Candy estaba con Maty preparando una tarta de manzana cuándo el teléfono de la casa sonó.

-Bueno... Si... Si... ¿Todos?... Muy bien... Gracias.

-¿Pasá algo Maty?.

-Él Duque de Grandchester viene mañana con toda la familia, al parecer el viaje no fue tan largo después de todo. Ayúdame a preparar las habitaciones Candy por favor.

-Claro que si Maty!.

Maty saco unos cobertores para las camas muy pesados y finos.

-Lleva ésto a la recámara y yo llevare estos cojines.

La recámara era enorme al igual que la cama, habían unos muebles de madera pura muy brillantes he impecables. Una vez que la cama estuvo arreglada daban unas ganas enormes de dormir aunque fuese media hora. El edredón de la cama era en color azul berlín, los cojines que adornaban la cama eran del mismo color con decoraciones en hilos dorados.

-Digna habitación de un Duque!.

-Así es hija... Tanto lujo para una cama mientras en el mundo hay tanta gente con necesidades.

-Dímelo a mi Maty...

Enseguida arreglaron las recamaras de los hijos del Duque. Candy estaba un poco nerviosa por la llegada de la familia de Terry. Una vez que terminaron las dos estaban nuevamente en la cocina disgustando de la rica tarta y tomando café.

-Maty ¿Cómo son los hijos del Duque?.

-No te preocupes te aseguro que tienen mejor carácter que Terry. La esposa del Duque si es un poco especial trata de ignorar los comentarios que haga por qué para ella no existe nadie mejor que ella.

-¿Es por eso que Terry se lleva tan mal con ella?.

-Cuándo la conozcas te darás cuenta de no te preocupes por eso ya verás que todo saldrá bien.

-Eso esperó. -Candy suspiro hondo.

Antes de irse a la cama Candy hablo por teléfono con Anthony, él había viajado a Londres para visitar a su madre y buscar los primeros cuadros que había pintado al inicios de su carrera. Más tarde esa noche Candy no podía dormir. Daba vueltas, vueltas y vueltas en su cama pero era inútil. Se paro de la cama , cambió su pantalón de pijama por un pants, se puso una camiseta blanca holgada y salió de la casa. Se detuvo un momento en el jardín para ver hacía el cielo pero no había luna ni estrellas.

-Señorita Pony... Hermana Maria pronto estaremos juntas...

-¿Sin poder dormir?.

-Terry... Me asustaste!.

-Así has de tener la conciencia.

-Ignoraré tu comentario. ¿Tu tampoco puedes dormir?.

-Hace un momento llegué a casa pero al guardas el auto en el garage vi una extraña silueta en color blanco y biné a ver de qué se trataba.

-¿Estás burlándote de mi camiseta?.

-No para nada ¿Cómo creés?.

-Más te vale eh!.

-¿Y qué hacías aquí?.

-Iba al lago.

-¿Al lago a está hora?.

-Si, no puedo dormir y quise dar un paseó tal vez así logro conciliar el sueño.

-Entonces te acompañaré.

-Bien, vamos.

Candy y Terry caminaron en silencio hasta el lago. La luna dejaba ver su luz por instantes ya que esa noche era nublada. Él camino al lago estaba iluminado por lámparas de luz eléctrica por lo que no caminarían los quince minutos de distancia en la oscuridad.

-Nunca había venido a este lugar por la noche.

-Es hermoso más cuándo la luna se refleja sobre el agua. -Candy se acercó a la orilla y se sentó sobre el césped. Terry hizo lo mismo.

-Candy ¿Cómo haces para estar siempre feliz y tener esa sonrisa en tu rostro?.

-Trató de vivir cada día cómo si fuera el último de mi vida y cómo dicen "Un día sin sonrisas es un día desperdiciado".

-Eres muy optimista.

-Demasiado diría yo. Jamás he renegado por la vida que me toco vivir... Si es eso lo que quieres saber ¿Cierto?. -Terry asintió.

A pesar de no conocer a mis padres jamás me di por vencido o me dejé llevar por la tristeza ya que siempre estuve rodeada de amor la señorita Pony y la hermana Maria siempre me daban un abrazó o me consolaban cuándo más lo necesitaba. No voy a negarte que muchas noches me pregunto ¿Dónde estarán mis padre? ¿Quiénes son y qué hacen? Pero no me dejo consumir por esos pensamientos. Tengo muchas metas y sueños por cumplir y eso es lo que me da la fuerza para seguir adelante.

-La vida puede llegar hacer muy injusta.

-Tienes razón, la cuestión es no dejarse vencer y sacar siempre todo lo mejor de las situaciones malas.

-La vida siempre me a jugado malas pasadas podríamos decir que casi siempre me trata con la punta del pié.

-Que cosas dices Terry!.

-Pero creó que ahora me quiere recompensar por todo el daño que me a causado.

-A ver ¿Cómo está eso?.

-Desde el primer momento en que te vi despertaste un sentimiento que nunca imaginé llegar a sentir. -Terry se acercó mucho más a Candy y acarició su rostro. -Sé que también sientes lo mismo que yo. -Candy bajo la mirada. -Mírame Candy... Puedo verlo en tus ojos.

-Terry yo... Tu y yo somos de mundos totalmente distintos... Tu puedes tener a chicas mucho más lindas... Hermosas, finas y con mucha clase y elegancia. Que saben desenvolverse muy bien en tu sociedad.

-En eso tienes razón. Pero todas esas chicas tienen la cabeza vacía, en lo único que piensan es que ropa está de temporada o quién es mejor que quién. Toda esa gente que está en "Mi círculo social" son una bola de hipócritas. Yo no aspiro a tener la posición... Sólo quiero ser yo y hacer las cosas que me gustan.

-¿Y qué te gusta?.

-La poesía y el teatro. Eso me apasiona mucho... Pero ahora lo que me gusta tanto y anheló tanto es tenerte a ti muy cerca de mi.

Terry acercó su rostro al de Candy y al ver que ella no se alejó la beso.

-Terry ésto... Ésto no puede estar pasando.

-¿Por qué no? ¿Es por tu amiguito Anthony?.

-No, no es por él.

-¿Entonces?.

Candy ya no dijo nada y se lanzó a los brazos de Terry para besarlo.

-No sé adónde nos llevará ésto... Pero no quiero quedarme sin averiguarlo. -Candy lo volvió a besar.

-Si vamos a averiguarlo juntos...

En ese precisó momento el cielo término de oscurecer y una tormenta muy torrencial se desató. Agua, truenos y relámpagos escandalosos los rodeaban ahora.

-Terry hay que regresar a casa.

-Está un poco retirado y es muy peligroso hay mucho viento y un árbol puede caer... Ven hay una cabaña muy cerca de aquí.

Terry tomo a Candy de la mano para conducirla hasta la cabaña. Al entrar Candy temblaba del frío. Terry buscó una toalla para Candy pero no había nada, mientras Candy buscaba en otro armario.

-Mirá Terry encontré algo. -Candy sacó una bolsa impermeable y al abrirla encontró una frazada.

-Que suerte que aún está esa frazada aquí. Quitate la ropa mojada y cubrete con la frazada. -Terry cerró la puerta de la pequeña recámara paraque Candy se quitara la ropa.

-¿De quién es está cabaña?.

-Cuándo era pequeño y mis padres estaban juntos solíamos venir y quedarnos aquí.

-Es un lugar muy acogedor. Terry pero tu aún tienes la ropa mojada y hace mucho frío.

-No importa.

-Claro que si importa, te vas a resfriar.

-Es la única frazada que hay... Y no voy a quitártela.

-La podemos compartir. -Candy se sonrojó y bajo la mirada. Terry se acercó a ella.

-¿Estás segura de eso?. -Ella sólo asintió y Terry se acercó lentamente a ella para atrapar su rostro y darle un beso. Candy le quitó la camiseta dejando desnudo el dorso de Terry. Se veía tan varonil he imponente con los reflejos de los relámpagos. Luego el se quitó los pantalones quedando sólo en ropa interior mientras Candy lo abrazó para cubrirlo con la frazada.

-Estás muy frío y estás temblando.

-Con tu calor pronto dejaré de sentir frío. -Terry la rodeo con sus brazos por la cintura.

-¿Ya te sientes mejor?.

-Si me abrazas más fuerte creó que pronto me sentiré mejor. -Candy sonrió y lo abrazó con más fuerza.

En la cabaña no habían muebles. Solamente unas sillas viejas y una vieja alfombra que estaba trente a la chimenea. Los dos se sentaron sobre la vieja alfombra disfrutando del calor y la sensualidad de sus cuerpos semidesnudos. Ninguno de los dos dijo nada sólo entrelazaron sus dedos mientras se daban tiernos y apasionados besos a la vez. Poco a poco los dos se fueron llevando por la pasión y el erotismo del momento. Terry beso el cuello de Candy haciendo que ella arquera su espalda y un ligero temblor recorrió su cuerpo. Terry buscó la mirada de Candy y ella sólo le sonrió para luego besarlo mientras recorría su espalda con la punta de sus dedos. Terry exploró la boca de Candy con su lengua. Los dos disfrutaban de ese momento tan sublime. Estaba por amanecer cuando la tormenta pasó.

-Terry será mejor que volvamos a villa.

-Quiero estar un poco más aquí contigo. -Candy lo beso.

-Eres un insolente.

-Y tu una mujer hermosa con esta carita angelical.

-Si me sigues diciendo eso no voy a querer salir de aquí.

-Entonces hay que quedarnos aquí.

-Terry por favor...

-Esta bien pero dame un beso.

Los dos salieron de la cabaña con la ropa fría y mojada pero el calor que tenía cada uno en su interior los hacía ignorar todo lo demás. Aún era muy temprano por lo que Maty seguía durmiendo. Al entrar a la casa Terry acompaño a Candy hasta su habitación se despidieron con un beso en los labios. Candy aún tenía un par de horas para descansar, se cambió de ropa y se dejo caer a la cama.

-Terry... -Candy se abrazó así misma.

Unas horas más tarde Candy ya estaba preparándose para la llegada del Duque de Grandchester y su familia. A pesar de no haber dormido nada tenía los ánimos por el cielo.

-Has amanecido mucho más sonriente que de costumbre Candy.

-¿Lo creés Maty?.

-Lo afirmo Candy! Pero es bueno verte así.

Eran las diez de la mañana y el Duque de Grandchester junto a su familia estaban llegando a la villa. También había llegado parte de la servidumbre de su enorme mansión de Londres. La esposa del Duque había insistido tanto en eso que fue imposible negarse a las exigencias de su mujer.

-Edward llevé las maletas a las recamaras.

-Si, señor. -Edward era el chofer.

-¿Y ustedes que hacen ahí paradas? Vallan a la cocina a preparar la comida.

-La servidumbre de hoy en día dejá mucho que desear.

-No te agobies por eso querida.

-Duque de Grandchester que bueno es verlo por aquí.

-Hola Maty. Si ya teníamos un par de años de no vernos.

-Matilde he traído a parte del personal de la mansión de Londres. Muéstrales lo que tienen que hacer.

-En seguida señora. -Maty regreso a la cocina.

-No tienes por qué tratarla así, sabés que Maty lleva muchos años con nosotros.

-A mi me párese que ya es tiempo de que se retire ¿Y dónde esta la dichosa tutora?. -Él Duque mando a llamar a Candy.

-Buen día Duque de Grandchester.

-Buen día señorita White. Ella es mi esposa Magalie Grandchester.

-Mucho gustó señora mi nombre es...

-Se muy bien como te llamas muchacha... Querido ¿En serio creés que está... Muchachita pueda ser una buena tutora para nuestros hijos?.

-Magalie por favor!.

-¿Cuántos años tienes muchacha?.

-Veintitrés años, señora.

-Lo ves es una chiquilla y no estoy de acuerdo con ésto. Buscaré a una verdadera tutora digna de poder ayudar a nuestros hijos. Prepara tus cosas muchacha ya no necesitamos de tus servicios...

Candy estaba horrorizada por la actitud de esa mujer.

Continuará...

Hola chicas! Las saludo rapidito porque ando un poco apurada... Besos y abrazos! :)