¿Qué tal lectores de fanfiction? Pues acá les traigo el capítulo 7, lamento que no sea tan largo pero es todo lo que me dio en tiempo y oportunidad. Cuando puede haré el 8 más largo si se puede! Bueno, ¡Empezemos!.
Capítulo 7: El valle asignado y un pasado dudoso.
Hace 9 años atrás…
Lejos en una montaña cercana se encontraba el sol dando su primera hora de aparición rayando el piso y las habitaciones de la academia Lee-Da.
-¿Eso es todo lo que tienes?. ¡No eres nada!.- Le gritó Arturo a un joven de 15 años igual que él.
Arturo tenía una edad aproximadamente 15 años junto a un compañero suyo. Al parecer eran los líderes de las ligas superiores.
-Vete callando o te callaré yo mismo…- Le advirtió aquel compañero apuntándole con una espada de madera.
-Demuéstrame lo que vales, Vlad…- Lo retó cruzando su espada con la de él.
Vlad medía 1.76 m, era más grande que Arturo, piel blanca y ojos color azul. Cabello risado color castaño y estaba marcado al igual que Arturo.
Vlad golpea la espada de Arturo con la suya y da una vuelta sobre su propio Eje. Arturo predice esto y gira a la izquierda quedando de lado y poniendo su espada como escudo y Vlad le volvió a dar en el escudo.
Arturo gira la espada a la izquierda y le pega a la de Vlad hacía arriba haciendo que se le vaya por los aires y se clave en el piso. Arturo le apunto con su espada en el cuello.
-No dejes que la ira te maneje, podrías quedar ciego.- Quitó su espada de su cuello y la guardo.- La clase terminó… Ahora es un buen momento para desayunar...-Volteó la cabeza ala derecha para ver la puerta hacia el comedor.
Habian unos escalones pequeños y al parecer era un templo. Uno muy grande y sagrado.
Vlad empezó a toser un poco por la reacción que tomo Arturo para tirarlo de esa manera.- C-como... –Tose de nuevo- Como te atreves... –Pone una mano en su cuello para que se pase el dolor y se para- Algún día me vas a matar... –Ya se le había pasado y entonó su voz de nuevo- Y creo que no viviré para contarlo... –Lo miró pero estaba de espaldas.
-Si no te callas... Quizá sea hoy ese día...- Giró la cabeza a la derecha para ver a Vlad levantarse, pero tenía expresión seria.
-Ya te ganaré... Estoy seguro.- Se sacudió sin darle tanta importancia y caminó hasta llegar a el lado derecho de Arturo.
-Recuerda que todo lo que sabes es porque yo te lo enseñe.- Caminó hasta llegar a las escaleras y vio a Vlad con cara de aburrimiento dándole la razón.- Vamos, se hace tarde. Pronto nos elegirán para cuidar los valles.- Le sonrió.
-Solo espero que esas aldeas no estén llenas de animales...- Dijo en voz baja arrepintiéndose de haber entrado a esa academia y se encaminó hasta llegar con Arturo.
-Oh, vamos Vlad, ¿qué es lo peor que puede pasar..?- Sonrió de nuevo y entraron por un portón grande que daba con la sala del comedor.
Al atardecer de ese mismo día...
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-Muy bien Vlad, recuerda que pase lo que pase...- Lo miro a los ojos con expresión seria y caminaron a los vestidores- Somos un equipo, y nos pongan donde nos pongan debemos cumplir con las ordenes que nos den.
-Si, si, "jefe".- Lo miro igual a los ojos- Aun que...- Se puso enfrente de él y empezó a caminar en retroceso para hablar con Arturo.- Me pregunto, ¿por qué seguimos sus ordenes?, ¿no podemos simplemente hacer lo que nos plasca?, es decir...-Paro a Arturo poniéndole una mano en el hombro diciéndole en tono serio.- ¿Por qué seguir sus ordenes, si podemos formar nuestra propia aldea?.-
Arturo lo vio con cara seria y aparto su mano de su hombro- Vlad, sabes lo que eso implica y lo que es... ¿No es así?.
-Lo se, pero quisiera alguna vez en mi vida estar al mandado de algo y no que me manden...- Lo vio seriamente.
-Vlad... Escucha lo que dices, eso es traición, es desertar... – Lo vio con preocupación- Sabes lo que le pasa a los desertores... "Aquellos que rompan el juramento..."-No terminó de hablar, Vlad lo interrumpió.
-"Serán herejes, y no merecerán la lástima ni la misericordia", lo se, pero juntos podemos acabar con ellos...
-Escucha lo que dices- Lo miro cada vez con más preocupación- Vlad, no podemos, estamos aquí por algo y debemos cumplir con esas órdenes, nos gusten o no... ¿Crees que me gusta asesinar gente cada que me lo piden?.- Lo hizo a un lado y siguió caminando hasta llegar a la puerta de la sala de elecciones. Suspiró y lo vio una vez más- Solo... Trata de controlarte, ¿si?. Aun no estamos para revelarnos, en algún tiempo será... Mientras tanto debemos seguir órdenes, ¿te quedo claro?.
Vlad avanzó hasta llegar con Arturo y le contesto- Si maestro...-Agacho la cabeza en señal de vergüenza pero por dentro estaba lleno de ira e impotencia.
-Bien...- Sonrió y empujó la puerta para abrirla- Vamos.
El salón era bastante grande tenía un campo de entrenamiento, pesas, lugares para entrenar con muñecos y demás. En el centro había como una plaza pequeña de 6 metros de alto, atrás había un símbolo uno muy raro, tenía una "A" muy rara, con 2 "X" en medio y toda ensangrentada. Se hacían llamar "los defensores de la verdad". Ahí arriba había un hombre Alto de unos 40 años con una bata enorme de color negro con verde oscuro, tenía barba y uno que otros anillos. Al parecer era el jefe. El se encontraba en posición recta y con los brazos hacia atrás.
-¡Queridos hermanos!, es hora de empezar con las elecciones.-Dijo en tono serio para que le prestarán atención.
Todos los que estaban en esa sala practicando pararon un momento y se pusieron en la plaza para escuchar a su general en posición recta.
-Míralos...- Le dijo Vlad a Arturo- Parecen perros con amo...
Arturo no dijo nada, solo subió y con su general a escuchar lo que iba a decir.
-Hay sí, me creo porque soy el brazo derecho del general...- Dijo en modo de sarcasmo mientras lo veía subir hasta quedar con él.
-¡Hermanos!, es hora de ver quienes se quedaran a cuidar los valles de todo aquel que intente socavar la paz o empezar una rebelión con este concilio.- Miro a Arturo y le dio un urna dorada.- Agárrala bien, todo depende de que elección tengan ellos.- Le susurro viéndolo a los ojos y regreso a hablar con los demás.- ¡Recitemos el credo!.
"Al entrar a esta academia debemos unirnos todos como hermanos, aquellos que rompan el juramento no merecerán la lástima ni la misericordia. Más que la pena de muerte."-Dijeron todos al mismo tiempo.
-Ahora...-Empezó a ver a los clanes.- Líder del Clan Rojo, ¡pase al frente!.
Entre toda la multitud empezó a moverse un tipo alto con cabello corto y copete, estaba muy marcado y tenía un traje rojo con un amuleto verde en su pecho. Subio a la plaza y metió la mano en la urna.
-Suerte hermano...- Le dijo Arturo a aquel tipo.
-No necesito suerte... Ya la tengo.- Saco la mano de la urna y vio que decía "Serpientes".- Mierda...
-Te lo dije...-Sonrió Arturo ante esto.
El tipo bajo con cara seria y se llevo a su clan para ir de una ves a al valle de las serpientes.
-Jorch, ten cuidado... El valle de las serpientes tiene muchas mentiras y pocas caras amigables.-Le dijo uno de sus mejores amigos del clan azul.
-No te preocupes Takeshi, lo tengo controlado...- Se despidió de su amigo con un abrazo.- Estaremos en contacto.- Con las mismas se fue con su clan.
-Si, estaremos en contacto.- Takeshi volteo a ver las elecciones y esta ves había un tipo del tamaño de Arturo, algo flaco pero muy intelectual. Era el corazón de su clan, era del clan verde.
Al clan verde le toco el valle de las mantis, no había tanto peligro. Agarro eso e hizo reverencia para preparar a su clan y salir a la mañana siguiente.
-¡Representante del Clan Naranja!.- Siguió llamándolos para que pasaran.
Al cabo de 30 minutos más llamaron a Takeshi para subir.
Takeshi era un hombre del tamaño de Vlad, estaba un poco menos formado pero se notaba que estaba fuerte. Tenía un traje Azul con un collar Gris.
-Suerte Taki.- Le sonrió a su amigo.
Takeshi igual le sonrió y metió su mano en la urna, a él le toco el valle de los cocodrilos, no era nada malo, todos saben que son algo pesados por sus antepasados que los calificaban como bestias come carne.
-No, me fue tan mal...- Le sonrió Takeshi y bajo a preparar a su clan para la mañana siguiente.
Ya no quedaba nadie más que Vlad, Arturo y su jefe.
-Maestro...- Dijo Arturo en señal de reverencia- Creo que ahora me toca a mi...-Metió su mano a la urna, pero su maestro le dijo lo contrario.
-No...- Se acerco a él para decirle las cosas más claras- A ustedes ya les asigne un valle, debido a que son el escuadrón negro.
-Dígame maestro, ¿qué valle es?- Pregunto algo confundido.
Vlad estaba u poco lejos y no podía escuchar casi nada, al pasar un rato vio que Arturo estaba bajando algo pensativo y decidió acercarse a él y preguntarle.
-¿Qué pasa?, ¿dónde nos asigno?.- Pregunto con seriedad pero por dentro estaba nervioso.
-No te va a gustar la idea...- Dijo mirando al piso pensativo.
Ahora...
-Vaya...-Dijo el señor Ping al saber todo eso- Así que tú fuiste un elegido para cuidar un valle eh...- Sirvió una sopa de fideos a unos clientes y volvió a sentarse con ellos mirándolo con una cara feliz y sincera.
-Si...- Dijo el guerrero dragón serio y mirando hacia abajo con las manos juntas formando un puño en su boca- Pero no cualquier aldea...-Dijo quitando sus manos de la boca y le dio un sorbo a la sopa.
-¿Entonces..?, ¿qué valle fue?.- Pregunto Po con muchas ansias de saber de aquella aldea que tanto cuido el guerrero dragón.
Arturo trago la sopa y los miro a los ojos, provocando que se sintieran un poco incómodos. El solo respiró hondo y respondió- Era el valle de los tigres...
Al señor Ping y Po quedaron sorprendidos por aquella aclaración. Todos saben que la aldea de los tigres no es fácil de convencer, ni tampoco es una linda estancia. Muchos de los que van ahí no viven para contarlo. Ambos lo miraron con cara de sorpresa y sin palabra alguna, Arturo solo decidió seguir comiendo la sopa...
Continuará...
Bien, no es lo mejor que he hecho pero si es un poquito largo. Por ahora es lo que eh dado a conocer del pasado de Arturo, ¿quieren saber mas? Tienen que esperar que tenga más tiempo para hacer el episodio 8, espero les haya gustado! Sin mas por el momento. Arluna96
