
-El día de hoy no ha servido para nada. Ni pistas ni ningún hilo al que agarrarse – dijo Hermione echándose al sofá de golpe.
-Tranquila lo hemos intentado, pero no ha surtido efecto – y Harry dejo su mochila al lado de su asiento.
-Bueno, no es del todo cierto. Hemos visto a la cara culo de Rita – Ron recordaba la cara de la gente cuando abrían el libro y miles de olores desagradables inundaban el lugar.
-Sí, definitivamente mi producto funciona, gracias Rita por ofrecerte como probadora oficial de sortilegios Weasley – decía George mientras subía las escaleras hacia su cuarto.
-Querrás decir tu ayudante involuntaria – especifico Hermione.
-Llámala como quieras…. – se escucho la voz lejana de George.
-Al menos Luna y Neville, han encontrado algún libro de su interés –dijo Ginny apoyando su cabeza en la de Hermione.
Harry miró la mochila, saco el cofre y le dio un último vistazo. Algo en su interior le decía que aquello no era un simple objeto más. Que Regulus se había tomado muchas molestias en ocultarlo a la vista de los demás e incluso su hermano Sirus desconocía de su existencia. O puede que fuera una forma segura de guardar sus secretos íntimos
En cualquiera de los casos su instinto estaba fuertemente ligado con ese objeto, no sabía el porqué, pero de alguna forma se sentí atraído como cuando el imán es arrastrado hacia el metal.
-En fin…
-CLARO!! Que tontos hemos sido – grito Hermione sobresaltando a los demás.
-Pero, ¿Qué pasa? – dijo Ron mirando de un lado a otro como si algo inesperado fuera a suceder.
-Nos hemos olvidado una pieza muy importante en este rompecabezas – dijo Hermione levantándose del sofá como si tuviera un muelle en sus aposentos.
- Comprar la nueva Nimbus Megalaser 2008, ¿tal vez? – dijo Ron mirando a Harry con humor.
-No, Ronald… ¿Quién conocía mejor a Regulus A. Black? – pregunto Hermione al grupo.
-Sus padres… -contesto Ginny a una clara evidencia.
-No – suspiro la chica - ¿A quién creéis que Regulus confiaría un secreto tan importante? –insistió Hermione como si estuvieran en un concurso de preguntas y respuestas.
-Des de luego a Sirius no - sentenció Harry.
- Mmmm… Bellatrix…
-NO, NO, NO a alguien que se encuentra en el número 12 de Grimmauld Place.
