Ha pasado un laaargo tiempo desde la ultima actualizacion... LO SIENTO!
Tomando conciencia del asunto y acordándome que tenia el capitulo anotado en una agenda, lo busque para poder escribirles el capiy aqui esta! NUEVE paginas... y estaba tan cerca de ser 10! XDDD Ya habran mas oportunidades XDDD
Bueno, no los entretengo más y les dejo la continuación
Twiligt, sus personajes y todo lo demás le pertenece a Meyer, lo mio es la trama y los personajes inventados por mi xDDDD
Capitulo 7: Los dones de una mestiza.
En la reserva, Bella no dejaba de estar nerviosa desde que habían sido más de las once de la noche y aun no regresaba, llamo hasta a Alice para que le diera una de sus predicciones por el paradero de su hija, pero todavía no había suerte y eso no hacía más que aumentar su angustia. Jackson tampoco había regresado, pero su padre Jacob no estaba para nada preocupado, era lo último que debía hacer, sabía que estaba a salvo y sin heridas gracias a la "conexión perruna" por lo que andaba de consejero, abrazándola y asegurándole una y otra vez que Kathie está bien si tenía la fuerza del vampiro y la terquedad de la humana.
-¿Se supone que eso debería tranquilizarme? – Alzando una ceja incrédula y no ponía resistencia.
-Oye, es una combinación muy peligrosa… y a veces da migraña a terceros.
-Te golpearía si no fuese porque eres más duro que el acero. – Le reprocha haciendo casi un mohín infantil dejando su cabeza apoyada en aquel pecho desnudo y caliente.
Jacob soltó una carcajada.
Los Cullen estaban comenzando su misión de rastrear en todas las zonas que le eran permitidas la ubicación de Kathie, menos Esme, Peter y las adivinas Alice y Melody, ellos decidieron quedarse en caso de que la desaparecida de señal o madre e hija vean algo… menos Peter, él no participaba porque simplemente no quería "perder el tiempo".
Edward estaba preocupado y estaba entrando en la furia, era algo que se notaba en sus ojos y en su caminar, ya que con cada paso, dejaba un hueco en la tierra, y si tocaba un tronco, este se rompía en pedazos.
-Edward, debes calmarte. – Le ordenó Carlisle tomándolo de los hombros. – No conseguirás nada destruyendo todo a tu paso.
-No eres el único preocupado, hermano. – Le recordó Emmet dándole un zape en la cabeza y le regala una de sus sonrisas. – Así que no pongas esa cara y concéntrate en la búsqueda.
El móvil de Jasper sonó, señal de que Alice estaba llamando. De inmediato lo rodearon, viendo como el vampiro aceptaba la llamada.
-¿La has encontrado?
-Sí… pero no logramos identificar bien el lugar dónde estaba.
-De un cierto modo, Kathie no quiere ser encontrada. – Melody le había quitado el celular para hablar también. – Está llorando mucho… logre ver algunos aparatos metálicos y oír algo como una alarma.
-Tranquila Melody. – Carlisle decidió tomar la palabra. – Ya se dónde esta con sólo esas pistas… la llevaré a casa. – Le aseguró para luego colgar. – Iré a verla personalmente.
La habitación estaba a oscuras, pero se podía ver varias bolsas de sangre completamente vacías en el suelo, había gotas de sangre manchando el suelo o el cuerpo de la desesperante joven que lloraba por sentirse traicionada y al mismo tiempo controlaba su cuerpo para no crecer sus ansias de sangre al punto de hacerse un manjar con todos los que habitaban en el hospital.
Kathie temblaba como una niña aterrada, con sus manos ocupadas con bolsas de sangre que se devoraba con desesperación y pensando al mismo tiempo que ya era suficiente, pero su cuerpo no le obedecía, sus instintos vampíricos se aprovechaban de su dolor, de su debilidad, susurrándole que debería vengarse de aquel lobo por burlarse de ambas, que tomase toda la sangre humana disponible para aumentar su poder y luego ir por él y matarlo junto a todo su clan.
Sabes que tenemos el poder de controlar este mundo.
-No. – Exclamó cerrando sus ojos y tapándose los oídos con sus manos en un desesperado intento de callar esa fastidiosa voz. – No quiero oírte.
Si me dejarás mandar, salvaríamos a nuestra madre convirtiéndola en vampiro.
-No… cállate, no quiero oírte… estás mintiéndome.
Nos vengaremos también de nuestro padre por convertirnos en esto y abandonarnos.
Todos sus músculos se congelaron por aquella oferta tentativa, liberar todo el dolor que sentía por culpa de Edward…
No… no es lo correcto.
-No quiero seguir escuchando tus tonterías. – Le ordena mientras se daba fuertes golpes en la cabeza con ayuda de la pared más cerca. – Vete al infierno y no regreses.
Sabes que no puedes negarme por siempre… hasta nuestro primo te lo dice.
-Yo… no quiero… - Su cabeza estaba sangrando de tanto golpearse, pero no sentía dolor, sólo placer de saborear su propia sangre… su instinto estaba dominándola.
-¡Kathie! – Carlisle había llegado y la cubrió por completo en una manta azul oscuro. – Ya estás a salvo, no te preocupes… nadie va a lastimarte. – abrazándola sobre la tela.
-Abuelo… ¡Abuelo, tengo miedo! – Confesó largándose a llorar y dejándose ser abrazada. – Por favor, sálvame. – Le suplicó con la voz ronca.
-Tranquila Kathie, ahora te llevare a casa. – Cargándola entre sus brazos. – No pienses en nada, sólo en un lugar donde te sientas en paz… así controlarás a tu lado vampiro.
Pasó encerrada en el cuarto de Melody dos días, sólo se alimentaba de sangre humana a causa de que sus defensas eran débiles en esos días ya que su cuerpo pasó mucho tiempo sin tomar nada de sangre, era como un bebé recién nacido… claro, Peter comentaba lo afortunada que era por tomar sangre humana y él tenga que tomar la de un alce.
Ella se rehusaba ver a alguien, así que su único medio de comunicación era Melody, ella pasaba mucho tiempo a su lado, veían películas y ella la consolaba por las noches, abrazándola mientras le contaba lo que había hecho en la escuela.
-Malditas ojeras. – Se quejó viéndose en el espejo, ahora que era "temporalmente" un vampiro completo, eso incluía que no podía dormir, de ahí sus ojeras y sabía que cuando volviese a ser una humana, estaría en cama dos días enteros… o tal vez más.
-Deja de quejarte y vámonos de una vez. – Comentó Peter fastidiado de sus cambios de humor, parecía una mujer en menstruación.
-¿Tengo que ir con ustedes a cazar la cena?
-Kathie, debes aprender a no sobrevivir siempre de la sangre humana o que estaremos ahí siempre. – Le recordó Carlisle acariciándole los cabellos. – Cuando estés sola, deberás aprender a cazar por ti misma.
-Claro, eso lo dices porque eres un vampiro completo… no sabes lo fastidioso que es ser una mestiza y que su lado vampiro tenga mente propia y quiera dominar el mundo. – Se quejo cruzándose de brazos. – Las mujeres normales sólo se preocupan del dolor de estar con la regla, yo tengo que sufrir eso y preocuparme más por mi instinto vampiro.
-Por eso no me voy a enamorar. – Aseguró Peter señalando a su prima, tener que aguantar siglos de quejas femeninas… jamás, ya tenía suficiente con oír a su abuela, sus primas, su madre y su tía. – Prefiero sólo gozar en la cama.
-¿Listos para salir? – Preguntó Edward acompañado de Emmet, Rosalie y Alice.
-Bella ha llamado para saber cómo andabas. – Le comentó Alice a su sobrina mientras la abrazaba. – Le he dicho que andas estupenda y le hicimos creer a Charlie que estabas aquí porque te enfermaste y así tenías a un doctor cerca.
-No es difícil de creer ya que te la pasas enferma. – Siguió Melody mostrando la misma sonrisa heredada por su madre.
-Yo también te quiero. – Fulminándola con la mirada.
Jackson, en esos dos días, sólo se apareció en su casa tres veces, el resto del tiempo se la pasaba en el bosque que era terreno de los licántropos, en su forma de lobo y recorriendo todos los lugares a gran velocidad, pasando las noches a la intemperie y aullando bajo mientras buscaba la protección de la madre naturaleza. Sus compañeros perrunos trataron de hacerlo racionar, pero él los ignoraba, estaba aprendiendo muy bien cómo controlar su mente para que nadie sepa lo que sentía… porque ni él mismo sabía, sólo estaba seguro de que había traicionado la confianza de Kathie.
El ruido de una rama romperse lo alertó, giro su perruna cabeza y vio a Rosa vistiendo unos jeans y una chaqueta verde, no parecía para nada preocupada de ver a un lobo el doble de grande que uno normal. Ignorando el gruñido de Jackson, Rosa caminaba para estar frente a él y le regala una sonrisa.
-Se que estás triste Jackson. – Atreviéndose a tocar su hocico para acariciárselo, subiendo hasta llegar entre las orejas. – Y esto es algo que tú sólo te buscaste y debes solucionar.
Más relajado, el lobo se tendió por completo, como un perro tomando el sol o una siesta, Rosa se sentó a pesar que el césped estaba húmedo y se apoyó en su pelaje y cómodo estómago, le fue acariciando el pelo mientras escondía ahí mismo su cabeza.
-Nadie es dueño de tu vida, sólo tú Jackson… así que sólo haz lo que tú quieres hacer.
De respuesta, el lobo aulló y Rosa sonrió ampliamente.
Un puma se estaba acercando a gran velocidad, pero Kathie no parecía preocupada, sus ojos destellaron en color rojo y de golpe, el animal se queda inmóvil como si estuvieran en una película y hubieran apretado pausa.
El don de Kathie era controlar el tiempo de los seres vivos y objetos, nada se escapaba de su habilidad, su tiempo y vida estaban en sus manos.
Con un gesto de asco, sacó sus colmillos y comenzó a succionar la sangre del animal, pensando en lo repugnante que era.
-Que asco. – Exclamó tapándose la boca con sus manos, manchándose de sangre, y cerrando sus ojos mientras el animal cae muerto al suelo. – Prefiero el chocolate.
-Por cierto. – Rosalie se acercó a su sobrina por detrás y la toma de los hombros, a pesar de haber cazador, no había ni una gota de sangre en su rostro, cabello o en sus ropas, estaba perfecta como siempre. – ¿Qué hay entre tú y el pulgoso?
-Primero: Se llama Jackson. – Le regaño apartándose un poco para parecer indiferente. – Segundo: No hay nada.
-¿Cuál es la diferencia? – Preguntó Emmet encogiéndose de hombros. – Son perros.
Kathie alzo una de sus cejas ante el comentario de su tío… ¿Por qué tanto odio entre razas? Y luego dicen que los adolescentes son los inmaduros.
-Papá, no le toques la vena sensible. – Cualquiera pensaría que Peter estaba actuando como buen primo, pero Kathie sabía que tenía que tener cuidado. – ¿No ves que es su novio? – Cruzándose de brazos.
Kathie dio gracias por primera vez en su vida de estar en estado vampiro ya que si hubiera oído eso siendo humano, de seguro su cara estaría ahora mismo roja y avergonzada mientras todos la observaban.
-¡¿Pero que disparates estás diciendo? – Le gritó para luego golpearlo en la cara. – ¿Acaso quieres que use mis poderes contigo?
-¿Qué tanto te preocupa? No es ninguna sorpresa que tengas malos gustos con los hombres. – Frotándose la zona dañada.
-¡Muérete! – Comenzando la casería de Peter. – No vas a escapar.
Dos días después, había vuelto a ser humana, pero se pasó todo el día siguiente dormida en la habitación de Melody, por lo que ella era libre de irse de la residencia Cullen y volver con su madre.
Tragó duro, no estaba preparada todavía para ver a un traidor y no llorar… o golpearlo.
Se peinaba el cabello mientras el espejo le revelaba que aún estaba preocupada por el asunto, sus ojos estaban tristes y lo peor es que su otro yo aun no paraba de invitarla a controlar el mundo o de vengarse de los lobos.
Guardó sus cosas en el bolso y sale de la habitación, sabía que actuar como cobarde no solucionara las cosas, debía enfrentarlas… y si debía gritarle al desgraciado, lo haría. Le sorprendió ver a su padre al final de las escaleras, con las manos en los bolsillos y viéndola fijamente. Se puso nerviosa, su corazón acelerado era la prueba, le inquietaba demasiado la presencia de su padre, y como Bella y Charlie, no sabía como expresar sus sentimientos… un dolor en el trasero.
-Ahora iba a volver con mamá. – Tratando de parecer normal incluso sonrió un poco para parecer despreocupada.
-¿Estás segura de eso? Estoy preocupado de que estés en el mismo lugar que él.
Kathie reflejó asombro, claro que sabía que le tenía algo de cariño, pero nunca se lo oía, él era como el abuelo Charlie, silencioso, por dentro se sintió muy feliz, una oleada de felicidad la cubría y calentaba sus entrañas, dándole las ganas de llorar de emoción, pero se contuvo.
Tal parece que Gustav tenía razón al final.
-Gracias por preocuparte por mí… eso en verdad me pone muy feliz. – Confesó, ampliando su sonrisa. – Pero… yo no soy de las que huye. Lo voy a enfrentar y escuchare su historia porque Jackson no es una mala persona… ¿Cómo serlo con el padre tan genial que tiene?
El vampiro había sonreído ante las palabras de su hija, había sonado como toda una mujer madura… y testaruda, en verdad que era una Swan. Apoyó una de sus manos sobre la cabeza de Kathie, volviéndola a sorprender.
-Sea cual sea tus decisiones… las aceptaré.
Ahora, aparte de sorprendida, quedo confundida… ¿Qué quiso decir con eso?
Esme le había preparado como desayuno un pote lleno de cereal, un vaso de leche, otro con jugo, huevos revueltos y pan tostados. Estaba tan hambrienta por pasar días sin comer comida de verdad, que no había dejado nada en la mesa, los platos y vasos estaban limpio por completo y hasta se pescó una manzana verde.
Se despidió de todos (a Peter sólo le dio un golpe en la frente), subió sus cosas al asiento de atrás del jeep ya reparado, se colocó el cinturón de seguridad y partió hacía la Reserva, tratando de mantener la tensión controlada con su MP3 de la radio encendida y moviendo sus dedos sobre el volante.
-Se fuerte Kathie. – Se dijo lanzando un suspiro hondo.
Todo fue rápido, apenas entró al territorio de los licántropos, gritó aterrada al ver que algo se apareció inesperadamente en el camino, apenas tuvo tiempo de reaccionar apretando el freno con los ojos cerrados y afirmándose más en el volante. Había gritado hasta que el vehículo se detuvo, no sintió nada extraño, así que lentamente fue abriendo sus ojos temerosa de encontrarse un cadáver, pero lo que se pilló fue a un Jackson desinteresado de pie frente al jeep, a sólo un par de milímetros de distancia.
-¿Jackson? – Pestañeó varias veces y al reaccionar, reflejó furia. – ¡Estás demente! – Trataba de quitarse el cinturón, pero como sus manos aun temblaban por el miedo, sus movimientos eran torpes. – ¡Espera a que salga de aquí y te de una tunda! – Finalmente se liberó y se bajó del jeep dando un portazo. – Si quieres suicidarte, tírate de un barranco, pero no me involucres a mí. – Empujándolo desde el torso. – ¡Di algo!
Jackson se había quedado silencioso en todo momento, dejando que ella hiciera lo que quisiera, que se desahogara a pesar que él era más fuerte y resistente, si hasta Kathie reaccionó con darle un puñetazo, pero terminó con la mano adolorida, quejándose mientras se frotaba la mano.
-Ten cuidado, ya deberías saber que somos como hierro. – Le retó mientras trataba de tomar su mano para analizarla.
-Sigo enojada contigo. – Se justificó al sentir sus mejillas arder… claro, será duro como roca, pero si que impregnaba calor con sólo un roce.
-Sólo puedo decirte que lo lamento. – Dijo clavando su mirada en ella sin dejar de acariciar la mano dañada… que curiosamente, Kathie ya no sentía nada gracias a esas manos. – Y se que no es suficiente.
-Si estás tan arrepentido… ¿Por qué aceptaste ser un espía? – Maldijo a los dioses por hacerla tan débil ante los hombres… no, ante él. A pesar de lograr mantener una póquer face, por dentro estaba derritiéndose ante esos ojos negros como la noche, que seguro tenían la habilidad de atravesarla y ver su alma y su indefenso corazón.
-Yo sé que he sido un idiota y no me siento muy contento sabiendo que hice algo tonto, pero puedo justificar en mi defensa que yo nunca acepte esto… sólo me dieron la orden y no me dejaron defender.
-Quiero saberlo… ¿Me consideras una humana o un monstruo?
-Ninguna de las dos. – Admitió sin arrepentimiento y sonriendo, sorprendiendo a la chica. – En esa ocasión me sentí débil para admitirlo delante de los demás… no se qué pasa conmigo cada vez que te veo. – Confesaba, aumentando el rubor en las mejillas de Kathie. – Sólo se que te consideró como "Kathie"… ya seas humana o vampiro, Kathie es Kathie… y eso es más maravilloso que cualquier otra raza.
Por culpa de tantos halagos, la chica reacciona con bajar la mirada y liberándose de la unión de manos para apartarse unos pasos, trataba de mantener el equilibrio ya que sus piernas temblaban por culpa de una serie de emociones que ella no podía descifrar. Era la segunda vez que se sentía así y eso la asustaba… se había jurado no volver a sentir eso de nuevo y ahora él venía a romper su juramento.
-Te perdonó Jackson, pero… pero no más secretos. – Viéndolo con seriedad. – Quiero saber la verdad… quiero saber que esta ocurriendo en este pueblo.
-Te lo diré… en la noche, después de cenar… si nos seguimos retrasando, tu madre se alarmará.
-En serio, desde que es madre, se parece más a la abuela Renée. – Suspirando.
Jackson se subió al copiloto, dejando que Kathie condujera. Al llegar a la casa, Bella la abrazó con todas sus fuerzas, ignorando que le estaba cortando la respiración hasta que Charlie interpuso.
-¿De seguro no ha pasado nada? – Preguntó Bella mientras le acariciaba las mejillas.
-Me han echado ojo encima, no te preocupes… en verdad te estas pareciendo a la abuela Renée. – se quejó apartando aquel calor maternal.
-No me lo recuerdes. – Suspiró cansada al darse cuenta que tenía razón. – Ve a dejar tus cosas, hemos preparado tu favorito para comer.
-¿Tú y el tío Jacob cocinaron? – Asombrada. – ¿Y me lo perdí?
-Yo los grabé. – Le aseguró Jackson enseñando la cámara, ambos actuaban como si no hubiese ocurrido lo de hace días.
-Dos grandes chefs en la cocina no es algo que se deba perder. – Admitió Charlie mientras buscaba los platos.
Kathie le sonrió y partió a su cuarto. Al entrar notó que estaba igual a cómo lo dejo la última vez que estuvo ahí, dejó la maleta en el suelo y se dejo caer en la cama, abre sus ojos al sentir un ruido y notó que su movimiento había ocasionado que su llavero saliera del bolsillo. Se ladeó para estar apoyada en la cama en su lado derecho y así tomar el objeto fácilmente, precisamente el mono de nieve en miniatura.
Es para ti, Kathie. – La silueta de un muchacho extendió su mano en donde sostenía el presente y se lo entregó con una gran sonrisa.
-Sam. – Susurró.
Al darse cuenta que iba a largarse a llorar, se incorpora de la cama y se frota los ojos para evitar las lágrimas.
-Es suficiente, no llores. – Se regaño.
Estaba echa un manojo de nervios.
¿Por qué?
La respuesta: estaba sola con Jackson.
Si, claro… habían ya estado solos un par de veces, pero por una razón, cuando era de noche y no se escuchaba absolutamente nada, su cuerpo perdía el control y sólo quería huir a la seguridad de su habitación.
-¿Bien? – Quería acabar ese silencio de una vez y terminar el asunto para irse. Estaba sentada en la mesa mientras Jackson sólo observaba la luna. – ¿Vas a hablar o que?
-Cuando la tía Bella te estuvo esperando, se armo una gran conmoción entre los vampiros y los lobos… y llamabas la curiosidad entre las otras especies.
-¿Otras especies? – Asombrada. – ¿Hay más criaturas sobrenaturales aparte de los Licántropos y Vampiros?
-Así es… dios, deberías ya sospecharlo por lo menos, si no tienes una vida normal que digamos. – Cruzándose de brazos.
-No molestes, no me cuentan mucho que digamos. – Se quejó en un bufido. – De seguro porque yo tome la decisión de ser humana… volvamos al punto.
-Bueno, como ya sabes, hay una gran rivalidad entre nuestras especies. – Kathie gruñó al ser unida al saco chupasangre. Jackson la ignoró para seguir narrando. – Así que cuando supieron que vendría al mundo una mestiza, creyeron que habría que destruirte.
-¿Querían matar a mi madre? – Abriendo sus ojos por el asombro.
-Mas bien, ocasionarle un aborto… mi padre se rehusó y se separó de la manada para protegerlas a las dos, amenazando que tomaría el lugar de Sam como líder si se les ocurría levantarle una mano… eso fue suficiente para calmarles los humos.
-El hecho de que los vampiros devoren sangre para vivir, no los hace crueles… mi abuelo… mi familia es un ejemplo, hicieron un pacto y ellos nunca lo han quebrantado.
-Te recuerdo que no todos los vampiros son como los Cullen. – Adquiriendo una pose seria para volverla al mundo real. – Y aun así, no se puede confiar en su instinto, no importa cuando luchen, su deseo de sangre los vuelve incontrolables.
-Mi abuelo controla bien su instinto… sólo son siglos de practica…
-Que ningún otro de su raza, sin contar tu familia, quiere tomar. Los vampiros son fuertes con sangre humana… ¿Qué idiota quiere dejar de tomar el Elixir? Nosotros, los Licántropos, tenemos el deber de proteger a nuestra gente, a los humanos de aquellos seres de sangre fría… pero. – Agregó al ver la expresión de la chica. – Yo no estoy en contra u odio a los Cullen, ellos no me interesan… mientras no rompan el tratado.
Kathie sonrió por oírlo, era su modo de ser amable sin perder su reputación. Pero luego pensó mejor la situación… ¿Tan peligroso es que nazca una mestiza vampiro?
-¿Qué tengo de peligroso como para alertar a tu clan hasta los días de hoy o que ahora aparezcan vampiros detrás de mí?
-Se dice que los mixtos, por tener el don de estar en los dos mundos, tiene gran ventaja para beber la sangre… aumentado las posibilidades de que sean descubiertos.
-Pero yo soy vampiro una vez al mes y me dura como una semana.
-Pero no brillas ante el sol, por lo que no te preocupas por esconderte.
-¿Algo mas? – Sabiendo que era imposible que sólo fuese por eso.
-Bueno… he oído que sus instintos de sangre son más deseosos que pierden el control y que hasta llegan a tener más de una mente dentro… como dos personas en un frasco que pelean por ver quien domina el cuerpo… ese otro "yo" que tienen es tan poderoso que pueden destruir una ciudad… los mixtos tienen el poder de dominar el mundo.
-Q-Q-Q-Q-… ¿Qué? – Atónica, recordando todas sus disputas internas con su yo vampiro… así que era cierto sus locuras de dominación mundial.
-Son realmente poderosos… y algunos vienen con dones raros, como tú con el tiempo, así que sus líderes vampiros prohibieron los nacimientos de mestizos matándolos.
-¡No puede ser! – Exclamó ignorando que a esa hora, todos dormían, se tapó la boca y afinó la audición para cerciorarse de no haber despertado a nadie. Suspiro aliviada. – Es imposible, si fuese así, yo no hubiese nacido.
-Tal parece que tu familia te ha protegido muy bien, escondiéndote de tantos ojos, haciéndoles creer a los vampiros que te habían matado.
Kathie llevó sus manos a su rostro, ahogando la necesidad de gritar por tantas confusiones en su cabeza, sus dudas se resolvieron, pero ahora tenía otras. Ahora le quedó claro que los vampiros iban por ella para asesinarla, por encontrarla un peligro para su especie, los lobos también la encontraban un peligro para ellos y para los humanos… ¿Qué no podía estar tranquila en ningún mundo?
-¿Qué se supone que debo hacer ahora? – Rascándose la nuca. – ¿Irme a otro país?
Al ver su frustración, Jackson se atrevió al fin alejarse de la ventana y se acercó a la chica, aprovechando que estaba distraída, la tomó de las manos, sorprendiéndola y llamando su atención, como también un pequeño rubor en sus mejillas.
-No te preocupes… yo voy a protegerte. – Lleva una de sus manos al pecho, en donde estaba el corazón. – Te lo juro Kathie, déjamelo en mis manos.
Era un nuevo día.
Había sido algo duro al comienzo, habló con todos sus profesores para saber los trabajos que había dejado para fechas futuras y consultarles si podía aun entregar los trabajos o rendir pruebas que ya fueron dadas.
Tendría una noche larga.
Se dirigía ahora a la cafetería, sólo le quedaba una hora de almuerzo y lo aprovecharía lo más que se pueda, más cuando vio a Jackson y a Rosa con su grupo de amigos y decidió ir a comer en otro lado. Notó que ellos estaban con el grosero de Richard y un chico de corta cabellera lisa y de color rojo que no le podía ver bien ya que tenía la cabeza pegada en su comida y Richard lo tapaba gran parte. Le pagó a la cajera el almuerzo que eligió y pretendió irse a buscar un lugar más calmado, pero…
-¡Kathie! – Gritó Rosa muy emocionada mientras se ponía de pie alzando una mano.
-¿Qué ocurre? – Curiosa por verla correr hacía ella y tomarla de los hombros por detrás.
-Ven a almorzar con nosotros. – Le invitó mientras la empujaba.
-¿Qué? – Sorprendida ante la idea de comer ante el desconocido y el grosero. – No creo que sea una buena idea.
-Por favor, no seas distante… ¿Cierto que puede, Jackson? – viendo al lobito.
-Claro, eres bienvenida para comer entre los lobos. – Bromeó con una sonrisa que detuvo el corazón de Kathie.
-No hables por mí, no quiero a un chupasangre cerca mío. – Se quejó Richard, viéndola de forma asesina, esperando que así la intimide y se vaya.
-Si te molesta, te puedes retirar, pero no lances tu feo vocabulario cuando la gente come. – Amenazó el pelirrojo, sorprendiendo a Kathie, ¿Acaso estaba de su lado?
El pelirrojo se dignó a mostrar su rostro, revelando que sus ojos eran negros como la noche, dándole un aura de misterio que intrigó a Kathie, como todos… o la gran mayoría, su piel era bronceada con el color del capuchino y la mestiza notó que algunos mechones rojos rozaban la frente y la punta de la nariz. Aquel chico le hizo pensar en su amigo de Los Ángeles, Derek, ya que ambos impregnaban despreocupación a su entorno y apariencia. Vestía unos pescadores hechos de jeans de color verde musgo, bolsillos grandes y holgados, zapatillas blancas que estaban sucias por la tierra mojada y también se veían viejas, no llevaba calcetas y una camisa holgada, con un agujero por el lado derecho de su abdomen, mangas cortas y también verde. A Kathie le pareció curioso que entre todos los hombres lobos que ha visto (Jacob, Jackson y Richard), él sea el único que conocía que era delgado, aunque si mantenía la alta altura.
-Mi nombre es Oliver Wood y tengo 16 años… y si, soy un hombre lobo como estos dos idiotas sin cerebros que conseguí como amigos. – Fue su presentación mientras extendía su mano. – Es un placer conocerte.
-¡Oye Oliver! – Se quejaron los aludidos mientras Rosa sólo se reía.
-Kathie Swan. – Aceptando estrechar su mano, sonreía levemente por el alivio de que no la desprecie. – El placer es mío.
-Oliver, no deberías ser tan bueno con ella. – Le regañó Richard, ganándose que Rosa lo golpee en la cara con su manzana, que se rompió como si el chico fuese de hierro. – Idiota, me ensuciaste. – Buscando una servilleta.
-Te lo merecías. – Sacándole la lengua.
-Me gusta conocer a las personas antes de juzgarlas… eso es algo que deberías aprender, Richard. – Comentó Oliver para luego tomar de su gaseosa.
Luego hubo un silencio que sólo era rotó por los cubiertos al pescar la comida, la atmosfera era intensa e incómoda para la opinión de Kathie, quien trataba de pensar que contar sin parecer estúpida, ni mucho menos delante de Richard… cero, estaba sin creatividad.
-Oye Kathie. – Dio millones de ovaciones a Rosa en su mente al oírla hablar. – ¿Te has metido ya a una clase extra programática?
-No. – Negando con la cabeza, no había pensado mucho en eso por culpa de los deberes, su vida complicada de adolescente que se relacionaba los vampiros y por su transmutación. – Es una lastima que aquí no tengan karate o judo… ¡Ni aikido! – Golpeando la mesa por su frustración. – ¿Cómo voy a mantenerme como campeona nacional si no práctico?
-Pues entonces… ¿Por qué no te unes a música? – Le propuso llena de emoción. – Formamos una banda y somos casi independientes y famosos.
-¿Casi? – Alzando una ceja.
-Lo seremos por completo cuando tengamos contrato con una disquera. – Le explicó como lo más obvio del mundo. – Nos hace falta una vocalista mujer para algunas de nuestras canciones… yo no puedo ya que no logro los tonos altos de Jackson o de la música… ¿Cantas bien?
Kathie sonrió con arrogancia, esa era una pregunta REALMENTE estúpida para ella.
-No me gusta presumir… a quien engaño, me fascina. – Muerde de su manzana. – Soy mejor cantante que todos ustedes juntos.
Y Jackson se rió divertido al oír tal comentario con esa sonrisa en los labios de su amiga, se ve que ella se estaba recuperando y eso le alegró.
-Dame esos cinco. – Dijo elevando su mano derecha.
Kathie chocó las manos y compartieron una sonrisa de complicidad.
Las clases habían acabado.
En la sala de música estaban Richard, Rosa, Oliver, Jackson y ella, tal parece que los tres lobos y la chica eran los únicos miembros. Se preguntó también por qué la habitación lucía desolada, incluso había con suerte siete asientos y tres mesas… parece que sólo eran ocupados por ellos.
El profesor encargado de la banda se había aparecido y Kathie juró que estaba ante una especie de dios griego… ¡Estaba para violárselo!
Alto, cursaba alrededor de los 30 años, pero no se le notaba mucho, su cuerpo de color chocolate estaba muy bien trabajado, tenía un poco de barba que lo hacía ver más atractivo, labios rosa bien claro que reflejaban una sonrisa traviesa que le aseguraba que no era un good boy, si le había parecido intrigantes los ojos de Oliver, los de este hombre ganaban con ese brillo tan claro que era difícil definir si eran verdes o azules y su cabello castaño y liso, lo llevaba corto, un poco despeinado, le llegaba por arriba de su cuello, orejas y por sus cejas. Vestía unos pantalones de tela de color negro, chaqueta de saco del mismo color y con una camisa blanca fuera del pantalón y con botones de arriba desabrochados, mostrando un poco de la manzana prohibida.
-Sí… no eres la primera que piensa igual. – Le susurró Rosa al oído al ver su expresión. – Es todo un Adonis.
-Lo he notado. – Dejó escapar en un largo suspiro.
-¿Y quien es este corderito? – Preguntó el profesor ampliando su traviesa sonrisa y acercándose a ella, colocándola más nerviosa.
-Es Kathie Swan, pensaba unirse al club. – Presentó Oliver con su vista en unas partiduras.
-Puede unirse, ¿Verdad profesor William?
-Sólo si pasa la audición. – Susurró con intriga al ver la pequeña expresión de enfado que reflejó Jackson por un par de segundo en el momento que él tocó los hombros de Kathie… que divertido serán las cosas.
-Claro, no tengo ningún problema en cantar. – Aseguró entre feliz y sonrojada por tener a ese hombre tan cerca.
Había elegido como canción una música pop con algo de rock y se colocó a unos metros delante de una batería. Al oír el Play, suspiró hondo y espero su turno. Cantó con tanta energía, corazón y potencia que atrapó a su audiencia (aunque Richard no lo quería admitir), era como un domador de serpiente que despertaba a sus reptiles al tocar la flauta. Estaba demostrando que tenía el talento para ser la mujer más famosa del mundo en la industria de la farándula.
Al terminar, Rosa aplaudió realmente emocionada, William y Jackson aplaudieron con menos entusiasmo, Oliver sólo sonrió y Richard gruño porque admitía que era buena.
-Felicidades señorita Swan, esta dentro. – Le felicitó William. – Ahora la banda esta completa.
