Capitulo 7: Creo que te encontré.
—¡¿Por qué mierda sonríes?! —pregunto exaltado el peli-marrón—. ¡¿No sabes que estás apunto de morir?!
Un grito desgarrador logro que Momoko volviera en sí. Parpadeo varias veces antes de asimilar bien lo que acababa de suceder. El tipo que hace tan solo un par de segundo los apuntaba con un arma, yacía en el suelo con una herida de bala en el costado de su brazo, retorciéndose y gimiendo de dolor.
—¿Pero qué diablos... —quedo en silencio al ver a la joven muchacha que salia de detrás de un mueble de madera, el que al parecer, era su escondite.
—Corran antes de que el grupo de tarados vengan —murmuro.
—Pero ¿por dónde salimos? —pregunto el peli-rrojo—. La única salida es por la que están ellos.
—Vengan por aquí —ordeno—, conozco otra salida.
—Pero, ¿y tú, Kasumi? ¿Te quedaras aquí? —pregunto nuevamente el peli-rrojo.
—No te preocupes por mí, Brick. Ustedes solo huyan.
—Y... ¿ahora qué? —pregunto la peli-negra que observaba la gran casa que estaba en frente de ellas dos.
—Trepar —hablo la rubia.
—¿Qué? —pregunto incrédula—. ¡Son como cuatro pisos!
—Ok. Entonces entremos por la puerta principal —dijo—, que importa si nos llegan a ver —hablo con sarcasmo.
—Está bien. Está bien. Trepemos.
Ambas comenzaron a trepar, tratando de nos resbalar y no de ser vistas por quien sea que estuviese dentro de aquella casa.
Entraron a la casa por una ventana que permanecía abierta. El lugar al cual habían entrado era una habitación del tamaño de su apartamento. Había una cama con un sin fin de almohadas, cuadros que parecían muy valiosos, entre otras cosas que eran de valor.
—Andando —murmuro Miyako.
Caminaron hasta la puerta que daba al pasillo. La rubia la abrió sigilosamente. Asomó su cabeza por el umbral, asegurándose que no hubiera nadie a la vista.
Al parecer, no había nadie en casa, ya que no se escuchaba ni el menor bullicio.
Siguieron caminando, observando cada punto del pasillo por donde caminaban. Abrían y cerraban puertas, sin hallar a su amiga de cabello anaranjado. Optaron por separarse.
Kaoru camino hasta donde aparentemente comenzaba el pasillo. Jadeo al ver la escena que se presentaba en frente de su presencia. Retrocedió unos pasos.
—¡Miyako, ven! —la rubia, al escuchar el llamado de Kaoru, se apresuro a ir a donde se encontraba la peli-negra. Y, al llegar a la habitación, jadeo al igual que Kaoru.
—¿Qué demonios paso aquí? —pregunto impactada.
Además de que la habitación estuviera hecha un desastre, un grupo de unos cinco o cuatro hombres, se encontraban sin vida sobre el frío y sombrío suelo de esa casa. La mayoría con heridas de bala. Solo pudieron reconocer a uno, y aquel era el mismísimo Randy.
—Están muertos —balbuceo Kaoru.
—Sí... pero, ¿quién los mato? —pregunto.
En ese instante, tocaron la puerta. Ellas intercambiaron una mirada rápida, y luego volvieron su miradas a la puerta, que ahora era golpeada impacientemente. Cómo si le abrieran la puerta fuera de vida o muerte.
La puerta siguió siendo golpeada más brutalmente, hasta el punto que pareciera que se desplomaría con un golpe más.
Sea quien fuera que sea, creerían que fueron ellas las que habían asesinado a esos hombres. Cualquiera lo pensaría. Y ellas no necesitaban un crimen más, y tampoco necesitaban llamar la atención para así ser descubiertas por la policía.
—¡Demonios, abran la maldita puerta! —se oyó la voz de un joven que se notaba furioso.
Tragaron en seco.
Bajaron del automóvil, y se encaminaron hacía la entrada de la enorme casa.
El moreno toco la puerta a la espera de que la abrieran de inmediato, pero nadie abrió. Volvió a tocar, obteniendo el mismo resultado.
—¿Por qué no abren? —pregunto el rubio—. Creí que estaban aquí jugando poker.
El peli-negro ignoro lo dicho por su hermano menor y siguió golpeando la puerta con impaciencia, pero nadie abría, y tampoco se escuchaba el menor ruido en el interior de la casa.
—¡Demonios, abran la maldita puerta! —grito furioso.
—Butch, si sigues golpeando la puerta de esa manera, lo único que lograras será que se desplom... —suspiro luego de ver como la puerta se derrumbaba frente a sus ojos—. Bien hecho, Butch. Ahora por culpa tuya nos asesinaran por haber tirado la puerta.
—Boomer, cállate —murmuro el muchacho de orbes verde bosque.
Ambos quedaron boquiabiertos al ver a un grupo de hombres, entre ellos Randy, tendidos en el suelo, obviamente ya sin vida.
—¿Qué demonio... —murmuro el rubio pero fue interrumpido por el sonido de un jarrón al caer estruendosamente al suelo.
Recorrieron el interior de la casa con la mirada, pero en ella no había nadie más que los cadáveres.
—¿Brick? —nadie hablo.
—¿Brick? ¿Eres tú? —el moreno notó como una de las puertas que estaban en el pasillo se abría sigilosamente. Frunció el ceñó. Volteó hacía su hermano rubio, y le hizo una seña en dirección a la puerta que estaba medio abierta. Ambos se encaminaron hacía allá, tratando de hacer el menor ruido posible. Cada uno se posiciono a un costado de la puerta. Intercambiaron miradas, y el peli-negro abrió la puerta de una patada.
Observe con un gesto de confusión a la joven muchacha que estaba sentada sobre el sofá con una taza de café en sus manos. Me resultaba conocida. Quizá era mi imaginación, pero me resultaba bastante conocida, como si ya la hubiera visto en otra parte, pero ¿dónde?, No estaba tan seguro si en mi vida había visto a una chica tan bella como la que permanecía sentada en el sofá de mi casa, con la mirada perdida en algún punto desconocido.
—¿Quieres qué prenda la televisión? —le pregunté.
—Está bien —dijo como si estuviera ida.
Prendí la televisión, en está estaban pasando el noticiero. Fui hacía la cocina a preparar un café para mí mismo. Mientras preparaba el café, observaba la televisión desde lejos.
Yo sabia quién era él. Lo sabia perfectamente. Uno de los hermanos Jojo, el mayor para ser exactos, y uno de los que me buscaban a mí y a mis amigas para ser aún más exactos.
Sentía terror y rabia. Terror porque en cualquier momento ese chico peli-rrojo descubriría quien era yo, si es que ya no lo sabia, y solo me mantenía ahí como prisionera hasta que llegara la policía. Y rabia por que todo lo que sucedía en ese momento era culpa del tarado de Randy. Rogaba por que en ese momento él se encontrara ya sin vida, o al menos gravemente herido.
—¿Quieres qué prenda la televisión? —me pregunto el peli-rrojo.
—Está bien —respondí sin prestarle mucha atención.
Él prendió la televisión, en ella estaban pasando el noticiero. No le preste mucha atención al aparato. Seguí con la vista al muchacho que se dirigía a la cocina, al parecer a prepararse un café.
Quizá, me estaba confundiendo de chico. Sí, seguro que yo estaba confundida, por que si fuera aquel muchacho, lo más seguro es que yo estaría en este mismo momento en prisión, dentro de una fría celda, lamentándome.
Dirigí mi atención a la televisión.
Y en el noticiero de hoy, hablaremos de las tres jóvenes que escaparon hace unas semanas de la prisión de Tokio. Ellas son muy peligrosas, y lo más seguro es que se encuentren armadas. Ellas son expertas en disfraces. A continuación, les daremos a observar unas fotografías de las tres jóvenes con sus identidades verdaderas. Si alguno de ustedes, señores tele videntes, a visto a una de ellas, les ruego que no pierdan tiempo e informen de inmediatamente a la policía.
Mi corazón dejo de latir por unos segundos, y mi sangre se congelo, al igual que mi cuerpo. Me quede ahí, inmóvil. No sé si esperando a que algo sucediera.
Mire por el rabillo del ojo, el chico seguía en la cocina preparando su café. Tal vez, y ojalá, no haya visto lo que acababan de pasar en la televisión.
Me levanté lentamente, deje la taza sobre una pequeña mesa de roble, y me dirigí sigilosamente a la puerta, pero antes de coger la perilla, la voz varonil del muchacho hizo que me detuviera en seco, y que nuevamente mi corazón se deteniera por unos segundos.
—Así que... Momoko, ¿ya te vas?
Hola! Se que dije que actualizaría el domingo y recién actualice hoy, aunque lo había terminado ayer por la noche, pero no había tenido tiempo de revisarle la ortografía, y esas cosas, ya saben. Les pido disculpas, también les pido disculpas por que este capitulo es algo corto, creo que desde ahora la mayoría será así :c
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