-Sí… y me atrevería a decir que más que eso, my lady…
Me quité la pulsera de cuentas de la muñeca y, con esta en la palma de la mano, la extendí por un lado de la estantería sin que se me viera y así "Ladybug" pudiera ver el objeto.
-La consideré mi primera amiga cuando entre por primera vez a la escuela. Es una chica increíble, talentosa en todo lo que hace, honesta, de corazón noble y hace algunos de los mejores postres caseros que en probado en la vida.-Dije sonriendo al recordar el aroma de su delicioso quiche de espinacas.- Cualquiera que la conoce sabe apreciar la gran persona que es sobre todo por su interior.
Pude ver como la pulsera desparecía de mi vista cuando una mano, de piel clara y más pequeña que la mía, la tomaba consigo mientras seguía hablando.
-Por como hablas de ella, se nota que la estimas mucho…-Susurró en tono suave "Ladybug".
-La adoro…
No pude contener una leve risa nerviosa mientras sentía mi cara enrojecer. Mis emociones estaban saliendo a flote de una manera tan natural que hasta me sorprendía a mí mismo. De cierta manera, si mis conclusiones no eran erróneas, le estaba confesando de manera indirecta mis sentimientos a…
-Literalmente se ha convertido en la chica de mis sueños… Tardé mucho en descubrirlo al principio cuando empecé a conocerla… Admito que el amor es ciego, mea culpa… Pero ahora mismo sé que estaría dispuesto a hacer cualquier cosa solo con verla feliz… No me importa no ser correspondido, pero tal y como tu dijiste el otro día por chat, sí que me gustaría permanecer a su lado… No quiero que mis sentimientos y recuerdos por ella se conviertan en algo del pasado… Estaría contento si conservo su amistad en mi día a día; en mi presente o incluso en mi futuro…
El silencio ininterrumpido de mi oyente cada vez me ponía más nervioso y anhelaba aunque fuera una mínima reacción de su parte.
-Me…me alegra saber que… que mis palabras te llegaran…-Logró decir finalmente ella dejándome con el corazón desbocado ante un pequeño destello lleno de ilusión en mi cabeza.
-Tú también eres increíble Ladybug… Sin que te lo propusieras, me has ayudado durante todo este tiempo más de lo que tú te puedas imaginar. Nuestras charlas sobre cualquier tema, nuestras bromas y nuestras palabras de aliento me han hecho apreciarte de verdad profundamente. Esta noche… quería conocerte para darle las gracias en persona a la chica que se ha convertido en mi aliento después de ella… de la chica que me gusta… y me atrevería a confesarte que… si no estuviera tan pillado como lo estoy por ella de hace tiempo… puede que hubiera acabado enamorado de ti y de todo lo que hemos vivido y aprendido el uno del otro…
-Chat…-Dijo la fémina casi sin aliento…
-Tus palabras, como bien dijiste antes, me llegaron. Pero hicieron algo más que eso. Me animaron a dar el paso que no he atrevido a dar por cobarde durante mucho. Pienso confesarle mis sentimientos frente a frente antes de que acabe la noche. No quiero que todo lo que tengo con ella se pierda tras la graduación y me arrepienta el resto de mi vida por ello, por no haber actuado.
Sentí vibrar en mi bolsillo el celular. Al tomarlo y desbloquear la pantalla pude ver unos mensajes de Nino preguntando por mi paradero. Sonreí la pregunta de mi amigo.
-Mis amigos no saben nada sobre de ti por mi parte. Mi mejor amigo me acaba de preguntar por mensaje donde estoy metido que he estado toda la noche en la luna. Tampoco le he contado mis intenciones de hoy para con la chica que me gusta. Me gustaría que los conocieras. Estoy "más que seguro" de que les caerías bien.-Dije con una sonrisa landina divertido ante mis últimas palabras.
¿Qué debía hacer? ¿Comprobaba por mí mismo de una vez que mis ideas eran verdad o esperaba? Sabía casi con seguridad quien era la enmascarada a mis espaldas tras la estantería. Pero aún no sabía su punto de vista sobre todo lo que acababa de confesarle; sobre sus sentimientos… ¿Tendría yo alguna…
-Tras contarte todo esto… El consejo que quería pedirte al principio es… ¿crees que tendría alguna posibilidad?- Pregunté finalmente con lo que me pareció hasta súplica en la voz.
Por favor que dijera que sí…
Por favor que aceptara…
Solo un sí…
.
.
.
Me quería…
…
¡Realmente me quería!
Mis sentimientos eran correspondidos y yo no era capaz de pronunciar palabra alguna de la emoción con la garganta trabada. ¿Acaso no era obvia para él? ¿Tan ciegos habíamos estado que no vimos quienes éramos y lo que sentíamos el uno por el otro realmente? Era absurdo. Me mordí el labio conteniendo una sonrisa y risa boba y feliz apretando contra mi pecho el amuleto que me había pasado por el lado de la estantería dejando finalmente al descubierto la identidad de la chica que "adoraba".
¿Creía de verdad todas esas cosas sobre mí? ¿Desde cuándo sentía aquello? ¿Habíamos terminado por enamorarnos el uno del otro no solo una, sino dos veces? ¿Tanto en el chat como en la realidad? Todo aquello era demasiado especial para ser verdad, y no pude evitar pensar por un momento si Alya, siendo la administradora del blog por el que empezamos a contactar, lo supo todo este tiempo.
Tenía que confesarle quién era. No podía callarme por más tiempo y más conociendo quién era él bajo la máscara. Si antes de este encuentro temía al momento de confesarle mis sentimientos a "Chat Noir", ahora estaba más que convencida de que no podía dejar escapar esta oportunidad.
Porque yo también le quería en mi vida. No podía dejar que todo acabara con la graduación.
-Chat… yo…
Y entonces mis palabras quedaron mudas en mi garganta. La puerta de la biblioteca se abrió y ya no estuvimos solos él y yo en aquel lugar.
-¿Panadera? Sé que estás aquí escondida. No si te has refugiado aquí por la vergüenza, cosa que es lo más lógica si te comparas conmigo esta noche. Sal de ahí.- Exclamó la persona que acababa de ingresar en la habitación.
¿Enserio? De todos los momentos más oportunos y existentes… ¡¿Chloe debía irrumpir ahora?!
¡Adrien va a descubrir mi identidad!
Miré de un lado a otro nerviosa con la intención de esconderme al menos debajo de alguna mesa de trabajo cercana o detrás de una estantería poco visible. Escuchaba sus tacones golpear contra la tarima que cubría el suelo de la biblioteca mientras mis ojos miraban de un lado a otro nerviosa. Me había visto entrar. Ya era inevitable el encuentro a no ser que me escapara de allí sin que me viera, cosa imposible. Pero había otro factor preocupante. ¿Y si veía a Adrien? Podría armar un escándalo conociéndola.
A punto de colocarme bajo una de las mesas cercanas a donde yo estaba, vacilé. De una manera o de otra, Adrien aquella noche iba a terminar descubriendo quién era, ¿no? Entonces… lo mejor era que me revelara de una vez y al menos podría cubrirle las espaldas para que pudiera salir sin problemas de ser descubierto. Si los maestros se enteraban de que estábamos en alguna de las aulas y no en el patio durante la fiesta podríamos tener graves consecuencias. Adrien ya tenía bastante con lo de su padre por lo que me había contado.
Solo no esperaba de arrepentirme luego de las consecuencias de revelarme así…
¿Se sentiría ofendido al ver que se confesó ante mí sin siquiera proponérselo? ¿Le molestaría la idea de que yo fuera finalmente Ladybug? ¿Me vería tras esto al final como solo una amiga tal y como se había propuesto con mi identidad enmascarada?
-¡Oh! Ahí estás, Marinette Dupain-Cheng…
Nos encaramos la una a la otra con desafío en la mirada, pero para mi gran coraje, ella parecía mostrar cierto aire de altanería como antes en la fiesta. Era una pena que las palabras que le dirigió antes durante su discusión no sirvieran de nada.
Con el móvil a mis espaldas, guardé en mi bolso tanto el brazalete de Adrien como mi celular. Di gracias a tener dedos rápidos para mandarle un último mensaje a Chat antes de ser descubierta por la rubia frente a mí.
-Yo la distraeré. No te preocupes por mí. Ya me vio y no tengo salida. No dejes que te vea. Espero no meterte en líos y… que no te decepcione mi verdadero yo. Gracias por todo… Chaton…
Quería decirle tantas cosas realmente.
Ese mensaje se me hacía demasiado corto y no podía gritarle mi verdad y lo que deseaba sin dejarle al descubierto. Temía su rechazo al conocer mi identidad, pero al mismo tiempo… no podía evitar querer sonreír de la alegría al imaginarme a su lado y siendo correspondida.
Tuve que tragarme mi orgullo y actuar frente a Chloe con la normalidad acostumbrada entre nosotras. ¿Cuál era su propósito con chafarme la noche aquel día o con seguirme?
-¿Qué quieres Chloe?-Respondí rabiosa.
-¿No debería de preguntar yo qué haces aquí? Los maestros nos advirtieron no entrar a las aulas durante la fiesta. La biblioteca es otra sala más.
-¿Pretendes delatarme ante ellos acaso?
-Es una posibilidad. Aunque no es precisamente ese el motivo por el que quería hablar contigo, panadera…
-Pensé que al menos las palabras de Adrien te harían recapacitar un poco y así ser menos egoísta e insensible durante esta noche.
-Mi querido Adrien es un amor y siempre desea lograr el entendimiento entre todos. Considera que su defensa ante ti fuera un mero acto de caridad. Adrien es muy solidario.
-Habla claro de una vez y dime para qué me buscabas…-Dije cansada de sus mentiras.
Hacía tiempo que me dejaron de importar sus insultos y palabras hirientes; mucho más si se trataba de Adrien. Ahora no podría dolerme menos, sabiendo lo que sabía del propio rubio.
-Tú y yo sabemos perfectamente que nunca nos hemos llevado bien. Pero igualmente sabes que, desde que llegó Adrien a la escuela, ninguna ha sabido tolerarse ni mucho menos guardarse su rencor hacia la otra en cuanto a él se refiere.
-Al punto Chloe- Dije irritada ante lo obvio de sus palabras.
-Esta es nuestra última fiesta; concretamente es el último día que podremos pasar con él en la escuela tras la graduación. Es la última oportunidad de jugar cada una su baraja y yo no voy a dejar que me ganes en esto.
-No puedes hablar de Adrien como si lo que hay entre tú y yo fuera una competición.-Reclamé.
Nunca lo fue. Para mí, todo siempre fue únicamente Adrien. No me importaba Chloe más allá de los acercamientos que por su amistad tenía con él. Hacía tiempo que creía verle ya solo como un amigo tras empezar a hablar con "Chat" incluso. Le apreciaba, le quería… no era un premio que ganar… Y ahora que sabía "su secreto", estaba más que convencida de que lo amaba.
-Pues claro que no la hay. Porque para haber una competencia se necesitaría de alguien que le llegara a la suela de los zapatos. No me supones ningún peligro Ma-ri-nette.
-¡¿Entonces que busca con todo esto?!
-Aléjate de él.
-¡Tú no puedes impedirme que me acerque a él! ¡Es mi amigo tanto como tú!
-Seamos realistas. Me he podido ser su amiga desde niños porque pertenecemos a la misma esfera. Ni tú y ni siquiera Nino, que es su mejor amigo, podrán alguna vez compartir un futuro cercano. Su padre tiene y vive rodeado de influencias. ¿Crees que, esperando un futuro prometedor para su hijo tras acabar la escuela, dejará que se junte con vosotros?
-¡Esa decisión ha de tomarla Adrien! Ni su padre tiene derecho a decidir por siempre su vida y tú menos a juzgarle si hace algo o no.
-¿Cómo dices eso de su padre? ¿No dices tanto que es tu diseñador favorito? –Respondió la rubia con incredulidad y superioridad.
-¡Que le admire por su trabajo no quita que no sea un buen padre!-Reclamé yo en respuesta.
Rezaba porque él no estuviera escuchando todo aquello y hubiera salido del lugar tal y como le pedía en mi mensaje. No quería que escuchara aquello y se sintiera más culpable por la ausencia de su progenitor.
-Un padre aún con sus malos momentos está ahí cuando su hijo lo necesita. Porque eso es lo que hacen. Se desviven por nosotros, por nuestra salud, integridad y futuro. No niego que Gabriel Agreste quiera a Adrien. Es el mejor chico que he conocido en mi vida y cualquiera estaría orgulloso de tenerle por hijo. Pero Adrien, si así lo decide o ve como correcto, no tiene que sentirse obligado a hacer algo que le dicte su padre. Si no valen por él, querrá valerse por sí mismo. Y no dudo de que pueda hacerlo. ¿Acaso has visto hoy a su padre apoyándole en la ceremonia de entrega de títulos como todos nuestros padres han hecho? Nadie debería de sentirse solo y sin su familia en un día como hoy, ¿te has puesto a pensar en eso cuando le has visto Chloe?
-Yo…
No me extrañaba que Chloe se hubiera callado ante mis palabras. Hasta yo estaba perpleja por toda la rabia y rencor que estaba liberando.
-No me importa lo que hagas o pretendas con Adrien esta noche. Pero déjale vivir y tomar sus decisiones en paz si de verdad te consideras su primera amiga de la infancia. Si realmente lo desea, jamás perderá contacto con los que quiere tras acabar la escuela… incluida tú Chloe.
No pude evitar soltar aquellas tres últimas palabras al notar como lentamente el rostro de Chloe parecía descomponerse. Parecía querer llorar. Estaba claramente preocupada. Y para mi gran desolación… su rostro era el vivo reflejo del mío cuando me miraba al espejo y pensaba que podría también dejar de ver a quién me importaba tras acabar toda esta época de convivencia en la escuela.
Suspiré profundamente…
Ya era momento de empezar de cero…
-Te perdono…
-¡¿Qué?!- Manifestó ella con estupor limpiándose el rostro. Supuse que aquella acción fue para evitar que yo la viera vulnerable y no en su corriente actitud orgullosa. Ante su exclamación no pude más que sonreír de lado comprensiva.
-He dicho que te perdono. Sin rencores. Quiero dejar la escuela con buenos recuerdos Chloe, y me gustaría no acabar de malas maneras contigo pese a nuestras diferencias. En el fondo te entiendo.-Dije casi en susurro el final mirando de reojo el lugar donde creí antes dejar a "Chat". Empecé a caminar hasta quedar de lado junto a Chloe.- Es comprensible que actúes de esa manera, a la defensiva, por miedo a salir dañada o perder a quienes quieres. Yo también temo perder a quien quiero y que mi vida cambie demasiado de aquí en adelante. Nadie sabe lo que nos depara el futuro de aquí en adelante, pero espero que al menos sea lo menos amarga posible. Pienso dar mi mejor esfuerzo por superarme y por mantener a mis amigos junto a mí. Si de verdad te importan los que quieres Chloe, no temas a abrirte tal cual eres. Te aseguro que vas a ganar más que perder. Te lo garantizo.
-¿Cómo… estás tan segura de lo que dices?-Se mostró por primera vez en la noche insegura la rubia.
-Adrien, sigue siendo tu amigo, ¿no? Conociéndolo, de no ser porque debió de ver algo especial en ti, quizás ya no seguirías conservando su amistad. Puede que pienses que el trato de Adrien con los demás puede ser "solidario", pero una de sus grandes cualidades es valorar y cuidar la amistad que crea con los demás.
Escuché una risa imperceptible solo a mi oído de su parte. Nos miramos de reojo aún con rivalidad, pero con alivio, pude notar un cambio en la mirada de Chloe. No sabía si era bueno. Pero era diferente… y eso ya era algo importante.
-Odio admitirlo, pero te juzgue mal…
-Todos cometemos errores… Yo la primera… -Dije finalmente encogiéndome de hombros y dispuesta a marcharme del lugar por la puerta. Pero antes de ello…
-Marinette.
-¿Sí?- Dije devolviéndole la mirada antes de salir.
Se dieron varios segundos de silencios en los que no supe qué esperar de la chica frente a mí.
-Gracias… y… lo siento…
Viniendo de Chloe, aquello ya era más que memorable. Sabía que no se disculparía de cosas en específico porque, a pesar de que en el fondo fuese buena, su orgullo le podía. Me bastaba con mantener un buen trato como ahora con ella de ahora en adelante; sin tener que llegar a amenazas, discusiones o gritos. Siempre habría un tema incómodo entre nosotras… o más bien "alguien"…
Asentí sin nada más que añadir a sus palabras. Al menos podía suspirar y sonreír satisfecha por salir entera de aquel entuerto en la biblioteca.
-¿Aún te gusta? –Preguntó una última cosa más Chloe antes de que me marchara por la puerta y deteniéndome en seco al oírla.- El otro día Sabrina me contó que os escuchó hablar a Alya y a ti sobre una supuesta cita que tendrías esta noche. Al principio no me lo creí… pero he de admitir que desde hace un tiempo para atrás pareces más natural a la hora de tratar con Adrien… Es decir, ya no tartamudeas como boba frente a él como cuando lo hacías el primer año… ¿Es cierto?
Dándole la espalda y sonriendo, acaricie nerviosa los pendientes con los que, al principio, él debería de haberme reconocido aquella noche. Me mordí el labio, dudosa ante la respuesta que debía dar… ¿Una evasiva, una mentira o la verdad?
-La gente madura con el tiempo. Yo cambie. Estoy agradecida de poder hablar ahora con él con normalidad. He podido conocerlo mejor y... ¿que si lo quiero? Esa pregunta creo que es demasiado obvia para ser respondida…
Y tras eso, sin querer entrar en más detalles sobre mis sentimientos con Chloe precisamente, me retiré del lugar con paso ligero y las mejillas arreboladas. El contraste del calor de dentro del edificio con el del patio provocó que se me pusiera la piel de gallina; era eso… o todavía me martilleaba el corazón como un nudo en la garganta después de creer haber visto, todavía escondida detrás de las estanterías de la biblioteca, la sombra de un chico que me traía de cabeza.
