Dedicado: para mi amiga anfrachik que espero la haya pasado chancho en su cumpleaños, ya que no me guardo nada de tortita…no migui broma, te quiero y espero que te guste el capi aunque el otro va a venir mejor y ese ira dedicado a mis lectoras (ya lo tengo escrito, jeje), se me cuida y no se pierda tanto tiempo por estos lugares ¿si?...
¡Feliz Cumpleaños!...
Capitulo VII juegos peligrosos
La suave mueca de su rostro mostraba una ligera sonrisa, una sonrisa en fin…una sonrisa que duró años en brotar de sus labios, porque él era el poseedor de las más bellas sonrisas de la población masculina y lo tenía claro, siempre lo tuvo claro, hasta el punto que sabía como usarla en su beneficio, sabía jugar con sus labios perfectamente logrando acciones inesperadas por parte del receptor de este hermoso gesto, pero el problema venía cuando el receptor o la receptora, en este caso, no era presa de ese pequeño encanto por parte del moreno, la pelirroja nunca fue presa de las miles de sensaciones que lograba causar el conocido merodeador en toda la población femenina de Hogwarts y nunca pensó serlo…pero
Eran adolescentes, unos críos, tenían hormonas, tenían sentimientos, deseos, desenfrenos, ganas de conocer el mundo, ganas de conocer lo que los rodeaba, ganas de conocer el amor, ganas de conocer eso que no conocían, lo inexplicable, lo que todos temen, Lily Evans tenía ganas de conocer el amor, tenía ganas de vivir aventuras, tenía ganas de liberarse de ese encierro en que vivió durante años, tenía ganas de salir del prospecto de niña estudiosa, de niña estúpida, de niña inocente, ella quería conocer lo que todas las chicas hablaban, ella quería conocer a un chico, a un hombre, pero ella quería a ese hombre, a ese chico de cabellos rubios y ojos de cielo, quería al famoso cazador de Ravenclaw y por su dignidad había prometido conseguirlo, era una promesa y lo que Lily Evans prometía era sagrado, ella a principios de su sexto curso se prometió conseguir costase lo que costase a ese chico….pero
Todo cambio de un momento a otro, todo cambio ese día, el día en que ella se declararía, el día en que Potter insistiría por ultima vez, el día en que dos corazones se darían cuenta de que el amor era algo extremadamente doloroso si no se respetaba, si no se descubría, si no correspondía…fueron horas de excitación y luego horas de llanto
Porque James Potter había llorado, había llorado toda esa noche, había llorado al ver que su ultima oportunidad había acabado, que en realidad todo había acabado, toda su esperanza, su razón de ser, todo había caído en sólo un segundo, se había desmoronado, con unas simples palabras Lily Evans había destruido, sin saber, su corazón…y la sonrisa que alguna vez dedicó a esa pelirroja dueña en cuerpo y alma de su ser, esa sonrisa que brotaba de sus labios con sólo descubrir su aroma, con sólo sentir que ella se acercaba, esa sonrisa desapareció junto a él, porque ahora ya no era el mismo James Potter de siempre, ahora era un nuevo Potter, uno que defendería y cuidaría a su amigo hasta la muerte, un Potter que nunca pero nunca volvería a amar
Y Lily Evans lloró, lloró porque todo lo veía perdido, porque ventilo su corazón a un chico que la rechazó con demasiada sutileza, porque creyó que ella podía conseguir a quien se propusiera, porque quiso conocer el amor, porque soñó con ser como las demás, porque se creyó incapaz de ser amada, porque…porque a pesar de querer llorar por el rechazo del rubio no podía dejar de pensar en la ultima mirada de aquel moreno, de aquel chico que tantas veces le dijo que la quería, que tantas veces uso la palabra amor en ella, que tantas veces intentó demostrar que la quería, porque ahora comprendía que James Potter le estaba entregando su corazón en bandeja de plata, porque comprendió que las mariposas en su estomago y los suspiros en la soledad eran causados por él, porque comprendió que el amor no se conseguía, se sentía…porque ahora que todo estaba más claro, que sus lágrimas lograron limpiar su alma, ella Lily Evans había descubierto el amor y lucharía por él...
-Lily…Lily- la pelirroja escuchaba el susurro de su nombre a lo lejos, y veía de a poco como una mano se materializaba frente a sus ojos -…hey Lily-
-ah…- balbuceó Lily al ver que su amiga trataba de llamar su atención.
-¿estabas en la luna?- preguntó ella risueña -…hace rato que te llamaba-
-¿Qué ocurre?- dijo la pelirroja volviendo a tomar su taza olvidada y bebiendo un sorbo de leche ya fría.
-eso me pregunto yo, ¿Qué ocurre?, ¿en que pensabas?- sonrió Margarita robando un par de galletitas que Lily mantenía en su plato.
-nada, sólo recordaba- suspiró Lily volviendo a fijar su mirada en un punto perdido.
-no te vallas otra vez- exclamó Margarita al ver que su amiga volvería a perderse en los recuerdos.
-sigo donde mismo- sonrió Lily
Margarita rió, su amiga volvía a sonreír, aunque era una pequeña sonrisa, la ponía contenta ya que hace días que la notaba triste. Que la oía llorar en la soledad de la noche, que notaba su notable cambio, que ya no percibía el brillo en los ojos esmeralda.
-¿estás bien?- se atrevió a preguntar por décima vez en esa misma semana y Lily volvió a sonreír aunque una sonrisa torcida y fingida para tratar de demostrar que si
-ya no te preocupes- susurró la pelirroja bebiendo otro sorbo de su taza de leche -…se me pasara, estoy acostumbrada…-
-¿a que?- la interrumpió Margarita con curiosidad y preocupación -¿a que te acostumbraste?-
-a…- Lily se había puesto nerviosa, cómo le explicaba a su amiga que seguía sufriendo por el mismo chico de hace años
-a sufrir por él- terminó Margarita por ella -…ya te acostumbraste a sufrir por Potter-
Lily bajó la mirada para que su amiga no viera las lágrimas brotar de sus ojos.
-dímelo Lily, puedes confiar en mi, dime que ha ocurrido entre ustedes este ultimo tiempo- exclamaba Margarita con exaltación como si en cualquier momento saltaría a golpear al moreno que tenía a su amiga así.
-no quiero hablar de eso- susurró Lily levantando la mirada y limpiándose las lágrimas rápidamente -…no quiero hablar, es un tema personal y quiero que lo respetes-
-pero…- intentó debatir la rubia pero su amiga había lanzado una mirada de amenaza -…está bien, no preguntare más-
-bien, ahora dime, ¿Cómo te has sentido?- preguntó Lily para cambiar de tema
-mucho mejor, creo que cualquier día de estos me regreso a mi casa- otras dos galletas desaparecieron del plato de Lily para llegar a la boca de Margarita que las saboreaba con deleite.
-si, creo que me iré contigo- dijo Lily comiendo la última galletita que quedaba.
-haber si así puedes sacarte a ese…tipo de la cabeza- masculló Margarita con rabia contra el dueño del sufrimiento de Lily.
-ya dije que no hablemos de él…- exclamó Lily enojada -…yo creo que será mejor esperar a que Remus regrese, me tiene preocupada que esa misión halla durado tanto tiempo-
-no te preocupes, Remus nos escribe casi todos los días así que nada anda mal- pero en esos momentos la puerta de la cocina se abrió interrumpiendo la conversación.
-buenos días- susurró James mientras entraba a la cocina restregándose los ojos del sueño.
-buenos días- saludó Margarita con una sonrisa picarona al ver que Lily se sonrojaba con el atuendo del moreno -…lindo pijama-
-gracias- balbuceó James sonrojándose un poco, al ver que andaba con el torso desnudo y solo con la parte de abajo del pijama
-suele dormir desnudo- Sirius que entró a la cocina en ese momento rió al ver la expresión de enojo de su amigo -…y eso si que es asqueroso-
-puedes guardarte las opiniones Black- gruñó Margarita y Sirius la miró de arriba abajo con una mirada de diversión con mezcla de lujuria.
-tanto tiempo Smith- sonrió Sirius sentándose frente a ella.
Margarita se sonrojó de sobremanera y agradeció que Lily y James estuviesen más interesados en el otro que en ella y los efectos que le causaba Sirius.
-tiempos añorados sin tu presencia- susurró Margarita tratando de contrarrestar su sonrojo.
-tiempos perdidos en mi opinión- volvió a sonreír Sirius mientras se mordía el labio tratando de hacer enojar a la rubia.
Margarita esquivó la mirada del moreno y se atrevió a mirar a Lily quien miraba fijamente su taza vacía mientras James la miraba con la misma mirada que había encontrado a Lily hace minutos atrás, una mirada de tristeza, de nostalgia.
-¿subamos Lily?- rompió el extraño silencio de su amiga.
-si, vamos- susurró Lily levantándose lo más rápido posible y saliendo tras su amiga.
-fue un gusto volver a verte Smith- Margarita se volteó indignada tras haber escuchado las palabras de Sirius.
-para mi no lo fue- masculló con odio, con un rencor guardado durante años.
-¿Qué fue eso?- preguntó James al ver que la rubia había cerrado de un portazo.
-nada, sólo un encuentro entre viejos amigos- sonrió Sirius
James extrañado frunció el seño -¿viejos amigos?- preguntó -…que yo sepa ni siquiera sabias que existía-
-¿y tú si?- exclamó Sirius raramente enojado.
-es la amiga de…- James se detuvo antes de decir Lily -…de Remus, claro que la conocía-
-entonces yo también- bramó Sirius haciendo tronar sus dedos para luego ver aparecer al elfo domestico -…quiero mi desayuno- ordenó -…y rápido que tengo hambre- exclamó con brusquedad.
-enseguida señor- dijo el elfo con una reverencia para luego ponerse a preparar el desayuno de ambos muchachos.
-vamos Sirius, tú no la conocías, con suerte sabías que iba en nuestro curso- siguió James la conversación.
-tú que sabes, yo si la conocía- masculló Sirius enojado -…y no sé porque estamos discutiendo por esa estupidez-
-tienes razón- rió James -…pero me pareció raro que la conocieras si ella es una mestiza-
-salí con ella- soltó Sirius de pronto y James lo miró con las cejas alzadas impresionado.
-y como es que yo no me entere- dijo anonadado.
-porque fue el ultimo mes antes de salir de Hogwarts, Jeannette me iba a dejar y yo comencé a salir con ella para sacarle celos y demostrarle que conmigo no se jugaba…y dio mejor resultado del que espere, a los tres días después la tenía de nuevo entre mis brazos- dijo Sirius fríamente.
-pero anduviste tres días…-
-de andar, andar…no, más bien fueron unos besos, algunos toquecitos y una noche alocada- Sirius sonreía al recordar esos acalorados días de verano.
-valla, ni me entere- susurró James tratando de recordar algún indicio de que Sirius hubiese usado a aquella chica en sus últimos días en Hogwarts.
-como te ibas a enterar si andabas como idiota, desaparecías por las noches- espetó Sirius mirando el desayuno que el elfo de su amigo servía -…hasta me acuerdo que un día olvidaste que era luna llena- rió Sirius
James recordó perfectamente como esa noche fue casi descubierto por su amigo…él estaba como siempre con Lily en alguna sala vacía besándose, pensaba pasarse toda la noche con ella, total tenía la capa invisible y el mapa del merodeador pero mientras la noche iba cayendo y la temperatura de la sala iba aumentando considerablemente él escuchó el susurro de Lily -hay luna llena James- dijo la pelirroja y James sintió como un balde de agua fría le cae encima, y agua muy fría, se disculpa desesperado y sale corriendo pero en la salida choca con un Sirius furioso -¿Qué haces aquí James?- bramó el chico y James teme que Lily saliera de la sala, teme que su amigo descubra su secreto, teme tener que renunciar a Lily para siempre –ya apura que Peter nos espera en la entrada- dice Sirius y James sonríe por dentro y sale corriendo junto a su amigo…
-si- sonríe James
-Potter- llama Margarita que se asoma de la puerta de la cocina -…Lily dice que tienes correspondencia, hay una lechuza en la sala-
James se levanta nervioso, camina hasta la sala siguiendo a la rubia y dejando a su amigo disfrutar del suculento desayuno.
Lily está en el comedor haciendo cariño a la lechuza negra que se había posado en su regazo cuando James se paro frente a ella.
-¿me traes un pergamino y una pluma por favor?- le dice a Margarita que lo observa con curiosidad.
James observa a Lily que aún seguía acariciando al ave y se agacha para poder retirar el pergamino de la pata de la lechuza.
Lily no quiere mirarlo, no quiere sentirlo, quiere que él termine de leer la nota y se valla lo más luego posible, no quiere seguir sufriendo, no quiere seguir pensando, quiere desaparecer de esa casa quiere poder olvidarlo…pero James insiste en atormentarla, insiste en hacerla sufrir, insiste en algo que ella no cree posible
James acaricia la mano de Lily al sacar la nota de Bella, acaricia con la intención de poder observar sus ojos, acaricia con la intención de hacerle ver que él ya no esta con la dueña de la carta, que él ya no puede dejar de pensar en ella y Lily se estremece al sentirlo, se estremece porque siente la mirada de él, porque nota su nerviosismo, porque cree ver en él sinceridad…porque ya no sabe que tipo de relación existe entre ambos
Los ojos verdes se niegan a cruzarse con los de él, así termina de desenrollar el pergamino y lee
"Potter está es tu última oportunidad, si quieres salvar la vida de la tal Lily ven a mi casa y haré como que nada a pasado…me tendrás como antes…Bellatrix Black"
James bufó hastiado, no era la primera carta de amenaza que le mandaba Bellatrix y eso de que ahora se atreviera a firmar con su nombre no le gustaba nada, cualquier día Sirius podía recibir la carta por error y se armaría la grande.
-aquí tienes Potter- Margarita llegó con lo que le pidió James.
-gracias- dijo el chico y se alejó un poco para escribir una respuesta, esperando que fuera la ultima.
-¿puedes traerme más tinta?, por favor- pidió ahora mirando a la rubia que intentaba mirar algo de lo que él escribía.
La chica reclamó en susurros pero fue por la tinta.
James enrolló el pedazo de pergamino y lo amarró a la pata de la lechuza que esperaba aún en el regazo de la pelirroja.
-puedes irte- le dijo al animal y el ave voló traspasando la ventana abierta y desapareciendo por el despejado cielo -…parece que este verano vendrá caluroso- susurró James a Lily mientras la lechuza se perdía en el cielo.
Lily se levantó rápidamente al ver que James no necesitaba tinta sólo había sido un engaño para quedar a solas con ella.
-Lily- la detuvo él acercándola fácilmente a su cuerpo en un abrazo.
-sólo vete James, vete luego- susurró ella intentando inútilmente soltarse de los brazos del moreno.
-no me iré Lily, nunca más me iré- le dijo él logrando atrapar los labios de Lily entre los de él.
-James por favor- susurró Lily con suplica entre besos, suplicó porque ya no tenía fuerzas para seguir negándolo, porque ya no tenía valor de mentirle a su corazón, porque sorprendentemente esos labios sabían a sinceridad, a pasado…un pasado que la envolvió, que le hizo soñar nuevamente, que incluso le hizo perdonar -…James- soltó un gemido que se perdió entre la respiración de ambos.
o0...0o
Margarita caminó como niña regañada por los pasillos de aquella casa, caminó en dirección al escritorio del moreno donde antes había sacado pergamino y pluma.
La puerta estaba entre abierta, así que llegó y entró.
-¿Qué haces aquí?- exclamó Sirius al verla entrar tan campante.
-Potter me mando, vengo por el tintero- dijo ella empezando a buscar el tintero lo más lejos posible de aquel moreno.
-así que ahora eres la empleada, ya decía yo que tenías aire de elfo domestico- rió el chico que lentamente se acercaba a la puerta.
-cállate estúpido- chilló Margarita sin hacerle mayor caso mientras seguía buscando el tintero entre los cajones.
Sirius calló pero una enorme sonrisa de maldad se posó en sus labios mientras cerraba la puerta del escritorio con seguro ayudado de su varita la que luego se guardó en el pantalón.
-si te vas a quedar ahí parado como idiota podrías ayudarme- soltó ella enrabiada por no encontrar el tintero.
-claro- dijo Sirius con demasiada amabilidad para haber nacido en sus labios. Caminó hasta el escritorio donde la chica se encontraba revisando cajones y la tomó de la cintura volteándola con rapidez.
-¿Qué haces?- exclamó Margarita al sentir el cuerpo del chico apretándola contra el escritorio.
-ayudándote- le susurró él provocativamente mientras sus manos viajaban hasta los muslos de la chica que estaban al descubierto bajo una corta falda.
-suéltame- chilló Margarita intentando soltarse pero el peso del chico le impedía moverse.
-claro que no, ahora que te tengo aquí, que te puedo hacer mía- susurró el chico en el oído de ella mientras la tomaba hábilmente de las nalgas y la sentaba en el escritorio adentrando sus manos bajo la falda de la chica y acariciándola con habilidad.
-suéltame Black- masculló Margarita intentando resistirse a ese extraño calor que nacía en el bajo vientre y se expandía por todo el cuerpo -…suéltame o te juro que gritare- amenazó con el poco autocontrol que le quedaba mientras el chico había comenzado a besarle y lamerle el cuello.
-atrévete…-
-SOCORRO, AUXILIO, BLACK INTENTA VIOLARME- comenzó a gritar Margarita pero Sirius seguía bajando por su cuello entre besos, lamidos y mordiscos.
-silencie el cuarto, nadie te oirá- susurró contra la piel de la chica llegando al escote de la blusa.
-idiota- bramó Margarita golpeándolo en el pecho mientras intentaba separarse de él pero Sirius nuevamente había sido más rápido que ella y le había agarrado ambas manos.
-vamos bonita, no te resistas, ambos sabemos que lo deseas se nota en tu mirada- sonrió Sirius
-vamos bonito- se mofó Margarita -…ambos sabemos que el otro día te quedaste con las ganas-
Sirius la miró desafiante sabía que él llevaba las de ganar, así que con brusquedad acercó sus labios a los de ellas y la besó intensamente, Margarita se resistía mantenía sus labios cerrados, apretados mientras él esperaba, en algún momento necesitaría aire, y así fue, Margarita abrió la boca por busca de oxigeno lo que el moreno aprovecho para inmiscuir su lengua en la boca de la chica pero no esperaba con que ella respondiera ese besó, de hecho no esperaba que al soltarle las manos, ella buscara con frenetismo su pecho desnudo para acariciarle con deseo, no contaba y eso le éxito aún más…
Sirius había bajado nuevamente para acariciar la piel desnuda de ella bajo la falda mientras la besaba…
-¡MIERDA!- exclamó de pronto separándose de ella con la mano en su labio que sangraba por el mordisco que la chica le había dado.
-eso es para que veas que conmigo no se juega idiota- sonrió Margarita mientras escapaba por encima del escritorio y corría hacía la puerta.
-somos buenos competidores entonces- rió Sirius al ver que Margarita no podía abrir la puerta y lo miraba furiosa -¿Qué pasa? ¿Olvidaste la varita?- se burló mientras curaba la herida de su labio con su varita
-Potter me mando por un tintero así que vendrá a ver que ocurre- chilló Margarita furiosa mientras se mantenía de pie en la puerta de manos cruzadas.
-cuando logre abrir será demasiado tarde- dijo Sirius con una sonrisa triunfal volviendo a guardar su varita.
Margarita volvió a fijar su mirada en la puerta y luego tras suspirar profundo caminó nuevamente hasta el muchacho y se sentó sobre el escritorio en la misma posición que estaba antes mientras Sirius la miraba con una ceja alzada.
-y…- intentó preguntar Sirius pero Margarita lo tomó de la nuca y lo besó con fervor, lo acercó a ella tan cerca que podía sentir palpitar el corazón del chico por la impresión.
Sirius respondió algo aturdido pero las manos de ella desabrochando su camisa le hizo reaccionar, nunca lo habían besado así, nunca había sentido ese fuego interno que sentía en ese momento, la besaba con la misma intensidad, aunque ella superaba todo limite de control, ella era excitante, mucho más excitante de lo que creyó incluso más excitante que todas las novias que había tenido antes…incluso mucho más excitante y explosiva y sensual que su tan amada Jeannette, y definitivamente más astuta.
Su pantalón era desabrochado con rapidez con desesperación y él perdía el control, ella jugaba en su cuello mientras sus manos actuaban solas y él simplemente esperaba, ella no necesitaba ayuda y él intentaba mantener un poco de razón y no abalanzarse con igual intensidad porque o sino ese escritorio se encendería en llamas…y gimió, gimió al sentir las manos de la chica meterse entre sus bóxer y acariciar su miembro con deleite, con habilidad.
El gemía mientras su respiración se agitaba y ella lo miraba con una sonrisa, lo miraba a los ojos mientras seguía acariciándolo porque sabía que esa batalla la ganaría ella, sabía que ella había aceptado el juego peligroso y eso que sólo estaba empezando, le besó los labios dulcemente al ver que él ya estaría listo y con su otra mano logró palpar la varita del mago.
Retiró su otra mano y sonrió ampliamente.
Sirius también sonrió al ver el engaño de ella, al sentir la varita incrustada en su abdomen, se separó lentamente de ella con las manos alzadas.
-abrocha tu pantalón- dijo ella con la voz agitada.
Y Sirius obedeció, no podía creer que ella hubiese sido capaz de aquello, pero más que molestarlo le gustó, le gustó porque eso significaba que ella aceptaba la guerra y él estaba dispuesto a ganar la otra batalla.
Margarita caminó decidida hacía la puerta con varita en mano -…adiós bonito- sonrió para luego salir por la puerta ya abierta.
o0...0o
-¡chicas he llegado!- el gritó de Remus provoco varias cosas en aquella casa
Primero silencio absoluto, segundo un extraño revoloteo en el cuarto continuo al vestíbulo y tercero los gritos de ambas chicas que corrían a abrazarlo y besarlo con alegría, con alivio.
-¿y como te fue? ¿Qué sucedió? ¿Fue muy peligroso?-…
-¿no te ocurrió nada? ¿Están todos bien? ¿Lograron averiguar algo?-…
Miles de preguntas de ambas chicas rondaban la cabeza de Remus quien sólo sonreía y asentía feliz de verlas después de ya tres semanas, aún sostenía sus maletas en ambas manos pero sus amigas seguían chillando y gritando felices.
-estábamos tan preocupadas- decía Lily
-queríamos saber sobre ese extraño incidente en la zona norte- exclamaba Margarita con total curiosidad
-durante todo este tiempo no hemos tenido reunión en la orden como Dumbledore estaba ausente así que no sabemos nada- seguía Lily.
-chicas, chicas- susurró Remus intentando que se calmaran un momento -…tranquilícense, no hubo nada emocionante, el incidente resulto ser un suicidio muggle y Dumbledore piensa que el nuevo cuartel aún no es lo suficientemente seguro para hacer una reunión completa de la orden-
-Remus amigo- llegó James al vestíbulo al escuchar el alboroto.
-James- exclamó Remus -…gracias por cuidarlas- le susurró a su amigo cuando este le abrazo.
-no hay de que- sonrió James pero un fuerte ladrido los asusto a todos.
Remus rió, James enarcó una ceja y Margarita sonrió cuando vio al animal.
-canuto viene a darte la bienvenida parece- dijo Margarita mirando al perro con cariño.
-canuto, claro- rió Remus pero al ver que Margarita se acerca al animago y le acariciaba con demasiada confianza se preocupó.
-vamos a la cocina Remus debes estar muerto de hambre- dijo Lily tomando a su amigo del brazo y guiándolo a la cocina.
-cuéntame todo- susurraba Lily caminó a la cocina mientras Remus miraba hacía atrás y veía como Sirius, en realidad Canuto se abalanzaba contra su amiga y le lamía la cara.
-bien, tuvimos que quedarnos en el bosque durante la primera semana, sólo teníamos que vigilar…-
-Canuto no seas asqueroso- gritaba James mientras dejaba que Lily se fuera con Remus a la cocina.
-no importa Potter, siempre lo hace- exclamó Margarita tratando de sacarse al perro de encima mientras James la miraba con una ceja alzada.
-parece que añora lanzarse encima de las mujeres- susurró James con sorna para que el perro lo escuchara perfectamente -¿no canuto?-
El perro ladró y movió la cola, Margarita seguía sentada en el suelo mientras el perro se acurrucaba a su lado para que ella acariciara su lomo.
"ya veras, pronto caerás…"
-¿y Black?- preguntó la chica cuando Canuto se calmó un poco.
-también le gusta abalanzarse sobre las mujeres así que por allí debe andar- contestó James con una sonrisa de burla.
Y el perro gruñó molesto y James sonrió sorprendido.
-a este precioso perro no le agrada el arrogante de Black- susurró Margarita con orgullo -¿no cierto precioso?, ese Black es una peste- y el perro volvió a ladrar
-estoy seguro que le sorprenderá que su propio perro no lo quiera- dijo James con diversión mirando fijamente a Sirius.
-¿Cómo?, ¿no dijiste que Canuto era tu perro?- preguntó Margarita
-si, pero en realidad es exclusiva responsabilidad de Sirius- dijo el chico -…vamos Canuto, vamos perrito, ven aquí- exclamó para luego ser seguido por el perro hasta la escalera.
-no te preocupes precioso- gritó Margarita al perro que desaparecía por las escaleras -…yo te rescatare del horrible dueño que te toco- y tras verlo desaparecer la chica caminó hasta la cocina para interrogar a su amigo.
Sirius entró al cuarto de James en cuatro patas pero lo recorrió en dos y James tenía un pequeño ataque de risa al ver que su amigo tenía un notable chupón en su cuello.
-¿de que te ríes?- exclamó el chico enojadísimo y James le señaló el cuello.
-espero que no haya sido Margarita porque besar a un perro así…iuch, que asco- rió James mientras se estiraba en la cama con ambas manos tras la nuca.
-claro que no- mintió Sirius sabía perfectamente quien había sido la dueña de ese tremendo chupón y sabía como lo había logrado saliendo ilesa.
Y claro que era fácil si lo amarraba en la cama de pies y manos y se sentaba a horcajadas encima de él y empezaba a torturarlo…esa había sido su segunda batalla y la había perdido, 2 a 0 para Margarita Smith
-parece que se encariño con el precioso Canuto- comentó James
-espera a ver cuando se encariñe con Sirius hombre- susurró Sirius con una sonrisa socarrona.
-ten cuidado Sirius, estás jugando con fuego…-
-por favor…- exclamó el moreno molesto -¿Qué me dices tú?, ¿crees que no he notado que te traes algo entre mano con la sangre sucia?-
-James miró a su amigo con enojo -…no la nombre así Sirius, por favor, ya te dije…-
-eso es lo que es, ¿acaso te olvidaste?, Lily Evans es una sangre sucia- bramó Sirius para luego salir del cuarto furioso.
o0...0o
La tranquilidad y el extraño confortamiento cuando estas frente a las paginas de un libro en conjunto con el agradable olor de hojas y hojas impresas, antiguas, llenas de sabiduría de conocimiento, de historia…era algo fascinante y a él le encantaba leer, le encantaba aunque muchos no lo creyeran, le encanta sentarse horas y horas en compañía de aquellos ejemplares que llenaban su biblioteca y ahí se encontraba en ese momento sobre el sillón estirado por completo y con un libro enorme frente a sus ojos…la concentración era algo necesario y él no necesitaba mucho esfuerzo para concentrarse, claro, siempre y cuando no sientas la mirada de una chica sobre ti mientras descubres que se muerde el labio con deseo.
-¿Qué?- susurró ya cansado de leer el mismo párrafo.
-nada- respondió Lily con una sonrisa de diversión -…sólo te ves guapo cuando lees-
-¿guapo?- dijo James levantando ambas cejas.
-y sexy…- susurró Lily volviendo a morder su labio con fuerza.
James sonrió avergonzado mientras volvía a retomar su lectura.
-y encantadoramente apetecible- susurró para si Lily pero James había alcanzó a escuchar y el color de sus mejillas volvían a ser de rojo fuego.
-gracias, supongo- dijo el moreno intentando no mirar a la chica.
-no sabia que fueras tan…- la vio morderse el labio nuevamente y sonrío -…tan recatado-
-no soy recatado- reclamó él casi ofendido -…sólo, sólo…-
-¿sólo?- lo incitó Lily mientras se acercaba a él provocativamente.
-ah…- James tragó saliva nervioso al ver como Lily le quitaba el libro y lo dejaba en el suelo mientras se sentaba encima de él y se acercaba a sus labios.
-parece que tuvieses miedo- le susurró Lily en los labios y con una sonrisa.
James suspiró -…no es eso- dijo pero Lily lo calló, le besó y él no tardo en responder.
Lily comenzó a desabrochar los botones de la camisa del mago mientras seguía con unos ya no tan inocentes besos
Sirius Black caminó por el corredor del segundo piso de la casa de su amigo, recordaba perfectamente los años de su adolescencia vividos en aquella casa y sonreía con nostalgia al pensar que aquellas paredes fueron testigos de las miles de travesuras de verano.
-Lily- susurró James al sentir las manos frías de Lily sobre su pecho.
-¿Qué?- dijo ella entre molesta y juguetona. James la voltea entre ese estrecho sillón para quedar encima de ella.
Lily intenta seguir con el beso pero James la esquiva.
-¿Qué ocurre ahora?- pregunta rabiosa.
James recorre el cuello de Lily con el dedo índice bajando por su clavícula y deteniéndose al toparse con la suave tela de la blusa.
El sonido de un grifo llamo su atención al pasar por la puerta entreabierta de la habitación de la chica, se acercó sigiloso y observó sin atreverse a entrar…poco a poco la sonrisa se fue ampliando en su rostro, y Sirius Black estaría apunto de iniciar su siguiente batalla, y esta vez no pensaba perder.
-tengo miedo de no poder detenerme Lily- susurra James jugueteando en el pequeño escote de la chica quien lo miraba con ternura.
-pues, yo no quiero que te detengas- ronronea Lily con una sonrisa seductora y James vuelve a besarla con ansias.
Cierra la puerta y la asegura…camina decidido hasta la puerta del baño y se pregunta si la espera en la habitación o se atreve a observarla un ratito
La camisa de James estaba junto al libro al igual que la blusa de Lily, James besaba el vientre de la chica con suavidad mientras comenzaba a subir con delicadeza hasta los senos de ella, observó encantado las miles de pecas que cubrían su piel suave y casi transparente, sonrió al descubrir que ella temblaba con cada contacto así que siguió besando el camino que ya había trazado al desabrochar la blusa.
El sofocante baño se encontraba extasiado de olores, de calor…y Sirius que sintió la oleada de calor recorrerle el cuerpo, asfixiarle los pulmones, revolotearle la respiración, acelerarle el corazón tan sólo con ver lo que estaba frente a sus ojos.
Margarita estaba desnuda mientras el agua recorría su cuerpo…segundos después el moreno estaba recargado sobre la puerta del baño tratando de bajar la temperatura corporal, había abandonado el baño incapaz de mantener la cordura con esa chica presente y en esas condiciones
-esta es una guerra- se recordó Sirius en susurro -…pero por qué se tuvo que poner tan condenadamente buena-
Había vuelto a sus labios sintiendo la necesidad de asegurarse que seguía siendo ella, y claro que tenía miedo, James no podía dejar de sentir ese extraño nudo en la base del estomago, no podía dejar de pensar que lo de la noche en que su Lily se transformaba en Bella se volvería a repetir y eso le atormentaba, le asustaba volver a soñar, volver a sentirla tan real, tan suya, volver a vivir en ese recuerdo pasado, temía que todo lo que había pasado ese ultimo año no fuera más que una mentira, un sueño del que despertaría, un sueño por el cual tendría que castigarse, porque enamorarse de una sangre sucia, sabia, era el peor castigo en ese momento de su vida
La puerta del baño se abrió y de ella salió la rubia envuelta en una delicada y fina bata de baño con una toalla en la cabeza…Sirius que la observaba sentado en la cama sonrió al ver que ella lo ignoraba sabiendo perfectamente que él estaba ahí.
-hola- susurra ya cansado de ser aparentemente invisible para ella.
-hola- sonríe ella mirándose al espejo y desenvolviendo su pelo totalmente mojado.
-¿Cómo estuvo el baño?- preguntó Sirius mordiéndose el labio al recordarla
-excitante- susurró Margarita mientras se secaba el pelo con la toalla.
-podrías haber avisado…dicen que los baños acompañados son los mejores- sonrió Sirius mirándola fijamente mientras ella abandonaba la toalla e iba en busca de una crema que estaba encima de su cómoda.
-lo tendré en cuenta para la próxima-…
La cordura se perdía mientras la temperatura aumentaba, el miedo desaparecía de a poco al comprobar que esa era la realidad, su realidad, estaba con Lily en el sillón de la biblioteca, besándola, desnudándola…
El fuerte chasquido de unos picoteos en la ventana les fue haciendo molesto, Lily intentaba mirar para ver de donde provenía el sonido mientras James seguía perdido en el cuello de ella.
-James…- susurra Lily con la voz agitada -…creo que es una lechuza-
-que se aguante- dice James sin prestar mucha atención y Lily ríe insistiendo en que valla a abrir la ventana.
James hastiado por ser interrumpido mira molesto a la ventana -¡mierda!- exclama -¿Qué quiere ahora?- se levanta furioso y Lily también se levanta para ver la conocida lechuza negra.
James abre la ventana y la lechuza entra directo hacia la pelirroja. Lily recoge su blusa pero la lechuza ulula tratando de llamar su atención.
Sirius estaba ahí donde mismo preguntándose por qué la temperatura de esa habitación había subido notablemente, a lo mejor era porque aquella muchacha estaba con solo una bata, o tal vez porque recorría sus piernas untándose una exquisita sustancia blanca que hacía llamar crema.
De todas maneras él no podía dejar de mirarla, la observaba, la memorizaba, la recorría con impaciencia esperando a que ella diera una señal para él poder iniciar la batalla, que estaba seguro sería difícil de ganar.
-¿quieres probarla?- pregunta Margarita con una sonrisa provocativa -…la crema digo-
Ella se acerca con sensualidad olvidando la crema, camina hasta el moreno desliza su pie hasta posarlo entre la entrepierna de Sirius que sonríe con dificultad aguantando la respiración.
-vamos- lo incita Margarita -…sólo desliza tu mano y veras lo excitante que es…la crema-
Sirius obedece enseguida, toca la piel femenina y sube lentamente sin despegar su mirada de los ojos de ella, llega a la rodilla y sonríe con picardía al seguir por la parte interna de la pierna de la chica, pero la mano de Margarita lo detiene a medio camino.
Lily recoge el pergamino que había caído de la pata de la lechuza y ve salir al animal rápidamente, mira la ventana y ve a James cerrándola y no puede con la curiosidad
Cuando James vuelve a su lado la ve con lágrimas en sus ojos y no entiende que sucede, ella le tira el pergamino en la cara mientras comienza a ponerse la blusa.
"nunca pensé que quisieses la peor muerte para…Lily
Pero no te preocupes yo me encargare de todo
Y ella se encargara de saber que tú eres el único responsable
Bellatrix Black"
-Lily, no es lo que piensas- dice James en un hilo de voz al comprender lo que la pelirroja había pensado -…yo no…no quiero matarte-
Las lágrimas recorrían sus mejillas con decepción, con impotencia, con miedo, era una tonta, se sentía usada, se sentía desprotegida, no sabía quien era ese chico que estaba frente suyo, no sabía quien era ella y en que momento se vio envuelta en aquel juego.
-Lily- él la sujeta del codo con brusquedad cuando ella intenta huir -…déjame explicarte-
Una fuerte cachetada resonó en la silenciosa biblioteca y James suelta el brazo de ella para cubrir su mejilla adolorida.
-no vuelvas a tocarme- dice Lily con los dientes apretados y con la respiración entrecortada a punto de largarse a llorar.
Esa era la señal que esperaba y ahora le tocaba actuar a él, y Margarita no tardo en encontrarse atrapada entre la cama y el cuerpo del muchacho.
-aún no me olvido de nuestro ultimo encuentro- susurra Sirius con una sonrisa mientras sujeta las manos de Margarita a ambos lados de la cabeza de ella.
-entonces aprovecha de vengarte- y Sirius frunce el seño tras el ronroneó de la chica -…que estoy completamente desnuda- y sabe que ella comienza el juego.
-lo sé- sonríe -…y esta noche me encargare de conocer cada rincón de tu piel-
Margarita se muerde el labio mientras mira intensamente al chico -…pero yo ganare Black-
-eso está por verse- Sirius se abalanza sobre los labios de ella quien lo recibe con ansias.
Y no pierden tiempo en besos castos y puros ni en suaves roces, el desata la bata con desesperación, ella se aferra a la camisa de él y la abre sin perder tiempo en desabotonar botones, él le da una ligera mirada de admiración antes de perderse en el cuerpo de ella, y ella encorva la espalda recibiendo la húmeda lengua de Sirius sobre sus senos.
Gime, susurra e implora que él continué, siente que su corazón va acelerándose rápidamente que su respiración se agita con cada contacto, que desea al moreno mucho más de lo nunca imagino y que pierde el control y la razón…
-¡MARGARITA!- el bramido de su nombre lo escucha a lo lejos mientras aún recibe los besos de Sirius con gran excitación -¡MARGARITA NOS VAMOS EN ESTE MOMENTO!-
-mierda- exclama al haber escuchado perfectamente, Sirius también se detiene mirando a la puerta.
-es la loca de tu amiga- dice él con intenciones de seguir pero Margarita lo bota de un manotazo y abrocha nuevamente su bata para ver que ocurría fuera de la habitación.
-será mejor que te vallas Black, creo que viene subiendo- susurra y Sirius también escucha los pasos y gritos de tres personas en las escaleras.
-esto no quedara así bonita- susurra con provocación para desaparecer por el pasillo.
Continuara….
by: Mainy
Espero que no se hayan enredado en el último párrafo donde las dos situaciones pasan a la misma vez...
Y que les haya gustado el capi, he actualizado pronto pero no prometo nada para el próximo porque se viene el momento tan esperado, ¿o no?...xD
Sin más que agradecer infinitamente a todos los que siguen el fic, y a sus review que aunque no pueda responder por cuestiones de tiempo se los agradezco de verdad porque gracias a ellos se si les esta gustando o no, y me dan la inspiración necesaria para escribir como loca, jejejjeje…Muchas Gracias
