Hola! Miles de perdones por no actualizar hace meses ninguno de mis fics! Estuve viviendo la vida. Sin entrar en más detalles les traigo este capítulo, estaré trabajando en el que entra que se enfocará en Gaara (KYA) y en los demás personajes de Naruto. Emocionadísima al 100%. Sus opiniones sus bienvenidas, me hacen feliz cualquier consulta estoy a su disposición.

Saludos disfruten del capitulo VII: Viaje de Ida II


En estos momentos tenían que focalizarse sí o sí en la misión. Después discutirían sobre lo que había pasado hacia unas horas. Lo primordial era llevar al daimyō y a su familia sana y salva. No tenían que pensar en otra cosa, eso era lo principal.. pero aún así...

-Entonces, onee-san ¿eres la novia de Chōjūrō-kun?- preguntó la pequeña hija de seis años del daimyō

-¡Narin!- la llamó su madre

-Pero madre quiero saber- aclaró la niña

-Narin, has caso a tu madre y por favor estate quieta incomodas a nuestros guardias. Disculpen si mi pequeña hija les pregunta de estas cuestiones, Chōjūrō-san no nos había dicho que se encontraba en una relación con usted Matsuri-san- dijo el líder del País del Agua

-Trágame tierra- pensaron los dos al mismo tiempo. -Daimyō-sama mi compañera y yo no tenemos ese tipo de cercanía, sólo somos dos buenos amigos- aclaró el último espadachín de la Niebla

-Él tiene razón- agregó Matsuri. Somos amigos, es todo-

-¡Escuchaste Narin! ¡Ahora podrás pedirle a Chōjūrō-san que sea tu esposo!- gritó a todo da el hijo mayor

-¡Cállate Ouryo-nii sama!- pidió ella a su hermano

-Silencio los dos. Tenemos un viaje largo hasta el muelle, mantengan la compostura, se encuentran frente a unos shinobis- Dicho esto los dos niños se sentaron en sus asientos de la diligencia. La verdad sólo quedaba un poco de viaje hasta el puerto, sin embargo necesitaba algo de paz, él y su esposa. Por su lado, tanto Chōjūrō como Matsuri se encontraban obviamente incómodos por las preguntas de Narin que a pesar de que ella se había callado por pedido de su padre, no podía evitar que ambos jóvenes se ruboricen. Matsuri suspiraba tratando de pensar en otras cuestiones, pero la voz de Chōjūrō la sacó de sus pensamientos.

-Matsuri...espera- Chōjūrō la llamó deteniendo la marcha

-¿Qué ocurre?-

-Tengo el presentimiento que nos están observando hace rato, me adelantaré para ver si el camino se encuentra despejado y sin peligros-dijo tratando de bajar su espada de su hombro.

-No, eso lo haré yo. Quédate con el daimyō y su familia si te alejas de su lado seguro podrían inquietarse- aclaro alejándose del peliazul.

-Te hallas en lo cierto-

-Lo sé. No tardaré mucho, procura que ellos estén a salvo- dicho esto se alejó más de él

-¡Matsuri!-

-Dime.-

-Ten cuidado.- le pidió él encarecidamente

-Sé protegerme.- Matsuri tomó un kunai y salió de la escena desapareciendo de la vista del shinobi

-Chōjūrō-san... ¿a dónde fue la señorita Matsuri?- dijo bajándose del carruaje

-No se preocupe, ella fue a ver si el camino se encontraba bien despejado para la comodidad de la diligencia- Descase, seguro que está cansado. No falta mucho para llegar como sabe.-

-Shh, no quiero que los niños sean conscientes de ello- Gracias por su amabilidad, desde que mi padre me cedió el cargo del líder de la Tierra del Agua todo es reuniones y viajes. Apenas tengo tiempo para mi familia-

-daimyō-sama, es natural que tenga esos problemas. Me alegra que esta vez su esposa e hijos hayan podido acompañarlo en este viaje-

-A pesar de que les advertí que se cansarían no me hicieron caso, a veces parece que no dirijo una nación cuando estoy con ellos en nuestro hogar-

Chōjūrō rió ante la sinceridad del líder de la Tierra del Agua. Por su parte, el daimyō le dedico una sonrisa de bondad al joven shinobi. Una lucecita de curiosidad se le encendió en la mente.

-Nee, Chōjūrō-san. Hablando seriamente, mintió acerca de usted y la señorita Matsuri ¿verdad?-

-¿¡C-Como lo sabe?!- preguntó él completamente avergonzado.

-Me acaba de dar la razón ¿Hace cuanto que se encuentran juntos?-

-daimyō-sama, es una pregunta complicada de responder. Igual que nuestra relación

Matsuri había avanzado no tan lejos de la comitiva del daimyō. Trataba ser muy sigilosa en esto. Bueno era su especialidad, obviamente. Con su kunai en mano, se sentó y se limitó a escuchar si algún sonido extraño emergía del bosque que rodeaba el camino en el que se encontraban. Los sonidos de la naturaleza era lo primero que sus oídos les llegada, pero en un momento un sonido extraño le llamó la atención. El arrancar de un vehículo. Muchos pensamientos se le cruzaron a la kunoichi de la arena. ¿Vehículos aquí? ¿En esta parte del bosque? ¿Qué harían?. En primera instancia, la presencia de autos y/o camiones en las aldeas ocultas se estaba volviendo cotidiano, pero en toda su estancia en Kirigakure, Matsuri no había visto muchos vehículos, por lo que le resultaba extraño escuchar justamente uno en el bosque. Siguió el sonido, saltando entre los árboles que la hacían pasar desapercibida. El arranque se hacía más fuerte suponiendo ya que el se había quedado atascado. Se hallaba en lo cierto. La castaña se detuvo, se encontraba a una distancia prudencial de los extraños. Pudo divisar lo que sería una camioneta. Tenía que asegurarse de que no eran peligrosos para el daimyō y su familia. Justo una figura salió del otro lado del camino. Desde esta posición es complicado observar, se dijo Matsuri a sí misma. Sin embargo, ella pudo dilucidar que era un hombre, el cual comenzó a acercarse a la camioneta. Gracias a eso, Matsuri bajo de su sitio en el árbol para ponerse cerca a ellos, escondida una distancia de lo más prudencial. Pudo distinguir lo que para ella sería lo que no quería esperar: ninjas renegados.

-Mido-sama, no podrá creer quién se encuentra en el bosque.-

-Dime rápido Iroichi, no estoy de humor. Estamos atascados en este fango y tenemos solo hasta mañana para poder enviar el cargamento.-

-El daimyō de la Tierra del Agua, Mido-sama. Lo vi, parece que esta con su familia custodiados sólo dos ninjas.-

-¿Dos ninjas? Debe ser una broma. La mizukage no podría tener tan poco tacto con el daimyō.-

-Pero es así. ¿Qué haremos?-

-Bueno. Niji y tú irán por ellos.-

-Pero... ¿dónde esta Niji-san?

-Mira detrás de mí-

En el asiento trasero un hombre se hallaba durmiendo tranquilamente. La baba se le caía de su boca, Mido suspiró e Iroichi tratada de contener la risa.

-¡NIJI! ¡MUEVE TU TRASERO! ¡TENEMOS TRABAJO!- dijo Mido-sama a su subalterno.

-¡Eh,eh! ¿Ya es de mañana?-

Iroichi no se pudo aguantar la risa. Mientras que Niji bajaba del vehículo y se acomodaba su equipo, Matsuri tenía que detenerlos.


Había pasado una hora desde que Matsuri había ido a "despejar el camino". Chōjūrō no dudaba de sus capacidades pero se estaba haciendo de noche y no podrían continuar la marcha si oscurecía y peor aún sin ella como una de las guardaespaldas. Entre tanto, el daimyō y su esposa estaban cenando afuera de la diligencia junto con sus hijos y su chofer personal.

-¡Chōjūrō-san! Ven acércate debes comer algo...- pidió el daimyō a su escolta

-Estoy bien, daimyō-sama cuando Matsuri regrese deberé de comer algo-

-Padre, onee-san va a regresar ¿no?-

-Narin ¿Por qué preguntas eso?-

-Es que Chōjūrō-kun se lo ve algo preocupado desde hace rato.-

-No te preocupes hija, ella es una shinobi a solo está haciendo reconocimiento del área para que no nos pase nada ¿sí?- calmó el hombre a su hija

-Si tú lo dices, te creeré.- Acto seguido, Narin bostezó.

-Querida, parece que Narin está cansada.- le dijo a su esposa

-Sí fue un viaje largo. Hija, vamos al carruaje te acostaré ahí.- La mujer

-Ouryo cuando termines tu cena acompañaras a tu madre y tu hermana a dormir ¿de acuerdo?-

-Si padre, como usted diga-

Al rato, el hijo mayor también fue a acostarse. El chofer se durmió en su asiento de la diligencia, mientras que el daimyō se quedó mirando la pequeña fogata que trataba de mantener viva. Chōjūrō se sentó a su lado. Hacia un rato él le confesó que su relación con Matsuri era complicada, que hacía varios meses él le dijo que le gustaba y quería saber si ella sentía lo mismo. Sin embargo todo quedo en cero. A ella la mandaron a su aldea y el se fue a unos encargos en otra. Solo se habían vistos en estos últimos días. Tenía miedo, sí. Que ella siguiese enamorada del kazekage, Gaara de la Arena y que en esos meses en los que estuvieron separados ella no pudo olvidarle. No podía estar celoso, no le correspondía pero le enojaba, demasiado. Chōjūrō quería hacer feliz a Matsuri, quería hacerle sonreír. Por Dios, estaba enamoradísimo de ella. En eso pensaba ahora. Ya era de noche. El daimyō lo trajo a Tierra.

-Chōjūrō-san... ¿escuchó eso?-

-No... discúlpeme estaba distraído ¿de dónde provenía?-

El daimyō apuntó hacia el este. Chōjūrō se levantó y le pidió al hombre que se metiera dentro de la diligencia y que no saliera de ahí. Pareciese que aquel que los estaba observando estuviese dispuesto a atacar. El espadachín de la Niebla avanzó unos pasos, poniendo su espada parada a su lado derecho, como muestra de que si el extraño quisiese pelea, él con gusto se la daría. De las sombras, una figura impaciente parecía acercarse. El ninja de Kirigakure estaba listo. Velozmente, el shinobi renegado saltó de su espacio para abalanzarse contra él. En sus manos llevaba consigo una katana la cual fue bloqueada por la espada de Chōjūrō, que aún no se había desfundado. El renegado maldijo volviendo a saltar alejándose de él un poco. El peliazul levantó su espada, dio unos pasos para situarse enfrente del que ahora sería su oponente.

-Entonces esa era la razón de porque la mizukage envió sólo dos escoltas. Tú...eres el último espadachín de la niebla: Chōjūrō.-

-No me sorprende que sepas quién soy. Sin embargo te advierto que no me seré misericordioso con un ninja renegado como tú.-

-Nadie te pide que hagas eso, pero mi compañero ya se esta encargando de la otra. No durará mucho con el tajo que le hice en el vientre.-

-Matsuri- Chōjūrō tenía que controlarse y no dejarse llevar por ello. Tenía que vencer al malnacido y esperar que Matsuri de alguna forma, pudiese volver con él.

-No soy una persona que presume de sus habilidades, pero si crees que te acercará a daimyō-sama, te encuentras muy equivocado. No me contendré- dicho esto, Chōjūrō desenfundo su poderosa espada ante el enemigo él cual no pareció estremecerse ni un segundo. El flujo de chakra era imponente. Entre todo esto, el chofer del carruaje ante la inminente lucha que se llevaría a cabo se aparto de la diligencia junto con el daimyō que tomó a su esposa y a sus hijos, ignorando las advertencias de Chōjūrō de no salir bajo ningún motivo.

-Querido, ¿qué pasa? ¿Por qué estamos huyendo?- preguntó su esposa exaltada por la conmoción.

-No huimos, sólo nos alejamos lo suficiente. Chōjūrō-san luchará. Lo mejor será que no nos tenga pendientes ahora.-

El renegado yacía el suelo sin una expresión el rostro. Estaba muerto. Chōjūrō suspiró, siquiera sudo para derrotarlo. Al darse vuelta se dio cuenta que el daimyō no estaba, ni él ni su familia. Seguro habían huido al bosque por todo. Parecía que el silencia volvía a reinar en el bosque pero no. Un grito se llevó toda su atención. Velozmente se dirigió a dónde se pensaba que provenía el grito, encontrándose con el daimyō y su familia abrazados temblando despavoridos. El pobre chofer estaba a un costado presumiblemente muerto. Y ella, con un rostro fiero lleno de confianza pareciendo desfallecerse había logrado alcanzar al otro renegado que cayó al suelo sin vida por el kunai clavado en su pecho.

-Matsuri- Chōjūrō la llamó. Muchas emociones se agolparon en su corazón, pareciendo que iba a estallar. La kunoichi de la arena le sonrió, estaba cansada y había perdido mucha sangre. En ese punto se desmayó.

Cuando despertó, se dio cuenta que la habían vendado. Estaba mareada, le costaba hablar.

-Madre, Matsuri-san se despertó.- dijo Ouryo

-Que felicidad, Matsuri-san aquí tiene, beba un poco.- pidió la esposa del daimyō a la kunoichi. Ella le hizo caso. La joven parecía desconcertada de todo mirando a su alrededor con curiosidad.

-Chōjūrō-kun está con padre. Nuestro chofer... él...- la pequeña Narin no aguantó el llanto y empezó a gimotear siendo consolada por su madre que terminó su frase.

-Él fue asesinado. Ahora Chōjūrō-san está con mi esposo al mando de la diligencia. Dijeron que en una hora estaremos en el muelle. Estabas muy malherida, tuvimos la suerte de encontrar un pueblo para curarte como se debe. Estamos muy agradecidos contigo por habernos salvados. Descansa, por favor.- le pidió a ella con un dulce tono de voz mientras tocaba la cabeza de su hija. Su hijo mayor asintió con una sonrisa. La kunoichi todavía se hallaba somnolienta, no tardó en dormirse nuevamente.

Chōjūrō tuvo el deber de despedir al daimyō y a su familia. Matsuri todavía se encontraba convaleciente en la diligencia. No pudo contar las veces que le dieron las gracias por todo. Y así seguían despidiéndose desde el barco. Cuando fue a buscar a Matsuri, se hallo la sorpresa de que no estaba. Se preocupó un instante pero luego la divisó entre las personas del muelle, sentada mirando el horizonte. Se acercó a ella, acomodándose a su lado.

-¿Tus heridas se encuentran mejor?- preguntó él manteniendo su mirada al frente.

-Digamos que están relativamente bien. Ai-sama me dijo que la herida no alcanzó ningún órgano vital entonces no tendré muchos problemas para el regreso.- dijo ella haciendo mención a la esposa del daimyō.

-Me alegra de que te hallas entendido con ella. Es una buena mujer y madre. Partiremos mañana, vamos a registrarnos al hotel de aquí.- aclaró Chōjūrō para luego levantarse y tenderle una mano a la herida kunoichi

-De acuerdo. Un descanso no te vendrá mal- dijo ella tomando con gusto su mano. -Chōjūrō... desde que me desmayé y llegaron aquí... no ocurrió nada más ¿verdad?-

-¿A que te refieres?- preguntó él confundido

-Eran tres ninjas renegados. Uno no se presentó o no se dispuso a atacarnos, quién sabe. Pero creo que tenían algo en la camioneta que vi.-

-¿Que sospechas?-

-Esto es algo confidencial de mi aldea, pero confió muchísimo en ti. Hace unos meses tuve una misión en la que vio involucrado el mercado negro de alimentos en las poblaciones débiles con insurrecciones latentes. Informé al kazekage, tengo entendido de que haría algo al respecto, no imaginé que la red se extendería a los demás países.-

-Deberemos darle esa información a la mizukage. Esperemos que esto no pase a mayores.- dijo Chōjūrō con tono de preocupación. Matsuri se encontraba igual, pero sintió una fuerte puntada en su estomago, provocando que subastase al suelo siendo sostenida por el peliazul a último momento.

-¡Matsuri!¡¿Que pasa!?- preguntó Chōjūrō desesperado. Matsuri no podía responderle. Siquiera podía modular palabras, sus ojos empezaron a cerrarse.

-¿Matsuri?- Chōjūrō temió lo peor, pero al sentir que seguía respirando se dispuso a pedir ayuda para que ella despertase. Tenían que regresar a Kirigakure, y con ella así... sería imposible. Suspiró. No quería dejarla sola, bajo ninguna circunstancia.


Espero que les guste! Estoy ahora en "vacaciones", entonces no tengo que hacer muchas cosas... ¡A ESCRIBIR ENTONCES!

Saludos y abrazos gente!