Estoy de regreso. Pido perdón por la enorme tardanza de varias semanas. Mis motivos o razones habían sido expuestas anteriormente, añadiendo una ligera enfermedad que me alejó de las calles, pero he vuelto y mejorado (Espero). Séptimo capitulo servido.

Intuición

El momento en que Naruto recibió el título de Anbu Jounin de manos de Tsunade, Naruto mostró una sonrisa de satisfacción plena. Al fin había sido ranqueado como un shinobi de clase más alta que la de un simple genin. Quizás sería el primero que, por alguna circunstancia u otra, saltaba desde genin hasta Anbu, aunque no el que había llegado a ese cargo con menor edad (Recordando que Itachi fue el anbu más joven en ser registrado). Así pues comenzó labores con encargos de misiones de rango más alto, que iba desde asesinatos, guardias, espionajes, etcétera. Para los primeros tres meses ya era todo un shinobi dedicado. Esto no era tan bueno como uno creería. Con tantas misiones ejercidas en tan poco tiempo no había espacio para sí mismo. Por ello, cada día libre lo pasaba con los miembros de la aldea quede verdad lo estimaron desde hace ya varios años, aunque no siempre lo hacía así.

Ino tenía cuanto menos tres semanas sin ver a Naruto, cuando este llegó al hospital para recogerla. Habían pactado encontrarse con el equipo Ino-Shika-Cho días atrás para comer en el restaurante favorito de Chouji. Estaba vestido con ese uniforme gris que le distingue como Anbu, más aparte la mascara de un zorro estilizado para cubrir su rostro en servicio. Acababa de llegar de una misión en la aldea de la niebla, y se notaba que había sido dura.

–Naruto, no debiste venir en ese estado al hospital para recogerme.

–Acabo de llegar a la aldea. –Naruto se removió la mascara dejando ver una sucia cara llena de tierra y sangre. –No creí correcto cancelar el compromiso con ustedes por una tontería así. Solo… quise avisar que posiblemente llegue un poco retrasado. Como notarás… necesito bañarme y cambiarme.

–Cuanto lo siento, Naruto. Pero Tsunade envió a Shikamaru y a Chouji a dos misiones distintas, y no creo regresen el día de hoy. –Ino se acercó a Naruto con un pañuelo húmedo. –Mira nada más como vienes. No es posible que vinieras así con esa excusa. Pero creo que fue mejor encontrarte antes de que llegaras sin ver a nadie de aquel lado.

En el justo momento en que se dio cuenta de lo que hacía y como se encontraba de cerca a Naruto se paralizó pasivamente. Su rostro comenzó a tomar matices rojizos y sus manos dejaron de tomar el rostro de Naruto.

–Lo siento, yo no quise…

–No sé de que hablas. Entonces no habrá comida para cuatro. –Naruto percibió el sonrojo en el rostro de Ino, lo que le parecía una linda imagen (linda graciosa). –Dime, ¿te apetece comer algo saliendo de aquí?

–¿Hoe?

–Claro, que si no quieres podría…

–No, no es eso. (Dios me está invitando a salir, una cita real para los dos). Me encantaría. Es solo que tengo rondas que hacer. Tsunade se enteró de mis planes y que se habían cancelado debido a las misiones de Chouji y Shikamaru, entonces…

–Ve con él, Ino. –Dijo Sakura acercándose a la charla.

–Iría, pero Lady Tsunade ya ha tenido bastantes problemas conmigo por… bueno…

–Descuida. Yo me encargo de ella. Solo diviértanse.

–Sakura…

–Pero tengo una condición. La próxima vez es tu turno para suplirme.

Ino entendía la dinámica. Pronto sería el cumpleaños de la madre de Sakura y era muy posible que ella le pediría ese día de descanso.

–De acuerdo. –Ino comenzó a revisar sus propios pendientes. –Tengo al menos una hora más aquí, así que te veré en tu casa…

–Eso no sería cortés de mi parte. Te veré aquí en una hora… y Sakura… Creo que tengo la solución a tu dilema con el regalo de tu madre. –Naruto abrió una de sus bolsas, extrayendo una pequeña perla autentica, encontrada en la misión recién terminada en Kiri.

–¡Naruto! ¡Es hermosa!

–Podrías ponerla en un anillo o usarla como centro de una gargantilla. Solo, que no soy muy bueno trabajando el metal. Tal vez puedas pedirle a un joyero de la aldea para que te realice algo alrededor de ello.

–Muchas gracias, Naruto. Te lo compensaré cuando pueda.

–No es necesario. Entonces nos veremos en una hora, Ino. Cuídense.

Ino se sentía confundida. Confundida por un vuelco en su corazón. Sakura había recibido de las manos del rubio una perla rosada, sabiendo cómo fue rechazado una y otra vez por ella. De seguro era por que le encantaba verla sonreír. No veía otra opción, en el corazón de Naruto seguía tatuada la imagen de Sakura. Aunque tal vez, no era un tatuaje, sino una pintura.

–Debo terminar antes. Veamos, revisión de inventario, revisión de enfermos, aplicar antisépticos…

–Ino, dime una cosa.

–¿Qué?

–Tu… estás enamorada de Naruto… ¿No es verdad?

–¿Eh? Por supuesto que no. Naruto siempre ha sido un buen amigo para mí. Incluso cuando no puedo verlo tan seguido siempre puedo contar con su presencia. –Sakura miraba a Ino con un rostro de incredulidad tan característico y efectivo. –¿Soy tan obvia?

–Solo Naruto podría darlo por una amistad. El resto de los mortales pueden ver a través de tu corazón.

–No es posible. –Ino comenzó a colorarse completamente. Tsunade, que en ese momento pasaba por allí recogiendo algunos papeles en recepción notó este color. Dejó los papeles y pasó a tocarle la frente. –¡Lady Tsunade!

–Parece que has desarrollado fiebre.

–No, señora. Es solo que estoy demasiado apenada. Naruto… me invitó a cenar… y yo… ya estoy camino a realizar mis labores.

Ino presentía que, como anteriormente había pasado en ese último mes, Tsunade volvería a confrontarle. Sin embargo.

–Muy bien, me rindo. Es imposible que tengas un momento de concentración si tanto te gusta Naruto. –Afirmación de que era completamente evidente los sentimientos de Ino hacia Naruto. Por esto ella se deprimió. –A partir de hoy tendrás vacaciones. Ve y trata de pasarla bien con él. Pero a tu regreso te espera trabajo verdadero.

Ino estaba sorprendida por la atención que recibía por parte de Tsunade. Resultaba bastante extraño verla dándole un poco de apoyo, pese a la insignificancia de una distracción… bueno, una cada diez minutos.

–¿Qué haces aquí? ¡Vete de una buena vez!

–¡Si, señora!

Ino salió corriendo con una sonrisa de felicidad directamente a la sala de enfermeras. Se bañó y cambió rápidamente (pero bien hecho) y se despidió de todos. Con sus vacaciones iniciadas comenzó a formular, camino a la casa de Naruto, varias cosas que deseaba hacer antes de regresar a su cargo en el hospital. Entre ellas la que consideró más importante. Una idea que de solo pensarla le causaba bochorno extremo, y con esa idea fue que llegó a casa de Naruto. Apenas tocó la puerta se dio cuenta de que esta se encontraba abierta. Con temor comenzó a entrar. Todo parecía haber sido saboteado, como si una gran pelea entre dos legendarios shinobis se hubiese llevado a cabo dentro de esa habitación. Preocupada comenzó a buscar en las habitaciones, escuchando como fondo el caer de algún líquido en el suelo. Preocupada por este sonido, Ino se armó de un kunai y se fue acercando a ese sonido. Una habitación cerrada, se escuchaba movimiento adentro. Y con el corazón a mil por hora, abrió la puerta… parálisis total, mientras un joven shinobi se cubría con una toalla, Ino solo podía cubrirse el rostro para evitar ver más de lo que debía ver.

–¡Ino! –Dijo Naruto asustado. –¿Qué haces aquí? Se supone que nos veríamos en una hora en el hospital.

–Lo siento. –Ino se volteó para evitar estar en medio de esa escena. –Yo… me dejaron salir temprano, y quise pasar a sorprenderte…

–Misión cumplida. Iré a mi habitación a vestirme. –Naruto observó que Ino estaba completamente roja. Un vistazo a su entorno le hizo pensar la razón por la que pudiera estar apenada, creyendo que era por el enorme desastre que era su sentido de orden. Pasó a una habitación y cerró la puerta. Ino, que al escuchar la puerta cerrarse se descubrió el rostro, comenzó a dar un vistazo nuevo al departamento de un joven soltero. Anteriormente había estado en las habitaciones de Shikamaru y Chouji, pero nunca había visto un desastre de orden tan grande como el que atacaba a Naruto. Eran pilas enormes de basura, polvo y suciedad. Harían falta varias personas para regresarle la vida al departamento. –Lamento que veas el desastre que es mi apartamento. No es que no quiera limpiarlo, pero debemos aceptar que no es mucho el tiempo que paso en casa. Con el tiempo he dejado de limpiar. Hasta el desastre que es hoy en día. No paso mucho tiempo en casa… –Naruto abrió la puerta saliendo vestido de la cintura hacia abajo. –Y no tengo a nadie viviendo conmigo.

–Desde hace cuando que nadie ha tratado de limpiar.

–Desde que me asignaron como Anbu. Una misión tras otra, y el tiempo libre lo paso con ustedes.

–Quizás… si pidiésemos comida para llevar, podríamos limpiar aquí antes de…

–No, no es la opción. Estas vestida para salir conmigo. No puedo pedir que te ensucies las manos en esto.

–No es problema. Podría ayudarte. Mira… –Naruto le tomó la mano antes de que pudiera siquiera tocar la escoba.

–Mejor vamos a comer. ¿De acuerdo? –Naruto le alejó la escoba. –Dime, ¿A dónde deseas ir?

–¿Me invitarás tu?

–Por supuesto. Solo, no puedo gastar demasiado. El restaurante francés queda descartado, ¿De acuerdo?

–No te preocupes. Jamás te metería en problemas monetarios. –Ino le tomó la mano a Naruto y comenzó a arrastrarlo hacia el exterior.

En otro sitio, no mucho después de que Ino abandonase el hospital por dos semanas, Tsunade mandó llamar a Sakura para atender un asunto medio. Era responsabilidad de Ino atender a enfermos, heridos y asuntos menores por ser una enfermera. Por el momento era imposible meterla a cirugía, tal como lo hacían Sakura actualmente. Más sin embargo recientemente ha sufrido de ciertas distracciones por el zorro rubio. Aunque no era del todo malo tener ciertos bloqueos por atracción, en medicina no era una opción o posibilidad.

–Creo que nosotras entendemos que Ino ha dejado de poner atención a sus asuntos profesionales. Como superiores y como amigas debemos darle apoyo, consejos y, en su caso, la orden de desertar de Naruto.

–No cuente conmigo, maestra.

–Sakura, eres la única que puede razonar con ella.

–No creo que para tanto. Conociéndolos, el primero en poner en su lugar a Ino sería Naruto.

–¿A que te refieres?

–He estado hablando con Naruto sobre varias cosas. Te apuesto, lady Tsunade, que Ino no volverá a distraerse después de que él se entere.

–¿Ah?

Ino llevó a Naruto directamente a su sitio favorito antes de ir a comer juntos. Este era un paraje lleno de flores de diferentes colores, cada una más agradable que la anterior y con ciertos cambios de opinión. Un aroma delicioso a polen y anís invadía las inmediaciones del prado, y, como ayudándole a Ino, el cielo despejado de nubes. Naruto de verdad se sintió soñando por lo increíble que resultaba el producto natural.

–Hermoso.

–Este es mi sitio favorito en toda la aldea. Este prado fue nombrado como el rincón de Amakure, nombre de la mejor kunoichi florera de la historia de Konoha. Desde pequeña quise seguir sus pasos y convertirme en una kunoichi florista. Con el tiempo fui obteniendo habilidad, residencia y gracia… pero jamás me compararé con ella.

–Y con esa actitud, menos.

–¿Qué?

–No creo que de verdad quieras parecerte a ella. Si de verdad lo desearas no la colocarías por encima de ti. Digo, no es que no haya sido grandiosa, pero jamás habrá dos seres completamente iguales. No debes ser como ella, sino llegar a lo que ella logró siendo tu.

–Tiene sentido. Aunque, Tal vez deba dejarlo de lado. Ahora soy una enfermera. No hay mucho tiempo para seguir con lo que tenía planeado.

–No veo el por que dejarlo. –Naruto se agachó a recoger flores. –Me parece que seguir a Agakure…

–Amakure.

–Por eso… no puede ser más complicado. En lo personal me parece un camino más adecuado según tus habilidades.

–Sugieres que deje la medicina.

–Para nada. Lo que digo es que puedes soportar ambos caminos sin dejar uno de ellos.

–Pero no puedo prestarle atención a ambos.

–Creí que de verdad deseabas ser como ella.

–Naruto…

–Escucha, si quieres ser alguien, lo que sea, ten visualizado que serás la mejor de todas. Enfermera, kunoichi floral, Hokage, debes ser el mejor. DE lo contrario, no vale la pena comenzar. Antes de lo acontecido semanas atrás, jamás me había echado para atrás. Pese a que estaba buscando a Sasuke, siempre tuve el deseo de entrenar para algún día arrebatarle el sitio a la anciana Tsunade como Hokage de la aldea.

–No hables así de Lady Tsunade. Es nuestra hokage y superiora.

–Pues ante mi se rindió después de una larga pelea…

–En la que resultaste hecho polvo.

–El resultado fue el importante. Además, siempre pude terminarla. Pero es mi superiora… y no hubiese podido hacerle eso a un ser tan querido. Ni siquiera a Tenten, cuando me rompió el brazo.

–¿Tenten es un ser querido?

–Un miembro de mi generación. Jamás los enfrentaría aunque mi vida dependa de ello. Solo si se tratara de una competencia justa y divertida, como con la abuela.

Ino comenzó a pensar en retrospectiva, en especial el instante en el que Tenten le rompió el brazo a Naruto en esa misión de clasificación, el instante que vivía en su cabeza desde hacía tiempo. Esto originó el deseo de saber de los labios de Naruto el motivo por el cual, pese a que pudo haber evitado el impacto del kanabo de otra manera, había puesto su cuerpo en medio perdiendo movilidad vital en su combate contra Tsunade.

–Naruto, hablando de esa misión, la que te dio el rango de Anbu Jounin… quería preguntarte…

–¿Por qué me puse en medio del camino del kanabo?

–Si. ¿Cómo sabías que era eso?

–Pues, si hubiese presenciado ese momento, y ese mismo instante no me dejara poner atención en mi trabajo, sería lo primero que preguntaría.

–¿Lo sabes?

–Sakura está preocupada. Tal vez estoy interviniendo demasiado en tu progreso como medico shinobi. Pero no entiendo bien el motivo real de esto. Pero creo que si te digo el motivo real puede que te ayude. Ino, como un líder de misión soy yo quien responde sobre mis subordinados. Sé que puedes defenderte sola, pero al verte en problemas… simplemente hice lo primero que pude para evitarte el dolor que ella te hubiese producido.

–Dices entonces que se trata de un simple rescate de rutina para quedar mejor parado frente a Tsunade.

–Idiota. No es lo que piensas. Si me puse enfrente de Tenten y tú, fue por que de verdad me importaba que cada miembro de mi equipo saliese bien librado de esa misión. Las tres son importantes para mi, y verlas heridas me resultaba inconcebible. Daría cualquier cosa por evitarles el sufrimiento.

–Creo que ha sido heroico. –Ino confrontó a Naruto de una manera distinta. –Oye, no estarás saliendo conmigo por que Sakura te lo ha pedido.

–De ser así, te hubiese llevado a donde era mejor charlar. Aquí es muy difícil hacerlo sin desviar la mirada. En ese caso estaríamos en alguna azotea en la aldea charlando mientras disfrutamos de algunos bocadillos, o sentados afuera del sitio donde venden Dangos. Bebiendo té afuera de una casa tranquila, o sentados en el parque. Además, no fui yo quien abordó el tema desde un principio.

–Pues es cierto. –Ino tomó un poco de hierba, de esa que se acostumbra ver pendiendo de los labios de muchos personajes cuando se recuestan en la hierba (Sé que es un cliché, pero no está de más un elemento rebelde de esos que Ino suele tener). Se recostó y buscó en las nubes una respuesta de una pregunta aún no elaborada. –Naruto, ¿Has pensado en volverte a enamorar?

–Es posible. Pero no sería de inmediato. Aunque Sakura fue y será siempre el primer amor, siempre es bueno intentarlo nuevamente.

–Tu relación con Sakura… pareciera que nada ha cambiado desde que ella te rechazó por última vez.

–Es que no ha cambiado desde entonces. Ella y yo siempre hemos sido los mejores amigos, desde que Sasuke la dejó en esa fría banca esa noche que decidió largarse de la aldea.

–Entiendo. ¿Crees que si hablo con ella, pueda convencerla de darte esa primera oportunidad?

–No te lo permito. Te suplico que no te metas en lo que de verdad no te importa.

–Claro que me importa. Has sido una inspiración para mi desde la misión de clasificación en el bosque de la muerte. Quiero verte feliz al menos una vez en mi vida.

–Soy feliz, Ino. –Ella redirigió su mirada a Naruto, que observaba el cielo al igual que ella, solo que él lo hacía con los ojos entrecerrados. –El ser un shinobi respetado y tener tan buenos amigos me hace feliz. No necesito del amor de Sakura para ser feliz.

–Pero creí que era el centro de tu felicidad, el estar al lado de Sakura siempre fue tu motivo de ser.

–Estoy a su lado, Ino. Entiéndelo. Si no puedo estar con ella, tampoco es para apartarme de su lado. Seguiré protegiéndola, apoyándola y aconsejándola hasta que la muerte me lleve de una buena vez.

–¿Cómo puedes conformarte con verla a lo lejos? Si yo fuera tú al menos le robaría un beso y echaría a correr temiendo por que me mate.

–Ya lo había pensado. Pero no podría hacerle eso. Simplemente la molestaría, y quizás le motivaría a Terminar nuestra relación. Prefiero su amistad a su desprecio. No puedo avanzar, así que no me quitaré de en medio.

–¿Qué harías si ella encuentra a alguien?

Naruto no contestó. Una lágrima rodó por su mejilla tratando de soportar las imágenes que comenzaban a aparecer en la cabeza de Naruto.

–Ino, ¿Por qué tanto interés en mi?

–Lo siento, Naruto. No debí preguntarte todo eso. –Ino se levantó sacudiéndose el polvillo y tirando la hierba que había tenido en sus labios un largo rato. –Tenemos una comida que debemos llevar a cabo. –Estiró la mano ayudándole a Naruto a levantarse. –Entonces, el día de hoy iremos a mi sitio favorito. Lamentablemente no se trata de Ichiraku's Ramen.

–No tengas cuidado con ello.

Era en estos momentos cuando Naruto se mostraba más maduro que antes. Pee a que de repente tenía regresiones, ahora parecía un chico adecuado para cualquier mujer.

–Es un sitio Vegetariano que estoy segura te encantará.

–¿Eh? ¿Qué significa vegetariano?

Al día siguiente, cuando Tsunade llegó al hospital apenas sintiendo el rigor del día a día, una voz alegre le entregó una taza de café.

–Tome, señora. Le ayudará a despertarse.

–Gracias, Ino. –Al llevarse la taza se dio cuenta, Ino estaba en el hospital trabajando con enorme energía. Su sorpresa superaba a su deseo de seguir dormida, y sin haber probado aún bocado de café abrió los ojos sorprendida. –Ino, pero si ya habías iniciado tus vacaciones.

–No puedo tomarlas aún. No si quiero ser la mejor Kunoichi medico-floral de la historia.

–¿Eh?

–Cosa mía.

Ino tomó sus carpetas y comenzó una ronda extra de revisión. Parecía haber regresado de unas vacaciones de dos mese, hastiada de no hacer nada. Estas imágenes hicieron que Tsunade no pudiera dar crédito a lo que sucedía. Sakura fue entonces la primera que se acercó a la rubia mayor.

–Ino llegó antes que ninguna, revisando a cada uno de los enfermos y arreglando los floreros de cada una de las habitaciones. Al parecer Naruto, en lugar de ser el mal en ella, le ha dado los ánimos para volver a su vocación: la kunoichi florista más importante de la época, además de ser medico Shinobi.

–Naruto es una especie de catalizador para los sueños. Las personas a su alrededor cambian para bien.

–Todos excepto uno.

Sakura se retiró dejándole a Tsunade el pensar en la única persona que no cambió jamás por influencia de Naruto.

–Sasuke.

Lamento la enorme tardanza. A partir de ahora trataré de ser más puntual. Comentarios como pago por mis desvelos, la limosna de cada día.

See ya!