Capitulo 7:

El tiempo se detuvo por unos segundos para Onyx parecía que habían sido horas, mantenía una expresión tonta con su boca abierta, parpadeando muy rápido, todo esto mientras trataba de asimilar las palabras de la sub capitana Midnight Blossom.

- Disculpa… ¿Q-qué fue lo que dijiste? –

- ¿Qué si tendrías una cita conmigo? –

- Wow… vaya… cuando dije que haría lo que fuera… n-no me refería a eso… ¿n-no hay otra manera?… - respondió el pegaso con cierto nerviosismo en su tono de voz.

- ¿Qué ocurre? ¿Nunca te había invitado una yegua a salir? –

- Si… digo no, no eso… es… solo… que yo… ya… -

- Disculpe sub capitana – interrumpió un guardia nocturno.

-Gracias a Celestia– pensó el pegaso respirando aliviado.

- Lamento la interrupción pero la esperan para la reunión –

- Oh cierto la reunión, casi la olvido. Gracias soldado dígales que estaré ahí en un momento, puede retirarse. Bueno creo que dejaremos pendiente este asunto. Te avisare cuando iniciaremos tu entrenamiento. Hasta entonces – dijo la yegua guiñándole un ojo discretamente, después se retiro de la habitación dejando a un confundido pegaso solo en la habitación.

- Si… yo… eh adiós… – Onyx se quedo sentado en la orilla de la cama pensando en el problema que se había metido.

El pegaso salió de la enfermería, miro el reloj en la pared de la recepción dándose cuenta de que ya era muy tarde, por lo que decidió esta vez no ir con Luna. Al menos así no tendría que preocuparse por explicarle lo que le paso esta noche, ya mañana seria otro día…

-o-

Al día siguiente…

Onyx se levanto un poco adolorido de su pequeño altercado de ayer, pero aun asi se aseo y preparo rápidamente para dirigirse al campo de entrenamiento donde Clarus Shine los esperaba junto a otros miembros de la guardia de elite.

- Espero que estén listos, porque hoy los hare trabajar como nunca, si creían que no podía ponerse peor, están muy equivocados. Por cierto Blackstar me entere de tu pequeño "accidente" con algunos guardias nocturnos anoche ¿Estas seguro de que podras con el entrenamiento del día de hoy? – dijo el unicornio un poco preocupado por la salud del pegaso.

- Señor esto no es nada, debió ver como quedaron ellos – respondió Onyx un poco arrogante.

- Según me entere la sub capitana Midnight te salvo el trasero –

- Ah… si… bueno ella llego en el momento justo, pero le aseguro que tenía todo bajo control –

- Bien empecemos… -

El entrenamiento de este día era brutal, quizás más que los días anteriores, Onyx y Thunder se esforzaban por mantener el ritmo que les exigía el unicornio. Cada ejercicio era más pesado que el anterior y el equipo que debían usar no lo hacía para nada fácil. Al menos esto le sirvió a Onyx para olvidarse un poco de la invitación de Midnight y eso es lo que necesitaba ahora, si entrenaba duro y se hacía más fuerte no necesitaría de la ayuda de la sub capitana si acaso volviera a tener algún altercado con otros nocturnos.

Clarus y los otros miembros de la guardia elite también observaban a la distancia el entrenamiento sentados a la orilla del cráter donde entrenaban los dos pegasos.

- Oye Clarus ¿No crees que estas exagerando? – pregunto la unicornio Noble Heart con una voz apenas audible para sus compañeros.

- Yo nunca exagero, además esto no es nada ¿No recuerdas los ejercicios que nos asignaba el capitán Shining Armor? –

- Ni me lo recuerdes, aun me duele de solo pensarlo – respondió Flame Runner

- Llorón – murmuro Silver Mist.

- Te escuche –

- Lo sé –

- Esos dos me recuerdan a mi cuando entrenaba también aquí junto a ti Silver Mist – dijo el unicornio blanco dirigiéndose a su compañera.

- Antes éramos más disciplinados. Ahora parece que "cualquiera" – dijo la unicornio haciendo énfasis en esa palabra - puede unirse a la guardia de elite – finalizo lanzando un mira fulminante hacia el unicornio de color rojo, quien hurgaba su nariz con su casco en ese momento.

- Siempre tan seria, nunca cambiaras – respondió Noble sin dejar de observar a los dos pegasos, especialmente a Thunder Flash por el cual la unicornio sentía algo.

Onyx y Thunder terminaron con los ejercicios pero no tuvieron ni un minuto de descanso cuando el unicornio le ordeno darle nuevamente 20 vueltas mas al campo pero esta vez volando y con peso extra.

-o-

Una vez terminada la ronda ambos pegasos respiraban agitados, pero aun así se mantenía de pie a pesar del cansancio y del pesado equipo que llevaban. Se miraban mutuamente de manera retadora esperando quien sería el primero en caer rendido, sin embargo ninguno de los dos estaba dispuesto a darle la satisfacción al otro.

- Bien ahora tomen un respiro y descansen pasaremos a la siguiente fase de su entrenamiento en un momento – dijo el unicornio paseándose de un lado a la otro frente a ellos - Tendrán un combate, pero antes de que lo piensen no… esta vez no será contra mí. Esta vez lucharan contra ellas – dijo el unicornio señalando Silver Mist y a Noble Heart.

- Por fin habrá algo de acción, ya empezaba a aburrirme – dijo el unicornio rojo estirando su cuerpo en un intento de desperezarse.

Silver Mist, quien estaba recargada contra una roca, solo atino a levantarse y caminar hacia Clarus.

Thunder Flash y Onyx miraron a las dos yeguas que serian sus oponentes, Silver Mist se notaba seria, más de lo usual, su mirada estaba enfocada en el pegaso de color negro, parecía que le guardaba cierto rencor, aunque Onyx no tenía ni idea del porque. En cambio Noble Heart lucia muy relajada incluso le pareció verla sonrojarse cada vez que cruzaba miradas con Thunder Flash.

- Y una cosa más, tendrán que luchar en pareja – Thunder y Onyx quedaron mudos al escuchar que tendrían que pelear como equipo –Y antes de que empiecen a protestar… no, no hay cambios, es hora de que ustedes dos empiecen a trabajar como equipo y aprendan a confiar el uno en el otro. Además les aconsejaría que no se confíen solo porque sus oponentes son yeguas, ya verán que ellas son más fuertes de los que parecen –

- Pero señor… - intento reclamar Thunder pero fue acallado por Clarus.

- Dije que sin protestar Thunder Flash, es una orden – respondió el unicornio en un tono de voz autoritario.

- Si… señor – fue lo único que dijo Thunder con resignación.

- Ahora si no hay más que decir, prepárense -

-o-

Los pegasos y sus oponentes se colocaron a cada extremo del campo, tal y como cuando Onyx y Clarus combatieron. Mientras que Clarus y Flame Runner se posicionaron en la parte más alta del campo de entrenamiento donde podrían observar con facilidad todo el combate.

- Thunder, ya que los conoces mejor que yo. ¿Alguna idea de cómo vencerlas? –

- Si. No me estorbes – respondió el pegaso mientras se colocaba en posición de combate.

- Thunder Flash eres un gran soldado pero tienes que dejar el pasado atrás, lo que paso no fue tu culpa, solo espero que algún día puedas volver a confiar en los demás – pensó el unicornio - ¡Listos!... ¡Comiencen! – Grito Clarus.

Thunder se arrojo contra las dos yeguas las cuales ni se inmutaron al verlo ir a gran velocidad hacia ellas. Silver Mist ilumino su cuerno y frente a ellos se levanto un gran muro de agua, Thunder se detuvo a escasos centímetros. De repente y sin que el pegaso pudiera reaccionar una especie de látigo hecho del vital líquido lo atrapo de una de sus patas traseras para después azotarlo con fuerza contra uno de los muros del campo de entrenamiento.

El pegaso se recupero rápidamente y de nuevo se lanzo sin pensar ahora contra la unicornio de color alabastro. Noble se movió elegantemente solo un paso esquivando la embestida de su oponente, Thunder volvió a atacar sin embargo sus ataques eran esquivados o bloqueados por la unicornio quien a pesar de su apariencia tímida y gentil resultaba ser una oponente muy hábil a la hora de combatir, especialmente cuerpo a cuerpo. Noble hizo brillar su cuerno convirtiéndolo en una espada, hábilmente comenzó a correr alrededor de Thunder, encerrándolo en un torbellino del cual no pudo escapar, de no ser por su armadura, los cortes generados por la espada de Noble dentro del torbellino serian bastante doloroso para el pegaso, aun así por alguna razón estos cortes no tenían la intención de dañar a su oponente, solo hacían pequeños roces sobre la piel y plumas del pegaso. Aun así Thunder estaba indefenso sin saber cómo salir de esto. Finalmente Noble dejo de girar y se alejo un poco para arremeter con una potente embestida que arrojo al pegaso contra una roca.

Onyx no se quería quedar atrás, mientras Thunder luchaba con Noble, el se arrojo contra la unicornio. Silver Mist sonrió al verlo ir tras ella ya que eso era lo que esperaba, esta vez creó una especie de cúpula de agua a su alrededor deteniendo la embestida del pegaso. Sin darle tiempo para reaccionar Silver Mist uso su magia para convertir el agua en un gran martillo golpeando al pegaso con fuerza contra el piso. Iba a golpearlo por segunda ocasión pero Onyx se movió rápidamente hacia un lado esquivándolo por centímetros, pero poco le sirvió ya que sin que pudiera hacer algo fue atrapado por un látigo de agua que lo azoto varias veces contra el piso para después arrojarlo contra el muro de roca.

- Auch… ¿no crees que eso fue exagerado? – le pregunto su compañera avanzando lentamente hacia ella.

- Si no pueden con esto mejor que renuncien de una vez – dijo Silver Mist con seriedad – Por cierto ¿Donde está Thunder? –

Noble alzo la mirada al mismo tiempo que el mencionado pegaso caía pesadamente encima de Onyx.

- Y me llamaste a mi exagerada –

Noble atino a rascarse detrás de la cabeza un poco apenada.

Ambos pegasos se levantaron con dificultad, Thunder se tambaleo un poco pero Onyx le sirvió de apoyo ayudándolo a mantener el equilibrio.

- ¿Te encuentras bien? –

- Te dije que no te entrometieras. Yo no hago equipo con nadie – exclamo el pegaso, empujando a su compañero.

- ¡Cuidado! – grito Onyx al ver que de improvisto Noble era impulsada por un chorro de agua arrojándose contra ellos usando su cuerno como una lanza.

Ambos pegasos lograron esquivar a tiempo elevándose unos metros en el aire, pero quedaron sorprendidos al ver que el golpe producido por el ataque había destrozado gran parte del muro de roca.

- Thunder es en serio si no trabajamos juntos… -

- ¡Ya te dije que trabajo solo! – interrumpió Thunder alzando la voz.

- Te guste o no somos compañeros – añadió Onyx intentando hacerlo entrar en razón.

- Me importa poco que seas mi compañero. Yo no necesito a nadie… trabajo solo, entiendes o necesito hablar más lento para que lo entiendas… trabajo… so-lo -

- No creo que sea un buen momento para que se pongan a discutir – le dijo Noble Heart a Silver Mist, mientras ambas veían como Onyx y Thunder dejaban de prestarle atención al combate.

- Eso es problema de ellos, así que ponte seria – respondió ella. Usando su magia recogió su cabello revelando en su espalda un tanque, al abrirlo dejo salir una cantidad considerable de su elemento que empezó a acumular en forma de un gran remolino.

Silver Mist ataco primero arrojando aquel remolino de vital líquido contra los pegasos. Onyx se dio cuenta del repentino ataque de la unicornio y rápidamente empujo a su compañero alejándolo del peligro pero este se golpeo contra las rocas quedando un poco aturdido, siendo Onyx quien recibió el tremendo ataque.

El remolino de agua empujo al pegaso negro contra el duro muro de roca con una fuerza tremenda, Silver Mist al darse cuenta de que Onyx había recibido su ataque concentro todo su poder mágico en el remolino usando todo el peso y presión del agua para ahogar a su víctima.

Onyx luchaba por respirar, intentaba mover sus patas delanteras en un inútil intento de escapar de aquel remolino pero por más que intentaba liberarse la presión de agua lo mantenía inmóvil contra las rocas.

- ¡Silver Mist ya basta! – Le rogo Noble Heart, pero la unicornio se hizo de oídos sordos poniendo más fuerza en su ataque - ¡Silver Mist! ¡Es suficiente! – exclamo su compañera nuevamente.

Thunder tardo un momento en recuperarse del mareo producido por el golpe contra las rocas, cuando finalmente se recompuso observo a Onyx atrapado bajo el remolino acuático de Silver Mist luchando por su vida. Se quedo inmóvil mientras algunos vagos y dolorosos recuerdos pasaron rápidamente por su mente, sintió miedo, una sensación que había olvidado cómo era, quedando completa y totalmente paralizado e incapaz de ayudar a Onyx.

- ¡Silver Mist, basta! ¡Vas a matarlo! – grito de nuevo la unicornio siendo nuevamente ignorada por su compañera.

Al ver que sus suplicas no funcionaban, Noble Heart no tuvo más remedio que atacar a su propia compañera. La unicornio la tacleo con fuerza haciéndola perder la concentración.

El remolino perdió fuerza y toda aquella agua cayó sobre el campo de batalla empapándolo por completo, el pegaso negro también cayó al piso pesadamente, escupiendo el agua que afortunadamente no había entrado en sus pulmones, dio una gran bocanada de aire y respiraba con dificultad.

- ¿Oye estas bien? – Pregunto Flame Runner quien había corrido en auxilio del pegaso ayudándolo a ponerse en pie – No te levantes, tómalo con calma, solo respira… –

- Estoy bien… estoy bien… - respondió el pegaso negro antes de escupir más agua.

- ¡Silver Mist! – Grito Clarus bajando de su puesto de observación - ¿Qué rayos hiciste? – La aludida se quedo en su lugar mirando al piso - ¿Te das cuenta de que pudiste matarlo? –

- Me dijiste que lo tomara en serio – se excuso la unicornio sin voltear la cara.

- Si, es verdad te lo dije, sin embargo pude notar que de verdad querías matarlo. De no ser por Noble Heart, yo mismo te hubiera detenido con un rayo solar – le dijo el unicornio con mucha seriedad - Debemos hablar de esa actitud tuya. En cuanto a ti Thunder… – ahora se enfoco en el otro pegaso que había descendido hacia un momento y seguía inmóvil recargado contra las rocas y con una mirada perdida – Casi dejas morir a tu compañero. Se lo que te paso… debes dejar de culparte, no tienes la culpa de… -

- ¡No lo digas! – Exclamo con fuerza el pegaso interrumpiendo al unicornio – Todos saben que fue mi culpa… –

- Dejaremos el entrenamiento por hoy. Noble Heart asegúrate de que Onyx esté bien y ustedes dos – dijo señalando a Silver Mist y a Thunder Flash - vengan conmigo –

- ¿Cómo te sientes? – Pregunto la unicornio preocupada por la salud del pegaso mientras lo ayudaba a sentarse sobre una roca - solo dime si necesitas algo –

- Ya me siento mejor gracias – respondió respirando lentamente intentando recuperar el aliento.

- ¿Necesitas ir a la enfermería? – añadió Flame Runner.

- No gracias… he… pasado mucho… mucho tiempo… en ese lugar… solo… solo necesito descansar… – respondió el pegaso teniendo un poco de dificultad para hablar.

-o-

Onyx tardo un rato en recuperarse, con ayuda de Flame Runner y Noble Heart lo llevaron al cuartel donde se recorto sobre uno de los sillones, cuando por fin se recupero y pudo respirar con normalidad noto que ya estaba anocheciendo, se dirigió a los vestidores de la guardia de elite donde se dio una buena ducha, a pesar de que había tenido suficiente agua por el día de hoy. En ese lugar se encontró con Thunder Flash, quien paso de largo pero el pegaso negro noto por un momento en su rostro una expresión de decepción. Tal vez el capitán Clarus había sido muy severo con el por lo ocurrido en la práctica, quería preguntarle pero el ya sabía que su compañero se negaría a contestarle. Se puso de nuevo el parche sobre su ojo derecho ya que aun no sanaba del todo, salió de los vestidores y camino un rato por los jardines del palacio, hasta que finalmente llego bajo el balcón de la habitación de su amada alicornio. Asegurándose de que no había nadie cerca voló hasta el balcón, toco la ventana de la habitación de Luna, la cual se abrió casi inmediatamente, el pegaso respiro hondo antes de entrar al cuarto de su amada princesa, cuando sintió que algo salto a su cara.

- ¡AAAhhhh! ¡Quítenmelo! ¡Quítenmelo! – grito desesperado el pegaso intentando quitarse eso que le estaba mordiendo la nariz.

- ¡Tiberius, no! ¡Suéltalo! – grito Luna a su zarigüeya mascota.

Tiberius, la mascota zarigüeya de la princesa Luna y una pesadilla para el pobre Onyx. Luna encontró al pequeño marsupial herido y hambriento en las orillas del bosque Everfree durante su última visita a Ponyville en la Nightmare Night, con la ayuda de la pegaso Fluttershy, el pequeño recobro fuerzas y se encariño con la regente de la noche. La princesa Luna no tuvo el corazón para negarse a la pequeña criaturita nocturna por lo que termino adoptándola como su nueva mascota, poniéndole el nombre de Tiberius. Desafortunadamente para el pegaso, el pequeño Tiberius se volvió un poco sobreprotector con su nueva ama, haciéndole alguna que otra travesura en la cual el novio de la princesa Luna siempre salía reprendido por culpa de él y aceptémoslo nadie sospecharía nunca de una pequeña zarigüeya. Como aquella vez que Tiberius ato una cuerda entre las patas del pegaso cuando este no lo notaba, haciendo se tropezara y cayera sobre su amada alicornio quedando ambos en una posición muy comprometedora, para mas mala suerte del pegaso, la princesa Celestia y su sobrina Cadance entraron en ese momento a la habitación descubriendo a la pareja en semejante situación, obviamente el pegaso culpo de todo a la zarigüeya pero ninguna de las princesas le creyó recibiendo tremenda reprimenda de parte de la hermana mayor de su novia, también hubo una ocasión en la que la zarigüeya se comió todo un pastel que iba a ser entregado a la princesa Celestia, Onyx lo descubrió pero en el momento en el que intento atraparlo, la zarigüeya huyo haciendo que el pegaso se viera culpable de lo que había pasado…

- ¡Luna! ¡Quítamelo! – volvió a gritar el pegaso intentando quitarse al marsupial el cual se aferro con sus pequeñas garras al rostro del pegaso.

- Tiberius, déjalo ya – ordeno la princesa a lo que la zarigüeya obedeció saltando hacia la grupa de su ama.

- Onyx ¿Estas bien? –

- Esa… rata me ataco… apropósito –

- Oh vamos cariño, Tiberius solo estaba jugando, tal vez pensó que eras un intruso y me estaba protegiendo –

- Luna… te lo he dicho, yo no le agrado –

- No exageres, solo fue una pequeña broma – Luna miraba a su pequeña mascota con ojos de amor – solo míralo – dicho esto levito a la zarigüeya muy cerca del rostro del pegaso, el cual le gruño levemente al novio de su ama - ¿Qué te paso? – pregunto Luna apenas notando las heridas en el rostro de su novio - ¿Te lastimaste? –

- Ah… esto – dijo tocándose levemente con su casco el parche sobre su ojo derecho – No es nada, solo fue un pequeño malentendido con algunos colegas nocturnos el día de ayer, por eso no pude venir a verte –

- No te preocupes por eso, de todas formas anoche tuve que terminar de firmar algunas actas ¿Te han vuelto a molestar en la guardia nocturna? – Pregunto con preocupación en su tono de voz – Voy a hablar con el capitán Eclipse esto no puede seguir así –

- Tranquila amor, la sub capitana Midnight se encargo de todo – fue entonces que el pegaso se dio cuenta de que no debió mencionar ese nombre.

- ¿En serio? – pregunto ella un poco intrigada mientras dejaba a Tiberius sobre su cama – La sub capitana Midnight. Últimamente se ha estado involucrando mucho contigo –

- Solo esta agradecida, le salve la vida de aquel dragón. No pienses mal –

Luna tenía un poco de desconfianza pero ya en una ocasión se había equivocado con intuir que su novio le estaba siendo infiel, por lo que no quería volver a cometer ese error. Confiaba en Onyx, era en las otras yeguas que lo rodeaban en quienes no confiaba. Además la sub capitana Midnight Blossom era la segunda al mando de su guardia nocturna, era respetada por corceles y yeguas por igual, incluso entre la guardia diurna se había ganado una buena reputación, por lo que Luna no podría pensar mal de ella…

- Si solo esta agradecida, entonces está bien. Confió en la sub capitana Midnight Blossom, es una gran miembro de mi guardia, se ha ganado mi confianza en repetidas ocasiones –

- Eh… Luna ¿Cuándo haremos público lo nuestro? -

- ¿A qué viene eso? –

- Es solo que quisiera poder gritar a los cuatro vientos que la princesa Luna es mi novia y la amo –

- Onyx… yo también quisiera decirle a todo poni que eres mi novio y lo mucho que te amo… pero… -

- ¿Pero? –

- Te pido un poco más de tiempo, lo que menos deseo es que la prensa se meta en tu vida privada, ya sabes inventar chismes cosas como esas sobre ti y sobre mí. Disfrutemos un poco mas de privacidad en nuestra relación. Por favor te prometo que pronto se lo diremos al mundo –

- De acuerdo… entonces… hay algo que debo decirte sobre Midnight… –

- ¿Qué cosa? –

- Bueno pues veras… ella… -

- Si –

- Ella… me… -

Tock, tock, tock

Alguien toco a la puerta interrumpiendo al pegaso por segunda vez en la noche…

- Maldita suerte la mía - pensó el pegaso.

- ¿Si, quien es? – pregunto la princesa sin abrir la puerta.

- Disculpe princesa pero se le necesita en la sala del trono. Unos ponis solicitan una audiencia con usted –

- Iré en un momento gracias. Lo siento parece que hoy no tendremos mucho tiempo para nosotros ¿Qué ibas a decirme? –

- Mmmm… no es nada importante, te lo diré después. No los dejes esperando tus súbditos te necesitan –

- Gracias por ser tan comprensivo – dicho esto la princesa y el pegaso se despidieron con un beso en los labios.

Luna abandono la habitación dejando al pegaso pensando si había hecho lo correcto al no decirle a su novia sobre la invitación a salir de la sub capitana aunque todavía no decidía si aceptar o declinar sobre la cita.

- ¿Y tú que me ves? – le dijo Onyx a la mascota de la princesa quien miraba al pegaso con sospecha. Justo cuando el pegaso estaba por irse Tiberius le mostro que tenía entre sus patitas algo muy valiosos para el pegaso.

Onyx se toco el cuello notando que su medalla había desaparecido…

- ¡Ven aquí condenada rata! - Gritó el pegaso negro a la zarigüeya que le había rodado su medalla que lo identificaba como guardia de elite - ¡La acabo de pulir! -

Tiberius corría y trepada por las paredes del pasillo, pasando por el corredor la cocina y el área de intendencia, Onyx le pisaba los talones pese a que ahora estaba lleno de harina, crema pastelera, tierra y una mopa en la cabeza. La zarigüeya desvió su huida hacia los vestidores de la guardia real.

- Jajajaja no tienes escapatoria animalejo - El pegaso abrió la puerta y con sus cascos logró atrapar a la escurridiza criatura la cual no opuso resistencia - Te atrapé ahora dame mi med…- Sin darse cuenta, Onyx había entrado en el vestidor de las yeguas guardianas las cuales apenas estaban preparándose para su labor nocturna, tanta fue su sorpresa que no se percató cuando Tiberius se le escapó de entre sus cascos.

- ¡AHHHHHHHHHHHH! ¡LARGO DE AQUÍ PERVERTIDO! - Fueron los gritos de ira de las ponis nocturnas que le arrojaron sus yelmos, cremas corporales, jabones y armaduras al desafortunado pegaso mientras cubrían su "desnudes" con toallas.

- Pe… Pero si nunca usan ropa - fue lo que alcanzó a decir Onyx escapando del lugar justo antes de que una lluvia de lanzas le viniera sobre él - Fiuuu eso estuvo cerca, pero por suerte recuperé mi medalla - celebró el poni antes de dar la vuelta, grave error.

- Ejem, Sir Onyx Blackstar, ¿Se podría saber que hace aquí tan tarde y porque está todo cubierto de suciedad? - Demandó la regente diurna la cual venía escoltada por su guardia real, los cuales no lo veían con muy buenos ojos.

-Pri... Princesa pu… puedo explicarlo, lo que pasó fue que… -

- Alteza, ese remedo entró a espiarnos - Dijo una de las ponies nocturnas señalando al pobre pegaso acompañada de otras que estaban de detrás de ella.

- ¿Es eso cierto, Sir Onyx?- Preguntó inquisitivamente la princesa.

- Majestad lo que sucede es que la masco… di… digo - Onyx prefirió no culpar a la mascota de su amor, en parte por no querer hacerla responsable y porque era claro que tampoco le creerían por lo que sólo divagó.

- Venga conmigo Sir Onyx, guardias - Ordenó la alicornio a sus ponis.

- Está bien majestad - Sin oposición, el pegaso acató la orden siendo llevado por la guardia real mientras las yeguas solo le sacaban la lengua.

- Se lo merece por fisgón –

- Es un pervertido, amiga -

- Solo espero que no sean todos iguales -

- Menos ese diurno musculoso que está bien guapo –

- Ay mírenla y te veías tan inocente Jajajaja –

Todas las yeguas del vestidor se reían a excepción de una, Midnight Blossom, la cual sin que Onyx se percatara estaba allí presente, sonrojada y sumida en un mar de emociones.

Onyx había recibido una buena reprimenda por parte de la princesa Celestia, lo más vergonzoso fue que el regaño fue frente a la propia guardia personal de la regente de Ecuestria. No importaba que él fuera el novio y guardia personal de su hermana menor, no solo debía mantener la relación de ellos en secreto tampoco podía darle ningún privilegio al pegaso.

De nuevo la princesa le insistió que se explicara que le diera alguna excusa creíble para su comportamiento, pero no recibió respuesta por lo que no tuvo más remedio que suspender temporalmente al pegaso de sus labores como guardia real. Onyx acepto sin ningún reproche, sentía mucha vergüenza pero debía mantenerse con la cabeza en alto, después de todo no había sido su culpa.

Antes que nada decidió que debía darse una buena ducha ya que aun traía algo de suciedad en su pelaje y plumas, tal vez esto le ayudaría a quitarse un poco de la vergüenza que Tiberius le había hecho pasar. Quizás lo que más le preocupaba sería la reacción de Luna cuando se enterara, solo esperaba poder hablar con ella y explicarle la situación antes de que alguien más se lo dijera ¿Pero ella le creería? Después de todo ella quería demasiado a su mascota como para creer que algo el haría algo malo. Desafortunadamente no pudo hablar con ella esa noche ya que sus deberes reales se lo impidieron solo esperaba poder hablar con ella en la mañana.

Hablando de la zarigüeya, Onyx logro ver a Tiberius riéndose de él desde lo alto de una pared.

- ¿Te pareció gracioso? He soportado todas tus bromas pero esta vez te excediste – le dijo el pegaso a la mascota de la princesa Luna quien seguía riéndose ignorando las palabras del pegaso – Adelante ríete, esta vez te pasaste -

-o-

- ¿Que estás diciendo hermana? - Luna no podía creer las declaraciones de Celestia.

A la mañana siguiente después del desayuno Celestia le pidió a su hermana un momento para hablar. Ambas hermanas se dirigieron a la habitación de la princesa de la noche, al verla entrar Tiberius salto de emoción, más que nada porque Luna le traía su desayuno y una vez a solas Celestia le conto lo que había pasado anoche...

- Es en serio Luna, hubo testigos – continuo explicando Celestia.

- No, mi Onyx sería incapaz de tal cosa, el es todo un caballero -

- Pero Luna, ¿Por qué iban a mentir las guardianas? -

- ¿Por qué lo haría mi novio? Debe haber una explicación - Los ojos de la alicornio menor comenzaban a humedecerse.

- Luna, le di la oportunidad de explicarse pero no quiso hablar. Lo siento, no tuve otra opción más que suspenderlo de sus labores por un tiempo… -

- Pe… Pero Onyx el era… Es… no, me niego a creerlo, hablare con el debe haber una razón… yo lo se confió en el –

- Lo lamento Luna – añadió Celestia mientras le daba un reconfortante abrazo a su hermana menor.

- No es posible… pero si mi Onyx… - Luna se echo a llorar sobre el pecho de su hermana, Tiberius trepo por la melena de su ama, se acomodo por su cuello dándole un pequeño abrazo consolándola – Mi pequeño Tiberius… eres el único que siempre estará aquí para mi… ¿no es cierto? -

Tiberius no soportaba ver a su ama de esa forma, le encantaba jugarle bromas al pegaso pero parecía que esta vez su pequeña jugarreta había lastimado a aquella poni a la que más quería. Siempre sintió celos del afecto de Luna hacia el pegaso pero en el fondo la zarigüeya apreciaba el cariño que le tenía a su dueña. Así que debía arreglar las cosas a su manera. La zarigüeya salto sobre Celestia arrebatándole su corona en el acto para después salir corriendo fuera de la habitación.

- ¡Mi corona! ¡Luna tiene mi corona! –

- ¡Tiberius vuelve acá en seguida! – le ordeno Luna sin éxito.

De nuevo la zarigüeya corrió por los jardines seguida muy de cerca por las hermanas reales.

- ¡Guardias atrápenlo! – ordeno Celestia a un par de guardias diurnos que vieron a la zarigüeya ir hacia ellos, sin embargo Tiberius fue mas rápido, salto sobre la cabeza de uno de los guardias que se arrojo sobre él en un intento por capturarlo.

- ¡Tiberius regresa! – le volvió a gritar Luna.

La zarigüeya siguió su huida hacia los jardines del palacio esquivando a cuanto guardia intentaba capturarlo. Usando su agudo sentido del olfato, Tiberius encontró el rastro de Onyx siguiéndolo hacia los vestidores…

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Al día siguiente, Onyx se levanto sin mucho ánimo, noto que Thunder ya se había ido, lo cual era normal y ya no le molestaba en lo mas mínimo. Había terminado de asearse no traía puesta su armadura ya que lo habían cesado de sus labores, cosa que, cuando se lo conto a Thunder Flash anoche, no dijo nada simplemente guardo silencio y se le noto muy decepcionado con él. Cuando llego al cuartel también tuvo que soportar las burlas y comentarios de sus demás compañeros de la guardia de elite.

- Oye Onyx, cuando te dije que tendrías a miles de lindas ponis a tus cascos no me refería a eso – bromeo Flame Runner.

- ja ja muy gracioso Flame Runner –

- Déjalo en paz – salió a su defensa Diamond Dust, para después susurrarle al pegaso al oído de manera sensual – Si querías ver a una yegua ducharse podías habérmelo pedido – dicho esto, el pegaso no pudo evitar sonrojarse y tener una erección de alas – jajajajaja solo es broma… pero vaya que sentiste curiosidad… los jóvenes y sus hormonas -

- ¡Eso no es gracioso! ¡Ya no soy un potro! –

- Eso se nota – dijo la pegaso refiriéndose a las alas extendidas del pegaso.

- Esa estuvo buena Diamond – añadió Flame Runner chocando cascos con su compañera.

Lo peor fue tener que enfrentar al capitán Shining Armor y a su instructor Clarus, los cuales lo miraron igualmente decepcionados y furiosos de que uno de los guardias de elite tuviera un comportamiento tan degradante. Tuvo suerte de que su sanción no fuera un despido permanente o una baja deshonrosa, pero si estaría suspendido por una semana, más tiempo del que le dieron aquella vez que se escapo de la enfermería para ver a Luna en el observatorio.

Mientras se encontraba en los casilleros pensaba en que podía decirle a Luna, como explicaría la situación, aun no le había contado lo de la invitación a salir de Midnight y ahora corría el riesgo de que Luna lo creyera un tipo de pervertido y todo por culpa de ese animalejo. Salió de los vestidores sin un rumbo fijo tenía muchas cosas en la cabeza que no sabía por dónde empezar…

- Hola – dijo una voz sorprendiendo al pegaso. Onyx se dio la vuelta casi se va de espaldas al ver a la sub capitana parada ahí frente a él. Era la primera vez que Onyx veía a la poni nocturna sin su armadura puesta, dejándolo ver también por primera vez la cutie mark de la bat poni, la cual consistía en tres pequeñas flores blancas.

- Hola Midnight – saludo de manera simple el pegaso con cierto desanimo en su tono de voz.

- No te ves muy animado, ¿te preocupa lo que paso anoche? –

Onyx solo asintió con la cabeza.

- No fue tu culpa, yo lo vi todo, vi cuando intentaste atrapar a aquella zarigüeya que tenia tu medalla. Aunque admito que quede un poco sorprendida cuando te vi entrar –

- Lamento mucho lo que pasó, te juro que no fue mi intención. Ni siquiera me di cuenta de que había entrado al vestidor de las yeguas nocturnas –

- Descuida se les olvidara en unos días, yo no creo que sea un pervertido -

- Al menos alguien me cree, te lo agradesco -

- Aunque tengo una duda… esa zarigüeya que intentaste atrapar si mal no recuerdo es la mascota de la princesa Luna y rara vez sale de su habitación sin ella. Sé que eres el guardia personal de su majestad de la noche pero ¿Cómo fue que tomo tu medalla? ¿Acaso tú estabas en su habitación? –

Onyx se puso un poco nervioso, pues no sabía cómo explicar su relación entre él y la mascota de la princesa Luna, por suerte en ese momento Onyx noto que la mencionada zarigüeya venia corriendo hacia el…

- ¿Tiberius? ¿Que rayos haces aquí? ¿No me causaste ya suficientes problemas? ¿Qué traes ahí? – Pregunto el pegaso observando el objeto entre sus dientes – Esta es… ¿La corona de la princesa Celestia? ¿Por que tienes esto? –

- ¿Por dónde se metió? – escucho Onyx la voz de Luna.

- No lo sé Luna pero esa mascota tuya esta en graves problemas, guardias vayan por allá mi hermana y yo buscaremos por aquí – respondió la voz de Celestia – espero que lo encuentres tu antes que yo -

- No seas tan dura con él, debe haber una razón por la que hizo eso – dijo la princesa de la noche mientras daba vuelta a la esquina - ¿Onyx? – pregunto Luna sorprendida de ver al pegaso, tardo un momento en darse cuenta de que también ahí estaba la sub capitana de su guardia.

- Su majestad – dijeron el corcel y la yegua al mismo tiempo haciendo un reverencia.

- Luna no lo encuentro por ningún lado – dijo la princesa Celestia apareciendo detrás de su hermana menor.

- Princesa Celestia – volvieron a decir ambos haciendo igualmente una reverencia.

Cuando Onyx se inclino por segunda vez Tiberius apareció con la corona de Celestia.

- ¡Mi corona! – exclamo Celestia al ver a la zarigüeya.

Tiberius salto de la espalda del pegaso avanzando hasta la regente del sol, se levanto en dos patas entregándole la corona a su dueña. Celestia uso su magia para tomarla y colocarla de nuevo en su cabeza.

- ¿Tiberius por que hiciste eso? Nos tienes persiguiéndote por todo el castillo – le dijo Luna a su mascota

- Veo que usted también le robo algo su majestad – dijo Midnight una vez que se levanto encarando a las hermanas alicornio.

- ¿Qué quieres decir Midnight? – pregunto la princesa Luna con curiosidad.

- Hizo lo mismo con la medalla del señor Onyx aquí presente, yo misma lo vi cuando sin querer entro al vestidor de yeguas e intento recuperar su preciado objeto, pero su mascota fue más inteligente y escapo en cuanto tuvo oportunidad –

- ¿Es eso cierto? – pregunto la monarca de la noche a su mascota.

Tiberius atino a hacer una carita tierna mientras asentía con un poco de vergüenza por su travesura.

- Eres un travieso Tiberius – le dijo la princesa Luna a su mascota mientras la cargaba amorosamente y frotaba su nariz con la de la zarigüeya - Lo ves hermana te dije que había un explicación razonable, Sir Onyx solo quería recuperar su medalla –

- ¿Por qué no me lo dijo antes Sir Onyx? – pregunto Celestia al pegaso un poco intrigada por saber la verdad.

- Lamento mucho no haber sido sincero con usted princesa pero debe entender que explicar que una zarigüeya robo la medalla de un guardia de elite y entro al vestidor de yeguas para recuperarla… bueno perdone mi expresión pero eso suena realmente absurdo –

- El tiene razón en eso Celestia – afirmo Luna.

- Cierto. Parece que me equivoque con usted sir Onyx, por favor acepte mis más sinceras disculpas. Hablare personalmente con el capitán Shining Armor para que lo asignen de nuevo a sus labores –

- No tiene de que disculparse su majestad. No soy merecedor de ningún trato preferencial, lo que hice no tiene escusa –

- Pero ahora sabemos que no es culpable de nada, permítame arreglar todo este mal entendido –

- Se lo agradezco su majestad… pero debo rechazar su oferta, cometí una falta y debo pagar por ello -

Celestia estaba un poco sorprendida de la respuesta del pegaso, pero contuvo su asombro debido a los presentes. Le tomo un momento comprender por que rechazaba el perdón a su falta pero entonces entendió que si lo perdonaba se podría entender que habría alguna especie de favoritismo hacia el pegaso.

- Si así lo desea sir Onyx, aceptare su petición, pero eso significa que no podrá estar en terrenos del castillo hasta que cumpla con su castigo y eso significa que perderá mucho de su entrenamiento -

- No se preocupe por eso su majestad, encontrare la forma de ponerme al día. Si me disculpan me retiro – Onyx le lanzo una última mirada a Luna junto con una sonrisa a la cual ella respondió de igual forma.

- Sus altezas – hablo Midnight – Me permitirían una sugerencia… -

-o-

Onyx hizo una pequeña maleta, estaba listo para irse y cumplir su semana de suspensión. El pegaso vivía en un pequeño departamento en el centro de Canterlot, su paga como guardia real, antes de volverse un guardia de elite, le permitió hacerse de un lugar donde vivir en sus días de descanso o en este caso el tiempo que estaría suspendido.

- Bueno sea que mejor que me vaya antes de que algo mas pase - pero entonces alguien toco a la puerta de su barraca…

Tock… tock… tock

- ¿Midnight? ¿Qué haces aquí? – dijo el pegaso rápidamente muy nervioso al ver la poni nocturna del otro lado de la puerta.

- Hola a ti también, ¿Así es como saludas? –

- Lo siento es solo que me sorprende verte aquí –

- Solo veía de paso, necesitaba infórmate que las princesas decidieron cancelar tu suspensión –

- ¿Cómo dices? –

- Ya me oíste, hablaron con las yeguas de mi escuadrón involucradas en el incidente, llegamos a un acuerdo, cada noche tendrás que hacer labores de limpieza en las barracas de la guardia nocturna por una semana. Además estarás bajo mi supervisión todo el tiempo por lo que también te entrenare como guardia nocturno –

- ¿Es en serio? –

Midnight solo asintió.

- Espera… ¿Que no debía primero aceptar salir contigo? – en ese momento Onyx quería darse una patada por lo que acababa de decir.

- Considéralo algo así como entrenamiento… y cita a la vez, después de todo estaremos solo nosotros dos – respondió la yegua en un tono sensual.

- Gracias… creo –

- Nos vemos en la noche – La yegua se despidió intentando soportar el impulso de hacer algo un poco fuera de lugar, sin embargo no lo logro y sin pensarlo le planto un beso en la mejilla al pegaso para después salir corriendo en dirección opuesta.

- ¿En que demonios me he metido? – pensó el pegaso recargado contra el marco mientras se tocaba la mejilla.

-o-

Eran más o menos las 9 de la noche y el pegaso se hallaba en las barracas donde Midnight le había indicado. Ya era el cambio de turno por lo que en su mayoría había ponis nocturnos, ocasionalmente veía a algún poni diurno, era un aún pensando si estaba haciendo lo correcto.

- No sé si esto está bien… - pensó el pegaso al mismo tiempo que hizo sonar el timbre – Si Luna se llega a enterar… pero solo estoy aquí para entrenar y eso es todo, eso no tiene nada de malo ¿cierto? -

La puerta de la habitación de Midnight se abrió casi al instante dejando escapar una gran cantidad de murciélagos lo cual hizo a Onyx agacharse.

- Oh veo que mis animalitos te dieron la bienvenida - Respondió la nocturna al tiempo que un murciélago se posó en su hombro - Ohh mi linda Fangs –

Fangs era la mascota de Midnight, una pequeña murciélago de la fruta de color gris claro y alas azul oscuro, sus ojos eran de color verde claro, tenía un pequeño mechón de pelo que caía sobre su ojo derecho. La murciélago se giro para ver al pegaso recién llegado, sintiendo curiosidad voló hacia el quedando suspendida en el aire a la altura de la cabeza de Onyx, lo olfateo un poco para después posarse sobre su cabeza.

- Le caíste bien– dijo ella con una sonrisa- Tranquilo no te va a morder –

Hasta donde pudo ver la habitación de la sub capitana era un oscuro pero detallado y hermoso recinto de cristal lápiz lazulita y aguamarina. Todo decorado con un exquisito toque gótico, muy parecido a lo que había visto en la habitación de Luna.

- Vaya que linda habitación – dijo el pegaso amablemente a lo poco que pudo ver desde la puerta.

- ¿Te gustaría pasar y conocerla más de cerca?- dijo Midnight en un tono sensual mirando al pegaso a los ojos.

- Eh… no… gracias… aquí estoy bien -

- Como quieras. Sígueme, iremos primero a que cumplas tu castigo, después iniciara tu entrenamiento –

Midnight guio al pegaso por los cuarteles de la guardia nocturna. El pegaso se sentía fuera de lugar al ser el único poni diurno entre tantos nocturnos, al pasar junto algunas yeguas, estas lo miraban con desdén, algunas hasta le volteaban la mirada con desprecio.

- Vaya que no soy nada popular por aquí. ¿Pensé que ya se había resuelto esto? – dijo el pegaso volviendo la vista al frente.

- No todas se creyeron la historia, algunas aun están un poco resentidas todavía. No te preocupes por ellas. Bien ya llegamos – Midnight señalo el edificio de enfrente – Anda pasa, aquí es donde cumplirás tu castigo – dijo ella abriendo la puerta.

- ¿Los baños? –

- Así es. Los quiero tan limpios y relucientes que hasta se pueda comer en ellos –

- Eso no suena muy higiénico –

- Sabes a lo que me refiero -

- Lo sé, lo sé por cierto ¿Qué hace el aquí? – dijo señalando a la pequeña zarigüeya vestida con un delantal y un gorro.

- También está cumpliendo un castigo, fue idea de la princesa Luna. Mas les vale no holgazanear, Fangs los tendrá bien vigilados vendré en una hora. Cuando termines iniciaremos con tu entrenamiento – dicho esto la sub capitana abandono el lugar y la pequeña murciélago voló de la cabeza del pegaso para posarse en el techo teniendo una gran vista de ambos.

Tiberius miro al pegaso con un poco de rencor.

- No me mires así, todo esto es tu culpa -

-o-

Mientras tanto en una taberna en Canterlot, los guardias nocturnos que habían atentado contra el guardia de elite Onyx Blackstar, se encontraban tomando su tercera ronda de sidra, todos tenían una expresión de malestar en sus rostros, habían sido despedidos de la guardia nocturna…

- Maldito pegaso… - exclamo finalmente uno de ellos golpeando fuertemente la mesa con su tarro – por su culpa perdí mi empleo -

- Todos perdimos nuestros empleos. Subestimamos a ese tal Blackstar, y admitámoslo nos dio una paliza – añadió uno de sus compañeros después de beber un gran trago de sidra.

- Yo maldigo a Midnight Blossom, no debió entrometerse – exclamo un tercer poni nocturno – por su culpa a todos nos despidieron –

La taberna donde se encontraban era una de las que más frecuentaba la guardia nocturna, los ya mencionados nocturnos estaban sentados en una mesa en la esquina de aquel bar bebiendo sidra como si no hubiera un mañana. Tan absortos estaban en sus propios pensamientos y el alcohol comenzaba a surtir efecto en sus cuerpos que no notaron cuando un misterioso poni entro al lugar y a paso lento se dirigió a la mesa donde se encontraban bebiendo.

- ¿Les importa si me siento con ustedes, caballos? – dijo aquel poni al llegar a la mesa de los nocturnos.

- Amigo solo piérdet… Ma-Marqués… Naberius… – exclamo uno de ellos con miedo a ver la identidad del poni que les había hablado.

Los diez nocturnos se sobresaltaron pero no se movieron de la mesa, estaban asustados de ver al Marqués ahí frente a ellos.

- Me decepcionan caballos – decía el unicornio nocturno caminando alrededor de la mesa - Solo tenían un trabajo y no pudieron darle a ese pegaso una lección -

- Lo sentimos mucho Marqués – dijo uno de ellos con una mezcla de nerviosismo y miedo.

- Subestimamos al pegaso. Perdónenos por favor – añadió uno de sus compañeros.

- Los elegí por ser los mejores, y me entero que un solo pegaso… ¡Acabo con ustedes!… - dijo esto último alzando la voz llamando la atención de los demás comensales, dejando el lugar en silencio por unos momentos.

- Teníamos todo controlado hasta que la Sub capitana Midnight interfirió – dijo finalmente el que fuera el ex capitán de aquel grupo de nocturnos.

- Esa pegaso nocturna siempre se mete donde no le importa. Ya me encargare de ella a su tiempo. Tienen suerte de que estoy de buen humor, perdonare su pequeña ofensa solo porque su despido le vendrá bien para mis planes – Naberius saco un pergamino de su alforja arrojándolo al centro de la mesa – Esta es su siguiente misión, le tomo un tiempo a mis espías en el norte encontrarlo, sin embargo… desde su última carta… ninguno de ellos volvió… háganlo bien y no tendrán que preocuparse nunca más por dinero – dicho esto arrojo nuevamente sobre la mesa una alforja llena de bits – La siguiente ronda va por mi cuenta… pasen una buena noche caballos. Si me disculpan tengo otros asuntos que atender - el unicornio nocturno bebió un gran tragao de sidra antes de se alejarse y abandonar el bar.

El líder de aquellos nocturnos fue el primero en moverse, tomo el pergamino abriéndolo con un poco de miedo.

- ¿Y bien? ¿Qué dice? – pregunto un pegaso nocturno expectante a saber que contenía el pergamino.

- Es un mapa del norte de Ecuestria… - dijo el nocturno que sostenía el pergamino frente a su rostro - … debemos buscar… ¿el corazón de la Nada? -

Continuara…

Tranquilos todos sigo vivo y no he abandonado ningún fic, lamento mucho la tardanza pero finalmente tuve tiempo de terminarlo. Agradezco a mi amigo Draconia1985 por su ayuda e ideas para escribir este capítulo.