Capítulo VII: Descubrimiento.
Sasuke ayudó a los soldados a encontrar a llevar a todos los muertos y heridos al salón principal, tal y como lo había pedido Sakura. Ella misma curó a algunos de los que quedaron vivos y les mandó a descansar. Sasuke había llamado a unos de sus más confiables colegas a proteger el hogar Haruno, entre ellos Suigetsu, el cual expresó su pena a Sakura y se dispuso a cumplir con su deber.
Sakura estaba hincada frente a los cuerpos de Shizune, su madre y su padre cubiertos por una tela blanca. No lloraba ni hacía ningún sonido. Tenía el pergamino que le había entregado su padre y la mirada fija en sus seres queridos. Su rostro lucía demacrado, tenía algunas sombras violáceas y sus ojos aún lucían rojizos por el llanto, lo cual hacía estragos en su rostro.
Sasuke había entrado a casa con ella cargando, una vez dentro del Salón. Se sentaron en una de las orillas, él la colocó en el suelo y ella abrazó sus piernas con sus brazos, escondiendo su rostro. Él se sentó junto a ella.
-Todo esto es mi culpa… -sollozó -¡Es mi culpa!
-¡Sakura! Tranquilízate…
-¡Ellos me estaban buscando a mí! ¡Ellos lo dijeron! ¡Es por eso que toda la culpa es mía!
Sasuke también se preguntaba el por qué buscaban a Sakura, ella no parecía ser una mujer que inmiscuyera en cuestiones políticas, de guerra, problemas entre familias o similares. Sin embargo, si había una cosa… si Neji se quedaba sin emperatriz, el probablemente escogería a una mujer apropiada para ser su mujer y él ya sabía de la fijación que tenía en ella. Tal vez alguien interesada en ésa posición o tal vez Neji para quitar de en medio a los Haruno. Pero lo descartó de inmediato, él no podía haber sido… Neji no dañaría a Sakura sin una razón y no lo beneficiaría en nada. Probablemente, algún familiar con deseos de poder o alguien que quisiera que su hija fuera la esposa de Neji.
Se detuvo en la entrada del salón observándola, pensó que por ahora lo mejor era no perturbarla con más sospechas.
-Creo que son todos –dijo Sasuke entrando lentamente al salón, haciendo que se sobresaltará.
-Ah… gracias –respondió ella con voz apagada.
-¡Sakura-sama! –ambos se giraron hacia dónde provenía la voz. Era uno de sus sirvientes más hábiles, que a pesar de haber sido herido había logrado salir con vida. Sakura lo había enviado junto con otros dos hombres a avisarles a sus hermanos.
-¿Qué les han dicho, Lee?
-Su hermana mayor, Tayuya-sama viene en camino junto a su esposo Sakon. Encontramos a Konan-sama pero su hermano, Nagato, no se encontraba, vendrán en cuanto él sea informado.
-Gracias… Ahora vayan a descansar.
-Sí –ellos se retiraron, otros de sus sirvientes estaban preparando el funeral.
-Sasuke-kun… Le agradezco todo ésto –hizo una reverencia –Me ha ayudado bastante, pero no quiero seguir dependiendo de usted.
-No… Para mí, su padre también era importante –suspiró –Él me salvó.
-¿Le salvo? –él asintió y se hincó a un lado de ella.
-Cuando yo era más joven, mi familia fue atacada por alguien poderoso y el lugar dónde vivía fue consumido por las llamas… Su padre me encontró y me salvó de la muerte –hizo una pausa –Esta también es una pérdida para mí.
-Lo siento… -Sakura observó el pergamino en sus manos, él dirigió su mirada hacia el mismo punto –Mi padre me entregó esto –señaló el artefacto en sus manos –Antes de salvarme la vida –Sintió un nudo en la garganta, pero trató de evitar llorar nuevamente, comenzó a desenvolver el pergamino y leyó el contenido, lo cual la dejó sorprendida.
Ino estaba cargando a su bebé y arrullándolo, cuando de repente apareció Sai.
-¿Y bien?
-No la hemos asesinado.
-¡¿Qué?! ¿Cómo es posible que tus hombres no pudieran hacerlo?
-Habían varios soldados, por lo que no fue tan fácil hacerlo…muchos de mis hombres también murieron.
-¡Suficiente! –El bebé comenzó a llorar de pronto –Podemos hacerlo de nuevo.
-No creo que sea una buena idea, Ino-sama, el ataque ha sido demasiado reciente y aunque podríamos pensar que estarían mucho más vulnerables… -se levantó –Vi al Capitán Uchiha rodear la zona y llegar a la casa. Si él sigue ahí seguramente pondrá una fuerza mayor para protegerle. Uchiha-san es un hombre muy fuerte y poderoso. Además, las noticias deben estar llegando a oídos del Emperador, este probablemente hará lo mismo por el interés en Haruno-sama–ella mordió su labio y trato de analizar la situación.
-Odio decirlo… pero tienes razón. Retírate ahora y cura tus heridas. Necesito pensar… –dijo seriamente.
-Sí –su espía hizo una reverencia y se marchó.
-Haruno… -pensó mientras mordía su pulgar.
Sakura estaba terminando de leer el pergamino cuando, de pronto, se escuchó el sonido de los caballos y un carruaje.
-¡Sakura! –dijo una mujer entrando rápidamente y se quedaba pasmada al observar los cuerpos. La mujer tenía el cabello rojizo, sus ojos eran color miel y su piel era más oscura que la de Sakura -¡No puede ser! –Observó los cuerpos, los soldados heridos y se volvió a ver hacia Sakura -¡¿Qué ocurrió aquí?! –preguntó comenzando a llorar cuando descubrió el rostro de la Señora Haruno. Su esposo, un hombre de cabello azulado y ojos café oscuro trató de reconfortarle.
-Yo… -ella luchó contra las lágrimas nuevamente, comenzó a relatarles la historia.
Mientras tanto, Neji estaba recostado, bebiendo un poco. Pensando. Naruto, Hinata y el bastardo estaban desaparecidos aún, Sasuke era el mejor amigo de Naruto y estaba seguro de que él sabría dónde estaban, pero obviamente Sasuke no era un hombre que fuese hablar así cómo así. Sakura era muy amiga de Hinata, ¿Sabría algo ella también? Se frotó las sienes con sus dedos cuando de pronto, sintió unas manos sobre sus hombros, que comenzaban a acariciar su barbilla, interrumpiendo sus pensamientos.
-Neji-sama… -susurraron en su oído.
-No pedí que vinieras, Ino.
-Debe disculparme por eso –susurró melosamente –Supe que han pasado muchos problemas últimamente, por lo que quería hacer algo por usted…-pasando las manos sobre sus hombros.
-Ahora no es un buen momento… retírate por favor.
-Neji-sama… -dijo con un poco de resentimiento –De verdad, quiero… -él levantó una mano cortando la conversación.
-Ino… –él se levantó de pronto y colocó su mano en la mejilla de Ino, acercándose a su rostro. Él la atrajo de pronto y la besó, Ino le correspondió feliz mientras cerraba los ojos y sonreía satisfactoriamente al momento del devolver el beso. Sorpresivamente, Neji cortó el beso y la apartó de él. En su mente, la imagen de Sakura se había hecho presente, ésa era la razón por la cual no se acercaba ni a Ino ni a Temari, el estar con ellas ya no le producían placer o emoción. –Tienes que entender que aquí… el único que manda soy yo. Y si yo digo que te marches… es lo que debes hacer.
Pasaron los días y Sakura se había recluido en su hogar, después de leer aquel dichoso pergamino. No atendía a nadie, ni siquiera a Sasuke o sus hermanos. Todo mundo pensaba que estaba tratando de superar el duelo o enloqueciendo.
Podría decirse que tiene buena salud, solamente está leyendo. Si come, duerme, se baña y hace más, pero casi siempre está leyendo.
Ésa era la respuesta de los sirvientes y Sasuke comenzaba a desesperarse y preocuparse un poco. Neji estaba igual, pero trató de entenderle. Sus hermanos iban y venían de vez en cuanto, había algo que ella no quería decirles.
Y durante un mes así fue.
Mientras tanto, Sasuke había recibido un informe de que varios de sus hombres habían sido asesinados por soldados en uno de los centros de control. Estaba considerando realmente marcharse, pronto sería necesario y no una opción. Así controlaría todo más de cerca.
-¿Estás bien, Sasuke? –preguntó Karin dejando un poco de té y algunas bolas de arroz.
-Hmp –él tomó uno de los onigiri y lo llevó a su boca.
-He escuchado rumores…-él siguió comiendo –Investigue sobre Haruno, dicen que no ha salido de su casa, pero que lo más extraño es que no haya cabeza de la familia aún, después de un mes. Además, dicen que ella se entrevistó con el Emperador el otro día, nadie sabe la razón.
-¿Neji fue a verla? –ella asintió. Sasuke se sintió molesto y frunció el ceño.
-Tranquilízate –suspiró –He oído que es una buena mujer, no creo que te traicione.
-Ella no sabe nada –bebió el último sorbo de su té y se levantó –Gracias –dijo comenzando a marcharse.
-Espera, ¿Debería de ir a visitarla y convertirme en una de sus sirvientes? –preguntó, la verdad es que no era sólo para ayudarlo, sino porqué también era curiosa.
-¿Para qué?
-Podría informarte de cualquier movimiento, de ella o del Emperador.
-Te repito que ella no sabe nada de la guerra que se avecina.
-Pero piensa en que el Emperador siempre estará cerca… por lo que cualquier cosa podría saberse y además yo me encargaría de que no ocurriera nada extraño.
-Es peligroso tanto para ti como para ella.
-Seré cautelosa –Sasuke meditó unos momentos –Además siento que este lugar no es para mí.
-Bien, pero si ella dice que no. No insistas. ¿De acuerdo?
-Por supuesto.
Sasuke no le tomó tanta importancia a la curiosidad de Karin, después de todo, Sakura no conocía la conexión entre ella y él, por lo que no habría problemas. Otra razón por la que él quería que Sakura si aceptara a Karin, sería por protección de ambas. Ahora mismo la guardia imperial apoyaba a Sakura.
Sakura se levantó al escuchar el sonido de las aves fuera de su habitación, se había puesto un sencillo kimono color verde y se había atado el cabello en una coleta baja con una cinta blanca.
-Buenos días, Haruno-sama –hizo una reverencia Lee al verla entrar al salón principal. Ella hizo un asentimiento –Una mujer ha venido a ofrecer sus servicios, ¿Le recibirá? -Sakura pensó un momento, pero finalmente hoy era el día que las cosas comenzaban a cambiar.
-Sí y dile a los demás sirvientes que vengan a medio día a verme. Todos.
-Sí, Sakura-sama –Ella se hincó y espero. A los pocos segundos entró una mujer de cabello y ojos color rojo intenso. ¡Era esa mujer! ¡Karin! ¿Qué hacía ella aquí?
La pelirroja hizo una reverencia y se hincó frente a Sakura.
-Haruno-sama. Buenos días. Mi nombre es Karin –hizo una pausa –Quisiera trabajar para usted.
-¿Por qué? –Sakura comenzó a pensar si esto era obra de Sasuke.
-Bueno, escuché que usted seguramente necesitaría de sirvientes confiables por lo que… me gustaría ayudarle.
-¿Te ha enviado, Sasuke Uchiha? –preguntó frunciendo ligeramente el sueño.
-¿Qué? No…no –dijo ella, obviamente sorprendida por el hecho de que Sakura supiera que ella tenía una relación con Sasuke.
-No, es cierto que conozco a Sasuke Uchiha. Para él soy como una hermana pequeña y para mí… -suspiró –él siempre ha sido como un hermano mayor.
-Escuché rumores… sobre usted, que usted ve a Uchiha-san como algo más.
-Eh… -Karin se molestó un poco –Bueno, realmente confesaré que siento algo más por él…pero… no pretendo interponerme entre sus decisiones. Escuché de él mismo que usted es su prometida, la felicidad de ambos es lo que más deseo.
-Me alegra su sinceridad, pero me gustaría hablar primeramente con él–hizo énfasis en esto.
-Bien… -se hizo un silencio incómodo –Bueno, tal vez es momento de marcharme –se levantó –De verdad, mis intenciones no son malas –ella asintió.
-Todo lo que ha pasado… me ha hecho no confiar tan fácilmente. Lo siento.
-No se merecía eso –Sakura sonrió ligeramente.
-Nadie lo merece.
-Hasta pronto –hizo una reverencia y Lee le acompañó hasta la salida.
Sakura se levantó y decidió ir a recibir su desayuno.
A lo lejos, Hinata abrazaba a su bebé con dulzura mientras que este lloraba estruendosamente.
-Shh… shhh Duerme… -decía tratando de tranquilizarle.
-Hinata –saludó Naruto, entrando al enorme edificio de madera –He traído los víveres que me pediste. ¡Ah! ¡De nuevo estás llorando! –se quejó mientras dejaba las cajas de madera y sostuvo al bebé.
-Itachi-chan… te extrañó –rió Hinata.
-Lo sé, nadie puede resistirse a mí –Hinata sonrió mientras se dirigía a revisar los paquetes.
-Sabes… estoy preocupada por Sakura y Sasuke. ¿Estarán bien? Me siento triste al no saber nada de ellos –él asintió.
-Me preocupan los asesinatos de las tropas. Seguramente Sasuke no tardará en salir de ahí, a menos que sea tan tonto como de costumbre.
-Yo creo que todo mejorará.
-Espero que sí.
Mientras tanto, el Emperador había solicitado la presencia de Sasuke para poder conversar tranquilamente a solas. Neji se encontraba firmando unos documentos cuando un guardia llegó junto con Sasuke.
-¡Sasuke! ¡Bienvenido! –Neji hizo una indicación de que se sentara frente a él –Debes preguntarte el por qué te he llamado –Sasuke simplemente lo observó fríamente –Verás, he escuchado rumores… sí, rumores. Sobre ciertos grupos rebeldes que planean atacar a nuestro Imperio. Desleales, corruptos y demás. Por supuesto, ésas acciones no deben permitirse, ya que siempre hemos destacado por hacer honor a la paz. Ya debes imaginarte para que te he llamado…
-¿Quiere que me deshaga de ellos? –preguntó sin demostrar emoción.
-¡Exactamente! –Neji golpeó la mesa, dio la vuelta a su escritorio y colocó una de sus manos en el hombro de Sasuke y se acercó a susurrarle algo –Uchiha, siempre ha querido burlarse de mi familia… Nunca te he dejado de tener en la mira Solamente esperaba el momento-Lentamente sacó una daga, pero rápidamente Sasuke sujetó su brazo y le arrojó. El soldado que venía con ellos, clavó parte de su espada en el brazo izquierdo de Sasuke.
-Tsk… -Sasuke dio un giro y derribó al soldado, para después apuñalarlo en el pecho. Neji le dio una patada por la espalda y posteriormente un golpe en la cabeza, lo cual lo desorientó un poco. Neji aprovechó para tomar la katana del soldado. Chocaron espadas y Sasuke sabía que el ruido del metal atraería gente. Sasuke se las arregló para alejarse de Neji y salió rápidamente de la habitación. Se cruzó con Suigetsu.
-¡Sasuke!
-¡Recluta a todos los soldados que quieran apoyarnos! ¡Nos vamos ahora! –gritó Sasuke, éste rasgo un poco de su túnica y la ató en su brazo -¡Diles que sigan las rutas que habíamos acordado!
-Está bien –salió corriendo.
-¡Atrápenlo! ¡Capturen a Sasuke Uchiha y todos los que estén con él! –escuchó a Neji gritar y cómo todos empezaban a agitarse. Salió con rapidez hacia el establo y montó uno de los caballos y galopó rápidamente, algunos soldados se unieron a él.
-¿No vas a llevarte a las mujeres? –preguntó Shikamaru.
-Ahora mismo sólo las pondría en peligro, no podemos parar ahora –sentenció Sasuke.
Y así se alejaron, algunos de los soldados habían sido apresados al final del día, muy pocos fueron asesinados por los guardias más leales a Neji y los Hyuuga. Sasuke sabía que su ejército aún no tenía la fuerza ni los recursos para dar un golpe lo suficientemente fuerte en contra del Imperio. Después de éste ataque tendría que movilizarse. Esperanzado, creía que podría tomarle un año…
En realidad fueron tres.
Sakura estaba sentada frente a un enorme espejo, mientras sus sirvientes ataban el hermoso obi color esmeralda a su cintura con bordados de pétalos de cerezo en él. Otra mujer con un pequeño pincel teñía sus labios de color rojo, enmascarando su rostro con el maquillaje. Otra de sus damas hacía distintos nudos en su cabello, dejando una parte de su larga cabellera rosa suelta, mientras que el resto era adornado con flores y joyas. Como cualquier mujer de su categoría y como la preferida del emperador.
-Muchas gracias –las damas hicieron una reverencia al terminar con su trabajo.
-Sakura-sama –entró Karin en los aposentos de Sakura –Todo está listo para las festividades. Sakura sonrió dulcemente.
-Gracias, Karin. Vámonos –se irguió. Sobre el kimono rojo vino, colocaron una túnica rosa pálido -¿Llevaron ya a Keichi?
-Sí, le han vestido para la ocasión –Sakura rió, mientras caminaba por el pasillo, recibiendo condecoraciones de todas las personas al pasar.
-¡Mami! –sonrió un pequeñito de cabello corto, castaño oscuro y ojos verdes, verde jade.
-¡Keichi! –Sakura lo abrazo fuertemente –Hijo mío. Felicidades.
