Capítulo 7
Pequeños óvalos negros debajo de sus ojos revelaban que hacía más de dos días no había dormido.
Tal vez si sus planes se hubiesen dado tal y como lo pensó podría dormir… si tan sólo su propia hija no se hubiera ofrecido a ayudar a esa peliazul todo estaría bien, todo conforme al plan.
-¿Volverás a casa? –preguntó teléfono en mano, prácticamente el mundo se le venía encima. -¿c..cuándo volverás amor?
-En tres días, avísale por favor a Shizuru. Muero por ver a mi hija. -dijo una voz femenina al otro lado de la línea.
-Entendido, yo le aviso, te extrañamos mucho y también estamos impacientes por verte de nuevo.– ocultó con maestría su nerviosismo.
-Llevaré obsequios para todos. -parecía emocionada.
-Gracias cariño, disfruta tu viaje. Te amo. -terminó la llamada lo menos atropellado posible.
"Jooeeeeeeeeeer" pensó angustiado, tomó su teléfono nuevamente.
-¿Akira? Necesito que adelantes las cosas. Sabes lo que tienes que hacer ¿verdad?
-Lo sé señor, pero no estoy dispuesta a hacerlo, es Shizuru-sama de quien estamos hablando
-¿Qué no estás dispuesto? Importa poco si lo estás o no, firmaste un contrato ¿Lo recuerdas?
-...De acuerdo, hoy mismo lo haré.
-Más te vale Okuzaki, entonces lo dejo todo en tus manos.
-Sí, Fujino-sama
-yaaaaaaaaaaaauuum –bostezo descaradamente Shizuru, algo tan poco propio de ella.
Y no era para menos, habían dormido a lo mucho un par de horas y ahora debían viajar un poco más y así alejarse de todo aquel matón que se había movilizado para conseguir una simple carpeta… sí, todo era por una jodida carpetita. Aunque en realidad se habían llevado todos los archivos que tan celosamente guardaba Ishiin, pero ese era un detalle menor.
Encendieron sus motocicletas y continuaron su huida.
"¿No podían sólo destruir esa maldita carpeta y ya? ¿Para qué armar tanto alboroto? Era tan simple destruir ese tipo de evidencias, sólo hay que buscar un cubo de metal, poner los papelitos esos ahí dentro, rociar con gasolina y lanzar un cerillo encendido ¡listo! Así he destruido mis malas notas de la escuela mes con mes" Todo esto pasaba por la mente de Natsuki mientras se concentraba en conducir su nave, enamorándose de la velocidad y mirando disimuladamente a la castaña, la última se limitaba a sonreír por el inocente contacto de los pechos de su amada en la espalda durante la noche pasada, olvidándose casi por completo la razón por la cual viajaban.
Un par de horas más tarde encontraron un pueblecillo olvidado por el mundo, realmente hundido en la pobreza. Varias casas construidas con paja y lodo ocupaban el territorio. Era un pueblo muy bello, estaba decidido: descansarían ahí algunas horas y luego continuarían viajando hasta que se terminara el combustible de sus motocicletas.
-¡Agua!-gritó Natsuki complacida al ver que un rio atravesaba el pueblo. –por fin podré darme un baño.
-te acompaño. –dijo Shizuru con una enorme sonrisa.
-¡NO! - un ligero rubor se apoderó de sus mejillas. –Yo voy primero, si te quieres dar un baño espera a que yo salga…
-… de acuerdo –parecía desilusionada. –Haruka ¿podemos hablar mientras?
La ojiesmeralda se sumergió en el agua completamente desnuda, dejando que el agua se llevara su estrés, al menos eso pensó. Sin embargo, su cabeza estaba inundada de preocupaciones banales "¿De qué están hablando? ¿De mi? ¿y si me está espiando?", ante esta última pregunta que emanó de su cabeza cubrió su pecho con sus manos y observó su alrededor: no había absolutamente nadie observando.
-Haaah –suspiró pesadamente – ¿Qué dem…? ¡No estoy desilusionada! ¡Claro que no!- "¿a quién le estoy dando explicaciones?"
Al mismo tiempo Haruka y Shizuru se sentaron en el pasto que crecía de forma natural a unos cincuenta metros del río.
-Suzushiro… es… ¿es mi padre quien empezó esta tontería de las misiones? –
La chica desvió la mirada ante la pregunta que le acababan de hacer.
-yo… usted… ella… vosotros…
-¡no te pregunté los pronombres personales! sólo dime ¿mi padre está detrás de todo esto?
-Prometí que no diría nada.
-Pues con tu no respuestas has dicho todo… además ya es muy tarde, estás con Natsuki y conmigo ¿no me dirás nada?
-Lo único que me informaron es que si la señorita Kuga se infiltraba en la mansión la dejáramos explorar, que ella sólo tomaría una carpeta sin importancia y luego se iría. Que no habría ningún problema… pero nunca imaginamos que usted estaría ayudando, mucho menos que se llevarían todas las carpetas del despacho.
-Ya empiezo a entender… deshacerse de las evidencias de su fraude sin mover un dedo…
-¡Haruka-saaaaan! –se escuchó una voz desesperada desde el río.
"¿En qué estaba pensando? Meterme a darme un baño sin siquiera tener ropa limpia ¡Vaya! Ni siquiera una toalla para secarme"
-Shi… Shi… -no se atrevía a decir el nombre de su acompañante por más necesidad que tuviera de llamarla y pedir algo de ropa prestada. –Shizu… ¡Harukaaaaa!
Enseguida vio llegar a la susodicha.
-¿qué ocurre? –preguntó altamente preocupada.
-Necesito ropa- volteó hacia abajo muy apenada.
-entiendo- "no te rías Haruka, resiste, esto no es divertido, ok sí lo es. Pero no debo".
Ya vestida con algo de ropa de la ojirubí, Natsuki se encaminó hacia donde estaban la otras dos hablando cómodamente.
-Ya puedes entrar al agua… gracias por la ropa.
-no hay problema. Cuida las cosas por favor.-dijo la Shizuru con una sonrisa tranquila. –Vamos Haruka.
Ante la sorpresa de Natsuki, tanto la maid como la castaña se desnudaron frente a ella y caminaron rumbo al rio como si tal cosa.
Un nuevo suspiro salió de sus labios al encontrarse nuevamente sola.
"Seguramente estoy cansada, sí, debe ser eso", pensó y un tercer suspiro escapó para fundirse con el viento.
Luego de su relajante baño y ya vestidas para tranquilidad de Natsuki, se sentaron y abrieron un par de latas de sardinas, era hora de comer y luego se marcharían de ese pacífico lugar para comenzar a planear lo que harían con esos documentos que guardaban.
De pronto ese engorroso teléfono que sólo sonaba para desgraciarle la vida a la peliazul comenzó a sonar.
-¿D…diga? –contestó.
-Jaque
-¿Jaque? ¿sólo eso vas a decir: JAQUE?–preguntó confundida.
-"ese maldito…" -pensó Shizuru al escuchar a la ojiverde -" ¿qué demonios planea?"
Por fin, luego de tres semanas lejos de su país, lejos de su familia… era tiempo de volver.
Subió a ese avión en primera clase (bien podía usar su jet privado, pero prefería viajar rodeada de personas)
"Debes proteger a tu rey antes de atreverte siquiera a poner en jaque a tu oponente" ¿por qué demonios no se había acordado de ese pequeño detalle?
Gracias por leer!
