N/A: Primero, gracias por leer y bla. Segundo, creo que no lo especifique antes, pero el fic difiere con Glee en cuanto al tiempo. Está ubicado en 2013 porque eso me ayudaba con ciertos detalles (como por ejemplo el modelo de una cámara) que hacían a descripciones que creí necesarias, no obstante mantiene todo el storyline de Glee hasta la cuarta temporada.
N/A2: Finn es solo un personaje, y la forma en la que se lo describe en este fic es la forma en la que Quinn lo percibe (Quinn, quien está enamorada de Rachel y por ende tiene una visión plenamente subjetiva).
Sin embargo sé que puede resultar raro leer sobre su personaje en este momento... las únicas opciones que puedo proponer son:
1- Seguir actualizando tal cual escribí el fic, sin modificaciones.
2- Cambiar el nombre del personaje.
3- Borrar el fic.
Les cedo la chance de decidir qué hacer con la historia.
En lo personal nunca me gusto el personaje, pero respeto a Cory como persona. Dicho eso...
RIP Cory Monteith.
Capítulo 7: Smells like... coming as you are.
Luego de la charla con Rachel, requerí de un rato más en soledad para volver a recuperar la calma antes de abandonar la cocina.
Fiel a mi estilo, me encargue de que todo quedase ordenado previo a trasladarme hasta el estudio.
Cuando abrí la puerta e ingresé, escuche la risa estrepitosa de Rachel y por un segundo dude de si entrar o no por miedo a interrumpir una conversación, pero por inercia me adentré y la encontré sentada en el sillón junto a Emilia.
"Hey, perdón, no sabía que estabas ocupada. Vuelvo en un rato?," atiné a preguntar, pero en el fondo no tenía intenciones de retirarme, más bien todo lo contrario tras ver el modo en el que reía con esa chica que hasta el momento seguía siendo una extraña para mi.
"No, Quinn, no interrumpís nada. De hecho te estábamos esperando" dijo Rachel y asentí acercándome vacilante, sintiéndome nuevamente intimidada por la extraña mirada que posaba sobre mí la chica. "Ella es Emilia. Emilia, ella es Quinn, mi mejor amiga" sonrió Rachel gesticulando con sus manos.
Posé mi mirada sobre ella y la vi sonriéndome, y tras eso se puso de pie y camino hacia donde estaba para saludarme con un sentido beso que pasó a segundo plano al embriagarme con su exquisito perfume.
"Emilia suena muy formal, me podes decir Milly" habló con enorme sonrisa. "Un gusto conocerte, Quinn." Agregó, clavándome la mirada y luego moviendo la misma hacia Rachel a modo de reproche diciendo, "No puedo creer que la hayas tenido escondida durante todo este tiempo"
"Viene poco a LA, te aseguro que no es alguien a quien quiera tener escondida"
"Bueno digo lo mismo, Rach. No puedo creer que la tuviste escondida todo este tiempo" bromeé con rostro serio haciendo que Milly riese divertida pero no Rachel, quien sólo formo una mueca de sonrisa. "Es verdad, no vengo muy seguido, nos vemos por lo general cuando ella va a Nueva York." Añadí dirigiéndome a la chica que acababa de conocer.
Las dos nos miramos durante un segundo intentando descifrar algo que al menos yo no logré localizar, hasta que Rachel carraspeó aclarándose la garganta para captar nuestra atención.
"Milly es la hija de mi manager, y ella-"
"Es la hija de Finn?" interrumpí antes de darme cuenta de que esa simple inquisición, que nada de ingenuidad guardaba, echaba por tierra la disculpa que había ofrecido minutos antes.
La verdad es que Finn no estaba todo el día mirando Football y tomando cerveza, de vez en cuando hacía las veces de representante de Rachel. Ese era el título que ostentaba para todos los que conocían a la pareja, y ese era el rol que el mismo se creía que desempeñaba.
Claro está eso estaba lejos de ser así, Rachel siempre le había otorgado la tarea de ir en su lugar a todo tipo de reuniones y demás compromisos que no requiriesen de su presencia, a modo de representante, para luego volver y comentarle la propuesta o lo que fuese que se hubiese tratado en la reunión.
Pero nunca lo hacía solo, siempre estaba acompañado de Doug, su real manager y quien tomaba todas las decisiones junto a Rachel.
"Quinn..." me advirtió, de la misma forma en que siempre lo hacía, con tal previsibilidad que ya lo esperaba y rodé los ojos a modo de respuesta.
"Veo que además de linda es inteligente. Ella está junto a mí en la lista negra de Finnsípido?"
"Emilia! No le digas así. Nadie está en la lista negra de nadie"
"No me mires a mí, yo no dije nada!" me reí alzando mis manos en claro gesto de defensa.
"Como decía," prosiguió con mirada penetrante. "Milly es hija de Doug, nos conocimos por él hace unos meses y nos hicimos amigas. Ella es la que me ayudo a montar todo esto" comentó más relajada, mirando a su alrededor y sonriendo orgullosa de su estudio.
"Felicitaciones?" sonreí dudando de si ese era el termino adecuado para emplear en ese contexto. "El resultado es genial, equilibrio perfecto entre atmósfera íntima e imponente tecnología."
"Gracias" respondieron las dos al mismo tiempo y mi mirada se dirigió a Rachel, alzando una ceja como acto reflejo por su extraño comportamiento. "Ella es ingeniera de sonido y productora, obviamente, y va a trabajar conmigo en la grabación de mi disco y pensé que por ahí podía unirse a nosotras cuando grabemos la voz para tu corto… si querés"
"No veo porque podría oponerme a contar con una ingeniera de sonido en la producción de mi corto," dije encogiéndome de hombros.
"Y egresada en Full Sail University" agregó altiva.
"Hablas en serio?"
"Muy" me sonrió desafiante. "Empecé en el ICMP en Londres, que es de dónde soy, pero después del primer año decidí abandonar y mudarme para empezar a independizarme" agregó. "Y bueno, tuve la suerte de solicitar ahí y conseguir un lugar"
"Es una de las mejores universidades del país en el ámbito de entretenimientos, animación, medios digitales," hablé impresionada por las referencias que acababa de darme. "Conozco gente que egreso de ahí y el nivel es increíble. Creo que no me va a quedar otra que incluirte en el proyecto".
"Perfecto! No te vas a arrepentir, además es mano de obra barata" bromeó Rachel y las tres reímos.
"Cuanto me va a costar?" inquirí nuevamente moviéndome para sentarme en el sofá frente a Rachel, mientras Milly lo hacía a su lado.
"Una cena" sonrió, hablando sin rodeos.
Y quizás si hasta ese momento había permanecido ignorante del porqué de su actitud para conmigo, a partir de ese momento ya no lo estuve. No era una broma, era un despreocupado pedido de una invitación a cenar y si bien en ese tipo de situaciones no solía ponerme nerviosa, esta vez sí lo hice. Quizás simplemente porque Rachel estaba en el cuarto y podía sentir sus ojos clavados en mi perfil. "Umm, no cocino, vas a-"
"Pero yo sí, y no me importaría hacerlo para vos" redoblo la apuesta, sonrisa fija en su rostro.
Durante un segundo la mire expectante, y por primera vez me percate de lo impactantemente linda que era.
Pelo castaño oscuro, ojos grises penetrantes y amplia sonrisa. Tez morena (no tanto como Mercedes, pero si más que Santana), delgada en la medida justa, alta, y con un buen sentido de la moda. Tenía su pelo suelto, el cual caía sobre sus hombros en lánguidas ondas, una camisa a cuadros amplia, leggings negros y botas en idéntico color.
"Umm…" fue el único sonido que emití, por un lado por la incomodidad, y por el otro por verme hipnotizada por su belleza, la cual no hacía más que acentuarse al fusionarse con su acento británico.
"Milly, deja de acosar a mi mejor amiga, además no tenías que irte?" preguntó Rachel sorprendiéndonos a las dos, el tono posesivo y serio de su voz no era la primera vez que lo escuchaba, no obstante la situación parecía no ameritarlo.
"Me estas echando?"
"Qué? No!" se excusó de inmediato. "Pero me dijiste que llegabas tarde a la reunión con la discográfica y supuse que la amena conversación te sumergió en un trance que hizo que olvidases por completo la hora y-"
"Ya entendí, Rae. Sólo estaba bromeando. Es verdad, me tengo que ir porque ya estoy llegando tarde" habló poniéndose de pie y agarrando su bolso. "Cuando definan los horarios llamame y acordamos como vamos a hacer, si?"
"Si, te llamo en un par de horas y arreglamos. Suerte en la entrevista" le sonrió sincera, aunque la honestidad de ese gesto no borraba el extraño comportamiento que había tenido un minuto antes, con la indirecta para nada indirecta de recordarle que se tenía que ir, y luego el enredo de palabras en el que se vio envuelta en un intento por negar la acusación que la británica le profería.
Y eso era producto del nerviosismo, todo este tiempo conociendo a Rachel no había sido en vano y podía identificar esas actitudes.
Lo que no podía descifrar era el porqué.
"Quinn, un gusto conocerte. Espero ansiosa a trabajar juntas" me sonrió ampliamente y espejé el gesto asintiendo antes de verla caminar fuera del estudio.
Y cuando digo verla caminar quiero decir recorrer su cuerpo de arriba abajo sonriendo para mí misma.
No tenía que ser muy perspicaz para descubrir que había una extraña conexión entre ambas, quizás algo puramente físico pero que en mi cabeza sonaba a adrenalina y diversión… y si bien no tenía pensado actuar sobre esa atracción, tampoco estaba dispuesta a recibir todas las indirectas sin unirme al juego e imponer mis propias reglas.
Al fin y al cabo estaba sola, sin nadie a quien darle explicaciones, y si tenía la posibilidad de conocer a alguien interesante no me lo iba a prohibir.
Bajo esa regla había vivido el último tiempo, no cerraba puertas antes de siquiera darme una chance de conocer a las personas que se me acercaban. Y creía estar en condiciones de afirmar que si hasta el momento nunca había decidido darle una real posibilidad a nadie, fue porque después del primer acercamiento no encontré nada que me cautivase y captase mi atención.
Por más ganas que tuviese de divertirme, estar en una relación con alguien sólo para no estar sola no me parecía lo correcto. Necesitaba algún vínculo, una conexión o cuanto menos la seguridad de que la otra persona estaba en la misma frecuencia que yo y no iba a terminar desarrollando sentimientos más profundos que no iban a poder ser correspondidos luego.
"Perdon por su comportamiento, perdón si te puso incomoda" habló Rachel un tanto tensa, atrayendo mi vista nuevamente hacia ella.
"No pasa nada, está todo bien, Rach." Le aseguré inspeccionando su rostro, el cual parecía sorprendido por mi actitud distendida. "Por qué habría de ponerme incomoda?"
"Bueno, no sé" vaciló, bajando la mirada a sus manos. "Ya sé que tenés mente abierta pero bueno, quizás no tanto como para recibir los avances para nada sutiles de Milly"
Y eso, justamente eso, creaba la grieta que dejaba expuesto un pequeño detalle del cual nunca me había querido hacer cargo.
No en un principio porque la persona con la que había experimentado por primera vez era Santana y… okay, era Santana no necesito decir más nada.
No en una segunda instancia porque había sido una noche en la cual el alcohol desactivo mis inhibiciones y termine durmiendo con una compañera de teatro en su cuarto, despertándome al otro día sin recordar demasiado de la noche anterior, ni de como había llegado ahí.
No en una tercera oportunidad porque era alguien con quien me estaba conociendo y con quien quizás pensaba que tenía una chance. Pero después de un par de semanas se fue truncando para llegar al mes y medio y cortar todo tipo de relación. Y cuál era el sentido de explicarle eso a Rachel, quien dedicaba su vida a recuperar a Finn y conseguir su primer papel en una obra off Broadway? Ninguno.
Y después de eso creo que ya era demasiado tarde para explicar todo lo anterior, en especial porque de mi vida íntima no era algo de lo cual me gustase hablar. No estaba en el closet, si alguien me preguntaba no iba a tener problemas en decir que había experimentado con una chica y me había gustado. Pero no quería ponerme etiquetas porque simplemente no me gusta encasillarme.
Soy una persona, y me gustan las personas, y así como no tengo necesidad de expresarle a mis amigos "Hola, soy Quinn y me gustan los chicos, tampoco debería tener que hacer lo mismo para explicar que también me gustan las chicas.
Pero cuando tenía que atravesar situaciones como la que vivía en ese momento, me hubiese gustado no haber obviado esos detalles en mis charlas con Rachel. Después de tanto tiempo, explicarle todo iba a ser bastante tedioso, pero actuar como si esa parte de mí no existiese no sólo iba a ser tedioso sino triste para conmigo misma y mis principios.
"No, te aseguro que no me molesta en lo absoluto, y además no es la primera vez." Hablé con calma, desligando al tema de cualquier connotación relevante. "O sea... año 2013, Rach!. Todos hemos estado ahí alguna vez"
Probablemente esa no era la mejor forma de despejar o clarificar conjeturas pero a mí me servía y era la que había decidido utilizar.
"Estado ahí?" resonaron mis palabras en su voz, mientras fruncía el ceño y posaba toda su atención en mí. "Queres decir que estuviste con una chica?"
Mierda! Rachel y su capacidad de ponerme contra la espada y la pared con tan sólo una mirada. "Quizás?" respondí con media sonrisa. "Vos lo hiciste, si mal no recuerdo" agregué poniéndome a la defensiva.
Era imposible no recordar a la perfección ese momento, no todos los días esa persona que ejerce un poder inaudito sobre vos, por la cual darías todo, no obstante con la cual crees no tener chances, viene y te confiesa que estuvo con una chica.
No todos los días te sentís el ser más ínfimo del planeta.
Ahora que lo pienso probablemente ese fue el motivo principal por el cual nunca hablé de mis experiencias con ella, era como esconderme detrás de un escudo invisible que me protegía del ridículo.
Quizás suene estúpido, pero saber en ese momento que ella había estado con una chica y que ni por casualidad alguna vez me había demostrado sentirse atraída hacia mí era un golpe bajo que necesitaba atenuar. Mi yo inmaduro pensaba, Estuviste con otra chica? Okay, perfecto, genial! No me importa, no es como si estuviese enamorada de vos desde los 15… nop, no me interesa, no pienses que te voy a dar una chance de que siquiera consideres la posibilidad de que yo sienta algo por vos. Soy heterosexual, nunca estaría con una chica, pero si lo estuviese no serías vos, porque somos amigas y nada más. Tal cual vos lo pensas... Así que no, me es totalmente irrelevante que vengas y me cuentes tu experiencia con tu puta compañera de NYADA.
O quizás no era actitud inmadura, quizás sólo era actitud Fabray, si no lo puedo tener voy a hacer como que no lo quiero, fingiendo desinterés total. Ante los ojos de los demás eso siempre va a ser mejor que verse derrotado. O al menos eso me enseñador desde temprana edad y no soy quien para querer cambiarlo de grande.
"Sí, lo hice y lo sabes, no es algo de lo que me avergüence. Es sólo que nunca pensé que vos…"
"Yo no dije que me avergonzara" la interrumpí desconforme con el tono que la conversación adquiría. "Pero sabes a la perfección que no me gusta hablar de ciertos aspectos de mi vida íntima"
"Tampoco soy un extraño, Quinn, soy una de tus mejores amigas" reprochó.
"Si, lo sé. Acaso alguna vez me habías preguntado algo al respecto?" indagué con total naturalidad, pero no obstante poniéndome a la ofensiva rápidamente. Rachel negó con su cabeza y yo sonreí satisfecha. "Exacto, si lo hubieses hecho te lo hubiese dicho, no es algo que escondía en mi pasado, sólo cosas de las que no suelo hablar porque si"
"Nunca me lo hubiese imaginado, no de Quinn Fabray." reflexionó inexpresiva.
Adoraba, con igual fuerza con la que detestaba, que justificasen prejuicios sobre mi persona con tan sólo poner mi nombre como argumento. Pero cuando se trataba de Rachel y más en una conversación tan sensible como esta, no quería saltar en modo de ofensiva. No se lo merecía. No era capaz de hacerlo. Y por sobre todo, la situación no lo ameritaba.
No obstante podía ver como su cabeza se nublaba de pensamientos, quizás preguntas, y sus ojos se fijaban en un punto cualquiera del piso, mientras la novedad era procesada en su cabeza. Tal vez su actitud hablando en voz más alta que lo que el silencio podía sugerir. "A ver," dije deslizando mi mano por mi cabello. "Sí, experimenté con una chica. Sí, me gusto. Sí, lo volvería a hacer. No, no soy gay. No me gustan las etiquetas, me gusta conocer a las personas y estar con alguien con quien sienta una conexión… no es nada importante, okay?"
"Me gustaría haberlo sabido, es sólo eso. Pero entiendo tus reservas a la hora de hablar de ciertos temas, es coherente con tu personalidad… no sé, no me hagas caso"
"No sé, no lo considere importante" mentí a medias, porque si era verdad que no lo consideraba importante, pero también era cierto que había un motivo extra por el cual no se lo había dicho. "Si hubiese conocido a alguien que formase parte de mi vida, alguien importante, es obvio que te lo hubiese dicho, sos mi mejor amiga." Agregué con honestidad y creo que lo pudo leer en mis ojos porque me sonrió levemente y tomó una bocanada de aire sacudiendo levemente su cabeza, como dejando eso detrás. Aunque las dos sabíamos al mirarnos a los ojos que esa conversación no estaba terminada y que tarde o temprano el tópico iba a resurgir.
"Entonces, te parece que empecemos a leer el texto?" preguntó cambiando de actitud y quitando de mis manos la carpeta que estaba sosteniendo.
"Si, aprovechemos antes de que llegue Finn y quiera instaurar cambios en mi guión" bromeé.
Y si bien era verdad que quería hacer todo antes de que Finn volviese de una reunión (que mantenía con personas no tan importantes si me resultaba imposible recordar sus nombres), también era verdad que quería imprimir cierto humor en el ambiente para que todo el resto del día se mantuviese sin sobresaltos, erradicando la tensión que nos rodeaba.
"Ensayo hasta el mediodía y después vos me invitas el almuerzo"
"Si me lo pedís así..." rodé los ojos pero asentí sin pensarlo.
Cuando la busque con la mirada, observe la sonrisa que me dirigía. Y no quise leer entre líneas, pero juraría que se debía a mi respuesta afirmativa sin vacilaciones, dado que tan sólo un par de minutos antes cuando Milly me había hecho una insinuación similar, mi respuesta no había sido para nada similar, mucho menos inmediata.
