Capítulo 7: Más Cartas.
Había pasado 3 meses desde la boda de Bill y Fleur y Ginny no paraba de enseñar el anillo de compromiso que le había regalado Harry. En todo este tiempo no habían vuelto a tener noticias de Voldemort ni sus secuaces, todo estaba en calma, Hermione y Ron volvían a estar juntos, Harry había aceptado junto a Ron un puesto de trabajo como auror y Hermione seguía trabajando en la cafetería pero junto a Jessica, ya que Harry le había prohibido a Ginny trabajar en su estado "soy tu futuro marido y no quiero que trabajes si tenemos dinero" le había dicho él mirando la enfadada cara de Ginny. Ella replicó pero tuvo que aceptar que pronto le costaría más trabajar con la barriga.
Harry se encontraba en el Ministerio, dando clases con Ron. Balanceaba la varita entre los dedos mientras el señor Anderson les explicaba como hacer un hechizo desilusionador. Cuando terminaron regresaron a casa. Allí se encontraba Charlie, que iba mucho últimamente desde que Ginny se quedó embarazada. Cada dos días, se desaparecía de Rumania, iba a Godric y le hacía compañía a su hermana.
- ¿Qué hay de comer? – le preguntó Ron a Ginny.
- Tú siempre pensando en los mismo, ¿eh? No cambias… Hay macarrones – contestó ella.
Se sentaron todos a la mesa. Charlie y Jessica tenían una conversación muy animada, Ron y Hermione discutían sobre los Horrocruxes y Harry y Ginny miraban atentos la escena.
- Una cosa – dijo Harry – antes de que vosotros dos os matéis – dijo mirando a Ron y Hermione – quiero haceros un par de proposiciones – se puso en pie con Ginny y continuó – nosotros somos un grupo de rebeldes contra Voldemort, no tanto como la Orden pero lo somos. Últimamente no hacemos nada en contra suyo y nos olvidamos de las muertes que aparecen día a día en el Profeta. Yo no quiero esto, no quiero seguir como si no pasase nada, porque hemos olvidado el porque estamos aquí. Tengo que acabar con él o él lo hará antes conmigo y necesito vuestra ayuda – los demás lo miraban, era la primera vez que aceptaba necesitar ayuda en algo – he estado pensando en esto y quiero hacer algo, investigar acerca de sus Horrocruxes para acabar con todo esto. Si queréis seguir ayudándome necesitamos hablar, reflexionar y sobre todo, como ya he dicho, investigar. ¿Qué os parecería si nos reunimos un par de veces por semana?
- Claro que sí Harry, tienes razón, ya es hora de que hagamos algo – dijo Hermione cuenta conmigo.
- Y conmigo – añadieron Ginny y Ron.
- Cariño, tú no puedes hacer mucho – le dijo Harry a Ginny.
- ¡Claro que sí! – dijo enfadada – no soy una moribunda, no quiero quedarme encerrada todo mi embarazo.
- Ya hablaremos – dijo él.
- Conmigo también puedes contar – dijo Jessica – aunque no sea de gran ayuda porque no se mucho de magia y nos soy maga, pero para lo que necesitéis estoy aquí.
- Bien, entonces ¿martes y viernes os parece bien?
- Claro que sí – dijo Ginny – también queremos pediros una cosa Harry y yo – miró nerviosa a su futuro marido.
- Sois lo único que tengo en la vida, sois como mi familia – les dijo Harry a Ron y Hermione – es por ello que sois tan importantes para Ginny y para mí que queremos que seáis los padrinos de nuestro hijo.
- Claro que sí – dijo Hermione emocionada.
- ¿Yo? ¿Padrino? Será el niño o niña más mimado del mundo – dijo Ron feliz – gracias por confiar así en nosotros – Charlie y Jessica los miraban emocionados también.
- Brindemos – dijo Hermione y todos se levantaron con copas de vino – por Harry y Ginny.
- Y por nuestro ahijado – añadió Ron. Todos chocaron sus copas y bebieron.
Una vez hubieron acabado de comer decidieron salir a pasear, ya que nunca lo hacían. Fueron a Londres a un sitio de postres conocido como "El Altillo" y después Harry propuso ir al Callejón Diagon a comprar libros de defensa e historia del señor oscuro y rezaba por que no hubieran fotos de Voldemort para que Jessica no pudiera reconocerlo. Una vez en el caldero chorreante, saludaron a Tom.
- Bienvenido señor Potter y compañía – les dijo. Y se dirigieron a la parte trasera, a la entrada del Callejón Diagon. Tocaron los ladrillos adecuados con la varita y ante la sorpresa de Jessica la pared se habrió para dar lugar a una calle con numerosas tiendas de magia y magos con capas. Sacaron dinero de Gringotts y fueron a la librería. Charlie y Jessica se fueron a ver la tienda de los gemelos.
- ¿Puedo ayudarles en algo? – les preguntó en dependiente mientras examinaba la cicatriz de la frente de Harry, que no se molestó al estar ya acostumbrado.
- Queremos libros de defensa contra las artes oscura avanzada y de historia de magos tenebrosos. Sobre todo de Voldemort – dijo Harry ignorando la fría expresión de la cara del dependiente cuando pronunció el nombre de Voldemort.
- Pasen por aquí – les indicó. Fueron arriba, a una sección titulada "magia oscura" llena de libros con tapas negras y horribles dibujos – aquí encontrarán lo que buscan – les dijo señalando una de las estanterías – si quieren defensa muy avanzada yo les recomiendo este libro – les dijo cogiendo uno titulado "Últimas circunstancias" y el mejor de historia de quien-ustedes-saben es "Historia del enemigo del S.XX" – tras esto se fue dejándolos solos.
- Bueno, creo que ya está todo dicho – dijo Ron - ¿Bajamos?
- Espera – dijo Harry viendo un libro muy viejo y escondido. Lo cogió, le sacudió el polvo y leyó – "Artes Oscuras" No creo que este libro deba estar aquí, es más propio del Callejón Knockturn – al decir eso se le ocurrió una idea – Nos lo llevamos.
Bajaron, pagaron los tres libros y fueron en busca de Jessica y Charlie. Los vieron a lo lejos saliendo de "Sortilegios Weasley", pero antes de que pudieran hacer o decir nada Charlie y Jessica se besaban en el mismo rincón que lo habían hecho antes Ron y Hermione.
- Ese rincón debería estar prohibido – comentó Harry - Vamos a dejarles solos.
- De eso nada – dijo Ron enfadado – no voy a dejar que mi hermano bese a la hija de un asesino.
- ¿Ya estás celoso? – le reprochó Hermione.
- ¡No son celos! No siento nada por ella, te quiero a ti. Creo que quedó bastante claro anoche…
Harry y Ginny intentaron no escuchar los detalles y les cortaron antes de que empezaran a pelearse otra vez.
- Escuchad, tengo que ir a saludar a un camarero de un bar que hay por aquí, hablad con ellos y ahora vuelvo – dijo Harry esperando que creyesen lo que acababa de decir.
- No quiero que vayas solo – le dijo Ginny – voy contigo.
- No – dijo Harry demasiado brusco – no amor, prefiero que te quedes con ellos que son más, yo se cuidarme solito – le dijo dándole un beso para suavizar el primer "no".
Una vez lejos de ellos, Harry se desvió del Callejón Diagon para ir a para al Callejón Knockturn. Todas las calles estaban muy oscuras, todos llevaban la cara tapada y así hizo Harry también, se puso la capucha de la chaqueta y subió la cremallera de manera que solo se le vieran los ojos. Anduvo durante bastante tiempo hasta que encontró lo que estaba buscando. A su derecha había una librería, pero muy distinta a la que antes había estado, ésta solo mostraba libros de artes oscuras. Entró, la tienda era muy oscura, había velas negras por todos sitios, lo que le daba una pinta aún más lúgrube. Dio varias vueltas por la tienda, deteniéndose en las zonas de libros más oscuros y vió uno titulado "Venganza personal". Sí, eso es lo que él quería, venganza, venganza por haberse llevado la vida de sus padres, la de Sirius y la de Dumbledore. Lo odiaba, debía acabar con él. Cogió cuatro libros más, pagó y se marchó rápidamente. Al salir chocó con alguien, pero no supo quien era hasta que le miró a los ojos, esos ojos grises eran lo único que se veía a través del sobretodo además de un mechón de pelo rubio.
- Malfoy – dijo.
- ¿Qué hace el perfecto Potter en un lugar como éste? – le preguntó.
- ¿Y tú como te atreves a salir a la calle después de que tu padre fuese descubierto? ¿No te da vergüenza ser el hijo de un asesino? Y tú sigues sus pasos, vas a acabar igual. Acabaré contigo por asesinar a Amanda.
- Jajaja, no digas tonterías Potter, habrá que ver quién acaba peor, yo estoy en el lado de los vencedores y si yo acabo como mi padre tú acabarás como los tuyos.
- Ni lo sueñes, nos veremos las caras, y fíjate bien en mis ojos, porque será lo último que veas. Y no creo que Voldemort esté muy contento contigo, no pudiste matar a Dumbledore, alguien tuvo que hacerlo por ti. – dijo Harry viendo la cara de desconcierto de Draco.
- ¡Qué sabrás tú Potter! El Señor Oscuro acabará contigo con mi ayuda y no te atrevas a pronunciar su nombre, no eres digno de ello.
- Hasta hablando eres como tu padre. Hasta la vista Malfoy.
Harry apareció en su habitación buscando un sitio para guardar los libros. No encontró ninguno en el cual pudiera guardarlos sin que Ginny los viera. Se le ocurrió algo y rompió una tabla del suelo. Hizo un agujero bien grande y allí los guardó, bajo una tabla suelta que acababa de hacer tal y como tenía en Privet Drive. Apareció en el Callejón Diagon y fue en busca de sus amigos. Los encontró donde los había dejado.
- ¿Dónde has estado Harry? Has tardado mucho – se quejó Ginny mientras le abrazaba – estaba preocupada.
- He encontrado a Malfoy en el bar – mintió – hemos tenido unas palabras. Vámonos - Y aparecieron de nuevo en casa.
- Bueno chicos, me voy a mi apartamento, nos vemos – dijo Charlie. Le dio dos besos a todos (uno especial para Jessica) y se desapareció.
- No tengo hambre – dijo Harry – me voy a mi cuarto. Subió las escaleras rápidamente, entró en su habitación, selló la puerta y sacó el libre "Venganza personal" de dejado de la tabla suelta. Empezó a leer.
"El arte de la venganza puede ser más poderoso que las artes oscuras, es una mezcla de ira y odio proyectados en maldiciones que pueden hacer la vida de su enemigo un infierno. Empezaremos hablando de cómo hacer esa proyección.
Concéntrese con todas su fuerzas en lo que hizo esa persona"
Harry se concentró en sus padres, en el reflejo del alma que vio en cuarto curso, en todos sus años con los Dursley, en Sirius, en los padres de Neville y en Dumbledore. Y siguió leyendo:
"2. Concéntrese en la persona que hizo todo eso."
Harry haciendo caso visualizó a Voldemort, en todas sus formas, cuando renació, cuando estaba en la parte trasera de la cabeza de Quirrell, en el recuerdo de su diario, en el ministerio…. Una ira increíble cruzó todo su cuerpo, se escuchó una explosión y todas las luces de la casa se apagaron. Rápidamente guardó el libro de nuevo bajo la tabla suelta y quitó el sello de la puerta a tiempo, Ginny entró justo en ese momento asustada.
- ¿Estás bien Harry? – preguntó.
- Sí, estaba lavándome la cara y las luces se apagaron – mintió.
- Nosotros estábamos cenando, explotó la televisión y las bombillas y todo se quedó a oscuras. No vamos a poder hacer nada, tendremos que esperar a mañana para ver qué ha ocurrido. – dijo preocupada, pero Harry sí sabía lo que había ocurrido.
- Ven, vamos a dormir – le dijo él.
A la mañana siguiente Harry se despertó con un gran dolor de cabeza, despertó a Ginny con un dulce beso y se vistió para ir a trabajar, antes de salir observó que había una carta encima de su mesilla, estaba sin abrir. Era anónima.
"Nagini no es Horrocruxe"
Le dio la vuelta a la carta, pero no había nada más. ¿Quién sería? Podría ser Voldemort en su intento de despistar a Harry, pero Voldemort no sabía que Harry estuviera al tanto de los horrocruxes. ¿O Si?
Abajo, en la cocina había una pila de cartas, ¿Acaso es hoy el día de las cartas? Se preguntó fastidiado. Leyó la primera:
"Debemos volver a formar el ED, un compañero a muerto y no estoy dispuesto a quedarme de brazos cruzados. Aquí te echamos de menos. Sean Thomas."
Abrió otra carta:
"Mi abuelo ha muerto a manos de un mortífago, quiero venganza, ¿volvemos a reunirnos? Luna"
Carta tras carta, todas eran de miembros del ED, que tenían razones distintas para querer luchar contra Voldemort. Incluso Cho Chang le había escrito.
Pensando en todas las propuestas cogió las cartas, se las guardó y se marchó a trabajar sin esperar a Ron, quien cuando lo vio en el Ministerio se enfadó.
- Hoy es martes – le dijo Harry.
- ¿No me digas? – contestó Ron – No soy tan tonto, ¿sabes?
- No, lo digo porque hoy tenemos reunión.
- Bien, pues esta noche hablamos, pero anda que ya te vale irte sin esperarme, con la de veces que te he esperado yo mientras tú estabas en tu habitación haciendo quien sabe qué con mi hermana.
- Mira – le dijo Harry enseñándole las cartas.
- ¿Qué vamos a hacer?
- No lo se.
- Vaya, Luna no parece tan lacónica como siempre – comentó cuando leyó la carta de Luna – Luego las leo, vamos, se nos hace tarde.
Se metieron en el departamento de aurores a seguir con sus clases. Dieron una clase larga y aburrida de historia de los aurores más brillantes de la historia, entre los cuales se encontraba Moody.
- Esta clase es más aburrida que la de Hogwarts, si puede ser. – dijo Ron frotándose los ojos y bostezando – Vamos, tengo hambre.
Llegaron a casa y después de comer arreglaron las bombillas. Ron y Harry les contaron lo de las cartas. Harry no había dicho nada acerca del anónimo. Les mostraron las cartas y las leyeron.
- Está claro, cuantos más mejor. Pero si ellos están en Hogwarts no se como vamos a reunirnos. ¡Mira! Incluso han escrito Fred y George. Al parecer han asesinado al que les llevaba los productos. No se Harry, contéstales, haz una carta y que la lean todos y a ver como piensan ellos que podemos reunirnos, ¿no? ¿Qué dices? – dijo Hermione emocionada.
- Está bien, queda reabierto el ED, pero nosotros somos los ED VIPs, así podemos llamarnos – pensó en si mostrarles la carta anónima. Al fin y al cabo eran un grupo, tenían que saberlo – Mirad, me ha llegado otra carta.
- Bueno, pues entonces nos quedan 2 horrocruxes por saber – dijo Ginny.
- No, son siete: el guardapelo, el anillo, la parte que yo maté, la que está ahora en Voldemort, el diario y la copa de Hufflepuff. Nos queda una. Debemos acabar con cuatro: el guardapelo, la copa de Hufflepuff, lo otro que no sabemos qué es y la que está en él. – aclaró Harry.
- ¡Ahhhhh!
Alguien gritaba desde la cocina, fueron rápidamente a ver qué sucedía. La ventana estaba rota y un mortífago sujetaba a Jessica, apuntándola con la varita en el pecho. No se veía quien era, pues la máscara le tapaba los ojos. Harry no sabía qué hacer. Se concentró en su ira hacia los seguidores de Voldemort, todo el daño que habían hecho y de repente la varita del mortífago voló por los aires. "Debo aprender a manejar mejor esto, a saber qué puedo llegar a hacer" pensó Harry. El mortífago corrió a por su varita dejando a Jessica libre, Harry se adelantó cogió a Jessica, apareció en La Madriguera, la dejó allí y volvió. Hermione, Ron y Ginny lo apuntaban con la varita, Harry apareció detrás de él y lo desenmascaró. A sorpresa de todos, era Sirius el que estaba debajo de esa máscara.
Bueno, otro capi más. Gracias a todos aquellos que leéis el fic. Todo tiene su explicación, por raro que parezca, jajaja. Y aunque me duele decirlo, algo grave pasará, pero también es por algo, es necesario para el final.
Nos vemos en el próximo capi! Dadle al go!
